Antes que nada o antes de todo... Quiero agradecer a todos quienes votaron en el FC de SAsuhina a Amy y a los miembros del mismo por haber votado este fic. El cual ustedes lectores han impulsado a continuar, ya que ha sacado el segundo lugar, lo que no es poco. Me ha sorprendido la respuesta de la gente y sobre todo la acogida que le han dado al mismo.
Por lo tanto no me queda más que, reiterada y nuevamente agradecerles a todos por sus reviews y apoyo.
¿Musica?
Ya deberían tener toda la discografía de Clammbon.
Lo que se espera de ti y las pocas ganas que tienes de cumplir.
Shino se acercó con calma a la estantería que mantenían los Yamanaka cuando vio que Ino tomaba la dirección de esta, le saludo solo asintiendo con la cabeza a lo que ella respondió con una sonrisa, la cual le pareció forzada pero sincera. Con movimientos pausados sacó una cajita de madera, tan pequeña que podía guardarla en su mano empuñada.
— ¿Qué es eso? — preguntó la rubia mirando atenta la palma del muchacho, Shino alzó la vista para dar una ojeada a las facciones de su compañera de curso; se había maquillado con la exquisitez de siempre, pero era evidente que sus intentos por ocultar las ojeras no habían funcionado a su ojo crítico. Le pareció adecuado el preguntar si es que se encontraba bien, pero aquello también podría significar evidenciarse y no quería parecer indiscreto y menos dar a entender que había sido testigo, del a su gusto, cruel rechazo de Shikamaru.
— Pareces no haber descansado — dijo finalmente sin observarla, para así lucir más distante, más normal y menos interesado. Fijó, nuevamente, la vista en la muchacha y esta se llevó una mano a la mejilla. Al haber dicho aquello le daba libertad para decidir que mentira decirle a menos de que la muchacha fuera honesta con él… situación bajo la cual no se auguraba éxito, no existía la suficiente confianza entre ellos como para que llanamente la rubia le contara sus penas del corazón.
Inmediatamente se preguntó; ¿Por que nacía tanto interés en lo que le ocurriera? Rápidamente se contestó: no se trataba de interés sino de lástima, por lo mismo trataba de mantenerse distante y no evidenciarse. Pero aún así, todo aquél pensamiento era contradictorio, fuera por las razones que fuera incluso lástima, estaba claro que al menos un mínimo de interés existía. No cavilo demasiado en ello. Darle importancia ese tipo de ideas era sencillamente innecesario.
— Estuvimos haciendo arreglos florales hasta tarde — le sonrió entonces esta vez a modo de disculpa — no descasamos mucho — si bien era una excusa perfectamente lógica, a Shino le dio la sensación de que no mentía. Pero obviamente tampoco le contaría toda la verdad.
— ¿Se me nota mucho el desastre? — preguntó ella a medias sonrojada y segura, sin sacarse las manos de las mejillas.
— En lo absoluto, estás perfecta — centrado completamente en el contenido de su mano no se fijó que el rubor de Ino aumentó, así como que esta le miró fijamente por un par de segundos para luego reír para sí misma.
— No me has dicho que es eso — Shino volteó hacia ella notando su descortesía.
— Me disculpo, mi respuesta primigenia debió haber sido esta en vez de molestarte con preguntas— Ino sonrió nerviosa, sacudiendo una mano como si quisiera ventilar al muchacho.
— Shino… no es necesario que seas tan formal— el muchacho giró hacia ella.
— ¿Te desagrada? — preguntó seco, Shino notó como la había incomodado, Ino comenzó a respirar con mayor velocidad y entreabrió la boca para tratar de decir algo. Nada salió durante varios segundos, en los cuales Shino volvió la vista hacia su palma.
— Es una coccinellidae — contestó cortando aquella situación y deslizando una tapita de madera. Ino, ya más tranquila, dirigió la vista hacia la mano del muchacho siendo capaz de notar los acabados detalles de esta.
— ¿Fabricaste tú la caja? — Shino asintió, fue cuando una de las coccinellidae se escapó aleteando para posarse en una de las violetas de Ino, le siguió otra que se mantuvo dentro del mismo arreglo floral y dos más que eligieron un arreglo de crisantemos, lupinos y brezo, perdiéndose al interior de estos, eran las más cercanas a la poca luz que aquél día iluminaba el cielo gris.
— Quizás debí dejarlas en casa… — Ino no pareció prestarle atención y pronto agregó;
— Parecen mariquitas ordinarias — dijo llevándose una mano a la cintura.
— Lo son, pero son demasiado pequeñas para dejarlas en el invernadero familiar, tengo que llevarlas conmigo a todos lados… — aquello era cierto, usualmente se criaban entre los suyos, pero los últimos cientos habían nacido débiles y fueron devorados por otros insectos, de aquellas Shino logró salvar alrededor de treinta y solo habían sobrevivido esas cuatro, así que constantemente las llevaba con él. Durante las mañana pasaba al invernadero del instituto donde las liberaba, el sistema de insecticidas de ese lugar propiciaba la crianza de insectos pequeños que eran menos dañinos para las flores del lugar, a diferencia de su hogar en donde se privilegiaba la crianza de insectos. Durante los almuerzos, siempre iba a verlas y les llevaba algo de comida que él mismo mezclaba y preparaba y pasaba por ellas después del taller de arquería, uno de los cuales asistía, Shino también practicaba kendo, pero se limitaba a hacerlo en la privacidad de su hogar, varias veces Neji había tratado de convencerlo de unirse al taller del instituto, pero el muchacho pasaba, ya le bastaba con arquería y jardinería en el cual coincidía con Ino, solo que no se hablaban. Aunque Shino sabía o al menos intuía que eso era algo que al resto no le importaba.
Cerró su cajita y se la llevó al bolsillo, cuando giró vio como Ino le miraba, de una manera que al mismo le pareció indescifrable, sobre todo en la forma que le sonreía; una mezcla de burla y ternura, que no le gustó. Por unos segundos se sintió ridículo hasta que recordó que Ino podía pensar lo que quisiera, se había acercado para liberar a sus cochinillas y tantear el ánimo de la muchacha, era cierto que no era el mejor, pero había sido rechazada y estaba cansada y según sus propias palabras, de todas maneras lucía perfecta.
— Vendré por ellas después — Ino volvió a su puesto tras el estante y le sonrió, Shino asintió y devolviendo las manos a sus bolsillos procedió a retirarse.
Los gestos de la muchacha le habían incomodado, quizás Kiba tenía mucha más razón de lo que él mismo sería capaz de aceptar; le resultaba demasiado complejo relacionarse con el resto. Quizás Kiba, era también el adecuado para decirle como volverse un ser más sociable.
Y de inmediato no pudo dejar de preguntarse.
"¿Por qué eso me interesa ahora?"
Tropezó al perder la vista por sobre la enorme caja que llevaba sus peluches. Sin embargo su padre evitó cualquier desastre al sujetar la misma caja desde el otro extremo.
— Las medidas de esta sala no son las del departamento hija — Sakura se llevó una mano a la nuca y sonrió nerviosa.
— Aún no puedo acostumbrarme — de reojo Sakura volvió la vista hacia el escalón que había propiciado el cuasi desastre, era una belleza, como todo en su nueva casa; de un color marrón brillante obtenido gracias a las cerámicas que cubrían todo el piso de la casa, era agradable deslizarse por ellas y Sakura entendía que en verano, cuando las temperaturas fueran asfixiantes, podría rodar sobre estas para sentir su frescor. Pero aquél nuevo lugar le seguía pareciendo demasiado grande.
— Bastarán algunas semanas…— dicho eso, su padre cogió la caja y le ayudó a llevarla al desván, siguiendo los consejos de su madre, Sakura había decidido darle una decoración más juvenil a su habitación, sin mencionar que así su hermano tendría menos razones para inmiscuirse en sus cajitas de música o en sus repisas llenas de peluches o en su casa de muñecas, todos objetos que no usaba hace mucho tiempo.
Con la llegada de los nuevos recursos de los que disponían sus padres, a Sakura le equiparon toda su habitación, una agradable sorpresa que vino a levantarle los ánimos. Nunca había sido una chica dedicada a poner atención en la moda, como sabía Ino y Karin lo hacía, pero no negaba que un cambio como el que su madre proponía le llamaba poderosamente la atención, las veces anteriores en que había visitado la casa, no prestó la suficiente atención a su habitación, hasta ese preciso día, cuando al ingresar a esta vio una cama de dos plazas estilo queen size con una cabecera de madera barnizada lisa, cubierta de al menos seis almohadas ubicadas a diferentes niveles unas de otras, su cobertor era de un blanco seco y bajo este las sabanas de azul claro asomaban, al principio se había sentido fuera de lugar ante todo eso, pero cuando su madre le dijo que era la habitación de una adolescente y no de una niña, Sakura pareció entenderlo mejor.
Ahora que podían disfrutar de un mejor estilo de vida, sus padres no pusieron reparo alguno en comprarle un escritorio de caoba en donde acomodaron un macbook rosa claro, como su cabello y un juego de parlantes inalámbricos, aunque serían innecesarios cuando al abrir, lo que en un principio creyó era el único closet del lugar, vio una pantalla led y bajo esta un equipo de música de alta fidelidad, tenía su propio baño y solo este estaba decorado como para una pequeña princesa; con una cómoda victoriana completamente blanca que mantenía un espejo de medio cuerpo ribeteado con formas de rosas, con baldosas en el suelo del mismo diseño y cerámicas en las paredes que a juego con la luz daban reflejos brillantes en los que eran los pistilos de cada flor retratada, ciertamente que contrarrestaba con el decorado exterior pero a Sakura le encantó, en la tarde llamaría a Ino solo para presumirle su nueva habitación. La rubia se arrancaría el cabello de envidia o al menos eso creyó hasta que vio su verdadero guardarropa, jamás había visto tantos compartimientos para zapatos, tantos colgadores para abrigos y tantos cajones para el resto de su ropa y no se equivocó, cuando terminó de desempacar sus enseres apenas cubría un tercio de casa espacio y cuando su madre llegó a esta volvió a reducirse.
— Pero no debes preocuparte hija ¡Desde mañana comenzaremos a rellenar todo este espacio!— esa había sido la promesa de su madre siempre y cuando ella se comprometiera a sacar todo lo que era de niña, comenzando desde luego por todos sus peluches y muñecas.
Solo cuando se topó con sus diarios dudó un instante, luego fijó la vista en su nuevo ordenador y los dejó caer en su nuevo escritorio. Siempre había sido una adepta a plasmar sus pensamientos, además que cuando ella obtuvo su primer diario Ino ya llevaba años coleccionándolos, logrando como en muchas ocasiones hacerla sentir infantil. Cogió el primero que tuvo logrando llegar a su primera anotación la cual databa de los nueve años.
"Querido diario:
Hoy ha sido mi cumpleaños y mamá me ha regalado a tú"
Rio para sí, jamás lo evidenció ante el resto, pero de pequeña tuvo serios problemas para la conjunción de pronombres. El resto del relato se trataba de cómo había sido su fiesta, lo mucho que le gustó el juego de cocina que una de sus tías le regaló y que el pastel –preparado por su madre- le había parecido soso y demasiado dulce, aunque la leche lo compensó. Después tenía un listado, que a ella misma le pareció una medida algo siútica, con una calificación de todos los regalos por orden alfabético de sus compañeros, no le pareció en lo absoluto extraño ver que Sasuke era el único con calificación diez y que incluso el juego de pañuelos de Ino, que aún usaba solo había conseguido un ocho. Sin embargo, solo al notar aquella lista fue capaz de recordar que era lo que el Uchiha le había obsequiado; un llavero con la forma de un panda, era tierno, cierto, pero Sakura no manejó sus propias llaves hasta los doce años. Naruto le obsequió una rana aludiendo que el resto era basura ya que eran cosas inanimadas a diferencia de lo que podría significar una verdadera mascota, Sakura asqueada anotó…
"… tuve que invitarlo porque su padre es un buen amigo de la familia, pero ya hablé con papá para que se deshaga de ese asqueroso bicharraco"
Inconscientemente se mordió la boca, ella que nunca se consideró una mala persona entendió que como todos los niños había sido muy cruel con quién ahora era su mejor amigo, al menos el que le quedaba. Incluso Hinata tuvo una calificación bastante cercana a la de Ino al regalarle un perfume natural de lavanda salido de una de las tantas destilerías que por el lado de su madre manejaban los Hyuuga. Entonces centrando sus ideas en esos dos, se peguntó si es que Naruto tendría o no el valor para actuar con respecto a los sentimientos que Hinata mantenía hacia él.
Sacudió un poco la cabeza y miró el reloj, pronto sería las una de la tarde y desde hace rato que sentía como el olor a estofado subía desde la cocina, fue cuando Izumi hizo aparición en la entrada de su habitación.
— ¿Cómo subiste acá? — se colocó de pie y lo tomó en brazos — ¡estos adultos! — exclamó mientras hundía la boca en el cuello de su hermano, al bajar pudo escuchar a sus padres reír y bromear y por un fugaz momento se imagino en ese mismo cuadro, pero con Sasuke.
Había sido despreciada y seguía pensando en él, con todas sus fuerzas trató de cambiar aquella imagen de poner a cualquier en su lugar, pero no le fue posible, no era lo que ella quería. Seguía sin entenderlo.
"¿Por qué me tengo que quedar de manos cruzadas mientras me arrebatan lo que quiero?"
Si un campeón dedica toda su vida a una meta, a un ideal, sería antinatural dejar todo aquél trabajo simplemente porque se le decía que no lo hiciera, era darse por vencida y Sakura no era así. No tenía lógica. Dejó a su hermano en un corral y subió presurosa a su habitación, su madre la interceptó para anunciarle que el almuerzo estaría servido en cualquier momento, Sakura no contestó y entró a su habitación, fue a su baño de princesa y se miró fijamente al espejo dejó caer un par de mechones sobre su frente y de una gaveta sacó un par de tijeras.
Cuando bajó su madre le sonrió cómplice y su padre asintió escuetamente.
— Te ves más adulta de esa manera — Sakura volteó a su padre y sonrió asintiendo.
— Es lo que quiero
Su deseo inicial había sido sentarse a su lado, pero el Aburame, contando con una confianza que él no tenía lo hizo, al otro lado de Hinata, Neji había tomado una protectora posición y como siempre, le lanzaba aquellas miradas que le indicaban querer fulminarlo de una buena vez. Sin embargo no hubo manera alguna de convencerle en tomar otro puesto que no fuera el que estaba frente a Hinata.
Al parecer la disposición de puestos hablaba de al menos colocar a tres miembros del mismo clan juntos pero Sasuke había olvidado todo sobre aquella cena. En esta se celebraba al clan ganador, que en esta ocasión resultó ser el Aburame, Shino obtuvo el tercer lugar en la competencia individual en la división quince a veinte años, mientras que Itachi el segundo y Temari del clan Sabaku se coronó como la campeona, solo en la sección adulta los Hyuuga y los Uchiha lograron los primeros lugares, quedando su padre al igual que Itachi en un segundo lugar tras Hizashi Hyuuga.
Una vez que él y Hinata terminaron su conversación, Neji se les unió logrando robarle toda la atención de ella, ninguno de los tres hablaba mucho, pero el primo se Hinata se había empeñado en atender todas las necesidades de la muchacha que no existían, de todas maneras mantuvo una sensación de gratitud hacia ella, debido quizás a los gestos nerviosos que la muchacha mostraba cuando el fijaba la vista en la Hyuuga. Desde luego que Neji lo notó y era probable que Shino también lo hiciera, solo que ambos se mantuvieron imperturbables. Ino se sentó a su lado y logró distraerle durante la comida, gesto que Shino y Neji también compartieron con Hinata, en aquél momento el ambiente se distendió pasando la conversación a los deberes de la escuela, ya que la mayoría eran compañeros ya fuera de instituto o clase. Fue cuando Ino cambió el gesto hacia él, tomando aquellos aires de coquetería que tanto le irritaban, sin embargo le pareció que Ino solo trataba de llamar la atención, miró a su alrededor y vio a Shikamaru centrado completamente en su cena. Ino cogió a Sasuke del brazo y se acercó a él, provocando la inmediata reacción de los dos chicos que estaban frente a ellos, Neji y Hinata. Claro que, Sasuke jamás imaginó que Shino, tras sus gafas le prestaba la misma atención.
— Nee… Sasuke –kun ¿Cómo es que no participaste hoy? Seguro habrías ganado de hacerlo — Varios "humpf" se escucharon en la mesa a partir de ese comentario, pero Ino no dio importancia alguna a las caras de fastidio. Abiertamente incómodo Sasuke trató de retirarse, sobre todo viendo como Hinata se había removido sobre su asiento, pero Ino se lo impidió.
— Eso no es así — contestó por él Neji Hyuuga — seguramente habría obtenido una buena posición — dijo todo arrogante — pero no habría ganado — y como si no le hubiera provocado con aquellas palabras, Neji cogió su servilleta y la extendió sobre su regazo —Hinata –sama — susurró a su prima, logrando que esta volteara hacia él para entregarle su correspondiente servilleta, la cual con sus movimientos elegantes, casi copiados de su primo deslizó sobre su regazo, sobre el mismo movimiento Neji hizo lo mismo con su otra prima.
Todo aquello le irritó, no había pensado en las consecuencias de tener que tratar con Hinata Hyuuga, la noche del beso se mantuvo demasiado ocupado para notar los gestos de Neji hacia él, que en cierto sentido no variaban mucho de los que le dedicaba día tras día, no importaba estaba bien pero otra cosa era que atacaran lo que él consideraba su principal habilidad, no la de poder interesar a cualquier muchacha, como solía fastidiarle su hermano, sino la de combatir, habían muy pocos espadachines que pudieran compararse a él y solo tres le habían vencido; su hermano, Neji y Rock Lee, lo que prácticamente le daba el segundo o tercer lugar de aquél torneo. Y aún con Hinata entre sus filas, solo Neji podría ser rival para él, no le gustaba que le disminuyeran y ciertamente no lo permitiría en aquél momento.
— ¿Cómo puedes saber eso? — contra atacó dejando que Ino le abrazara aún más y sacando, copiando abiertamente a Neji, la servilleta que extendió sobre su regazo — fuiste lo suficientemente astuto para eximirte — lanzó una sugerente sonrisa a Ino quién la contestó asintiendo — pero no creo que puedas predecir los resultados de los combates — entonces miró directamente a su capitán — el cerebro no te da para tanto.
Todos esperaban una explosión repentina de Neji, pero este solo cogió con sus hashi un trozo del salmón almendrado que le habían servido para llevárselo a la boca. Con calma comió y tragó, bebió un poco de zumo y contestó:
— A ti se sobra petulancia para creer eso, tienes la costumbre de mirar demasiado alto Uchiha… de buscar trofeos por los que ni siquiera te has esforzado — Sasuke captó de inmediato el tono de aquél comentario, bajo la vista hacia Hinata y por su gesto ella también lo había entendido.
Fue cuando notó que estaba caminando sobre un hielo delgadísimo, hasta donde tenía conocimiento Neji Hyuuga era el único confidente real de Hinata, fuera de sus amigos; Kiba y Shino, Neji era parte de su familia, no vivían en la misma casa, pero el dormía todas las noches en una habitación exclusiva para él y su familia, Hinata seguía sus consejos aquello era visible en los entrenamientos, almorzaban juntos seguido, cada vez que por cualquier motivo Kiba o Shino no pudieran. Y debido a todos los comentarios que le había lanzado desde que lo sorprendiera tratando de seducir/asustar a Hinata, era evidente que Neji sospechaba sus intenciones, si es que con el numerito de la noche anterior no los había confirmado. Y si Neji creía que lo que buscaba de Hinata solo era un trofeo, era factible que se lo hiciera creer a ella.
Y Hinata no le conocía, no al menos como él quería que le conociera.
Solo entonces apartó a Ino de su lado, no sin un deje de suavidad.
— Estás equivocado — fue lo único que pudo decir, fijó la vista en Hinata e hizo un asentimiento a modo de permiso, ella le contestó tímida y nerviosa.
Solo entonces se retiró. Fuera de los Sabaku e Ino, a nadie pareció importarle la abrupta retirada de Sasuke. Y la cena continuó como si nada hubiera ocurrido.
No había podido contactarse con Sakura aquél fin de semana y lo cierto era que necesitaba alguien que la escuchara. El sábado durante el torneo se había topado con Shikamaru, pero con suerte este le había dirigido la palabra, solo un escueto saludo que además el imbécil siquiera disimuló ya que de inmediato los padre de ambos les preguntaron si es que tenían algún problema. Burlándose luego, TODOS, de ellos por ser solo "cosas de niños". Si tan solo supieran que él; Shikamaru Nara le había roto el corazón, el alma, el orgullo y prácticamente todo el mundo que ella, estúpidamente, se fabricó al lado del Nara, pero no era tan tonta o ciega como para negar que en parte había sido su culpa. Ante la tranquila indiferencia de Shikamaru, jamás fue capaz de exigir algo parecido a una señal, aunque fuera mínima, que definiera de qué se trataban sus sentimientos. Y si alguna vez ella se ilusionó, no fue porque él lo precisara, de hecho él jamás había mostrado siquiera interés en las cosas que le llamaban la atención.
"Pero tú ya no me... "
"¿Por qué Shikamaru dijo eso?"
¿Significaba acaso que en algún momento había sentido algo por ella? y si así era ¿Por qué ahora no? Y por unos segundos pasó por su cabeza Sai y entonces todo cayó, pieza por pieza encajándose: ella, todo era su culpa. Quizás sin quererlo le había alejado; en su intento por sacar celos y en si llamar la atención del Nara. Demasiado tiempo dedicada a coquetear con Sai realmente había obtenido una reacción: Shikamaru terminó alejándose ella, de la peor manera posible, lo demostró durante el torneo, siquiera le saludo de una manera decente y todos los notaron.
Tuvo que detenerse y frustrada dejar salir todo lo que tenía:
— ¡ERES UN IDIOTA SHIKAMARU! — y cuando su respiración se calmó tuvo, por fuerza, que ahogar sus lágrimas. Se cubrió el rostro, si una escapaba arruinaría todo el trabajo de aquella mañana mellando su perfecto maquillaje.
"En lo absoluto, estás perfecta"
Jamás imaginó que Shino fuera tan atento, no, Shino no decía las cosas solo por agradar. Así que al recordar aquellas palabras, podía sentirse agradecida, al menos había conseguido sobreponerse a un rechazo. Uno que le dolió bastante. Se secó las lágrimas y sorbió sus mocos, se enderezó y continuó su caminata a la entrada del instituto. Ahí se topo con Sakura y estaba diferente, se había dejado flequillo sobre la frente que con los movimientos adecuados le ocultaba los ojos, los que a su vez tenía maquillados de una manera que le pareció muy adecuada. Inmediatamente cambió el rostro, si había alguien a quién no quería evidenciar nada era ella, menos cuando se veía tan bien.
Aún cuando su amiga no tenía oportunidad alguna, menos ahora que Sasuke se había mostrado interesado en Hinata, no quería amargarla con su rechazo, sin mencionar que esta no sabía sobre sus sentimientos por Shikamaru. Pero en cuanto la peli rosa le vio, todo el aire de seguridad que atrajo las miradas del resto, se desmoronó y se lanzó llorosa sobre los brazos de la rubia.
— ¡TE NECESITE TODO EL FIN DE SEMANA! — gritó sin poder evitarlo, dejando perplejos a todos quienes les rodeaban, incluyéndole.
— Pe- pero Sakura… ¿Qué te ocurrió? — entonces su amiga hundió aún más el rostro sobre su pecho, gimiendo con más fuerza. Como pudo la calmó y la llevó a los baños del primer nivel. Ahí Sakura se lo dijo todo, lo que pidió a Naruto, lo que este habló con Sasuke, la reacción del Uchiha y como es que le había negado su amistad.
Por unos segundos Ino se sintió agradecida de que Shikamaru no fuera tan cruel como el Sasuke, no podía entender que le había visto. En ocasiones el ser guapo no lo era todo, pero también admitía que su amiga no se comportó bien. Retrocedió y se obligó a si misma a ser objetiva.
— Estuvo mal, no puedes pedirle a Naruto que se sacrifique, es egoísta de tu parte… — Sakura, con ojos llorosos alzó la vista y le miró llena de reproche.
— ¿Entonces yo debo hacerlo? ¿Yo debo sacrificarme?
— ¿Sacrificar que Sakura? Dime ¿Qué pierdes con Sasuke? — su amiga mantuvo silencio y giró para mirarse al espejo. Ino se acercó y la tomó por los hombros mirándola a través de su reflejo — No puedes perder algo que jamás tuviste… y… y tú estás pidiéndole a Naruto que sacrifique sus sentimientos por ti. Imagina lo doloroso que es para ti el ver como son aplastados los tuyos por Sasuke ¿Crees que para él es más fácil solo por ser él? Naruto no es un súper chico— nuevamente su amiga se llevó las manos al rostro y comenzó a llorar.
— No me importa lo que digas… es parte de lo que haré para obtenerlo— abrió la llave del agua y se lavó el rostro. Ino no pudo menos que admirar el nuevo cambio de su amiga, con el flequillo mojado lucía más… sexy, más adulta —… no te pido que lo aceptes o lo apoyes… solo… solo— entonces volvió a ser la Sakura de siempre — solo quiero que estés ahí para cuando lo necesite — no era necesario que se lo dijera, estuvo ahí cuando la primera "novia" de Sasuke le dijo que lo olvidara, estuvo ahí cuando nació su hermano, estuvo ahí la primera vez que el Uchiha le rechazó. Lo único que podía hacer en ese momento era abrazarla y así lo hizo.
— Desde luego… — en el horizonte lo único que la rubia veía, eran problemas, muchos problemas.
Cuando llegaron al salón; Shino, Kiba, Shikamaru, Naruto y Sasuke hablaban de los resultados del torneo para Ino fue evidente la significativa mirada que Uzumaki lanzó a su amiga, pero Sakura preocupada de captar la atención del Uchiha no le observó, se soltó de ella y se encaminó al grupo. Ino negó nerviosa y fue capaz de distinguir los gestos de atención que tanto el Nara como Aburame le enviaron. Quiso decir o hacer algo pero nada le salió. Como todo el grupo guardó silencio fue capaz de escuchar.
— Ehm… Sasuke-kun… — este siquiera le miró — ¿Podríamos hablar?
— No— fue su respuesta dura y seca.
— ¡Ehhh teme! ¡No tienes por qué ser tan agresivo con Sakura-chan! — retó Naruto a su amigo.
— Tú no te metas — replicó el Uchiha en un tono más suave.
— Ahgg — agregó Kiba llevándose las manos tras la cabeza — no me interesa ver peleas de enamorados así que me retiro — Ino vio como Shikamaru asintió y con su andar perezoso salió del salón.
— Yo tengo que ir a los invernaderos ¿me acompañas Kiba? — dijo Shino, lo que en sí le pareció perfecto a Ino para escabullirse también. Se llevó las manos a la cintura y llamó al rubio.
— ¡¿Naruto hasta cuando vas a estar ahí? ¡¿Qué no ves que interrumpes?
— ¡Ya he dicho que no tengo nada que hablar con ella! — espetó esta vez Sasuke un poco más alterado, bastó entonces con que Sakura le lanzara una mirada a Naruto para que este bajara la cabeza y siguiera a Ino completamente en silencio.
Entonces, algo que por naturaleza, ella siempre había negado en Sakura, le hizo entender que su amiga, a quién siempre había tachado de infantil e ingenua, de un día para otro se transformó en alguien tan manipuladora como podría serlo ella o la perra que más. Ino se había equivocado nuevamente, y por un segundo le dolió pensar que todo el show de Sakura había iniciado en el preciso momento en que se toparan a la entrada del instituto.
Habérselo dicho a Neji era lo mejor que pudo hacer, confiaba en su primo como en nadie y se sintió algo molesta cuando este con sus comentarios obligara al Uchiha a abandonarlos en la mesa. De hecho varias cosas le molestaron en aquél momento y se extrañó ante ello. Hinata sabía que entre los muchos defectos que tenía el ser demasiado comprensiva era uno de ellos. Y si bien eso era algo que en el pasado no le afectaba en lo absoluto, si lo hizo la noche del sábado durante la cena de los campeones, y es que bueno, ella no podía ser tan femenina y descarada como lo fue Ino, sin mencionar que a pesar de las palabras de Sasuke, el que este se le declarara –y cada vez que pensaba en eso enrojecía- no significaba que de un día para otro las chicas dejaran de sentirse atraídas por él.
¿Al fin de cuentas que era ella?
Siquiera era su amiga, si no mal recordaba Sasuke le había dicho que la conquistaría, por lo tanto descartaba de una vez la amistad. Era en cierto sentido agradable saber eso, que alguien haría todos los esfuerzos para ser de su agrado.
"Si tan solo yo hubiera tenido aquél valor con Naruto-kun"
Sacudió la cabeza. Una poderosa ventaja que el Uchiha había esgrimido sobre ella fue su capacidad para obnubilarla con sus besos, en ese preciso segundo le fue imposible pensar en nada, menos en Uzumaki. Y después cuando viera a Ino tomar tanta confianza con Sasuke un extraño escozor subió por su estómago, logrando indisponerla.
Sabía que eran celos, jamás creyó que ella fuera una persona celosa. Menos considerando lo poco que se conocía con el Uchiha. ¿Desde cuándo creía que le pertenecía solo por haberle robado un par de besos? Era una tontería, era entonces cuándo se exigía ser comprensiva como siempre y excusar el comportamiento de Ino como un resultado de la ignorancia. Por lo mismo le molestaron los comentarios de Neji en donde acusaba a Sasuke de utilizarla, no con todas sus palabras pero lo hacía. Por primera vez se sentía querida y deseada por alguien y su primo transformaba todo eso en mero interés ¿De qué? ¿Qué podría querer Sasuke de ella? además ella consideraba que era muy buena calificando el talante de la gente y desde que se acercara a ella, Sasuke le había parecido sincero, en sus ataques de impaciencia, cuando la regañaba por tartamudear tanto, lo interesado que se mostró en ayudarle con ese problema, la manera en la cual quiso cortar la distancia que se había formado entre ambos y por sobre todo aquél beso que le robó y que en si provocó que ella le respondiera de vuelta.
¡Había sido tan cálido! ¿Cómo alguien podía fingir eso?
Así que si, cuándo le comunicó a Neji sus reproches por haber tratado al Uchiha de esa manera en la mesa, su primo no pudo menos que extrañarse, extrañeza que pasó a sorpresa cuando ella, sin titubeo alguno en su voz declaró:
"Sasuke-kun ya me ha manifestado sus intenciones, dice que le gusto y que buscará como conquistarme – recordaba haber sentido como el rubor le subía hasta las orejas y el calor que sintió en el rostro cuándo la voz le abandonó ante la perpleja mirada de su primo – y… y… Yyy- yo… a… a mí, n-no mmm-me molesta"
— Pero, pero Hinata-sama ese sujeto… — por un momento le pareció una estupidez el haberlo dicho así como así, seguramente de ahora en adelante Neji le haría la vida imposible al Uchiha.
— E-Es mi desición Neji-ni-san — y no fue capaz de mantener más la conversación, no quería que la convencieran contra su voluntad y si permanecía ahí Neji lo conseguiría.
Ese lunes en la mañana cuando ambos se toparan para el desayuno su primo claudicó:
— Muy bien, lo aceptaré por que Hinata-sama se muestra decidida en esto, pero no permitiré que ese idiota le haga daño alguno, así que ambos iremos a su salón y quiero que usted esté presente cuando yo hable con él… — solemne como siempre Neji se cruzó de brazos y finalizó — son mis condiciones de otra manera me veré en la obligación de hablar con Hiashi-sama"
Hinata sabía que no lo haría pero sonrió y asintió a su primo, lo que menos quería era que Neji le fuera indiferente, desde que le dijera lo de Sasuke y solo hasta esa mañana, su primo se había demostrado no solo desconfiado sino muy molesto hacia ella. Pero Hinata sabía que se trataba de sobreprotección y en cierto sentido eso le hacía sentir segura.
Pero todo aquello cayó al piso en cuanto ambos hicieron su entrada al salón, la cual además fue anunciada por el mismo Neji cuando llamó al Uchiha a gritos antes de abrir la puerta, la sonrisa que se le dibujo en el rostro ante los recelos de su primo, desapareció en cuanto noto lo desencajado que estaba el gesto del Uchiha, sobre todo al girar hacia ellos y palidecer repentinamente, sobre todo por que Sakura estaba llorosa y le sujetaba ambas manos, mientras mantenía su rostro a centímetros del de Sasuke.
Todo le tembló, era como si recién se hubieran separado de un beso y Hinata no sabía si sentirse triste o decepcionada, lo más lógico era preguntar qué había ocurrido, pero no le salió la voz, solo una vaga sensación que le decía "Estúpida" se acrecentaba en su cabeza. Giró a mirar a su primo y el gesto de este era lastimoso.
Bien, no era la primera vez que se caía.
Le sonrió:
— Gracias Neji-ni-san por acompañarme…
— Hinata-sama
— Nos juntaremos a la hora del almuerzo ¿está bien? — solo entonces Neji pareció reaccionar y casi se cuadró ante la petición de su prima.
— Desde luego Hinata-sama — extrañamente se sentía tranquila, con sus usuales movimientos se dirigió a su puesto y solo entonces alzó la vista a la pareja al final del salón, inclinó la cabeza a modo de saludo y habló:
— Sakura-san, Uchiha – san — sonó el timbre anunciando el inició de clases y como si fuera un oleaje todo ingresaron al salón.
— ¡Nee Hina-chan! — gritó Kiba — Shino me dijo que enfermaste en el torneo…
N/A:
Solo para decir, que no tengo nada más que agregar.
XD
