Nuevos días: ¿Quién dijo que los problemas desaparecían cuando salía el sol?

La noticia, obviamente, corrió como la pólvora. Pero a ellos solo les dieron los detalles. Neji no supo, o no quiso, decir más. El tiempo para explicarse lo dio por terminado en cuanto sonó la campana, indicar el inicio de la jornada escolar y el Hyuuga, a quién no le importaba en lo absoluto los sentimientos de Kiba o Sakura, los dejó ahí llenos de dudas.

A veces le agradaba la sequedad de Neji, sobre todo si se trataba de interponerse entre Hinata y cualquier idiota, pero en ese momento fácilmente habría cascado su cabeza contra los muros del instituto. Por otro lado le extrañaba y molestaba la ausencia del Uchiha. Neji no les había dicho nada sobre él, aunque mientras caminaban al salón, Sakura reflexionó que siendo su padre el jefe de la policía y Naruto su mejor amigo, lo más probable es que se encontrara con el rubio. Fue cuando recordó que estaba enfadado con ella.

— Dime… — le habló irónico — ¿Te ha parecido adecuado a tus planes la forma en que se han dado las cosas? — Kiba se esperaba la mirada ofendida de Sakura. así como su gesto de indignación, solo que no se dejó convencer por ello.

— ¡¿Acaso crees que estoy contenta de que eso ocurriera?¡ — le espetó, Kiba se llevó las manos tras la nuca, divertido por el gesto.

— No sabría decirlo, pero tienes a Hinata junto a Naruto ¿No es lo que buscabas? — finalizó sin dejar de lado el sarcasmo. Sakura retrocedió indignada y sin prestarle más atención avanzó a solas por el pasillo. Kiba la dejó, ya tendría más palabras para ella, de momento sus ideas se centraban en Hinata, y como si recién entendiera sus deseos, supo que de avanzar con Naruto, ella estaría irremediablemente perdida para él.

Una mezcla de alivio y molestia le llenó. Perder a Hinata significaba, si o si, seguir con su vida. Después de todo, Kiba nunca había sido dado a dejarse avasallar por las cosas malas que le ocurrieran, el problema estaba en que se trataba de una lucha que dio por perdida cuando entendió los sentimientos de su amiga. Y le fastidiaba sobre manera saber que jamás peleó por ella; eso iba contra su naturaleza.

Sin embargo, debía y era necesario, que desde ese momento en adelante, la dejara ir. Ya no sería el segundo o tercero en su vida como imaginó, hasta ese momento, era. Según él, primero estaba Hiashi –creía- luego Neji y después él. En términos reales, puede que Naruto los superara a todos ellos, pero hasta ese día jamás había interactuado con su amiga, ahora que lo hacía se vería muy desplazado. Además si el rubio era lo que Kiba imaginaba, sería territorial y celoso, como él mismo, quizás por ello aceptaba que fuera Naruto y no él. Ambos se reconocían como los más parecidos dentro del salón y, en si, de toda la secundaria, solo que él jamás había inspirado a Hinata y por ende esta no le admiraba… o si lo hacía, se lo dijo en incontables ocasiones, pero no despertaba en ella los sentimientos que Naruto si.

"Si tan solo fuese rubio y de ojos azules"

Era sencillo decirlo, pero sabía que Hinata no estaba enamorada de ese idiota por su apariencia… de hecho seguía preguntándose la razón de ese amor tan platónico.

Llovía a cántaros y era común que en días así la asistencia disminuyera, pero con las seis personas faltantes el salón le parecía casi vacío. Algunos más llegarían atrasados dentro de los próximos minutos, pero de todas maneras sin Shino y Hinata; Kiba se sentía solo. Eran un trío y la idea de enfrentar aquel día sin su compañía, se le hacía muy desagradable. Llegar al salón bajo esa perspectiva no le animó en lo absoluto, quizás se dedicaría todo el santo día a dormir, así pasarían las horas más rápido.

Shino fue el primero en entrar al salón, estaba visiblemente agitado y empapado. Con un pañuelo, usual en él, limpiaba sus gafas mientras se dirigía con calma al puesto del profesor. Kiba lo vio entregar, seguramente, un justificativo que Iruka-sensei leyó con atención. Hecho eso; miró a su alumno y asintió, dando el permiso para que este se dirigiera a su puesto. Shino pasó por su lado, sin dirigirle palabra alguna y procedió a sentarse de una manera que le pareció más brusca de lo normal. Su amigo solía ser muy calmado, casi delicado cuando se trataba de actuar, el que hiciera ruido, le dijo que se encontraba alterado.

"Tal vez sabe lo de Hinata y no le gustó para nada"

Pero el rastro de humedad que Shino dejó al pasar por su lado, le dio el vago indicio de lodo, jabón, algo dulzón y otro que parecía ser un perfume, intrigado por eso, dirigió la vista hacia este y notó como el maletín de su amigo tenía manchas de barro, que parecía haber sido removido recientemente. Aburame hizo un ligero movimiento para sacar sus cuadernos, como si estuviera recuperando la compostura y, solo entonces, Kiba pudo ver las vendas en sus manos, rodeaban sus palmas y parecían secas, tal vez eso dulzón fuera sangre, cuando alzó la vista, Shino le miraba fijamente, le hizo una señal interrogante y su amigo movió la mano indicándole que después hablarían.

No imaginaba lo que había ocurrido, fue cuando el profesor Iruka le llamó la atención.

— Inuzuka, lo que tengas que decirle a Shino, será durante el descanso, ahora presta atención — Kiba envió una mirada, mitad desafío, mitad aburrimiento a su maestro y se volteó hacia el pizarrón para llevar ambas manos tras su nuca. Sakura le estaba mirando con frialdad, a lo que este contestó frunciendo los labios y casi recostándose en su asiento, en una clara demostración de que ese gesto no le afectaba en lo absoluto.

La clase de biología era una de las que más llamaba su atención, le gustaba entender el funcionamiento del cuerpo humano y todo a su alrededor, las plantas, los animales, como se movía la naturaleza en general y en ese momento estaban repasando como trabajaban las células del cuerpo humano. No era muy bueno tomando apuntes, ese era un trabajo que entre Shino y Hinata completaban a la perfección, con las agudas y claras observaciones del primero y la impecable letra de la muchacha. Pero ese día Hinata no estaba y su amigo, evidentemente, no se encontraba en condiciones. Así que olvidando su duelo con Sakura y tratando de alejar a la Hyuuga de su cabeza, se concentró y prestó atención como nunca antes lo hiciera.

Anotó absolutamente todo y se sorprendió, cuando comprendió la velocidad a la cual podía hacerlo, ya que no solamente escribía todo lo que Iruka-sensei decía, sino que se daba el tiempo para hacer un apartado en el cual rescataba todo lo importante de la clase.

No era la gran cosa, pero le subió el ánimo saber que al menos estaría ayudando a sus amigos. Decidió, entonces, que esa tarde iría a ver a Hinata, quizás a Shino también le ayudaría que los tres estuvieran reunidos.

Fue cuando Shikamaru llegó al salón, lucía más fastidiado de lo normal y con su usual indolencia entregó el justificativo de entrada al profesor. No pasó desapercibido para Kiba, la mirada que lanzó al final de los puestos, lugar que en ese momento era ocupado, casi exclusivamente por Shino. Con pasos lentos y cortados Shikamaru pasó por su lado y se instaló en su asiento, el cual estaba paralelo al de Hinata, tras él Chouji le lanzó la misma pregunta que él quería hacerle a Shino.

— ¿Por qué tardaste tanto? — solo que si bien Shino le indicó, con señas, que después hablarían. Kiba, ante el silencio del salón, logró escuchar la cortante respuesta del Nara;

— La lluvia, obviamente — era, quizás, solo una idea pero le pareció que Shikamaru llevaba el mismo perfume que sintiera en Shino, solo que en una cantidad más intensa, también tenía ese olor dulzón y si en su amigo lo identificó como la sangre que seguramente salía de sus manos, en el Nara, no logró captar nada, de manera rápida, que pareciera una herida.

"Quizás bajo su uniforme"

No, eso no coincidía con lo que él conocía de Nara Shikamaru, principalmente, porque con la excusa de estar herido; jamás iría a clases en medio de la lluvia. Una herida bajo ese clima, era una justificación viable para quedarse en casa y lo mejor de todo en cama. Pero había algo más, algo extraño y eléctrico que recorría el ambiente tras él y que se tenso en cuanto Shikamaru hizo acto de presencia, Kiba juraría que podía olerlo, que podía sentir pequeñas descargas sobre los vellos de su nuca y que estos le obligaban a que los de sus brazos reaccionaran de igual manera.

La clase continuó completamente ajena a lo que parecía una ser una batalla tras él, giró el rostro por sobre su hombro y vio que cada cual seguía lo escrito en el pizarrón, como si nada más importara. A su vez Chouji lucía terriblemente incómodo, a tal punto que no sintió ni los ruidos, ni los olores que de este provenían cada vez que una clase duraba más de dos horas; ni de frituras o dulces, nada de galletas, solo un hermético y extraño silencio.

"Podría ser posible que ambos pelearan"

Aquella idea le pareció inverosímil. Hasta donde él sabía, no existía ningún punto en el cual esos dos no estuvieran de acuerdo. Ambos tenían un nivel, que por mucho que a Kiba le gustara negarlo era obvio; de madurez y tolerancia hacia el resto y sus estupideces. Algo que los hacía dignos de confianza ante cualquier tarea que requiriera cabeza, astucia y responsabilidad. Además llevaban una relación más que cortés y los trabajos en los que solían colaborar eran sencillamente, bajo la opinión de todos los profesores, excelentes. Siempre que había un desacuerdo entre ambos, las palabras y los argumentos eran las principales armas, jamás se habían tratado de manera despectiva o irrespetuosa, en muchas ocasiones Shino había aclarado su admiración hacia los movimientos y acciones del Nara y por lo que sabía era mutuo.

"Imposible, quizás una pelea con alguien más los atrapó"

Era lo que le pareció más creíble y realista. Shino había acudido a la enfermería y le curaron, Shikamaru… es posible que hiciera lo mismo, solo que tardó un poco más.

Pero quedó de una pieza, cuando Shino, después de preguntarle por Hinata y recibir inmutable, como siempre, las nuevas noticias, le relatara la razón de su demora, con usual calma e indiferencia:

— Al parecer Ino-san…

"¿Ino-san?"

… quiso activar el sistema de seguridad, para los tejados del invernadero y en algún momento entre el techo y el suelo, se puso a discutir con Shikamaru.

— ¿Sobre el techo del invernadero? ¿Cómo diablos se le ocurre algo así a Ino? — Kiba, que comía un panecillo tosió, Shino siquiera le miró para aclarar.

— No creo que haya sido su intención, ¿Por qué? resolver cualquier asunto de esa manera es ilógico, es impropio de Shikamaru arriesgar así a una amiga.

— Pero ¿Tú los viste? — solo entonces su amigo se giró hacia él, Kiba no podía ver lo que decían sus ojos tras las gafas, pero algo en la mueca de su boca le indicó que estaba ofendido.

— No espiaba, si es lo que insinúas — declaró serio, pero con energía. Kiba miró a su alrededor como si hubiera alguien más en el salón, estaban Gaara, quién leía tranquilamente, Suigetsu fastidiando a Karin y ellos, nadie más y ninguno de sus compañeros les prestaba atención.

— No he dicho eso — contestó él, también serio. Entonces el Aburame se permitió un segundo de relajo y sacó, acercando su mano herida a él, un trozo del panecillo que comía.

— Si — dijo finalmente — pero solo noté a Ino-san, cuando comenzó a gritar.

— ¿Por la altura?

— No, su brazo quedó atrapado en una de las ventanillas del altillo.

— ¿Cómo? — Shino se encogió de hombros.

— Supongo que quiso sujetarse de esta, cuando la escalera que usaba cedió, se lastimó el brazo, pero es poco en comparación con lo que pudo haberle ocurrido.

— Que estúpida ¿Cómo demonios se le ocurre subir al tejado con este clima? — Shino volvió su rostro para mirarle de una manera que le pareció fría e intimidante.

— Por favor no te refieras así de ella — dijo, a Kiba le pareció extraño, empezando por el "Ino-san" y ahora pidiéndole que no expresara su opinión sobre ella, Shino no era muy dado a censurar a nadie, sin embargo, Kiba no creyó que esas palabras, las cuales calificaban en toda su extensión la acción de la rubia, hubieran sido muy ofensivas. Además Shino sabía su opinión sobre las chicas en general, exceptuando, desde luego, a Hinata Hyuuga.

— ¿Fue cuando te hiciste las heridas en las manos? — Shino asintió ausente y procedió a mirarse la palma izquierda.

— Hay un Rosal Español que sube a modo de enredadera en toda la parte trasera del lugar... — Shino seguía observando hacia los ventanales, como si le avergonzara mirarle — Ino-san trataba de cogerlo con el brazo herido, no pude ver a Shikamaru, pero asumí que estaba fuera...

— ¿Te dañaste subiendo el rosal? — Shino asintió y volvió a sacar otro trozo del pastelillo de Kiba, este aprovechó la cercanía para tomarlo de la muñeca y bruscamente levantar las mangas de su uniforme; ahí estaba el vendaje extendiéndose más allá del límite de la camisa, con rapidez Shino se deshizo de su agarre y si le miró reprobatoriamente, Kiba no lo supo, las gafas de su amigo se lo impedían.

— Es lo que yo hubiera hecho — admitió a regañadientes y orgulloso ante la actitud del Aburame — aunque se lo cobraría caro... — Shino se encogió de hombros en un gesto tranquilo.

— Bueno, una vez que logré llegar hasta ella tuve que soltar la ventanilla desde los bordes, Shikamaru no podía fijar la escalera, creo que la lluvia había tornado demasiado endeble el suelo.

— ¿Entonces Ino quedó colgando de su brazo? ¿Cómo es que nadie llegó a ayudarles? — Shino asintió y luego se encogió de hombros.

— Las clases ya habían empezado, era lógico que nadie llegara.

— ¿Y cómo pudieron salvarla?— ante aquella pregunta Shino pareció enrojecer y encogerse al mismo tiempo.

— Ehm... Yo... Yo la abracé por sobre el cristal— recobró la calma en un segundo y continuó — no podía sostenerla del brazo, ya que no sabía cuál era su gravedad... Así que la tome por debajo de las axilas y la alcé todo lo que pude hasta asegurarla...

Kiba imaginó lo incómodo que debió ser para Shino aquella situación, no era como si el Aburame rechazara todo contacto físico, pero siendo el silencioso como era, un acercamiento tan próximo podría resultarle extraño.

— Primero lo de Hinata y ahora esto... solo es martes y se ha vuelto una semana de mierda — Shino asintió levemente y centró la vista en los brazos de Kiba, con la misma calma con la que relatara lo ocurrido dijo:

— No he anotado nada de lo que Iruka-Sensei dijo, aunque fingí hacerlo... — Kiba sonrió complacido.

— Lo traeré de inmediato...

— No — corto el Aburame — vayamos mejor a la biblioteca, no creo que pueda escribir hoy, le sacaré unas fotocopias — Kiba miró con atención las manos de su amigo, y solo en ese momento notó que las heridas en sus palmas eran mucho más profundas de lo que parecieran.

— Esos no son simples rasguños — dijo frunciendo el ceño.

— Son de cuando removí el marco de la ventana. El vidrio helado tiene bastante filo.

— No son heridas sencillas. ¿Por qué no pides permiso y vas a casa?

— No lo sé — dijo tranquilamente — pero de momento necesito fotocopias de lo que has escrito.

Kiba accedió, ambos se pusieron de pie y salieron del salón.


— ¿Estás de novio con la mayor de los Hyuuga? — preguntó su padre observándole por el espejo retrovisor, Sasuke desvío la atención de su libro sin alterarse en lo más mínimo, no hizo falta verlos a todos; su madre, seguramente, le observaba e Itachi, sentado a su lado, hacia lo mismo.

Fugaku, igual de directo que él, no se había reservado el momento para ellos. Sasuke sabía que sus reacciones le daban lo mismo y por ello lo interrogaba a frente a todos, para que no pudiera escapar.

Después de hacer el intercambio oficial de miradas frías, Sasuke volvió a su libro, el mismo que llevara la semana pasada cuando cayera dormido sobre el césped del instituto.

— No — contestó con sequedad y tranquilo. Fugaku hizo girar el volante y el auto dobló en una avenida inundada.

— ¿Esperas entablar alguna relación con ella? — en esa ocasión su reacción fue más violenta, bajó el libro a su regazo y con todo el carácter Uchiha que le caracterizaba contestó:

— Padre, eso no podría importarte menos — su madre le miró horrorizada, mientras que Itachi se guardó una sonrisa volteando el rostro hacia la ventanilla.

— Que insolente... — dijo Fugaku casi divertido — si esperas que Hiashi Hyuuga te acepte con ese comportamiento es que eres más tonto de lo que pensé — Mikoto puso una mano sobre el brazo de Fugaku y le frunció el ceño a modo de reproche. Su padre, desde luego, no le prestó atención, cuando desviaba la vista del camino la centraba en él.

Detestaba cuando hacia eso; lo inferiorizaba. Y detestaba, aún más, cuando ocurría frente a su hermano. Además si a Hiashi no le gustaba era problema de ese viejo, no suyo. Retomando la calma volvió a centrarse en su libro, aunque ya no recordaba en que línea había quedado.

— Me importa un bledo lo que piense Hiashi Hyuuga...

— Entonces si tienes planes con esa chica — Itachi volvió a esbozar una sonrisa. Y Sasuke cayó; su padre le había hecho una jugarreta para averiguar sus intenciones, desviando su atención al ego.

"Vanidoso como una princesita"

Tratando que no se notara el golpe, se devolvió una página y comenzó a releer con tranquilidad, aunque las letras bailaban en su cabeza, atento a cualquier comentario de su padre.

Considerando que había controlado los daños a su persona contestó;

— Pensé que había quedado claro después de esta mañana — por alguna razón el gesto de su madre le dolió, ella no lo sabía.

— Si fueras tu hermano diría que sí, pero se trata de ti — Fugaku volvió a hacer girar el volante y bajó la velocidad al pasar por una avenida especialmente inundada — no eres lo que yo diría un chico considerado con los sentimientos ajenos.

Bien, eso le irritó. Más que por las palabras, era por lo que estas traslucían. Si Fugaku conocía de sus aventuras en el instituto significaba que alguien le estaba informando. De inmediato pensó en Naruto.

— Además — continuó su padre — que la tuvieras de la mano no significa nada ¿O es que tú le interesas a ella?

"Espero que si"

— Querido — interrumpió su madre — son asuntos de Sasuke... — por unos segundos Fugaku desvío la vista hacia su esposa para rápidamente agregar:

— Quiero saberlo, si la chica no lo está será menos problemático si nuestro galán hijo juega con ella...— eso le enfureció, Hinata no era perfecta... O eso creía, pero al menos esperaba que su padre le tuviera algo más de fe. Sasuke no se consideraba mala persona, era cierto; había tenido sus aventuras, pero a cada una de esas chicas les explicó en detalle lo que esperaba de ellas, nada más, nada menos, no era su culpa que después de aceptar, ninguna de ellas mantuviera su palabra.

"Una lección aprendida"

Por lo mismo su cantidad de acompañantes, ese semestre había, casi, desaparecido, aunque también se podría culpar a Hinata.

"¿Desde cuándo entonces?"

— Jamás he visto a Sasuke anteponer una chica por sobre Naruto — dijo de pronto Itachi, logrando que la atención se desviara de él a su hermano.

— No necesito que intervengas Itachi — señaló Sasuke, ya molesto con toda su familia. Sin embargo, su padre nuevamente no le prestó atención para solo asentir a través del espejo.

— Oh, ya veo, en fin — y volvió a mirar a Sasuke — espero que no le contestes de esa manera a su padre, lo último que necesito es que Hiashi Hyuuga se coloque a la defensiva nuevamente.

Sasuke recordó la semana anterior y la investigación que se estaba ejerciendo sobre las empresas Hyuuga.

"Ya lo entiendo"

Su padre no temía tanto que jugara con Hinata, como que despertara las iras de Hiashi Hyuuga.

— Tranquilízate padre — contestó sin poder, ni querer evitarlo — no interferiré en tu valiosa investigación, encontrarás a Hiashi Hyuuga tan desagradable y pedante como siempre.

"Al fin de cuentas es lo que necesitas"

— Cuidado hijo — dijo su padre, esta vez serio — el momento ya pasó, no te permito que vuelvas hablarme así.

Sasuke solo le miró por encima de su libro sin inmutarse.

Fugaku escondió su satisfacción; la presión sobre Sasuke era la mejor forma de hacerle responder.

Sasuke volvió la vista hacia su ventana y tuvo la intención de dibujar algo en la ventana, pero se sentía demasiado tenso, sabía que aún era joven y en cierto sentido inexperto, sobre todo si se trataba de enfrentar a su padre, no le gustó la forma en la cual se dejó arrastrar por su juego y menos el arranque de ira que tuvo, tendría que trabajar más en su autocontrol.

Bajo la velocidad frente a un portón de roble, que a su vez se abrió dando paso a un subterráneo. Al dejar atrás el ruido de la lluvia, Sasuke prestó atención a las instalaciones. De niño había visitado la residencia Hyuuga en muchas ocasiones, pero como todo un Uchiha, le pareció natural el mostrarse impasible y aburrido ante la exhibición del lugar, lo que en si había sido una actitud copiada a su padre, pero en esos momentos no se engañaba; quería grabarse todos los detalles que le revelaran algo, lo que fuera, de Hinata Hyuuga.

No era un estacionamiento subterráneo normal, tampoco era inmenso. Habría espacio para unos veinte automóviles, lo que le daba un toque más íntimo. Era las flores, el calor y los olores lo que le sorprendieron. Su madre, más de una vez, señaló que Hiashi Hyuuga había sido un eterno enamorado de su esposa y que esta, al igual que la mayor de sus hijas, era una gran admiradora de la naturaleza. Sabía y conocía de, al menos, tres invernaderos dentro de los terrenos de los Hyuuga en donde se cultivaban plantas y flores exóticas, construidos solo para entretención de la antigua matriarca y al recorrer el estacionamiento, le pareció descubrir el cuarto; la temperatura subió notoriamente y pudo distinguir, tras el cristal, rosales de diferente color; violetas, dientes de león, camelias y enredaderas de pequeñas flores blancas y amarillas que subían por los pilares del lugar a jardines colgantes. Afuera el cielo podría estar desarmándose, pero en ese lugar era primavera. Podía imaginarse perfectamente a Hinata preocupada por cada una de las plantas y flores del lugar, era el sitio para una princesa, solo que ella en vez de ver como el resto seguía sus órdenes, se pondría manos a la obra sin molestar a nadie.

Nuevamente se detuvieron, Itachi salió con tranquilidad y un Hyuuga abrió la puerta de su madre, él descendió a la par con Fugaku, el calor le golpeó con fuerza y se abrió el cierre de su chamarra negra a la vez que se soltó un poco la bufanda que envolvía su cuello, sintiendo el momentáneo alivio de un poco de aire rozando su piel. Mas cuando alzó la vista no se esperó que el mismo Hiashi Hyuuga y su hija mayor les estuvieran esperando en aquel lugar, no supo si su rostro se tiño como el de ella cuando sus ojos se cruzaron, pero de la nada sintió que sus mejillas concentraban más temperatura, ella le sonrió tímidamente y bajo la vista cuando su padre habló;

— Bienvenidos Fugaku, Mikoto... Itachi — Sasuke tardó un poco en unirse al grupo. Por lo que vio con atención los ademanes; elegantes y fluidos con los que Hiashi saludó a su padre, besó en el rostro a su madre y cogió la mano de su hermano, solo entonces volteó a él, y si Hinata había contado algo a este, Hiashi no dejó traslucir nada, con el mismo tono con que se dirigiera a su padre le habló;

— Tiempo sin verte por acá Sasuke— como respuesta él solo se inclinó, aun no era mayor de edad, el contacto físico debería de esperar.

— Lo sé señor — contestó educado. Hiashi asintió complacido y preguntó:

— Y ¿Que te trae de vuelta? — Sasuke sonrió con autosuficiencia y sin preocuparse mucho giró la vista hacía Hinata, ella trató de mantenerla tanto como le fue posible, pero finalmente terminó sonriendo y sonrojándose, logrando resultar adorable ante los ojos de los dos hermanos, Sasuke volvió, rápidamente la vista hacia el anfitrión y con toda calma contestó:

— Hinata, desde luego.


Estaba segura de que, por unas milésimas de segundos, había perdido el equilibrio. También parecía que su cabeza estalló por el exceso de calor, pero al notar que no había sangre o sesos regados entendió que se había controlado, reacción que al parecer era vital si es que quería ver más seguido a Sasuke Uchiha. Respiró con fuerza y volteó hacia su padre que le miraba interrogante;

— E-espero que n-no te moleste padre... — Hiashi frunció mínimamente el ceño y asintió.

— Por supuesto que no Hinata, pero sería considerado de tu parte si es que me informaras primero... — entonces, como siempre la ignoró y extendió el brazo invitando a los recién llegados al interior; Fugaku y Mikoto se pusieron a la altura de su padre, mientras que Itachi le sonrió y los siguió, solo Sasuke permaneció en su puesto observándole. Nerviosa del aquél examen visual, Hinata comenzó a jugar con sus dedos, desviando la vista hacia el costado.

— U-Uchiha-sama ha s-sido muy gentil en… en a-aceptar la invitación de m-mi padre — solo habiendo dado las gracias fue capaz de mirar a Sasuke, por lo que no notó todos los pasos que este había dado para acortar la distancia entre ambos. Hinata entonces pudo verlo; tenía las manos enfundadas en mitones negros y una bufanda azul estaba enrollada de manera descuidada en su cuello, una chamarra negra con capucha hacia resaltar la palidez de su rostro y conjugaba con sus oscuros y profundo ojos; dos pozos negros que le miraban preocupados.

— ¿Te encuentras bien? — soltó con la misma seguridad con la cual enfrentara a su padre y sin que pudiera adelantarlo, Sasuke extendió su mano y la posó sobre su frente.

"Se mueve como si fuera dueño de todo"

Nerviosa se llevó una mano al pecho y soltó un silencioso suspiro, nuevamente el calor se apoderaba de su rostro, seguramente ya estaba color granate, aun así se forzó a contestar:

—H-hai, Sa-Sasuke-kun— tragó saliva y con timidez alzó los ojos para enfrentar los del chico.

Este asintió como si no fuera la gran cosa y alejó la mano con cuidado, Hinata se dio unos segundos más para observarlo, mientras él recorría con la vista las instalaciones. Le costaba entender el por qué de su indiferencia durante tantos años, si bien entendía que antes sus ojos solo habían estado posados en Naruto, no era justo siquiera sugerir que Sasuke no había sido tan, o más guapo. Seguramente el haberse besado dos veces, influía en su juicio actual, pero ahora que lo tenía cerca entendía que el Uchiha también era un chico que brillaba, bajo luces más tranquilas y oscuras pero era atractivo hasta decir basta. A diferencia de Naruto tenía los hombros anchos y la cintura estrecha, como Neji, dándole el aspecto de un nadador, sus facciones eran mucho más suaves que las de Itachi y esos ojos fijos y seguros le hacían creer, al menos a ella, que era lo único que podía llamar su atención.

"Por eso las chicas se enamoran de él, cuando te mira pareciera que no hay nada más en el mundo"

— No creas que lo hace por sociabilizar, espera sacar sus dividendos de esta pequeña reunión — Hinata parpadeó, sin comprender.

— ¿D-dividendos Sasuke-kun? — el rostro del Uchiha pareció relajarse y asintió, pero en vez de aclararle sus palabras dijo:

— Mejor entremos, el calor me está molestando.

— H-hai — asintió, a veces olvidaba lo calurosas que eran algunas de las estancias de la mansión.

La madre de Hinata, después del nacimiento de su hermana, se había vuelto muy débil y el médico había recomendado llevarla a un lugar cálido. Ese único año, su madre pasó el invierno en Venezuela y regresó en el verano, para morir en los inicios del otoño. Su padre había acondicionado toda la mansión, mientras estuvieron fuera, para que el ambiente fuera cálido y no tuviera que extrañar a las niñas, solo que de todas maneras su madre murió; en tanto ella y, en realidad, todos en la mansión terminaron acostumbrándose al calor durante el invierno, pero desde luego no era algo que Sasuke Uchiha necesitara saber.

Traspasaron una puerta de cristal y se adentraron por un pasillo blanco, iluminado por lámparas de luz amarilla, le gustaban los corredores de su casa, le parecían acogedores y quería, o tenía la esperanza de que Sasuke también los viera así, no solo los pasillos impolutos, sino que todo su hogar. Quería que él entendiera que ella también podría serlo solo que, obviamente, no se atrevía a decirlo.

— Entre mi padre e Itachi están investigando a uno de los socios de tu padre — dijo de pronto Sasuke, Hinata lo sabía, solo esperaba que las acusaciones contra Ideki-san fueran falsas —… espera que con la ayuda que pueda prestarle hoy, Hiashi ceda un poco más en la investigación — Hinata asintió comprendiendo. No le diría que su padre estaba molesto, porque consideraba que los asuntos Hyuuga solo le pertenecían al clan y que era su responsabilidad el encargarse de la justicia en ese asunto; el que la policía de Konoha ventilara todo, solo cuestionaba el actuar de los Hyuugas, ya fuera como en exceso imprudentes, delatores o confiados.

— No es una mala idea — dijo a modo de respuesta, notó que Sasuke giró el rostro para mirarla y nuevamente los nervios la acosaron — q-qui… quiero d-decir q-que — tragó saliva y miró de reojo a Sasuke, este seguía con la vista fija en ella.

— Te escucho— no supo porque, pero eso le infundió confianza, volvió a tragar, solo que no se atrevió a mirarle nuevamente.

— S-si U-Uchiha-sama logra con este c-caso ganarse l-la confianza de Otou-sama, es fac-factible que se muestre menos receloso an-ante las investigaciones sobre la em-empresa — cuando, finalmente, se atrevió a confrontarlo, Sasuke le miraba divertido.

— ¿No es algo calculador para ti? — Hinata no lo notó, pero frunció el ceño extrañada.

— No entiendo — esta vez el gesto de Sasuke fue un poco, solo un poco más extenso.

— Nada — finalizó encogiéndose de hombros, gesto que le resultó descortés.

— Sasuke-kun me está ocultando cosas— dijo, el Uchiha solo se giró de medio lado y nuevamente, sin que ella lo previera, extendió la mano sobre su rostro y le alzó el flequillo para descubrir su frente:

— Cuando te enfurruñas hablas muy segura ¿Lo sabías? — Hinata enrojeció, primero por el contacto, luego por sus palabras. Ella no se enfurruñaba… ¿acaso no era algo que hacían los gatos?

— Y-yo, n-no… — quiso defenderse, pero Sasuke ya se había acercado, podía sentir su respiración sobre su frente y comenzó a temblar. Era el extraño poder físico de Sasuke Uchiha, solo con acercarse era capaz de descontrolarla o peor inmovilizarla.

Cortada las distancias Sasuke depositó un tranquilo beso en el pómulo de la muchacha, para luego alejarse y con la misma calma cogerla de la mano.

— Estamos retrasando al resto — fue todo lo que dijo, mientras que Hinata sentía como el pecho se le desbocaba, que bueno que Sasuke la cogiera de la mano, de otra manera no sería capaz de dar un solo paso y, lo más probable, es que perdiera el camino.

Eran gestos que la desarmaban por su ternura y le extrañaban por cómo le hacían reaccionar, o por cómo no le hacían reaccionar. Lo cierto es que Sasuke Uchiha era embriagante, en todos los aspectos posibles en los que Naruto podría ser aturdidor y lo cierto, es que se sentía mucho más cómoda con esa embriaguez, además Sasuke tenía el valor para actuar que a ella le faltaba y eso, Hinata, lo agradecía tremendamente.


Sakura no supo cómo romper el silencio inmutable de Ino. Cuando informada de lo ocurrido, la visitó en la enfermería. Shizune-san le dijo que había colapsado a gritos cuando Shino y Shikamaru comenzaron a discutir culpándose mutuamente de lo ocurrido con la muchacha, a Sakura le costó imaginarse semejante escenario. Pero todas sus atenciones no le sirvieron de nada, Ino no dijo una palabra, ni cuando le llevó el almuerzo y menos al llegar Inoichi, avisado por la dirección, a buscar a su hija.

A veces Ino era así, se cerraba ante el resto segura de que nadie jamás podría entender lo que ocurría y explotaba en los momentos más extraños. El detalle de Shikamaru explicaba en parte lo que podría haber ocurrido, después de todo este siempre fastidiaba a su amiga. Pero que, según Shizune-san, culpara a Shino de lo ocurrido o que discutiera con este, era algo que escondía una mayor cantidad de detalles y, obviamente, por la reacción de Ino, le pareció que no eran en lo absoluto buenos. No le gustaba que la rubia no confiara en ella, Sakura siempre contaba con su amiga y esperaba reciprocidad en ese aspecto, pero también admitía que la rubia, era mucho más madura que ella al afrontar problemas; quizás su silencio solo se debía a una forma de buscar soluciones… aunque eso no quitaba que igualmente le fastidiara. Pero, Sakura tampoco era ciega, la tarde anterior Ino debió de abrazarla como si fuera un bebe, mientras la consolaba, quizás no estaba siendo egoísta y la egoísta era ella, lo más probable es que Yamanaka creyera que aún seguía deprimida y no quisiera molestarla, eso era algo muy propio de la rubia.

Quizás por lo mismo le fue, también, imposible atravesar la coraza que Naruto había interpuesto entre ambos, desde que ella hiciera ingreso en su habitación. Siquiera el ramen suavizó al rubio, de hecho lo dejó en la mesa contigua a la cama, sin mirarla siquiera.

Lo primero que pensó en ese momento fue que Naruto estaba desanimado. Durante el entrenamiento Neji Hyuuga le había llamado a un lado. Junto a Shino y a Kiba, quienes se habían saltado sus respectivos talleres, escuchó con atención el relato obtenido de Hinata, en donde indicó que ambos habían sido golpeados y que Naruto, en un intento por evitar que ella fuera afectada salió muy dañado; era visible, tenía un brazo escayolado y la cabeza completamente cubierta.

Tampoco era la primera vez que ocurría, ya anteriormente Naruto se había involucrado en una pelea, junto a Hinata, Hanabi y Neji, solo que en esa ocasión los Hyuugas habían salido en defensa de su amigo.

"Hinata-sama nos dijo que no quiso molestar a Uzumaki, por lo mismo no puso objeción alguna cuando este le dejó a solas, fue cuando la cercaron"

"— Estúpido Naruto— había refunfuñado Kiba —… cualquier persona con dos dedos de frente sabe que a cualquier chica se le debe acompañar a su casa de noche"

"— Fue imprudente de Uzumaki actuar así, pero demostró ser un amigo, defender a Hinata fue un acto de valor completamente desinteresado"

Sakura recordaba haber pensado que incluso para Kiba, aquello era ser demasiado atento y lo cierto, es que tanto Inuzuka, como Naruto fallaban garrafalmente en actitudes como esa. Shino por su parte, no estaba en condiciones de hablar de prudencia, no cuando una pelea con Shikamaru había dejado en colapso a su amiga. Sin embargo sus ideas sobre el ataque a Naruto cambiaron al entender lo que realmente le preocupaba más lo que aquello podría significar; si Naruto invitó a Hinata a Ichikaru´s a comer, pudo ser porque le pidió que se fijara más en la Hyuuga, pero si la abandonó en medio de la noche, lo más probable, es que no tomara en cuenta esa petición y que simplemente la invitara porque él iba a ese lugar. Todo lo finalmente expuesto, mucho más cercano al verdadero carácter de Naruto.

— Me dijeron que Hinata ya fue dada de alta — dijo para romper el hielo, Naruto asintió con calma.

— No alcanzaron a hospitalizarla, no estaba herida de gravedad — Neji había dicho todo lo contrario, pero él siempre había sido sobre protector con su pequeña prima. Deseó entonces haber tenido un hermano mayor, alguien que velara por ella de la forma en que Neji lo hacía por Hinata.

Dirigió la mirada hacia el ramen que aún seguía en la mesa de noche y sin meditarlo mucho dijo:

— Al parecer no tienes hambre — Naruto guardó silencio, uno que le resultó incómodo. Creía que estaba desanimado, pero cuando lo observó mejor, supo que estaba dolido, el pecho se le apretó cuando entendió que era con ella.

— Sasuke estuvo aquí en la mañana — dijo el muchacho frunciendo el ceño.

— ¿Ah sí? — quiso sonar tranquila, pero su voz salió chillona, como la de una niña, carraspeó y continuó — ¿Hablaron? — la respuesta fue automática, Naruto alzó la vista hacia ella; la mitad era dolida la otra mitad ¿enojada?

— Me preguntó por qué estaba acercándome tanto a Hinata… verás — lo vio titubear y toda aquella hostilidad desapareció cuando desvió la vista nervioso, Sakura que conocía todos o casi todos los gestos de Naruto lo entendió.

"Cometió un error"

— El día en que me pediste que me fijara en Hinata… — Sakura asintió, sonrió torpemente e hizo un gesto con la mano, como si aquello no tuviera importancia. Sasuke había aparecido en su casa esa noche, en la cual había terminado su amistad con ella.

— Ah, Naruto, fue una tontería de mi parte el pedirte eso, fue un error… — entonces se detuvo entendiendo, quizás, el nerviosismo de su amigo. No pudo negar la sorpresa cuando, inmediatamente preguntó, casi esperanzada.

— ¿Por eso saliste con ella ayer? — Naruto negó débilmente.

— No, con el castigo de Anko-san, debimos revisar los trabajos del resto del curso, ella me ayudó con mi parte… no soy bueno en esas cosas… — era obvio que algo así ocurriera, Hinata era demasiado gentil, por su propio bien, esa misma consideración había metido en problemas a ambos la noche anterior, algo ofuscada por eso, no tuvo reparo alguno en decirlo.

— Ese es un grave defecto en Hinata, cuando era una niña permitió que la golpearan por ayudarte y le cortaron su hermoso cabello, si ayer hubiera sido más firme nada de esto habría pasado — no esperó si, que ante sus palabras Naruto reaccionara de inmediato y de una forma que por cierto le sorprendió.

— No digas que es un defecto, Hinata-chan es muy considerada… lo, lo que hace que algunos se aprovechen de ella — entonces contra atacó.

— Como tú, por ejemplo… — después de esas palabras Naruto volvió a ser el mismo de siempre, aquello la llenó de alivio.

— ¡Neh, Sakura-chan! ¿Cómo puedes decir eso de mí?

— Es lo evidente, si fueras un caballero y ella más intransigente la hubieras dejado en la puerta de su casa… Kiba tenía razón eres un baka Naruto— nuevamente reinó el silencio, y nuevamente comenzó a sentirse incómoda en esa situación. Era algo que no le gustaba, significaba que algo entre ellos había cambiado.

— Ese perro no tiene derecho a decirme nada, dice que soy un egoísta y me pidió exactamente lo mismo que tú — Sakura volteó con brusquedad hacia Naruto y le miró ofendida.

— ¿De qué estás hablando?

— Sobre lo de Hinata, él y tú querían que sacrificara mis sentimientos por ti Sakura-chan, para centrarme en ella… como si fuera tan fácil — el halago no pasó inadvertido para Sakura, pero no dejaba de pensar en lo que Kiba había hablado con Naruto.

"Perro estúpido"

— Ya te dije que no es necesario que lo hagas… y según tú, lo de ayer fue solo de amigos.

— Pues sí, lo fue. Yo no podría hacerle eso a Hinata-chan, ella es muy buena conmigo, siempre lo ha sido— Sakura respiró aliviada.

— Entonces puedes olvidar eso — dijo seria, quería que Naruto entendiera muy bien sus actuales indicaciones, ya todo se estaba volviendo confuso como un drama escolar de tercera y a ella, no le gustaban esas historias.

— No será tan fácil— sentenció entonces el rubio — ya he hablado con Sasuke — si se referían al tema…

"¿Le habría dicho Sasuke que trató de besarlo?"

Sin poder evitarlo, su ceño se frunció aún más.

— ¿Qué hablaste con Sasuke? — nuevamente aquél gesto volvió al rostro de Naruto, ese que indicaba que se había equivocado.

— Cuando me pediste eso, se lo conté— Sakura ya lo sabía.

— ¿Por qué? Naruto… — por ello le había rechazado segundos antes de que Hinata llegara al salón y los sorprendiera. Sin mencionar la forma amenazante que le cubrió la noche en que le dio de calabazas.

— Él… él me preguntó — Uzumaki se veía realmente incómodo en esa situación y si bien se sentía molesta, no lo culpaba. Todo había sido idea suya, solamente suya. Sakura se cruzó de brazos y se sentó abatida en el sofá que aquella mañana Sasuke utilizara.

— No fue una buena idea — susurró reprochándoselo a ella misma. El rubio escuchó y asintió, solo que confundió el mensaje y hablando duramente agregó.

— Si me hubieras dicho que se trataba por que Sasuke se había fijado en Hinata, quizás te hubiera entendido — soltó de pronto, Sakura alzó el rostro y notó los ojos de Naruto fríos y molestos.

"Por favor no me mires así"

— En vez de eso, elegiste utilizarme a tu gusto— fue como si le golpearan sobre el hombro con una shinai especialmente pesada, la sensación era la misma que se obtenía con un golpe de corriente, quedó paralizada y sin palabras — Eso no fue correcto Sakura-chan — ¡chan! La seguía llamando así y su tono era el de un tierno regaño; era una esperanza, una buena señal. Tragó pesadamente y se colocó de pie, si se acercaba, si lo tocaba su disculpa sería la que quería dar, la que Naruto se merecía.

— Naruto, yo… — nuevamente ese gesto dolido apareció en las facciones del chico — yo, jamás… hubiera querido que… — el negó.

— Puedo aceptar que no pensabas en aquél momento, a mi me ocurre cuando se trata de Sakura-chan, y sé que estás enamorada de Sasuke-teme, por eso lo entiendo— no supo cuando las lágrimas comenzaron a asomarse en sus ojos, pero entendió que había recorrido la distancia suficiente como para tocar su muslo. Así lo hizo y consiguió su atención, sorbió los mocos que amenazaban con volverla un cuadro aún más patético y tragó el nudo que le partiría la voz si hablaba en ese segundo.

— Pero— y en el gesto de su amigo no había comprensión alguna — Sakura-chan siempre ha sido muy cruel conmigo, desde niños se ha burlado y me ha apartado, porque jamás fui lo suficientemente bueno para ella— bajo el rostro y Sakura vio como apretaba las sabanas.

"Tiene rabia y es contra mí, por favor Naruto no"

— Se supone que ahora somos amigos… — dijo él.

— Naruto sabes que es así — sollozó ya sin poder contenerse.

— Entonces ¿Por qué? ¿Sigo siendo tan despreciable que Sakura-chan cree que puede utilizarme?

— Naruto no hables así… tu eres un amigo valioso… lo, lo que te pedí fue un error, un error estúpido — entonces le cogió la mano y se la apretó — sabes que todo el tiempo hago estupideces — no supo cómo controló los temblores de su garganta, pero se felicitó a sí misma por darse a entender con tanta claridad. Él le miró, ya no eran sus ojos fríos, sino los del Naruto de siempre.

— Lo sé — dijo con calma — Sakura-chan no debe llorar por eso, solo quería entenderlo— no sabía si golpearlo por hacerla pasar eso o abrazarlo por perdonarla tan gentilmente, Kiba mentía Naruto no era estúpido o desconsiderado, ella en cambio sí. Como si hubiera bajado por una montaña rusa, suspiró y apoyó la frente en la mano de su amigo.

— Naruto, perdóname — este la sacó y en vez de alejarla le acarició el cabello.

— Todos comentemos errores Sakura-chan, yo… yo no quise hacerte llorar, pero me preocupa lo que Sasuke-kun quiere— aquello bastó para que volviera a mirar al rubio.

— Sasuke está enfadado conmigo— Naruto negó.

— Solo algo decepcionado, él también es tu amigo y te quiere Sakura-chan, solo que no del modo en que te mereces— ella que siempre se había creído más inteligente que muchos, por fin lo entendía, quiso culpar a su naturaleza de mujer tan caprichosa, pero luego recordó a Ino, Hinata y Karin. Y sintió vergüenza, Naruto la entendía, por que como ella él no era correspondido.

Y supo que entre ellos, que de Naruto hacia ella, era esa comprensión la que había forjado su amistad, la que hacía que Naruto perdonara años de malos tratos y cruel indiferencia.

"No lo merezco"

Y sin poder evitarlo, se soltó a llorar.


Hanabi era mucho más agresiva que su hermana, eso era fácil decirlo cuando uno las veía combatir, aún cuando el estilo fuera el mismo había diferencias para quién supiera apreciarlas; Hinata esperaba, era paciente y controlada, cuando hacía caer a sus enemigos, se detenía. Sasuke imaginaba que eso iba de la mano con el carácter de la chica, antes le parecía ridículo que Hinata fuera tan compasiva, ahora le parecía otro detalle que la engalanaba.

En ese momento las diferencias entre ambos parecían más remarcadas, mientras que el silencio de Hinata era tranquilo y pacifico, el de Hanabi era hostil y amenazante. Sin embargo cuando su hermano le habló, la menor de los Hyuugas se encogió por una milésima de segundos, para luego contestar más calmada y llenándose de un gesto de superioridad que a Sasuke le recordaba a Neji.

"Es una cría malcriada"

Estaban en la cocina de la mansión Hyuuga, Hiashi y Hizashi se habían encerrado en el despacho del primero junto a sus padres, dándole libertad a los jóvenes, quienes fueron conducidos por Hinata. Les ofreció para beber y comer; habían onigiris, el exquisito arroz yakimeshi que en una ocasión Hinata le preparó, un pastel de manzana recién horneado y trozos de carne asada; Sasuke notó que ella se servía rollos de canela, fue en el momento en que Hanabi Hyuuga se hizo presente, robó un rollo a su hermana, como si ellos no estuvieran ahí y le lanzó una mirada hostil a Sasuke mientras tomaba asiento.

Itachi solo asentía y sonreía, al parecer su hermano había tenido más comunicación, con ambas hermanas, de la que pudiera imaginar. Su hermano le había hablado del intento de compromiso, pero, por lo que lograba ver, no era un asunto que les importara actualmente, además su hermano mantuvo una cortés distancia de Hinata, así como ella de este, sentándose a su lado y ofreciéndole a él, primeramente cualquiera de los bocadillos presentes.

— ¿Has hecho tú esto, Hinata? — la muchacha asintió y luego agregó.

— Los rollos de canela son de Hanabi — Itachi giró hacia la menor y le sonrió, mientras cogía uno, lo probó y asintió.

— Muy buenos Hanabi-chan

"¿Hanabi-chan?"

Fue cuando la menor de las Hyuugas se sonrojó, para luego darle una explicación muy detallada a su hermano sobre cómo preparar los dichosos rollos, información que Sasuke no tomó en cuenta hasta que la muchacha aclaró que eran los favoritos de Hinata, fue entonces él quién giró hacia ella y le dijo:

— Es cierto, no me has dicho que cosas son de tu agrado… fuera de las flores y los rollos de canela.

— Ehm… — Hinata centró la vista en el té que bebía y lo revolvió con cuidado, Sasuke esperaba que se sonrojara, pero la muchacha parecía más perdida en tratar de encontrar algún recuerdo que le dijera sobre sus propios gustos — m-me gustan más las plantas, Sasuke-kun— Sasuke sorbió su café con leche; le sorprendía y no, que Hinata lo dijera, lo normal es que las flores fueran del agrado de las chicas, pero obviamente Hinata no era lo que él considerara normal. La miró, ella seguía perdida en sus ideas.

— Es porque con ellas se preparan medicamentos naturales ¿Cierto? — Hinata asintió y le sonrió.

— Sasuke-kun es m-muy perspicaz ¿C-cómo lo ha deducido? — Sasuke dejó el tazón en la mesa y la observó con calma.

— Sé que te gusta ayudar a la gente — miró su venda, la cual aún se asomaba por el dorso de su mano — Otra chica hubiera huido, Naruto me dijo que lo defendiste— Hinata se ruborizó, aunque no bajó la mirada, ni el rostro, algo le dijo a Sasuke que en cierto sentido se sentía orgullosa de eso.

— N-No p-podía dejar que l-lo g-golpearan, f-fueron crueles c-con N-Naruto-kun — algo se removió en su interior, jamás lo admitiría pero sabía que era inseguridad. Guardó silencio, consciente de que no podía reclamarle nada, él lo sabía, todo el mundo lo sabía; Naruto había sido el único ciego que no lo notó jamás. Además frente a lo que se avecinaba en su futuro, consideraba que tenía muy buenas cartas; el haber sido honesto con su amigo, fuera de tranquilizar su interior, le ayudó a despejar las dudas sobre lo que podría pasar entre Naruto y Hinata.

Ahora que Uzumaki sabía sus intenciones, por mucho que Sakura interfiera, no habría ningún intento de llamar la atención de Hinata, él confiaba en su amigo. El problema era ella, se conocían desde hace años, pero bastó solo un mes y algo más para lograr verla en todo su esplendor; Hinata era tierna, atenta, suave, gentil y silenciosa, no hablaba demás y si bien su tartamudeo lograba alterarle, le gustaba cuando se esforzaba en mejorar frente a él, después de todo, y no muy gentilmente, él le había exigido terminar con ese problema.

Pero estaba enamorada de Naruto, Sasuke no se engañaba. Sabía que existían sentimientos que no cambiaban de un día para otro, aún cuando hubieran besos, sus besos de por medio. Sin embargo Hinata parecía de acuerdo con su plan; le había dicho que no quería jugar con él, había sido reciproca con sus besos, por lo tanto aceptaba sus sentimientos, y si bien compartió con Naruto el último día, Sasuke no la culpaba por eso, él fue el idiota que no reaccionó cuando Anko-san la acosara de esa manera.

— ¿Tú hiciste la salsa teriyaki? — interrumpió de pronto Itachi, tanto Sasuke como Hinata alzaron la vista, Hanabi asintió y volvió la vista hacia el arroz que estaba al centro de la mesa.

— Haz la mezcla con la carne y el arroz, queda exquisita— Itachi sonrió.

— Hanabi-chan tiene muy buena mano para la cocina — halagó Hinata a su hermana. Solo entonces Sasuke vio el primer gesto gentil asomarse en la cara de la niña; cuando dirigió una sobria sonrisa de agradecimiento a Hinata. Itachi se colocó de pie y miró a su hermano

— Hanabi-chan ¿Por qué no me enseñas como haces la voltereta hayai para el golpe lateral? — la niña pareció iluminarse de pronto y asintió con entusiasmo, Itachi no quitó los ojos de su hermano, a quién sonrió cómplice, mientras se llevaba a la niña con él.

— No recordaba haber visto todas esas flores en el estacionamiento las veces anteriores que estuve acá… ¿Es nuevo? — preguntó desinteresado, no quería que Hinata notara el estratagema de Itachi.

— Más o menos —contestó con calma — H-Hanabi-chan consideró q-que era un l-lugar muy frío.

— ¿Y tú padre no puso objeciones? — Hinata negó sonriendo.

— Otou-san es muy complaciente c-con Hanabi-chan…

— ¿En serio? — preguntó extrañado — Hiashi, no parece ser ese tipo de padre…

— S-sé que e-es algo e-exigente, pero es un b-buen padre y un excelente l-líder— era exactamente lo que podía vislumbrar bajo la seria y fría mirada del jefe del clan, sin embargo, sus hijas eran chicas buenas, incluso la distante Hanabi.

Un hombre cruel, como lo calificaba el resto, no sería capaz de criar a ambas; cada una, a su modo, un derroche de virtudes.

— El padre de Sasuke-kun, t-también e-es s-severo —Sasuke asintió, era una forma de decirlo, a él le parecía un idiota pedante, pero lo admiraba.

"Es contradictorio"

— Pero al igual que Hiashi, parece más de lo que es. También es un buen padre.

— E-eso pu-puede verse Sasuke-kun e Itachi-san, son buenos chicos, d-disciplinados y a-atentos— Sasuke no pudo menos que reír, era lo que había pensado de ellas.

— Jamás nadie, me había llamado buen chico — dijo.

— E-eso no quita m-mérito alguno, Sasuke-kun— la sintió removerse inquieta a su lado y cuando giró, tenía la vista baja y jugaba con sus dedos, estaba ruborizada —… a-además… yo…— tragó saliva — yo… lo s-sé.

Hinata no lo vio, pero Sasuke cerró los ojos y sonrió, haber conseguido que ella tuviera esa impresión de él, le llenó de satisfacción y calma, le parecía que era un prejuicio menos contra el cual luchar.

"¿En serio lo soy?"

No lo sabía, pero le gustaba que Hinata creyera eso de él. Sin mirarla tanteó el aire y con cuidado posó su mano sobre la de ella; acarició suavemente la mano que esa mañana había besado y entrelazó sus dedos en los de ella, como lo esperaba Hinata no le rechazó, lo más probable es que estuviera ruborizada con la vista fija en su agarre, no le importaba.

Podría ser Hinata y estar en la mansión Hyuuga, pero él era un Uchiha y siempre obtenía lo que quería.

"Vete acostumbrando"


Disculpas por la demora, pero perdí completamente el norte con esta historia, lo bueno es que la recuperé.

Agradecimientos a:

maribelteka, kaila maya the water, Tsuki Tsuruga, TamiTsukiko, Ezmeraldha, caricatuyani, Dark Amy-chan, Magic ann love, LULYHIME, hinamiel, Marcia Andrea, Ahome Uchiha-Hiuga, Hitomii, LuuisaMh, , Annii Gabiiz, MeganWeasleyGranger, sasuhinafan por siempre, We are figthing dreamers, inmylife, LaCrazyWriter.