Buenas, nuevamente.

Y, nuevamente, lamento la tardanza, lo cierto es que tenía el capítulo terminado hace bastante solo que la última escena no me convencía. En fin, para quienes crean que esta es la última actualización después del capitulo 17, regresen uno, ya que el 16 era una declaración de principios sobre la censura, la cual cambie por su respectivo capítulo, así que el 18, pasó a ser el 17 y así consecutivamente. Sin hacerles perder más el tiempo, me "retiro" esperando que disfruten este.


La cercanía y su invariable detractora; la lejanía. Errores que se comenten por orgullo


Se sentaron lado a lado aún tomados de la mano. Teniendo en cuenta que no había resistencia de parte de Hinata a aquél contacto, Sasuke prosiguió con un festín de caricias monótono y parsimonioso. La lluvia seguía, por unos instantes se detenía y de inmediato volvía con mayor fuerza, ahogando los ruidos que desde el interior de su casa se empeñaban en interrumpir la silenciosa velada que habían deseado desde que ese día se tornara demasiado bullicioso para el carácter de ambos.

Sasuke la guió a un rincón solitario y oscuro, con el solo fin de dejar de escuchar las risas y gritos de los suyos, así como minimizar el golpeteo de las gotas de agua contra la fuente y las tejas de su casa. Él sabía que esas voces eran de Uchihas, la voz de Shisui y Obito resonaban cuando la lluvia medraba, ya fuera por amenazas, regaños o risas. No le importaba, era misión de su padre o hermano el corregir todas esas actitudes que a él personalmente le avergonzaban, eran Uchihas cierto, pero no eran su responsabilidad.

Encontraron un pequeño rellano en la escalera que daba a una bodega o a un cuarto que había cumplido funciones como tal, solo que con los años se modificó para que fuera el despacho de su abuelo. Con el tiempo, entre su padre e Itachi lo convirtieron en un archivo gigantesco, en el cual tenían cientos de cuadernos con los relatos de las investigaciones llevadas a cabo por los de su clan, algunas habían sido dirigidas por otros, pero siempre había un Uchiha presente. La más antigua, Sasuke sabía, aunque jamás la había leído, databa de la época de la revolución Meiji cuando se instauró la primera orden policial como tal. Lo que convertía al montón de papeles ahí dentro en un archivo histórico, del cual todos tenían conocimiento. Estaba ubicado en un segundo piso, exclusivamente por el aislamiento que su emplazamiento le daba, los niños no se acercaban y antiguamente, desde ahí se podían ver gran parte de los terrenos del clan. Tanto el rellano como la escalera estaban techados, pero, solo por prudencia y para no levantar sospechas, Sasuke eligió el lugar más visible, siempre y cuando alguien saliera al patio a buscarlos.

El suelo en madera le resultó tibio y agradeció no tener que decir nada a Hinata para que esta se posicionara a su lado, era reconfortante y cálido, al menos lo suficiente para que a él, el frío no le molestara.

— N-nunca habría imaginado que S-Sasuke-kun tuviera una familia t-tan alegre — dijo ella mientras se acomodaba a su lado, no pudo evitar mirarla extrañado, no entendía como es que Hinata siempre veía el vaso medio lleno. Era una actitud optimista y alegre, en eso si se parecía a Naruto. Claro que él, la prefería tranquila y sosegada.

— ¿Alegre? Escandalosa querrás decir, siempre que hay reuniones familiares pasa lo mismo, mañana la mitad de los que hoy gritan estarán dando disculpas a mi padre— Hinata sonrió.

— Es cierto que Fugaku-sama luce muy intimidante, al…— Hinata bajó la vista, Sasuke río para si, ella había topado con algo en su cabeza que la cortesía le decía no lo expresara.

— Vamos dilo… — y desvió la vista consciente de que a veces la incomodaba.

— Hum… Sa… Sasuke – kun también es muy in-intimidante — lo sabía, solo que no recordaba cuando había comenzado a actuar de esa manera, era la estampa Uchiha y, lo cierto, es que le resultaba difícil imaginarse actuando de una manera más tranquila, como ocurría con su hermano. Pero aún así, no quería ser él quién se pareciera a Fugaku.

"Nos falta otro hermano"

— Será un cambio sustancial cuando Itachi tome el mando— dijo, era lo que esperaba, que la generación cambiara, que avanzara y por lo que veía, no era el único. Esa tarde en compañía de los Hyuuga´s le había mostrado lo necesario de una evolución real en el pensamiento del clan y por sobre todo en sus actitudes. Los más ancianos siempre hablaban de lo bien que Fugaku le había hecho al clan durante el siglo XX, cuando le tocó asumir el mando, sin embargo, él solo veía un grupo de burgueses sentados en sus traseros hablando de las viejas glorias y su padre, con los años, se mostraba cada vez más de acuerdo con ese comportamiento. Era parte de una tradición, lo que les obligaba a observarla hasta en su más mínimo detalle, pero muchas tradiciones, a su gusto, se volvían obsoletas, sobre todo cuando no permitían el avance del clan.

Realmente los Uchiha, si lo veía en su fuero interno, sin admitirlo a nadie más, solo vivían de sus añejos recuerdos como grandes guerreros. No tenían la fortuna de los Hyuuga´s, ni los negocios de los Yamanaka, eran los encargados de la policía de Konoha, pero hace mucho que habían salido del consejo de la ciudad, así que poder político tampoco ostentaban y si bien ser un agente de la seguridad era loable, no era algo trascendental para la vida de la ciudad como el ser médico o maestro, los Gaara si bien no eran de Konoha mantenían contactos con el resto del Japón evitando que la ciudad cayera en el ostracismo, los Aburame eran una familia de verdaderos eruditos, la alimentación estaba a cargo de los Akimichi e incluso los Nara tenían un estatus privilegiado al ser los administradores de los servicios de la ciudad. Y mientras cada clan se había reinventado buscando servir a la aldea, ellos seguían ahí, viviendo en su territorio señalando lo buenos que eran en el kendo antes de que la generación de Itachi los superara, Sasuke sospechaba que su hermano pensaba lo mismo, claramente no lo diría en voz alta, pero sus comentarios y actitud decían bastante para quién le prestara atención.

Solo que Itachi era menos confrontacional, más sutil y calmado. Sabía cuando esperar para dar una respuesta o contrarrestar un ataque, era diplomático y empático, lo que, sinceramente lo convertía en un líder ideal. En cambio él era como su padre, incluso cuando al mismo Fugaku no le causara gracia alguna, lo que constantemente le hacía preguntarse si es que no terminaría como él; amargado y rencoroso de su situación, de liderar un clan opacado por el resto. Diferente sería si es el Japón fuera a la guerra, pero en tiempos de paz nadie necesitaba soldados o guerreros por muy buenos que estos fueran. No pudo evitar el recordar una trilogía de películas que vieran sobre la segunda guerra mundial, también con Kurenai-sensei; en una de ellas los americanos exacerban la imagen de tres soldados levantando una bandera, uno de ellos al volverse héroe nacional sin mérito alguno cree, tendrá un futuro brillante. Sin embargo, solo termina como un conserje en una escuela secundaria, su principal escenario; la guerra, había terminado y él no había sabido adaptarse a los nuevos tiempos, en donde el cerebro y una mentalidad abierta eran primordiales para entablar las relaciones con el nuevo mundo.

Ese era el cáncer que realmente estaba hundiendo a su clan y su padre hacía la vista gorda preocupado de su trabajo y como es que este era menospreciado por el resto de las familias de Konoha.

Volvió a fijar la vista en Hinata ella era la próxima generación dentro de su familia, pero el clan Hyuuga, demostrando mayor inteligencia y visión en sus decisiones había sabido adaptarse al cambio de los tiempos. No es que se volvieran liberales de un día para otro, pero la vieja división de ramas había desaparecido durante la primera guerra, no conocía los detalles pero se decía que fue gracias a la muerte de Neji Hyuuga de quién, seguramente, sacaron el nombre para bautizar a su capitán, que el clan se unió bajo un solo grupo, fuerte, cohesionado y por sobre todo impenetrable, lo que impulsó un golpe económico y social que no solo afectó Konoha, sino a toda la nación. Se habían adelantado a su tiempo, consientes que de otra forma podrían enfrentar la desintegración.

Pero el caso con Hinata le parecía más complejo aún que el cambio generacional que buscaba para los suyos. Hinata, evidentemente, era mujer y jamás se había sabido de una líder dentro del clan. Considerando las diferencias entre Itachi y Fugaku, estas terminaron resultándole nada al lado de lo que era Hinata versus Hiashi.

A su padre en más de una ocasión lo había visto perder los estribos y la calma, aún tras todo ese aire de frialdad Sasuke sabía, se encontraba un mar de ira y enojo que, con el pasar de los años, entre su madre e Itachi habían apaciguado, él no se consideraba tan importante como para creer que había contribuido en ello. Pero le resultaba difícil ver a Hiashi Hyuuga en una situación semejante, bastaba con verlo luchar para saber lo infranqueable e impenetrable que era ese hombre. Y en cierto sentido Hinata también tenía algo de ello, pero no resultaba estresante el estar a su lado, ella no miraba a nadie por sobre el hombro, no juzgaba, ni calificaba sin conocer. Era humilde en un sentido que incluso llegaba a ser irritante y, Sasuke dudaba que esa fuera una característica que compartiera con el resto de su familia.

Pero Hiashi, Hiashi Hyuuga…

Una de las razones por las cuales Shisui siempre trataba de opacar al clan Hyuuga se trataba precisamente de Hiashi.

Hace un par de años, cuando Shisui era un recién ingresado a la policía de Konoha, le tocó combatir con el líder del clan Hyuuga, todos recordaban ese combate, ya fuera como lección o vergüenza, él había tomado ubicación al lado de su padre junto a Itachi, Fugaku a ambos relató la pelea para que practicaran la atenta observación a un posible contrincante.

Su primo tomó el mando del combate desde el inicio, su gran ventaja ante cualquiera era su velocidad, Shisui solía confundir a sus contrincantes con movimientos que parecían erráticos y torpes, además era bastante astuto, lo que había sacado varias ronchas en los Hyuugas presentes al ver cómo es que burlaba al líder del clan. Nadie habría imaginado el enojo que se estaba trabajando dentro de Hiashi, ya que a pesar de los ataques burlescos y pullas lanzadas sin el menor respeto, el árbitro no había considerado que se trataba de una falta grave, además los movimientos de Hiashi seguían siendo elegantes y tranquilos, fue su padre quién en esa ocasión comentó a Itachi;

Shisui está tentando al diablo, es poco disciplinado y Hiashi ya le ha tomado el pulso a su estilo de combate — a Sasuke le parecía poco menos que imposible que a esas alturas del combate, con Shisui en ventaja de cuatro a cero, pudiera existir alguna forma de cambiar el resultado, sin embargo ocurrió y de una manera en la cual se bordeaba el reglamento, Hiashi no solo lo desarmó sino que el mismo cedió su shinnai para que el combate terminara en igualdad de condiciones, utilizando las técnicas de kenpo y judo desestabilizó al muchacho de una manera casi vergonzosa y aprovechando el orgullo de este siguió hasta que los huesos del codo de Shisui Uchiha se lesionaron.

Lo más sensatos, como Itachi, accedieron en que su primo se lo había buscado, más no conforme con ello el clan Hyuuga, bajo la obvia dirección de Hiashi ofreció la ayuda económica necesaria para que se le tratara con los mejores médicos y tecnología del país, Hiashi había aludido que se trataba de un talento que no debía descuidarse y menos dejarlo en manos de los pobres sistemas de la ciudad cuando podían aspirar a lo mejor.

Obviamente Shisui se negó, pero según Itachi le relatara fue Fugaku, más su hermana, la madre de su primo, quienes le obligaron a acceder al tratamiento.

"¿Y cómo es que papá accedió?"

"Para una madre no hay orgullo que valga sobre sus hijos"

Y todo aquello había ocurrido frente a sus ojos, sin ver jamás un gesto jactancioso o engreído en el padre de la chica. Era cierto que el clan era un grupo de estirados, pero por alguna razón Hiashi no entraba en esa definición, lo mismo que su gemelo. Sasuke sabía que siempre había sido exigente y severo, que era algo intrínseco en los líderes de aquél clan… y era ahí en donde no veía a Hinata liderando, era demasiado gentil. Pero así mismo sabía que era algo injusto de su parte considerar la gentileza de Hinata una debilidad cuando era algo que valoraba dentro de las virtudes de su hermano.

"Quizás si me parezco mucho a Fugaku"

— Otousama dice que el cambio nunca es apresurado… — interrumpió ella sus ideas — siempre llega cuando corresponde — Sasuke parpadeó y echó levemente la cabeza hacia atrás. Sus palabras le habían dado una vaga idea de hacia donde dirigir la conversación, era algo arriesgado pero le parecía el momento adecuado, estaban solos y la cercanía, más las caricias que no había dejado de dar en sus manos, le dieron la confianza necesaria para preguntarlo.

— Y tú ¿Has cambiado? — bajo la cabeza, no avergonzado, sino que meditando las palabras adecuadas para decirlo sin sonar molesto u agresivo — quiero decir… Tus sentimientos hacia Naruto ¿Han cambiado? — esperaba que ella bajara el rostro. Debía ser complejo para alguien como Hinata Hyuuga el hablar sobre eso, ya que él estaba ahí y considerando que siempre había querido ocultarlo.

— Ta… tam… ¿También l- lo sabías? — preguntó alzando levemente la vista, solo le quedó asentir, podía notar el fulgor en las mejillas de la chica, pero había cierta calma a su alrededor que le resultó extraña, como si a pesar de todo ella pudiera con esa situación, Hinata boqueó y dio un hondo suspiro —… re, resulto algo ex- extraño — soltó finalmente con todo el aire contenido.

— ¿Extraño?

— Hai — la chica volteó hacia él, y notando su gesto de extrañeza pareció componerse — qui… quiero decir, sie… siempre, en… — bajó la vista ruborizándose y jugando con sus dedos — en mi ca-cabeza creí que humm… que…

— ¿Qué? — volvió a mirarlo cabizbaja, llena de culpa.

— No… no sé si a Sasuke-kun… le… le gustara escucharlo— Sasuke esquivó su mirada y mirando al frente habló.

— Escúpelo de una vez Hyuuga, a estas alturas ya no debe ser tan terrible — regaño tranquilo, la chica volvió a respirar con fuerza, como infundiéndose ánimos.

— Bu... Bueno, si-siempre cre-creí que — comenzó a jugar con sus dedos y su voz se volvió un hilo inaudible — que... que... — Sasuke bufó impaciente.

— ¿Que tu primer beso seria con el dobe?— finalizo por ella, muy consciente de que había preferido decirlo él que escuchárselo a ella. Hinata pareció hundirse aún más, casi espantada.

— H… hai — Sasuke negó, no es que se sintiera celoso, la tranquilidad y amabilidad de Hinata llevaba a pensar que se trataba de una chica romántica… al menos no era absurda, ni caprichosa. De todas maneras aquella no era una revelación que le dejaría tranquilo, su ego se lo impedía. Y ella, como en muchas ocasiones, había acertado al suponer ciertas cosas; como que a él no le gustaría escuchar ese tipo de confesión.

— No lo creo… — sentenció bruscamente, obligando a la muchacha a mirarle.

— Na… ¿Nani? — Sasuke dirigió a ella su vista y tratando de ser lo más enfático posible habló:

— Que no lo creo, tener una convicción lo que lleva a realmente creer en algo va de la mano, o al menos así lo veo yo, con no dejarse avasallar por ello — entonces dejo de mirarla, quería que su tono se suavizara y para ello la esquivó y centró la vista en la noche, en la lluvia — el que fueras incapaz de declarar tus sentimientos me hace ver que no era una verdad que creías… solo algo que deseabas, uno suele desear lo que no puede obtener, no importa cuánto te esfuerces por ello— y volvió a girar hacia ella, Hinata le miraba absorta, con sus pálidas orbes atentas a él, la muchacha parpadeó un par de veces y recogió sus rodillas para rodearlas con sus brazos y apoyar el mentón sobre estas.

— N… nunca lo había visto así — dijo con tristeza, gesto que le molestó.

— ¿Te hace sentir mal? — preguntó, Hinata asintió cerrando los ojos.

— ¿Es por Naruto? — no es que le gustara que su amigo saliera tan seguido en las conversaciones que ambos tenían, pero él había elegido conocer sobre los actuales sentimientos de Hinata hacia el rubio, un riesgo de ello era estar en esa posición, viendo como ella se lamentaba por el dobe. De todas maneras estaba dispuesto a llegar al fondo del asunto, ella podía gustarle mucho y ambas familias podían creer lo que quisieran, pero ya habiéndose arriesgado y jugado todo lo que su personalidad y actitud le permitía, era imperativo saber si es que a esas alturas sus acciones eran valoradas o si, sencillamente, estaba haciendo el ridículo.

— N… No Sasuke-kun, n… no es por Naruto-kun — de todas maneras sus hombros se relajaron cuando escuchó aquella respuesta.

— ¿Por qué entonces?

— Humm… — divagó pensativa — Otousama me había fe-felicitado por mis avances… se-según él, he mejorado en el kendo y… y cre- cree que es una mu-muestra de carácter el que yo esté a tu lado Sasuke-kun— aquella revelación no pudo menos que afectarle, como si algo cálido se anidara en su pecho de la nada, para hacerle sonreír, solo que lo hizo mientras ella se mantenía cabizbaja. Ser aceptado como algo positivo por Hiashi Hyuuga era verdaderamente… obsequioso, pero aún así no algo por lo cual debería sentirse orgulloso, claro que no — Y… — interrumpió Hinata sus ideas —… y saber… q-ue, que soy una p…pusilánime… — Sasuke alzó a medias el rostro, extendió su mano y la puso sobre la cabeza de la muchacha. Se acercó lo suficiente como para besarla, solo que no lo hizo, se detuvo al centímetro exacto que semanas atrás lo separara de ella en los casilleros y terriblemente serio le dijo:

— No digas eso, no permitiré que vuelvas a infravalorarte de esa manera, dije lo que dije porque así quiero creerlo, no porque sea la verdad — soltó a la muchacha dejándola aún más confundida y maldiciéndose por haber cedido tan rápido a su influjo, Hinata Hyuuga tenía serios problemas con su autoestima, solo que le resultaba imposible el entender porqué. A más segundos a su lado a Sasuke se le hacía más perfecta, excepto en aquello… aunque lo cierto es que no podía descartarlo de plano, Hinata insegura y tímida era un cuadro que le resultaba adorable y odiaba saber que eso era algo que le gustaba.

— En, entonces Sasuke-kun… — apoyó su cabeza contra la pared de madera y cerró los ojos fastidiado. Suspiró en silencio y continuó.

— Simplemente no creo que seas pusilánime — sentenció antes de siquiera dar una pista sobre lo que le estaba molestando — alguien así, jamás habría sido compañero mío en trabajo alguno, tenías serios problemas para expresarte frente a tus compañeros y saliste adelante, eso es solo tu esfuerzo… además — guardó silencio.

— ¿Nani? — se preguntó si debía decirlo, todo su ser le decía que no, pero su cabeza, mucho más preparada para saber cómo sacarlo de posibles y futuros problemas se impuso.

— Creo que fue lo de la pelea de Naruto lo que le hizo verte de otra manera… — miró al cielo sin mover la cabeza, se llevó una mano a sus cabellos y los impulso hacia atrás — creo que para todos cambiaste después de eso — Hinata sonrió para sí y siguiendo la vista del muchacho la centro en el patio de la casa, volvió a arrebujarse contra sus piernas en silencio. Desde donde estaba, Sasuke solo podía ver aquel esbozo de sonrisa y como el rubor desaparecía de las pálidas mejillas de la muchacha, suspiro nuevamente, aunque en ese momento le dio lo mismo si es que ella lo notaba o no, las voces comenzaron a hacerse más fuertes lo que era un indicio claro de que la lluvia estaba amainando. Sasuke nuevamente alzó su brazo y en un movimiento sincronizado disminuyó los centímetros que le separaban de ella, muy pocos por cierto, y paso su brazo tras el cuello de la muchacha, le gustó que Hinata no se exaltara o le mirara cohibida, solo sintió como es que esta apoyó suavemente su cabeza sobre su pecho, vio salir el vahó de su boca con mayor velocidad para rápidamente calmarse.

La voces se fueron esfumando de a poco, mientras la lluvia volvía a caer con intensidad. Sasuke se quedó ahí observando el panorama, sin intención alguna de moverse.


Kiba se detuvo en medio de la lluvia y procedió a sentarse sobre la baranda de concreto de uno de los tantos puentes que pululaban en Konoha, haciendo equilibrio puso el culo sobre el pasamanos y fijo sus pies en el seguro para niños.

— Ni creas que saltaré por ti si es que caes — regaño Sakura, sin alzar la voz, mientras se acercaba al Inuzuka, este bufó:

— Si sigues hablando seré yo quien se lance voluntariamente— Kiba giró su rostro, generalmente todos los canales y ríos de la ciudad eran afluentes tranquilas, pero en época de lluvias crecían volviéndose violentas y peligrosas. A esas horas, ya pasada la media noche, el celular de Ino había sonado dos veces, en las cuales la muchacha explicó a su padre la razón de su demora, Inoichi les había ordenado esperar cerca del puente Kyosetsu, que eran donde se encontraban en aquél momento, solo que en grupos separados, habían encontrado un árbol lo suficientemente frondoso, tras el muro de una gigantesca residencia, que los cubría en parte de la lluvia; las ramas del árbol se extendían gruesas y firmes por sobre sus cabezas, en verano daba sombra y solo en aquél momento, Kiba entendió que era un refugio natural en la época que fuera.

Pero era un fastidio, en contra de toda lógica y todas las indicaciones que Shino habría tomado, caminaron, también divididos en dos grupos esperando que se diera el momento en que su amigo le revelara sus sentimientos a Ino Yamanaka, sin embargo todo parecía haberse complicado. Lo cierto es que ni él mismo lo había creído cuando llegara a esa conclusión, no es que asumiera que a su amigo no le gustaban las chicas, Shino era demasiado taciturno como para tomar en cuenta semejantes cuestiones, aún en contra de toda lógica. Pero ahí estaba hablando con la rubia, un tipo de chica que él consideraba demasiado problemática, como diría Shikamaru, como para llamar la atención de su amigo.

― ¿Cuánto tiempo estarán esos dos ahí? ― preguntó de pronto Sakura alejándose de él y caminando hacia la calle, Kiba la ignoró, hasta que la peli rosa dio muestras de ir en pos de esos dos.

― ¿Qué haces? ― le preguntó sin moverse, Sakura no volteó hacia él para contestarle, hizo como si no le hubiera escuchado y comenzó a dejarle atrás. Kiba reaccionó saltando del puesto en que cómodamente se había instalado y se adelantó ― No seas entrometida ― le ordenó fastidiado. La muchacha nuevamente le ignoró, lo que le irritó aún más, apresuró su paso y cuando la tuvo lo suficientemente cerca la cogió del codo.

― Suéltame ― dijo ella molesta e imitándola le ignoró monumentalmente para arrastrarla con él ― ¿Qué haces perro estúpido? ― soltó, solo entonces Kiba se dignó a dirigirle la mirada.

― ¿Qué es lo que tú haces tonta? ¿Acaso no ves que quieren estar a solas? ¿Desde cuando eres tan entrometida? ― Sakura hizo un mohín de indignación, gesto que secretamente le complació.

― No soy entrometida… ― dijo defendiéndose, Kiba sabía que siquiera ella se lo creía, la soltó colocándose frente a la muchacha, estorbándole el paso.

Había esperado otro enfrentamiento desde que se toparan en la calle, otro fastidio… giró la cabeza para ver en que iban los avances de su amigo, pero Shino seguía ahí, como paralizado mientras que Ino tenía la vista baja. Su amigo, no muy elocuente, sabía darse a entender cuando las ideas pasaban por su cabeza, aun así no podía imaginar un escenario más desastroso que Shino Aburame declarando sentimientos, no era historia o matemáticas, no era una disertación de insectos, simple y llanamente se trataban de los sentimientos de este y en más de una ocasión, Kiba se preguntó si algo como eso podía existir. Al parecer si y nacieron precisamente para el que él consideraba el espécimen más caro de toda Konoha.

Sintió de pronto una presión extra y cálida en el aire que le rodeaba y cuando volvió la vista hacia el frente notó como Sakura estaba a centímetros de él. La idea de que había decidido besarlo le espantó como si hubiera caído a un agujero lleno de gatos y reaccionando a ello dio un salto hacia atrás que le obligó a caer de bruces, Sakura le quedó mirando con la extrañeza pintada en el rostro y antes de que pudiera regañarla o explicar nada la muchacha estalló en carcajadas.

― No sabía que fueras tan idiota ― le dijo en medio de sus risas. En respuesta a eso no pudo menos que gruñir, ya verdaderamente molesto. La chica esa que era parte de las estúpidas admiradoras de Sasuke Uchiha, se burlaba de él por estúpido. Una tonta escandalosa, incapaz de ver más allá de su respingada nariz, una idiota egoísta que había revelado el secreto más importante de su amiga con el único afán de salir con el idiota del Uchiha, una superflua estúpida incapaz de ver a Naruto, una manipuladora de primera que aprovechándose de los sentimientos de su amigo quiso usarlos en su beneficio… ella… esa zorra… llamándolo a él… idiota… idiota.

― ¡Estabas muy cerca estúpida! ― le gritó desde el suelo ― ¡¿Acaso no sabes lo repelente que puedes ser?! ― recalcó en cuanto se puso de pie, pero eso era muy poco, había tenido una semana de mierda precisamente gracias a ella… y al imbécil del Uchiha… y de Naruto, pero era ella quién estaba más cerca, además Sakura había vulnerado el secreto de Hinata, de la chica que él amaba.

― ¡No quería acercarme a ti idiota!

― ¡Entonces no lo hagas!

― ¡Solo quería ver a Shino!

― ¡Me importa un carajo! ¡No te me acerques!

― ¡Como si quisiera! ― bien debía alejarse, lo lamentaba por Shino, pero no estaba dispuesto a seguir soportando a esa tonta.

Comenzó a alejarse de la peli rosa, quién desde luego, no le prestó atención, quizás ocurriría lo mismo con Shino e Ino, él se iría y nadie lo notaría, no le importaba. Ese día lo había comenzado mal y estaba terminándolo de la misma manera, todas las cosas eran cíclicas o al menos eso había escuchado de alguien alguna vez, quizás si a la mañana siguiente se mostraba más animado su día podría ser mejor.

Caminó sin ganas en dirección a su hogar, tal cual como había ocurrido durante toda esa semana la lluvia iba y venía, cuando golpeaba con más fuerza, sencillamente se resguardaba bajo un techo o algún árbol que le diera suficiente refugio, ahora que se encontraba a solas se sentía con la libertad necesaria como para derrumbarse, no sabía si felicitarse o maldecirse por tener un amigo como Shino, de no haber aparecido aquella mañana perfectamente podría haberse ahorrado la incomodidad y esa presión en el pecho que le decía que algo estaba mal con él, con su interior.

Cuando tenía trece años, Kiba había aceptado que los sentimientos que profesaba hacia Hinata eran más complejos que la simple amistad, sin embargo él le conoció como una chica enamorada de Naruto Uzumaki y, lo cierto, es que Hinata sufría en silencio aquella invisibilidad, algo por lo cual le admiraba; su caso no sería el mismo, no se imaginaba como alguien que reprimiera sus sentimientos por algo tan vano como la vergüenza a decirlo, era demasiado enérgico y voluntarioso para ello, así que si había decidido no declararse a Hinata cuando entendió lo que ella significaba para él, fue exclusivamente para ahorrarle, no solo el bochorno sino por el severo riesgo que corría en que ella se decantara por el Uzumaki, aún si este jamás le veía. Su amiga era demasiado correcta como para continuar con una relación que podría alimentar sentimientos en él, sin que ella estuviese dispuesta a corresponderlos, a eso debía de agregarle que ella, seguramente, creería que su cercanía le hacía daño y, sencillamente, era demasiado gentil como para tolerar algo como ello.

Así que no fue la vergüenza lo que le calló, sino el miedo.

Solo que esa tarde todo se había terminado de ir a la mierda. Nuevamente gracias a Sasuke Uchiha. La primera vez que comprendió ello, entendió que existía la seria posibilidad de que pasara toda la secundaria sin siquiera tener algún tipo adicional de relación, Kiba se conocía y dejarse morir por una chica no estaba en sus planes, incluso si esa chica era Hinata Hyuuga. Tampoco era cínico, sabía que si Moemi le había gustado era por el parecido que tenía con su amiga, solo que en timidez nadie le ganaba a Hinata, ambas tranquilas, silenciosas y gentiles. Por ello cuando la vio colgando del brazo del Uchiha no pudo menos que maldecirlo y agradecérselo en iguales cantidades; le había mostrado la verdad sobre aquella chica.

Le molestaba y mucho, pensar que en alguna parte o momento de su historia con Hinata, ella podría parecerse a Moemi, más que lo que le gustaría. Era volver a Hinata una chica común y corriente y él, que conocía su historia, sabía que no era así. Le gustaba verlo y creerlo de esa manera. ¿Qué tenía Sasuke Uchiha que se las llevaba a todas? Todo el maldito instituto estaba pendiente de él, y tenía que ir por la chica que precisamente no sentía atracción hacia él… o al menos así lo había creído.

Suspiro con fuerza; era extraño, molesto y si… incluso doloroso. No por Sasuke, desde luego, menos por él sino por ella, no podía evitarlo pero lentamente desde que las palabras salieran de su boca; segura y al mismo tiempo nerviosa, sentía que Hinata perdía el brillo que la hacía especial y estaba seguro de que no podría perdonar al Uchiha por ello.


El no haber escuchado los consejos de Kiba le estaba pasando una extensa cuenta, Shino siempre se había considerado un muchacho seguro, sobre todo cuando se trataba de las ideas que pasaban por su cabeza. Criado en un ambiente en el cual resultaba esencial saber argumentar cada idea de manera concisa, clara y directa, no existía familiar alguno que hablara o discutiera solo por hacerlo, siempre existía un parámetro, una explicación valida, un argumento, cualquier cosa que pudiera sustentar las palabras o pensamientos que se formaban en su cabeza. Pero ahí estaba, en completo silencio ante la pregunta de la muchacha, si Shino tuviera explicar las razones de ello diría, en primer lugar que su argumentación fue confusa.

"Lo que claramente es un error"

― ¿Es por lástima? ― volvió a preguntar ella, evidenciando cierto deje de impaciencia.

― No ― contestó con velocidad, quizás había sido una mala idea el decirle que había sido testigo indirecto del rechazo de Shikamaru ― No es eso lo que me llevó hacia ti ― en ese momento Ino retrocedió y se cruzó de brazos, hostil y si, Shino podía ver las señas que evidenciaban desconfianza y molestia.

"¿En que me equivoqué, en que me equivoqué?"

Tratar de hacer un análisis de esa situación en aquellos momentos, no entendía por qué, le resultaba menos que imposible, estaba muy confundido, lo que apoyaba una vez más su idea de que había sido muy poco claro explicando a la muchacha lo que ocurría con él. Y, siendo aún más franco, no entendía porque su cabeza estaba tan… turbada.

Cerró los ojos y trató de calmarse. Cuando los abrió Ino seguía con el mismo semblante, molesta y…

"Enojada, muy enojada"

― Creo que…

La luz le golpeó con fuerza a través de sus gafas, el potente claxon de un jeep los interrumpió, este dobló la esquina y en medio de la lluvia torrencial les indicó que ellos eran su objetivo, de inmediato Ino desvió su atención de él para centrarla en, quién al parecer, era Inoichi, su padre.

La muchacha avanzó hacia el automóvil dejando el resguardo provisorio que hasta ese momento ambos ocuparan, extendió el brazo a modo de saludo y se acercó a la ventanilla. Algo habló con su padre y Shino puedo ver a través de la lluvia y la luz como este asentía riendo, la idea de que se burlaban de él pareció herirle de una extraña manera, aunque sabía no era así. Pero habiendo hablado tanta estupidez junta, era probable que Ino cambiara de opinión sobre él.

La vio girar hacia él, pero ella le ignoró. Como si se moviera en cámara lenta, pasó por su lado sin prestarle la más mínima atención y unos pasos más allá se detuvo.

― ¡Sakura! ― llamó a su amiga, cierto, prácticamente lo había olvidado Kiba se había llevado a…

"¿Dónde está Kiba?"

Sakura se acercó a ellos con calma.

― ¿Dónde está Kiba? ― preguntó, había olvidado que fue gracias a su amigo que decidió decirle todo a Ino aquél día, otro error; de haber sido un poco más previsor habría preparado algo, una forma más galante de hacerlo, menos violenta, menos idiota.

― Se marchó ― contestó cortante la Haruno cruzándose de brazos, algo también había ocurrido entre ellos, las señales hostiles de la peli rosa eran muy parecidas a las de Ino. Pero aquello dejó de importarle de inmediato, Sakura no le afectaba lo suficiente como para preocuparse de ella.

― Dijo que me esperaría ― Sakura se encogió de hombros, Shino pudo ver que no le importaba, por lo que solo suspiró ― bien, iré por él ― hizo una escueta reverencia a ambas chicas, gesto que Sakura correspondió, pero que Ino, tal cual como lo había hecho con él, ignoró.

Comenzó a avanzar en silencio y de pronto se dio cuenta de que prácticamente huía, el que Kiba se retirara sin decírselo servía como una excusa perfectamente válida para salir del atolladero en el cual, él mismo, se había metido.

Retrocedió a las horas (si habían pasado horas) previas en las cuales se toparan con ambas. La idea había sido terminar la velada en la casa de Kiba, ya que estaba mucho más cerca que la suya, además sentía que después de la revelación de Hinata, Kiba necesitaría un contenedor, de hecho incluso le había parecido una buena idea el dejarlo embriagarse lo suficiente para desahogarse. Pero, nuevamente, actuando de manera imprevisible, su amigo comenzó a acosarlo con respecto a la nueva afición que había desarrollado por Ino Yamanaka.

¿Cuándo te diste cuenta?

Solo hace algunos días

¿Cómo pasó?

No lo tengo muy claro, solo sé que un día me parecía vacía y al siguiente linda, luego era… incluso interesante

¿Ino? ― recordaba haberse volteado a su amigo bastante fastidiado ― ¿Es por ello que te peleaste con Shikamaru? ― recordaba lo extraña que le había parecido aquella pregunta en un principio, pero era natural, se había filtrado la información de su discusión con el Nara aunque los detalles seguían manejándolos ellos, y al parecer Shikamaru no estaba interesado en ventilarlos.

Nada tiene que ver una cosa con la otra

Pero entonces ¿se pelearon?

Tuvimos una discusión, nada más

¿Y cuándo se lo dirás? ― ahí había guardado silencio bastante tiempo

No lo sé ― contestó finalmente, no sabía cuándo volvería a verla, Ino había sido, junto a Naruto y Hinata una de las bajas de la semana y al parecer su brazo no sanaría luego, además no tenía hacia ella la confianza necesaria para ir a su casa y decirle todo.

Kiba cruzó ambos brazos tras la capucha de su chaqueta, la lluvia se había detenido por unos minutos quizás dando el preámbulo para las palabras que salieron de su boca.

Yo siempre creí que lo mejor era la tranquilidad de Hinata, si nunca le declare lo que sentía fue porque puse primero sus necesidades a las mías, me gustaba creer que la estaba protegiendo, pero no era así, solo me estaba protegiendo a mí mismo. Es egoísta ¿no crees? ― no alcanzó a contestar ya que su amigo siguió ― sé que puede ser confuso, pero así lo veo. Ahora, Naruto dejó de rondar por su cabeza y ahí está el idiota de Uchiha, es un imbécil, pero se arriesgó. Quizás lo hizo por mero egoísmo, por sentirse bien el, no conocía a Hinata como nosotros lo hacemos, es natural que no tomara en cuenta sus sentimientos ― Shino logró captar a medias el mensaje de su amigo, solo que este le recomendaba que fuera algo… desconsiderado con Ino, para Shino era bastante claro que él, realmente, no significaba nada a los ojos de la rubia.

¿Quieres que me declare a Ino?

Lo antes posible

Pero yo no le gusto

Lo sé, lo sabes ¿Y qué? ¿Qué vas a perder si lo haces? ― había pensado que haría el ridículo, pero su ego y orgullo no eran tan grandes como para no tolerar un rechazo.

Lo cierto es que no mucho.

Además si algo llega a ocurrir ¿No te gustaría saber que al menos tu mente está tranquila? ― no pudo entonces evitar voltear hacia su amigo, nuevamente Kiba le mostraba que era un muchacho mucho más complejo de lo que él jamás imaginara.

¿Tu mente no está tranquila? ― Kiba negó.

Me siento incómodo con esta situación… quiero hacer cosas que sé no son correctas; golpear a alguien, gritar o correr a todo lo que dan mis fuerzas ― esas palabras eran tan contrarias a la tranquilidad que mostraba en aquél momento que nuevamente Shino reafirmó su idea más nueva; Kiba era mucho más de lo que mostraba.

Respiró profundamente y asintió, era extraña la vez en que Kiba le daba buenos consejos, era hora de seguirlos.

Fue cuando giraron la siguiente esquina que se las toparon.

Y todo se había ido al diablo. Se mostró decidido cuando se acercó a ellos y obligó a Kiba a acompañarlas al hogar de la rubia, tenía la excusa y su amigo, fastidiado por toparse con Sakura, lo secundó.

Hay algo que necesito hablar a solas contigo ― le había dicho obteniendo toda la atención de la rubia, ella estaba nerviosa, podía verlo. Sus ojos se desviaban de su mirada, y no pudo evitar sugerirse que fuera más calmado, menos intenso. Pero en algo su capacidad para declarar sentimientos y ser intenso se unían, porque en cuanto obedeció a su propia sugerencia su cerebro pareció trabarse y sin pensarlo, algo muy, pero muy raro en él soltó:

Lamento que Shikamaru te rechazara de esa manera ― el gesto de Ino solo mostró una perpleja sorpresa, su instinto le dijo que cerrara la boca, pero no pudo, su cuerpo se negó a obedecerle y sabiendo que debía excusarse en ese momento continuó ― no los estaba espiando, si eso es lo que crees, solo ocurrió, entraste al baño… ― e Ino se llevó una mano al rostro espantada, esta vez su conciencia fue la que le ordenó que bajara sus revoluciones, pero nuevamente actuando de manera irracional no lo hizo ― … y bueno estabas llorando, y no me sentí con la capacidad para confortarte en ese momento. No puedo decidir si, si fue esa vulnerabilidad o el hecho de que al día siguiente te vieras tan repuesta en el torneo, es decir estabas llorando un día y al siguiente lucías perfecta, no es que considere que seas fría, tu pena se veía real y me afectó, de una manera extraña pero lo hizo, quiero decir, lucías más cercana, más humana… como si pudiera alcanzarte ― en aquél momento guardó silencio, esta vez fue él quien desvió la mirada. Era una sensación extraña y rara, no le agrado en lo absoluto, pero algo le decía que se merecía el sentirse como un idiota.

¿Estabas en el baño cuando Shikamaru…?― preguntó Ino logrando sacarlo de su enajenamiento momentáneo.

Si, y me pareció muy cruel― contestó automático, fue precisamente después de eso que ella cambió, Ino separó los pies y se cruzó de brazos.

¿Entonces? ― reaccionó de inmediato, al parecer algo se había perdido.

¿Entonces qué?

¿Eso querías hablar conmigo? ¿Lo cruel que te pareció Shikamaru? ¿Mi capacidad para recobrarme? O ¿Sobre la pena que sentiste por mí? ― si en alguna parte de todo aquello se había perdido. Dentro de todo aquello Shino no podía siquiera imaginar cuál era su rostro para que como respuesta a ello Ino sonriera de esa manera, mezcla absoluta de ironía, desdén y fastidio, fue cuando le hizo la pregunta que le congeló: ― ¿Sientes lástima por mí?

¡No! ¡Me gustas! ― nuevamente el rostro de ella había cambiado a otro de sorpresa, solo que apenas fueron unas milésimas de segundos.

¿Por qué?

No, no lo sé

Es por lástima.

No había sido una pregunta, su cabeza estaba funcionando mal, si además de dejarlo en ridículo en plena declaración, lo hacía obviar los tonos en los cuales formulaba cada una de sus ideas.

¿O si lo había sido?

Nuevamente un claxon sonó, esta vez a su espalda y la luces del jeep de Inoichi extendieron una sombra larga sobre el pavimento, se detuvo y espero que llegaran a su lado. Fue el padre de la muchacha quién le habló, Ino iba de copiloto y, tal cual, como ocurriera desde que esas desastrosas palabras salieran de su boca, le ignoró.

― ¿Qué se supone que haces?

― Debo ir por Kiba, dijo que me esperaría ― Inoichi fijó la vista en su hija.

― ¿Tienes su número? ― la muchacha no respondió, en cambió sacó su celular y presionó, claramente, texteando a su amigo ― Súbete muchacho― ordenó el padre de la rubia, sería incómodo y, ciertamente, que prefería estar solo en ese momento. Fue cuando ella habló.

― Kiba está a una seis cuadras hacía la avenida Ikebeko― Inoichi esbozó una sonrisa y volteó hacia Sakura.

― Sí que lo hiciste huir.

― Al parecer es contagioso ― declaró Ino, sin dirigirle la mirada, pero Shino sabía que se lo estaba diciendo a él, ella también lo notó; había huido, fuera de su torpe declaración, terminó comportándose como un cobarde y ella lo había visto.

― No es mi culpa que sea tan fastidioso― se cruzó de brazos la peli rosa, una ráfaga de viento le bajó su capucha. Inoichi le miró lastimeramente y en esa ocasión ordenó.

― Sube de una vez Shino, los llevaré a casa.


Fugaku Uchiha había pedido disculpas, visiblemente avergonzado, por el comportamiento de algunos de los suyos. Su padre fue serio al aceptarlas y su tío le sonrió con tranquilidad. Hinata no pudo evitar notar el patente parecido de este con Sasuke, ambos siempre se mostraban serios de una manera que la intimidaba y, que a su vez, parecía decir una y otra vez que estaban molestos por algo, por otro lado sabía que ese gesto, realmente, no significaba nada, habiéndose criado al lado de Hiashi Hyuuga, la seriedad podía ser solo un rasgo de hermetismo y ese aparente enojo un muro que buscaba ser infranqueable, imaginaba que en el caso de su padre, fue su madre la única que pudo sobrepasarlo, así como Mikoto lo hacía con Fugaku Uchiha.

"¿Sasuke-kun me habrá escogido a mí para ello?"

Se ruborizó al pensar en aquello, franquear el muro que resguardaba la personalidad del resto significaba adquirir una importancia superior dentro del universo de una persona, y considerando que en su caso, al parecer, así era, no pudo menos que sentirse profundamente halagada. Ella no se merecía tanta devoción, tanta confianza.

― Son jóvenes, nosotros lo fuimos alguna vez ― contesto su tío Hizashi a las palabras del anfitrión, sin embargo el padre de Sasuke no los excuso.

― Los tiempos han vuelto más frágiles las mente de nuestros jóvenes― sentenció, sin que Itachi o Sasuke se mostraran afectados por aquellas palabras, el primero solo sonrió y su acompañante de la velada, volvió la vista a ella tranquilamente, Hinata no pudo menos que contestar con una sonrisa.

En resultado ante el ruido, excesivo según Fugaku, causado por algunos Uchihas, se prohibió cualquier actividad al día siguiente que no significara ordenar la residencia principal. Por lo que la posibilidad de pasar una noche cerca de Sasuke se esfumó; se sintió mal cuando al recibir esa noticia, una extraña tranquilidad le embargo. Hanabi, en tanto, se mostró muy decepcionada por aquella decisión, pero como todo lo que provenía de sus mayores no lo cuestionó, Hinata se sonrió con calidez, cuando en el auto que conducía su padre, esta la buscó para quedarse dormida en su regazo el resto del camino.

― Me parece que ha sido una invitación algo exagerada ¿no crees? ― Hinata no ocultó su sorpresa al ver que su padre era quién le dirigía la palabra, con una cortesía y tranquilidad a la cual no estaba acostumbrada, con lo perceptivo que era él y lo expresiva que era ella, no le resultó difícil al mayor de los Hyuugas ver la expectación ante su gesto y sus palabras.

― H… N-no s-sabía que Otou-sama pensara a-así ― Hiashi, quién no perdió el tiempo en dirigirle la mirada a través del espejo, siquiera hizo gesto alguno que denotara algo más que indiferencia.

― Lo entendería si fuera un compromiso serio ― dijo con mayor seriedad ― pero asumo, y espero no decepcionarme, que ya sabes el por qué Uchiha parece tan preocupado de agasajarnos ― Hinata se quedó observando a su padre fijamente a través del espejo retrovisor, Hiashi solo devolvió el gesto cuando un semáforo cambio de luz verde a roja.

Era una situación extraña, de un momento a otro su padre había comenzado a darle créditos, por muchas cosas que ella creía, a la vista de Hiashi, no importaban. Después de conocerlo por más de quince años, en aquél momento y antes cuando hablaran sobre Sasuke y los beneficios de su relación con este, le parecía que una faceta nueva de su padre se estaba mostrando frente a ella. Y que a su vez Hiashi le mostraba toda la confianza que necesitara de niña, para darle la entrada a su mundo, al de los líderes Hyuuga.

Bajo la vista fijándola en el rostro de su hermana, Hanabi roncaba débilmente, seguramente estaba agotada de haber discutido con cuanto Uchiha se le cruzara.

― C-creo q…que lo sé Otou-san

― ¿Y qué piensas de ello? ― otro nuevo hito en la relación con su padre. Este le pedía su opinión.

― M-me parece válido ― en aquél momento la luz cambio y Hiashi hizo avanzar el auto, solo que Hinata jamás imaginó que estaría pendiente de ella, más que del camino.

― ¿Válido?

― Hai

Su padre volvió la vista al camino, visiblemente incómodo.

― ¿Otou-san estás decepcionado? ― el silencio que Hiashi guardó durante los segundos posteriores a esa pregunta, le dijeron que sí, que lo estaba.

Bajo nuevamente la vista. No quería hacerlo, pero debía ser honesta. Además, no sabía mentir y de hacerlo su padre le descubriría de inmediato. Carraspeó Hiashi mientras esquivaba una poza, soñó una bocina y el auto de su tío Hizashi pasó por el lado de ellos, a través de la ventanilla y con la lluvia cayendo su vista se entorpecía y no podía vislumbrar si es que Neji estaba o no en el otro automóvil. Su padre contestó el gesto, también tocando débilmente su claxon. En la siguiente esquina Hizashi dobló por la avenida Okotto dejándolos a solas, había tenido la esperanza de ver su primo uno vez que llegara a casa, pero al parecer la familia su tío había decidido otra cosa.

― Espero… ― Hinata alzó la vista ante el silencio de su padre ― espero que este romance pueril no obnubile tu pensamiento ― no pudo evitar sentirse triste ante esas palabras.

― No lo hará Otou-san ― volteó nuevamente hacia la ventanilla, ante la imposibilidad de ver lo que el exterior le mostraba, no le quedó más opción que centrarse en las gotas que golpeaban su ventanilla y como es que estas se unían a otras para recorrer un camino corto y agresivo.

"Romance pueril"

Al pensar en esas palabras no podía sacarse la imagen de Naruto sonriéndole, de Naruto defendiéndola y de cómo le hablaba con ese gesto tan radiante, tan natural.

"¿Será lo mismo lo que ocurre con Sasuke-kun?"

Como respuesta a aquella pregunta su cabeza se llenó de recuerdos, de Sasuke reaccionando intranquilo cuando la visitó en su casa pasada la media noche, en como este le había robado un beso y la necesidad que tuvo de responderle el gesto, como es que este cayó semi inconsiente, mucho antes, aquella vez que lo encontrara afiebrado durmiendo en los jardines de la escuela. Esa vez le había dicho lo siento y ella no había alcanzado a comprender el porqué de esas palabras. ¿Sasuke se disculpaba por algo que había hecho? ¿Por algo que haría? Recordó lo intimidada que estaba cuando Kurenai-sensei los juntó a ambos para hacer aquél trabajo y lo agradable que le resultó estar junto a él, lo pre juiciosa que había sido al creer que él pasaría de ella y como es que este le infundió el valor necesario para enfrentar a Karin, lo paciente que fue cuando ella perdiera los nervios durante su primera presentación, como le acompañó y espero.

Recordar todo eso le hacía decirse que no, era imposible que fuera un sentimiento pueril el que los mantuviera cerca ahora, fuera cual fuera el nombre de lo que había entre ellos, no era algo superfluo o vago lo que él le había demostrado, era actitudes que Sasuke Uchiha, ya fuera por personalidad o carácter no dejaba entre ver a nadie que no fuera un cercano al punto en que lo eran Naruto y Sakura. Y ella, ella estaba ahí, entre ellos, quizás Sasuke jamás se lo había dicho pero sus actos hablaban por él, y si lo conocía aunque fuera un poco, si existía algo que detestaba era que sus intenciones fueran mal interpretadas, que se prestaran para confusiones y él, al robarle el beso, al acariciar su mano, al hablar tan íntimamente con ella, al dejarse besar por ella estaba siendo claro y conciso.

Nuevamente su pecho se llenó de gratitud y vergüenza.

"No lo merezco"

Pero desde hace mucho que no se sentía tan… tan… ¿Feliz? ¿Contenta?¿Tranquila? era aceptada por alguien más que ella misma, con todos sus defectos, era seguida, buscada, tocada y besada por alguien a quién siempre consideró cool y que no tenía reparos en ofuscarse por su lejanía y en exigirla como propia.

Quizás no existía compromiso, pero por alguna razón, Hinata se sintió plenamente conforme con todo lo que ocurría, su padre podría pensar lo que quisiera pero tras sentirse tan llena de… lo que fuera que Sasuke le provocaba le hacía sonreír, quería estallar en carcajadas, hundir el rostro en una almohada y recordar con lujo de detalles cada momento junto.

"Esto no puede ser pueril"

― Pero te equivocas Otou-san ― Hinata la mantuvo la fría mirada a su padre, obligándose a no ceder y sin poder evitar los sentimientos que nacían de su pecho le sonrió. Hiashi no pudo menos que espantarse, su esposa solía sonreír se esa manera, lo hizo cuando le dio la noticia de que sería padres, cuando le mostró a Hinata por primera vez, cuando le entregó a Hanabi a los segundos de nacer ― N-No es un romance pueril… S-Sasuke kun me gusta… y m-mucho.


Ino jadeó quedamente al sentir la suave presión de una mano sobre su pecho, su respiración era agitada y por más que trató de guardar silencio la naturaleza le traicionó y soltó aquél suspiro, necesitaba aire y al abrir la boca pudo respirar, sintió como un brazo pasó tras su cuello como buscando acercarla a algo o alguien.

"¿Shino?"

No, el muchacho había descendido del jeep de su padre cuando este le dejara en la entrada de su hogar. ¿Quién, entonces, estaría tocándola en aquél momento? Se quedó mirándole a través de la ventana esperando alguna reacción de su parte, pero no hubo ninguna, se sentía molesta con él. ¿Cómo no estarlo? Quizás todos los hombres eran unos idiotas, primero Shikamaru y contra toda lógica, Shino le seguía.

Parpadeó y su sueño inconexo se llenó de oscuridad y soledad, nadie estaba a su lado y afuera, tal cual ocurriera el resto de la semana llovía; a ratos con fuerza para luego amainar. El viento era, en esos momentos, el que se encargaba de golpear sus ventanas y con ello los recuerdos de su corta estadía en el hospital llegaron a su cabeza, trató de mover los dedos de su brazo escayolado para tantear algún avance pero solo se topó con la rigidez del yeso que limitaba cualquier movimiento que quisiera hacer. Bufó fastidiada y solo para no sentirse atrapada procedió a levantarse, calzó sus pantuflas y salió de su habitación, sin pensarlo mucho realmente sabía que debía dirigirse a la cocina.

Su casa dormía completamente, bajó en silencio los escalones consiente de que uno de los trabajadores de su padre dormía en la sala aquella noche, por lo mismo agradeció que el suelo no fuera de madera, escondido entre el sofá y las cortinas Keiki dormía, solo era un bulto indescifrable en medio de las sombras y seguramente estaría con su mp3, por lo que no existía posibilidad alguna de que le despertara, sin embargo Ino avanzó evitando el ruido con el máximo de silencio, por lo mismo no encendió la luz de la cocina cuando llegó a esta; ubicaba al final de un corto pasillo era demasiado incandescente, ella lo sabía y para evitar la molestia al muchacho solo abrió el refrigerador y dejándolo entre abierto, cogió la leche. Conocedora del orden del lugar, busco en el tercer cajón de la despensa el café. Normalmente algo así no serviría para hacerle dormir, pero con ella todo funcionaba de otra manera, solo necesitaba algo tibio que le ayudara a despejar su cabeza.

No pudo, entonces, evitar recordar su sueño; alguien estaba a su lado abrazándola por el cuello y con su otra mano sobre su pecho, aquello fue lo que le hizo despertar, no había rostro, solo la sensación de que era tocada muy íntimamente. Le había gustado, era una sensación excitante y abrumadora, solo que se propia cabeza le traicionó al desear que quién lo hiciera fuera Shino.

Shino…

Shino…

― Shino ― murmuró, llenó una taza con leche apoyándose solo de la luz del refrigerador y procedió a calentarla.

Lo cierto es que no tenía por que pensar en él, había sido una decepción el escuchar aquella declaración, aunque la incomodidad del muchacho se le hizo patente le resultó bastante claro de que este, al parecer, solo estaba confundido. Ella no era una muñeca de trapo o una chiquilla indefensa a la que se debiera prestar atención solo por qué lo estaba pasando mal. Era solo una semana, toda su vida había sido una lumbrera con la justa idea de que ella era la chica más atractiva e interesante de su instituto, mucho babeaban por ella, por lo que no necesitaba la lástima de un chico tan extraño y oscuro como el Aburame.

"No te creas tanto Sasuke y Shikamaru jamás te vieron de esa manera"

Cierto, a pesar de que su cabeza le estaba traicionando nuevamente, eso era algo que solo se admitía a ella y a nadie más. Shikamaru… Shikamaru solo había sido su amigo, ella cometió el error al creer que solo por conocerse de niños debían de terminar juntos, aunque la verdad es que existían muchas cosas que le gustaban de él, su inteligencia, ese silencio imperturbable que le rodeaba, su calma, su capacidad para no preocuparse en exceso y como muchos de sus amigos y compañeros la pubertad había dejado su rastro en el Nara convirtiéndolo en lo que ella llamaría un sujeto atractivo.

Pero a Shino, a Shino lo había descubierto recientemente, cuando este fuera capaz de mostrarle algo más a lo que todos ellos veían, como su hubiera estado oculto todo esos años para de la nada demostrar que era capaz, que era fuerte, atlético y atractivo.

"Además a él si le gustas"

Recordar eso le hizo sobresaltarse levemente, al mismo tiempo en que la leche anunciaba su punto de ebullición, la cogió con un paño y procedió a sentarse en el rincón más alejado de la entrada, la lluvia que se había calmado volvió a golpear las ventanas con fuerza y su cabeza volvió a dirigirla al meollo de todo aquel asunto; ella le gustaba a Shino, o al menos eso había declarado de una manera torpe que le hizo enojar. ¿Por qué? Le dio a entender que en algún momento el sintió lástima por como Shikamaru le rechazó y que fue eso y no otra cosa lo que le llevó a preocuparse por ella. No dudaba en que Shino no los había espiado, pero la vergüenza de haberse visto descubierta no pudo menos que enfadarla, sin mencionar que el Aburame había declarado que Shikamaru le pareció cruel.

"¿Habrían peleado por ello?"

No lo creía, algo que exudaban esos dos era discreción y le parecía poco probable que se trabaran en una discusión a gritos solo por eso.

Un brillo rojo comenzó a parpadear cerca del reloj principal, un mensaje estaba entrando y como era costumbre Ino se acercó al teléfono para escuchar de que se trataba, levantó el auricular y obedeció la orden de la operadora que le decía que presionara el tres para escuchar el mensaje. Al entenderlo se sorprendió; Keiki estaba avisando que esa noche se quedaría en la casa de su madre.

Sintió un escalofrío en la espalda, y tal cual como recordó la torpe declaración del Aburame vio a este subir de regreso al jeep de su padre.

Me resulta extraño que no me avisaran de su salida su padre se adelantó por sobre ella y le habló:

Muchacho no te preocupes, puedes quedarte en nuestra casa.

¿Cómo era posible que lo olvidara? No ella lo había visto entrar a su casa, lo vio abrir la verja y despedirse, o ¿eso había sido parte del sueño? No, el sueño, su sueño había sido húmedo, cálido y agradable.

No es necesario, no quisiera molestar

Claro que no es molestia, Keiki puede dormir en el sofá.

Pero Keiki había dejado en mensaje, se quedaría en la casa de su madre, aunque su padre decía que ese era el código que el muchacho usaba cada vez que iba a la casa de su novia. Cuando llegaron Ino no recordaba haber visto a Shino descender, dejaron a Kiba y a Sakura en su casa, pero cuando fueron a la del Aburame esta estaba en completa oscuridad. Sospechando su padre esperó hasta que el muchacho pudiera entrar en ella, lo que, al parecer jamás ocurrió.

"Debe ser culpa de los calmantes"

Los tomaba todas las noches por orden médica y caía dormida de inmediato hasta la mañana siguiente. Solo que ahora se había despertado antes de tiempo. Se dijo que lo mejor era huir, así como él lo había hecho con la excusa de buscar a Kiba, ella lo haría, si Shino estaba durmiendo en su sala ella no le daría en el gusto de saber que estaba pendiente de él.

Solo que en cuanto se dijo que subiera a su habitación se quedó ahí, en la cocina como si la hubieran pegado al suelo, dio otro sorbo a su café con leche y espero. No demasiado, al parecer el descubrimiento de su torpeza y verdadero deseo hizo que las cosas pasaran como en verdad quería que ocurrieran;

― ¿Estás bien? ― que la figura en la entrada de la cocina le preguntara eso le hizo sentir un calor en el pecho que parecía querer derretirla.

― Sí, es culpa de los calmantes.

― ¿Aún estás con medicamentos? ― ella asintió y volvió la vista hacia el reloj, no era visible la hora, pero podía ver el fondo blanco de este en medio de la oscuridad. Además había dejado entre abierto el refrigerador, solo que de un movimiento Shino lo cerró volviendo todo el lugar a una completa oscuridad.

Las ventanas se batieron cuando otra ráfaga de viento las golpeó distrayéndola, cuando lo notó Shino estaba a solo un paso de ella, llevaba solo una sudadera y no tenía sus gafas, Ino no había notado lo pálido que podía llegar a ser, por lo que su silueta cortaba a la perfección la oscuridad del lugar, un aire tibio emanaba de él obligándole a recordar las cochinillas.

― Shi...no

― Debo disculparme ― susurró él firme ― estuve pensando en ello ― ella no pudo menos que sentirse incómoda, no quería hablar de eso en aquél momento, estaba algo aturdida por su sueño y la cercanía de él, todo eso, sin duda la dejaba en una clara desventaja.

― Shino… no es ― la obligó a guardar silencio en cuanto rozó su mejilla con sus dedos, eran suaves, tímidos y largos.

― Hueles a primavera ― y en medio de toda esa oscuridad pudo verse en el brillo de sus ojos, estaban a milímetros y no pudo evitar preguntarse si es que él sentía su respiración chocar contra su rostro, como ella sentía la de él. Su pecho comenzó a moverse con mayor velocidad y no pudo notar cuando él cerró toda la distancia que los separaba al presionar sus labios contra los de ella.

Ino abrió la boca invitándolo, había soñado con ello y ahora lo tenía ahí. Con tranquilidad, con una tranquilidad torturante Shino se adentró y fue la señal clara para que ella rodeara con ambos brazos la nuca del muchacho. El los cruzó, tal cual cuando la salvara, por su cintura alzándola hacía él. Se separaron para recobrar el aliento y Shino descanso su frente sobre la de ella.

― Hueles a primavera ― volvió a repetir.

Ino sonrió.

La ventana volvió a golpearse con fuerza y los recuerdos del hospital volvieron a su cabeza, parpadeo y vio como la luz de la mañana estaba iluminando su habitación. Parpadeó nuevamente para verse en completa soledad, se incorporó buscando algo que le diera peso a su último sueño para solo darse cuenta de que su pecho subía y bajaba y que el aire cálido de las cochinillas había desaparecido.


Agradecimientos a:

lilipili, Tsuki Tsuruga, Annie Thompson, Methy, kaila the maya water, LaCrazyWriter, , YamiTsukiko, Guest, imylife, DarkAmy-chan, ness, LULYHIME, el Puti-fino, LuuisaMH, Maribelteka, Nessieprettysweet, sasuhinafan por siempre, 0White-Rose0, Anii Gabiiz, Sanyu, Hinata-Yoruichi, AsuanaUchihaHyuga, caricatuyani, Marcia Andrea, Magic ann love, Zhura, hinatacullen14, Karzer, hinatacris.