Recibo un mensaje de Yuuri pidiendo que nos encontremos en el lobby.
Me doy una ducha rápida, me cambio y bajo.
A quien me encuentro en su lugar es a Mari Katsuki, quien tiene en su poder el teléfono celular de su hermano y me pregunta si deseo leer las conversaciones que Yuuri ha tenido con sus demás socios.
En total, contándome, son catorce conversaciones.
La curiosidad me vence y acepto la oferta.
No hay ni una sola nota de voz por parte de Yuuri.
Ese chico tiene que tener parte de androide.
