Tormenta, Honestidad y sus consecuencias...
El viento ascendía en picada a modo de una contracción estentórea golpeando los cristales que componían el amplio ventanaje, de forma en que todo el lugar vibrara ante cada embestida. La lluvia había cedido de manera temporal a torbellinos violentos, pero agradables. Si bien era viento frío, no era nada que un buen abrigo, guantes y bufanda no pudiera combatir.
Esa mañana Ino desechó el paraguas ante la posibilidad de que este se volteara a medio camino y eligió un abrigo gris, casi blanco, con capucha la cual adecuó a su rubia cabellera, botas altas y medias oscuras, bajo todo ello llevaba el más formal de los uniformes. Por lo tanto el hacer cualquier actividad fuera de lo común, aquél día, se tornaba el doble de difícil, si es que se consideraba que gran parte de la ropa que llevaba encima le estorbaba en cada movimiento que buscara hacer; no podía mover los brazos a libertad, ya que entre la camiseta delgada de manga larga, la blusa del instituto, así como el chaleco y chaqueta (también del instituto) más su grueso abrigo hacían una curva tan apretada como dolorosa, ahí donde el brazo se unía al antebrazo. Pero de todas maneras, perdida en su terquedad, para Ino aquello no significaba nada o al menos no algo importante que evitara que ella realizara la misión que sostenía aquella mañana.
De hecho no lo había pensado, hasta que vio a su padre hacerlo en casa.
Como toda buena familia que se dedicara al cultivo de flores para su comercialización, los Yamanaka poseían los más grandes invernaderos de toda la región, superando incluso a los de los Hyuugas. Pero eso era normal en una familia dedicada al comercio de flores, a diferencia del clan de Hiashi, quiénes los mantenían con la misión exclusiva de hacer fragancias para tal o cual empresa dedicada a la perfumería. Pero no solo se trataba de los invernaderos más espaciosos, sino que eran los más modernos, hermosos, ventilados y mejor ubicados de todo el Japón, o al menos ese era el lema que su padre solía rezar cada vez que hablara con orgullo del trabajo de su clan. Por razones obvias, Ino jamás había sido testigo presencial del inicio de todo ello, solo tenía vagas ideas de que hace unos cien o quizás menos años, un Yamanaka fue el primero en arreglar los suelos de la zona en la que habitaba su familia para sembrar orquídeas y que la esposa de este había seguido con lirios y así generación, tras generación aplicaba a su gusto un nuevo "adorno" para la región.
La noche anterior, cuando se desatara la lluvia, ya pasada la media noche, su padre mostró preocupación inmediata. Ya que si bien el sistema de seguridad de los invernaderos se activaría de inmediato para evitar posibles desastres en los tejados de vidrios, temía que el ala oeste –hace poco construida- no soportara la fuerza del viento. A ella no le parecía que el viento fuera una preocupación, hasta que su madre le explicó que en el lugar en el cual se emplazaban los invernaderos se trataba de una llanura libre de cualquier vegetación que pudiera aminorar la fuerza del viento y que era en estas, donde mayor riesgo existía de que una pequeña ventisca se transformara en algo que podría o no dar problemas.
Y como Inoichi, tenía la misma disposición de su hija en cuanto a lo que había que hacer. Se despidió de ella y de su esposa cerca de las dos de la madrugada y junto a dos de sus empleados fue a cerciorarse de que todo estuviera bien implementado. Ino lo vio llegar, empapado, cerca de las seis de la mañana, hora en que ella se levantaba para ir al instituto.
Con la ausencia de su padre aprovechó dormir con su madre y mientras afuera la lluvia se desataba, ella disfrutaba arrebujaba contra esta complacida de estar en semejante escenario. Fue cuando soñó con él… o más bien no, en ningún momento el muchacho había aparecido en el sueño. Solo que era como rememorar una y otra vez toda aquella extraña sensación que la invadió cuando se dio cuenta de que era observada. No, él no la observaba, solo había llegado ahí.
En el sueño ayudaba a su madre en la cocina, ambas preparaban sushi para una celebración. Desde la puerta hacia el comedor no había nada más que oscuridad y el ruido evidente de una reunión, se escuchaban risas y chistes en un tono de obvia excitación. Ella no debería de contar con más de cuatro años, lo sabía por la banca que estaba bajo sus pies y que le ayudaba a asomarse por sobre el mueble de la cocina, sin embargo no tenía ningún recuerdo que le dijera que tipo de celebración era aquella. Con una exactitud forzadamente milimétrica, estaba cortando los rolls que serviría a los amigos de su padre, Chouji quiso sacar uno pero su madre se lo impidió para luego sacarlo de la cocina, cuando notó que su amigo estaba ahí secretamente deseo que Shikamaru apareciera, pero entre más deseaba que llegara a llevarse la bandeja que ya estaba lista, más se dilataba el tiempo en el cual el Nara debería aparecer, lo más probable es que huyera para evitarse ese trabajo y al pensar en aquello había comenzado a enfadarse, era entonces cuando algo revoloteaba a su alrededor y se posaba en su mano; era una de las cochinillas de Shino, cuando alzaba la vista estaba en el torneo y sus flores se llenaban de estas, mientras flotaban a diestra y siniestra como si fueran copos de nieve cayendo con demasiada lentitud, el centro deportivo de Konoha estaba solo y cuando ella llamaba nadie contestaba, se giraba entonces hacia el gran ventanal a su espalda y volvía a invernadero, tal cual la tarde anterior.
"Le agradas"
Al recordar que eran las palabras de Shino, bajaba la vista hacia su mano y ahí seguía la pequeña cochinilla.
"¿Por eso es que está lleno de ellas?" Preguntó a la nada.
"Es porque hueles a primavera" contestaron.
Y entonces despertó.
Le molestaba todo aquello, era como si algo le enviara señales ridículas para centrar su atención en alguien más de lo que dictaba su corazón. Era cierto que desde la tarde anterior había visto a Shino de una forma diferente, pero eso ocurría con cualquiera de sus compañeros que pasara por un cambio evidente. Solo que Shino, siempre estaba tan cubierto que jamás había notado el color de su piel o de sus ojos, y no es que existiera mucha diferencia; el rostro del muchacho era tan imperturbable y mostraba tan poco, que difícilmente se podría apreciar a simple vista lo que ocurría con él, al igual que cuando llevaba las gafas.
Además era completamente claro su nulo interés en llamar la atención, aunque si Ino lo pensaba bien, jamás había conocido chico alguno que supiera como coquetearle; Sasuke desde siempre había sido distante y Shikamaru indiferente, mientras que Sai no sabía diferenciar un pestañeo de una sonrisa y Shino, con suerte, le había dirigido la palabra en todo el tiempo que se conocían.
"Aunque cuando lo ha hecho ha sido para decir lo correcto"
Cierto, sus palabras habían servido para animarla y ponerla nerviosa. Pero es que simplemente resultaba extraño, esa era la definición adecuada, era raro y mucho.
Sacudió la cabeza y puso la escalera contra una de las paredes de vidrio del invernadero con cuidado, rememorando a su padre y sacándose de la cabeza al Aburame, abrió la puerta y salió a enfrentarse al vendaval que se recrudecía afuera, con dificultad sacó las escaleras y toda enrojecida llegó a la parte trasera del lugar, comenzaron a caer nuevamente algunas gotas mientras colocaba la escalera a la altura adecuada, sus pies resbalaron por la tierra mojada y ya no le pareció tan seguro el hacer eso sola, pero en cuanto la lluvia comenzó a caer con fuerza (prácticamente de un segundo a otro) se dijo a si misma que era su responsabilidad, al fin de cuentas era miembro del taller de jardinería y que el resto de los pusilánimes no se hubiera preocupado de ese hecho no significara que ella lo dejara pasar; veía con peligro que las partes del tejado abiertas sucumbieran y se cerraran de golpe ante la fuerza inducida por la lluvia y el viento. Sobre todo considerando la época del año en la que se encontraban, sería mucho más difícil el reponerlas.
Así que haciendo tripas corazón, fijó lo mejor que pudo la escalera al suelo y colocó de manera preventiva dos rocas grandes tras las patas de esta. Al dar el primer paso, su voluntad se reafirmó, la escalera estaba firme y aguantaba. Bajo la lluvia llegó sin problemas al tope de esta logrando por primera vez ver toda la extensión del invernadero, así como la magnifica cúpula central que desde el interior tan poco se apreciaba, más lejos podía ver el edificio de la rectoría y tras este como se alzaba el gimnasio y paralelamente el edificio que tenía entre sus aulas la suya propia. Sin embargo no era hora de emocionarse por la bella imagen, que ese día de otoño, especialmente frio, se extendía frente a ella; avanzó otro paso más quedando sobre el último peldaño de la escalera y sujetándose del borde de una ventana entreabierta, se adelantó medio paso, dejando todo el peso de su cuerpo en el pie que seguía en el escalón. Apoyó su rodilla en el borde, para evitar el peligro de trisar el vidrio y extendió su mano derecha todo lo que esta daba para toparse con la palanca que dejaría caer el enrejado sobre el tejado para asegurarlo contra el viento y el agua.
Según lo que su padre le explicara, era el método más antiguo de protección para invernaderos, así como uno de los mejores, aunque el aspecto era sombrío y aplicado al invernadero casi lo hacía parecer una cárcel, pero poco le importó en ese momento, lo cierto es que su preocupación no estaba ni en la posibilidad de resbalar o caer; sino en lo sucias que quedarían sus medias y su abrigo una vez terminara con eso. Pero, al menos podía disponer de sus medias, si le pedía a su padre que fuera por ella, perfectamente evitaría el frío. Lo que más quedaba por lamentar era su abrigo, después de clases tendría que dedicarse completamente a limpiar las manchas de lodo y oxido que su maldita excelente idea le había dejado.
Fastidiada bufó.
— ¡¿Qué demonios haces ahí? — escuchó bajo ella, cuando volteó Shikamaru se encontraba con su paraguas observándola y la idea de que bajo su falda se asomara su trasero, aún cubierto por las medias le hizo enrojecer y responder.
— ¡Shikamaru pervertido no miras hacia acá! — inmediatamente el muchacho bajo la vista, no sin dejar de regañarla.
— ¡¿Estás tonta o que? ¡Baja de ahí ahora mismo antes de que te partas el cuello! — e instintivamente el muchacho había vuelto a mirarla.
— ¡Deja de mirarme degenerado! — volvió a gritar Ino, solo que esta vez Shikamaru no le prestó atención.
— ¡Quédate ahí iré por ti! — la sola idea de que el Nara se acercara "por atrás" estando ella en esa posición le hizo avergonzarse profundamente, era urgente hacer algo para que Shikamaru no se le acercará más.
— ¡No te acerques pervertido! ¡Le diré a tu madre que estabas mirando bajo mis faldas sin mi consentimiento! — eso pareció detenerlo justo antes de poner el primer pie sobre la escalera.
— Tonta problemática… ¡Baja de ahí entonces! — Ino ya retrocedía y fue capaz de escuchar las palabras de su amigo, molesta porque él la considerara una inútil, no tardó en contestarle.
— ¡Eres un idiota Shikamaru! ¡Ahora que te dignas a hablarme solo lo haces para ser un completo idiota! — Ino no fue capaz de verle el rostro, pero lleno de indignación el muchacho también replicó.
— ¡Tú me has estado evitando!
— ¡¿Y no adivinas porque? — Ino puso los dos pies sobre el último peldaño de la escalera.
— ¡Pero lo has estado haciendo! ¡Solo ahora que estás a punto de romperte el cuello te dignas a hablarme!
— ¡Porque no quiero que me grites! ¡No quiero que me digas nada! — El Nara bajo la vista fastidiado. Típico de Ino hacerse la ofendida cuando era ella quién lo iniciaba todo.
Cuando de reojo vio a Shino, se preguntó qué hora podría ser, desde donde estaba podía ver al muchacho agachado sobre las rosas como recogiendo tierra, aunque rápidamente adivinó que este, lo más probable, es que estuviera soltando a sus cochinillas. Quiso saludarlo, pero lo más probable es que entre la lluvia y el viento él no pudiera oírla.
— ¡Baja de una vez! — volvió a gritar el Nara, logrando, con más fuerza que antes fastidiarla.
— ¡Deja de gritarme! — contestó ella soltándose del borde de la ventanilla, no podía llegar y salirse, rasgaría su abrigo y era lo que menos quería.
Shikamaru harto advirtió:
— Ya me hartaste ¡Yo voy!
— ¡No te necesito Nara! — y al primer paso que este dio sobre la escalera esta cedió al peso de ambos sobre el lodo que ya estaba demasiado blando como para soportarlos.
Ino sintió como si el suelo se extendiera hasta muy abajo y a eso le acompañó el vértigo, uno que subió de su estómago a la garganta, al tiempo que el peso de su cuerpo cedía a la inevitable gravedad. Su brazo sufrió todo el dolor al quedar atrapado en aquella escueta ventanilla que para completar el cuadro de la desgracia se cerró de golpe cogiendo el mullido brazo, mientras el muchacho a los pies de la chica gritaba su nombre y esta de miedo y dolor.
Neji dejó a su prima a los cuidados de su madre. Hiashi Hyuuga, ya enterado de lo ocurrido, llegaría aquella tarde a tomar cartas en el asunto que había afectado a su hija. Aunque su padre ya había resuelto todo, excepto lo que tenía que ver con la acusación que se haría en contra de los jóvenes que atacaron al Uzumaki y a su prima. Hizashi tenía la idea, amparado por su madre, de que si bien merecían un castigo este no podía ser tan terrible como enviarlos a la cárcel, él por su parte estaba en pleno acuerdo con las sugerencias de Fugaku Uchiha, quién no tenía reparo alguno en castigarlos con el peso de la ley, mientras que lo más probable es que su tío Hiashi, quisiera agravar sus cargos llevándolos a juicio. En ese sentido era bastante parecido a él, mientras Hinata no se casara era propiedad de su tío y a ninguno de los dos les gustaba que tocasen sus cosas, menos si se trataba de la heredera del clan más importante de la región.
Cuando discutió el tema con Hinata esta se mostró, como era obvio en ella, de acuerdo con el pensamiento de Hizashi además que agregó la necesidad de compartir aquél juicio con el más afectado: que resultó ser Naruto. Por otro lado y para su disgusto; el Uchiha pareció molesto con la idea de su prima y si bien quiso convencerla de hacer tal cual Fugaku lo indicaba no hubo manera de hacer cambiar de opinión a la muchacha.
Su molestia nacía en coincidir en puntos, el que fuera, con ese sujeto. Por muchas razones Neji no se sentía con ganas de ser agradable o simpático con él, pero cuando esa mañana lo viera de la mano de su prima aquella sensación de desprecio había aumentado. Él no tenía la capacidad para perdonar de Hinata, aunque si quisiera ser honesto consigo mismo, diría que ella estaba afectada por la misma idiotez que el resto de las chicas que suspiraban por los huesos del Uchiha, pero aquello no sería algo que demostrara frente a Sasuke. Sus opiniones sobre el estado actual de Hinata se las guardaría para hablarlas directamente con ella. Su padre y Fugaku también habían mirado, de manera mucho más discreta que él, con cierta perplejidad y recelo la forma en la cual ambos se presentaron frente a ellos, sin atisbo alguno de vergüenza, por lo menos de parte del Uchiha a diferencia de la muchacha que enrojeció en cuanto los vio cruzar la puerta del hospital.
Una vez que se cercioraron que la muchacha estaba bien para ir a casa, se separaron, esperando, desde luego, tener la privacidad necesaria para discutir sobre la momentánea locura que había afectado a su prima. Pero incapaz de atacarla con preguntas, lo primero que hizo fue saber sobre su estado y como es que había ocurrido todo, Hizashi, quién manejaba el auto en ese momento, escuchaba con atención el relato de su sobrina y le daba palabras atentas cada vez que esta pedía disculpas por haberse comportado de una forma tan irresponsable y temeraria.
— No te preocupes Hinata-chan — contestó su padre sonriéndole por el espejo — lo que hiciste lo habría hecho cualquiera de nosotros
— Fue irresponsable de parte de Naruto el no acompañarla a casa… es lo mínimo que cualquier persona haría — vio como su prima se arrebujaba.
— E-eso n-no f-fue a-si, y… yo le dije a N-Naruto-kun que no se preocupara
— Aún así — sentenció, la mirada que su padre le lanzó por el espejo era todo sonrisas y burlas
— Vamos Neji, no seas tan duro, Naruto volvió por ella y se llevó la peor parte… puede que sea un estúpido por meterse donde no lo llaman, pero demostró valor y así mismo se lo haré saber a Hiashi— Neji le lanzo una mirada retadora a su padre, sabía perfectamente a que estaba aludiendo a cuando hablaba de no meterse en donde a uno no lo llaman, y el que dijera que Uzumaki había demostrado valor, era la misma forma en la cual había defendido su actuar años atrás cuando él ayudara a Naruto.
Una vez en la residencia Hyuuga, Hinata bebió y comió, mientras que Hizashi le ordenaba no asistir al instituto ese día. La chica asintió, eran cerca de las cinco de la mañana y no había descansado nada, también quiso quedarse a su cuidado, pero recordó que había entrenamiento además que sería su deber justificar a su prima en la dirección, sin mencionar el pasar a retirar toda la materia y trabajos que se dieran ese día. Prestos a descansar, Neji se aguantó las ganas de conversar con su prima, hasta que notó que esta ya había perdido el sueño. Cogiéndola de improviso le dijo:
— Hinata-sama ¿puedo hablar con usted en privado? — el rostro de su prima revelaba cierta complacencia cuando le dirigió aquellas palabras y sin poner pero alguno asintió, ella ya se había vestido con su pijama y Neji accedió a ayudarle con los vendajes de su mano, él tomó posición en una silla acercándose a los pies de la cama, que era donde Hinata le esperaba.
Su prima extendió el brazo dañado y con delicadeza Neji comenzó a soltar la venda.
— Veo — dijo — que ha arreglado las cosas con el Uchiha.
— Hai — contestó ella con calma. Por unos segundos no supo que agregar hasta que las ideas en su cabeza se ordenaron.
— Debe disculparme Hinata-sama, pero me parece que ha tomado una decisión demasiado apresurada con respecto a ese sujeto.
— Neji- ni san se muestra demasiado agresivo cuando se trata de Sasuke-kun— la acusación hecha con absoluta calma, en ningún momento le provocó como para moverse con mayor brusquedad al retirar las vendas de su prima. Como muchas cosas no le causo efecto alguno, que fuera visible.
— Simplemente no confió en él y no le mentiré al decirle que me fastidia enormemente verlo cerca de usted— en esa ocasión se concentró aún más en lo que hacia, con el único fin de no toparse con la gentil mirada, que sabía, su prima le lanzaba en aquél momento.
— Pero si Sasuke-kun es mi elección ¿Estarás molesto conmigo Ni-san? — aquello era una declaración de intenciones que lo confundía. Cuando su prima le relatara lo ocurrido con Sasuke en su casa y después en el torneo habría, con gusto, arrancado la cabeza del Uchiha. Y en algún momento había supuesto que todo se debía a un capricho momentáneo de su prima… hasta que recordó cada una de sus reacciones cuando se trataba del Uchiha, la aparente normalidad con la cual ella recibía las noticias sobre él o conversaciones disfrazaba un sentido de conocimiento que a él, en algún momento se le había escapado.
Que Hinata no tartamudeara frente al Uchiha, indicaba que ella lo sentía tan cercano como a él, Kiba o Shino si a eso se le agregaba que este había comenzado a gustar de su prima y que al mismo tiempo se lo había dado a entender, parecía casi lógico que ella aceptara. Por mucho que odiara la idea se trataba de Sasuke Uchiha el espadachín más talentoso que él conociera, alguien con la suficiente habilidad para superar incluso a Itachi Uchiha, el único que le había vencido. Además no escapaba para él, el hecho de que este era una especia de Adonis idealizado en todo el instituto, sin mencionar su educación y la importancia de su clan. Es decir viéndolo como un prospecto, era casi perfecto.
Pero ese maldito historial de conquistas era lo que le fastidiaba. Y Hinata sabía sobre eso, no entendía como podía caer con lo que fuera que ese imbécil le hubiera dicho.
— No puedo decirle si es que lo estaré o no, supongo que debo de esperar hasta que eso ocurra Hinata-sama — al soltar completamente la venda del brazo pudo apreciar los cardenales y moretones que su prima tenía en los brazos, un latigazo de rabia pareció sacudirle al tiempo en que decidía que un simple castigo no era suficiente para los bastardos que habían atacado a su prima. Se mordió la lengua y la miró.
— ¿Qué le parece si le pedimos a Hebi-san que prepare almendro para sus cardenales?
— Hai Neji-nisan, es una muy buena idea — contestó con vago entusiasmo.
Una vez emitida la orden, ambos se dedicaron a esperar. Lo normal habría sido hacerlo en silencio, pero considerando todo lo que pasaba su cabeza, a Neji le pareció imposible.
— Pero — Hinata alzó la vista paciente hacia su primo, así mismo se dijo que él no podría ser tan gentil — lamento ser tan insistente Hinata-sama — ella negó.
— Neji-ni san está preocupado por mi… y… y eso m-me hace muy feliz — Neji sintió como se suavizaba su rostro, así como se le derretía el pecho; no existía manera alguna en la cual él pudiera ceder tan rápido con respecto a ese asunto, además por muy tradición obsoleta que fuera, Hinata era su responsabilidad y fue en parte, estupidez suya el no haber hecho algo la vez anterior y no estaba dispuesto a cometer ese error nuevamente.
— Bueno— en ese momento fue mucho más incómodo sacar a colación una de sus razones, pero si quería que ella recapacitara bien sus decisiones era imperativo que lo viera desde su punto de vista — ¿Y qué ocurre con Sakura Haruno? — soltó de una vez, sin dejar de mirarla, quería ver su reacción, pero no hubo nada, siquiera un parpadeo — ¿Con que explicación la convenció de que olvidara lo que ocurrió esa mañana?
— Sasuke-kun dijo que nada había ocurrido — Neji negó, realmente podía ser irritante la ingenuidad de su prima.
— ¿Y usted le creyó? — preguntó incrédulo, Hinata asintió. Molesto comenzó a caminar de un lado a otro de la habitación.
— Creo que es mi deber Hinata-sama el darle a entender el terrible error que está cometiendo… Sasuke Uchiha, no es alguien que se caracterice por su lealtad, al menos cuando se trata de chicas, tiene un historial sucio y eso usted lo sabe ¿Cómo siquiera puede tolerar a semejante sujeto? — volteó hacia ella, deteniéndose para mirarle fijamente, la pulcra mirada de su prima siquiera había hecho amago alguno de ser desviada.
— Eso lo sé, pero… no creo que sea justo, calificar a Sasuke-kun de una forma u otra por lo que ha hecho en su pasado, no es de mi incumbencia Neji-ni-san y, bueno… — solo entonces Hinata bajo la vista en un gesto que le recordó a las reacciones que su prima tenía frente a Naruto—… hay mucho más en lo que es Sasuke-kun que solo lo que demuestra… e-él… fue muy gentil conmigo, durante mucho tiempo a-antes de que… — enrojeció absolutamente provocándole una mueca de fastidio al saber que escena recordaba su prima — si voy a… a… corresponder s…sus s-sentimientos, debo hacerlo c…con lo que yo… creo y sé de él… y… y m-muy en contra d-de lo que se p-piense… s-sé que es bueno… — Neji volvió a dar vueltas por la habitación, ciertamente que su prima era mucho más abierta a las segundas oportunidades que él y demasiado confiada a su gusto. Pero de todas maneras tenía que saber todo lo que ocurría con ella, el que el Uchiha tuviera esa importancia para ella, le resultaba preocupante sobre todo cuando ahora estaba dispuesta a dar un paso que con Naruto jamás se había atrevido.
—Y ¿Qué es lo que ocurre con sus sentimientos hacia Naruto Uzumaki? ¿Acaso los ha olvidado? — el rubor de su prima fue completo y cuando le miró son sorpresa hubo unos segundos en los que se sintió afortunado y desdichado al mismo tiempo, que el Uzumaki le provocara tal reacción hablaba de lo importante que era y que tal vez siempre fuera, pero por otro lado, demostraba lo lejana que estaba su prima de sentirse en confianza con, incluso, la imagen de este.
— N…no… — tragó y dio un hondo respiro — H-han c-cambiado Neji-ni san— había demasiada firmeza en esas palabras, no fue capaz de hablar y le dio todo el tiempo para que ella se explayara —N… Naruto-kun, jamás p-podrá verme c-como algo m-más que u-una amiga y… y- yo seré f-feliz si é-él lo es…
— Entonces ¿Se ha resignado? — Hinata asintió.
— A-ayer durante el almuerzo… — Neji asintió, le había resultado raro que el Uzumaki se les acercará y más extraño que su prima no hiperventilara frente a él, aunque ahora si lo hacía. ¿Qué era eso? ¿Acaso el recordarle sus antiguos sentimientos le hacía sentir vergüenza? — entendí algunas cosas… — la muchacha negó, obviándole a su primo las ideas que en ese momento se le cruzaba por la cabeza.
Después de eso llegó la cataplasma preparada con almendro que, en silencio, aplicó sobre el brazo de ella. Se preocupó de que esta quedara en su cama y se retiró. El resto de las horas había pasado como si nada, de la misma manera en que comunicó a Kiba y a la dirección de la ausencia de Hinata, aunque solo al primero explicó las verdaderas razones.
Observando al pizarrón sin realmente ver, no notó cuando Tenten apoyó su brazo derecho sobre su puesto invadiendo lo que él consideraba su espacio personal, solo que hace mucho que a Neji eso no le importaba.
No era típico de él, compartir lo que se podría considerar un secreto familiar con nadie que no perteneciera al clan y que, por supuesto, no fuera de su confianza. Pero en cuanto a Tenten y Lee, eso se había vuelto obsoleto desde hacía varios meses y era por sobre todo con la chica de las coletas con quién necesitaba consultar algo parecido al consejo femenino, si bien existían muchas cosas que separaban a Hinata de esta, era mucho más factible que ella entendiera el dilema de su prima, al menos mucho más que él.
— Lo que yo veo… — agregó la muchacha —es que simplemente Hinata ha encontrado una forma de ser feliz… y — la muchacha retrocedió y procedió a estirar los brazos — no hay nada de malo en ello— Neji le miró lleno de suspicacia.
"¿Estas haciendo lo mismo? siquiera sé si me agrada esa idea"
— Pero y ¿Sus sentimientos hacia Naruto? No pudieron haber cambiado de un día para otro — Tenten se encogió de hombros.
— No podemos saberlo… pero es lo más inteligente que tu prima ha hecho en años — sentenció, el Hyuuga se mostró molesto ante aquella muestra de descortés confianza que la muchacha había expresado, pero ella no le prestó atención; solo entornó los ojos y se encogió de hombros — piénsalo Neji, Hinata está enamorada de Naruto ¿Desde cuándo? — el Hyuuga hizo una vaga señal de desconocimiento — Ella no puede estar toda su vida o lo que es peor, su adolescencia esperando a que alguien la mire… menos cuando ese alguien no la quiere ver— el gesto de Neji se ensombreció y cruzando los brazos se arrebujo en su puesto — lamentablemente el idiota de Naruto solo tiene ojos para Haruno-san, que Hinata quiera darse una oportunidad con Sasuke, con Sasuke Uchiha — y su ceño se frunció aún más ante el tono de admiración de la chica — y además me dices que él se ha mostrado interesado en ella, más que ser una idea reprobable, yo lo vería como una situación ideal… en el peor de los casos si no llegara a funcionar, Hinata se habrá curado de su platónico amor hacia Naruto— atento aquellas palabras todo eso le resultó lógico, solo que no creía que su prima lo viera de esa manera, no era propio de su comportamiento el ver u buscar los pro y los contra sobre sus sentimientos, no existía nadie menos convenenciera que Hinata Hyuuga, sabía que era una muchacha inteligente (aunque considerando las palabras de Tenten, podía poner en duda eso, sobre todo a lo que refería a Naruto… y ahora a Sasuke) pero el ser calculadora jamás había sido parte de su personalidad.
— No quiero que jueguen con ella, no quiero que sufra al lado de ese imbécil
— Es su decisión… — entonces colocó una mano sobre su hombro — lo único que puedes hacer es observar y estar para ella cuando lo necesite— Neji entornó los ojos fastidiado.
— Sigo sin estar convencido de su actuar
— Es porque no quieres que se equivoque y creo que ya es demasiado tarde para eso, según tú el que se muestre receptiva a los sentimientos del Uchiha es señal de eso, pero al menos para mí, que dejé de lado su obsesión es el mejor paso que pudo haber dado— entonces le miró llena de picardía, fastidiándolo nuevamente —… además hay una gran diferencia entre Uchiha y Uzumaki— Neji alzó el rostro llenó de fría dignidad.
— Eso lo sé, los conozco a ambos
— Neji — suspiro ella — creo que debes relajarte, no es como si fuera a hacer locuras por él, es Hinata, lo más probable es que se sienta muy nerviosa ante el hecho de ser aceptada por alguien como Uchiha — su gesto fue más frío al decir:
— Pareciera que nadie la considera digna de ese idiota… — Tenten sonrió, en cierto sentido le enternecían los celos del muchacho.
— ¿Qué importa eso si es él quién la busca?
No podía ser más cierto todo lo que ella decía, sin embargo para él todo aquello estaba viciado de alguna manera extraña, sobre todo porque no podía evitar pensar que se trataba de una maquinación de Hinata ¡De Hinata!
"Quizás solo estoy siendo paranoico"
Cuando despertó, a las pocas horas después, aún no amanecía. Lo supuso ya que todo seguía oscuro. Cuando se mentalizó en salir de la cama, el bulto sobre su brazo le recordó que estaba hospitalizado y la momentánea molestia de verse limitado en su actuar se atenuó en cuanto supo que tendría varios días de descanso. Así que dejando de lado la preocupación volvió a cerrar los ojos y no tardó en caer dormido nuevamente.
Cuando volvió a despertar lo hizo porque el estomago comenzó a rugirle, abrió los ojos perezosamente y el fuerte olor a amoniaco pareció golpearlo como si recién lo notara. Todo estaba oscuro, aunque ya era de día; seguía nublado y la lluvia golpeaba contra los ventanales del pasillo con gran fuerza. Giro la cabeza, sintiendo una fuerte presión sobre el cuello, algo que pasó por alto la primera vez en que despertó.
— ¿Cómo te sientes? — escuchó una voz tras él, al girar, lo hizo violentamente y el cuello tronó sonoramente.
— Ite, ite, ite… — Sasuke solo bajo la vista y bufo. Con lentitud se colocó de pie y presionó el botón que llamaba a la enfermera.
— ¿Cómo es que te dejaron entrar? — preguntó sobándose la nuca.
— Influencia de mi padre — dijo con calma volviendo al sofá en el cual había esperado que Uzumaki despertara. Naruto solo entornó los ojos y volvió a recostarse.
Pronto apareció una jovencita uniformada, quién le preguntó con mucha cortesía si es que tenía hambre, Sasuke nuevamente bufó ante lo evidente de la respuesta. Llevándose las gracias del Naruto la mujer desapareció tras la puerta logrando sacarle un gesto bastante estúpido, del cual, por supuesto Naruto siquiera se dio cuenta.
— ¿Qué haces tan temprano acá? ¡¿Faltaste a clases? — el moreno nuevamente bufo y luego miró con esa sonrisa pedante que él tanto odiaba.
— Creo que es evidente — por su parte Naruto sonrió de aquella forma zorruna que, sabía, el Uchiha odiaba y exclamó:
— ¡Oh Sasuke-kun! — saltó de su cama y se lanzó a besar al Uchiha — ¡Eres tan tierno al venir! ¡Vamos un besito uno solo! ¡Besito, besito, besito! — aquello bastó para fastidiar a Sasuke, con violencia le puso una mano en la cara y con fuerza se impulso para quedar sobre él, le cogió el brazo escayolado y se sentó sobre este.
— Primero me abofeteas y ahora quieres besarme… ¿Acaso cambiaste a Sakura por mi? ¡Ja! No me extraña, al menos tienes las bolas para admitirlo…
— ¡Ite! ¡Sasuke-teme! ¡Pesas mucho!
— Eso no es nada — contestó el moreno fríamente, mientras se presionaba con más fuerza sobre Naruto.
Cuando la enfermera llegó, Naruto estaba tranquilamente en su camilla y Sasuke leyendo una revista. Naruto olfateó y babeó, de inmediato en su nariz se dilató.
— ¿No tiene ramen? — fue su pregunta, a lo que la enfermera le sonrió con extrañeza y Sasuke bufó.
Una vez que la mujer se retiró, Sasuke pasó a relatarle como es que se había enterado de lo ocurrido, así como del viaje que dio para llegar a la estación de policía en donde Hinata estaba dando su declaración. Solo a la mención de la muchacha Naruto reaccionó.
— ¿Hinata-chan? ¿Qué pasó con ella?
— No mucho, realmente, sufrió una herida superficial en su brazo. Pero lo que la demoró fue cuando buscó un taxi en el cual traerte al hospital — Naruto recordó vagamente aquella sensación y el regaño del chofer que pedía no ensuciaran, despertar en esa misma camilla fue el último recuerdo fijo que mantenía. Cuando alzo la vista Sasuke le miraba con una fijeza casi dura, muy parecida a las que le lanzaba en los combates del instituto.
— ¿Ocurre algo teme? — preguntó a lo que este negó para fijar la vista fuera
— No, solo estaba… — pero no terminó su frase. Todo eso le resultó muy raro, de hecho hace bastante que su amigo se comportaba extraño, quizás tuviera que ver con Hinata, Naruto recordaba perfectamente cómo es que su amigo se había acercado a la muchacha, cuando le defendiera durante las clases y todas las veces que los vio juntos cuando preparaban el trabajo de Kurenai-sensei. Así como él había estado la tarde anterior junto a ella corrigiendo al resto.
Fue cuando lo comprendió. Lo que no entendió fue el ramalazo de molestia que amenazó con darle otra puntada en la cabeza, molesta e insistente.
— ¿Es ella cierto? — la reacción del Uchiha fue tan inmediata que confirmó cualquier duda que en esos mini segundos pudo haber pasado por su cabeza. Sasuke solo le miró fijamente, pero en su gesto no había agresividad alguna. Solo calma y de esa misma manera asintió, para luego girar con suavidad el rostro y centrarlo en el ventanal.
Naruto siempre había notado aquellos gestos, cuando eran suaves y tranquilos sabía; Sasuke había llegado a una conclusión o más que eso a punto en el cual sus ideas no cambiarían fácilmente, era algo parecido a la tranquilidad mental. Le gustó saber que no hicieron falta muchas palabras para que él lo notara, le decía lo bien que terminaron conociéndose.
— Me hubiera gustado… — dijo de pronto Sasuke — habértelo comentado antes, sobre todo por ciertas cosas que ocurrieron la semana pasada…
"¿Solo ha pasado una semana?"
"¿Qué había pasado en una semana?"
De pronto lo recordó, Sakura le había pedido que se involucrara con Hinata, que se fijara en ella y casi le había llorado por ello. Sakura también había estado extraña y nuevamente unió las piezas. En esa ocasión el pecho se le oprimió con más fuerza y la punzada se transformó en un verdadero dolor de cabeza, eso le hizo sentirse débil y como un verdadero idiota.
— Eh Sasuke-teme… — llamó a este obligándole a mirarle, solo que en esos momentos, era él quién no quería fijar la vista en su amigo, recordaba perfectamente haberlo hablado con el Uchiha sin siquiera filtrar las razones por las cuales tendría que actuar de la manera en que tenía pensado hacerlo: rechazar a Hinata, solo que ahora no estaba tan decidido a hacerlo, pero estando Sasuke en juego… — ¿Recuerdas lo que Sakura-chan me dijo la semana pasada?
— Si — su voz estaba tensa — Es sobre eso que quiero hablar contigo… — Naruto parpadeó, de a poco las cosas estaban encajando de una manera que no le gustaba. Asintió dudoso, sin dejar de mirar hacia el ventanal que daba al pasillo. No vio cuando Sasuke se adelantó un par de pasos y menos cuando se cruzó de brazos.
— Naruto mírame… — como todo lo que decía su amigo en ese tono, el Uzumaki no tuvo más opción que hacerlo, girando el cuello con la misma violencia que antes le hiciera tronar — como te lo decía, debí habértelo dicho antes, sobre todo ahora que sabes cuales son o fueron los sentimientos de Hinata hacia ti.
"Los sentimientos que fueron o que son"
— Quieres decir que Hina-chan ya no…
— No lo sé, aunque también han ocurrido cosas en ese sentido— Sasuke bajó la vista y continuó —… podría decir que ella está algo confundida — entonces le miró fijamente y preguntó — ¿Cuáles son tus intenciones hacia ella? — Naruto se ruborizó, no podía evitar las palabras de Sakura y Kiba en su cabeza. ¿Qué debería hacer ahora? No era posible contentar a Sakura y a Sasuke al mismo tiempo. Y las palabras de la peli rosa o más bien las intenciones de esta parecieron taladrarle nuevamente la cabeza junto a su corazón.
— ¡Sakura –chan lo sabía! ¡Ella lo sabía! — Sasuke se encogió de hombros.
— No lo sé
— ¡Claro que lo sabía! Por eso me pidió que me fijara en Hinata, tenía… ella tenía miedo de perderte
— Eso es ridículo, hablas como si yo le perteneciera — el desprecio que traslucía las palabras de Sasuke, le hizo recordar ese "zorra manipuladora" que tanto le había enfadado.
— Sakura siempre ha sido así contigo ¿Estas enfadado con ella por habérmelo dicho? — Sasuke le observó sin inmutarse.
— No es de eso que he venido a hablar contigo… quiero que sepas mis intenciones hacia Hinata; ella me gusta y conforme a lo que me has dicho de Sakura me pregunto si es que tienes alguna intención hacia ella— Naruto negó extrañado.
— ¿Por qué debería de tenerlas? — Sasuke asintió imperturbable.
— No lo sé, me dices que ella quiere que te centres en Hinata y ayer no te vi dejarla de lado, sin mencionar, que la invitaste a comer y todo esto— finalizó señalando la camilla y a él.
El shock momentáneo que significó toda aquella revelación pasó en cuanto notó que Sasuke Uchiha estaba molesto con él por un asunto de celos. No es como si el universo se hubiera detenido o el sol fundido ante el poder de la luna, o que la tierra se hubiera volteado, sencillamente porque la idea que mantenía en su cabeza era muy, pero muy buena y escalofriante en algún sentido que le causaba cierto placer, cierto amago de victoria.
"Soy el Sasuke, de Sasuke"
Sin poder evitarlo estalló en carcajadas, en medio de ellas podía ver como el moreno le miraba con resentimiento.
— ¡Sasuke –teme esta celoso de mi! — soltó finalmente sin poder controlarse — ¡El teme esta celoso!
— ¡Guarda silencio dobe!
— ¡Sasuke –teme no quiere que nadie escuché que esta celoso! — no lo vio, solo sintió cuando el Uchiha se montó sobre la cama y mientras el trataba de evitar su agarre este seguía buscando su cuello
— ¡Celoso, celoso!
— ¡Cierra la puta boca de una vez!
— ¡Celoso, celoso!
— ¡Hijo de… — Naruto lo sujeto violentamente tapándole la boca.
— ¡Oe teme! — Sasuke se quedó mirándolo y Naruto le sonrió — Bien, bien… — soltó entonces a su amigo y se recostó en la cama — de todas maneras Hinata está fuera de mi liga… con eso del clan y la riqueza — cuando alzó la vista notó una mirada tranquila en su amigo.
Le gustó saber y pensar que en esta ocasión Sasuke si parecía sincero. Había hablado con él ¿cierto? No solo por lo que respectaba a Hinata sino a declarar que le debía esa honestidad por el solo hecho de ser su amigo. ¿Cuándo le había informado de sus intenciones de iniciar algo a él?, nunca.
Estuvieron algunos minutos más hablando en los cuales el Uchiha se dedicó a esquivar todas sus preguntas referentes a Hinata. Cuando este finalmente se retiró un aire de desazón pareció envolverlo, quizás por la misma Hinata… aunque su pregunta principal era:
"¿Qué pasara ahora conmigo y Sakura?"
N/A:
Tengo la firme intención de terminar esto a los XX capítulos, u_u si me extiendo más corro el serio peligro de no finalizar esta historia. Por otro lado, debí cortar este capitulo, que también es parte de otro, ya que de otra manera superaría las doce mil palabras, e incluso yo me canse de releerlo. Esperando que lo disfrutaran, me despido.
NO SIN ANTES AGRADECERLES Y EN ESPECIAL A:
*Suenan los tambores en redoble*
Dark Amy-chan, Annii GabiiZ, Marcia Andrea, kaila maya the water, , Bittersweet-hyuchiha, pili, maribelteka, Tsuki Tsuruga, LuuisaMH, Hin123, Hitomii, andrea, josyuchiha, magic ann love, caricatuyani, LULYHIME, chany sensei, hinamel, MeganWeaslyGranger.
