Me aburro como un condenado.
Christophe está ocupado con otros patinadores, Yuri no me hace caso y Yakov no me deja en paz con el bendito asunto de acercarme primero a la bola de señores importantes que me patrocinan.
No quiero acercarme a nadie.
Quiero irme a casa y acurrucarme junto a mi perro, ver malas películas de comedia y comer helado hasta que me duela el estómago.
Me permito encapricharme como una mujer o un omega embarazado porque he ganado el oro y eso debe servirme realmente de algo.
Resoplo en mi fuero interno cuando una omega destilando más que intensiones de platicar se me acerca y sonrío porque no me queda de otra.
Esta noche no quiero tener sexo, no importa que la omega frente a mí sea muy bonita. Solo no me apetece.
Busco a Chris, a Yakov o a Yuri, a quien sea que pueda sacarme de esta situación.
Mi alfa se retuerce porque no le hago caso y yo gruño levemente porque no quiero que me fastidie esta noche.
La omega lo malinterpreta.
Diablos.
