Yyyy... feliz y atrasada Navidad a todos, disculpas por el retraso, será un capítulo tranquilo, la inspiración va y viene, quería darle algo debido a lo ingrata que soy.
Saludos.
Voz del Otoño.
Los habían visto a los dos, muy juntos y, según los rumores, en los pasillos; primero besándose y luego de la mano. Kiba evitó imaginarse semejante escena centrando su atención en el ruido de la lluvia. Aún así los murmullos llegaban hasta el tejado del salón que era, precisamente, lo que no le hacía falta. Pero, como en muchas cosas, no había estado en su control lo que sus compañeros hablaran al entrar al salón.
"Si tan solo lo hubieran dicho en voz baja"
Lo cierto es que así había sido. Solo que su oído era tan sensible como su olfato.
Su mente le ayudó a conducirse directo a la noche del sábado recién pasado; el oscuro paisaje y la lluvia se vieron cortados por las luces de la camioneta de Inoichi. Sakura se había acercado en exceso a él combinando los olores de la tierra y pavimento mojado con el molesto aroma de su colonia, muy fuerte a su gusto.
Entonces y sin poder evitarlo su cabeza volvió a traicionarlo, esta vez comparando el aroma de la Haruno con el de Hinata.
"Hinata, que ahora es novia de Sasuke"
Mientras que el de la Hyuuga era gentil y extremadamente sutil, Sakura resultaba invasiva e insistente, casi agresiva. Aunque claro, tal cual ella, solo era un mensaje en la superficie, lo visible y casi evidente que, estaba seguro, no se adentraba al interior. Era lo superficial en todas las chicas. Si, incluyendo a Ino, Karin, Sakura, Temari… todas sus esencias describían lo mismo que ellas deseaban o querían mostrar, lo que al resto le gustaba calificar como personalidad, algo que era muy difícil hacerle creer.
Kiba lo sabía, él podía verlas. Muy escondido, bajo todos esos aromas y esencias él podía olerlo, como la fetidez de un cadáver al que hunden y bañan en sales y bálsamos. Por lo mismo le fastidiaban, no les creía, sabía cuándo podían ser sinceras o no. Incluso en su interior en donde ellas, quizás sin saberlo, se mentían y por ende mentían al resto. No es que las juzgara, nada más lejos de su interés, pero era al verlas a ellas y conocerlas que Hinata se había vuelto perfecta según él.
Cuando la conoció, el instinto le empujo a averiguar cuál era su verdadera esencia, tenía la necesidad de saber qué es lo que ella realmente era. Tardó meses, pues le resultaba incompresible el haber detectado de inmediato su verdadero interior, bajo la sutileza de la lavanda y las rosas, bajo ese aire de calma y paz supo que nada, que no existía diferencia alguna, que tanto el exterior; gentil y tranquilo de Hinata, era un reflejo de su interior.
El aroma que la envolvía provenía de los múltiples invernaderos que se mantenían dentro del recinto Hyuuga, Kiba los conocía y podía descifrar, sin temor a equivocarse y con solo tenerla cerca, cual había sido su rutina durante el día.
Y precisamente ese día Hinata le había parecido más cautivadora de lo usual.
"¿Era por el Uchiha?"
No es que Hinata se hubiera acicalado más de lo normal aquella mañana, pero podía verlo, olerlo y sentirlo. Era ese interior, el que le embelesara desde niño, el que había cambiado de la manera suave y sutil en la cual ella se desenvolvía, lo supo en cuanto le vio.
"¿Cómo pudo conseguir eso?"
Era un mérito que solo había cedido al imbécil de Naruto. Sasuke Uchiha no debería tener razón alguna para adjudicárselo.
"Que injusto"
Ahora, durante esa mañana él solo había visto llegar a Hinata. Sin embargo, al no presentarse el Uchiha en el salón de clases, ella había ido por este. Como el idiota que era, se quedó mirando el puesto vacío de la muchacha y levantando la cabeza alerta, las pocas veces en que alguien hizo acto de presencia en el salón.
"Hinata jamás faltó a una clase sin una buena razón"
Si, a pesar suyo estaba cambiando. Por otro lado, lo ilógico habría sido que no lo hiciera. Era cosa de verla y observarla con mayor atención para notar lo atractiva que podía ser, era solo que él, muy estúpidamente, había creído toda su vida que Hinata solo había sido visible de esa manera para él, si ella había pretendido a Naruto y este no le prestaba atención, era casi obvio para que nadie más la vería.
"Que estúpido"
Así como ella había crecido, todos a su alrededor también lo hicieron. Fue una tontería de su parte creer que todo se mantendría estático en el tiempo.
Sasuke solo había visto lo obvio y, como el imbécil astuto que era, aprovechó todas las oportunidades que se había labrado para hacerse evidente frente a ella.
Sasuke había sido inteligente.
Sasuke había trabajado para tener a la muchacha. No se quedó como él, ahí esperando algún milagro que volcara el corazón de Hinata hacia él.
"Que estúpido he sido"
Incluso sabiendo que para ella no era más que un amigo. Al fin de cuentas ¿Qué había sido Sasuke para ella? Nada ¡Absolutamente nada¡, y de pronto estaba ahí, en todos lados; buscándola, seduciéndola, protegiéndola, acercándose, haciendo lo imposible por llegar a ella.
"Claro, ese idiota no tenía nada que perder"
En cambio, él…
Kiba suspiró cansado. Solo se estaba excusando ante su idiotez, se había creído con ventaja y terminó superado por un contrincante completamente salido de las sombras. Y, si bien podía, muy difícilmente, aceptarlo todo aquello no dejaba de fastidiarle.
Además, el cambio de ella le resultaba demasiado brusco, demasiado repentino.
"Quizás dentro de todo Hinata también se ha descubierto, quizás Sasuke le hizo ver lo hermosa que era" pensó con rencor, luego vino el escozor en su estómago.
A pesar de haberla liberado de cualquier compromiso amistoso no declarado, no podía evitar sentir celos, tristeza y unas intensas ganas de aplastarle la cabeza a Sasuke Uchiha y por extensión también a Naruto. Sin mencionar, claro, la necesidad de cerrar todas las bocas que hicieran correr el rumor.
El poder de las palabras que lastiman.
― Humm… ― dijo de pronto Kakashi ― juraría haber visto a Sasuke llegar ― Kiba, que había dejado de prestar atención a la lista en cuanto le llamaran, bufó fastidiado.
― Lo mismo ocurrió con la Hyuuga ― escuchó de pronto, su atención más la de varios alumnos se dirigió hacia Karin, quién apoyaba su brazo sobre el respaldo de la silla con toda confianza. Kakashi sonrió débilmente y su mirada se suavizó.
― ¿La extrañas acaso Karin-san? ― preguntó, cualquiera fuera el gesto que Karin compartió no le fue posible verlo, pero por el rostro de su maestro supo que Kakashi esperaba divertirse de lo que fuera que saliera de esa pregunta.
― ¿Por qué debería? ― en ese momento Kakashi volvió a la lista y contestó:
― Pareces muy pendiente de ella ― Karin iba a decir algo más, pero el maestro se lo impidió ― para quienes no estén tan informados como Karin-san, Hinata Hyuuga ha vuelto hoy a clases después del incidente de la semana pasada ― el gesto general, en realidad, no significó nada, no tanto por que no les interesara, sino porque las noticias ya habían sido dadas a todos. Principalmente, por que muchos habían acudido a la casa de Hinata o Naruto a saber de sus compañeros.
Fue cuando la puerta del salón sonó y Sasuke hizo acto de presencia, tras él y de la mano Hinata entró.
El cuadro no pudo menos que acelerarle el pulso, así como darle escalofríos que le recorrieron toda la espalda. Notó que el corazón se le disparaba y debió empuñar sus manos para controlarse, cerró la boca consiente de lo estúpido que debía lucir, y en esa ocasión respiró con mayor fuerza.
Lo urgente, en ese momento, era calmarse.
El mensaje era definitivo entonces, como si no bastara aquellas actitudes de mierda a su alrededor, como si no hubiera sido suficiente que Hinata fuera tras Sasuke, pisando los restos de su corazón, que se perdiera clase por ese imbécil mientras hacia desaparecer todo aquel oxigeno con el solo fin de ahogar sus esperanzas. Verlos juntos, de la mano era el corte final y definitivo a cualquier cosa que pudiera haber esperado.
Cuando se pusiera de pie para salir, su cabeza caería al suelo empujada por la gravedad y rodaría por el salón regando de sangre el piso de brillante madera, mezclando el líquido carmín con el agua sucia que sus compañeros habían traído con ellos desde el exterior, solo que nadie le prestaría atención y todos saldrían para dejarle a solas, quizás para alejarse de la peste que sería él.
No podía significar menos, semejante aparición ante todos y de aquella forma solo era para hacer una declaración específica y concisa de lo que ocurría.
Y dolía. A pesar de ya saberlo, sospecharlo, a pesar de que su cabeza lo había puesto en todos los escenarios que no quería imaginar.
Ahora era tangible. Y dolía demasiado. Parpadeó un par de veces y tragó pesado, notó como es que la llegada intempestiva de ambos había captado la atención de todos y como ese gesto fue devuelto por la pareja. Kiba sin poder quitar la vista de Hinata, consiente de su propio masoquismo, siquiera sintió algo parecido al consuelo, cuando claramente contrariada ella enrojeció.
El hecho de que le rompiera el corazón entendió, no significaba que quisiera verla sufrir. O eso creía, quizás el golpe había sido demasiado repentino como para entender o pensar con claridad.
Y Sasuke…
El imbécil de Sasuke Uchiha solo alzó el rostro demostrando claramente, que no le importaba lo que el resto murmurara, dijera o pensara de él. El maldito actuaba como si el salón le perteneciera. Y aquello solo aumentó las ganas de Kiba de arrancarle la cabeza.
― No puedes llegar a esta hora sin un pase, Sasuke ― dijo Kakashi con tranquilidad ― lo mismo para usted señorita Hyuuga ― Hinata bajó la vista avergonzada y sin saber que decir, era claro que responder a una figura de autoridad cuando se había cometido una falta, no estaba dentro de su forma de ser.
Sasuke, claro, era otra cosa.
― ¿Nos perdimos de algo? ― preguntó más aburrido que desafiante, mirando el pizarrón.
― Eso no importa, el horario de llegada es uno y todos deben responder al mismo… ― Kiba notó como es que Kakashi vacilaba al mirar a su alumno, como si hubiera notado algo que el resto no. Centró su vista, por primera vez, en Sasuke tratando de ver algún detalle que lo diferenciara.
Para su desgracia, el aroma del muchacho le llegó a la nariz, mezclado con el perfume de Hinata; entretejido, amalgamado de tal forma en la cual parecía que hubieran compartido la noche juntos.
Y de nuevo ascendieron por su estómago hacia la garganta: celos, ira, envidia y rabia, mucha rabia.
Desvió la vista consiente de qué en cualquier momento, saltaría sobre Sasuke. Se imaginó con los puños ensangrentados y la cara del Uchiha hecha, literalmente una patata, pero tampoco encontró consuelo en ello. De hecho, de pronto, semejante idea le pareció un infantilismo ridículo y absurdo. Lo que nuevamente, afectó su ánimo.
"¿De nuevo me estoy dando por vencido? ¿En qué? Para darse por vencido, primero hay que luchar"
Finalmente, atrapado por lo que sentía y no quería demostrar, se limitó a golpear el piso con la punta de su pie, al ritmo en el cual Akamaru solía mover su cola al verlo.
Afuera llovía, ahí él encerrado. Le faltó el aire y, de pronto encontró algo parecido a la tranquilidad mental, cuando Shino llegó a su cabeza. Entonces lo extrañó, giró la mirada hacia el puesto de este y recordó por qué no estaría ese día ahí, junto a él.
Shino debía ir al médico durante esa mañana y posiblemente lo vería llegar al instituto después de almuerzo.
La necesidad de su compañía se volvió, entonces casi molesta. Imaginó que principalmente, aquello se debía a la urgencia de desahogarse y hablar con alguien.
No supo que más ocurrió entre Kakashi y Sasuke, solo cuando escuchó como las puertas se descorrían se atrevió a volver la vista al frente. No había nadie. En cambio, Kakashi procedió a coger su libro de anotaciones se volteó al pizarrón y comenzó a escribir.
Automáticamente él hizo lo mismo.
Las hojas de sus cuadernos solían ser caóticas, llenas de rayados y dibujos de, realmente, lo que fuera que capturar su atención en ese momento, una razón más para extrañar a Shino y Hinata. La mayoría de sus apuntes no servían para estudiarlos o revisarlos, cada buena calificación que tuviera era porque sus amigos terminaban cediendo sus apuntes para que él se pudiera beneficiar de ello.
Pero en ese momento Hinata estaba perdiéndose una clase, algo que imaginó la tendría terriblemente angustiada, y él no tenía ganas de intentar siquiera prestar atención. De todas maneras, cogió su lápiz, y como en todas las hojas anteriores comenzó a escribir garabatos.
Recién llevaban cuarenta y cinco minutos de clase y sentía que el día se le estaba haciendo eterno.
No era la primera vez que Sasuke se quedaba fuera de una clase, y que fuera la de Kakashi no podía preocuparle menos, ante muchos, su maestro de Ingles podría parecer relajado pero estricto, sin embargo él sabía que gran parte de esa faceta era mentira, Kakashi era quizás el maestro peor enfocado que conociera, en varias ocasiones había notado algo parecido al desgano respecto de sus clases, no es que no lo tomara en serio… o no del todo, sencillamente sabía cuánto preocuparse por cada vez que Kakashi le decía que había roto las reglas. En cambio, Hinata estaba hecha un manojo de nervios, si bien era cierto que se mantenía en silencio, se presionaba las manos hasta que sus nudillos se encontraron más blancos de lo usual y sus movimientos eran, lo que él consideraría bruscos. Trató de encontrar algún tipo de gesto en su rostro, pero fuera de un leve fruncimiento en sus labios, no vio más.
Aun así, Sasuke la vio enfilarse a la dirección con la misma seguridad a la cual lo había enfrentado esa mañana. Debería haberse sentido extrañado, pero imaginó que ella tenía poca o nula experiencia en desobedecer las órdenes de, a quién se podría considerar una autoridad dentro del establecimiento, o salirse de lo programado.
"Claramente ella no ve a Kakashi como yo"
Ante su forma de actuar, no solo en ese momento, sino desde que algo parecido a una relación se entablara entre ellos, no pudo evitar compararla con aquellos que dentro de su clan era observados como ejemplos a seguir, más claramente ella se conducía de la misma forma en la cual Itachi lo hacía. Lo que la llevó a considerar que ella, así tal cual, sería excelente material para su clan.
"Quizás eso es lo que ve mi padre…"
Estaba dicho, en ocasiones Sasuke tenía más de Fugaku, de lo que a él mismo le gustaría.
Aunque era una mera fantasía, bajo el halo de su padre y su abuelo, probablemente ella habría sido tan o más amargada que él. Sin embargo, Hiashi Hyuuga no parecía ser el padre más amoroso del mundo.
― ¿Qué haces? ― preguntó finalmente, deteniéndose y reteniendo a la muchacha. Esta se volteó sorprendida, al parecer la respuesta para ella era obvia.
― Sas… ― balbuceó, pero antes de que ella comenzara con cualquier tartamudeo, o complicación para comunicarse Sasuke habló:
― Sin tartamudeos… ― aquello sacó una suave sonrisa en la muchacha.
― Ka… Kakashi-san nos envio-o, a la dirección ― efectivamente para ella era obvio.
― ¿Vas voluntariamente a recibir un castigo? ― eso la descolocó, lo que generó otro gesto de diversión en su rostro.
―Pe… pero de no ir, po-podría… ser peor ¿no? ― Sasuke dio un par de pasos mas y en esa ocasión le rodeó los hombros con el brazo.
― Te castigarán por no estar en clases de todas maneras. Quedémonos fuera y vayamos a dirección una vez termine el primer periodo, el castigo será el mismo ― Sasuke la vio luchar consigo misma, como si tratara de resolver un problema de matemáticas especialmente difícil, luego suspiró ― está bien, si quieres iremos de inmediato a la dirección ― había pasado por una tensa mañana, que solo se había suavizado cuando ella le dijera que estaba dispuesta a estar con él y, realmente, la gesto de alivio que se pintó en las facciones de la muchacha fueron suficientes para que terminara cediendo.
Después de todo, y a la luz de esa revelación más lo que ocurriera después, incluyendo la caminata voluntaria hacia la dirección, Sasuke entendía que ella también estaba dispuesta a hacer sacrificios por estar a su lado. Hinata no tenía, ni había tenido la obligación de ir por él en cuanto llegara, de seguirlo y casi acosarlo con tal de darle confort. Era un comportamiento osado para alguien que parecía tan tímida, pero a su vez era tangible que el actuar así, para ella, era símbolo de hacer lo correcto. Incluso si contravenía las reglas del instituto, y estaba dispuesta a recibir el castigo que ello requiriera.
Al fin de cuentas, si era algo hecho con voluntad y agrado, cualquier sanción, imaginó, sería bien recibida.
Aquel pensamiento, no pudo menos que motivarle. Era raro conocer a alguien para quién lo correcto y lo justo estuviera tan bien delimitado. Le hacía creer que existían mejores personas que los suyos en aquel lugar, y que, así como con él, podrían ayudarle a sobrellevar el día a día, convirtiéndolo en alguien menos severo, menos amargado.
"Aún así sigue siendo demasiado ingenua"
Pensó en lo diferente que era Itachi de los suyos, y no pudo evitar preguntarse si es que su hermano había encontrado a alguien capaz de motivarlo a ser así. Si resultaba que sí, e Itachi tenía a alguien en su vida que… suavizara, si esa era la definición correcta, sus días, él lo agradecería.
― Es se-segunda vez que llego a dirección en me-menos de una semana… ― se lamentó Hinata. La vez anterior había sido por congelarse frente a Anko-sensei, efectivamente, hace menos de una semana.
Había ocurrido tanto en ese poco tiempo.
Hasta donde sabía Naruto estaba con permiso de descanso hasta la semana siguiente, le habría gustado verlo ese día. Lo mejor sería visitarlo esa tarde, pensó en pedirle a Hinata que le acompañara, pero desistió de ello. Tantas cosas en tan poco tiempo, claramente, podrían confundir a las personas. Sin embargo, desconfiado y egoísta como era, prefirió no arriesgar nada de lo que había avanzado, por el mero temor a que, no digamos gustar, sino a que Naruto y Hinata supieran llevarse bien.
"Si soy un bastardo, pero estoy bien con eso"
― No deberías preocuparte, de seguro se sorprenden de verte acá tanto como la última vez ― Hinata giró hacia él.
― S-Sasuke-kun… ¿Cómo sa-sabes eso?
"Si, demasiado ingenua"
― ¿Cada cuanto vienes a Dirección por un castigo? ― Hinata abrió levemente la boca al percatarse de sus palabras, luego prosiguió: ― no tienes un historial "complejo" como el del resto, además no has sido enviada por mala conducta, o algún acto de violencia ― se encogió de hombros ― no será mucho lo que te digan.
Aquello pareció tranquilizarla, apelar a su historial como una alumna tranquila y responsable, siempre servía en ese tipo de casos. Ya antes Sasuke había estado con chicas aparentemente virtuosas, que le habían dado más de una sorpresa, aunque claro, sinceramente esperaba que Hinata estuviera exenta de ese tipo de sorpresas.
De todas maneras, al entrar a la secretaria de Dirección, todos giraron hacia ellos e inmediatamente les sonrieron: el ¡Hyuuga-chan! Y ¡Uchiha-kun! Salieron al unísono en una recepción mucho más cálida de la que recibieran en su salón.
El solo sonrió como estaba acostumbrado a hacer cada vez que era enviado ahí, era parte de la manipulación que solía usar en aquellos momentos, pensó en Neji y como este no había caído cuando le sonriera con toda la intención de hablar a solas con Hinata días, meses, años atrás… de ese recuerdo pasó a los llamados a dirección que había recibido en toda su historia escolar, los cuales para Sasuke, usualmente se dividían en tres categorías; cuando se solicitaba su presencia para desenredar alguna pelea amorosa, algo que solo había ocurrido solo dos veces en todos esos años, que además fueron las suficientes para hacerlo conocido en la dirección, como testigo/ayuda, cada vez que Naruto se metía en algún problema y, aunque eran menos repetidas, cuando tenía que acudir por algún tema que lo involucrara a él como alumno y el recuerdo que Itachi suscitaba en la dirección en general. Ninguno de estas situaciones, estaba revestida ante lo que se calificaba como algo problemático o grave para él.
Por lo tanto, confiaba en su historial, para nada conflictivo, al aparecer en la dirección con además, quizás, la chica más tranquila del instituto.
Ambos se acercaron, él mucho más calmado que Hinata, a la secretaria principal; Erika-san, quién les sonrió al verlos:
― Tiempo sin verte Sasuke-kun ― le dijo sonriendo mientras recibía el papel que le había dado Kakashi. Sasuke asintió y la saludo escuetamente, recordó cuando Erika -san le dio un pequeño discurso sobre respetar los sentimientos de las mujeres, hace un par de años y lo molesto que había salido de la dirección por ello.
― Ha sido un año tranquilo ― contestó mirando de soslayo a Hinata, quién esperaba respetuosa que Erika-san terminara con él.
La mujer firmó y timbró el papel para luego extendérselo.
― Espero que no difícil ― agregó a lo que Sasuke negó. Si era estricto podría decir que no, que no había sido un año especialmente difícil ― me alegro ― finalizó ella y le pareció que era honesta.
Aunque, deliberadamente, dejó de lado lo complicada que le había resultado la última semana, además ahora se sentía…. ¿feliz?
― ¡Hina-chan! ― saludó a la muchacha, cuando esta se adelantó ― ¿Cómo estás? Supe que hoy volviste.
― H-hai, Erika-san ― en aquella ocasión la mujer si leyó lo que decía la nota y agregó ― Kakashi-san podría ser más indulgente, considerando tu situación Hina-chan ― en aquel momento su novia sonrió agradecida y, quizás hasta enternecida.
― Kakashi-san es un buen maestro, no puede mostrar p-preferencias Erika-san ― la mujer cerró los ojos y dio un corto suspiro.
― Quizás tu deberías ser menos indulgente Hina-chan ― eso logró que incluso él esbozara una sonrisa tranquila. Al parecer no era solo él quién reconocía la generosidad intrínseca de Hinata. Algo parecido al orgullo infló su pecho, pero se desvaneció en algo parecido a la preocupación cuanto Erika-san se dirigió a la oficina del director e inmediatamente se les hizo pasar.
El director Hiruzen se les quedó observando con curiosidad más que cualquier otro gesto en su rostro. Sasuke no solía tratar mucho con él, además que en su familia no era especialmente adepta a la forma en la cual este dirigía la escuela, ni como es que su familia había conseguido puestos de relevancia en la administración de Konoha. Pero él entendía que se debía a la envidia e inseguridad que su clan había estado mostrando todos esos años.
― Hinata-san, Uchiha-san ― los saludó. El fue más escueto que su novia, Hinata se inclinó levemente a saludar al director y si esperó verla contrariada, se vio gratamente decepcionado cuando ella realizó todo el ritual con la más absoluta tranquilidad.
Al final de cuentas todo resultó como él lo pronosticó, el historial de ambos les ayudó para que su sanción no fuera otra que una pequeña anotación en sus hojas de vida. Y más que una sesión de reprimendas o castigo pasó casi como una corta visita a la dirección.
Además, el estado de Hinata había suavizado cualquier intento de severidad de parte de la dirección, al centrarse, casi toda la conversación en lo ocurrido con Naruto y su herida y como se sentía anímicamente. Le gustaba creer que cada vez que ella contesto bien era, en parte, por estar a su lado.
"Si, vanidoso como una princesita"
Al final de ello, la convenció de no ir directamente al salón, aunque temerosa de ser sorprendida nuevamente cometiendo una infracción a las reglas del instituto, Hinata solo accedió a ir a la biblioteca.
― ¿Te gusta la lectura Sasuke-kun? ― preguntó ella en cuanto encontraron un espacio para ambos sentarse y compartir.
Sasuke negó. En general no era el tipo de conversación que le gustaba llevar, principalmente porque no le agradaba revelar nada de su vida, familia o gustos. Así había sido durante mucho tiempo. Por otro lado, lo referente a su familia, sobre todo con Hinata, era un asunto conocido. Ya que incluso antes de comenzar con lo que fuera que hubiera entre ellos, ambos sabían parte de sus respectivas historias.
Ahora, entrando en el mundo de lo de los gustos… bueno, eso era algo completamente diferente. Aunque claro, no tenía intención alguna en desviar esa conversación, ya días antes Hinata había sido honesta con él, podía corresponder de la misma manera.
― No tengo paciencia para ello ― dijo finalmente, y era cierto. Como muchos prefería las películas de los libros y solo si estas eran de su agrado podía dedicar tiempo o no a la lectura del correspondiente relato ― ¿y tú? ― Hinata asintió sonriendo.
― Me gusta mucho leer Sasuke-kun … ― se lo había imaginado incluso antes de querer conocerla. Cuando debió revisar y leer las anotaciones de aquél trabajo que los había unido, le parecía que la prosa de Hinata era muy acabada y pulcra.
― ¿Y que genero es tu favorito? ― Hinata abrió sus ojos, como si hiciera memoria.
― No tengo uno definido… solo sé cuando me gusta un libro o no.
― ¿Y estás leyendo algo ahora?
― L-lo estaba haciendo, h-hasta antes de ― hizo un leve gesto hacia su brazo y se encogió de hombros, aquello le apretó el estómago, ya había visto la herida de Hinata, pero en su cabeza se colaba aquella ocasión en que Shikamaru, sin querer la golpeara, durante un entrenamiento.
Eso había sido un accidente. No podía siquiera concebir la idea de que alguien quisiera dañarla a propósito. Principalmente por lo que ella emitía, o al menos lo que él percibía; era una sensación tan… tan suave el estar ahí, el hablar con ella de las trivialidades que fuera, el sentirla cerca y poder respirar su aroma, el escucharla llamarlo por su nombre.
Todo aquello lo cubría de una complacencia, como si estuviera durmiendo y entre sueños alguien le hablara.
¿Cómo era posible que a una persona que le hacía sentir eso la agredieran, la dañaran de esa manera?
Desvió su atención a su alrededor, ese era otro efecto de ella, con el cual era capaz de trasladarlo a cualquier lugar, menos donde realmente se encontraba. En tanto en la biblioteca casi no había alumnos y las luces fluorescentes zumbaban de manera queda y baja, él podía escuchar como es que la ropa de Hinata sonaba ante sus movimientos, algunas suaves voces se oían murmurar palabras que, de seguro, leían. La lluvia había cedido a una llovizna que golpeaba gentil los ventanales.
― ¿Qué era? ― preguntó casi relajado, mientras se inclinaba hacia adelante para apoyar su cabeza sobre su mano.
― Bueno, es una re-lectura de Orgullo y Prejuicio ― desde luego que Sasuke no lo había leído, pero recordaba que tanto Sakura como Ino se habían mostrado enamoradísimas del Sr. Darcy, cuando les tocara aquella lectura en cursos anteriores. Él, claramente, había obtenido una pésima calificación.
No notó cuando le preguntó que le parecía el libro, ni quién era su escritor solo se dedicó a observar con atención como es que ella respondía a sus preguntas. Los ojos de Hinata dieron paso a un tranquilo brillo, y su boca comenzó a esbozar sonrisas en medio de sus palabras, hacía pequeños gestos con las manos cuando quería dar énfasis a alguna idea y los ojos de Sasuke pasaron de su rostro a su indumentaria.
Hinata llevaba el chaquetón de la escuela, y no había alcanzado a sacarse la bufanda que cubriera su cuello. Era de un azul intenso, casi negro, por el borde de su manga resultaba visible la blusa blanca y bajo esta la venda que llevara hasta la palma de su mano. Su cabeza lo llevó al Hospital, una mañana tan lluviosa como lo actual y como es que se habían abrazado, como ella le había enfrentado y tratado de terrible.
Esa debía ser, por lejos la peor ofensa que Hinata le dijera a nadie.
Aquello le hizo esbozar una sonrisa aún mayor, la cual, desde luego capturó la atención de la muchacha cortando definitivamente su relato.
― ¿Qué le parece gracioso Sasuke-kun? ― el negó.
― No es lo que dices ahora… estaba observando tu venda ― aquello llevó la atención de la muchacha a su mano y miró interrogante la venda sobre la misma.
Sasuke notó la extrañeza en su rostro y debió explicarse.
― No me malinterpretes… estaba recordando como me llamaste cuando te saqué de tus casillas ― por su gesto supo que ella también lo había recordado y un leve rubor, así como una agradable sonrisa también se posó en su rostro.
― Hai… ― dijo ella, a medias avergonzada ― s-siempre c-creí que la pa-paciencia era m-mi úu-nica virtud ― entonces le sonrió ― Sasuke-kun demostró q-que no era así ― quiso extender su mano y acariciarle el rostro, pero se contuvo, era cierto que había poca gente en la biblioteca, pero algunos de ellos ya los habían notado.
En cambió bajó la mirada a la mesa.
― No es tú única virtud ― declaró más para él que para ella.
― ¿N-nani?
― Tienes muchas, es solo que no sabes reconocerlas… ― su tono se había vuelto más bajo, y de momento seguía con su mirada perdida en la mesa, no por vergüenza a sus palabras, era una forma de limitarse, de concentrase en algo más que no fuera ella y sus ojos, o su rostro.
― Sasuke-kun e-es muy gentil ― dijo Hinata.
Y si bien sabía que solo actuaba así por ella, le parecía que no estaba tratando de conquistarla, no estaba mintiendo tampoco, o siendo un galán. Era sencillamente la verdad, y entendía por qué Hinata no había podido verlo.
"Se lo diré todas las veces que deba"
Iö le había anestesiado por completo la mano izquierda y Shino se quedó con su atención fija sobre el pequeño bisturí y como este se adentraba en su piel. Al final Kiba había tenido razón y sus heridas no habían sido comunes. Además, en un afán de continuar el día a días tras su desastrosa declaración a Ino, lo había llevado a seguir con sus funciones las cuales incluían: insectos, sus queridos escarabajos, abono y un largo etcétera de desechos que la mayoría de los seres humanos solía evitar. Y si bien, Shino, como siempre tomó los resguardos correspondientes, estos no parecieron ser suficientes y la herida de su mano izquierda no tardó en infectarse.
Para la tarde del Domingo, sentía su brazo afiebrado e hinchado. Ese lunes en la mañana, su padre había comunicado al instituto y a Tsume Inuzuka, que lo llevaría al Hospital. Esperaba llegar al medio día, pero por el rostro de Iö comenzó a sospechar que eso no sería posible.
Centró su vista en su mano y vio la rajadura que le había dejado el cristal, así como los extraños coágulos que se habían formado dentro de esta. El borde de su herida tenía una tonalidad entre purpura y amarillenta y la piel que la rodeaba se veía tensada y brillante. No sintió nada cuando Iö pincho al interior de esta y el pus comenzó a brotar mezclándose con los pequeños coágulos sanguinolentos.
El olor si, fue otra cosa pues ascendió con una velocidad inusitada, casi estallando en su rostro. Shino, que había sentido el olor de la putrefacción de un cuerpo, jamás se había creído ser él capaz de emitir semejante aroma.
"Hueles a primavera, por ello ya no me quieren"
¿Por qué le ocurría eso? Era algo que no alcazaba a entender. Su cabeza debería estar centrada en muchas otras cosas antes que ella. Había conseguido un buen récord el día anterior al casi olvidar la existencia de Ino en la misma ciudad que él. Suspiró, quizás se debía a que, en algún momento imaginó que ese día la vería y, lo cierto, es que no sabía como debía reaccionar ante ello.
Por lo que, en cuanto su curación fue realizada y el médico extendió su nota de descanso, por al menos toda esa semana, una mezcla entre ansiedad y tranquilidad se apoderó de su pecho. Si no la veía y no sabía de ella durante esa semana, tendría la posibilidad de ocupar su cabeza en otras cosas.
"Cualquier cosa será mejor que recordar aquel desastre"
¿Estaba siendo fatalista?
Lo cierto es que no lo sabía, pero desde luego entendía que enamorarse era un asunto muy, demasiado complicado para alguien como él. Sin poder evitarlo pensó en sus padres y como es que el amor había funcionado en ellos, si es que eso realmente podía ocurrir para alguien de la familia Aburame.
Miró a su padre quién en ese momento hablaba con la recepcionista de la clínica de Iö, ¿habría sido igual de torpe que él? ¿Cómo se lo habría tomado su madre? Aunque claro, no podía establecer ese tipo de comparaciones, por mucho su madre era mesurada y tranquila, prefería, al igual que muchos de su familia cultivar un bajo perfil. Y dudaba mucho que su padre pudiera fijarse en alguien tan diferente a ella como Ino lo era.
"Quizás me gustó por que es diferente a todas"
Recordó esa tarde en el invernadero, cuando la sorprendió sacando rosas, habían caminado hasta la entrada del lugar, después de que ella se asustara con su presencia. Sus cochinillas habían ido de inmediato hacia ella, y cuando él se acercó a buscarlas, el aroma de flores que emanaba de Ino le había golpeado con suave intensidad, la cual comenzó a aumentar las pocas veces que se encontraran.
"¿Habría, Ino, estado expulsando feromonas?"
Aquella idea le hizo enrojecer y su corazón se disparó, al punto en el cual debió abrir la boca para dar un profundo suspiro. Se supone que ese era un acto involuntario, al menos en los humanos e irrefrenablemente hablaba de que ella sentía algún tipo de atracción sexual hacia él.
"Sexo…"
Por supuesto que la idea se le había pasado por la cabeza, solo que la había desechado ante su imposibilidad de lograr llamar la atención de la muchacha de una forma más o menos decente. ¿Era eso sentirse un perdedor? ¿Cómo era posible que algo tan inmaterial, e insustancial lo tuviera así de cabeza?
No importaba la idea o el pensamiento, de alguna forma todo terminaba convergiendo hacia ella. Como si se hubiera implantado en su cerebro con la sola intención de ramificarse por todas las grietas de este, para luego conducirse por su sistema nervioso e infectar cada impulso y movimiento que este le ordenara.
"Es un asco de sensación"
Y ante toda aquella incomodidad, lo único que podía pensar era en como debió haber llevado su declaración. Que debería haber hecho mejor, que palabras debió usar y cuales callar. Era solo que la mera presencia de la chica, su porte y actitud le había enturbiado el pensamiento y sus acciones como si lo embobara algún tipo de alcohol o veneno que de la nada entorpeciera su cerebro.
"Asco de sensación"
Más que imaginar lo estúpido que debió haber lucido, saber que efectivamente era un completo tonto.
Afuera seguía lloviendo y en ocasiones la intensidad baja y subía. Cuando se sentó en el copiloto el sueño, que había sido esquivo las últimas noches pareció apoderarse de él y no escuchó lo que su padre le decía, además parecía que la anestesia estaba haciendo efecto sobre algo más que su cerebro. De nuevo soñó con ella, solo que de manera inconexa y sin algo parecido a un hilo cronológico.
Despertó brevemente cuando el auto de su padre se detuvo en un estacionamiento desconocido, pero cerró los ojos en cuanto entendió que se trataba del instituto, al parecer su padre había llevado de inmediato el documento médico que le daba descanso por esa semana. Pensó en la idea de ir y buscar a Ino. En cambió se dejó acunar por el ruido del motor encendido suave y tranquilo y cuando cerró los ojos volvió, en esa ocasión, a un mundo blanco y silencioso.
Siquiera se dio cuenta cuando llegó a su hogar y como es que su padre lo había sacado del automóvil para llevarlo a su habitación.
En medio de la ambivalencia del sueño fue que sus sentidos comenzaron a despertarse, la herida comenzó a picarle, pero no le dolía. Se vio asimismo en medio de aquel silencio blanco observando su mano y como es que sus cochinillas se posaban sobre la herida para sellarla y no dejar nada. Cuando el tacto fue evidente y el cosquilleo de su brazo le dijo que estaba ascendiendo en sus niveles de conciencia, Shino se dijo que era hora de despertar.
Afuera la lluvia seguía y le pareció que todos esos días podrían caer en uno solo, en un par de horas. Esa noche por alguna razón que ya no recordaba saldría con Kiba a ver a Hinata y luego se encontraría con Ino para cagarla nuevamente con la más terrible declaración que existiera. ¿Lo peor? Sería incapaz de corregirlo y todo se volvería a repetir.
― ¿Cómo estás? ― Shino parpadeó y por alguna razón no le pareció extraño ver a Shikamaru sentado en un sofá frente a él. Tenía una pierna cruzada sobre la otro y parecía que solo en ese momento reparaba en él.
― Bien, gracias. ¿Tú? ― Shikamaru apoyó los codos en sus rodillas y se inclinó hacia adelante para sentir.
― Bien también, tú madre nos dijo sobre tu permiso ― Shino asintió.
No eran tan amigos para que este se encontrara en su habitación, sería algo más propio de Hinata o Kiba, pero su cabeza ordenó pronto sus pensamientos y llegó a la llana conclusión de que la madre de Shikamaru había ido de visita en compañía del muchacho, no que este se ofreciera claro, sin embargo sería común y casi obvio que si es que su madre le solicitaba su compañía cualquiera de ellos accediera, diferente eran las razones del porque su presencia en su habitación, la más obvia era que las mujeres habían llegado a algún punto de la conversación en la cual Shikamaru habría preferido no estar presente, y su madre le habría sugerido ver si él había despertado.
Todo aquello era previsible, las razones que lo llevaron a mantener ahí era otro asunto completamente diferente, eran importantes y le habían mantenido en su habitación. Debió sentirse invadido y vulnerado, era lo lógico.
"Es Ino, es por ella"
Y considerando el caos que la rubia había hecho en su cabeza los últimos días, desde luego, no pensó con lógica sobre como debería sentirse. Por lo que sin dar muchos rodeos, habló de inmediato.
― ¿Vienes a hablar de Ino? ― Shikamaru tampoco se sorprendió cuando declaró aquello. Solo asintió con tranquilidad y fue directo cuando habló:
― Estuve pensado en tu reacción cuando la llevamos a la enfermería…
"Cierto, me descontrolé…"
― Debo pedirte disculpas por ello ― señaló, extendiendo su mano para buscar sus gafas, habían sido días grises, pero las cortinas de su habitación siempre estaban descorridas. Con dificultad se sentó y se quedó mirando a su compañero ― en serio, lo lamento ― Shikamaru esbozo una sonrisa tranquila.
― Me pregunté varias veces si yo habría reaccionado así… y no sé que tan adecuada sea esa disculpa, al fin de cuentas fue mi accionar el que puso en peligro a Ino ― Shino negó extendiendo su mano vendada, la cual capturó la atención de Shikamaru.
― Ino se puso en peligro sola, entiendo cuál era su motivación para hacerlo, eso no justifica su comportamiento tan arriesgado ― cuando lo notó Shikamaru lo miraba con atención, Shino sabía que calibrándolo.
"Lo sabe, y si no lo hace lo descubrirá"
― A veces puede ser muy fastidiosa, pero en general es buena persona ― finalizó el Nara de manera casual, como si quisiera romper cualquier tensión que la discusión entre ellos le causara.
Recordó a Shikamaru maldiciendo cuando Ino quedara prácticamente en el aire mientras gritara de dolor por su brazo y de miedo por la altura. Como es que le dio órdenes como si se tratara de una niña para descender de nuevo por la escalera mientras él la sostenía para evitar que nuevamente se hiriera.
― Ustedes son buenos amigos ― declaró, además recordando como es que este la había rechazado con anterioridad.
― Ella puede hacer buenos amigos con todos, es más difícil para mí ― él lo entendía, era lo que ocurría con Hinata y Kiba. Jamás le había molestado hasta que demostró ser un completo imbécil cuando se trataba de una chica que podía llegar a gustarle.
― Me gusta ¿Lo sabes? ― dijo sin entender como es que esas palabras habían salido de su boca, aún más con una tranquilidad que difícilmente había sentido cada vez que pensara en ella.
"Es la anestesia, aún estoy dormido"
Shikamaru asintió.
― Lo imagine, es difícil controlarse aún cuando sea un carácter tan templado como el tuyo. Es algo que ella tiene ― Shino asintió.
― Creo que no existen los a medias cuando se trata de ella ― dijo.
― Es verdad ― asintió Shikamaru, para luego suspirar ― no quiero que esto se mal entienda ― dijo ― pero la quiero, no de la forma en que tú lo haces claro, pero siempre me preocupara. Conozco su carácter y sé que puede llegar a ser un verdadero dolor en el culo, y tampoco digo esto para desanimarte, es solo que… quiero que lo sepas antes de comenzar nada.
Shino lo entendió, aún si Shikamaru no lo decía. Hasta hace poco el Nara la había rechazado y en parte él podía asumir que todo ese aire agresivo y defensivo que la rodeara tenía que ver con lo humillada que debió sentirse.
― Lo tendré en consideración ― fue lo único que pudo decir, declarar que ya había intentado decirle sus sentimientos y lo torpe que fue en ello, habría sido una estupidez y lo habría dejado como un bobo frente al Nara.
Fue cuando la puerta de su habitación sonó y su madre entró, fuera de agradecer la compañía de Shikamaru a su hijo, le preguntó si es que se sentía lo suficientemente bien como para comer, Shino asintió y ambos quedaron invitados para la cena.
― ¿Cómo estuvo hoy la escuela? ― Shikamaru se encogió de hombros y le dijo sobre Hinata y Sasuke, algo que él ya sabía. Además, le habló de los trabajos que se dieran en ese día y las fechas para resolverlos, aunque no se comprometió a ayudarle en ese sentido.
"No somos tan amigos para eso"
No importaba, de seguro podría contar con Kiba, o Hinata.
Neji le había asentido con seriedad y por su mirada Hinata supo que la idea no le agradaba en lo absoluto. Luego fijó sus sentidos en su hermana, pero el rostro de Hanabi era tan indescifrable que le fue imposible vislumbrar lo que pasaba por la cabeza de la pequeña. De todas maneras esta no dijo nada cuando ella contestó:
― A-agradezco que Neji-nisan se p-preocupe p-por mi, pero estare-é b-bien con Sasuke-kun ― si bien esa respuesta había requerido de todo su esfuerzo, se sintió satisfecha cuando logró establecer aquella distancia con su primo. Le agradaba que fuera sobre protector con ella, pero no estaba dispuesta a dejar que eso interviniera en su relación o lo que fuera que tuviera con Sasuke.
― Esta bien ― dijo Neji al final ― trate de no llegar muy tarde ― Hinata asintió y les sonrió antes de despedirse.
Estaba en la entrada que daba a los casilleros esperando a que Sasuke apareciera. Algunas muchachas la miraron al pasar y cuchichearon entre ellas, pero nadie le dijo nada. Karin siquiera la miro y Sakura desvió la vista cuando apareció la oportunidad de que ambas intercambiaran miradas. Hinata lo entendía, ninguna de ellas, jamás había ocultado su admiración por Sasuke. Debía ser muy extraño que ella, aparecida casi de la nada, en ese momento fuera algo similar a una novia.
La idea le hizo enrojecer, pero se recuperó en cuanto recordó lo atento que él había sido con ella ese día. No es como si solo fueran ilusiones suyas, Sasuke la había buscado, Sasuke le había declarado sus sentimientos y ella, contrario quizás a lo que muchos creían había elegido aceptarlos.
Esa mañana mientras ambos conversaran en la biblioteca él le había dicho que tenía muchas virtudes y aquello le hizo sonreír, cuando volvieran a clases no habían podido interactuar demasiado, pero a penas sonara la campana del almuerzo Sasuke había ido a su puesto, mientras Kiba fingía que tenía algo que hacer.
Se supone que estaba bien, aún así se sentía mal por su amigo.
El resto de la tarde fue casi como todos los días en el instituto antes de que se convirtiera en la novia, o lo que fuera de Sasuke.
― ¿Esperaste demasiado? ― preguntó él cuando llegó a su lado. Hinata negó solo llevaba unos minutos antes de quedar sola ― vamos entonces ― dijo él.
La lluvia había amainado levemente, ella extendió su paraguas y se quedó mirando a Sasuke quién no había traído el suyo.
Esa mañana cuando él no se presentara en el salón ella había ido por él. Y después de eso se había sentido tan tranquila por como Sasuke había reaccionado a su ataque de pánico, que había olvidado completamente lo que ahora era evidente.
"Lo han golpeado en su casa, por eso salió sin coger un paraguas"
Él se le quedó mirando, en respuesta a su insistente mirada. Por sus ojos pudo ver que él lo había entendido también, o que, como mínimo sabía de sus sospechas. Y aquello era tan extraño ¿Como era posible siquiera que él pudiera entenderla sin siquiera cruzar una palabra? ¿Cual era el juego de Sasuke Uchiha que lo hacía parecer un hechicero? alguién capaz de obnubilarla y hacerle sentir cosas a las cuales no estaba acostumbrada: tranquilidad, alegría, deseo... Y la irrefrenable sensación de querer confortarlo. De querer acariciarlo hasta que su ceño fruncido se suavizara, hasta que su herida se disipara, extender sobre él algún tipo de manto protector para decirle que todo saldría bien.
Desde que lo conociera Sasuke siempre había huraño, frío y distante. Y eso siempre había chocado con su forma de ver las cosas, de ver la vida. En su imaginación él había sido un islote ambivalente que se movía solo al son de las mareas mas fuertes e intensas, que prefería la tranquilidad de la soledad con el fin de desarrollarse a su gusto, que disfrutaba estar en la sombras y no temía a la oscuridad. Tan diferente de ella.
Y, obviamente, estaba toda la genialidad que le rodeara. Por lo tanto resultaba obvio el sentirse halagada cuando alguien como él depositara su interés en ella. Además no había nada de la afectación infantil que la embelesara desde que había conocido a Naruto, la forma de ser de Sasuke, directa y concisa, le había ayudado a ser una persona más sociable y menos tímida, lo que al fin de cuentas ayudaba en la forma de relacionarse con su entorno, a su lado se sentía más segura de si misma, puesto que él no tenía problema alguno en decirle cuales eran sus defectos y como debía mejorarlos o cuales eran sus virtudes y lo mucho que estas le agradaban.
Y verse así de analizada por alguien a quién, mucho antes de besarla, ella ya consideraba un genio, no podía menos que hinchar su pecho lleno de algo, muy, pero muy parecido al orgullo.
Por todo eso se sentí agradecida y ante lo ocurrido el último tiempo, mentiría si dijera que él no le preocupaba. Que no deseaba confortarlo cada vez que lo veía contrariado y que no había sido esa la necesidad que lo llevara a buscarlo esa mañana. En consideración a todo ello, fue que no le quitó la vista de encima y fue lo más suave que pudo cuando, finalmente, le habló.
― S-Sasuke-kun ¿Q-quién t-te golpeó? ― todo lo que parecía incomodidad en su rostro se transformo en una seria tranquilidad, como si él también estuviera midiendo la situación.
Luego de unos segundos de silencio, el suspiró y contestó:
― Mi padre ― contestó finalmente Sasuke desviando su mirada entre apenado y molesto, aquello le golpeó con fuerza, Fugaku era un hombre severo pero jamás habría pensado que la violencia física fuera parte de su forma de educar a sus hijos, ella jamás lo pensaría de su padre, quién aún siendo un hombre severo jamás les había puesto una mano encima.
―L-lo lamento m-mucho Sasuke-kun ― el instinto le dijo que se acercara y al hacerlo extendió su mano para acariciarle el rostro, estaba decidida. Los brazos de él la rodearon en un acto casi reflejo y cuando posó su frente sobre la ella a Hinata le pareció de lo más natural, cerró los ojos ― Lo lamento ― repitió y él negó con su cabeza.
― No es tu culpa ― contestó él con tranquilidad.
Cuando abrió los ojos notó que Sasuke la miraba y aquello le hizo enrojecer.
― Pensé que me besarías ― dijo entonces el muchacho, logrando que su rostro se encendiera aún más. Ella no supo como tomarse aquello y solo actuó por que le pareció lo correcto.
―H-hai Sasuke-kun ― debió acomodar su paraguas para darle más libertad de acción y se sintió torpe al notar que no podía hacerlo, que el momento había pasado y que ya resultaba ridículo el siquiera intentarlo.
O así lo creyó antes de que Sasuke le cogiera la mano para apartar el paraguas, sin soltarla. La mano que aún se mantenía en su espalda la acercó a él y cuando alzó el rostro, la boca de Sasuke la encontró.
La besó, ahí en la entrada de la escuela despreocupado y demandante, el corazón le saltó en el pecho y todo su rostro se calentó. Hinata se imaginó así misma roja como un tomate, pero no puso objeciones a nada y solo se dejó llevar, algo parecido a la compostura le dijo que debía pensar en quienes le rodeaban, pero le pareció más importante hacer sentir bien a Sasuke, así que sencillamente los olvidó.
Saludos y millones de disculpas, a todos.
Atte.-
Brujhah
