El hombre con el que me encuentro hablando está mintiendo descaradamente, con todos los dientes.

Me permito buscar a mi hermana con la mirada a la par en que finjo meditar concienzudamente la más reciente declaración hipócrita del hombre frente al que me encuentro.

Noté sin problemas el barrido que le dio a Mari con sus ojos tan pronto como llegamos.

Todo lo que espero de este banquete es hallar a un único aliado auténtico. Quizá es pedir mucho, mas no me daré por vencido. La noche acaba de empezar y estoy decidido.

Me alegra el divisar a mi hermana mayor platicando con un par de personas. Un par de mujeres.

Finalmente regreso mi mirada al hombre frente a mí y asiento, él sonríe, creyendo que no soy más que otro pobre idiota que ha caído en su red de falsedad.

No mostraré escrúpulos cuando llegue la hora de quitarme la máscara.

Si no tengo más opción que enterrar las garras en cuellos a diestra y siniestra, eso es lo que haré.

No me importa dejar un baño de sangre a mi paso, si es por el bien mayor.

Ya no.