N/A:

Esto era parte del capitulo anterior, pero me pareció demasiado largo, así que aquí os los dejó. Espero disfruten.


Reconstrucción, Reinicio y Re - Partida.

Se suponía que fuera obvio; una chica como Ino Yamanaka jamás dejaría al azar cosas tales como el cuidado de su apariencia y eso, desde luego, incluía su piel. Sin embargo le había resultado una muy grata sorpresa el notar, y sentir, que esta era mucho más suave de lo que nunca imaginara. Aunque eso no era algo que estuviera dentro de su cabeza, sus ideas sobre el resto solían ser mucho más profundas que el preguntarse: "¿Cómo algo puede ser tan suave?" sobre todo si es que con ello se refería al tacto sobre otra persona o como ocurriera en el invernadero esa tarde; con una chica, y para ser más específicos, con ella: Ino Yamanaka. Dentro de su escueta experiencia podía asegurar que era la única a la que él había sentido así.

En medio de la oscuridad de su habitación extendió los dedos de su mano derecha y los observó con atención; ahí donde su piel hizo contacto con la de ella, se mantenía un suave hormigueo, muy parecido al que hacían las mariposas pequeñas cuando aleteaban en sus manos.

"Quizás por eso dicen que hay mariposas en el estómago cuando uno se enamora"

Detuvo de inmediato sus reflexiones, esa era una idea muy extraña, sobre todo considerando que había nacido ante el recuerdo, que esa tarde, su compañera fabricara.

No, existía un error en ese análisis. El recuerdo lo fabricó él. Ya que… bueno, sentía que había sido un momento digno de recordar. Aunque lo cierto es que no sabía el porqué.

Cada cierto tiempo, y Shino sabía y aceptaba que si le ocurría; su cabeza comenzaba a divagar sobre los asuntos sociales que como amigo y compañero deberían interesarle. Algo así como reflexiones sobre su comportamiento ante el resto. El caer en aquellas ideas, solía llenarlo de una sensación similar al enajenamiento, durante el día trataba de mantenerse al margen de la interacción social, pero generalmente Kiba notaba el cambio en su estado de ánimo y cuando eso ocurría siempre llegaba aquella tediosa pregunta que, con el tiempo, había conseguido fastidiarle más de una vez.

"¿Qué te ocurre hoy?"

Al desglosar aquella interrogante, solo le quedaba entender que en esos momentos su comportamiento no era el comúnmente acostumbrado. Por algún motivo desconocido, aunque Shino aseguraba que eran las ideas que llegaban a su cabeza, su conducta se veía modificada. En un sentido le resultaba maravilloso la forma en la cual la mente conseguía dominar el estado anímico, no solo el suyo sino de todas las personas. Lo extraño es que esas ideas no se habían colado en su cabeza desde hace mucho, hasta precisamente el día de hoy y para ser más especifico, hasta esa tarde en la cual tuviera un escueto contacto con la piel de su compañera.

"¿O tal vez había sido su fragancia?"

Esa era otra idea que también le rondaba, si la muchacha era capaz de atraer a sus cochinillas con su mera presencia, debía ser –considerando el comportamiento de estas – por el aroma que expelía. O al menos a esa conclusión llegó, cuando al adentrarse en el invernadero, la vio hablándole a las plantas mientras se aseguraba de que los fertilizantes fueran los correctos.

Ino no le había notado. Él en cambio si, puesto que acudió específicamente a buscar sus cochinillas. Durante esa mañana las soltó cerca de una begonia trepadora, dándoles la posibilidad de subir hasta el techo en ella y buscar el calor del sol. No se sorprendió en lo absoluto de verla ahí, ella entrenaba con el equipo de kendo y era factible que después del taller fuera a dar un vistazo antes de marcharse, así como él acudió en busca de sus insectos; estos solían reconocerlo e iban a él sin que hubiera mayor demora.

Desde que desarrollaran correctamente sus alas todo aquél trámite se hacía en cuestión de segundos, muy diferente de lo que ocurría cuando estás eran unas inválidas, en esos días Shino podía estar toda la tarde, hasta muy entrada la noche, buscándolas al igual como Akamaru podría seguir un rastro. Por lo mismo le extraño solo encontrar a dos, dos que para su sorpresa eran las más desarrolladas, mientras que Amaya y Shota –las más débiles - seguían a la rubia por todos lados. El podía verlas revoloteando, casi excitadas, cerca del cabello de la muchacha y de estas, obviamente, pasó a quién en ese momento le entorpecía el pensamiento.

Shino no se consideraba un acosador, menos un voyerista. Si él se dedicaba a fijar la atención con insistencia en una persona, lo hacía, exclusivamente, por el simple y llano hecho de observar. El que descubriera detalles o conductas comunes, era obvio resultado al simple acto de prestar atención y más que eso no había. O al menos no para él. Difícilmente existía, en su forma de comportarse, algún subterfugio para explicar sus conductas. Él no era así y no comenzaría a actuar de esa manera solo por esconder algo…

"¿Esconder qué? ¿Por qué sus pensamientos habían tomado esa curva?"

Cuando las personas querían ocultar algo se debía a la posibilidad de que el objeto de su secreto fuera algo que causara vergüenza. Por lo mismo, había observado que la conducta silenciosa y vergonzosa de Hinata hacia Naruto se debía, no a la naturaleza de sus sentimientos hacia el rubio, sino a que; podía ser rechazada. Aunque eso más que una probabilidad era una certeza, para nadie era un secreto que Uzumaki estaba enamorado o encaprichado de Sakura Haruno. Así que coincidiendo con esa idea, la segunda razón que podría provocar el secreto en una persona era el miedo al rechazo. Y si tuviera que argumentar una tercera razón diría que se trata de una confidencia, entregada en confianza como un… secreto, el mismo amor que su amiga profesaba hacia Naruto era una prueba de ello.

Pues bien, habiendo desglosado aquél entramado, se pregunto a sí mismo la razón que le llevó a esconderse en medio de la oscuridad del invernadero para que Yamanaka no fuera capaz de verle. ¿Qué peligro existía de que ella le descubriera observándole?

"No quería que me viera porque de otra manera su conducta seria dirigida por la acción de mi presencia en ese lugar"

Que simple. Al esconderse y seguir observando podía ver algo de Ino que solo había visto en aquél baño cuando la muchacha llorara el rechazo de Shikamaru; no es que fuera un espectáculo grato, pero existía algo en esa escena que tornaba a esa muchacha más… alcanzable, más cercana.

"¿A qué?"

Con el solo hecho de describirla de aquella manera Shino entendió la incomodidad que desde esa tarde se había apoderado de su cabeza. Iba de la mano con que se quedara ahí escondido en medio de la sombras para observarla, así como en el afán de acercarse para tocarla y olerla.

"Es demasiado"

Si, muchas ideas y sensaciones extrañas, pero en lo absoluto molestas. Ya sabía él que era hermosa y tenía una forma de maquillarse que la hacía lucir perfecta aún cuando estaba triste. Aunque esa tarde no llevaba maquillaje y cuando el viento le azotara los cabellos le pareció aún más perfecta; una mini corriente de aleteos le había exigido no despegar la vista de ella, al igual que de la nada había nacido la necesidad de acompañarla.

Si tuviera que explicarlo de una manera más sencilla diría que de un segundo a otro quiso permanecer más tiempo a su lado. Y solo se le ocurría una idea para que aquello le siguiera perturbando a esas horas. Fue cuando la cabeza se le esclareció y la revelación a aquellas dudas se asomó con un vago deje de asombro, sorpresa y pesadez. O al menos esas sensaciones alcanzó a captar. Por otro lado el alivio que siguió a estas le dejó lo suficientemente tranquilo como para cerrar los ojos y obligarse a dormir.

— Mañana le diré a Kiba que me gusta Ino — se dijo a modo de recordatorio justo antes de cerrar los ojos.


— ¡Wow! ¡Hubiera visto a Hina-chan! — exclamó Naruto exagerando pintorescos movimientos, obligando que el agente de policía así como la enfermera se movieran a lo ninja para evitar algún golpe.

— Señor Uzumaki — carraspeo el policía — por favor céntrese en su declaración…

— Pero si se la estoy dando ¡Hina-chan dio una vuelta espectacular cuando se cubrió con el maletín!

— ¿Entonces quisieron atacarla?

— Si, pero fue la chica— el policía revisó sus notas, mientras que la enfermera anudaba la venda tras el cuello del muchacho, dejando la férula que le fijaba la muñeca lista.

— Tayuya

— ¿Ta qué? — el agente se sobó el puente de la nariz.

— La chica que atacó a Hinata Hyuuga, su nombre es Tayuya — Naruto asintió comprendiendo.

Al final de cuentas, si accedió a que Hinata le ayudara con su castigo a cambio de que aceptara una invitación a comer ramen cuando ambos salieran. La forma en la cual la muchacha le sonrió al aceptar pareció acelerarle en algo el corazón, había muchas cosas que a Naruto le gustaba ser y no sabía que una de ella fuera; considerado. Era lo mínimo que ella se merecía, después de todo había aceptado el castigo de manera casi integra al terminar gran parte de lo que le correspondía a él. Y todo sin que pareciera importarle.

Hinata era desinteresada y valiente. Y él tan torpe…

No había notado cuando los siguieron, al salir de Ichikaru. Tampoco lo tarde que era para que ella se fuera sola a casa. Descuidado, no pareció importarle que esta se fuera sola a su hogar, pero fue esa misma actitud la que lo llevó de vuelta al local de ramen para notar que su dueño estaba parado en la puerta observando la ruta por la cual la muchacha se había ido. Quiso burlarse, pero su Teuchi se lo impidió al indicarle que su "novia" había sido seguida por un grupo de extraños que a él no le habían causado ninguna confianza.

¡Naruto eres un idiota! ¡¿Cómo la dejas sola a estás horas? — le regañó Ayame, y sin darse el tiempo para explicar salió corriendo en esa dirección, dejando nuevamente olvidada su billetera, que era, lo que en un primer lugar había regresado a buscar.

El gesto en el rostro del policía y la enfermera le resultaron llenos de reproche. Vale, él mismo a esas alturas se sentía como un estúpido, ya que solía considerarse de lo más atento y despierto. Para, en ocasiones como esa, entender que no lo era.

— Cuando les di alcance uno sujetaba a Hinata como abrazándola mientras que los otros dos la rodeaban… me pareció raro porque ella jamás se acerca tanto a las personas — el policía anotó asintiendo — fue entonces cuando comenzaron a forcejear para quitarle su maletín, pero Hina-chan se resistió, así que la muchacha esa…

— Tayuya… — Naruto asintió.

— Le lanzó una patada, Hina-chan antepuso el maletín y otro de los sujetos le tomo del cuello por la parte de atrás para lanzarla contra una pared… — Naruto frunció el ceño, de solo recordar la escena la ira pasaba a carcomerle el pecho.

No lo entendía, es decir… sabía que existían delincuentes y todo eso, hombres que mataban a sus esposas cuando las sorprendían con otros y padres que abandonaban a sus hijos. Pero si bien todo eso era parte de la realidad en el mundo, no lo era en el mundo en el cual vivía, no en donde tenía padres cariñosos y atentos, no en donde existía alguien como Hinata Hyuuga; una muchacha tan suave y dulce. Y que había sido agredido de esa manera tan brusca.

De inmediato se le pasó por la cabeza los recuerdos en donde ella lloraba con su cabello cortado y sus mejillas rojas. Pensó en el castigo al que la sometería Hiashi Hyuuga y no supo si fue esa, exactamente, la aliciente definitiva que lo llevó a correr y gritar hacia ella, para saltar con una patada sobre el que había empujado a Hinata, al parecer le dio en el pecho, por que el sujeto quedó en el suelo con serios problemas para respirar. Fue cuando la muchacha sacó una navaja… no entendió mucho lo que hacía, solo que escuchó un "¡Cuidado Naruto-kun!" de una asustada Hinata, cuando miró por sobre su hombro una cadena de bicicleta se acercaba a él sin posibilidad alguna de esquivarla, el tacto fue frío y rápido, no lo suficientemente poderoso como para hacerle sentir dolor, pero si para encabronarlo. Dirigió la vista al frente y la muchacha… "Tayuya" le lanzó una estocada, él la esquivó y cogió su brazo buscando desarmarla, pero la chica comenzó a golpearle la espalda y valla que tenía fuerza, fue cuando un garrote se vino sobre él y otro "¡Naruto-kun!", esta vez mucho más horrorizado, escapó de la boca de su amiga. Debió ser en ese momento cuando le esquinzaron la muñeca, no sintió dolor alguno solo un sonoro crack, que en aquél momento paso desapercibido.

¡Tú cállate! — dijo el de la cadena dándole una bofetada a la muchacha, Hinata perdió el equilibrio y cayó al suelo. Gesto bajo el cual, Naruto quitó la navaja a la muchacha y sin consideración alguna la lanzó al suelo. Fue cuando, nuevamente, el de la cadena actuó y le golpeó en la cabeza.

En esos momentos, mientras relataba lo ocurrido sentía más dolor que cuando le apalearan, supuso que todo era efecto de la adrenalina del momento, lo mismo le ocurría en los campeonatos, solo notaba que estaba herido cuando todo ya había pasado.

No entendió muy bien que ocurrió después, solo que en determinado momento, al mirar por sobre el hombro preocupado por Hinata, esta había desviado un golpe directo a su estómago usando aquel giro y cubriéndole con él maletín de una manera que le impresionó.

No dejaré que le hagas más daño a Naruto-kun — le escuchó decir en un tono lleno de decisión.

Y para cuando desarmó al de la cadena, Hinata había perdido su maletín, tenía una herida en un brazo, pero le había quitado el garrote a su atacante.

No seas estúpida niña, devuélveme eso antes de que te parta las piernas— le amenazó, Naruto miró a su contrincante.

¡Márchate! — le ordenó y lanzó un cadenazo al pavimento cerca de los pies del sujeto provocando que chispas salieran del suelo. Este ayudó a "Tayuya" a ponerse de pie y fueron estos quienes gritaron al que estaba con Hinata para huir.

Solo cuando los vio desaparecer por la esquina más cercana, pudo relajarse obligando a su cuerpo a ceder. Entonces volvió a escuchar otro y mucho más asustado "Naruto-kun" antes de caer en la oscuridad.

Despertó una vez y estaba sentando en un automóvil, escuchó los regaños del chofer al decir que no quería sangre en sus asientos, miró hacia su lado y Hinata sujetaba algo blanco contra su frente y el brazo… demonios que le dolía, cayó nuevamente en el sopor y cuando volvió a despertar estaba en una camilla, tenía el brazo escayolado y la cabeza parecía querer reventársele.

Le dieron comida y cuando recordó a Hinata y preguntó por ella, le dijeron que estaba en la estación de policía. Fue es ese momento en que su enfermera dejó pasar al agente que en ese momento le interrogaba. Naruto vio por las ventanas de su habitación como; poco a poco, comenzaba a llegar más gente. Vio a sus padres y mientras que Minato le saludaba y sonreía, Kushina parecía enojada y por sobre todo preocupada, llegaron más agentes a hablar con sus padres y entre esa multitud pudo captar los ojos de la Hyuuga.

— Eso sería todo… — dijo el policía cerrando su libreta — en caso de cualquier otra duda nos contactaremos con usted ¿Le parece bien señor Uzumaki? — Naruto desvió la vista hacia el agente, recordando que estaba hablando con él.

— Eh, si oficial — el hombre le hizo un gesto a la enfermera y salió. Solo para intercambiar su puesto con sus padres, el rostro de su madre indicaba que recibiría una paliza semejante a la de hace un rato y si bien su idea inicial era aceptarla estoicamente, la cabeza, simplemente, le dolía demasiado.

— ¡Mamá antes de que hagas nada! — dijo — déjame descansar hasta mañana… después podrás partirme el culo…

— ¡Naruto! ¡¿Qué forma es esa de hablarme? — el muchacho cerró los ojos, consciente de que su dolor aumentaría proporcionalmente a la fuerza del golpe de su madre. Pero nada de eso ocurrió, solo sintió el tibio abrazo y como su rostro era golpeado por las mejillas húmedas de esta. Naruto vio como su padre sonreía con calma ante su cara de perplejidad.

— Hinata-san nos dijo lo que ocurrió — aclaró este, su madre se separó de él y le miró a los ojos.

— Fuiste muy valiente… — luego le besó la frente, hecho tras el cual la enferma entró a la habitación.

— Es hora de que el paciente descanse… — sus padres asintieron y con calma se retiraron. Naruto miró al exterior y el pasillo ya estaba vacío.

— Mañana hablaremos — dijo Kushina antes de salir. Si, eso podía aceptarlo, le daría toda la noche para recuperarse. Fue cuando una figura de ojos pálidos se presentó en su memoria. Mas para cuando reaccionó ya estaba a oscuras en su habitación.


— Me alegra saber que nada malo te ocurrió… — como siempre sus planes no le salieron de la manera esperada, Hinata no estaba en la estación sino en el hospital. Por unos momentos había temido que la información fuera errada y que ella, y no Naruto, fuera el herido.

— M-Muchas gracias — contestó ella bajando la vista. Sasuke la siguió con la mirada y vio el borde de la venda cerca de sus dedos. Tenía el cabello mojado, seguramente de haber estado bajo la lluvia buscando un taxi que la llevara a ella y al dobe a un hospital.

Era lo que había ocurrido, después de recibir aquella paliza el dobe se desmayó y Hinata debió buscar ayuda, Ichikarus ya había cerrado sus puertas y poco a poco la lluvia comenzó a caer. Ella preocupada por dejar al rubio a la interperie, volvió a donde había caído unas tres veces para cerciorarse de que se encontraba bien, pero a medida que la sangre se escapaba por la cabeza del rubio, Hinata comenzó a desesperarse. Pasada, entonces, una hora logró dar con uno. Sasuke se imaginaba la imagen que representaba una Hinata calada hasta los huesos en uniforme escolar a esa hora. Sintió rabia, no solo de imaginar que es lo que pasaba por la cabeza del único que había aceptado ayudarla, sino por todo lo ocurrido, que Hinata estuviera herida era tanto su culpa como la de Naruto.

Y ahí estaba nuevamente, esa sensación de culpa que ella sabía sacarle a flote tan bien. La muchacha se mantuvo en silencio, uno que para él era incómodo y que sin lugar a dudas debía romper, ya bastaba con saber que Naruto no tendría visitas hasta la tarde y que no podría hablar con él como tenía planeado…

"Nada sale como yo quiero"

Era necesario, al menos, aclarar el asunto de Sakura. La sensación de que a Hinata pudiera llegar a ocurrirle algo malo, algo verdaderamente malo, alineó sus prioridades al tiempo en que terminó de convencerse, de que si bien no estaba enamorado de ella, sus sentimientos eran mayores a lo que él mismo esperaba. Carraspeó para llamar la atención de la muchacha, quién estaba sentada a su lado. Llevaba una chamarra con la insignia de la policía de Konoha y parecía perdida en sus pensamientos.

— Hinata… — la muchacha giró hacia él con ese gesto impávido que tanto le sacaba de sus casillas, sin embargo se controló, solo apretó los labios observando con atención la hinchazón en el pómulo izquierdo de la muchacha, quiso tocarlo, pero también se forzó a no hacer nada.


El silencio repentino del Uchiha no pudo menos que extrañarle, de la misma manera en que lo hizo su presencia, luego recordó que era el hijo del jefe de policía de la zona y a su vez el mejor amigo de Naruto…

"¿Llegaría Sakura también?"

Al principió, nerviosa, admitió era lo lógico, pero en cuanto comenzaron a pasar los minutos, se alivió de que así no fuera. Cuando Sasuke llegó a su lado estuvo tentada a saltar sobre sus brazos y llorar el ataque de nervios que había sufrido y reprimido cuando Naruto cayera inconsciente al suelo con un charco de sangre saliendo de su cabeza. Pero se contuvo, de piernas, brazos y lágrimas.

Dudosa se atrevió a hablar.

— ¿O...ocurre algo Uchiha-san? — habría querido llamarle Sasuke-kun, pero no se lo permitió. Pensaba con alivio que Sakura no se encontrara y quería morderse la lengua, pararse y salir de ahí. Hinata bajó la vista y la centró en las manos de Uchiha, estaba tenso.

— Sobre lo de la mañana…

"Oh… quiere hablar sobre eso"

Ella no, fuera cual fuera la razón, lo que menos le apetecía en aquél momento era hablar sobre Sakura, pero tampoco se sentía con la energía suficiente como para salir corriendo de ahí.

"¿O es que simplemente no quería hacerlo?"

Negó, habiendo superado con relativo éxito la peor de todas las situaciones de aquél día, el negarse a hablar con Sasuke sobre ese tema en particular, le pareció una cobardía y fácilmente, en su caso, la gente confundía ambas cosas. Hinata era tímida, no cobarde. Fue cuando algo parecido a una extraña molestia se anidó en su pecho, como si nuevamente golpearan a Naruto frente a ella, respiró y habló.

— Uchiha-san no tiene que darme explicaciones de nada… — al notar que no tartamudeaba la seguridad le falló —…y…yo… — tragó — yo puedo entender— Se atrevió a mirarle fijamente mientras sentía como las comisuras de sus labios bajaban en una evidente mueca de tristeza.

"¿Por qué era todo aquello? ¿Por qué el malestar al imaginarlo interesado en Sakura? Yo misma admití que solo se trataba de un golpe al ego, nada más"

— Creo que no lo haces — contestó seco Sasuke, Hinata parpadeó y frunció el ceño.

— ¿Nani?

— Lo que has oído, no lo haces — entonces lo sintió, era molestia, era eso lo que se anidaba en su pecho, estaba enfadada por como habían golpeado a Naruto, estaba enfadada por haberle causado esos problemas, ya que si no fuera por el castigo… si no fuera por haberse congelado en clases Uzumaki no tendría que haberla defendido… como en la noche… si no fuera porque se le trabó la lengua y todo… todo… todo gracias a él. A ese muchacho engreído que le miraba como si fuera algo inferior a él, una simple tonta incapaz de…

— N... no — dijo mirando al suelo, obligando a las lágrimas a retroceder y cerrando las manos sobre sus rodillas.

Sin embargo Sasuke si le escuchó, y contrariado por su respuesta contra atacó.

— No que— Hinata comenzó a respirar con mayor fuerza tratando de calmarse. No quería salirse de control, ya que, realmente no sabía cómo actuaría. Solo cuando pudo llegar hasta diez considero que la voz no se le quebraría al hablar.

— No te escucho Hyuuga

"¿Por qué tenía que ser tan insensible?"


No había querido sonar como el bastardo que sabía, era. Pero es que por ella se veía superado, en muchas cosas, la forma en la cual afrontaba sus problemas como quedarse ahí sin decir nada, mientras le dirigía esas miradas impávidas y compasivas que siempre le dedicara. Supuestamente todo eso había cambiado el viernes pasado cuando él le robara un beso y ella le contestara.

¿Era eso o no una buena señal?

El, como un idiota había creído que si. Pero bastó aquél pequeño error para tirar todo por la borda, en algo que seguramente le había superado. Sin embargo, si existía algo en lo que se caracterizara, era su poca paciencia, no le gustaba esperar y por sobre todo odiaba que lo dejaran en el aire.

Y si bien había comenzado su conversación con la Hyuuga de manera calma, la forma en que esta desviaba el tema, tratando de ser gentil y educada, sinceramente le irritaba. Sobre todo cuando él que se encontraba tan intranquilo quería y deseaba aclarar las cosas, pero ya que ella creía "entenderlo" o saberlo todo, le daría la oportunidad de explayarse…

Pero no, ahí estaba tratando de hilar algunas palabras para decir… ¿Para decir qué? Seguramente siquiera se acordaba de los consejos que le había dado, seguramente aquellas semanas en las que hicieron el trabajo de Kurenai-sensei, para ella no habían significado nada. Se colocó de pie con impaciencia, esperando a que dijera algo, hasta que la vio, completa y toda; temblaba encogida sobre sí misma, tenía el cabello pegado al rostro y al mismo tiempo desordenado, dejando algunas hebras sueltas por sobre el resto; ciertamente que no podía ser un mejor imbécil, Hinata había pasado, quizás, la peor noche de su vida, estaba herida, cansada, lo más probable que hambrienta y él ahí le exigía que fuera clara sobre algo estúpido que había ocurrido aquella mañana.

Quiso disculparse, caer de rodillas frente a ella y abrazarla para después comérsela a besos. En vez de eso solo dijo:

— No tengo toda la mañana para esperarte Hyuuga

Él también había pasado una noche de mierda. ¿Qué habría hecho, si ese día al llegar a clases la noticia era que ella y Naruto fueron golpeados? ¿Le importaba siquiera eso a ella?

— N… no, u…usted no p…puede — ¿Se atrevía a hablar? No debería extrañarle, habiendo soportado ese ataque junto a Naruto, arrastrado al dobe al hospital, algo de valor debía de tener la muchacha.

"Que mala jugada"

— ¿No puedo qué? ¿Exigirte que me escuches? — Sasuke se acercó a ella — Pues para que lo sepas Hyuuga, me importa un carajo lo que creas que puedo o no hacer… — las sillas del pasillo, en donde hasta hace poco estaba sentada ella, sonaron con violencia y para cuando Sasuke reaccionó tenía a Hinata tan cerca de su rostro que con solo agacharse unos centímetros podría besarla.

Fue cuando ella lo abofeteó. No conforme con eso lo empujó, con una fuerza, que jamás creyó ella tuviera, logrando hacerle perder el equilibrio. Debió retroceder, mientras que el rostro de la muchacha era todo ira, sonrojo, fuego y frustración, las lágrimas se esparcían por sus mejillas, pero sabía que no eran de pena o lástima, eran de rabia y él la había provocado.

Y sus ojos… sus ojos brillaban.

— ¡U-usted es t-terrible! — logró soltar finalmente, cuando ya había cruzado todo el pasillo aprisionándolo contra la pared —¡U-usted mm… me m-mintió! — demasiado sorprendido para hacer o decir algo solo la dejó continuar. Pero justo en ese momento la muchacha pareció calmarse y retrocedió, avergonzada bajó la vista y le dio la espalda. Sasuke pudo ver los gestos de sus brazos, todo indicaba que se limpiaba las lágrimas.

Nuevamente se sintió como un bastardo y nuevamente deseo abrazarla, pero en vez de eso:

— No me des la espalada Hyuuga — quiso coger la muñeca de la muchacha, pero ella se deshizo de su agarre con violencia y sin darle la cara le espetó.

— N... P-por favor, n-no m…me toque — Sasuke nuevamente se vio contrariado. Pero incapaz de actuar en contra de sus deseos, obviamente, no obedeció la petición de la Hyuuga. Solo que la sujetó del codo y la arrastró sin prestar atención a sus quejas, a un pasillo abandonado cerca de la cafetería. Hinata nuevamente se soltó con brusquedad y se detuvo de golpe para voltear y enfrentarlo.

"¿Qué chica había sido capaz de semejante acto?"

No recordaba a ninguna, siquiera Sakura, mil veces más enérgica que la Hyuuga había cedido ante su fuerza.

— N…no me t-toque — repitió Hinata.

Jamás, Sasuke, imaginó lo difícil que sería aclarar todo. Pero entre más tardaba en corregir sus acciones, más entendía lo difícil que era para él dominarse frente a ella, tenía que hacerla su chica, su novia o su amante; Hinata Hyuuga no podía andar suelta por ahí siendo capaz de provocarle todo aquello. Era demasiado peligrosa.

Pero él tenía una ventaja y resultaba imperativo que la usara en aquél momento. La puerta de entrada se abrió tras ellos y de la nada parecieron recomponerse, una enfermera les miró por sobre el hombro pero no dijo nada. Hinata quiso aprovechar la distracción para alejarse, pero Sasuke lo evitó empujándola, más fuerte de lo que pensaba, contra un rincón. Justo en el espacio que daba una máquina expendedora de dulces y otra pared.

— Deja de revolverte— ordenó con frialdad, logrando que la Hyuuga le mirara llena de rencor. Se cruzó de brazos para imponer distancia y solo entonces Hinata se mostró más tranquila. Pero seguía con ese gesto terco en el rostro.

— Has — Sasuke retrocedió y respiró — has dicho dos cosas que quiero aclarar y te guste o no me escucharas.

— U-Uchiha-san n… no

— ¡Deja de tartamudear maldita sea! — Hinata se sobresaltó y retrocedió hasta pegarse a la pared — También quiero que dejes de llamarme así — dijo, esta vez, con tono más bajo. Fue cuando el gesto de la muchacha cambió a curiosidad.

Bien, era un paso, solo debía continuar.

— Dijiste que me entendías y yo no lo creo así… quiero que me digas por que — y cuando la muchacha abrió la boca alzó una mano para recordarle — y por favor no tartamudees, recuerda Hinata, piensa lo que dirás y luego exteriorízalo… ¿Me has entendido? — Sasuke se guardó la sonrisa de satisfacción al verla asentir como si fuera una niña pequeña. Pasó casi un minuto antes de que la Hyuuga asintiera y comenzara a hablar.

— Y…yo e-entiendo l-las razones — la muchacha bajo las vista y juntando ambas manos sobre su pecho comenzó a juguetear con los vendajes que se asomaban por el borde de la chamarra —… que p-pudieron hacer a Uchiha-san — Sasuke no se inmutó cuando le escuchó esa vez — c-cambiar de opinión y… y no lo c-culpo por eso… S-Sakura-san es… es una chica m…muy linda— Sasuke retrocedió, como si por lograr decir eso ella hubiera ganado un premio, le cedió más espacio del que tenía en aquél momento.

— ¿Es eso lo que crees? ¿Qué te cambie por Sakura? — la vio encogerse y asentir sin mirarle, vio como su mentón comenzaba a temblar en un evidente puchero.

"¿Acaso eso le ha dolido?"

— Te dije que no entendías nada Hyuuga… ¿Por qué en vez de llegar y sacar conclusiones no fuiste capaz de preguntarme? — Hinata alzó la vista, sus ojos brillaban con la calma de siempre, mientras que nuevas lágrimas se perdían sin siquiera caer.

— También me llamaste mentiroso… y si bien puede ser cierto, jamás te he mentido a ti. No digo que todo sea tu culpa, lo es también mía, porque yo no quise aclarar nada, no al menos ayer. Pero… — entonces fue él quien bajo la vista escondiendo sus ojos tras el flequillo — pero al pensar en que algo peor podría haberte ocurrido sentí la necesidad de aclararlo — consciente de que Hinata le observaba quizás con la mayor atención que nunca le dedicara, desvió la vista hacia la entrada de la cafetería — Me sigues gustando Hyuuga y si bien sé que tu no me correspondes, ya lo dije… — giró hacia ella — te conquistaré.

La vio entonces negar con calma y acercarse dos pasos a él. Sin saberlo, muchas cosas se habían esclarecido en la cabeza de la muchacha, Hinata podía sentirse violentada, pero era capaz de entender razones y si era honesta consigo misma, había querido que él le consolara desde que le vio cruzar la entrada al lugar.

— U-Uchiha…

— No sigas— solo entonces ella sonrió y fue como un bálsamo para él.

— S-Sasuke-kun ya h…ha hecho b…bastante— extendió con delicadeza su mano vendada y Sasuke la cogió en el aire para acercarla a su rostro y besarle la palma. Solo entonces Hinata pareció ceder apoyando la frente en el pecho del muchacho.

— Sakura no significa nada — dijo — sería un imbécil si quisiera cambiarte por ella— él pasó su brazo por la cintura de la muchacha y le besó la cabeza, lo mejor de todo es que ella recibía con absoluta entrega y calma, si quiso en algún momento reprocharle algo al parecer se todo eso se había desvanecido, como su propio enojo.

"Y solo bastó un gesto de ella"

Se separó lentamente dispuesto a establecer una línea de lo que comenzaba en esos momentos, con su mano libre la tomó del cuello y con suavidad le hizo alzar el rostro, se acercó lo suficiente hasta que vio como ella cerraba los ojos dispuesta a aceptar, nuevamente, su beso.

Fue lento y tranquilo, como la lluvia que en esos momentos caía en las afueras del hospital. Sasuke se movió dentro de la boca de Hinata con la parsimonia de un gato, mientras que Hinata le contestaba con igual intensidad, recorrió los labios y masajeó la lengua de su compañera. Le encantaba sentir la respiración de la chica cerca de sus fosas nasales, el aroma se mezclaba con la humedad del beso. Y tentado a mirarle el rostro se separó no sin antes probar un poco más.

Hinata no hiperventilo, tampoco tuvo una digna huida llena de dramatismo, solo le sonrió con las mejillas encendidas y un brillo desconocido en los ojos. Sasuke le devolvió el gesto y en un último arrebato le besó la frente.

Y solo como él podía hacerlo, cambio el tema con total brusquedad como si todo aquél enfrentamiento y posterior reconciliación no hubiera existido preguntó:

— ¿Por qué nadie ha venido por ti?


Gracias nuevamente, a todos mis nuevos y viejos lectores, mención especial para Sasha545, como recomendación los invitó a leer su fic, Equipo 7.

Y de nuevo, gracias por leer.

Atte.-

Brujhah.-