(esto es Youtube)watch?v=WeMPNseHkcw

Me gustaría que para las dos ultimas escenas escucharan esta:

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Quiero estar Contigo


La pista cambió a Leave my body sin que Sakura lo notara, su cabeza había dejado de lado toda idea o pensamiento que distrajera su atención del exterior. De todas maneras su memoria, testaruda e insistente, procesó la letra recordándole, vagamente, que era una canción de la cual disfrutaba.

El día amaneció tan gris como todos los de esa semana, por lo que cualquier la invitación a levantarse para hacer las actividades propias de un domingo cualquiera fue, prontamente, rechazada tanto por Sakura como por su madre. Esta, en tanto, no tuvo reparo alguno en llevarle el desayuno a la cama, en donde la dejó con su hermano mientras iba por compras de víveres para el almuerzo. Su padre había tenido la fortuna de pasar ese día lejos de su familia; desde la madrugada que le tocaba turno en el hospital y solo llegaría a la mañana siguiente, cuando pasara por ella y la llevara al instituto. Así que no habiéndose levantado apropiadamente Sakura se dedicó a, sencillamente, estar en su habitación.

Ya había transcurrido la hora del almuerzo y aún vestía el grueso pijama con el cual descansara. Su madre siguiendo su ejemplo volvió a la habitación matrimonial, junto a su hermano y practicó el grato deporte de ver televisión, bajo las cobijas en un día lluvioso. No había intención alguna de salir. Ya, el día anterior, pasó lo que en términos generales ella calificaría como una grata velada con Ino, aunque durante la noche todo se había entorpecido. Pero aquella salida terminó mejorando su ánimo y en si su cabeza, sirvió para distraerle un poco y en cierto sentido, ayudarle a colocar en perspectiva algunas cosas; el trato que actualmente recibía de su entorno era una de ellas, el cómo enfrentarlo y no dejarse arrastrar por la molestia que todo le causaba. Más, obviamente, la necesidad de entender porque había actuado de una manera que terminó llenándola de críticas de todo el mundo.

Parpadeó y giró el rostro a un rincón de su habitación; las bolsas y paquetes del día anterior se mantenían ahí, apiladas en sutil desorden. Sakura se había comprometido con su madre a que todo desaparecería lo antes posible. Ahora que su guardarropa se encontraba en proceso de renovación le pareció imperativo el quedarse y ordenarlo, solo que esa idea fue cambiada por la de seguir rescribiendo sus diarios y esa, por la necesidad de no pensar en nada y fijar la atención en el exterior.

Meditando frente a un Mac rosa tan claro como su cabello, con música a la que no prestaba atención, viendo como gruesas y grises gotas se estrellaban contra el cristal de su ventana había, distraída, detenido la labor que desde esa mañana, más fría que el resto del día, ocupara su atención. Hace un par de semanas Sakura había decidido recopilar su historia tomando como base los datos que sus diarios de vida le entregaran, solo que esa tarde se vio impedida de continuar. Entender la razón de ello le pareció absurdo, no necesitaba justificación alguna para un acto tan pueril; creyó ser capaz de seguir un ritmo continuo pero, difícilmente, había copiado al archivo digital poco menos que la mitad del primer cuadernillo.

No importaba.

Hizo vagar su vista por todos los papeles regados en su escritorio, exámenes, cartas, trabajos y el resto de su historia; aquella que era contada por una niña que, honestamente, le desagradaba.

Sí, eso era, por ello se había detenido.

Claramente no le gustaba admitirlo y consecuentemente prefería no pensar en nada, Sakura que siempre se había jactado de su educación y simpatía resultó ser una niña caprichosa, convenenciera, superficial y hueca. No era algo que se pudiera traspasar al presente, pero estaba decepcionada de haber florecido de un espécimen así. Entendía que su crecimiento había obrado de forma favorable en ella y más que eso, podría decir que, casi exclusivamente, se trataba de su relación con Naruto.

Había sido él y nadie más, siquiera Sasuke o Ino, quién influenciara su cambio.

"El hombre no es diferente al animal, cuando este se encuentra en completa oscuridad se vuelve dependiente del resto de sus sentidos, la humanidad desaparece y solo el animal queda"

Pestañeó como si de pronto cobrara la consciencia, durante el trabajo que la había unido a Kiba Inuzuka este soltó aquella diatriba sobre el hombre en una discusión que (¿Cómo no?) resultó en desacuerdo. Ella alegaba que no era una razón vacía que el hombre se educara y que bajo ese concepto este se encontraba obligado a guiar al resto de la humanidad y a todos los seres que habitaban el planeta a un futuro mejor, era algo en lo que creía firmemente y siempre había admirado a los hombres que trabajaban por su entorno como su padre, Minato Namikaze o Shikaku Nara. Kiba se había reído de lo que calificó como palabrería poco realista, ya que a su gusto todo aquél discurso quedaba en nada cuando el hombre o mujer se veía bajo la presión de perder la vida, la libertad o algo de similar valor. A eso se refería cuando hablaba de la oscuridad; a algo esencial que de extraviarlo es capaz de cambiar la conducta de un ser humano cualquiera.

Miró su reciente flequillo.

"Yo quise cambiar"

Para aquél trabajo de historia ambos habían llegado al conceso de centrarla en el bombardeo alemán a Inglaterra llamado "El Blitz" a Sakura le había gustado la medida gubernamental británica de sacar a los niños de la ciudad, le había parecido noble y una actitud responsable del gobierno de turno. Claro que Kiba se lo arruinó cuando le habló de los niños y mujeres muertos, ahogados en los túneles del subterráneo, porque el mismo gobierno de turno teniendo la información desde la inteligencia británica, prefirió que el bombardeo ocurriera para no levantar sospechas en los alemanes de saber sus planes.

"― Pareciera que solo los chicos de Narnia se salvaron se burló esa vez"

Quién creía que el Inuzuka se parecía a Naruto, era un verdadero idiota, Naruto le habría dejado elegir libremente el tema y no lo habría arruinado con detalles que a ella no le interesaban o que, en su defecto, perjudicaban la historia.

"Si, Naruto me habría dejado hacer lo que quisiera"

Volvió a parpadear, ahí estaba; semi-oculto en medio de sus cuadernos "Haruno Sakura e Inuzuka Kiba", extendió la mano y lo extrajo, un trabajo escrito con esmero, claramente hecho por ella que superaba las sesenta páginas de pura investigación.

Admitía si, que habiendo dudado de la capacidad de Kiba para complementar su labor, terminó sorprendida con el análisis de este, así como de su forma para exponer el tema, principalmente porque siempre le pareció un muchacho vago y perezoso. En eso, como en muchas otras cosas, también se equivocó, sin embargo tampoco se había tratado de un trabajo que hiciera a gusto y sabía que ello se debía a la constante actitud de su compañero de llevarle la contraria.

De todas maneras a Kurenai-sensei le pareció confusa la forma en la cual el Inuzuka había mostrado su punto de vista, lo cierto es que a ella no, pero eso no afectaría el juicio de su maestra. El que finalmente terminó restándole puntos a su trabajo escrito.

― Kiba idiota ― murmuró, lanzando el trabajo a su espalda sobre la cama.

Y para más fastidio la noche anterior se había topado con él. Como si el tener que tolerar sus desplantes durante la semana no fuera suficiente.

Se había equivocado, lo sabía y lo admitía, no le gustaba repasar las razones que la llevaron actuar así, ya que viéndolo ahora desde la lejanía y con mayor calma en su pecho, le parecían absurdas y caprichosas.

"Como la niña tonta que escribió esos diarios"

Sin mencionar que por ello estaba pagando un precio alto, muy alto; había perdido la amistad de Sasuke y se sentía demasiado avergonzada como para tratar de mejorar las cosas con Naruto, todo eso le parecía obvio y hasta lógico. Pero aun así le enojaba enormemente que de un momento a otro todos se volvieran sus jueces, que todos resultaran ser un manojo de virtudes para tratarla con el desprecio que Kiba había demostrado hacia ella la noche anterior, con las burlas que Karin le prodigaba, con la lástima con que Ino le miraba, con la indiferencia con que Sasuke le ignoraba.

Sakura ya había pedido las disculpas, de todo corazón, al principal afectado y con Sasuke…

"Sasuke-kun"

Bueno con él debería darse un tiempo mayor para resolver las cosas, lo que resultara de sus movimientos o lo que había resultado, no tenía por qué interesarle a nadie más, pero eso solo ella lo sabía o, al menos, así lo creía. Kiba no se había puesto límites en cuanto al trato hostil hacia ella; tratarla de estúpida… a ella. Realmente el Inuzuka se estaba tomando demasiadas atribuciones si creía que le debía explicaciones, lo de ellos no era una relación cercana, ciertamente que se conocían desde niños, pero decir que existía la confianza necesaria para que él le tratara de esa manera era exagerar. Y Kiba Inuzuka lo estaba haciendo.

Diferente era la historia con Naruto, él si era su amigo y ella si había buscado utilizarlo. Por lo mismo había llorado por él, del rubio si se permitiría esa humillación, del resto no. Aun cuando Naruto no fuera una persona rencorosa.

Volvió la vista al diario que había estado transcribiendo aquella mañana ¿A quién diablos se le podría ocurrir rescatar semejante historia, semejantes anotaciones y sentirse orgullosa de ello? La ojeó algunos instantes buscando algo de consideración en sus palabras, pero lo único que leía era "Sasuke-kun, Sasuke-kun, Sasuke-kun" una fijación superflua, ya que debieron pasar varios años para saber cómo él realmente era y obsesiva, ¡Si hasta se había dejado crecer y cortar el cabello por el Uchiha! Sin que aquello le reportara más que una amistad quebrada en cuanto ella cometiera un error.

¿Y qué pasaba con los errores de Sasuke-kun? ¿Acaso alguna vez ella le reclamo por sus desprecios? ¿Por su abierta intención de humillarla al ir del brazo de cuanta estúpida se le cruzara? ¿Por menospreciarla para él?

Y entonces la idea de que Sasuke solo era una imagen que ella pintó para mentirse así misma sobre su verdadero valor la golpeó en lo profundo de su pecho. Era guapo, increíblemente guapo, inteligente, elegante y misterioso. Pero eso era algo que todo el mundo sabía, no existía siquiera algo más interno que en base a la confianza que ella había ganado, pudiera jactar ante el resto.

"No lo conozco"

Que tonta había sido, años y años de seguir una sombra solo para saber y declarar con orgullo que era negra. Siquiera fue la primera en notar que el Uchiha se estaba fijando en Hinata, Ino debió de aclarárselo ya que según ella era Hinata quién estaba buscando a Sasuke. Y todo eso dolía, le dolía haber sido menospreciada, le dolía el no haberlo visto y el ser lo suficientemente ciega o estúpida como para creer que por el solo hecho de fijarse en él Sasuke sería un hombre digno, noble y gentil.

No lo era, al menos no con ella.

Sacudió la cabeza, hace muchos días que se estaba dejando llevar por esa clase de pensamientos y al igual que su incapacidad para descifrar a Sasuke, le estaba molestando. Volvió la vista a su alrededor y decidió que ya bastaba de todo eso, de aquél sutil desorden, de prácticamente haber detenido su vida en aquellos días. La depresión era entendible… o así quería creerlo, pero la idea de que se estaba comportando como una tonta la acoso; cerró el diario del que estaba copiado antes de dirigir la vista al exterior, cerró el documento y guardó los cambios. Dirigió el puntero del mouse al reproductor de música y le dio más volumen, los parlantes conectados a su Mac comenzaron a vibrar justo en el momento en que ella se colocó de pie y se dirigió hacia el montón de bolsas y cajas que adquiriera el día anterior y de estas comenzó a sacar el contenido para dejarlo sobre su cama; botas de tonalidades más oscuras, jeans a la cadera, una impresionante chaqueta de cuero verde oscuro y un abrigo blanco de cuello alto, esa última prenda en particular no le había llamado tanto la atención, pero tanto su madre como Ino coincidieron en que le quedaba muy, pero muy bien. Sacó los ganchos necesarios y dividió el espacio en su guardarropa dejando los vestidos al fondo y las chaquetas y abrigos más a la mano.

"Seguramente los necesitaré más seguido"

Una vez que solo quedaron los zapatos, Sakura dejó todas las bolsas de papel sobre su cama y dedicó especial énfasis en darle un orden adecuado a estos, dejando más atrás los que eran de veranos y más cerca los que usualmente usaba. En eso la encontró su madre cuando la llamó para merendar, Sakura no la escuchó entrar en la habitación, pero supo que era ella cuando el volumen de la música bajo.

― Hice panqueques ― dijo asomándose por la puerta del closet. A Sakura no le había llegado el olor, pero de todas maneras asintió y sonrió satisfecha.

― Voy de inmediato ― declaró colocándose de pie y dejando de lado todas las cajas de los zapatos ya guardados.

― Saca de inmediato esa basura ― ordenó su madre mientras abandonaba la habitación, refiriéndose a los papeles sobre la cama. Sakura obedeció y en vez de seleccionar uno por uno, cogió todo el montón de papeles y los que cayeron los apiló, como pudo, sobre estos.

Tal cual como vadeara el resto de su casa con una caja de peluches, el montón de bolsas y papeles difícilmente le dejaba mirar por encima de estos, solo que en ese momento no estaba su padre para salvarla de un posible accidente doméstico. Llevaba calcetines gruesos, de todas maneras sintió cuando algo pesado y hojas cayeron al suelo, no perdió el equilibrio, ni tampoco se detuvo, solo lo dejó ahí consiente de que tendría que volver por aquél bulto, era su basura y ella se encargaría, así lo había prometido.

Cuando salió al patio trasero de su nuevo hogar el frío recorrió todo su cuerpo, colándose por la gruesa tela de su pijama, le refrescó y golpeó en partes iguales. Cuando volvió al pasillo que estaba fuera de su habitación, su madre sostenía lo que reconoció como el trabajo que había realizado junto a Kiba, seguramente era lo que se había caído y, al parecer, resultaba bastante interesante a juzgar por la reacción de su progenitora. Sin siquiera mirarle esta le habló:

― ¿Ibas a botarlo a la basura?

― No, debí cogerlo sin querer ― contestó desinteresada. Suspiró y continuó el camino hasta su habitación. No notó que sin dejar de leer el trabajo, su madre comenzó a seguirla, pendiente de su closet volvió a este para dar el orden a sus zapatos nuevos, tampoco la vio cuando se apoyó en la entrada del cuarto.

― Es muy maduro ― Sakura se extrañó ante sus palabras y más aún cuando al mirar a su madre la vio concentradísima en su escrito.

― ¿Si? ¿Qué parte?

― "El avance de los aliados estaba enmarcado en la confianza que los alemanes sintieran ante sus expectativas sobre la guerra y en la potencial captura de la costra británica. Humana y moralmente es reprochable que se sacrificaran vidas solo por una estrategia, pero los pasos de los hombres que deciden sobre el futuro nunca son simples, el futuro que es nuestra época, puede agradecer aquella estrategia, pero jamás se reconocerá que se trató de un sacrificio válido y viable…"― ¿Maduro? Sakura no pudo evitar fruncir el ceño y como si quisiera desligarse completamente de esa idea dijo:

― No lo escribí yo, es decir sí, yo lo escribí, pero esa parte no es mía ― su madre le miró para volver la vista a la portada, la sorpresa que se pintó en su rostro fue entendible y molesta para ella.

― ¿Kiba Inuzuka? ― la peli rosa asintió sin darle mucha importancia y luego volvió a sus zapatos.

― A mí también me sorprendió cuando me habló de eso ¿Quién diría que Kiba sabe algo de historia?

― Ya me parecía raro que algo tan sórdido viniera de ti.

― ¿Sórdido...? Es la verdad.

― La realidad es sórdida y cruel. Aceptarla como es, es un gesto muy maduro ― dicho eso la mujer abandonó el cuarto y dejó el trabajo de Sakura sobre la cama ― ya pronto estarán los panqueques, termina luego.

Sakura no tardó en dejar todo ordenado, solo que en ese momento desistió de sacar las cajas de los zapatos al patio, volvió a su habitación; ahí estaba, su maduro trabajo.

"Estúpido Inuzuka"


Era raro que Fugaku le llamara a su despacho tan temprano, de hecho la costumbre decía que en esos momentos, cualquier otro día de la semana su padre ya estaría en su oficina, en la central policial de Konoha, a varios kilómetros de distancia. Pero no ese día, ese día Fugaku Uchiha seguía en su despacho, pero en aquél que por ser líder del clan le correspondía cerca del döjo Uchiha, en los terrenos del clan aún en casa. De todas maneras, una vez que se le puso sobre aviso, Sasuke le hizo esperar, fingiendo no poder ir de inmediato le pidió a Mikoto que le excusara por un par de minutos, minutos que le sirvieron para analizar la presente situación que, a todas luces, era extraña.

Su padre debería estar trabajando y al que debían llamar a su despacho, como solía ocurrir era a su hermano no a él. Por otro lado no fue difícil adivinar una posible razón. Desde que se supo lo suyo con Hinata, Fugaku había estado actuando demasiado interesado. La reunión del sábado recién pasado era una triste prueba de ello. Por lo que, mentalmente, se preparó y cuando procedió a sentarse frente a su padre, mentalizó cada uno de los argumentos que le servirían para escapar de aquella conversación.

Fugaku tomaba el té al modo occidental mientras leía el periódico. Quería lucir desinteresado, pero esa actitud no le engañó.

― ¿Me llamaste padre? ― Fugaku guardó silencio, quizás solo le estaba haciendo esperar, porque intuía o adivinaba que él se había demorado en el baño a propósito. Acto seguido dejó la taza de lado sin prestarle atención y dobló el periódico con molesta lentitud.

"Neji es igual de imbécil"

― Quería hablar contigo ― Sasuke se mordió la lengua, contestar "eso es evidente" solo serviría para empezar mal aquél día, su padre no era dado a recepcionar los sarcasmos de buena gana, aun cuando estos fueran una muestra de exquisita inteligencia.

― Te escucho padre ― Sasuke desvió unos centímetros la vista hacia el reloj que adornaba una de las paredes del despacho de su padre, era antiquísimo y por lo que sabía se lo había regalado un comerciante holandés a un antepasado suyo, solo que había olvidado el nombre.

― Como habrás podido notar el sábado recién pasado mantuve una seria conversación con Hiashi Hyuuga ― Sasuke volvió la vista a su padre y asintió, su padre era escueto, las serias conversaciones se dieron con Hiashi, Hizashi, Naoko y Hibari Hyuuga pero también se abstuvo de señalarlo ― y entre los muchos temas que salieron aquél día, me preocupó el de tu situación.

Sasuke quiso desviar la vista aburrido, pero solo asintió sin hacer mueca alguna. Todos sus instintos le decían que mantuviera la compostura y que guardara silencio, pero aquella solemnidad interesada de Fugaku lo exasperaba, como lo veía, su padre debería estar considerando que él no se había percatado de sus intenciones. Así que después de asentir sin siquiera mover un musculo de su cara lo soltó, no muy agresivamente, solo lo suficientemente agudo para que su padre supiera que no estaba tratando con un tonto.

― No imagino cual es esa "situación" padre ― la reacción fue la esperada, Fugaku le miró con frialdad, pero era algo que él ya sabía, su padre, haría.

― La tuya, desde luego, hijo ― contestó este con sarcasmo, claro él no podía pero al líder del clan se le tenía permitido todo tipo de conductas, por muy desagradables que fueran.

"Idiota es tu padre, puede lanzarte por la ventana sin tener darle explicaciones a nadie"

Entonces decidió que no, no le interesaba escuchar a su padre darle consejos sobre cómo llevar su situación, la que claramente involucraba a Hinata, ni menos su opinión, así como sus planes. Pero sería una mala idea el confrontar a Fugaku de manera agresiva.

― Sé cuál es ― dijo entonces ― y espero me disculpes padre, pero no necesito tu preocupación sobre ese asunto en particular ― bien había sido escueto, educado y conciso. De todas maneras esperaba la mirada ofendida y fría que su padre le lanzó.

― Aunque seas demasiado maduro para no necesitar "mis consejos" los tendrás, no eres tú quién me diga qué tipo de asuntos deben o no preocuparme― la negativa de su padre le molesto tanto como a este la suya propia, así que desenvolviéndose en el lenguaje que le era tan común agregó:

― Que considerado ― en ese momento el gesto de Fugaku fue más expresivo.

― Guarda silencio ― Sasuke obedeció, más por apatía que por obediencia, su padre se colocó de pie y comenzó a caminar, silencioso, por el despacho ― Por lo visto a Hiashi Hyuuga le tiene sin cuidado el tipo de relación que has decidido entablar con su hija, así como esta no se ha mostrado lo suficientemente interesada para declarar algo más que mera simpatía hacia ti.

"Que fastidio"

― Y ¿Eso es malo porque…? ― Fugaku giró bruscamente y lo encaró.

― ¿Qué es lo que esperas de mi niño? ¿Qué me quede tranquilo mientras, gracias a tu inmadurez y soberbia dejas escapar esta oportunidad? ¿Acaso todos estos años de educación no te han inculcado un mínimo de lealtad hacia tu clan? Ya es suficiente con que la elijas a ella como tu consorte para hacerme creer que en verdad lo has hecho solo porque te gusta, puedo tolerar tu desdén hacia los tuyos, sigues siendo un mocoso, pero no esperes que me quede observando como todo ese maldito clan te pasa por encima sin que hagas nada.

Decir que Sasuke se quedó sin palabras en aquél momento para replicar a su padre sería un eufemismo, aún en su cabeza estaba tratando de dar un orden adecuado a las estupideces que salían de la boca del hombre que más admiraba, sin embargo este, tan egoísta como él, no lo dejó ahí y sin prestarle atención continuó.

― Al parecer el ejemplo de tu hermano no ha servido de nada, si al menos fingieras culpabilidad o remordimiento sabría qué tratas de ayudar a tu clan, pero en vez de eso me topo con tu sarcasmo e indiferencia, haciendo alarde de una inteligencia muy, pero muy mal utilizada ¿Es que acaso no te he enseñado nada?

― A mí, no. Pasas demasiado tiempo pendiente de los logros de Itachi como para siquiera pretender que te interesa lo que yo haga ― no lo había pensado, solo contestó sin enfrentar a su padre y, aunque se imaginaba la cara con que este debió haber recibido sus palabras, lo que ahora él tenía que decir le pareció mucho más importante que el seguir escuchando sus "evidentes pecados contra el clan".

― Sasuke no te permito…

― No me interesa ― interrumpió colocándose de pie y esta vez, él encarando a su padre ― No sé de qué te vales para siquiera insinuar de que mi interés hacia Hinata está viciado por algo más que eso, por mi puedes pensar lo que quieras, pero sí crees que la utilizaré para que tú consigas algo de esto, estas muy, muy equivocado ― notó entonces que algo de todas esas palabras se habían clavado en su pecho, quizás se lo tomó con demasiada calma, ya que dentro de si podía sentir como la rabia comenzaba a fluir, primero a su pecho y como es que subía a su garganta para cerrársela y molestarle con un nudo que amenazaba con quebrarle la voz. Tenía que salir de ahí, retirarse cobardemente porque, de pronto, ya no se sentía capaz de enfrentar a su padre, menos de soltarle todo lo que pasaba por su cabeza.

Y ahí estaba Fugaku, mirándole con seriedad y frialdad al mismo tiempo.

― Entonces ¿Ella te gusta?

― No he hecho nada para que creas otra cosa.

― Te estás avergonzando― bien, quizás si se las diría.

― Esperas muy poco de mí si crees que con esas palabras afectaras mi juicio, te falta la vista y el temple para saber lo que verdaderamente vale y así, como me juzgas por tonto y egoísta yo puedo decir lo mismo de ti. Yo no soy Itachi.

La bofetada que vino tras eso se la esperaba, había soltado sus palabras con el único fin de dar por terminada esa conversación y la forma en la cual su padre podría adjudicarse superioridad ante él sería de esa manera, haciéndole guardar silencio y echándole encima la diferencia de poderío entre uno y otro.

Solo que él no giró el rostro o bajo la vista, se quedó ahí observándolo fijamente a los ojos, si su padre llegó a sentir incomodidad no lo demostró.

― Retírate ― ordenó Fugaku.

― No tienes que decirlo ― y sin mediar palabra o gesto adicional, Sasuke se marchó.

Afuera del despacho se encontraba Itachi, su hermano solo se quedó mirándole de una manera indescifrable.

― Espérame, te llevaré al instituto ― dijo, Sasuke negó fastidiado mientras se dirigía a su habitación.

― No es necesario ― estaba demasiado enojado para siquiera tolerar nada, ni a nadie.

― ¡Sasuke! ― la voz de su hermano fue imperativa, no pudo menos que detenerse y voltear hacia él, Itachi le miró serio y luego dejó esbozar una cálida y suave sonrisa ― te llevaré al instituto ― Sasuke respiro profundamente, asintió y fue a buscar sus cosas.

Por dentro la frustración de saber que había callado voluntariamente le atenazaba, no podía dejar que pensar en todas las respuestas, cada una más inteligente que la anterior, que debió haber soltado, pero que prefirió guardarse en pos de una mejor intervención, solo que no le había servido de nada, Fugaku de todas maneras se había enojado y él terminó, también, bastante fastidiado.

El saber que su padre, más que respeto le inspiraba miedo le irritaba enormemente, como si de pronto descubriera una enorme falla dentro de los suyos y que, lamentablemente, estaba atado de manos para poder corregirlo.

"Fugaku es un idiota"

Y eso sí que costaba admitirlo. Pero lo que más le dolía era la imagen que su padre tenía de él. Como si ser el mejor en todo lo que se había propuesto no sirviera de nada. No, no para Fugaku Uchiha, este no solo le acusaba de ser insuficiente para el clan, sino que también declaraba, sin tapujo alguno que su interés en Hinata no era real, que lo hacía por obtener beneficios para el clan, ya que estúpidamente su acercamiento a ella coincidía con la investigación que la policía le estaba realizando a los Hyuuga´s, pero al mismo tiempo le decía que era un idiota ya que no hacía nada por ayudarlos, que las demostraciones de acercamiento solo habían sido realizadas por su familia. Y, al pensar en ello no se sacaba de la cabeza la reunión del sábado recién pasado.

"Como si eso no hubiera sido lo suficientemente patético padre"

Se quedó esperando a su hermano en la salida que daba al estacionamiento, usualmente Itachi se retiraba con su padre, pero al parecer era idea de los dos llegar más tarde aquél día. De solo pensar que tendría que irse también con su padre…

"Que idiota"

Inmediatamente apresuro su salida, conociendo a su hermano seguramente este querría mediar entre ambos, pero a Sasuke le parecía que era demasiado pronto para siquiera convencerlo de las acciones o palabras de su padre, además la retórica de su hermano era una de las pocas que doblegaba sus ideas, quería su enfado, quería seguir sintiéndose fastidiado, así sería más difícil olvidar lo ocurrido, por lo que decidió que no.

Así que sin decir nada a nadie salió de su casa y corrió en cuanto vio que el autobús se acercaba a la parada cercana a su hogar.


― ¿Quién fue la osada Hinata o Sakura? ― Suigetsu sonrió burlesco, se había topado con Sasuke en los casilleros del instituto, él personalmente no tenía la costumbre de llegar tan temprano como el Uchiha, pero esa mañana debió ayudar a su padre con el automóvil, cuando este no quiso arrancar. Como agradecimiento por esto el jefe de hogar no solo le dio un poco más de dinero, sino que también lo dejó en la entrada del instituto, así que viaje que usualmente duraba cerca de media hora se vio reducido a diez minutos, lo que en cierto sentido le fastidiaba, Suigetsu estaba seguro de ser el único chico en Konoha que no se enfermaba aún si pasaba toda una jornada bajo la lluvia, solía llegar empapado a su hogar y a pesar de los reclamos de su madre, un abrigo o chaqueta con capucha o paraguas no le resultaba más que un estorbo. Por lo que aquél corto viaje con su padre, le había restado tiempo a su usual caminata.

Hace mucho que no se topaba con una temporada de lluvias tan temprana, ya pronto serían diez días y el pronóstico del tiempo, al menos para las próximas semanas no había variado.

Sasuke solo le miró con hastío, para volver la vista a su casillero. Suigetsu imaginó que no le interesaba responder, pero hace mucho que su relación con el Uchiha había cambiado.

Cualquier otro sujeto con esa estampa y modales le habría fastidiado, pero con Sasuke aquello no ocurría, a diferencia de Gaara, Shino, Sai o el mismo Neji, Sasuke tenía un sentido del humor afín al suyo, no era serio solo por serlo y Suigetsu dudaba que se tratara de su personalidad, eso se evidenciaba en las pequeñas notas de sarcasmo que el menor de los Uchiha´s solía evidenciar. Y al parecer este, a su vez, sabía que él lo sabía, por lo mismo a pesar de su gesto Suigetsu Hozuki, se quedó ahí, cruzado de brazos, esperando la repuesta de su compañero.

― Ninguna ― ya lo imaginaba, pero le pareció imprudente el tratar de averiguar más, sin mencionar que por la marca en su rostro y considerando la hora, era posible que Sasuke viniera de un solo lugar y, si bien le fastidiaban los problemas familiares, el tratar de averiguar algo solo lo enemistaría con el Uchiha, esa era una barrera que aún existía, la que separa a los cercanos de Sasuke; Naruto, Sakura de aquellos como él; el clan Uchiha.

Por lo que se encogió de hombros y cambió su calzado, el cabello le goteaba y sin importarle si mojaba el suelo se lo cogió y estrujó.

― ¿Cómo se encuentra Hinata? ― preguntó sin verdadero interés.

― Bien ― contestó seco.

― ¿Sabes si volverá hoy a clases?

― No lo sé con seguridad, espero que si ― Suigetsu de pronto se detuvo ante aquella revelación, extendió aún más su sonrisa y dejó escapar una carcajada, a pesar de la cantidad de alumnos que ya estaban haciendo presencia en las instalaciones del instituto, obtuvo lo que quería: Sasuke le miraba fijamente.

― ¿Qué es tan gracioso? ― preguntó evidenciando poca paciencia. Suigetsu no tuvo problema alguno en responder.

― Tú, desde luego ― vio como su compañero de clase solo bufaba para dejarlo atrás. Negó con calma y volvió a lo suyo. Al final de aquél pasillo y por el borde de los casilleros vio un par de cabecitas ocultarse en cuanto él dirigió la vista a ese lugar.

Le había pasado bastante seguido, desde luego que sabía; él no era causante de semejante admiración, seguramente las chicas estaban esperando la oportunidad para entregarle una carta dirigida a Sasuke o a que él mismo se retirara de aquél lugar para guardarla en su compartimento.

Susurros, un grito solapado y la imagen de una chica nerviosa frente a él. Giró el rostro levemente, lo cierto es que no le interesaba e ignoró a la muchacha, esta se quedó parada ahí con algo entre las manos. Si, otra de las admiradoras de Sasuke que no sabía cómo dirigirse a él. Espero un par de segundos más hasta que aquella silente presencia le resultó demasiado molesta como para solo esperar, la chica estaba ahí, mirándole y al mismo tiempo no, respirando e ideando cosas sin ser capaz de abrir la boca. Finalmente hastiado giró y encaró a la muchacha, está pareció notarlo y se encogió.

― Si quieres entregarme una carta para Sasuke, hazlo de una vez, es molesto tener a alguien tan cerca guardando silencio ― la chica alzó el rostro visiblemente avergonzada, y solo entonces Suigetsu pudo verla claramente.

― Eh, no Hozuki-senpai ― ella parecía querer huir, dio un paso atrás, negó y se adelantó. Bastó con aquella escueta respuesta para que su cabeza se llenara de preguntas: ¿Por qué llevaba en la mano una carta que parecía ser típica, si al final lo usaría como mensajero oral? Y eso solo si es que él accedía, una idea que, claramente, no le gustaba… pero ¿Y si?

"Es para mí"

― ¿Quién eres? ― preguntó de pronto, ya harto.

― Ehm… ― la chica pareció recuperar la calma y en ese momento a Suigetsu se le ocurrió que era bastante bonita.

― ¿Ehm? ― la chica sacudió la cabeza, notó entonces que tenía el cabello ondulado.

― Lo lamento ― la vio torcer el papel entre sus manos, así no se trata una carta de amor ¿cierto? Cobró entonces más fuerza en su cabeza la idea de que la chica quería dar un mensaje verbal, cosa que le fastidió enormemente. Bufó molesto.

― Yo también lo lamento, debo irme ― y cerrando su casillero se dispuso a abandonar el lugar.

― ¡Es usted Hozuki-senpai! ― dijo la chica logrando detenerlo.

― ¿Qué? ― el rostro de la muchacha había enrojecido y apretaba los labios como si de su boca hubiera salido la peor de las groserías.

― Que… que es usted a quien… ― aquello lo tomó por sorpresa, por una verdadera sorpresa. Sonrió de medio lado, confiado y tranquilo.

― ¿Quieres decirme acaso que esa carta estrujada no es para Sasuke Uchiha? ― y como si recién lo notara la chica bajó la vista al objeto entre sus manos, el rostro de la muchacha pasó a la alarma cuando lo notó. La vio cerrar los ojos con pesadez.

― Así es… ― terminó confesando ― siempre estropeo estas cosas… ― Suigetsu alzó la vista intrigado.

― ¿Quieres decir que cada vez que te declaras a un chico lo arruinas así? ¿Y cuántos van...? si es que claro llevas la cuenta ― la chica abrió los ojos con sorpresa al notar las implicancias de su declaración.

― No, no piense eso… es decir… cuando me coloco nerviosa… siempre lo arruino ― la chica bajó la vista y comenzó a murmurar ― claro que no son tantos chicos… desde siempre… ha… ha sido usted… ― la vio negar, era clara la lucha interna que la muchacha tenía dentro de sí y algo de todo eso pareció enternecerlo. Además a sus ojos claramente la muchacha que al principio le resultara torpe y oscura estaba tomando nuevas formas, todas para nada desagradables.

― Vas a llegar tarde ― Suigetsu giró al escuchar aquél tono tan familiar, por sobre su hombro vio a Karin que le miraba visiblemente fastidiada. Solo entonces sacó su celular y miró la hora, la campana había sonado y él siquiera lo notó.

"Eso es raro"

― ¿Quién es esta? ― preguntó la pelirroja hostil, señalando con el rostro a la muchacha.

"Aún no me dice su nombre"

―Cierto ― dijo él volviendo a la chica, quién en ese momento se veía mucho más nerviosa que al principio ―Aún no me dices tu nombre…

― Ai Shiroaki ― contestó con cierto deje de desafío.

― Que original… ― comentó Karin ―… tus padres debieron haberse devanado la cabeza ¿no? ― Suigetsu volvió a girar la vista hacia la pelirroja y esta vez la miró con reproche.

― Me sorprende que conozca el significado de esa palabra ― contestó la muchacha sorprendiendo a ambos, Suigetsu sonrió y Karin se adelantó al muchacho.

― ¿Con quién demonios crees que hablas? ― preguntó imponente y molesta. Era una sensación muy extraña, Suigetsu jamás había visto un enfrentamiento entre dos mujeres que iniciara por su causa y el resultado le estaba pareciendo de lo más agradable.

La muchacha, en vez de contestar a su compañera de curso, se limitó a ignorarla y dirigirse a él.

― Espero no haberlo molestado ― dijo, e inclinándose procedió a retirarse.

Obviamente Karin no dejó el asunto ahí, en cuanto empezó a hablar de seguirla a Suigetsu le pareció que lo mejor era ir a su salón. No todos los días tenía el privilegio de saber que era del gusto de una chica que a él mismo le parecía atractiva y que, además, dejaba con esa cara de perplejidad a la cabeza de zanahoria. Por lo que copiando el gesto de la muchacha, en silencio, se dirigió al salón.


Hinata estaba en las afueras del salón, precisamente ella, como si les esperara. Pero por lo que había sabido y entendido no era así.

― Hinata ― saludó Suigetsu extendiendo su mano, era obvio que la Hyuuga no estaba acostumbrada a recibir palabras de aquél idiota, por lo que se sonrojo cuando contesto el saludo y lucio levemente alterada al inclinarse.

― Ha… Hai Hözuki-san ― inmediatamente fijó la vista en ella y la saludo, solo que Karin pasó de largo, no estaba en lo absoluto interesada en entablar relación alguna con Hinata Hyuuga, no después de que Sasuke declara tan suelto de cuerpo que era la chica que le interesaba.

Se adentró en el salón, el cual mostraba señas de que al parecer muchos habían decidido llegar temprano aquél día, aunque nadie se había mantenido en el salón. Escuchó vagamente como es que Hozuki se disculpaba con ella por su actitud, gesto que la enfureció, no solo coqueteaba con niñatas insípidas sino que ahora se daba todo el derecho de ser gentil con la que se había convertido en su rival directa.

No lo toleraría, sobre ese mismo movimiento retrocedió los pequeños pasos que había dado para encarar a Suigetsu y a la Hyuuga.

― ¿Por qué te disculpas por mí? ― preguntó enfrentado al que, suponía, era su amigo ― no sabía que le debía tantas atenciones a la Hyuuga como para tener que estar pendiente de ella ― sonrió consiente de la turbación que había provocado en la muchacha, que se aguantara. No era su problema si es que gestos de ese tipo le afectaban, desde su punto de vista Hinata era demasiado frágil para siquiera estar dentro de lo que Sasuke podría llamar aceptable.

Aun así le fastidio cuando Suigetsu rodo los ojos y negó como si ella fuera la tonta, volvió a girarse hacia Hinata y le dijo:

― No la tomes en cuenta Hinata ― le pasó el brazo por los hombros y guió a la muchacha al salón ― los moustros de cabeza roja son incapaces de levantarse bien un día lunes ― Hinata enrojeció de vergüenza pero Suigetsu estaba tan cómodo coqueteándole que apenas prestó atención al rubor de la muchacha.

― N… n… no es problema Hö-Hözuki-san ― Karin vio como extendía su risa afilada, seguramente con el único afán de fastidiarla y valla que lo estaba logrando. Pero no se rebajaría, la pelea con Hinata Hyuuga era y sería por Sasuke, no por ese idiota. Cuando el muchacho Hözuki volteó hacia ella, Karin simplemente alzó el mentón y se dirigió hasta su puesto.

Busco con la vista a Sasuke, pero no lo encontró, a los pocos segundos Suigetsu se sentó en el puesto que le correspondía a su lado. Karin fingió ignorarlo y él también guardo silencio. Sin embargo no estaba dispuesta a aceptar que a quienes debían estar de su lado cambiaran de camiseta solo por… no sabía con que se disculparía ese idiota para actuar de esa manera.

― No sabía que tenías debilidad por las idiotas sin carácter ― soltó de pronto fijando la vista en el muchacho de cabello azul ― primero esa niñata y ahora la Hyuuga ¿Se ha vuelto una moda acaso? ― terminó preguntando, mientras sacaba un cuaderno de su maletín, quería lucir indiferente al realizar otro tipo de actividad mientras soltaba sus dardos, miró de reojo a su compañero y este, al parecer, había decidido lo mismo que ella, ignorarla haciendo algo más, perfecto que se hiciera todo lo interesante que quisiera no estaba dispuesta a caer. Era un juego infantil.

― ¿Moda? Solo alguien como tú podría llegar a esa conclusión ― Karin frunció el ceño ante tamaña declaración. Bien, Suigetsu lo había logrado, terminó captando completamente su atención.

― ¿A qué te refieres con eso? ― preguntó, sin poder evitar mirarlo. La cara de complacencia del muchacho solo podía sacarle de quicio, la forma en la cual reía tan socarronamente le fastidiaba sobre manera, al preguntarle de vuelta decidió que debía fijar la vista en sus ojos y que, al mismo tiempo, él también lo notara.

Solo que a pesar de todo, Suigetsu siguió sin mirarla.

― A que eres más superficial de lo que pareces ― contestó seco. Karin frunció el ceño molesta, además la fingida calma de Hözuki le estaba colmando la paciencia. Se debatió entre contestarle o, como él, mostrarse indiferente, optó por lo segundo.

― Hablas solo por hacerlo Suigetsu ― en ese momento fue a ella a quién rio socarronamente, realmente sin importarle si es que él le tomaba en cuenta o no.

― Como digas ― contestó él, Karin le miró de reojo; el muchacho siquiera había variado su gesto.

Típico de él dejarla con palabras en la boca, era realmente frustrante. ¿Ella superficial? Quizás por lo mismo actuaba de esa manera, esas palabras solo le daban a entender lo poco que la conocía y eso le molestaba, sobre todo, considerando todo el tiempo que compartían. En ocasiones la gente atacaba con lo que más detestaba de uno mismo, era factible que Suigetsu fuera el superficial y le achacara ella esos defectos porque llanamente no sabía cómo tratar con eso. Y el hecho de que no quisiera extenderse en las razones del porque le había contestado así, se lo confirmó.

Desvió la vista hacia la entrada, ahí seguía Hinata Hyuuga, hablaba con sus amigos; Kiba y Shino habían llegado y, seguramente, le preguntaban por su estado de salud. Sacudió la cabeza, no debía centrarse en ella, Hinata no era su objetivo; aun cuando se hiciera la mustia frente a Suigetsu. Sus miras estaban más arriba de esa simplona, iban hacia Sasuke, directo al Uchiha.

¿Superficial ella? Que Suigetsu se fuera al diablo, ella sabía lo que era y lo que valía. No necesitaba ser validada por nadie a quién ella no considerara a su nivel y claramente el chico Hözuki, no lo estaba.


Sasuke no había parecido. Suigetsu le dijo que lo había visto en los casilleros, por lo que estaba en el instituto, quizás debería ir por él ¿O no? En ocasiones trataba de pensar como lo haría Sasuke y, seguramente, no se sentiría tan tonta por actuar de tal o cual manera. Si ella no hubiera hecho aparición en el instituto, actuando con lógica él sencillamente pensaría que no estaba en el lugar. Pero Hözuki le había dicho que si estaba. No era propio de Sasuke el llegar tarde, por alguna razón que no entendía la impuntualidad no estaba en los defectos de los chicos como él.

Además…

Además…

Le había dado la sensación de que él quería verla. No le gustaba confesarse esas cosas, era ser demasiado engreída, y si bien Sasuke había declarado constantemente sus inclinaciones hacia ella, era muy diferente a creer que solo por haber captado su atención algo en ella había mejorado, seguía siendo la misma chica insegura y torpe que desde hace años se veía al espejo.

"Mentira, él me obligó a mejorar"

No pudo evitar sonreír y sin notarlo un leve rubor subió a sus mejillas.

― Neh Hinata ― dijo Kiba asomándose por la puerta del salón, esta volteó y le miró interrogante, el muchacho le sonrió y agregó ― ¿Esperando a "tu novio"? ― esta vez su sonrojo fue más fuerte.

― ¡Ki-Kiba –kun! ― reclamo complemente contrariada ― Sa… Sasuke-kun … y-y, a-aún n-no… ― el muchacho solo bufó y cruzó los brazos tras la nuca.

― Menudo idiota ― y sin dejarle responder por aquél insulto el muchacho se alejó caminando con calma al interior del salón.

Hinata se asomó al ventanal del pasillo con toda la intención de ver la hora en el reloj de la entrada, le dio gusto notar que la lluvia se detenía. Los ventanales no sonaban con aquél repiqueteo fuerte del choque de las gotas contra el vidrio, respondiendo a esta señal Hinata enfundó la mano en la manga de su chaleco escolar y limpio parte de los cristales empañados para ver con mayor claridad al exterior; las pozas en el patio principal se veían casi tranquilas y si forzaba un poco la vista vería que era más el viento que las gotas de lluvia lo que las movía, alzo entonces la vista y ahí lo notó; el reloj daba las ocho con quince, Kakashi-sensei llevaba quince minutos de retraso lo que era normal tratándose de él. Pero Sasuke… si Sasuke estaba en el instituto, solo el que le ocurriera algo podía explicar semejante retraso y eso comenzó a preocuparla.

Volvió a su puesto con rapidez y de su bolso sacó su celular, sin decir nada a nadie procedió a salir del salón.

― ¿Dónde vas a Hinata? ― preguntó Kiba.

― A buscar a Sasuke-kun ― contestó con decisión sin siquiera darse cuenta.

Y en menos de lo que esperaba ya estaba fuera del salón, caminando por los pasillos seria y a paso veloz. Bajó al primer piso y con la vista escudriño todo a su alrededor. Algunas personas la miraron pasar, ya que al menos desde el interior de algunos salones era visible, camino hasta la rectoría y de ahí siguió de largo hasta el otro extremo del instituto, pasó por el gran reloj de la entrada y continuó hasta el último salón de aquella ala: era una de las aulas de economía doméstica y estaba vacía. Desde esta salió al primer patio trasero y vio el camino empedrado que algunos días atrás Shino recorriera junto a Shikamaru para socorrer a Ino que se había desencajado el brazo.

Pasó por los bebederos y siguió de largo hasta toparse con el invernadero del instituto, no pudo evitar fijar la vista en los ventanales superiores del tejado, estaban enrejados y parecían maleza metálica que recorría los, antes, brillantes cristales. La última vez que se había dirigido a ese lugar fue días antes de las lluvias, el cielo estaba gris, pero aun así los colores del interior se reflejaban hacia afuera, le había parecido cálido y agradable, solo que no entró a ese lugar ya que le daba miedo. Como todos los alumnos del instituto sabía que un fantasma lo recorría incansable, noche y día dispuesto a atormentar a quienes no respetaban su descanso.

No sabía porque había ido a ese lugar, sería realmente muy raro que Sasuke lo eligiera para pasar el rato. Y ciertamente, que no se atrevía a acercarse a los baños de los hombres.

Suspiró frustrada al tiempo en que la lluvia comenzaba, nuevamente, a arreciar con fuerza. El ruido del cristal y el metal golpeado por el agua le produjo escalofríos, sin embargo no pudo alejarse de aquél espectáculo, como si de un momento a otro olvidara la razón principal de su misión y decidiera enfrentar al fantasma que durante tanto tiempo le había privado de disfrutar de las bellezas y el calor del invernadero.

Decidida a dejar el resguardo de la techumbre de los bebederos se encaminó al palacio de cristal, solo que antes de que la primera gota le tocara, una mano grande y fría la arrastró en dirección contraria obligándola a trastabillar torpemente. Solo que era una situación controlada, fuera de un torpe tropiezo no habría nada más… o eso creyó hasta que se dio cuenta de que el cuerpo que detendría se caída se encontraba demasiado cerca, como consecuencia de esto su rostro de hundió en el pecho de Sasuke.

La lluvia había camuflado su olor, pero una vez que se vio hundida en él, Hinata fue capaz de reconocerle.

― ¿Qué se supone que haces? ― preguntó serio. Solo que ella olvidó su respuesta cuando vio un grueso hematoma de color amarillento y rojo que le daba una forma extraña a su rostro.

― ¡Sasuke-kun!

― Sé exactamente quién soy… pero tú no me has dicho que pensabas hacer ― contrariada por la aparente calma del muchacho no pudo sino decir la verdad.

― Ehm… hum, ano… e-estaba bu… buscando a Sasuke-kun.

― ¿Por qué? ― preguntó mirándole fijamente de una manera indescifrable.

― Ah, e… estaba preocupada. S… Hozuki-san m… me dijo que estaba en… en el instituto, pe… pero com ― comenzó a bajar la voz, de pronto la mirada fija del muchacho le había quitado todo el valor con el cual estaba dispuesta a enfrentarse al fantasma del invernadero, comenzó a jugar con sus manos ― c… como n-no había lle-llegado al salón ― terminó en un hilo y con la vista completamente baja.

Sasuke pareció retroceder.

― No es necesario que me busques, sé perfectamente cómo llegar ― estaba distante, o el menos estaba tratando de alejarla, podía percibirlo en su forma de tratarle. Hace algunos días la tónica era estar cerca de ella, tocarla. Y si bien su tono no variaba en lo absoluto, siempre le parecía percibir calidez de parte del muchacho, ahora era cortes, pero frío. Eso claramente la descolocó.

― Oh, es-está bien ― dijo volviendo a bajar la vista.

― Será mejor que volvamos, Kakashi puede ser un bastardo impuntual, pero no le gustan las ausencias ― Hinata asintió tratando de buscar su mirada, pero Sasuke la estaba esquivando. Debía ser por el golpe en su rostro.

― Eh, Sasuke-kun ― lo llamó, logrando que este se detuviera, aunque en ningún momento se giró a verla.

― ¿Hum? ― Hinata respiró con fuerza, algo había ocurrido con el muchacho y no quería que ella se entrometiera. Si así era solo podía llegar a la conclusión de que se trataba de algo vergonzoso. Pero ¿Cómo encontrar una respuesta a sus dudas sin hacerlo enfadar?

De pronto el cielo se oscureció y como señal adicional, la lluvia se convirtió en un verdadero aguacero, su voz, inevitablemente quedaría sepultada por los ruidos del exterior. Además aun no abandonaban el patio del invernadero. Debió acercarse aún más, sin tener un plan muy estructurado de cómo actuar decidió que, principalmente, debía ser frontal. Y Sasuke tendría que escucharla.

― ¿Qué… ― le tembló la voz ― ¿Qué le ocurrió en el rostro? ― entonces Sasuke giró a medias, solo para mostrarle la mitad de su rostro cubierto por cabellos azabaches, aún bajo la lluvia se mantenían desordenados, pero Hinata no dejó que aquello le distrajera.

― No es de tu incumbencia Hyuuga ― contestó seco, para luego seguir avanzando como si ella no estuviera ahí ― apresúrate o Kakashi no te dejara entrar ― agregó y sin decir nada más, abandonó el lugar.


Los pasos de ella resonaban débilmente tras los suyos, más enérgicos, agresivos y frustrados. Trató de ordenar las ideas en su cabeza, pero desde su llegada al instituto se habían vuelto un caos. Creyó haber calmado la tormenta de su interior en el trayecto desde su hogar, pero no. Solo bastó que alguien interrumpiera sus pensamientos para que todo se tornara tan agreste como el clima del exterior.

No se trataba solo de su padre, sino también de su hermano más todo lo que tenía que ver con ella, las familias… su familia.

Lo que Fugaku esperaba de él… jamás lo habría imaginado, principalmente porque se trataba de un comportamiento que él no consideraba honorable. Desde un principio su padre había asumido que otras intenciones se albergaban en él hacia Hinata, Sasuke sabía que era calculador, pero eso era completamente diferente a utilizar a las personas para su conveniencia.

Era como si ese tipo de comportamiento fuera algo intrínseco de los suyos, era algo que su padre había exigido de él, se lo dio a entender esa mañana y él le había rechazado y desafiado.

Algo en todo eso le tenía a mal traer y no sabía cómo enfrentarlo.

¿Pensaría Itachi de la misma forma que él? Era probable que no. Algo había en su hermano que era capaz de tranquilizar a Fugaku de la misma manera que a él.

Quizás si actuara como su padre le decía…

No, Sasuke no era idiota y con todo aquél discurso de la mañana entendía que Fugaku le estaba pidiendo averiguaciones sobre los Hyuuga´s, lo que fuera. Pero él, primero desinteresado y luego por voluntad propia se había negado a dar información de nada. Además que Hinata poco y nada sabía del tema que a su padre tanto le interesaba y, aún si la chica lo supiera, él no le preguntaría. Era así de simple. No le interesaban los estratagemas que Fugaku podía utilizar para conseguir sus objetivos.

Pero le dolía y molestaba; porque sabía que se trataba de algo impropio y retorcido, porque se esperaba que él actuara de esa misma manera, como si de un momento a otro debiera olvidar años de educación solo por un problema, solo por un interés. Y ver que para su padre y ejemplo eso no presentaba dilema alguno le sorprendía e indignaba.

Debía de hacer algo, él no podía parecerse a su padre. No debía.

Además… Hinata le gustaba, no se sentía capaz de tratarla como mera mercancía siquiera por agradar a Fugaku. No a ese padre que le pedía, no… Que le exigía que velara por el clan primero. Como si él no fuera parte de los Uchiha´s, como si sus intereses no importaran.

¿Quién estaba siendo egoísta?

Miró por sobre su hombro, Hinata le seguía, suavemente, con calma mientras miraba por los ventanales la tormenta que se desataba en el exterior. Completamente ajena a sus conflictos internos. Sintió rabia, solo que no sabía contra quién.

Se obligó a calmarse. No tenía deseos de entrar al salón, pero tampoco quería que ella perdiera clases, suspiró con fuerza, sería un día molesto, muy molesto.

― Ehm, a-ano ― dijo Hinata logrando sacarlo de sus cavilaciones, Sasuke se detuvo, ella lo había hecho y sin ceder en lo mínimo espero, no quería que ella le viera el rostro nuevamente. Pero tal cual hace un rato la muchacha guardó silencio.

― ¿Qué quieres Hinata? ― preguntó cansado.

― Eh… ― giró el rostro, ella había bajado el suyo y jugaba con sus manos ― ehm… ― suspiró, en ocasiones sentía que Hinata jugaba con su paciencia.

― Hinata, por favor ― dijo fastidiado ― antes de hablar piensa bie…

― Sasuke-kun está equivocado ― dijo de golpe la muchacha, sin levantar la voz. Solo que una vez que soltó aquella palabras volvió a hundirse en sí misma. Sasuke siquiera se molestó en voltear, lo cierto es que no recordaba que había dicho para que la Hyuuga llegara a esa conclusión.

― No sé de qué hablas ― soltó para seguir avanzando.

Los pasos de ella también se apresuraron, no notó cuando le rebasó para detenerse justo frente a él, todo su teatro de dignidad se fue al diablo. Hinata estaba mirándole fijamente al rostro; las mejillas de ella ardían y su mirada era fija.

"¿De dónde habrá sacado ese carácter?"

― S… si. Cu-cuando se tra…ta de Sa-Sasuke-kun, si…. Si me incumbe ― no pudo evitar esbozar una sonrisa ante su actitud, era la segunda vez que lo enfrentaba mirándole directo a los ojos. No podían culparlo por considerarla adorable.

― ¿Desde cuándo? ― prefecto si ella quería exigir derechos, debería ser clara con él ― tú sabes cuánto me gustas, no he tenido reservas contigo sobre eso. Pero ¿Qué derecho te das tú para exigir saber lo que me ocurre? ¿Cuál es tu interés real por mí?― Sasuke debió contenerse ante los gestos de la muchacha, había pasado de un pálido sorprendido a un carmín furioso.

Solo que en vez de contestarle, ante esas preguntas la muchacha parecía haber perdido toda su seguridad, comenzó a boquear como un pez fuera del agua, seguramente confundida ante lo que debía decirle.

Sasuke esperó.

Y espero.

La lluvia comenzó a debilitarse, o quizás las campanadas que indicaban las ocho con treinta sonaron más fuerte aquella mañana. Solo sabía que estaba parado ahí como un idiota esperando que ella hilara pensamientos y los transformara en palabras. Sasuke no dijo nada, no era culpa de ella que de un momento a otro lo presionaran, que lo hicieran sentir como un idiota desleal con los suyos por haberla elegido a ella. El problema estaba en si es que acaso era el único que se estaba sacrificando.

¿Lo vería ella así?

Quizás debería dejarla a solas. No se sentía especialmente condescendiente ese día. Suspiró con calma, dio un corto rodeo y avanzó dispuesto a dejar atrás a la muchacha. No estaba dispuesto a ceder ante los caprichos de Fugaku, pero él mismo tenía su manera de ver las cosas y la incertidumbre de aquella mañana estaba en si podría ella tolerar a los suyos. A ese grupo de viejos egoístas que no sentirían culpa alguna de utilizar y manipular los sentimientos de quienes estaban cerca, él no era así. Era incapaz de jugar con Hinata, solo que si estaba decidido a echarse el clan encima por ella, debía saber cómo es que la muchacha se sentía respecto a él.

― Cuando tengas una respuesta ― dijo abandonado el lugar ― podrás…

― La tengo a-ahora ― de nuevo aquél tono decidido en su voz temblorosa, bien en ese momento era él quién giraba para verla a ella, Hinata bajo la vista.

― Hinata si tengo que esperar de nuevo… ― soltó cansado.

― N… no… es, es solo que ― la chica comenzó a enrojecer ― es… difícil ― sin mirarlo comenzó a temblar. Lo que fuera que venía de la boca de la chica le estaba haciendo muy mal ―… A… a mi… ― suspiros, temblor en los hombros, lluvia inclemente que escondía el tono de la muchacha, rostro enrojecido, balbuceos y boqueos.

Debió, tuvo que acercarse, a todas luces Hinata estaba hiperventilando. Cuando estuvo a una distancia apropiada posó su mano sobre el hombro de la muchacha.

― Estás temblando ― aseveró y como respuesta a ello, Hinata solo cubrió su rostro con ambas manos. Sasuke no sabía si ella comenzaría a llorar o no. Y lo cierto, es que no sabría cómo actuar si eso ocurría.

― Lo siento ― dijo de pronto, apremiante y sin sacar las manos de su rostro ―… sé, sé que puedo ser difícil… lo s-siento ta… tanto S-Sasuke-kun, a… a veces cre- creo que te… tengo el valor, pe-pero entonces S-Sasuke-kun me mira… ― comenzó a hipar ― y… y mi me… mente se emborrona, so… soy una tonta, lo siento S-Sasuke-kun ― Sasuke la dejó acercarse y apoyar el rostro sobre su pecho, ahí soltó un gemido, pero él no sintió nada que fuera tibio o mojado, solo el calor de su aliento, mientras balbuceaba quizás que cosas. Era un alivio saber que no lloraba.

Nuevamente esperó. Y cuando la respiración de la muchacha se calmó, la tomó suavemente de los hombros para alejarla. No la dejaría ir sin saberlo.

― ¿Cuál es tu respuesta? ― preguntó tratando de ser lo más diplomático posible, no quería otro ataque de pánico como el que recién había ocurrido. Ella asintió tranquila, sus mejillas seguían arreboladas, pero en ningún momento desvió la vista de él.

"Lo está recuperando"

― Qui- quiero es-estar contigo― sentenció la muchacha.

Entonces solo pudo hacer una cosa, e inclinándose deposito un suave beso en los labios de la muchacha. Cuando abrió los ojos ella le observaba, aún sonrojada.

― Vamos ― le dijo, esta vez tomándola de la mano ― o Kakashi nos dejara afuera.


N/A

Sé que dije que este sería el último chap, pero quedan demasiados nudos sin cerrar como para dejarlo hasta acá. Así que la historia seguirá, al menos unos tres o cuatro episodios más.

Ahora los agradecimientos por su apoyo:

*fanfarria*

Annie Thompson, Hinata-Yoruichi, El Puti-Fino, Luna07, LaCrazyWriter, hinatacris, Nessieprettysweet, Lilipili, Darcety, Annii GabiiZ, caricatuyani, NANA-chan53, LuuisaMh, Zhura, kattyto.

A todas(os) muchas gracias.