¡Buenas! Lamento la demora, pero entre trabajo, trabajos y estudio perdí toda la inspiración posible. Sin embargo acá esta, de aquí en adelante los capitulos serán más extensos, principalmente por que debo cerrar bien todo los nudos, de una manera que, al menos a mi, me parezca creíble. En fin, capitulo dedicado a Sasha545, dandole especial gracias por TEAM SEVEN, lejos uno de los mejores que he leído de Naruto.
Por otro lado antes recomendé la discografía de Clammbon con algunos espisodios, para este me ha servido Sakurabito de Every Little Thing
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Un día Sábado de Lluvia
Kiba le estaba guardando secretos, lo sabía. Su siempre explosivo amigo había, de un día a otro y sin explicación plausible, guardado un repentino silencio. Y no uno tranquilo o meditativo, como solía ocurrirle a él, sino uno acorde a la personalidad del Inuzuka; violento, agresivo y molesto.
Shino no se consideraba alguien entrometido, a su gusto todas las personas pasaban por momentos o etapas en las cuales la soledad y la tranquilidad resultaban esenciales para resolver los conflictos internos, a los que muchos jóvenes de su edad –él mismo se incluía en ese grupo- afectaban, pero aquellas tres características habían enmarcado el estado de ánimo de su amigo. Era natural, desde luego, que así fuera. Muchas veces había llegado a la conclusión de que la única razón por la cual ambos se toleraban era que; se complementaban de una forma casi única, en donde él aplicaba la razón y Kiba la emoción. Lógicamente, entonces, y visto desde su perspectiva era casi normal que Kiba reaccionara así estando enojado o, como él lo veía, furioso. Sin embargo, la diferencia, esta vez, consistía en que al parecer, su amigo no podía controlar la situación que lo afectaba. Y eso, desde que le conociera, no había ocurrido ni una sola vez.
No le fue difícil entonces llegar a una conclusión, que con todas sus fuerzas deseo no fuera la que atormentaba a Kiba; que su desazón y enojo tenían que ver con Hinata.
Los últimos dos días de esa semana Kiba había cortado todo contacto con el exterior, se mostró más que desagradable con Sakura las pocas veces en que se toparan y no saludaba a Neji, cuando este, en una situación que él mismo calificó de sorprendente, le dirigía las correspondientes palabras al inicio de cada jornada. Con Karin mostraba una actitud de lo más pedante, aunque ella fingía no prestarle atención, esta actitud se reforzaba en presencia de Sasuke, sin embargo el Uchiha, demostrando algo que a Shino le pareció la más absoluta madurez, pasaba de cualquier gesto. De hecho era como si el moreno quisiera llevar la fiesta en paz con su amigo, o en el más imaginativo de los casos reconciliarse con él.
Shino entendía que su amigo estaba perturbado y sabía que en ello existía una correlación directa que iniciaba en Neji o Hinata y de estos pasaba al Uchiha, solo que no podía, por más que se esforzara, juntar las piezas para que ese rompecabezas tuviera algún sentido. Desde luego que la repentina actitud silenciosa de Kiba no ayudaba en lo absoluto, su amigo, generalmente no tenía problema alguno en demostrar cuando las cosas le molestaban y a consecuencia de ello, extender las razones del porque eso ocurría. Pero ahora se había dado una situación completamente nueva y perturbadora; Kiba guardaba en silencio el rencor que lo carcomía.
Por lo mismo cuando esa mañana pasó por él no le extraño verlo en pie. Era sábado y lo normal sería que Inuzuka durmiera hasta el medio día, pero habiéndolo estudiado durante los últimos dos, su intuición no le falló cuando asumió que de ir por él, remarcando el cambio que su amigo sufrió a mitad de semana, estaría levantado, desayunado y dispuesto.
Solo se equivocó en lo último. Entonces sí, tenía razón al entender que se trataba de Hinata.
— Somos sus amigos — dijo con la convicción de que aquellas palabras servirían para motivar a Kiba — no la hemos visto en lo que va de semana — Kiba le dio la espalda y se inclinó para depositar la comida en el recipiente de Akamaru, el perro aulló suavemente, como si estuviera de acuerdo con las palabras de Shino.
— Sabemos que está bien — contestó incorporándose — además… me fastidia tener que ir a la residencia Hyuuga, siempre nos hacen esperar en el vestíbulo.
— Antes jamás había sido un problema para ti, Hinata sufrió un grave ataque en la semana…
— Pero Naruto estuvo ahí… — nuevamente Kiba guardó silencio, Shino notó como le temblaban los hombros — parece que Hinata tiene nuevos amigos.
— Aún si así fuera, no es excusa para nuestra actitud — Kiba se volteó con gesto aburrido y le miró a los ojos, pudo notarlo desde ya hace un par días pero solo ahora lo confirmaba; su amigo no estaba durmiendo, de todas maneras continúo — de ser nosotros quienes estuviéramos en su situación, ella no habría dudado en ayudarnos — Kiba, nuevamente, le había dado la espalda, otra extrañeza dentro del comportamiento de su amigo, hace algunos días haberlo tratado de desconsiderado lo habría enfurecido.
También él se sentía extraño, si Kiba no quería hablar no le obligaría a hacerlo, pero de alguna manera, conociéndolo como lo hacía sabía que el desahogo era necesario. Respiró hondo entonces y habló:
— Si sigues ignorando tu situación esta terminara por afectarte y eso incluye tu desempeño, está claro que no tienes intención alguna de visitar a Hinata, mi pregunta es: ¿No lo harás porque estás enfadado con ella? y si es así, me gustaría saber la razón— solo entonces Kiba volteó, ahora completamente. Seguía serio y bastante calmado.
— Estas muy hablador hoy ¿no?
— Es evidente — Kiba sonrió desganado.
— No estoy enojado con Hinata si es que eso es lo que te preocupa, simplemente considero que ya no es necesario pasar tanto tiempo con ella — miró al cielo y continuó — ¿Crees que seguirá lloviendo? — Shino se guió por la vista de su amigo, siguió una línea de nubes que se perdía detrás de las montañas que rodeaban el valle de Konoha, el pronóstico del tiempo de esa semana decía que las lluvias continuarían, algo que era problemático, como lo diría Shikamaru Nara.
"Nara"
Algunas de las especies de escarabajos que criaban estaban confundiendo la tibieza del invernadero con la primavera, por lo que estaban acosando a las hembras y peleando entre machos más temprano de lo normal.
— Me gustaría que no, pero por lo que sé, este frente de mal tiempo seguirá hasta la próxima semana — volvió la vista hacia su amigo y vio como este asentía en silencio. Finalmente se rindió, tratar de escarbar en Kiba y que este le dijera por si mismo lo que le ocurría se estaba volviendo una tarea demasiado agotadora. Admitía, sin embargo, que en parte era su culpa, él le había menospreciado al creerlo más simple.
"Quizás a esta edad nadie lo sea"
— Está bien — admitió — no necesitas decirme nada más, pero está mal que lo sigas guardando como si fuera un secreto, es bastante claro que eso no te hace bien.
— ¿Crees que tengo un secreto? — preguntó Kiba como si no fuera posible creer semejantes palabras.
— Es obvio que algo te perturba, además estás reaccionando a ello con ostracismo y agresividad, solo me queda concluir que se trata de un secreto— Kiba se cruzó de brazos bajó la vista para, inmediatamente, fijarla en él acusatoriamente.
— Es natural que lo notaras, guardar secretos es parte de lo que eres ¿no? — aquellas palabras le tomaron por sorpresa tanto como el tono que Kiba utilizó, se sintió de pronto atacado y notó aquél aire de agresividad con que su amigo respondía a la presencia del Uchiha. De todas maneras no fue un gesto que diera como resultado alguna reacción en él más que sorpresa.
— No sé qué tiene que ver una cosa con la otra — contestó con calma, Kiba rió con ironía, gesto que en esta ocasión, si le molestó.
— Vaya, yo creo que si saldrá el sol, primero estás tan cotorro como cualquier niñita de primaria y ahora no eres capaz de usar tu lógica para unir puntos… dime Shino ¿Con que más vas a sorprenderme? — quizás si estaba cometiendo un error, quizás Kiba debería guardarse esos sentimientos que lo entristecían tanto y él marcharse.
— No tomaré en cuenta tu sarcasmo por que sé que estás enfadado, si no quieres hablar de ello lo entiendo.
— Te lo agradecería, aunque debo decir que me parece injusto que me pongas en esta situación.
— Lo lamento si te di esa impresión, solo intentaba ayudarte— Kiba se encogió de hombros.
— No todo puede resultar siempre como uno quiere — finalizó dándole la espalda.
Shino se le quedó observando solo un par de segundos más, antes de que él mismo le diera la espalda y se encaminara a la salida. Se topó con Hana quién le saludó amablemente y llegó a la entrada del jardín.
No valía la pena el volver a intentarlo y aunque no se consideraba alguien que se rendía, le pareció, en aquél momento, que Kiba necesitaba más tiempo a solas.
Solo que… solo que…
Hana lo vio pasar a su lado, de regreso al jardín, como si se tratara de una sombra gris y silenciosamente letal.
Kiba había vuelto a agacharse, aunque más que incómodo se veía cansado y parecía que solo encontraba consuelo en la compañía de Akamaru, así mismo se había dicho que lo dejaría en paz, pero algo de lo dicho por este seguía dando molestas vueltas en su cabeza.
— ¿Por qué dices que es injusto de mi parte? — soltó sin meditarlo demasiado. Kiba siquiera se alteró con ello, solo se puso de pie, esta vez con Akamaru en sus brazos. Lo cierto es que no se esperaba una respuesta tan contundente de parte de su amigo, ya que, obviamente mostraba una percepción de las cosas y del universo, que Kiba, por su carácter o temperamento jamás mostraba. Así que no pudo evitar quedar sin palabras cuando este, soltó sin ningún tipo de anestesia.
— Me dices que no guarde secretos por que pueden afectarme… ¿Has visto acaso como los tuyos te afectan? — dicho eso se acercó a él y siguió bombardeándolo — ¿Acaso no es tu secreto que te gusta Ino?
Hace una semana atrás Sakura había estrenado nueva habitación y su madre, literalmente, hizo desaparecer toda la ropa que a su gusto resultara infantil, lo mismo con sus juguetes e indumentaria en general. Sin embargo, buscando compensar el posible trauma que significaría para su hija desprenderse tan bruscamente de una parte de su vida, la señora Haruno, muy generosamente ofreció llenar el gigantesco closet con toda la ropa que Sakura deseara. Ella misma consideraba que ese movimiento significaba un retorno a la normalidad, después de tan brusco cambio.
Sabiendo que Ino se encontraba mejor, la madre se Sakura también extendió su invitación a la mejor amiga de su hija y, compadeciéndose de su estado indicó que no tendría problema en darles los regalos que quisiera, siempre y cuando ayudara en el ánimo de su hija que, en esos días, se veía muy decaído. Para Ino no era una situación cómoda, Sakura podía notarlo; su amiga aún se mostraba algo mareada por los calmantes que había recibido durante toda esa semana, pero la madre de esta consideró que estando cerca de una médico de la reputación de la señora Haruno, nada le podía ocurrir a su hija que no fuera subsanable. Sakura, egoístamente, compartía esa opinión. Además se sentía culpable; no había podido socorrer a Ino cuando ella sufriera su accidente y los dos días posteriores al accidente del invernadero, debió conformarse con ir a su casa y hacerle compañía.
Por otro lado no había vuelto a visitar a Naruto, después del mar de lágrimas en que se convirtió frente al rubio se sentía llena de culpa y en ciertas cantidades también mortificada. Aunque le costaba descifrar el porqué. Además entre la indiferencia de Sasuke, la ausencia de Ino y la agresividad de Karin y Kiba su semana había terminado de la peor manera. Se admitía que ya estaba bien, que viendo la realidad de sus dos amigos, Naruto e Ino, no pudo evitar sentirse como una niñita mimada y ella no quería tener esa imagen de sí misma, por ello y a pesar de no estar óptimamente de ánimo, accedió a la petición de su madre para que las tres pasaran un grato día en el centro comercial.
Bajo esa consigan Sakura accedió a que su madre le probara toda la ropa de adolescente que podría quedarle bien, cambió su elección de colores dejando los rojos y rosas atrás, se decanto por el verde jade, que según su madre e Ino le resaltaba sus ojos así como por colores más pasteles; se decidió por un vestido corto de encajes sueltos y estrechas tiras sobre los hombros, se veía delicado y supo que era algo que también debía trabajar, trataba de ser femenina porque era lo que se esperaba de ella, pero distaba mucho de tener la elegancia de Hinata o seducción de Ino, su carácter usualmente le ganaba las batallas a la razón convirtiéndola en alguien de lo más ordinaria, siquiera Karin, tan o más agresiva que ella, se comportaba de esa manera, incluso la pelirroja tenía un aire que exudaba seguridad y peligro, lo que la hacía ver mucho más madura que cualquiera de la clase.
— Te ves muy linda así hija — sentenció su madre a lo que Ino asintió conforme. Su amiga se había decidido por un vestido de un azul clarísimo que en la zona del busto se arrepollaba para caer delicadamente sobre sus muslos.
— Tienes una cintura bastante estrecha — añadió, acercándose a su amiga desde atrás y recogiendo un poco más la tela del vestido. Sakura no pudo evitar fijar la vista en el pequeño bulto que eran sus pechos.
"¿Será otra de las cosas que atrae a Sasuke-kun?"
Si era así estaba perdida, pechos grandes e indiferencia, era exactamente lo que Hinata Hyuuga había demostrado durante todos esos años. ¿Sería tanto el tiempo que Sasuke llevaba fijándose en ella? quería creer que no. Al fin de cuentas, jamás antes habían cruzado palabra alguna ¿Podía ser que los sentimientos cambiaran tan radicalmente en tan poco tiempo?
— ¿Crees que Sasuke-kun esté enamorado de ella? — preguntó de pronto, cuando notó que su madre las había dejado a solas. Ino la miró a través del espejo fijamente, Sakura no pudo deducir nada de aquella mirada y consecuente con esa respuesta la rubia contestó:
— No lo sé, si me lo hubieran dicho hace unos meses lo habría creído imposible — Sakura no pudo evitar extrañarse, en algún sentido que no entendía le parecía injusto que Hinata fuera considerada alguien incapaz de llamar la atención de un chico como Sasuke Uchiha, bueno… estaba visto que no era así. Pero si había sido recientemente no podía tratarse de su figura, a menos de que se vieran constantemente en las afueras del instituto, no existía posibilidad alguna de que el Uchiha la hubiera visto con menos ropa o de alguna forma diferente a como la veía el resto y, lo cierto es que, como una alumna regular Hinata no llamaba particularmente la atención — creo que Sasuke ha visto en Hinata-chan más de lo que el resto ve — Sakura asintió, creer que se fijaba en las chicas por su aspecto, era tacharlo de superficial y esa era una característica que Sasuke Uchiha detestaba.
"Sin embargo estuvo con muchas chicas vacías"
Recordaba perfectamente cuando él le dijera que no la veía como al resto, que era demasiado valiosa para ello. ¿Había cambiado su percepción de las chicas con Hinata? ¿Había cambiado él?
— Creo entonces que el cambio da lo mismo ¿No? — dijo volteando hacia su amiga, Ino la miró verdaderamente extrañada.
— Se supone que todos los cambios son buenos — contesto. Sakura negó, miró su flequillo y el corte de cabello que en un arrebato por parecer más adulta se había hecho.
— Me gustaba mi cabello largo — Ino retrocedió.
— Bueno, no pareces una niña sin lo llevas así de corto, además te queda bien — sonrió la rubia. Sakura asintió devolviéndole el gesto a su amiga.
— Quizás los sentimientos también cambian para bien — dijo mientras ambas se dirigían hacia la vendedora que hablaba animadamente con su madre.
— ¿Crees que tus sentimientos han cambiado? — Sakura negó.
— Pero no puedo evitar sentirme más tranquila.
— Eso es una buena señal.
— ¿Fue lo que te ocurrió a ti? — Ino volteó hacia su amiga a medias extrañada, a medias sorprendida.
— ¿A qué te refieres?
— Cuando dejaste de amar a Sasuke-kun ¿Te sentiste tranquila? — un gesto de alivio se pinto en la cara de su amiga, Ino sonrió con calma.
— Creo que estaba encaprichada con él, es cierto que en algún momento me vi como su novia, pero hay algo en él, en su exceso de seguridad que me causaba algo de temor… además entendí que no lo conocía en lo absoluto ¿Cómo puedes querer a alguien de quién lo único que sabes es que le gustan las chicas de cabello largo?
— Bueno, yo si logré conocerlo.
— ¿Te gustó lo que averiguaste? — Sakura debió guardar silencio, ya ha habían llegado al lado de su madre y además no sabía que contestar.
Sasuke había sido intachable como amigo, como un amigo muy, pero muy reservado. Aún así, era cierto lo que Ino sabía, Sakura conocía los gustos del Uchiha quizás mejor que nadie, pero seguía siendo un velo superficial sobre lo que él era, nada más que lo visible y evidente. Naruto sabía más del Uchiha y Sakura solo podía ver un atisbo sobre lo que eran las conversaciones y secretos entre esos dos. Por ejemplo intuía que entre los hermanos Uchiha existía cierta rivalidad enmarcada por la admiración que el menor sentía hacia el mayor, pero jamás los había escuchado hablar de ese tema en particular, eran las cosas que Sasuke le vedaba y ella, desde que se conocieran, lo aceptó tranquilamente.
Lo consideraba su error, jamás le había guardado secreto alguno a Sasuke y a cambio terminó recibiendo muy poco. Era tan injusto. Y ella tan, tan torpe.
Cuando salieron de la tienda, decidieron que era la hora adecuada para ir a comer algo. La señora Haruno no era partidaria de la comida chatarra, como médico conocía todas sus contra indicaciones y por supuesto que la tenía vedada en su hogar. Solo que en esta ocasión cedió a los ruegos de su hija y su amiga, el que Sakura se volviera infantilmente manipuladora, aunque fuera por algunos minutos, le hizo ver que fuera lo que fuera que le tenía deprimida estaba quedando atrás. Se encaminó todas sus bolsas y paquetes a una mesa y telefoneó a su esposo para que fuera a recogerlas, mientras observaba como su hija e Ino ordenaban para las tres.
A Ino no le molestaba aquella comida, tenía un metabolismo privilegiado, le daba lo mismo lo que comiera ya que terminaba si o si con el mismo peso, sin tener la necesidad de hacer ejercicio alguno. Desde luego que Neji Hyuuga exigía un mínimo de velocidad, resistencia y fuerza para pertenecer al equipo de kendo e Ino estaba orgullosa de saber que cumplía con todos esos requisitos, por lo que hacer un pedido de pizza extra grande no la inmutó en lo absoluto, habría sido buena idea acudir con Choüji. Pensando en sus compañeros y en su capitán no pudo evitar mirar su brazo escayolado y luego recordar los sueños que había tenido con el muchacho que le salvara, sentía cierto resquemor y vergüenza de preguntar por él. Pero, al parecer nadie sabía que Shino y Shikamaru habían tenido una discusión en la enfermería, era un episodio que no recordaba y al cual su memoria parecía no querer acceder.
Evidentemente le parecía injusto, sobre todo por que Shikamaru había hecho tan poco y Shino tanto, que se pusiera en duda la ayuda del segundo le irritaba profundamente. Además no paró, en esos días, de soñar con las cochinillas, con la calidez del aire que las rodeaba y del fuerte abrazo con el cual Shino impidió que se partiera el cuello. Le habría gustado verlo en esos días, pero no había tenido noticias de él y Sakura seguía ensimismada en el quiebre de su relación con Sasuke como para interrogarla sobre el muchacho.
La chica del servicio le extendió su bandeja, Sakura llevaba la que le correspondía a ella y a su madre, por lo que si bien estaba ayudándole de todas maneras le pareció incómodo el tener que cogerla con una sola mano, giró sobre sus talones para seguir a su amiga cuando tropezó. La inseguridad de sentir de nuevo aquél vértigo en su estómago desapareció en cuanto notó que su bandeja seguía intacta en el aire, alzó la vista y tras ella lo vio.
— ¿Alimentándote sanamente? — preguntó Shikamaru con un deje de ironía en su tono, Ino se incorporó en silencio y con mayor firmeza en sus movimiento le quitó la bandeja a su amigo.
— ¿Te importa acaso? — Shikamaru hizo un gesto de fastidio.
— Solo te estaba ayudando… problemática — Ino ocultó su gesto ofendido por la más pura dignidad.
— Sabemos la gran ayuda que puedes ser, así que no te molestes — e ignorándole trató de seguir de largo. Solo que se detuvo y volteó cuando escuchó una voz que no conocía, llamar al chico. No solo eso, se trataba de una voz femenina.
Pues bien, como siempre había acertado. Notó como su amigo miraba nervioso en su dirección, visiblemente alterado, no la conocía y desde luego que le parecía terriblemente común, era una chica invisible que sin embargo había logrado alterar a Shikamaru Nara el más despreocupado de todos los hombres que conociera, eso ya era mucho decir.
De haber estado solos Shikamaru habría ido tras ella, pero tal cual se estaba repitiendo últimamente él le había dejado sola. Era por esa otra chica, ahora lo entendía, sin dejar de avanzar no los perdió de vista; ella vestía un sweater gris y un par de jeans sueltos, llevaba un abrigo abierto y le sonreía a su amigo, tenía gafas gruesas, realmente nada que llamara la atención.
"Así que ella es"
Sus sospechas fueron confirmadas cuando, finalmente, Shikamaru dejó de mirar en su dirección. Pero Ino ya lo sabía, le había resultado evidente durante todos esos días en los que no se dirigieran la palabra. No sabía si, si lo que le molestaba era que Shikamaru le ocultara la información o realmente que estuviera con otra muchacha. Era cierto que se trataba de su vida y que ella no tenía derecho a intervenir, sin embargo, no podía evitar sentir cierta molestia hacia el Nara. Lo que le extraño fue ella misma, todo lo que debió doler su orgullo y vanidad se había esfumado, no estaba, había desaparecido. Aún así, y más enfadada de lo que pensaba procedió a tomar asiento frente a Sakura y a su madre.
— El idiota de Shikamaru tiene novia… ¡Y me lo había ocultado! — no esperaba la sorpresa que se pintó en el rostro de ambas Haruno. Y, en cierto, sentido le molesto, como si creyeran que era imposible que el Nara llamara la atención de alguna chica.
— ¿Novia? ¿Desde cuándo? — preguntó Sakura, Ino se encogió de hombros y cerró los ojos.
— Quién sabe, se supone que nos conocemos de niños… ¡Esa chica debía de ser controlada por mi antes de lanzarse a los brazos de ese idiota! ¡¿Cómo se atreve a dejarme de lado?! — la madre de Sakura rió y con gracia agregó.
— Cualquier diría que estás celosa…
— Mamá, para eso Ino debería estar enamorada de Shikamaru, pero solo son amigos — Ino asintió cruzándose de brazos.
— No necesariamente, es obvio que si Shikamaru tiene una novia querrá pasar más tiempo con ella que con sus amigos, hija las mujeres somos muy demandantes.
— Si así me compadezco de esa pobre muchacha, si conozco en algo a Shikamaru es que es un pobre desentendido, no le da importancia a nada— bajo entonces la mirada a su pizza extra grande — es un egoísta.
— Es el pecado de los hombres, querida.
— Pero ¿Sabes quién es? — preguntó Sakura, Ino negó.
— Nunca me dijo nada, estaba ocultándolo como si fuera un terrible secreto.
— Quizás temía tu reacción — agregó la madre de Sakura.
— ¿Por qué debería hacerlo? No es como si yo se lo fuera a impedir, es solo… que somos amigos. Yo le habría contado — Sakura asintió con calma y su madre solo volvió la vista a su plato.
— Bueno que se vaya al diablo — dijo la peli rosa — si se cree muy importante para decirle la verdad a sus amigos, no vale la pena angustiarse por ello — Ino asintió de acuerdo y luego le sonrió a su amiga.
— Que se vaya al diablo.
El resto del día transcurrió con relativa calma, el padre de Sakura pasó por su esposa y dejó a ambas chicas en el centro comercial, ya que estás habían decidido a última hora asistir a una función de cine. Sakura quería ver la historia de Jane Austen en Becoming Jane, pero Ino la convenció por Whip It, ya que la actriz principal era una chica de su gusto. No fue una buena idea, la relación de la protagonista con el chico de la película, les recordó a ambas lo que era ser cambiada por una recién llegada.
El día había comenzado nublado con constantes chubascos que a la hora en la cual compraban sus vestidos pasaron a una lluvia torrencial, lo cierto es que no era tan importante. Dentro del centro comercial difícilmente podrían sentirse afectadas por ello.
— Creo que ya deberíamos irnos — Aconsejó Sakura mientras salían del cine. Ino se mostró de acuerdo y entre ambas decidieron salir a los estacionamientos en busca de un taxi, sin embargo era demasiado tarde y la mayoría se encontraba en el recorrido natural de todos lo que a esa hora se retiraban.
— Quizás deberíamos llamar a papá — dijo Ino, ya que su casa se encontraba considerablemente más cercana al centro comercial que el hospital o la casa de Sakura.
— ¿Fue un buen día para ustedes chicas? — escucharon ambas, voltearon al mismo tiempo para ver tras ellas a Karin, Sakura solo la ignoró e hizo como si no la escuchara, Ino fue menos sutil.
— No creo que deba importarte.
— Vamos Ino, solo estoy mostrando algo de interés.
— Gracias pero no es necesario — notó entonces como cambió la dirección de su vista a Sakura y antes de que pudiera decirle que se marchara la pelirroja habló:
— ¿De compras Sakura? ¿Tratando de olvidar a Sasuke? — nuevamente Sakura la ignoró, giró hacia la rubia y la cogió del brazo.
— Vámonos — Ino se dejó arrastrar sin objetar nada, le parecía una idea bastante cuerda.
Salieron de las instalaciones del centro comercial y sin tener que cruzar palabra alguna, llegaron al acuerdo mutuo de dirigirse a la casa de la Yamanaka. Corría viento y tal cual en la mañana la lluvia iba y venía. Se mantuvieron en silencio durante un par de cuadras, aquella silenciosa complicidad agradó a Ino, la necesitaba. Sintió la tentación de contarle a Sakura lo que le ocurría con Shikamaru, pero desde que solo se dedicara a recordar a Shino, sentía que sus sentimientos, nuevamente no habían sido lo suficientemente fuertes para luchar por lo que quería. Quizás también solo se había encaprichado con Shikamaru y, si bien, Sakura se había mostrado más repuesta aquél día, entendía que la lucha de ambas no era en lo absoluto comparable, su amiga aún lamentaba, sin vergüenza alguna su pérdida a diferencia de ella que solo sentía el calor del aleteo de las cochinillas a su alrededor, que recordaba una y otra vez ese hueles a primavera.
— Me pareció una buena reacción — interrumpió de pronto, notando como sus ideas se mezclaban en un pantano.
— Era lo único que podía hacer, Karin me ha estado fastidiando toda la semana — Sakura suspiró — al igual que Kiba — Ino no pudo evitar sentirse extrañada.
— ¿Kiba? ¿Por qué? — Sakura bajó la cabeza avergonzada y volvió a suspirar.
— Está enfadado conmigo, aunque no sé claramente porque. Supongo que Naruto debió contarle algo— Ino lo meditó algunos segundos.
— No creo que Naruto sea tan bocazas, tú eres su amiga, mucho más que Kiba ¿no? — Sakura negó.
— Ya no lo sé — bajo el rostro y continuó — lo arruine, con él, con Sasuke… y con Kiba — Ino podía entenderla, si bien jamás habría obrado como lo hizo su amiga, la entendía. Ella también lo había fastidiado todo con Shikamaru y ahora se tragaba en silencio su frustración. De alguna forma que no entendía se había sobrepuesto al rechazo de su amigo mucho mejor que Sakura al de Sasuke, al fin de cuentas el paso que dio pie a la confusión lo había dado ella, nadie más.
— ¿Qué hacen ustedes acá? — escuchó y no pudo evitar alzar la vista, un violento rubor se apoderó de su rostro cuando notó quién acompañaba al chico que les hablara.
— Genial, lo que me hacía falta — replicó Sakura molesta — toparme con otro idiota — Kiba no se tomó muy bien aquél insulto y rápidamente contestó:
— Mucho ego Haruno, nadie en su sano juicio querría encontrarse contigo.
— Pues bien, entonces los dos estamos de acuerdo — y cogiéndola por el brazo, Sakura la arrastró — adiós — Ino quiso decirle algo al Aburame, pero este se mantuvo en silencio. No pudo evitar lanzarle una significativa mirada, como queriendo decirle algo.
"¿Hola, adiós? ¿Gracias?"
— No — y reconoció la voz de inmediato, algo subió de su estómago al pecho — es demasiado tarde para que caminen solas, hace poco Hinata sufrió un grave ataque gracias a su imprudencia, no cometeremos el mismo error— Ino notó el extraño gesto que se pintó en la cara de Kiba y la mirada de fastidio que le lanzó a su amigo.
— ¿Lo dices en serio Shino? ¿Ahora?
— ¿No es acaso lo que querías? — no pudo evitar sentirse confundida, Sakura mostró la misma perplejidad, solo que Kiba suspiró y cogiéndola sin nada de delicadeza se la llevó con él.
— ¿Qué haces idiota? Suéltame…
— ¡Cállate de una vez! ¡Ni creas que quiero estar cerca de ti!
— ¡Entonces no me toques! — Ino los vio adelantarse, sintiéndose poco a poco nerviosa. Giró hacia donde Shino le observaba y no pudo menos que sonreírle.
— ¿Cómo te has sentido? — preguntó escueto el Aburame, acercándose a ella, nuevamente tuvo esa sensación de peligro que sintió cuando se lo topó en el invernadero. Ahora lo entendía, ahí había comenzado su confusión, tembló cuando el viento se coló por su bufanda provocándole escalofríos.
— Muy bien, gracias — volvió a fijar la vista en su brazo escayolado, mientras a lo lejos escuchaba la pelea que sostenían Sakura y Kiba.
— ¿Qué tal si caminamos? — preguntó el Aburame, Ino asintió.
Con lentitud dieron los pasos que le llevaría a su hogar, nuevamente sintió el calor de las cochinillas, como si revolotearan en pequeños grupos a su alrededor, le gustaba aquello pero le preocupaba que esa sensación solo fuera posible estando cerca de Shino.
Itachi debió retroceder ante el intempestivo ataque de Neji, el dojo principal de los Uchiha vio como su heredero se inclinaba para evitar los golpes del sobrino de su invitado, logrando sacar algunas exclamaciones de los concurrentes. Hizashi, sin embargo, parecía más preocupado de las palabras que le dirigía Inabi Uchiha, quién fuera delegado por Fugaku a la investigación sobre los capitales Hyuuga en el extranjero, Sasuke sabía que se trataba de algo meramente superficial, además el padre de Neji estaba siendo un gran colaborador de la investigación, fue lo que su padre consiguió a cambio de encontrar a los atacantes de Hinata y Naruto.
Volteó la vista hacia la chica, esta pareció percibir su mirada y le sonrió con tranquilidad, a pesar de su rubor, para luego volver la vista hacia el combate que se realizaba. Sasuke no sabía si es que se sentía tan incómoda como él, pero esperaba que así fuera. Aunque esa era una idea algo egoísta de su parte. Quizás a la chica le gustaba la forma que estaban tomando las cosas, era algo que no podía asegurar.
Desde que se diera a entender que ellos tenían algo parecido a una relación, los padres de ambos habían comenzado una extraña cooperación que, hasta donde él sabía, jamás se había dado en la historia de ambas familias. Sasuke asumió que su padre aprovechaba la ocasión como una verdadera oportunidad. Fugaku lucía de lo más satisfecho rodeado por sus subordinados y Hyuugas, discutiendo asuntos que por lo entendido, bastarían para mejorar la reputación de la policía de Konoha y eso incluía, obviamente, a su flamante líder. Por lo que no objetaba en nada su actual situación con Hinata, a quién no prestaba la menor atención.
Bastaba eso para darle a entender que la investigación que se realizaba a las inversiones sus invitados era un asunto de vital importancia, mucho más de lo que la prensa o el mismo clan querían mostrar.
Por otro lado, la forma en la cual Hiashi Hyuuga había aceptado aquél intrínseco trato sirvió para mostrarle el orgullo y proteccionismo del líder del clan para los suyos. Según Itachi todo se había suavizado como la vainilla gracias a él y Hinata, no le gustaba pensar que de no haber existido ataque difícilmente podrían encontrarse en aquella situación. Aunque sintiéndose tan incómodo como lo hacía, tal vez habría sido mejor que nada ocurriera. Sin embargo, se negaba a pensar en ello, sin ataque no habría existido aquella reconciliación en el hospital y no le gustaba llegar más lejos con esos pensamientos, la idea de que prefería a Hinata dañada que lejos de él le perturbaba. Después de todo, solo era una relación simple de adolescentes, faltaba mucho para siquiera creer que en ello había algo parecido al amor, era demasiado precipitado.
Por lo mismo le fastidiaba todo aquél circo, Sasuke creía que se le estaba dando demasiada importancia a lo que él consideraba una relación demasiado temprana y, entre otras, cosas detestaba la idea de ser utilizado por su familia solo para obtener algunos resultados positivos en las investigaciones de su clan. Desde luego que Hinata le gustaba y mucho. De otra forma no toleraría toda aquella parafernalia que ambos clanes estaban armando. Siquiera se había cumplido una semana desde que les vieran de la mano, por lo que todas esas invitaciones de un lado a otro le parecían exageradas e innecesarias, el que Hinata le gustara no aseguraba en lo absoluto que la relación entre ambos llegara a algo más.
"Además esta Naruto"
Sin embargo ella parecía feliz y tranquila, no sabía si es que era debido a él o gracias a todo el espectáculo que les rodeaba. Después de todo significaba si o si algo más de atención sobre la muchacha y, si bien él no la conocía lo suficiente para decir que era algo que Hinata buscaba, estaba acostumbrado a pensar que si. A todas las mujeres les gustaba, de alguna u otra forma, ser el centro de interés.
Para esa tarde Sasuke había pensado en llanamente quedarse en casa, habiendo visitado a Hinata todos los días en que ella no asistió a clases, se encargó de llevarle las materias y habló concienzudamente con Neji sobre lo que el primo de la chica esperaba de él. Tratando de ser consecuente con ello toleró los desplantes de Kiba y se había alejado de Sakura y Karin. No es que tuviera miedo de que Neji pudiera llegar a golpearle, pero no quería otro embrollo como el ocurrido con la Haruno. Además, admitía que en varias ocasiones se comportó como un idiota y que las exigencias de Neji, en cierto sentido eran justas. De todas maneras sonrió cuando su hermano desvió el ataque del Hyuuga y logró darle un golpe sobre su hombro derecho, Neji titubeo, pero en ningún momento perdió el control de sus movimientos.
Aun así, había esperado una tarde tranquila en la cual centrarse en sus deberes.
En vez de eso, su madre le ordenó levantarse temprano para comenzar con los arreglos del salón principal, cuando preguntó porque llanamente le contestaron que esperaban la visita de Hiashi Hyuuga y como esta, a diferencia de sus visitas a la casa de Hinata era oficial debía regirse por el protocolo, el cual no significaba otra cosa ver a Hinata de lejos, mientras era rodeada por sus primas pequeñas, ya que las mayores, muy inteligentemente, habían programado una serie de eventos a los cuales les era imposible faltar, al igual que la mayoría de aquellos que eran de su edad. Por otro lado el clan Hyuuga no parecía tener muchos adolescentes a su disposición, fuera de Neji, Hanabi y Hinata. Además asumió, que como él, al ser el hijo del líder de la familia secundaria, así como herederas de la principal, su presencia resultaba obligatoria.
— ¿Tienes hambre hijo? — preguntó su madre, Sasuke negó. Mikoto sabía que su ánimo era de perros, por lo que había tratado de consolarle de todas las maneras posibles, incluso considerando que la comida ejercía algún efecto con él, tal cual lo haría con Naruto.
— Mikoto-san — escuchó, cuando alzó la vista Hinata se inclinaba suavemente a modo de respeto hacia su madre, todas las niñas del clan Uchiha que le acompañaban la seguían como los patitos a su madre.
— Oh, Hinata… — la muchacha intercambió una breve mirada con él, se ruborizó y volvió la vista a su madre — ¿Necesitas algo?
— Ehm, a… ano… yo, yo… me pre- preguntaba — la vio tragar saliva nerviosa y llevarse el puño cerca del rostro para bajarlo de inmediato, mientras seguía adquiriendo un tono rojizo, la vio respirar y continuar, esta vez con mayor seguridad — ¿Puedo ha- hablar con Sa- Sasuke-kun a solas? — su madre rió y Hinata nuevamente se ruborizo.
— Querida no necesitas mi autorización para ello — Mikoto se puso de pie y le dirigió una escueta mirada junto a una media sonrisa, Sasuke solo bufó; era tan típico. Sin embargo, agradeció cuando su madre se llevo a todas las niñas del clan a otro sector del dojo, en donde a los pocos segundos comenzaron a echar porras hacia Itachi.
— Jamás había visto esa defensa en Neji — dijo una vez que la muchacha se hubo ubicado a su lado. Hinata volvió la vista hacia el combate de su primo e Itachi. Sasuke pudo notar como el movimiento de la chica había llamado la atención de todos los presentes, solo Hiashi que hablaba con Fugaku se mantenía ignorante de la situación, no pudo evitar preguntarse si es que acaso era tan engreído como su padre. Itachi al menos no lo parecía, y pensar, en ese momento que él era quién sería la copia del líder del clan le molesto, de Hinata era imposible decir lo mismo, si no fuera por sus ojos difícilmente se podría decir que ella era una Hyuuga.
— Es un movimiento que Hizashi-san per… perfeccionó, Neji - ni san tiene su propia versión.
— ¿La está mejorando? — sin mirarle Hinata asintió. Dejó, por unos segundos, de prestarle atención a la muchacha y se centró en el combate, el grupo Hyuuga guardaba respetuoso silencio todos sentados en formación tras Hanabi Hyuuga, quién, a su vez, le observaba a él y a su hermana.
Fue cuando Itachi alzó su shinnai, interrumpiendo la defensa de Neji, al cual se había acercado para dar una falsa sensación de seguridad. Por como lo veía Sasuke, el Hyuuga había caído en su trampa, lo que celebraron todos los Uchiha presentes haciendo exclamaciones de triunfo. Sin embargo, Neji no dejó que su arma se escapara de las manos, con rapidez cogió el mango de su bokken, y estrelló un golpe superficial sobre el hombro izquierdo de Itachi. Ambos retrocedieron realizando ashi sabaki a tal velocidad que por un momento, perdió la vista de sus movimientos.
— Llevo años practicando kendo y jamás había visto a ni-san moverse así — declaró. El movimiento que Hinata hizo captó su atención para alejarla del combate.
— Es cierto, Sasuke-kun no suele ir a los torneos de Konoha — Sasuke asintió — también Neji -ni san se muestra diferente cuando se trata de — volvió a verla, Hinata lo notó y comenzó con su tartamudeo —… de… de los en- trenamientos en la escuela.
— Puedo notarlo — dijo sonriéndole y era cierto, siempre había creído que su hermano era el mejor, al menos lo era dentro del clan superado solo por Obito Uchiha y Shisui, sin embargo de este último era reconocida su reputación de mañoso, y a pesar de que el honor era parte de la educación Uchiha, nadie dentro del clan hacia asco a su reconocida astucia.
— Espero que mis primas no te hayan molestado.
— N… no, no ha sido molestia S-Sasuke-kun — él sabía que Hinata contestaría algo así, era normal dentro de su carácter, solo que se sentía extraño ante toda esa gente que, aún cuando fuera su familia, fingían no estar atentos a sus movimientos.
— Puedes decírmelo si es así — finalizó volviendo la vista hacia el combate; Neji e Itachi lucían cansados, de hecho los movimientos de ambos se habían ralentizado, por lo que no pudo adivinar en ningún momento que al mismo tiempo decidirían ir al ataque, en lo que parecía ser la jugada final del ambos, Sasuke bufó cuando vio la shinnai de su hermano quebrarse en dos, mientras que Neji miraba con cierta incredulidad el bambú partido, solo salió de su estado de shock, cuando Itachi le felicitó palmeándole el hombro. Los aplausos fueron breves y tranquilos, a Sasuke le parecieron muy propios de los Hyuugas.
— Una shinnai no es un arma… a-adecuada para un combate — intervino Hinata, Sasuke solo se encogió de hombros. Fugaku había detenido su conversación con Hiashi para ver el desenlace del combate, siquiera había movido un musculo de su rostro, aplaudió como todos la victoria de Neji y sin inmutarse volvió la vista a sus invitados.
— No es necesario que excuses a Itachi — dijo algo molesto. Su hermano y el Hyuuga se saludaron y procedieron a sacarse sus armaduras, Hanabi acudió solicita a Neji, no sin antes hacer una reverencia a Itachi.
— Hum… Sa… Sasuke –kun — al escuchar su nombre volvió a poner su vista sobre Hinata.
— ¿Si?
— ¿E… estás molesto? — la respuesta era que sí, pero le pareció mal decírselo a la chica, por otro lado jamás había sido alguien cínico, la gente, incluso aquellos que no le conocían sabían cuando él, Sasuke Uchiha estaba enfadado.
— No, pero me fastidia todo esto.
— Oh — la muchacha bajó la vista, Sasuke suspiró y la tomó de la mano. No le importó que todos le observaran, solo le interesaba ser claro con ella. Hinata alzó la vista, al momento en que el color de su rostro cambiaba.
— No lo tomes a mal, no se trata de ti, solo creo que todo esto es exagerado — los ojos de la muchacha se tranquilizaron y aunque el rubor no bajó sonrió.
— Es, es cierto, pe- pero Otou-san insistió.
— Es claro que quiere tener la cooperación de mi padre para buscar a quienes te hicieron daño
— Oh, hum… — Hinata asintió y bajó la cabeza en silencio. Sasuke le miró extrañado, asumió que ella también debía de sentirse incómoda, la silenciosa y tímida chica que conoció no podría haber cambiado de aquella manera después de no haberse visto durante solo un par de horas.
— Por ello lo tolero, si es para atrapar a esos bastardos no me importa pasar por estas reuniones — Hinata se le quedó mirando con un brillo en sus ojos que, hasta ese momento Sasuke solo había visto cuando ella le besó. A fuerza de voluntad mantuvo la mirada en la chica, obligándose a no reaccionar, no importaba que sintiera como el calor le subía al rostro, él no demostraría nada.
— Gra… gracias Sasuke-kun — le funcionó, fue ella quien debió desviar la mirada. Aquello hizo que se sintiera realizado, era parte de su ego y no lo negaba, él era quién era. Por mucho que Hinata hiciera para controlarlo, aún inconscientemente, se esforzaría para no ceder, la chica podía gustarle mucho, pero de ahí a ser un monigote era algo completamente diferente.
— No tienes nada que agradecer, es parte del deber de la policía de Konoha el buscarlos y detenerlos.
— Hum… — Sasuke le miró extrañado.
— ¿Ocurre algo?
— Yo s… sé que Sasuke-kun está convencido de… de que esa es la ma… manera en la c… cual deben de hacerse las cosas, pero…
— ¿Acaso tú no? — Hinata negó, haciéndole preguntarse si es que acaso no había perdido el juicio de un momento a otro.
— Y… yo no quiero que los atrapen, la influencia de Otou-san ha… haría que se les juzgara con demasiada dureza.
— No puedo creer que estés diciendo eso — sin poder evitarlo se acercó aún más a ella — Hinata, esos sujetos te hicieron daño y le partieron la cabeza a Naruto.
— Lo, yo lo sé, pero… a veces pienso en, en lo que pudo llevarlos a eso. No, no creo que haya sido solo por hacer mal a alguien — Sasuke le miró con incredulidad, habían muchas cosas que no sabía y que aún no era capaz de comprender, pero el darle la libertad a alguien que le hiciera daño, más que parecerle un acto de bondad, lo veía como un acto de locura o estupidez.
— No lo entiendes— dijo bajando él la cabeza. Hinata le miró interrogante, pero en aquél momento, con toda esa gente a su alrededor no tuvo ganas de explicarlo, quizás siquiera fuera capaz de decirlo cuando estuvieran a solas.
— Un momento de atención — Sasuke dirigió la vista hasta donde su padre los había llamado a todos, por unos segundos la ridícula idea de que anunciaría algún compromiso entre ambos le hizo sudar frío — por favor demos paso al comedor — su madre se acercó a su padre y conversando con una Hyuuga siguió la pequeña caravana que componía Fugaku y Hiashi. Fue cuando Neji en compañía de Itachi y seguido por Hanabi se les acercaron.
— One-san — Hinata sonrió a su hermana, quién a diferencia de otras ocasiones se lanzó sobre ella para abrazarla, interponiéndose entre ambos y llevándosela con ella. Itachi y Neji parecían completamente repuestos y, tal cual él, se quedaron esperando que el resto de la comitiva saliera del dojo.
— Buen combate — dijo Sasuke a su hermano, Itachi solo sonrió y, nuevamente, extendió su mano para posarla en el hombro de Neji, que hasta ese momento se veía con toda la intención de alejarse de ellos.
— Fue Neji-kun quién hizo un gran combate — el Hyuuga volteó y entendiendo que se esperaba algún comentario de él, agregó.
— Es mejor que tú, Itachi-san, hayas hecho un buen combate, significa que le he ganado al mejor — Sasuke solo bajó la vista molesto, mientras que su hermano sonrió con elegancia ante las palabras de Neji.
— Es una buena forma de hacer que tus méritos recaigan sobre mi… es muy cómodo de tu parte ¿No crees Neji-kun? — el Hyuuga les dio esa mirada de autosuficiencia que tanto le fastidiaba.
"¿Neji-kun"
— Tal vez — Sasuke no pudo menos que sentirse incómodo ante esa muestra de complicidad entre ambos, no era fácil de aceptarlo, no después de ver ese combate, no después de imaginarse a Itachi como su hermano mayor y ejemplo a seguir. Decidió ignorarlos y avanzar hasta encontrarse nuevamente con Hinata, pero esta vez fui Neji quién le detuvo.
— Debo hablar contigo — dijo tan serio como siempre, molesto por la demostración de confianza que había tenido son su hermano, Sasuke se soltó bruscamente.
— Sasuke — increpó Itachi.
— No me toques — Neji le soltó y volvió a fijar en él aquella mirada que como capitán siempre le lanzaba.
— Kiba fue a visitar a Hinata esta tarde — le soltó, a Sasuke le dieron ganas de írsele encima a golpes.
— ¿Por qué me dices esto tú?
— Hinata no sospecha de las intenciones del Inuzuka, cree que no hay nada que decir u ocultar, si le preguntas lo verás — Itachi se le quedó mirando, mientras Neji se alejaba para volver con los suyos. Sasuke enrojeció de vergüenza e ira, al ver que el Hyuuga siquiera había esperado encontrarse a solas con él. Itachi no tenía porque saber los problemas de su relación con Hinata.
"Relación…"
— Es idea mía… o ¿Neji está de tu lado? — soltó de pronto su hermano, para, claramente, sorprenderle.
— ¿Qué has dicho? — Itachi le miró con la misma perplejidad.
— Que pareciera que Neji está de tu lado — Sasuke puso los ojos en blanco y procedió a continuar al resto de sus parientes.
La comida había transcurrido con tranquilidad, Mirei Hyuuga le había indicado como es que debía comportarse frente a Mikoto para dar una buena impresión, y si bien lo intentó, le pareció que a la madre de Sasuke no le gustaba que nadie, siquiera mencionara algún tipo de sugerencia o en su defecto mostrara ganas de ayudar. Mirei-san le dijo que se trataba de la seguridad del ama de casa.
— Mikoto-san quiere mostrarse como una anfitriona diligente Hinata-sama… — no pudo evitar quedarse pensando en ello. ¿Acaso su madre habría pasado por lo mismo?
Por suerte a los jóvenes se les dejó en un grupo aparte lo que le permitió conversar tranquilamente con sus primos y Sasuke. Se sintió aliviada de ello, el estar con quienes conocía le ayudaba a sentirse en confianza, sobre todo si es que se trataba de su hermana y su primo. Además Sasuke era comprensivo con ella. Todo eso contribuía directamente en que su tartamudeo disminuyera, por lo que podía expresar sus opiniones sin tener que bajar la cabeza por ello, además como su padre se lo dijera; era ella la heredera debía reconocer y darse la importancia que le correspondía, Neji o Hanabi, los dos estaban por debajo de su importancia y por mucho que Sasuke fuera un Uchiha, no era el heredero directo. Palideció, recordó el frustrado compromiso con Itachi y bajo ese halo no pudo dejar de ver lo extraña que era toda esa situación.
— ¿Ha sido un día agitado? — preguntó Sasuke, estaba irritado y Hinata lamentaba el no poder tranquilizarlo, pero lo cierto es que le resultó una torpeza de parte de su clan hacer todo aquél show solo porque les habían visto de la mano, es cierto que ya llevaban cuatro besos correspondidos, pero eso no era algo que se debiera de publicar.
— Mucho — asintió ella — no, no esperaba toda esta recepción— Neji que estaba a su lado también asintió.
— Es parte de la política de los clanes, de haber sido la invitación de parte de Hiashi-sama, habríamos pasado por lo mismo.
Neji tenía razón y ver que la apoyaba con respecto a esa idea, no pudo menos que hacerle sonreír.
— ¿Sasuke-san? — llamó Hanabi al muchacho, este no ocultó en lo absoluto su sorpresa al ver que la pequeña le dirigía la palabra, desde luego que era raro, Hanabi Hyuuga siempre se mostraba hostil hacia él — ¿Tú no tienes compromiso alguno con Onesan o sí? — ante la intempestivo de la pregunta la perplejidad se copió en el rostro de ambos Hyuugas.
— ¡Hanabi-chan! — regañó Hianta escuetamente.
— No — contestó Sasuke con sequedad, tanto su hermana como Neji fruncieron el ceño ante aquella respuesta, pero ella ya se la esperaba, se habían besado pero oficialmente no eran nada.
— ¿Y cuando planeas tenerlo? — exigió la pequeña, Neji estaba tan sorprendido como ella, era extraño ver eso. Hanabi siempre había sido un modelo de cortesía, fría pero educada. Jamás intervenía en una conversación de sus superiores y solo expresaba su opinión si es que se la pedían, muy similar a lo que ella hacía, además su hermana también era una chica silenciosa y algo tímida, solo que tenía la decisión que a ella le faltaba.
O no… decisión era lo que menos debía de faltarle a Hinata Hyuuga. Ella era la heredera del clan.
— Eso no es algo que deba importarte Hanabi – chan — contestó convencida — de… deja de acosar a Sasuke-kun— sintió como el calor subía por su rostro y tuvo sobre sí misma la visión de su rostro convertido en un tomate, los ojos de Sasuke, Neji y Hanabi estaban sobre ella, su primo se le quedó mirando estupefacto pero recuperó la compostura mucho más rápido que ella.
— Hinata-sama tiene razón Hanabi-chan — sentenció apoyando a su prima, a Hanabi no le quedó más que asumir su condición, enrojeció como Hinata lo haría, bajó la vista y quedamente contestó:
— Gomen — el resto de la comida transcurrió en silencio, aunque la tensión para Hinata se hizo palpable. Tanto su hermana como Sasuke se habían hundido en un silencio hosco, lo que confirmó sus sospechas de que el Uchiha se encontraba de mal humor. Sin embargo se sentía tan confinada a un tipo de actitud, que se le hacía difícil el tratar de confortarlo, los severos ojos de su familia estaban, todos, fijos en ella.
Asumía su papel como heredera y no dejaba de preguntarse si es que las palabras de su padre había sido un aliciente para que ella se volviera más Hyuuga, sacando a relucir aspectos de su personalidad de manera forzada, obligándola a ser parte de aquella comitiva como una más, cuando realmente quería salir de ahí y llevarse a Sasuke con ella.
Enrojeció ante esa idea.
"Llevarme a Sasuke-kun ¿Dónde?"
Tragó pesadamente y no pudo evitar mirar a Uchiha, cuando este lo notó, no tuvo problema alguno en posar sus ojos negros en ella, interrogante y aburrido. Hinata volvió a enrojecer, esta vez con más fuerza.
Una vez lo líderes se pusieron de pie, se dio espacio a los más jóvenes para compartir. El ambiente se animó y Hinata se sintió en libertad de poder respirar más tranquila; a su mesa se unió Itachi Uchiha, quién se ubicó entre Hanabi y Neji. No era la primera vez que Hinata lo veía hacerlo, hace algunos días había atraído la atención de Hanabi, cuando estuvieran con Sasuke en la cocina de su casa y ahora monopolizaba la conversación para que tanto su primo como su hermana no les prestaran atención.
Quizás a veces era muy evidente lo nerviosa que se ponía en público, de todas maneras agradecía que Itachi fuera tan considerado, de a poco más Hyuugas y Uchihas se fueron uniendo al grupo dejándolos de lado, lo cierto es que el ánimo de Sasuke no parecía idóneo para entablar conversación alguna que tuviera que ver con el Kendo, que al fin de cuentas se trataba del tema de mayor recurrencia entre ambas familias. Pronto Shisui Uchiha comenzó a celebrar las grandes glorias del pasado Uchiha, clan que había conseguido una mayor cantidad de danes a nivel nacional, uno de sus primos Hiroki Hyuuga, de la edad de Shisui contra atacó indicando que eso se debía a que la familia Uchiha en la antigüedad controlaba la selección del examen en Konoha, lo que sacó varios abucheos del resto del grupo, su hermana también se mostró de acuerdo con ello y no tuvo problema alguno en señalar que el todo era cosa del pasado y que una vez regularizado el sistema de selección, los últimos en clasificar era, precisamente ellos los Uchiha, Shisui se rió abiertamente de la pequeña, lo que no agradó en algunos de los miembros de la familia principal. Por lo que se acordó un combate de prueba al día siguiente.
Hinata seguía toda la conversación como mera oyente, no intervenía, ya que si bien conocía la historia del kendo en su región, le parecía una imprudencia que como líder se dejara arrastrar por una sola posición, así mismo notó que a pesar de estar ahí, Itachi hacía lo mismo y que cada opinión que salía de su boca, se veía irremediablemente marcada por la objetividad, a tal punto que en varias ocasiones Shisui le encaró su falta de compromiso. Eso a nadie le importó, conocían el carácter de ambos Uchihas y sabían que el sake era el que hablaba por Shisui y la calma por parte de Itachi.
Se acordó, por lo tanto, que los participantes pasaran esa noche en una de las dependencias del barrio Uchiha, lo que terminó sobresaltándole un poco. Indirectamente, significaba, que pasaría esa noche cerca de Sasuke.
— Neji me dijo que Kiba te visitó esta tarde — las palabras de Sasuke la sacaron tan bruscamente de sus ideas que volteó hacia él sin entender bien lo que este le había dicho.
— ¿Hum Sasuke –kun?
— Que Kiba Inuzuka fue a visitarte a tu casa hoy — Hinata asintió y enrojeció al mismo tiempo. Se había preparado mentalmente para decirle a sus amigos sobre Sasuke cuando llegara el día lunes, la aparición de ambos en su hogar, si bien le alegró también le sacó de su esquema. De todas maneras sonrió, jamás había pensado en ocultar a sus amigos lo que le estaba ocurriendo con Sasuke, ellos eran parte importante de su vida. Y si bien Kiba se mostró descolocado no dejó de desearle lo mejor, al igual que Shino.
— Hai, Sasuke-kun — recordar la escena en la cual le contaba a sus amigos la hizo revolverse nerviosa y juntar sus dedos una y otra vez.
— ¿Qué querían? — preguntó Sasuke, no parecía demasiado interesado en saberlo, su tono era seco y cortante, como le habría gustado encontrar alguna forma de animarlo.
— Bueno, no nos habíamos visto desde el martes pasado… y estaban preocupados, además Shino-kun había sufrido un accidente y yo no lo sabía.
— ¿Se pusieron al corriente entonces? — Hinata asintió — Y… el Inuzuka ¿No te dijo nada más? — era una pregunta extraña.
— No Sasuke-kun ¿Debía decirme algo? — lo vio bajar el rostro, y bufar como lo hacía cuando algo le molestaba, se estaba volviendo cada vez más complejo el tratar con él, sin embargo no se desanimó — Quizás… — en ese momento fue ella quién bajo la vista, no muy segura de lo que debía hacer —… tal vez a Sasuke- kun le gustaría salir a dar un paseo? — lo vio alzar la vista hacia el grupo que seguía discutiendo e imperceptivamente asintió.
— Pero si los dos salimos al mismo tiempo lo notarán ¿No crees?
— Es cierto — divago algunos segundos y volvió a hablar — ¿Qué tal si voy con Otou-san algunos minutos… y — cuando le dirigió la mirada al Uchiha este sonreía medio a medio, entre divertido y arrogante.
— Te esperare frente al reloj principal en el vestíbulo, yo iré primero.
Hinata siguió el plan con absoluta naturalidad, se presentó un par de minutos entre quienes conversaban, que no prestaron atención a Sasuke cuando este abandonó la habitación y luego se dirigió a vista de todos al salón contrario en busca de su padre. La vieron charlar animadamente con Mikoto Uchiha y Hizashi Hyuuga, luego de lo cual se disculpó.
Llegó al vestíbulo quince minutos después, si bien se había tratado de una reunión formal, la vestimenta había sido de lo más sencilla, Sasuke lucía jeans, tenis de color negro, una remera gris y sobre esta un buzo con capucha de color negro, la llevaba abierta ya que el ambiente era bastante cálido en el interior. Le llamó la atención el hecho de que siempre se fijara en la indumentaria del chico y a esto que siempre pensara en lo atractivo que lucía, de todas maneras se centró en su rostro, era el mismo de siempre y podía pensar más objetivamente cuando no veía a Sasuke como un todo, sino como partes. Era un método práctico para no sonrojarse frente a él.
— Tardaste — objetó.
— Lo sé, pero no quise que Otou-san me viera, habría mandado a alguien…
— ¿Así que estas huyendo Hyuuga? — a Hinata le pareció que el tono de Sasuke se había vuelto más ronco, aunque no se acercó extendió su brazo sobre la puerta y la abrió, el aire frío de inmediato invadió el vestíbulo, la muchacha no se lo preguntó dos veces y salió.
Hinata tenía las mejillas arreboladas, pero ahora Sasuke estaba consciente de que se trataba del frío. Él por otro lado tenía un mayor control de su temperatura corporal, por lo que no hubo mayor reacción de su cuerpo cuando salieron al exterior. Se quedó observando el jardín principal viendo como la lluvia arruinaba el río seco de piedras que componía la decoración en la que tanto su madre se había esmerado. Rió para sí.
— Que fastidio ha sido esta reunión — soltó de pronto, quiso censurarse por ser tan agresivo en su comentario, pero jamás había sido bueno ocultando las ideas que le molestaban.
— Hai… Cre… creo que ha sido una exageración de Otou-san el venir con todo el clan — Sasuke no agregó nada, era exactamente lo que pensaba.
— Es bueno ver que lo ves de esa manera, creí que no te molestaba todo esto — vio como Hinata se colocaba a su lado, la muchacha negó en silencio cruzándose de brazos y presionándose contra sí misma — ¿Tienes frío? — Hinata asintió sin contestar, procediendo como lo haría su hermano le cedió su buzo, la muchacha lo cogió sonriéndole y se lo puso, se dejó la capucha cubriéndole la cabeza dejando que sus cabellos cayeran hacia adelante — Pero veo que es demasiado contrario a tu naturaleza — dijo de pronto obligando a Hinata a mirarle.
— ¿Cómo dices Sasuke-kun? — el tono interrogante de la muchacha no pudo menos que hacerle sonreír, le gustaba que fuera así de suave, así de inocente y silenciosa. Se veía en esa misma situación con cualquiera de sus antiguas novias, no habrían pasado más de tres segundos en los que ya estaría besándose con cualquiera de ellas. Pero Hinata era diferente, le daba su espacio y lo dejaba ser, no le exigía nada y parecía conforme a su lado.
— Que todo esto es tan contrario a ti…
— Igual que a Sasuke-kun…
— Bueno, nunca he sido amigo de las conglomeraciones.
— ¿Es por eso que vas a los torneos?
— No — lo pensó por unos segundos— considero que soy bastante competitivo, pero no me gusta estar encasillado en la idea de ser un luchador de clan, Itachi es más de ese estilo…
— Hum, cu… cuando veo a Itachi-san… no pu- puedo menos que entenderlo y al mismo tiempo compadecerme — miró a la chica con sorpresa, primero aquella muestra de carácter en la comida y ahora aquella revelación, ella sentía pena por Itachi. Usualmente ese tipo de declaración le habría enfadado, pero había cierto aire en Hinata que le hacía creer en otro tipo de sentimiento que en nada se parecía a la lástima.
— ¿Te pones en su lugar? — preguntó.
— Hai — contestó — sé… sé que es joven, pe… pero me gustaría que a su edad yo pudiera presumir de su sabiduría — no pudo evitar sonreír, solía pensar lo mismo sobre su hermano, solo que nunca había podido darle palabras a sus ideas, además le gustaba aquella calma apacible que se respiraba con ellos dos observando la lluvia, el jardín sería un desastre al día siguiente, pero la idea le agradaba, serviría para mantener a algunos Uchihas ocupados, todos ellos dirigidos por su madre.
Sentía el calor que escapaba de ella y le pareció que Hinata se adaptaba mucho mejor que él a las situaciones, recordó cuando él, con fiebre había estado ardiendo y lo suave de su tacto frío. Ahora el ambiente, aún bajo la lluvia era gélido y ella emitía un tibio aire calmo y tranquilo. Incluso había dejado de temblar, la observó y vio como ella dejó de abrazarse para soltar su postura, estaban uno al lado del otro y él se enderezó con la sola intención de acortar las distancias.
Sintió el leve roce con la fría mano de la muchacha y, nuevamente, le pareció exquisito. Se atrevió a extender sus dedos y rozar los de Hinata, ella no se movió, solo se quedó ahí quieta y tranquila, no pudo distinguir su rostro la capucha lo cubría pero fue consciente de como su respiración se volvía torturante para sus sentidos, el busto de Hinata subía y bajaba soltando las volutas del vaho que salía de su boca. Se la imaginaba tratando de controlarse, alzó los dedos sin separarlos de la mano de ella atento al tacto y a las reacciones de la chica, se permitió entonces perderse en el contacto que había deseado durante toda esa semana, durante todo ese día.
Había sido un fastidio tener que verla desde tan lejos, cuando habían conseguido aquella intimidad durante toda la semana, era como si la exhibieran frente a él para solo decirle que no estaba disponible, que viera pero que no se atreviera a acercarse. Dio un hondo suspiro, ya estaba todo terminando, abrió los ojos y los fijó en ella, seguía agitada pero su respiración se había calmado, extendió sus dedos a todo lo que daban dando una extensa caricia sobre la mano de Hinata.
La sintió temblar.
— Tranquila — la vio asentir y recogerse sobre sí misma.
— L… lo estoy Sasuke-kun.
N/A: Sin más que agregar me despido. Espero lo disfruten.
PD: Lean TEAM SEVEN, esta en mi lista de favoritos.
Estoy re - editando el chap, antes que los otros, por que debí subirlo muy rápido ayer, así que ahora agrego los agradecimientos correspondiente.
Gracias a:
, Tsuki Tsuruga, LaCrazyWriter, LULYHIME, Caritay, YamiTsukiko, Annii Gabiiz, Dark Amy-chan, andrea, Brighid-sama, Luuisa-Mh,, lilipili, Guest, , Methy, sasuhinafan por siempre, hinatacullen.
