Los problemas de ser Valiente, Silencioso y Descuidado
"Dí: ¿por qué acequia escondida, agua, vienes hasta mí, manantial de nueva vida en donde nunca bebí? "
Naruto releyó la línea nuevamente, le había gustado, más que muchas otras y mucho más que las elegidas por él. Se fue al título del poema y leyó el nombre del autor.
— ¿Antonio Ma… cha… cado? — Hinata alzó la vista, creyendo que el muchacho le hablaba.
— ¿Nani? — preguntó, Naruto sonrió y negó.
— Es el nombre de este poeta… — bajo la vista hacia el poema y rió nuevamente —… Machacado — Hinata asintió entendiendo y dijo.
— No… no es M-machacado Naruto-kun— sonrió ante la ocurrencia del rubio —… e-es Mm-Machado — Naruto volvió a releer el titulo y a su autor.
— ¡Wow! Es cierto Hina-chan ¿Cómo lo sabías? — Hinata bajó la vista hacia el trabajo que ella revisaba en aquél momento, perteneciente a Shikamaru.
— Y-yo l-lo he leído Naruto-kun — sin que Hinata alzara la vista para observarle, Naruto se estiró en su puesto y dirigió la vista hacia el exterior; había un sol amenazado por nubes, pero como usualmente ocurría en otoño, se oscurecía cada vez más temprano.
— ¿Tienes hora Hina-chan? — solo entonces la muchacha le observó, para sentir y buscar en su maletín su celular.
Estarían en su salón hasta que revisaran cada uno de los trabajos de sus compañeros, preocupándose de la ortografía, la cual debería ser impecable considerando que el poema se había copiado. Aunque, los informes sobre este eran escritos por cada uno de sus compañeros en un análisis similar al que Anko le había pedido cuando se congelara en mitad de la clase. Además de, obviamente, que el argumento de los análisis tenían que ser consistentes y claros. Su trabajo consistía en guiar a Mitarashi-san en las lecturas, realizando ellos mismos un pequeño informe de cada trabajo presentado, el cual a su vez, también debía de tener cada una de las exigencias de Anko-sensei. De esa manera ella les daría o no el beneficio de aquél punto de base para el próximo examen.
A Hinata, particularmente no le preocupaba el trabajo, diferente era lo que ocurría con Naruto, quién a cada momento se distraía y se equivocaba constantemente al tratar de entender la letra de sus compañeros, sin mencionar que tenía serios problemas al tratar de comprender los argumentos de cada uno. Era como intentar comprender sus cabezas y pensamientos, y la complejidad de ellas, incluso las de Chouji, le pareció demasiado intensa. A cada instante interrumpía a la Hyuuga para preguntar cómo se escribía tal o cual palabra, así como el significado de las mismas.
Y ella… ella no dejaba de extrañarse.
Contestaba con gentileza y tranquilidad ante las preguntas de Naruto, puesto que eran los sentimientos que el rubio le inspiraba, pero desde aquella mañana algo había cambiado de una manera que no dejó pasar inadvertida.
Existía cierta tranquilidad sobre ambos, que jamás antes, había sentido. No quería relacionarlo con Sasuke, puesto que no era este quién estaba ahí. Sino que algo sobre ella había cambiado, algo que también involucraba a Naruto, desde el preciso momento en que esa mañana el Uzumaki se acercara a ella para conversar. Estaba feliz y nerviosa, pero en ocasiones Naruto resultaba demasiado explosivo, tanto que llegaba a asustarla con sus intromisiones descuidadas y sus gritos de apoyo, y entonces el sentimiento de euforia que su cercanía le provocara cambio a algo menos sustancial y más sutil. No es que ella explotara de emoción, semejante demostración de sentimientos era contraria a su personalidad, pero algo ocurrió en ese pequeño lapso para aterrizar todas sus ideas sobre el rubio, que paso de ser el ídolo escondido dentro de si, a un muchacho vibrante, despierto y vivo que había llamado su atención.
Sin embargo, ahora que lo pensaba, solo ese día Naruto se lo había pasado cerca de ella. Con esa cercanía pudo comprobar una vez más lo limpia y tranquila que era su alma. Su forma de ser: libre de cualquier intencionalidad, y su ingenuidad no podía menos que predisponerla hacia él. No tenía por qué ser tan exigente, ella no era en lo absoluto perfecta. Pero de todas maneras lo consultaría; la extrañeza que le rondaba aquél día se centraba exclusivamente en su propio comportamiento, el cual se mostraba tranquilo, mucho más de lo que nunca había estado, en presencia de aquél rubio que movía al mundo completo cuando hablaba o actuaba.
Y en cierto sentido, no lograba entender eso… se desconocía al verse tan tranquila a su lado.
"Excepto cuando Sasuke-kun…"
No, negó. Sasuke no era un muchacho para ella, aún cuando lo intentara. De hecho él lucía mejor con chicas como Karin o Ino del brazo, y ahora que comprendía y recordaba los sentimientos de Sakura-san con respecto a él, simplemente lo consideraba fuera de su derecho, rango y capacidad. No le haría daño a una buena muchacha solo por sentirse apreciada. Aún si Naruto jamás le tomaba en cuenta, no intervendría ante los sentimientos de los demás.
— S-siete con quince N-Naruto-kun — contestó, logrando que el muchacho dejara escapar un sonoro bufido.
El rubio miró el montón de cuadernos al lado de Hinata y los pocos que llevaba él.
— Ahgg — se llevó las manos a la cabeza con desesperación — ya perdí el entrenamiento, seguramente estaremos hasta tarde acá… — finalizó con pena bajando la vista.
— Humm… s-si N-Naruto-kun m-me lo permite yo… — Naruto posó los brillantes ojos azules en ella, logrando colocarle nerviosa, obligándole a ruborizarse — yo… p-podría ayudarle… — Uzumaki bajo la vista algo decepcionado confundiendo a Hinata.
— Oh… creí que tenías comida guardada por ahí… — le hizo un guiño y le sonrió — ¡No te preocupes Hina-chan! ¡Este es mi castigo y lo cumpliré! — solo entonces la muchacha recordó el por qué estaban ahí. De pronto se sintió mal y mortificada ante las penurias que pasaba Naruto por ella. Apenada, se centró en el trabajo de Shikamaru, que tenía en aquél momento en sus manos.
— Humm… Na-Naruto kun… ha tenido mu… muchos problemas por mi causa, esta b-bien que le ayude…— Naruto se quedó observándola largos segundos, en los que el mentón de la chica comenzó a temblar, así como sus labios mostraron una visible mueca de pena, sin mencionar el tono triste que se deslucía de sus palabras.
Era cierto, era demasiado suave, demasiado gentil. Y el hecho de que ella llegara a sentir verdadera pena por los problemas que él tenía le conmovió, colocó su mano sobre el cuaderno del Nara, extendida para llamar su atención.
— No soy el único que ha tenido problemas por ayudar… — la miró fijamente tratando de hacerle recordar las razones de sus palabras, pero la memoria de Hinata en aquél momento solo se preguntaba ¿De que esta hablando? El rubio pareció entenderlo y nuevamente algo le flaqueó en el interior al entender que ella siquiera lo recordaba.
¿Era alivio o molestia?
Lo cierto es que no lo supo, la recordó de rodillas siendo una niña silenciosa que silenciosamente dejaba escapar sus lágrimas, mientras veía como su cabello había sido cortado, como sus manos habían sido arañadas y como sus rodillas sangraban.
— Así que estamos a mano… — finalizó sonriendo. Aún cuando ella parecía incapaz de asociar sus palabras al pasado.
Y él que tanto había recordado ese momento los últimos días. Todo era culpa del Inuzuka, desde luego, pero no se sentía molesto con él. Y de eso tampoco sabía la razón.
Sakura estaba deprimida. Era evidente, todo ese día resultó más que difícil el tratar de hablar con ella, no quería nada de nadie. Un par de veces, durante el almuerzo, soltó un par de frases acordes con su estado de ánimo, las cuales, realmente, no le dijeron nada. Ahora la esperaba a las afueras de las duchas intentando apaciguar su curiosidad. Quería saber que era lo que Sakura habló con Sasuke aquella mañana.
Las razones de él, para tratarla de esa manera, las entendía aunque no compartía el método; consideraba que con su amiga el Uchiha fue cruel, y despiadado ante los sentimientos que Sakura le había profesado.
Bajo la cabeza hacia la hora en su celular, era las siete y treinta, quizás debería ir por su amiga. Pero de un momento determinado de la mañana hasta ese punto sentía que estorbaba y al parecer Sakura, dentro del lenguaje sutil que ambas utilizaban, también se lo dio a entender. Era esperable, así como no estaba de acuerdo con el comportamiento de Sasuke tampoco lo estaba con el de su amiga, pero le había prometido estar ahí para ella y, eso, estaba dispuesta a cumplirlo. Aunque parecía que en esos momentos Sakura no quería a nadie cerca.
Hasta cierto punto no lo entendía, cuando el viernes pasado Shikamaru –con quién no había cruzado palabra alguna- le rompiera el corazón, era cierto si, había llorado, larga y tendidamente, pero lo que su amiga mostraba estaba más cerca de la desesperación que de un simple rechazo. Y es que si lo pensaba bien Sasuke en muchas ocasiones lo había hecho, tanto a Sakura y como a ella. Siendo solo un par de niñas y compitiendo por su interés, ambas solían luchar por la atención de este, llegando a niveles ridículos de coquetería para captar aunque fuera una sola mirada, justificando en cierta medida las respuestas que el Uchiha solía darles.
Con el tiempo ella comprendería que su interés no estaba enfocado en alguien como él. A su gusto, Sasuke era demasiado independiente de sus sentimientos como para llegar a sentirse cómoda a su lado. Y bueno, ella quería estar con alguien que la quisiera a ella y no a sí mismo. Una persona que la venerara y adorara como ella sabía lo merecía. Y una de las razones que hacían incompatible al Uchiha con ese papel era que; se creía superior a todos como para dignarse a mirar a alguna chica como su igual o lo suficientemente interesante para buscar y entablar con ella una relación seria.
Todas las que pasaron por el Uchiha resultaron ser romances unilaterales de una o dos semanas. Meras muñecas listas para utilizar y nada más. Esa era una señal inequívoca de desprecio o desinterés por los sentimientos del resto de las personas, y a Ino le parecía demasiado egoísta, ella no era así e iría en contra de su naturaleza el actuar de semejante manera. No era algo que entendiera de un día para otro, pero existió un segundo en el cual toda la admiración que profesara hacia Sasuke se enfrió para volverse un mero interés de amistad y finalmente fundirse como algo pasajero que existió en algún momento. Supuso que de la misma manera fue como el Nara se hizo un hueco en su corazón como algo más que un simple amigo.
Pensando en él. Inmediatamente se preguntó las verdaderas razones de su rechazo. Conociéndolo existían dos razones, cada una peor que la anterior, pero que por fuerza obligarían a Shikamaru a rechazarle de la manera en que lo hizo. La primera era que: le gustara otra muchacha ¿Cuál? No podía imaginarlo, el círculo de amigos de este era tan reducido y el de chicas que se le acercaba menor aún. O que derechamente estaba de novio con alguien más cercano a su centro familiar, lo que también le extrañaba, ya que de ser así ¿Por qué no se lo había comunicado? Si hubiera sido ella lo primero que habría acotado en cuanto se reuniera con sus amigos era que tenía un novio. Al fin de cuentas llevaban años siendo amigos, antes de que a ella se le ocurriera declarar sus sentimientos. Y eso lo hizo por la evidente sospecha de que Shikamaru la creía enamorada de Sai.
"Que atolladero"
Aburrida de esperar volvió a las duchas con la intención de apresurar a Sakura. Afortunadamente la peli rosa ya se vestía.
— Al menos estas con ropa — regaño a lo que Sakura solo asintió encogiéndose de hombros, Ino negó sin que su amiga le viera y se acercó a esta cuando comenzaba a arreglarse el cabello.
— No lo hagas — le dijo, Sakura se detuvo, Ino sacó una traba de su maleta y cogiéndole el flequillo lo arreglo hacia atrás para despejar su frente, luego le recogió el resto del pelo y lo prensó hasta que este tomo una forma ondulada. Sakura volteó hacia el espejo y se miró, una triste sonrisa le cruzó el rostro.
— Muchas gracias Ino — esta solo asintió riéndose y encogiéndose de hombros. Fue cuando todo finalmente explotó. Sakura hizo un puchero y silenciosamente dejó caer un par de lágrimas, cuando le puso una mano sobre los hombros se derrumbó sobre su amiga y lloró hasta que le dio hipo. Ino solo pudo hacer honor a su palabra y mantenerse a su lado para consolarla como nadie lo hiciera con ella cuando al Nara se le ocurriera romperle el corazón.
Quizás estuvieron una o dos horas, pero el tiempo se pasó volando y realmente fue como el acabose de toda aquella desesperación que rodeo a Sakura ese día. Cuando ambas salieron a los pasillos, el tema de conversación se centró en los trabajos corregidos aquella mañana y las calificaciones que ambas obtuvieran, se quejaron sobre sus perezosos compañeros y la semana de exámenes que en dentro de poco daría inicio. Fue cuando la atención de la Haruno fue retenida hacia el portón de la entrada, donde dos figuras se distinguían; aún a esa distancia cualquiera habría podido decir, sin miedo a cometer errores, que se trataba de Hinata y Naruto. Al ver que Sakura no reaccionaba de ninguna manera, Ino llegó a la conclusión evidente de que al menos contra la Hyuuga su amiga no guardaba resentimiento, al parecer lo que enojaba y la entristecía no era que Hinata le "robara" al chico, sino que ella fuera incapaz de llamar la atención de Sasuke. Por ello hizo aquél cambio en su look, para lucir diferente a la Sakura amiga y ser algo más.
— ¿Qué crees que le vea? — dijo de pronto logrando asustarla.
— ¿Qué? — Sakura volteó hacia ella mirándola fijamente.
— Sasuke a Hinata… ¿Qué crees que le halla visto? — Ino lo medito unos segundos.
— Hinata tiene el cabello largo… — Sakura frunció el ceño e Ino rio —… No lo sé — contestó finalmente — pero supongo que es algo que el resto no ve en ella.
El celular de Ino sonó y esta contestó. Su padre le llamaba para obtener algunos botones rosas de las rosas que ella cultivaba en el invernadero del instituto.
— ¿Quieres que te acompañe? — pregunto Sakura a lo que la rubia negó.
— Tú aún no tienes excusa para llegar tan tarde a tu casa, además si vas conmigo te quedaras pendientes de todas las flores y perderé aún más tiempo — declaró sin anestesia, cruzándose de brazos orgullosa.
— ¡Cerda! ¿Cómo me tratas así? ¿No ves que estoy es una delicada situación sentimental? — Ino rio.
— No sé de qué te extrañas si con esa frente no tienes como competir con las facciones de porcelana de Hinata
— ¡Retira lo dicho!
— ¡Oblígame! — y en ese momento fue el celular de Sakura el que sonó.
Precisamente como ella lo adelantara; al no tener excusa, la madre de Sakura le había exigido su inmediata presencia en casa, ya que su padre se había retrasado en una operación y ella no podía dejar a Izumi solo para cumplir su turno en el hospital. Sakura no tardó en en coger un taxi que apresuraría su llegada al hogar, dejando a la rubia a solas en el instituto.
Ino debió abrazarse a si misma cuando el viento comenzó a correr frío y ella iba a mitad del patio dirigiéndose a su casillero, de ahí extraería el saco oficial de su instituto y un chaleco para palear el frío, así como un recipiente de cristal en donde llevaría los botones que su padre le solicitara.
"Tuvo suerte de que yo aún me encontrara aquí"
Se sentía algo molesta ante la petición, pero como cualquier hija, era incapaz de negar nada a su padre.
Ya era de noche, de hecho había oscurecido cuando ella y Sakura estuvieran abrazadas en las duchas, buscando el consuelo para la peli rosa. Le resultó interesante el saber que al menos, en la cabeza de su amiga, las cosas se estaban tranquilizando. Su fin de semana también había resultado una tortura, sobre todo después del torneo, en donde siquiera cruzó palabra alguna con Shikamaru. Lo cierto es que no había necesidad alguna de cortar toda relación, perfectamente podrían seguir siendo amigos ¿cierto?
"¿Y si lo reconquisto?"
Era una idea plausible, pero miraba a Sakura y si bien Shikamaru no tenía el carácter del Uchiha tampoco significaba que fuera alguien de trato fácil. Además bajo sus suposiciones, si resultaba que este tenía una novia o le gustaba alguna chica, se alejaría antes de responder a cualquier impulso que un coqueteo podría entregarle. El que fuera un muchacho perezoso y flojo, no lo hacía en lo absoluto desleal. Hasta donde le conocía el Nara siempre había cumplido con su palabra, lo que en sí le convertía un muchacho de lo más noble. Asintió algo asombrada. Existían tantas cosas en sus amigos que por no prestar atención ella no solía ver. Quizás era demasiado superficial para Shikamaru y era su culpa el no haberlo notado. Esa idea le desalentó. Sobre todo al entender que resultaba tan ciega para muchas cosas. Un detalle como ese hablaba de ingenuidad y ella siempre se había jactado de lo mucho que sabía del mundo.
"Si, claro. Una experta"
Salió al segundo patio, en donde los arbustos le esperaban. Un camino de piedra le decía los pasos a seguir para llegar al invernadero, esperaría a estar en este para abrigarse con su chaleco y saco, puesto que ahí tendría donde dejar su maletín. Si bien cualquiera podía entrar, ya que la llave de la puerta principal estaba a disposición de todos, solo aquellos afanados por el cultivo de flores, plantas y alimentos solía congregarse ahí. Aunque debido a su forma a Ino le parecía un lugar romantiquisimo para ir a besarse con algún chico. Y realmente siempre había creído que quién le acompañara en ello sería Shikamaru. Siquiera con Sasuke imagino tanto.
Extrañamente y a pesar de lo fácil que era llegar y entrar, el lugar no era muy solicitado por las parejas del instituto. Se decía, que como en toda la escuela había un espíritu que lo rondaba por las noches expulsando a aquellos que tuvieran la absurda idea de ir a besarse amparados por los rosales y claveles del lugar. Ciertamente que era mentira, junto a su grupo, en muchas ocasiones había tenido la oportunidad de quedarse noches enteras para ver el florecimiento de tal o cual flor, las cuales usualmente ocurrían en primavera, para saber que no existía fantasma o espíritu alguno que le asustara.
Por lo mismo, tardó todo lo que quiso al coger el encargo de su padre. No solo recorrió el invernadero, acomodando los focos que daban calor a las semillas plantadas en la tarde. Sino que se dio el tiempo de hablarle a algunas de sus plantas favoritas, así como de revisar que los estantes del fertilizante líquido que utilizaban estuvieran funcionando en las plantas que debían de hacerlo. Luego pasó a la sección que se estaba implementando ese año, al sembrar tomates, apio, lechugas y patatas, revisando cada uno de los sembradíos, solo para asegurarse de que todo estuviera en orden. Al regresar donde las rosas, no tuvo el valor para solo sacar aquellas de color rosa, cogió rojas, blancas y amarillas además de decidir que se llevaría un poco de algunas semillas para cultivar propias en casa, que fueran solamente de ella, no para su familia y menos para la tienda.
Fue cuando una pequeña sombra paso cerca de su rostro logrando asustarla, por el revoloteo que hacia imaginó era alguna mariposa nocturna; tendría que sacarla y colocar los mosquiteros. No le gustaba usar insecticida, ya que si algo había aprendido de la compañía de Shino era que; estos existían en la naturaleza, por que trabajaban en favor del balance de su ecosistema y que era el hombre, quién con todas sus invenciones químicas para la mejora de los cultivos, el que había afectado tanto a las plantas, como a sus queridos insectos. No era un argumento con el cual pudiera convencer a la mayoría, pero al menos ella ya veía la vida de aquellas criaturas como algo de valor y sería injusto de su parte el matarla solo porque le había asustado.
Entonces nuevamente la sombra revoloteó para finalmente posarse en su nariz, no era una polilla, era una de las coccinellidae de Shino y se había acomodado muy campante sobre la punta de su nariz.
— Le agradas — dijo una voz salida de la nada que la hizo sobre saltarse dando un gritito de terror. Cuando vio a su interlocutor, Shino seguía con la vista fija en ella de una manera que le resultó extraña. Entonces pudo recordar el susto que había pasado y procedió a regañar al muchacho.
— ¡Shino! ¡No puedes aparecerte así como así! ¡Casi me matas del susto! — el muchacho siquiera pareció inmutarse ante sus acusaciones, en vez de eso se acercó con paso seguro hacia ella en una actitud imperativa e intimidante.
Ino no entendió porqué en ese momento recordó sus palabras "Estás perfecta" y que a estas le siguiera aquella sensación de verse aminorada ante la evidente intención del muchacho de besarla.
"Qué tontería"
Ya que al fin de cuentas Shino solo extendió su mano sobre el rostro de ella para con el índice tocarle la nariz y que a este se subiera su cochinilla. Solo entonces la cabeza de la rubia pareció retomar el control de sus ideas y notó que el muchacho no vestía su uniforme común y corriente, sino una sudadera negra sin mangas, que tenía el aliento entrecortado, el rostro perlado por el sudor y que no llevaba sus gafas oscuras. Ino podía contar con los dedos de una mano las veces que le había visto sin estas.
"Estaba entrenando"
— Lamento haberte asustado, no fue mi intención — declaró con calma, mientras guardaba la cochinilla en su cajita, Ino sintió un hormigueo en su antebrazo y al mirar ahí había otra. Esta vez la expresión del Aburame fue de sorpresa. Sin embargo se acercó y esta vez con suavidad extendió su palma, solo rozando en brazo de Ino para que el insecto tomara su posición, tardó un par de segundos más, en los que Shino se dio el gusto de decir:
— Hueles a primavera, por ello ya no me quieren — la rubia no supo si eso era algo parecido a un halago dentro del clan Aburame, pero el hecho de que este siquiera alzara la cabeza para mirarle le indicó que todo eran solo ideas suyas. Y aunque Shino le lanzara aquellos piropos, lo más probable es que estos estuvieran muy lejanos a la simple idea de coquetearle. El simplemente no era así.
De la nada sintió que era imperativo el decirle algo, estar en un lugar como el invernadero de noche y baja luz podía ser malinterpretado y ella no quería eso.
— No... no debí haberte gritado, pero me asustaste, creí que estaba sola y… bueno — Shino alzó la vista y esbozó algo parecido a una sonrisa o quizás era un juego de sombras que engaño a la rubia.
— Lo sé… te vi llegar, estabas hurgando entre las rosas… — Ino asintió mientras obligaba al rubor a retroceder, no existía razón alguna para sentirse nerviosa, excepto que estaba más cerca de Shino de lo que nunca había estado y que al verlo de esa manera, tan poco formal y tradicional, le resultó bastante... atractivo.
Shino por su parte notó la incomodidad de la rubia y se alejó, pretendiendo no molestarla más reiteró sus disculpas. Y procedió a retirarse del lugar. Entonces Ino respondió a un vago impulso y lo llamó.
— Espera Shino — este en la puerta del invernadero se volteó y le dio un espacio prudente para que ella también saliera.
— ¿Necesitas algo? — pregunto serio. Ino iba a hablar pero el viento comenzó a soplar con mayor fuerza agitándole los cabellos, se los aparto del rostro y miró fijamente al muchacho, recordando que no llevaba gafas, de la nada, como el impulso que le había dicho que detuviera al Aburame, sintió vivos deseos de grabarse en la memoria el rostro del muchacho, prácticamente era un milagro verlo tan descubierto. Y sin dejar que ello le distrajera de su idea principal le habló:
— Me preguntaba si es que seguirías entrenando… — Shino comenzó a caminar y contestó:
— No, ya me marchó a casa ¿Necesitas que te ayude en algo? — ella negó.
— No, pero me pareció que acompañarte hasta que terminaras estaba bien — el muchacho le miró de reojo y la vio colocarse un chaleco y el saco del instituto, le pareció muy prudente y a si mismo se dijo que haría lo mismo cuando llegara a su casillero.
— No sería adecuado, ya es tarde para que andes sola y no tengo la intención de retrasarte aún más — Ino asintió acercándose a su lado.
— Lo sé — Shino guardó silencio y antes de llegar al patio secundario habló.
— También me parece poco adecuado el dejarte ir sola… si no te molesta, desde luego, te acompañaré hasta tu casa.
— No es necesario Shino… no es tan tarde y puedo llamar a papá para que venga por mi…
— Pensé que siempre te ibas con Shikamaru — dijo de pronto el muchacho, logrando nuevamente incomodarla.
— Pues pensaste mal — cortó ella con tono molesto, aunque en ningún momento levanto la voz — Bueno… — dijo recuperando la compostura — será mejor que me marche… adiós Shino — se despidió mientras apresuraba su avance dejando al muchacho atrás.
De pronto sintió como si el fantasma en el cual no creía comenzara a seguirle, amenazándola con atraparla en la inmensa oscuridad que lo cobijaban bajo el halo de las sombras del instituto para ahogarla y sepultarla.
Necesitaba, tenía que apresurar el paso y si bien sus miedos eran infundados, un enorme alivio cayó sobre sus hombros cuando, finalmente, se vio fuera del instituto.
Sasuke se miró la muñeca, ahí donde Tenten había dado su golpe, seguía amoratada pero ya no tenía problema alguna en flexionar sus dedos, la hinchazón había bajado volviendo más cómodo el movimiento de su mano. Aun así se colocó la bolsa de hielo y con la ayuda de su hermano la sujetó de manera que esta no se soltara con el simple movimiento.
— Difícil entrenamiento ¿Eh? — dijo el mayor de los Uchiha, a lo que Sasuke simplemente contestó.
— Difícil día — Itachi alzó la vista y sonrió. Conocía tan bien a su hermano como lo hacía consigo mismo, y en el rostro de este el cabreo estaba grabado como esculpido en piedra.
— ¿Quién fue? — preguntó.
— Hinata — respondió secamente logrando que Itachi nuevamente fijara la vista en él. Sasuke hizo un mohín con la boca al entender lo que había contestado. Cuando su hermano le hablara del mal entrenamiento, solo fue cosa de lógica para él saber que su pésimo desempeño se debió al mal día que había pasado. Lo que no se esperaba es que en vez de culpar a Sakura por lanzársele a los brazos lo hiciera con Hinata, después de todo la morena tenía razones más que suficientes para haber perdido la confianza en él. Al menos así lo veía si es que él la hubiera atrapado tan cerca del idiota de Kiba o Naruto.
"Detente ahí… ¿Las estás justificando?"
— ¿Hinata burló tu defensa?... creí que estaba enferma — susurró Itachi más para si que para su hermano, Sasuke negó procediendo a sentarse frente a este.
— No… quiero decir… lo del entrenamiento fue Tenten… — Itachi asintió sin siquiera mirar a su hermano, para agregar:
— ¿Y qué te hizo la Hyuuga para que tuvieras un mal día? — Sasuke se maldijo nuevamente por su descuido, se supone que no debería hablar de ella, menos darle la suficiente importancia como para influir en su día. Desvió la vista atendiendo razones, si negaba sus palabras Itachi lo consideraría sospechoso, sin mencionar las ladinas miradas que su hermano le lanzara el sábado anterior cuando le vio tomar posiciones al lado de la Hyuuga. Así que optó por ser directo y a medias honesto, lo suficiente para dejar conforme a su hermano, apartándose solo lo necesario de la realidad.
— Es una idiota… se supone que hicimos un trabajo juntos y ahora huye de mi como si tuviera lepra — Itachi alzó la vista de sus informes. De reojo Sasuke notó el título: "Organización Criminal e Ilegal para el tráfico de estupefacientes". Aquello le sorprendió jamás imagino que sus veinte años, Itachi ya estuviera en contacto con lo que su padre indicaba era lo más sórdido del trabajo policial. Menos considerando el tranquilo carácter de su hermano. Pero así mismo Fugaku Uchiha esperaba que su primogénito integrara las Fuerzas Especiales de Investigación, superándolo a el en importancia y jerarquía. Y por lo que Sasuke veía su hermano no parecía en desacuerdo con ello. Existían tres miembros más que estaban en esas fuerzas: Susui, Obito e Inabi, los que siempre eran citados como ejemplos a seguir dentro del clan, además que poseían técnicas admirables en el Kendo.
La forma en que Itachi se encogió de hombros logró sacar a Sasuke de sus ideas para centrar la vista en él.
— Bueno una fan que no te moleste debería ser una bendición para ti ¿No lo crees?
— Hinata no es una fan… — respondió seco, dirigiendo la vista hacia el televisor.
— ¿Y eso te molesta?
— No — contestó volteando hacia su hermano. Itachi sonrió con calma y condescendiente. Sasuke imaginaba que es lo que se cruzaba por la cabeza de este, pero prefirió ignorarlo. Si Hinata fuera una fan, él difícilmente le prestaría atención. Aunque con esa cara y ese cuerpo…
"Tal vez…"
— No veo entonces la razón de tú molestia — de pronto Sasuke se sintió en peligro. Peligro de que de un momento a otro Itachi hiciera conexión, si es que ya no la había hecho, y declarara a viva voz que había descubierto su secreto.
"Yo no tengo ningún secreto, ¡Yo no estoy enamorado de nadie!"
— Tienes razón — cedió al momento en que se ponía de pie — estoy cansado, iré a dormir — era la mejor manera de salir con la dignidad por delante en un interrogatorio con su hermano. Pero Sasuke no era ingenuo, intuía o al menos admitía que había dejado escapar muchos detalles que al menos para Itachi o su madre no debieron pasar desapercibidos. Y, realmente, desde su punto de vista no habría tenido problema alguno en continuar demostrando… lo que fuera que quisiera demostrar con Hinata. Por lo menos hasta esa mañana en la que ella había cortado toda relación con él.
Se recostó cansado, el entrenamiento había sido extenuante. Al menos con él, Neji no había demostrado piedad, normalmente le habría ignorado, pero eso solo serviría para hundirse aún más ante la opinión del estúpido primo de la chica que le gustaba. Y si bien su orgullo le decía que todos los Hyuugas podían irse a la mierda, no quería perder la oportunidad de rescatar al menos, su imagen frente a ella. Además quería mantenerse lo más alejado de Sakura, no solo por que seguía sintiendo rabia hacia ella, sino debido a un extraño malestar que le corroía las entrañas cuando la veía con esa mirada tan triste y opaca. No es que fuera de su gusto, pero Sakura feliz y con esos ojos verdes brillantes era un cuadro realmente agradable de ver, en esas ocasiones lograba entender que era lo que el dobe veía en ella y saber que él era la causa de su aflicción, no podía menos que hacerle sentirse como un idiota.
El jamás toleraba que el resto le hiciera daño a su familia, después diría que estaban sus amigos y finalmente él. Sasuke no era una persona egoísta, o al menos no se consideraba así, simplemente sabía lo que quería en su vida y eso era: una chica para pasar algunos días y solo porqué tenía necesidades que cualquier adolescente tenía, a sus amigos ya que a punta de esfuerzo eran parte de su vida y que sus amigos fueran Naruto y Sakura, en ese orden. Que Suigetsu y Karin lo intentaran puesto que de a poco se acostumbraba a ellos y no le desagradaban. Y que Hinata… bueno que la Hyuuga abriera esos pálidos ojos y supiera que él no le había mentido. Sasuke quería eso. Y si existía una conducta que le fastidiaba tanto como sentir el culo lleno de picante era que manipularan su entorno para sacar alguna ventaja de él.
No es que Sakura simplemente interviniera, sino que estaba utilizando a su amigo para que él se fijara en ella, al Naruto, desviar la atención de Hinata. Todo eso era manipular la situación y el resultado esperando que él solo de adecuara a este. Y conjuntamente con todo aquello la peli rosa demostraba no conocerle en lo absoluto, al arriesgar a que existiera algún conflicto que podría ser serio, entre él y Naruto. Y no prescisamente por ella, sino por la Hyuuga.
"Eso siempre y cuando Naruto se fije en ella"
Confiaba en la natural estupidez de su amigo, para que ello no ocurriera. Así como en su sentido de lealtad a sus propios sentimientos. Era la ventaja de que Sakura fuera de un gusto más superficial y común, la muchacha tenía bastantes admiradores debido a su fuerza, inteligencia y energía, el mismo Lee suspiraba por ella abiertamente aunque tenía tanta suerte como el Uzumaki. Pero no era algo que compartiera con Hinata, de hecho incluso para él había resultado desconocida aquella capacidad de seducción que tenía su timidez, así como sus buenas intenciones y su suavidad. Era algo escondido para todos y solo Neji, Shino y el Inuzuka podían jactarse de conocer a cabalidad esa información.
Era ridículo siquiera pensar que de un momento a otro Naruto se daría cuenta de ello.
"Aunque…"
Existían ocasiones, muy pocas desde luego, en las cuales el Uzumaki era capaz de descifrar, sin mayor necesidad que su propio instinto, las intenciones del resto. Y a Sasuke solo le bastaba recordar la hora del almuerzo, cuando Naruto lo acusara de estar enamorado de otra, para saber que no todo con Naruto podía resultar así de fácil. Pero el rubio había acertado a media, no era la absoluta verdad, ya que bueno… él no estaba enamorado. Pero si se acercaba en algo al interés que había comenzado a profesar por la Hyuuga.
Quizás no debería confiarse de la "estupidez" de su amigo. Eso era menospreciarlo y bien sabía él que eso era lo peor que se podía hacer con el. Quizás debería ser sincero, al fin de cuentas se trataba de su amigo y así, tal vez, dejaría de fastidiarlo con la idea de hacerle caso a Sakura, él lo entendía absolutamente; Naruto se cansó de verle maltratar a la Haruno, y si bien esta se lo había buscado, no era una conducta que le causara orgullo alguno, después de todo ella era su amiga, aun si es que estaba enojado con ella, y en el peor de los casos era una mujer. Siendo más débil era llana y simplemente un abuso el ser así de despótico con ella. No correspondía y no era una conducta honorable.
Si giro en dirección a la pared, y dobló el cuello para fijarse en la hora, eran la diez con cuarenta y cinco. Llamaría al Uzumaki, le diría que tenía un asunto serio que tratar con él, con eso bastaría para que su amigo le prestara la atención suficiente y comprendiera las razones que le hacían imposible el corresponder a Sakura como ella se lo merecía. Si, si usaba esas palabras el rubio le dejaría en paz ¿Y quién sabe? Tal vez hasta podría ayudarle, no imaginaba como, pero tratándose del rubio...
Cogió su celular y marcó a su amigo, pero no obtuvo respuesta. Seguramente el castigo impuesto por Anko-san le había retrasado. La molestia que significaba el saberle cerca de Hinata a esas horas pasaba cuando entendía que siendo como era su amigo, se preocuparía de dejar a la muchacha en su casa antes de ir a la propia y lo más factible es que el celular del rubio estuviera al fondo de su maletín en modo de silencio o simplemente en el casillero de este perturbando la tranquila oscuridad del instituto. De todas maneras lo prefería así, no existía razón alguna por la cual a él le pareciera adecuado que Hinata estuviera desprotegida, era llanamente ilógico. Calculó más o menos y se dijo que lo llamaría cerca de la media noche.
Se incorporó y encendió una lámpara de la mesita de noche, cogió su maletín y sacó el trabajo que esa mañana Kurenai-sensei les entregara, comenzó a releerlo revisando las notas adyacentes que su maestra les colocara, en muchas cosas él pensaba lo mismo; sobre todo cuando se alababa la forma en la cual se relacionaban los eventos de la Crisis de los Misiles en medio del contexto internacional de esa época, eso había sido su idea y la de Hinata la de narrar todo como si fuera la bitácora de un capitán de buque, además a eso se le agregaban ciertas opiniones personales del protagonista que en su momento ella o Sasuke habían afirmado como válidas.
En eso estaba cuando su madre entró en su habitación.
— Crei que dormías… — dijo a lo que él negó — tienes una llamada hijo — finalizó sonriéndole. Sasuke se extraño, no imaginaba quién lo llamaría al número de su casa, obviamente ninguno de sus amigos.
"Hinata no tiene mi número de celular ¿Pero cómo averiguó el de mi casa?"
Su sorpresa fue mayor cuando al otro lado, no estaba ella sino que Kushina Uzumaki.
— ¡Sasuke –kun! — exclamó, había algo en su voz de nerviosismo, el cual rápidamente se le contagio.
— Uzumaki-dono — contestó él.
— ¡Ese idiota de mi hijo aún no llega! ¿No está contigo? — Sasuke contestó que no, pero relató lo ocurrido aquél día, incluido el castigo del muchacho y las razones que lo llevarían a llegar más tarde a su casa, incluyendo la supuesta circunstancia en la cual el rubio dejaría a Hinata Hyuuga en su casa antes de volver a la propia.
— Tienes razón — dijo ya más calmada Kushina — llamaré a Hiashi para asegurarme de que así sea — a Sasuke le pareció lógico y ya habiéndose calmado volvió a su habitación. Cogió nuevamente el informe y siquiera notó cuando se quedó dormido.
Soñó con un par de días atrás en donde había caído dormido en el césped húmedo para despertar con fiebre, solo que en esa ocasión en vez de que Hinata le despertara, ella se recostaba junto a él para acariciarle el rostro, pronto se dio cuenta de que el tacto se sentía demasiado real y sin poder evitarlo susurro.
— Hina…— abrió los ojos y su madre estaba ahí.
— Sasuke, hijo — este se incorporó, se había quedado dormido vestido.
— ¿Ocurre algo? — preguntó desperezándose, el rostro de su madre le dijo que no era nada bueno — ¿Ocurre algo? — reiteró con más fuerza.
— Se trata de Naruto — contestó con frialdad una voz desde la puerta de su habitación, solo entonces Sasuke notó que estaba lloviendo y no le parecía que así pudiera ser, cuando se trataba de Naruto el día siempre brillaba.
"Que estupidez"
— ¿Qué pasó con él?
— Esta ahora en el hospital — dijo con firmeza su padre — la chica Hyuuga lo llevó hasta ahí — solo entonces los dos nombres se conectaron en su cabeza.
— ¿De qué hablas? — preguntó extrañado y confundido.
— A tu amigo y a la chica Hyuuga los atacaron… ella esta prestando declaración, él en el hospital, no se la gravedad pero se encuentra bien — solo entonces el Uchiha giró la vista hacia el reloj, eran las tres y quince — Si quieres puedes acompañarme — sin que le dijeran más Sasuke se puso de pie.
— ¿Avisaron a sus padres?
— Hiashi se encuentra fuera de la ciudad, Hizashi esta camino a la estación y tu hermano fue por Kushina y Minato… — Sasuke sabía que era lo que estaba ocurriendo, pero en su cabeza todo pasaba mucho más lento de lo que él quería.
— Pe… pero Naruto ¿Está bien?
— Según el informe si, al parecer quisieron robarles y el muy idiota se defendió— tipico de Naruto el no dejar que nadie le atemorizara y si se encontraba con Hinata en ese momento, lo más probable es que a ella también le hubieran amedrentado, sintió la sangre hervir.
— ¿Y Hinata?
— Creo que está bien, no han mencionado que ella tuviera heridas — solo en ese momento Sasuke respiró — Te dejaré en el hospital camino a la estación ¿está bien? — Sasuke quedó un momento en blanco, la información decía que Hinata estaba bien y al ver a Naruto podría hablar con él. Pero quería ver a la chica y sabía que su amigo resistiría a que él demorara su visita. Sin embargo…
"No, debo hacer las cosas bien"
— No padre, quiero ver a Hinata…
N/A
Gracias a:
Annii GabiiZ, por sus mil chorrocientos reviews XD, sabe como entusiasmarme al hacer crecer la cifra que sale en la descripción de la historia, Dark Amy-chan, LuuisaMh, sasuhinafan por siempre, maribelteka, Marcia Andrea, Bittersweet-hyuchiha, andrea, Ahome Uchiha-Hiuga, Chany-sensei, caricatuyani, , Tsuki Tsuruga y Raymar.
Son ustedes quienes me animan a seguir y a actualizar más rápido.
Atte.-
Brujhah.-
