—¿Yuuri no quiere ser mi amigo?

—Me interesa más el ser tu socio.

Frunzo el ceño.

—¿Solo me quieres por dinero?

Yuuri enarca las cejas y sonríe, divertido.

—Por Dios. No, Viktor, no es nada ni remotamente semejante a eso —niega con la cabeza y me relajo un poco—, lo que quiero es tu rostro, tu influencia—, me mira con decisión—, eres un patinador reconocido y yo un abogado exitoso —saca algo de su pantalón y me lo tiende. Leo la tarjeta de presentación y enarco las cejas.

Tengo ante mí al abogado por excelencia para cualquier alfa injustamente incriminado. O discriminado.

Recuerdo vagamente a Yakov hablarme sobre él en algún momento.

"Es un monstruo. Si sabe que eres inocente, peleará con uñas y dientes hasta demostrarlo. Pero, si eres culpable... No volteará ni a mirarte."

Un tipo duro con los pantalones bien puestos y puntos claros a seguir.

Amazing!

Silbo por lo bajo, elevando la mirada en su dirección, una vez más.

—¿Entonces? —inquiere, extendiendo su mano hacia mí—, ¿me ayudarás?

No tengo que pensarlo un solo segundo.

—Lo haré —estrecho su mano.

Compartimos un firme apretón de manos.

Soy el nuevo socio del abogado demonio, que además es un beta.

Vaya noche para más sorprendente.