Viktor se muestra entusiasta por conocer mi plan, pero no comprende los términos que uso y acabo por explicarle lo que haré de forma muy general.
De todos modos, luce como un niño perdido cuando termino.
—¿Yuuri?
—Dime, Viktor.
—¿Qué edad tienes?
Siento un pequeño tic bajo mi ojo derecho.
—Tengo veintitrés, Viktor.
Él asiente lentamente.
—Yo tengo veintisiete.
Es mi turno se asentir.
Tocan la puerta.
Es la cena.
