De sueños comenzados y estrellados.

"¡Ya basta! Se supone que eres su amigo ¿Por qué la tratas así?"

Ino parpadeó lentamente. Algo le sobresaltó, pero en medio de aquella oscuridad no pudo saber qué. Entonces la ventana de su habitación volvió a saltar, golpeada por una violenta ráfaga de viento. El traqueteo de las gotas que se estrellaban contra el vidrio, le dio a entender que era una lluvia fina; de gotas pequeñas pero insistentes, se giró hacia su derecha y la ventana volvió a golpear.

"Que extraño, suena como una reja de metal"

Esta cayó contra el tejado, esparciendo llamaradas frías y luminosas, como estrellas, a todo lo ancho del cielo. Por sobre todo, había frío, uno que le hería con pequeñas punzadas mientras su brazo se seccionaba. Sentía el cuello presionado por su bufanda, la que amenazaba con estrangularla en cualquier momento. Su espalda era atrapada por dos gruesas ramas, había rosas y espinas y a sus pies; nada, solo un vacío gigantesco y oscuro que amenazaba con tragársela. Fue cuando ventiscas de aire tibio le azotaron el rostro. El aleteo de cientos, miles de mariquitas comenzó a calentar su alrededor. De pronto el miedo, el vacío desaparecieron y el aire tibio se llenó de un olor dulzón.

Parpadeó nuevamente, sentía la boca seca y se giró hacia la izquierda.

"¿Qué tengo en el brazo?"

Había un caballero, de armadura plateada que montaba un corcel brioso de negro brillante. Ella se quedaba en la torre esperando a que fuera en su búsqueda, pero el caballero era preso de un hechizo y perdía el control de su corcel. Caía al suelo y desde su torre, Ino, no sabía si es que dormía o estaba muerto. Trataba de descender de su torre, pero a cada paso la ropa se le rasgaba.

"Cierto, casi me mato en el invernadero"

"— ¡¿Estás tonta o qué?¡ ¡Baja de ahí ahora mismo antes de que te partas el cuello!

¡Deja de mirarme degenerado!

¡Quédate ahí iré por ti!"

"Es mentira, no irás"

El caballero prometió lo mismo, pero murió antes de subir la torre, quedó tirado en el suelo y su caballo huyó.

Algo pegajoso le molestaba, tenía la misma sensación que sintiera entre las piernas la noche que sangrara por primera vez, solo que ahora le inundaba todo el cuerpo; calor y la señal inequívoca de sudor frío en la espalda. Se levantó. En penumbras notó que solo llevaba su pijama y no recordaba cómo llegó a casa, pero su brazo izquierdo le pesaba enormemente y una masa de algo parecía engullirlo a cada movimiento.

"Cierto, casi me mato en el invernadero"

Aquél recuerdo le hizo parpadear nuevamente, la habitación estaba oscura, pero no era su habitación. El interruptor no estaba en su lugar y el piso era helado. Recorrió los muros, algo alarmada, hasta que dio con el. Un haz de luz imponente y muy dañino le obligó a cerrar los ojos al son del clic.

No, no era su habitación y el reflejo negro que la puerta de metal le entregó, dijo que aún vestía el uniforme de su escuela.

— Pero ¿Qué?

"Cierto, casi me mato en el invernadero"

Se devolvió, lentamente, hasta la camilla en la cual había guardado reposo. El brazo le molestaba como si quisiera arrastrarla al suelo, pero Ino se forzó en continuar, estaba descalza y se puso pantuflas negras; un escalofrío le recorrió la espalda, se giró con rapidez creyendo que alguien entraba en la habitación, pero no había nada.

"Estoy en el hospital"

Le vino un ataque de vértigo que hizo girar la habitación, apoyó ambos brazos sobre la camilla y un latigazo de dolor vino a escocerle todo el brazo escayolado, para terminar en uno de sus omóplatos.

Sin poder evitarlo gritó.

No notó cuando cayó al suelo, simplemente despertó ahí. El aire se llenó con el calor de las mariquitas y una enfermera regordeta la alzó como si de una muñeca se tratara.

Ino escuchaba pero no entendía. Veía pero todo le causaba indiferencia, parpadeaba una y otra vez, mientras a su alrededor el mundo tomaba forma.

— Fue lo más prudente aunque no lo adecuado... — esa voz no la reconocía.

— Inoichi-san no se encontraba en casa, estaban en otro distrito y la noticia les llegó pasado el medio día, por lo que Shizune-san decidió doparla, el brazo se veía en mal estado.

— En pésimo estado diría yo, pero de todas maneras estará en observación, cuando el efecto del sedante pase llamaremos a su casa — quiso decirles que ya estaba bien, que quería ir a su casa en donde el piso no era helado y el interruptor de la luz estaba donde siempre, pero solo balbuceo algo inentendible.

— En fin ¿Hay algún problema si es que le hago compañía?

— Sus padres dijeron que no — escuchó un traqueteo — pero no quiero nada de celulares, nada que pueda alterarla.

— Desde luego — la puerta volvió a cerrase y el silencio reinó al interior.

La ventana volvió a golpear con fuerza, e Ino vio las sombras de las mariquitas danzando contra el poderoso foco halogeno que invadía con su luz desde el techo. Alzó su mano libre para cubrirse los ojos.

— Tranquila encenderé otra — y nuevamente la habitación se llenó de penumbras, los movimientos suaves de alguien la hicieron sentirse reconfortada, la compañía era un alivio, parecía que de pronto su fría habitación se entibiaba.

A su lado un tenue haz de luz amarilla daba al suelo, pero no le molestaba, giró el rostro tratando de buscar la cara de su acompañante pero solo vio la mano vendada que bajaba, aún más, la pantalla de la lámpara de lectura, perdiéndose el brazo y a su dueño en una solemne oscuridad.

— Shino— logró articular, pesadamente tragó saliva y carraspeó.

— ¿Si?

— A... Agua, por— Ino nuevamente parpadeó, tragó y se mojó los labios, estaban secos como su lengua, el regusto amargo no le gusto, sintió que algo se ubicaba con dificultad bajo su mentón y el frío del cristal presionaba sus labios.

El agua sabía a salvación. Algo cayó por la comisura de sus labios, pero Shino, diligente, limpio todo. Sintió la mano vendada sobre la frente y luego sobre sus mejillas.

— Me, me siento bien — inexplicablemente rió.

— ¿Estás segura?

— Cla-claro — contestó en tono casi alegre —… solo, solo que todo me da vueltas.

— Creo que Shizune-san se excedió con los calmantes.

— Está bien — dijo, ya más consciente de lo que ocurría a su alrededor, volvió a esbozar su sonrisa — el dolor era insoportable — tembló y trató de cubrirse, recordó su abrigo blanco — tengo frío — nuevamente escuchó un traqueteó y sintió como era cubierta, el calor de las mariquitas cubrió sus piernas y el sudor frio, que invadiera su espalda, cesó. Volvió a sonreír, esta vez dirigiendo el rostro hacia su acompañante.

— Gracias Shino, eres muy gentil.

— ¿Como supiste que era yo? — Ino cerró los ojos.

— Es por las cochinillas, son cálidas y te siguen.

— Ya veo.

La ventana volvió a golpear una vez más con fuerza, solo que en ese momento no le alteró en lo absoluto. Sin embargo, el vértigo volvió cuando vio como el suelo se extendía hasta desaparecer y el dolor la llenó cuando gritó.

¡Ino! — escuchó de Shikamaru, no fue capaz de contestar, entre el miedo y el dolor no pudo articular palabra alguna, la ventana se había cerrado pesadamente sobre su brazo y maldijo al sistema de seguridad contra tormentas del puto invernadero, las lágrimas acudieron presurosas y la desesperación de no caer la obligaban a buscar, con el brazo lastimado, algo de que sujetarse.

Entonces una serpiente pálida con manchas rojas se coló por la ventana, la cogió de la solapa de su abrigo y la atrajo hacia si, como si fuera una persona.

"Shino"

Cierra los ojos — le ordenó, escueto, serio y sin admisión a réplica alguna; Ino obedeció y el cristal estalló cerca de su rostro, sintió la escarcha de vidrio y vio como esta volaba en todas direcciones.

¡¿Ino?¡ — volvió a gritar Shikamaru.

¡La tengo! — contestó Shino por ella, apareciendo tras la ventana desecha. Cuando volvió a verlo, el muchacho sacaba los restos de vidrio de los bordes de la ventanilla, vio las manchas rojas sobre el brazo desnudo que la sujetaba y tuvo el vago recuerdo de haberse topado con él ahí, después de su entrenamiento; Shino era pálido, lo que no le extrañaba considerando los kilos de ropa que insistía en usar, pero diferente era verlo.

Pasó el brazo, que ella confundió con una serpiente, por su espalda y la alzó. Su llanto disminuyó ante la sorpresa y la adrenalina. Bajo ella Shikamaru trataba de fijar la escalera. No lo veía, pero Shino se lo relataba, con su tono tranquilo y monocorde, como si no fuera la gran cosa lo que ocurría.

Debes ser valiente y soportar solo un poco más el dolor, cuando Shikamaru asegure la escalera podrás sacar el brazo, solo un poco más— Ino se mordió los labios y asintió, quiso apoyar el rostro en el hombro de Shino, pero no había espacio para ello, sorbió sus mocos y el llanto solo se volvió un insignificante sollozo.

Pero Shikamaru tardaba y si bien no quiso decir nada Shino pareció comprenderlo. Lo vio mirar dentro del invernadero y luego los bordes de la ventana.

"¿De dónde está sujeto? ¿Cómo llegó tan rápido acá?"

La conmoción le hizo olvidar el gigantesco rosal español que adornaba toda la parte trasera del invernadero. Era una enredadera de más de setenta años, regalo de un primo de su abuela materna, a diferencia de los normales que solo daban rosas rojas, el de su pariente se había alterado y trabajado de tal manera, para que diera flores rosas, blancas y amarillas, con el tiempo otras enredaderas se agregaron, pero el rosal siempre fue el más resistente. Solo entonces, conmovida, pudo hablar:

Te has hecho daño — sollozó alzando la vista hacia Shino. Para Ino era impenetrable la máscara que a este cubría, no podía leer sus ojos y su boca se mantenía en aquél rictus serio que siempre le conociera.

Fue cuando sintió cálido a su alrededor, una ráfaga volvió a agitarle los cabellos y él sonrió, tranquilo y escueto.

No es nada — contestó. Y sin saber por qué Ino sintió que algo dentro de ella cedía y se derretía.

Shino le ordenó, con su usual calma, que se sujetara de él con su brazo libre. Haciendo uso de la fuerza que le quedaba obedeció, incómoda pasó su brazo tras el cuello de él, quién con el brazo que la sujetara, comenzó a escarbar los bordes de la ventanilla. Fue lo más cerca que estuvieron e Ino, apoyada en su pecho, podía escuchar como su respiración variaba; lento, lento, se detenía, se volvía profunda y luego rápida, se detenía frustrada y luego seguía.

"Es como…"

Había enrojecido cuando ese pensamiento llegara a su cabeza. De pronto todo se detuvo, volvía a tener suelo bajo sus pies, uno tembloroso y pequeño, pero estaba. Solo entonces soltó su agarre y consiente de aquél cambio Shino le miró. Suspiró aliviado cuando notó lo que ocurría.

¡¿Puedes bajar ya?¡ — aquella pregunta que le sonó mucho a una orden, la enfureció.

¡Aún no Shikamaru idiota, tengo el brazo atrapado! — contestó con la voz quebrada y los ojos llenos de lágrimas — ¡Eres un insensible! — vio el gesto de fastidio en su amigo y como señal inequívoca de que era el regreso a la normalidad, sintió la misma tranquilidad que le inundara cuando la escalera estuvo firme bajo sus pies.

Giró hacia Shino frente a ella, que ahora parecía concentradísimo en poder soltar la ventanilla para liberar su brazo, pero algo no cedía.

Creo que se ha oxidado — dijo — no puedo hacer suficiente presión para que se suelte… — entonces la miró a ella — ¿Te duele mucho? — Ino asintió, aunque era mucho menos que cuando colgara de la ventana.

Lo vio entonces coger y tirar de unas pocas ramas y hojas, de las que él mismo se sostenía, para cedérselas a ella.

Sostente de esto — ordenó y ella obedeció, las espinas le lastimaban, pero no más que el miedo a caer.

Que… ¿Qué harás? — Shino no contestó, pero Ino fue testigo de cómo su brazo y hombro derecho retrocedió para estrellarse con una fuerza que hizo temblar el lugar hasta sus cimientos, justo en uno de sus bordes. Con rapidez, Shino golpeó varias veces más y como respuesta algo del marco metálico de la ventana cedía, hasta que esta lo hizo por completo. Entonces con su mano libre, Shino comenzó a removerlo.

Ino no vio ni el corte, ni la sangre pero sintió su olor. Preocupada miró a Shino a los ojos, pero si este hacía lo mismo no lo supo.

Ahora puedes bajar — le dijo con una sonrisa, mientras el sacudía la ventanilla hacia sí, la cual cayó con estruendo en medio del sembradío de lechugas y patatas con el cual experimentaban ese invierno.

Cuando volvió abrir los ojos una intensa claridad se apoderó de su cabeza. Giró a su izquierda esperando ver a Shino, pero solo se topó con un sillón vacío.

"Quizás lo soñé"

Qué raro, últimamente había soñado mucho con él. Presionó el botón de llamada a la enfermera y con vergüenza recordó que hace unos minutos… o tal vez horas la habían encontrado en el suelo, completamente ida, se incorporó y un mareo volvió a hacer girar toda la habitación. Sacudió la cabeza y la neblina mental desapareció.

A los pocos segundos llegó la enfermera, no era la mujer regordeta que la levantara con anterioridad, sino una muchacha joven y bonita.

— Señorita Yamanaka — dijo con una sonrisa — ¿Ha despertado bien? — Ino asintió, la enfermera se acercó a ella y le colocó una pulsera que tenía un marcador electrónico — le tomaré la presión — hecho eso, también le tomó la temperatura y escribió sobre una tablilla con un informe los resultados — ¿Se quiere marchar? — preguntó una vez finalizado el procedimiento, Ino solo asintió.

— Ehm — carraspeó llamando la atención de la enfermera — ¿No ha venido nadie a verme? — la mujer revisó sus documentos.

— Nara Shikamaru — contestó, el pecho de Ino comenzó a saltar — estuvo con usted alguno minutos, entre las seis y las seis treinta — le pareció importante entonces, el saber qué hora era. Su abrigo aún cubría sus piernas y de un bolsillo interior de este sacó su celular, estaba en modo silencio y tenía unas treinta llamadas perdidas, todas antes de la una de la tarde desde el número de su padre.

— Son las ocho — susurró para sí.

— Llamaremos a su hogar para que vengan por usted — dijo, finalmente, la joven enfermera. Y haciendo una escueta reverencia, volvió a sonreírle y se marchó.


Neji despidió a Shino después del entrenamiento del club de kendo, y solo lo dejó a él. Eso lo hizo estremecerse, mientras que Hinata lo llenaba de sentimientos de alegría y calma, Neji siempre lo hacía temblar en un sentido muy negativo, no recordaba una sola vez en que hablar con el Hyuuga a solas, le hubiera reportado algo parecido a la satisfacción.

"Aléjate de ella, no estás en su nivel, con tu actitud la expones"

Desde siempre Neji se había mostrado molesto ante la "imprudencia" de "Hinata-sama" por relacionarse con ellos. Cierto, Neji era un engreído, Hinata no. Eran parientes, casi un reflejo uno del otro, pero completamente diferentes. Por lo mismo, aquél tono, serio y tranquilo, completamente usual en el mayor de los Hyuugas, le intimidó. Además si existía alguien con el poder de convencer a Hinata de cambiar, ya fuera su actitud o de sus decisiones era él. Lo que siempre fue un obstáculo para que Kiba pudiera acercarse a ella. Sin embargo, creía que lo había superado, que en algún momento de esos años él había conseguido la confianza de Neji y que debido a eso, este terminó dejándole en paz. Así que considerando que actualmente se encontraban del mismo lado, no le pareció negativo quedarse, quizás solo era para informarle con mayor detalle sobre Hinata y el percance sufrido. Siempre era lo más simple y Kiba admitía que tenía cierta tendencia hacia la exageración. Así que sacudiendo su cabeza se encaminó a su cita.

Fue Shino, quién como siempre, no necesitó explicación alguna para entender aquella indirecta.

"Seguramente se trata de tus sentimientos hacia Hinata, creo que quiere advertirte algo"

Así de escueto fue y todas las dudas se multiplicaron. Kiba jamás había hablado del tema con Shino, pero sabía que este intuía sobre lo que sentía hacia Hinata. Por lo tanto no le sorprendió o se sintió descubierto cuando el Aburame le habló de esa manera, con Neji sin embargo otra era la historia.

Demasiados orgullosos, ambos, como para hacer las paces. Solían hablarse solo por cortesía. Lo que convertía esa conversación en algo completamente nuevo y extraño para Kiba, y era consabido, que todos los humanos temen a lo desconocido. Pero como ya se ha anticipado, Kiba era demasiado orgulloso para no quedarse.

Su idea de ir a ver a Hinata a penas terminaran las clases se fue al traste con aquella invitación. Shino tenía que hacer y Neji se había ofrecido a llevarlo, si es que después de hablar así lo deseaba. Que el Hyuuga se mostrara tan atento y gentil, también le dio extrañas señas que de algo, no muy bueno se estaba cocinando, el problema es que su olfato no lograba captarlo; solo sentía como el vello de los brazos y la nuca se le erizaba, junto al perfume de Ino.

Neji, con una pulcritud ya reconocida, le hizo esperar mientras Shino se despedía. De rodillas ordenaba su equipo; nuevamente, una copia de los movimientos de Hinata, la forma en que la espalda de ambos se mantenía erguida, como extendía los brazos hacia arriba, mientras enrollaba en esas manos de porcelana -¡Se supone que es un hombre!- la cinta que había sujetado su cabello durante el entrenamiento.

Según la tradición, el desorden o poco orden, con respecto al uniforme de kendo, ya sea en su empaque o desempaque, era considerado una falta de respeto para el oponente. Pero Kiba no veía a nadie frente a Neji, sus más cercanos, Tenten y Lee, abandonaban el gimnasio junto al Aburame, dejándolo junto al capitán atrás. Neji estaba solo y Kiba no entendía a quién hacia tales consideraciones. Recordó el bolso que llevaba en sus hombros, en donde había tirado su traje de judo, el cuál rogaría a su madre que zurciera antes de que Gai-sensei lo regañara nuevamente, aunque lo cierto es que le daba lo mismo, perfectamente podía entrenar con un equipo deportivo cualquiera. De todas maneras se mantuvo en las gradas, no le gustaba adentrarse en la duela de entrenamiento, demasiado suave a su gusto.

Nuevamente sintió el perfume. Le habría gustado a Shino que le dijera de donde era, seguramente se trataba del perfume de una chica. ¿Por qué él y Shikamaru lo tendrían? Pero su amigo se rehusó a hablar de cualquier cosa que no fuera lo expresamente ocurrido en el invernadero, y aún así, Kiba estaba seguro de que Shino le ocultaba la mayor parte de lo ocurrido ahí. Pero al sentirlo ahí, se dio una vaga idea; o es que se trataba de las chicas de kendo, que incluían a Ino, Tenten y Sakura o es que era un perfume muy popular. Se inclinaba por la rubia, había estado en el invernadero, luego en la enfermería y era del equipo de kendo, solo que no recordaba haber sentido ese olor en su presencia.

"En fin…"

— Lamento la demora, pero quería que estuviéramos solos — dijo Neji, espantando sus ideas. A Kiba se le ocurrió una réplica aguda como respuesta, algo así como: "Que perceptivo eres", pero se lo tragó, no le pareció adecuado. Por mucho que Neji fuera idiota con él, de eso ya había pasado tiempo, mucho tiempo a su gusto.

— Imagino que se trata de Hinata, me parece importante lo que ocurra con ella — se limitó a contestar con la misma seriedad con que Neji le hablara. Este se mantuvo en su distancia y sin alterar en lo absoluto su gesto le soltó la bomba.

— Hinata –sama a desarrollado afición hacia Sasuke Uchiha — Kiba recordaba no haber entendido lo que Neji decía, solo que el estómago se le encogió dolorosamente y como un idiota preguntó:

— ¿Qué? — la mirada de Neji era indescifrable, pero Kiba sabía que tras esos ojos blancos y sin emoción algo parecido a la lástima se trabajaba.

— Sasuke Uchiha, a base de no sé qué, ha logrado llamar la atención de Hinata-sama. He hablado con ella esta mañana y me ha dado a entender que existen ciertas cosas sobre Sasuke Uchiha que ni tú, ni yo conocemos, pero por las cuales ella ha visto inclinada sus sentimientos hacia él.

— ¿Estás bromeando cierto? — Neji negó y continuó su discurso como si se tratara de una exposición de historia.

"Ahí comenzó todo, cuando debió hacer ese trabajo con él"

Neji le indicó que no solo Hinata se había vuelto aficionada, como tan elegantemente se lo diera a entender, sino que en algún momento de esos días, Sasuke y ella habían traspasado el nivel de conocidos. El Hyuuga no se guardó ningún detalle, una muestra de confianza que a Kiba extrañó, pero la que realmente agradecía, Sasuke Uchiha había besado a su prima y, al parecer Hinata había sido receptiva a ello, le contó lo de Sakura y el Uchiha sorprendidos la mañana de aquél lunes, y Kiba sintió que había sido demasiado blando con ella. También le relató cuando los vio a ambos en el hospital y que después de aquél gesto su prima, había cedido completamente en su opinión. Finalizó con un escueto:

— Te lo digo, porque sé que eres importante para Hinata-sama, no quiero que lo tomes contra ella — Kiba, aún demasiado sorprendido para agregar nada, solo asintió. Debía salir de aquél lugar lo antes posible y volver a la realidad.

El problema fue que cuando llegó a su casa y entregó su equipo de judo a su madre, esta lo regaño y no le hizo el favor de zurcir las costuras rotas. Akamaru estaba desanimado y a él solo le quedó recostarse y pensar.

Era duro, mucho más que aceptar a Naruto. Quizás si él hubiera estado ahí, cuando todo comenzó a ocurrir, todo seguiría como debía ser. Tragó un pesado nudo, y sin saber porque pensó en Sakura, en ella y el maldito plan que había urdido para separar lo que él se negó a ver. Al menos Sakura había intentado algo, ahora la admiraba y se odiaba por hacerlo. Al fin de cuentas ella había buscado dañar a Hinata, quiso utilizar a Naruto, aunque él también trató de hacer lo mismo. El problema con chicos como él y el rubio, era lo transparente que era; al fin de cuentas, la única razón por la cual ninguno fue capaz de mantenerse en línea con plan alguno.

Sacudió la cabeza y giró hacia su izquierda, se sentía impotente y con ganas de romper cosas. Muchas, pero muchas cosas.


Llegó de las primeras. Las tormentas del día anterior habían dado paso al frío y a primera hora de esa mañana, la escarcha acumulada, seguramente terminó congelando el motor del automóvil de su padre. Cuando fue consciente de ello decidió caminar, para su suerte el bus que la dejaba a media cuadra del instituto pasó, casi adivinando sus deseos y a este se montó.

La tarde anterior tuvo todo el tiempo libre del mundo, sus padres acudieron a visitar a una prima, segunda o tercera… jamás recordaba el nivel de relación que mantenían con Kushina Uzumaki, debido a la desgracia acaecida sobre su hijo. Sinceramente a ella no le importaba, aún cuando en las familias de toda Konoha no se hablara de otra cosa, para ella Naruto solo era un muchacho escandaloso con quién compartían un muy débil lazo sanguíneo. Sin embargo, cuando Sasuke no apareciera, las noticias comenzaron a preocuparle más. Suigetsu le ayudó a informarse y desde la dirección recabaron la información suficiente como para no preocuparse, además no pudo evitar sentirse tonta. Era obvio que Sasuke faltara, siendo Naruto su mejor amigo y el jefe de la policía su padre.

Se preguntó si es que a ella le ocurriera lo mismo, ¿Sasuke velaría a su lado? Lo veía menos que imposible, pero nada se perdía con mantener la esperanza, la misma que le llevara a estar sentada en su puesto casi media hora antes del inicio de clases, solo para ser la primera en cruzarse con Sasuke.

Y no fue decepcionada, aún el movimiento en el instituto era poco cuando el pelinegro hizo su entrada, descuidado y tranquilo fijó sobre ella una mirada de reconocimiento que, antes, jamás le había dedicado.

"Está contento"

Era evidente, él completo brillaba como si lo siguiera un aura especial. Se acercó con la seguridad de siempre y saludo a Karin, tranquilo y serio, pero con una gentileza que no le conociera. Para rematar todo aquél embeleso del que era víctima, Sasuke volvió a sorprenderla, con una pregunta que casi nunca le hacía:

— ¿Como estas Karin?

— Eh, bien Sasuke-kun, gracias — quedó en silencio. Tan sorprendida estaba, que todas las ideas sobre mostrarle los informes y las tareas del día anterior, se le trabaron en la cabeza y no salieron de su boca.

Sasuke tranquilamente se despojó de su bufanda y a Karin le pareció adorable la forma en la cual la olía durante algunos segundos para guardarla en su maletín. Sacó entonces un cuaderno y comenzó a leer, solo entonces Karin pareció reaccionar.

— Eh, Sasuke, si quieres puedo prestarte… — pero él no le dejó terminar.

— Gracias Suigetsu ya se tomó la molestia — Karin se guardó el gesto de fastidio que amenazaba con romper aquella armonía creada. La puerta sonó y Sabaku no Gaara hizo ingreso intercambiando una escueta reverencia con ambos; Shikamaru le siguió.

Karin, no notó el gesto de Sasuke, pero escuchó su voz cuando este preguntó por la rubia. Cierto, Ino se había accidentado la mañana anterior, solo que todo había ocurrido bajo tal sigilo que se les informó pasado el medio día. Y ella solo lo supo por Sakura.

— ¿Quién te lo dijo? — preguntó el Nara visiblemente extrañado, la puerta volvió a sonar y en esta ocasión Sakura hizo aparición seguida por Hozuki. El chico de pelo plateado algo decía a la Haruno que a esta sacaba una mueca de molestia, logrando que Suigetsu sonriera con burla, mismo gesto con el cual volteó hacia ella, mismo gesto con el cual le saludo.

Pero cualquier idea que tuviera sobre hacer justicia por su mano, debido a la treta de su amigo se desvaneció cuando el Uchiha, muy calmado contestó la pregunta del Nara. Lo cierto es que no debería por que extrañarle, pero el apellido Hyuuga estaba saliendo demasiado seguido de la boca de Sasuke, como para no considerarlo, como mínimo, sospechoso.

— Neji Hyuuga me lo comentó ayer, creo que Shino se lo dijo — Karin no vio, y no se sentía en lo absoluto interesada por el gesto de fastidio que lanzo Shikamaru ante la mención del Aburame, pero su cabeza no pudo evitar preguntarse en qué momento Neji había cruzado palabras con Sasuke.

Como si Shikamaru estuviera atento a sus deseos secretos, le preguntó.

— ¿Ayer te topaste con Neji Hyuuga? — con absoluta calma, Sasuke asintió, aquél gesto le dio un indicio a Karin de que el Uchiha no tenía razón alguna para ocultar semejante información. Por lo que, o no podría ser algo importante o si lo era.

— ¿Fuiste a la casa de Neji Hyuuga? — preguntó sin poder evitar intervenir, hecho eso hizo un rápido cambio de miradas con Suigetsu, quién reía de manera burlesca, pero aun así se evidencio interesado en la conversación.

— No, no a la casa de Neji, fui donde Hinata — tal cual, con calma y tranquilidad, como si no importara. Bueno, era evidente que a Sasuke no le importaba, diferente era el significado de todo eso para ella.

— ¿Está tu padre dirigiendo la investigación para dar con los asaltantes? — preguntó Shikamaru. Sin duda, aquello era una buena señal y no se relacionaba en lo absoluto con que Sasuke hiciera un trabajo escolar con la Hyuuga, o que interviniera en los rumores que esparcieron sobre ambos en el instituto, o que le diera peso a esa ocasión en la que le dejó en medio del pasillo para ir hablar con ella, o que le recriminara a Sakura sobre ella y Naruto. El que fuera solo por acompañar a su padre, era lógico.

— Desde luego — contestó seco — pero Hiashi Hyuuga quiere, que cuando los encuentren los lleven a juicio, Hinata no está de acuerdo.

— ¿Qué dice Naruto de todo ello? — Sasuke soltó su cuaderno y miró al Nara.

— Ese dobe solo está disfrutando de los días libres que tendrá gracias a la golpiza que le dieron, por otro lado, no creo que mi padre ponga a completa disposición de los Hyuuga la fuerza policial de Konoha — de inmediato se le ocurrió una idea para sacar algún atisbo de lo que pasaba por la cabeza de Sasuke, y pareciendo casual agregó.

— No sé quién fue más imprudente, si la Hyuuga o Naruto, mira que enfrentarse a delincuentes armados, no existía forma en que pudieran ganar— de Sasuke solo recibió una mirada impávida, mientras que Shikamaru le miró dándole un atisbo de razón. Pero, nuevamente, fue Suigetsu quién fastidió todo.

— El hecho es que los ahuyentaron, y desde mi punto de vista eso es ganar, además Naruto jamás dejaría que alguien golpeara a un conocido suyo, menos si se trata de Hinata Hyuuga.

— Eso es una fotografía casi exacta de lo que es el carácter de Naruto— agregó Shikamaru — aunque no por ello, deja de ser imprudente.

— Yo habría hecho lo mismo — cortó de pronto Sasuke — imprudencia o no, atacar a una joven de noche es de cobardes, más si es en grupo. Naruto hizo lo que le correspondía— su tono se había tornado molesto y ahora todos los presentes les observaban.

— Sasuke tiene razón — indicó el Gaara y luego miró a Shikamaru — si Ino hubiera estado en esa situación ¿te habrías quedado quieto? — Shikamaru se revolvió incómodo. Karin pudo ver que le molestaba ese tipo de preguntas, era como si colocaran en duda su valor. Luego el pelirrojo miró al Uchiha.

— ¿Qué harán cuando los detengan? — en esa ocasión fue Sasuke quién se removió molesto en su asiento.

— Supongo que procesarlos, lo que corresponde en su caso. Si fuera por mí — dijo serio y frio, un gesto que Karin conocía bien. Todo lo contento que había lucido al entrar al salón, se esfumó en cuanto sentenció con estas palabras — yo les cortaría las manos a todos…

Todos se miraron con extrañeza ante ese comentario, era como si un aura completamente negra rodeara al Uchiha, aparecida de la nada. Fue cuando, Sakura, con un aspecto tímido se acercó al grupo, su vocecita sonó a penas dentro del grupo aunque con claridad y calma.

Karin no pudo evitar preguntarse qué le pasaba. Sakura siempre había sido enérgica y alegre, solo que ahora parecía como si un camión le hubiera pasado por encima con la placa de Sasuke Uchiha indicando a quién era que la chica temía.

"Que idiota temiéndole no lograras captar su atención"

— ¿A, a que fuiste a la casa de Hinata Sasuke –kun? — Karin suspiró fastidiada, gesto que llamó la atención de Sakura, pero la peli-rosa apenas le prestó atención.

Por muchas razones Sakura Haruno solía irritarla. La principal sería su cercanía a Sasuke, eran amigos y se conocían a un nivel que ella jamás lograría alcanzar, aunque no es como si le importara, ella quería ser su novia, no estar estancada en su "friendzone". Pero le fastidiaba que la Haruno quisiera parecer otra cosa buscando llamar la atención de Sasuke, que ahora pareciera tímida no le resultaría. Tanto ella como Sasuke la conocían lo suficiente para saber que Sakura no era así.

Sasuke miró a su amiga con fastidio y era un gesto que le había dedicado desde el día en que la aprisionara contra la pared y apretara de manera violenta sus mejillas. Cierto, casi lo había olvidado, en algo Sakura fastidió su relación con Sasuke y eso tenía, directamente, que ver con Hinata y Naruto.

Volvió a mirar a Sakura.

"¿Quieres parecerte a la Hyuuga?"

Bufó ante aquél intento, tan desesperado, de llamar la atención del moreno, ella no caería en esa trampa. Y al parecer, había algo que la mayoría de las fans de Sasuke ignoraban y era que este no se fijaba en niñas. Puede que si en zorras idiotas y muy pagadas de sí mismas, pero todas tenían en común que era muchachas de al menos una apariencia madura, como ella. Si Sakura quería parecer tierna estaba muy equivocada.

"¿No se supone acaso que tú lo conoces más que el resto?"

Volvió a su cabeza aquella imagen amenazante del Uchiha, atemorizando a su "amiga" al parecer no, Sakura no lo conocía. Sin embargo algo había entre esos dos, un vacío que la peli rosa sabía con que se llenaba, que Karin, ya fuera por ceguera propia e involuntaria, no quería o no podía ver. Eso la llenaba de desconfianza.

"¿Por qué trataba así a una amiga…?"

Era obvio que la Haruno se lo había buscado, nada más había que discutir.

"Que cínica"

Al verla ahí llena de timidez, cuando todo el tiempo le partía la cara a Naruto, cada vez que este intentaba declarar sus sentimientos, cuando ignoraba a un muchacho como Lee, tan transparente. No le había gustado la forma en que Sasuke la tratara, le pareció violenta e innecesaria, pero en ocasiones chicas como ella necesitaban una lección.

"Cambiando de jugada no lograras nada"

Y pensar que ella no debió hacer nada, aunque no significaba que había pensado en hacerlo. La Haruno, sola, terminó hundiéndose.

Miró a Suigetsu y le extraño la mueca de su rostro; como si hubiera ocurrido algo que ella se perdió notó que su amigo parecía especialmente interesado en la respuesta que Sasuke daría ¿Acaso tampoco notó que Sasuke ya lo había explicado? Fue con su padre para ayudarle en la investigación, rodó los ojos.

"Par de idiotas"

Quizás le prohibiría a Hozuki el acercarse tanto a Sakura, al parecer, la idiotez se contagiaba. Vio a Sasuke alzar la vista hacia su "amiga" y mirarla con el mismo gesto de fastidio que tanto había cambiado la relación de ambos, luego, sin mostrar el menor interés volvió a su cuaderno para contestar con una calma casi placentera.

— A ver a Hinata, claro — Karin estuvo a punto de asentir ante lo obvio de la respuesta, hasta que se percató de que se trataba.

La conmoción que causó, tanto esta, como el tono en el cual se emitió paso inadvertida tanto para Sasuke como para Karin. Solo que una vez que el cerebro de la peli roja hizo conexión giró hacia el Uchiha violentamente, percatándose de reojo del gesto burlesco que se asomaba en la cara de Suigetsu. Como lo habría pateado, si es que no tuviera que hacer algo más importante en ese momento.

— ¿Por qué? — pero Sasuke no le contestó, de hecho le dio más importancia a la pregunta que en aquél momento Gaara le dirigió.

— ¿Y como está Hinata Hyuuga? — Sasuke asintió, le molesto ver la forma en la cual algo parecido a una sonrisa se extendía en su boca.

— Bien, no fue mucho lo que le pasó, la golpearon en un brazo, pero no es nada de gravedad — aún existía la posibilidad de que fuera un asunto de exclusiva amistad. Al fin de cuentas habían estado el último mes haciendo un trabajo en conjunto y a Sasuke, le molestó enormemente que se dijeran cosas de él y Hinata.

— ¿Estás saliendo con Hinata? — soltó de pronto Suigetsu, Karin lo habría abofeteado y notó, como Sakura comenzaba a bajar la cabeza.

"Eso no es una buena señal"

— No — contestó, dándole un respiro para luego, sin clemencia alguna, rematarla — pero pronto lo haré — nuevos murmullos salieron de la boca de todos, Hozuki reía como si hubiera obtenido un triunfo importante.

Karin miró a Sasuke esperando que este se desdijera de su broma. Pero no, no lo hizo.

— Bueno Hinata no es nada problemática — dijo Shikamaru, Gaara solo asentía como si estuviera de acuerdo en la elección del Uchiha.

A ella… el aire se le había ido del pecho. Lanzó una mirada acusadora a Sasuke, pero este pareció olvidar que ella se encontraba ahí.

Fijó la vista en su mesa… había trabajado tanto en ella. A principio de curso, cuando llegara, le habían cedido la peor de las del salón, pero eso no le importó. Karin era una chica ordenada y consecuente con eso limpió cada una de las manchas de esta; habían picado la madera para dejar mensajes de amor, respuestas de exámenes o pruebas y ella los borró todos. A las tres semanas de llegada, la dirección decidió re-pintar todas las mesas del establecimiento y la de ella salió beneficiada de aquél movimiento; su mesa comenzó a lucir como nueva, solo esas marcas en la madera, las más profundas se mantuvieron y sus mensajes aún eran entendibles.

"Que estupidez estoy pensando"

— ¿Cómo es eso? ¿Acaso Hinata no estaba enamorada de Naruto?

"Si, eso"

Pero aún así no pudo levantar la cabeza, no quería toparse con la mirada burlesca de Suigetsu o los ojos hundidos de Sakura, ella no evidenciaría su debilidad frente al resto.

Debía, tenía que salir de ahí.

— Los sentimientos suelen cambiar… — dijo Shikamaru. Era cierto, y si los suyos hubieran cambiado no sentiría aquella opresión en el pecho. Quiso girar y pedirle explicaciones a Sasuke.

"¿Acaso no pensaba decírmelo? Es, obvio que no"

— Y ¿Cómo sabes que los de Hinata han cambiado? — un pequeño silencio se vio cortado por un pequeño "Oh" y no quiso pensar que significaba que el resto reaccionara así.

Se levantó, ignorándolos a todos, erguida y caminando con seguridad hacia la salida, por el rabillo del ojo pudo ver a Sakura y como esta apretaba su falda. Quizás era impotencia o rabia, no lo sabía y no le importó.

"Te dejaste tratar como basura, yo no lo haré"

A la entrada del salón se topó con Kiba Inuzuka, al cual empujó groseramente. No prestó atención en sus palabras y encaminándose por el pasillo, los ignoró a todos.

Lo hubiera tolerado de Sakura, ella si había peleado por Sasuke, pero no de Hinata. Esa mosca muerta lo tenía todo y ahora se quedaba con el amor de su vida.

"¿Lo es?"

La presión en el pecho le dijo que sí, pero sus ojos se negaban a ceder. No lo haría, ni una sola lágrima derramaría por él.

"No acá"

Y perdiéndose en medio de la fauna escolar que ese día llenaba el instituto, Karin desapareció.


En esa ocasión Kiba pasó de él, sin siquiera mirarlo o dirigirle aquél aire hostil que antes tanto gustaba de ofrecerle. No, Kiba simplemente siguió de largo y tomó asiento en absoluto silencio.

Neji había sido muy claro. El día anterior antes de marcharse de la casa de Hinata, el capitán del equipo de Kendo se hizo presente en la sala, en la cual compartía con Itachi, Hinata y Hanabi. El rostro inmutable del mayor de los Hyuuga, siquiera se alteró al verlo, saludo a su hermano con toda cortesía, la que repitió con Hinata e incluso con él. Una criada llegó y Neji, todo un manojo de elegancia y modales, pidió té y panecillos con manjar.

Todo muy extraño, y su incertidumbre aumentó cuando tomo una posición estratégica a su lado, desde la cual, sin embargo, se dirigió a Hinata.

Hinata-sama su padre ha solicitado su presencia — Sasuke quiso acompañarla, pero el Hyuuga se lo impidió. Aquél gesto logró captar la atención de su hermano, quién le dirigió una mirada más que significativa.

Una vez que la Hyuuga estuvo fuera Neji, con toda su exasperante elegancia, cogió su taza de té, recién llegada y le hizo, como siempre, esperar. Si, debía de admitirlo, a diferencia de Naruto o Sakura que solían fastidiarlo, Neji Hyuuga realmente sabía cómo hacerlo.

Hinata-sama ha hablado conmigo sobre sus intenciones de aceptarte como su… — Sasuke debió de girar hacia él.

"¿Cómo su qué? ¿Novio, pareja?"

Si Hinata se lo había declarado a alguien tan importante para ella como lo era Neji, significaba que, al menos, pensaba intentarlo. No se movió, él también sabía cómo controlar sus reacciones y para hablar con Neji, había que estar a la altura. Pero cualquier cosa que quisiera decir, Neji le interrumpió, con toda educación, puta elegancia y cortesía.

No sé de qué te has valido para engatusar a Hinata-sama, pero ten en cuenta que no permitiré nada que afecte a su imagen — Sasuke pensó en darle un zape, a su gusto Neji Hyuuga se los merecía tan o más seguido que Naruto. Pero en vez de eso, le habló:

No me he valido de nada más que la verdad ¿Acaso crees que Hinata es tan ingenua como para no saber verla? — fue justo lo que el Hyuuga necesitaba, obligarlo a tener en mejor consideración a Hinata Hyuuga iba de la mano con considerar mejor a su familia, Sasuke decidió que lo mejor era jugar con su ego.

"Somos iguales"

Neji guardó repentino silencio ante aquella acusación, Sasuke lo vio coger su taza y beber su té, quizás se estaba calmando, es lo que él haría. Cuando la dejó en su platillo Sasuke notó lo parecidas que eran las manos del Hyuuga a las de su prima.

La última vez Hinata –sama fue víctima de habladurías… — Sasuke lo recordaba, y en cierto sentido era algo de lo que debía de preocuparse.

Si hay habladurías— cortó — me encargaré de ellas.

No estoy dispuesto a tolerar que tu grupo de fans le haga daño… y eso incluye a Sakura y Karin— bien, al menos era directo. Si alguna de ella le hacía algo a Hinata, Neji en persona tomaría cartas en el asunto.

Rio para sí, jamás habían estado tan de acuerdo en algo.

Tampoco lo permitiré — Sasuke miró de reojo al Hyuuga, pero este estaba con la vista centrada en él.

Si sé de un solo rumor que te involucre con alguien más, estando con Hinata-sama, yo personalmente me encargaré de partirte la cara ¿Entendido? — Sasuke no se tomó bien el desafío. ¿Qué Neji Hyuuga le partiría cara? Le gustaría ver eso.

Lo acepto — dijo, cogiendo su taza y como si realmente no importara — pero me gustaría verte intentarlo— en ese momento fue Neji, quién esbozó una sonrisa engreída.

Hay algo más — agregó — tiene que ver con Kiba Inuzuka — a Sasuke, su ojo derecho le parpadeó imperceptivamente. Kiba Inuzuka, Kiba Inuzuka. Antes, solo era un idiota escandaloso, en exceso pagado de sí mismo. No era la gran cosa, hasta que Hinata pasó a ser más dentro de su cabeza. Ciertamente que el chico perro no tenía la culpa, al fin de cuentas llevaba años siendo cercano a la nuchacha, pero no estaría dispuesto a ceder terreno solo por que fuera su amigo.

No me interesa ese sujeto — dijo tajante.

Debería hacerlo, es alguien muy importante en la vida de Hinata-sama.

Quizás, pero eso solo será hasta hoy, roba demasiada atención de Hinata.

Si te comportas con ese nivel de estupidez no tardarás en alejar a Hinata-sama— Sasuke giró hacia el Hyuuga completamente extrañado. No era posible que le estuviera diciendo eso.

Quieres decir que ese sujeto es más importante que yo para ella — Neji, nuevamente cogió su taza y bebió con calma.

No quiero decirlo, lo estoy afirmando — Neji le miró entonces — no te engañes Uchiha, para Hinata-sama sus amigos y familia son lo más importante en su vida. Conviértete en enemigo del Inuzuka y verás como todos tus argumentos se vuelven inválidos para ella.

Creo que le estás dando demasiada importancia a ese sujeto.

Tú te estás dando demasiada importancia. Dime Sasuke Uchiha — e impregnó su nombre de sarcasmo — ¿Dónde estuviste todos los años en que Hinata-sama no era a quién conoces ahora? ¿Fue acaso amiga tuya en algún momento? ¿Le dirigiste la palabra para algo más que solo un saludo? A diferencia tuya, Kiba Inuzuka no apareció de un momento a otro en su vida, la base de la relación que entre ambos se sostiene nació hace años cuando ella misma se consideraba inferior a todos, Kiba tiene el gran mérito de haberla apoyado en esos terribles momentos y de haberle infundado ánimos cuando nadie más, siquiera su familia daba un peso por ella. Sin mencionar que incluso a pesar de estar enamorado, jamás interfirió en los sentimientos que mi prima profesaba hacia Naruto. Él siempre supo verla como realmente ella es— Sasuke no lo había visto así.

Es cierto, las relaciones de cualquier tipo son complejas, pero en ocasiones, perdido en su único universo, creía que eso era algo que solo se aplicaba a él, que nadie más tenía la inteligencia o capacidad de entender algo tan complicado.

"Vanidoso como una princesita"

No supo que argumentar ante eso. Su lado autosuficiente le decía que en cualquier momento, de establecerse una relación con Hinata, seria capaz de hacerla olvidar al resto de los hombres que componían su vida. Si, incluso a Neji Hyuuga. Pero al escuchar hablar a su capitán sobre la forma en la cual se forjara la relación entre Kiba y Hinata, entendió que no sería fácil, entendió que esa cercanía y la larga historia tras esta le causaban celos, ahora que era capaz de ver a Hinata, quería ser él quien colmara todas sus necesidades afectivas. Solo él.

Así que Kiba esta enamorado de ella... — fue lo único que pudo repetir, consiente de que de todo lo dicho por Neji, eso era lo que más le molestaba.

Él será tu verdadera prueba — sentenció el Hyuuga — si ve a Hinata- sama feliz a tu lado, dará un paso al costado.

Y lo cierto es que Sasuke se había preparado para un enfrentamiento, se imaginó al Inuzuka gritandole a los cuatro vientos sobre su desfachatez al intervenir entre Hinata y él, pero al parecer el chico perro conocía muy bien su lugar en el universo de la Hyuuga y sabía, por mucho que le doliera, que solo era un amigo.


Durante toda esa semana, y puntualmente a las ocho con treinta de la noche, todos los días Sasuke, junto a Neji, hacían acto de aparición en la entrada del recinto Hyuuga. Acudían después del entrenamiento y, a Hinata, le parecía que se llevaban mejor que nunca. Aunque no era algo que pudiera descubrirse por las pocas palabras que intercambiaran, sino por el aire y tranquilidad que emanaba de ambos. Al menos esa era su idea, y no podía sonreír al notarlo. Sabía que era un esfuerzo que tanto su primo, como Sasuke hacían en pos de ella.

Y eso la llenaba de algo, algo que la complacía y agradaba en partes iguales. De la nada, solo por verlos a ellos juntos, comenzaba a sentirse especial y era cálido. Le conmovía que Sasuke quisiera complacerla de aquella manera, le decía que el muchacho buscaba ser más para ella, que respetaba a los suyos, aún cuando en muchas ocasiones diera a entender que no los toleraba y que por ende estaba dispuesto a ceder en muchas cosas, que Hinata, por no conocerlo lo suficiente habría calificado de imposible.

Lo había pre juzgado y eso le dolía. A ella siempre le molestaba que la gente la calificara de débil o torpe, solo porque era tímida y silenciosa. Y, en cierto sentido, había sido igual con Sasuke sin nunca haber cruzado una palabra con él. La única excusa viable que encontraba a ese comportamiento, era culpar al carácter Hyuuga. Ella, desde luego, creía que jamás había sido digna de su clan y por lo tanto imaginaba que tanto en virtudes como defectos no se parecía a ellos.

Hinata jamás había menos preciado a nadie, pero esa forma de emitir un juicio no era la única que existía para mirar en menos a quien fuera. Y Sasuke frente a ella era un caso, siempre lo había calificado de frío, un genio, como decía Neji, demasiado soberbio para saber cuál es su lugar, pero genio al fin de cuentas. Y así como ella perdonaba los desplantes de Neji, debido al cariño que le profesaba, el resto lo hacia por su capacidad, inteligencia y liderazgo. Y el mundo repetía esa conducta con Sasuke Uchiha por que era guapo, inteligente, atlético y un buen espadachín. Por lo que ella siempre había creído que el Uchiha se veía superior al resto de los mortales, incluido Naruto, Sakura y, desde luego, ella.

Pero resultaba que no era tan sencillo, Naruto terminó por ser su mejor amigo y Sakura algo parecido. Ese comportamiento, debió haberle dado algún indicio o pista, pero no, solo se quedó con lo que Neji o Kiba decían de él.

De todas maneras no se culpaba, si no fuera por el trabajo encargado por Kurenai-sensei, sabía, jamás habrían cruzado palabra alguna. De todas maneras Hinata le había temido, por mucho tiempo, incluso a pesar de que le ayudara con su tartamudeo y acrecentara su confianza. Sasuke era tan directo, que en ocasiones lo consideraba hostil. Pero en esos momentos estaba aprendiendo más cosas de él, y descubrir todos aquellos detalles que lo convertían en alguien considerado y atento le hacía sentirse afortunada.

Ese día no fue diferente, solo que Sasuke se mostró algo ausente de la conversación que sostenía ella con Neji. Su primo se mostraba contrariado ante la idea de dejarlos a solas, así que les acompañaba todo lo que le era posible, en ocasiones Hizashi mandaba por él, seguro de estar ayudando a su sobrina o Hanabi hacia acto de aparición pidiéndole alguna lección. La cual fue, en ese momento, la forma en que volvieron a quedar a solas.

Hinata jamás lo hubiera imaginado, principalmente por la actitud tan superior que su clan tenía respecto a toda Konoha, pero fuera de Neji, en su hogar nadie se mostró molesto porque entablara relaciones con Sasuke. Si bien su padre se extrañó al verlo, no le prohibió su cercanía.

El miércoles de esa semana, antes de ir a dormir la llamó a su despacho y con su tranquila frialdad entabló con ella un monologo que no pudo evitar sorprenderla:

"— Hizashi me ha hablado del encuentro que sostuvieron en el hospital, así de la forma en la cual te presentaste frente a él, con el menor de los hijos de Fugaku de la mano—

Por unos segundos Hinata deseó que la tierra se la tragara, no había pensado la forma en la cual resolvería ese asunto con su padre, principalmente porque a pesar de sus deseos o los de Sasuke, realmente no existía nada oficial entre ellos. Sasuke había declarado que la conquistaría y Hinata, sin afán alguno de alzarse por sobre su lugar, le daría el tiempo para hacerlo. Era cierto que se habían besado, pero dentro de lo poco que conocía a Sasuke, algo le decía que si cedía de inmediato todo podría arruinarse.

Quiso dar una respuesta o al menos algunas palabras, pero como siempre la lengua se le trabó, bajo el rostro consciente de que el calor se había manifestado en un furioso rubor y, lo cierto, es que no quería que su padre le viera así. Pero como siempre Hiashi no se mostró preocupado o advertido. Solo caminó de un lado a otro de su despacho, ignorándola y hablando como si se encontrara a solas en aquél lugar.

Sasuke es un chico de mi agrado, aunque según Neji está demasiado pagado de sí mismo. No me molesta el orgullo cuando hay verdadera altura de espíritu, y sabemos que en el Uchiha no existe.

Aquél comentario le molestó, pero segura de que su padre quería continuar no le interrumpió.

Sin embargo en un muchacho joven, aún le falta por aprender y camino que recorrer. De todas maneras, creo que es hora de que te pongas en tu posición como heredera del clan — en ese momento Hinata alzó el rostro y vio, con nerviosismo, que su padre le observaba con atención — Ya pronto cumplirás los dieciséis años, y según lo que Neji me ha dicho y he comprobado, has mejorado como espadachín ¿Sabes por que el clan Hyuuga se ha dedicado al kendo durante toda su existencia? — Hinata quiso responder, pero nuevamente Hiashi no le prestó atención, volteó hacia unja ventana cercana dándole la espalda y continuó — El camino del samurái está regido por el Bushido, habla de la perfección, de los principios, del compañerismo y respeto. No es el mejor quién sea más fuerte, sino quién sepa guiarse por este. Buenos guerreros existen en todos lados, pero buenos líderes solo se cuentan con los dedos de una mano— fue cuando se giró hacia ella — así que como heredera, te exigiré, no solo yo sino el clan que te conviertas en una buena líder— y el ceño de su padre se frunció aún más — aquí es cuando entra el joven Uchiha… sé que no es tu costumbre, porque en ti si hay altura de espíritu, pero tendrás frente a ti quizás lo peor del carácter de aquél clan, si en verdad te interesa ese muchacho deberás y sabrás como enaltecer su espíritu para que sea un digno acompañante de la heredera del clan ¿Lo has entendido? — Hinata no hizo más que asentir demasiado turbada como para procesar con velocidad las palabras de su padre. Había tanto en ese discurso que la hacía feliz y la contrariaba que no sabía por dónde empezar, esa noche se lo comentó a Neji, quién asintió conforme a su lado, le habló de su confusión, así como de los sentimientos que comenzaban a nacer hacia Sasuke Uchiha.

No quiero que él sea un experimento de mi padre para fortalecer mi carácter Neji -nisan

Si usted así lo decide, entonces no lo será. No ha sido Hiashi Hyuuga quién eligió a Sasuke Uchiha para usted— era cierto, y si bien ella tampoco lo había elegido era lo que tenía.

Y así había quedado claro que las visitas de Sasuke serían permitidas, era un voto de confianza que no se esperaba. También entendía que era parte de un pseudo entrenamiento para cuando fuera líder de clan. De un momento a otro sus preocupaciones aumentaron, pero era el precio que pagaba feliz por ser reconocida. Que Sasuke fuera quién estuviera a su lado en esos momentos y no Naruto, en vez de dejarle una sensación de desazón, aumentaba su ansiedad en lo que ella calificaría un buen sentido. No era algo que esperaba ocurriera, sino todo el resultado de una sorpresa tras otra. Sonrió, así era la vida ¿No?

— Estás contenta — dijo Sasuke, sentado a su lado. Como todos los días de esa semana, que ya finalizaba, había traído los deberes para que ella no se retrasara. Hinata asintió mirándolo de reojo.

— ¿Puedo saber la razón? — preguntó con aparente indiferencia.

— Hai Sasuke-kun — contestó con tranquilidad — Otouo-sama cree que es b-bueno para mí que estemos juntos, a-ademas piensa que he m-mejorado en kendo. Y, y dice que se siente listo para darme más responsabilidades — Hinata no pudo evitar sonreír para sí, si bien había sido una semana difícil, no podía evitar sentirse orgullosa de sí misma. Sasuke, Naruto y Hizashi alabaron que se quedara a ayudar al rubio, seguramente eso también había pesado en el juicio de su padre cuando le mandara a llamar.

"Debe creer que soy valiente"

Sintió cuando la mano de Sasuke le apartó los cabellos de la mejilla y como puso, sobre esta un beso. El sonrojó de Hinata aumentó, y cabizbaja miró al moreno, este esbozaba una tranquila sonrisa. Como si le comprendiera. Al ver aquél gesto reflejado, Hinata supo que él también le hacía sentirse así, contenta y, por sobre todo, aceptada. Tan exultante estaba, que solo quería que el resto lo supiera, que todos quienes le conocían entendieran la razón de su alegría, y sabía que el primer paso estaba en decírselo a Sasuke, no solo por ser el más cercano en ese momento, con esa razón no bastaba. Si ella estaba dispuesta a dejar que él entrara en su vida, tenía que darle algo de crédito, un poco más del valor que tuviera cualquiera de sus amigos, y así mismo sabía que con ellos; con Kiba y Shino, también debería compartir aquél momento.

Tragó saliva y se mojó los labios, centró la vista en los ojos del pelinegro quién aún le dedicaba aquella sonrisa y con dificultad, habló:

— Hum… ta- también — si bien su sentir era verdadero, de todas maneras le parecía algo osado — Sa… Sasuke-kun también m…me alegra — debió bajar la vista de tan azorada que estaba, pero lo había dicho. Quizás sí, quizás al ayudar a Naruto había recobrado algo de valor. Cruzó los dedos y se dedicó a observar las imperfecciones de su mano, la venda había desaparecido el día anterior y solo un parche cubría la cicatriz que la denunciara como una chica valerosa.

Si lo veía desde ese punto de vista, había valido la pena.

— Tú también me contentas Hinata — escuchó, alzó la vista y se topó con que en ese segundo, era Sasuke quién escondía los ojos tras el flequillo. Tal vez se trataba de un efecto de la luz, pero le pareció ver las mejillas de su acompañante rosadas. Sonrió, aún si él no podía verlo, estaba adorable tratando de ocultar lo que ella… ¡Lo que sí, ella! le provocaba.

Extendió su mano con cuidado sobre el rostro de Sasuke y alzó los mechones que cubrían sus ojos, con cuidado y temiendo espantarle. Pero Sasuke siquiera se movió; ahí estaba con las mejillas aún teñidas y mirándole como si fuera un niño atrapado en medio de una travesura, de una mala travesura. Su respiración se aceleró, cuando entendió el deseo que la embargaba, pero se dijo a si misma que debía tranquilizarse, que era algo que ella quería y que no estaba mal hacerlo. Al fin de cuentas, si él la había besado tres veces, ella perfectamente podía exigir aunque fuera solo una.

"Solo un poco más"

Centrada completamente en los labios de Sasuke, no vio que los ojos negros de este reflejaban los suyos, los veía frente a ella insinuantes y temblorosos. ¿Cómo podía ser que ella provocara todo eso? Sintió la mano tibia del Uchiha recorrerle con delicadeza el cuello para rozar calmadamente el borde de su mandíbula, con el mismo movimiento parecía acelerar la cercanía hacia él.

Sintió cosquillas cuando la respiración de Sasuke chocó con su nariz, olía a lluvia y humedad.

— Hina… — alcanzó a escucharle hasta que el delirio terminó.

Cierto, lo había buscado y la vertiginosa sensación de su estómago parecía gritarle que esa era la primera vez en que sus labios se encontraban. No lucharon o se ahogaron, Sasuke parecía morderla y ella se recordaba que era la cuarta vez…

La cuarta vez.


N/A: Agradecimiento a:

, Tsuki Tsuruga, LaCrazyWriter, LULYHIME, Caritay, Yami Tsukiko, Anii Gabiiz, Dark Amy-chan, Andrea, Marcia Andrea, LuuisaMh, Lilipili, Guest, , Methy, sasyhinafan por siempre.