Si tú supieras
Resumen: Harry pensaba pasar un tranquilo cumpleaños junto a su hija, pero un visitante inesperado lo dejo KO.
Categoría: Harry Potter
Personaje: Harry Potter, Severus Snape
Géneros: Humor, Romance
Clasificación: G
Advertencias: AU=Universos Alternos, Chan=Adulto/Menor, Mpreg=Embarazo Masculino
Capitulo: 4/7
Completa: Sí
Disclaimers: Los personajes de este fic no me perteneces, los utilizo sólo por mera diversión.
4º Capítulo
Estaba impresionado. Frente a él estaba Severus Snape, junto a sus hijos y los demás miembros de la familia.
Estaban sentados en el salón. Hace mucho que dejaron de celebrar el cumpleaños del moreno y realmente estaban impacientes de saber que es lo que estaba pasando o lo que en algún momento llegó a pasar.
—Bien, ahora te diremos, como fue que me enteré… no, mas bien, como nos enteramos de que James es mi hijo —esta vez estaba más serio que al principio.
Entró en los terrenos de Hogwarts y con el corazón apretado se dirigió a la oficina del director. Caminó por los pasillos, esquivando la horda de adolescentes que se dirigían al observatorio.
Fue en ese momento que lo vio.
Un muchacho de aproximadamente 15 años. Cabello de color negro al igual que sus ojos. Debía ser el hijo de esa persona.
Muchos años habían pasado desde que lo dejó de ver, pero nunca dejó de saber de él. Sabía que se había casado y que tenía tres hijos, dos muchachos y una pequeña, pero ya no estaba casado. Su mujer lo había dejado y él se hacía cargo de los menores.
El muchacho se perdió de su vista de su vista y por fin pudo seguir con su camino.
Llegó a la gárgola que pedía autorización para abrirse. Sólo esperó unos minutos cuando el animal de material sólido comenzó a cederle el paso.
—Mi buen amigo —saludó la mujer tras el escritorio —. No sabes lo feliz que me haces al responder a mi llamado —le dijo, mientras le indicaba que se sentara.
—Minerva —la saludó con respeto y se sentó frente a ella — ¿Entiendo que no tienes quien cubra el lugar de Draco? —Le preguntó.
—En efecto —dijo con seriedad —. Draco tuvo que ausentarse por su pre-natal y se extendió un par de meses antes por lo peligroso de los vapores de las pociones.
—Entiendo —dijo sin meditarlo —. Bien, que me ofreces.
Minerva sabía que ya había dicho que si, por algo le hizo esa pregunta.
—Tendrás tu puesto hasta que el profesor Malfoy esté capacitado para volver, que lo más probable sea en un año o año y medio, el sueldo de los profesores es más alto al que obtenías cuando trabajaste hace años.
—El dinero no es problema —le respondió sin dar mayores explicaciones, pero la mujer sabía perfectamente que Severus gozaba de una muy buena situación económica, gracias a las pociones que distribuía a hospitales del mundo mágico y a particulares.
—Bien entonces nada más que agregar, tus habitaciones están iguales a como las dejaste, ya que el profesor Malfoy no vivía en el colegio, si no en su casa.
—Me parece bien —le respondió poniéndose de pie —. Si me disculpas me dirijo a mis aposentos para preparar mi clase de mañana —y sin mas salió del despacho.
Caminó tranquilamente a las mazmorras, sin ningún problema, hasta que una masa de cabello negro se estrelló contra su pecho.
—Lo lamento mucho —dijo el menor mientras elevaba la vista para ver a quien había chocado.
Severus se congeló en su lugar por segunda vez, al igual que el menor, pero por razones muy diferentes.
El mayor tenía a una copia de Harry Potter entre sus brazos. Por la edad y al haber visto al otro muchacho cuando llegó, pudo sacar cuentas que este debía ser el segundo hijo varón de su ex alumno.
Albus estaba asombrado, frente a él estaba nada mas ni nada menos que Severus Snape. Su hermano debía saberlo enseguida.
—No debes correr por los pasillos, es muy peligroso —le dijo con tono suave, no es que se hubiera ablandado con los años, pero ciertamente este niño le causaba cierta sensación en el pecho, que no sabía reconocer.
—Sí, realmente lo lamento mucho —dijo parándose derecho —Disculpe ¿Quien es usted? —Preguntó haciéndose el tonto.
—Soy Severus Snape, el nuevo profesor de pociones.
Albus sonrió al saber lo que podía provocar lo que iba a hacer, pero necesitaba ver alguna reacción, para luego con su hermano, tomar cartas en el asunto.
— ¡Wow! —Dijo emocionado y tratando de grabarse todas las reacciones del mayor —Entonces tengo su mismo nombre —vio como el hombre abría mucho los ojos —. Me llamo Albus Severus Potter —vio que el hombre abría su boca —. Mi papá me dijo que tenía el nombre de los directores de Hogwarts… los dos fueron los hombres más importantes en su vida.
Sentía que las piernas no lo sujetarían.
¡Harry le había puesto su nombre a uno de sus hijos!
Estaba impactado y por que no decirlo, feliz.
Albus al ver que el hombre no reaccionaría en un buen rato, se alejó corriendo y se dirigió al observatorio. Su hermano tenía clases ahí y no podía aguantar el decirle, que el hombre que aparece en la foto que tiene su papá, tan oculta en el cajón de su despacho, y que tiene una hermosa dedicatoria, estaba en Hogwarts, para ser su nuevo profesor de pociones.
