Abrir los ojos, ser una misma. Capítulo 5
Tipo: Roniswan.
Nota: El fic en origen iba a ser 100% Roniswan y sin salir de ahí la historia, había metido cameos de los personajes nuevos de esta temporada pero no tenía pensado darles protagonismo ninguno, peeeero visto que eso os está gustando, algo meteré, sin embargo mi idea era centrarme solo en roniswan porque no quiero que aquí existan ni Hook, ni Rumple (porque trabaja con él), ya no quiero más Hook, salvo el de la introducción a esta historia el resto ya fuera xD.
Nota 2: Me conozco, lo sé, me conozco y esto se me va a hacer largo porque me voy a enrollar ampliando historias de otros personajes xDDD, pero siempre con Roniswan como protagonistas.
Primer día de Emma,
Roni salió del almacén para solucionar lo de los zumos derramados y se metió directamente al cuarto de baño, al salir el pelo lo llevaba algo mojado y sacudía las manos en su pantalón vaquero.
-Es una guarrada la que se lía en el almacén a veces.
Le dijo a Emma sonriendo mientras pasaba por su lado y se acercaba a la zona de la caja, al hacerlo le apretó con el dedo en la espalda en modo saludo. Emma giró el rostro hacia ella y apretó los labios aguantándose una sonrisa, pero sin razón alguna, era como un juego de complicidad y creación de confianza.
-¿Ya se ha ido la tercera edad?-, preguntó Roni mirando los taburetes vacíos donde antes estaban los ancianos borrachos.
-Hace dos minutos-, le acercó una pequeña bandeja metálica con el dinero en efectivo que habían dejado.
Roni lo contó y vio que había una propina de tres dólares.
-Toma, esto para ti-, deslizando los billetes por la barra estirando el brazo izquierdo se los acercó. Emma los agarró curiosa, -¿para mí?, ¿por qué?, ¿han pagado de más?.
-Siempre lo hacen-, la miró de soslayo con la caja abierta. -¿Has llevado bien la barra, verdad?.- Cerró la caja.
-Bueno, se me hace más fácil cuando te tengo cerca.
Roni la miró, sabía que la frase no iba con segundas pero esas palabras parecían llevar profundidad, algo bajo la primera capa. Suspiró hacia dentro. –Acabarás echándome de más, te lo aseguro-, le guiñó un ojo y volvió a salir de la barra pasando tras ella, esta vez para llegar al hall y subirse a una silla en una esquina y así encender uno de los aires acondicionados automáticos de forma manual, estaban sincronizados con la luz para que cuando ésta se encendiera los aires también, pero uno daba problemas. El bar estaba vacío siendo media mañana. -¿Qué es lo que estás haciendo?-, Emma se acercó. –No es nada, hay mesas que recoger señorita Swan-, le dijo sin mirarla.
Emma abrió la boca, hacía años que ella no la llamaba así. Frunció el ceño, ¿estará recordando?, aunque no ha nombrado a Henry.
Pensantiva sus ojos la observaron ya agarrando un trapo de su delantal e inevitablemente no pudo evitar mirarle el trasero cuando su jefa se puso en poco de puntillas sobre la silla, se justificaba con que era porque temía que trastabillase y se cayese. Ya…
Roni arregló el aire y al girarse, desde las alturas observó a Emma limpiar una mesa, sus movimientos ya eran más seguros, su cabello rubio se agitaba con cada giro de brazo. Esa chica tenía algo que la llamaba y aun seguía sin saber el qué. Ella había sido mujer libre, acostándose con quien quisiera sin ataduras, sin embargo, a pesar de que Emma, ya lo había asimilado, la llamaba físicamente, sentía que dentro había algo más, que esa conexión invisible podría despertar algo más que un polvo en el almacén. Frunció el ceño.
Al medio día la mandó a casa.
-Ahora es cuando menos gente viene, de aquí a las seis y media está esto casi vacío, salvo que quieras que te enseñe algo en concreto vete a descansar.
-Me quedo contigo-, dijo convencida con las manos en la cintura, Roni se sorprendió, siempre que le había dicho eso a sus camareros se habían largado. Ladeó la cabeza, -¿en serio?.
Emma asintió repetidas veces, -enséñame todo lo que tenga que saber para rendir adecuadamente-, incitó totalmente educada.
-Te has vuelto una señorita de repente-, Roni se rió a carcajadas. La rubia alzó las cejas confusa, su cola alta se agitó de un lado a otro. –Empieza, jefa.
Roni se aguantó una sonrisa mirándola a los ojos, definitivamente ella se iba a quedar en su bar.
-Bien. Pero antes que nada llama a este número.-, le pasó un folleto de un restaurante de comida rápida, el mismo donde Emma había a la niña Cenicienta con una mujer, -supongo que te gustará la comida rápida, ¿no?, ¿o eres chica de dieta y control de calorías?-, le dijo recogiendo un par de trapos para meterlos a un cubo.
La mirada de Emma a la comida del folleto le estaba haciendo rugir el estómago, -me lo comía todo, y de una sentada-, le dijo sin dejar de mirar, Roni sonrió. –Eres de las mías. Pues elige, que yo invito, di que es para el Roni´s y que quiero lo de siempre.
Emma asintió.
Comieron a turnos, en la trastienda. Cuando ambas habían comido y estaban en la barra Roni le dio pequeñas nociones al abrir la tienda, como la música, apertura de caja, que eso Emma ya lo sabía del Granni`s, cierre del local, no tenía alarma pero había un candado de seguridad, y algunos trucos para cuando llega gente extranjera, pequeñas nociones básicas de los que más frecuentan el bar en fin de semana, consejos sobre trato ante actitud agresiva de un cliente, y forma de atender a tres clientes distintos a la vez haciendo alguna prueba práctica, Roni hacía del cliente y Emma reaccionaba. Compartieron risas entre prueba y prueba. -¿Pero cómo puedes decirle a un cliente si quiere hielo cuando pide una cerveza negra?.
-Había entendido una cereza negra-, señaló una botella de licor que ponía cereza, marca Black.
Roni se sentaba entonces en la barra y negaba con la cabeza. -¿Y qué le dirías a un cliente que viene a pedir un chupito de orgasmatrón?.
-¿Qué?.
Roni sonrió de par en par, sabía que no lo conocería, bajó de la barra y pasó por su lado, le tocó la cintura para que se girase, -hay varias formas de hacerlo, la que que aquí utilizamos es una mezcla de …- bajó de la repisa tres botellas, -Vodka, licor de café y Baileys, aunque también se hace con Vodka, Schweppes y melocotón, hay como tres o cuatro variantes más.
–Pruébalo.- Le ofreció, su mirada era lasciva cuando la camarera se bebió el chupito, obviamente, de una sentada,. –Uhmmm-, degustó la mezcla de sabores.
-¿A que está bueno?.- Roni agitó las caderas. –Hace justicia a su nombre, uhmm, es como…
-Un orgasmo-, dijo Roni. Emma abrió los ojos de par en par.
-No iba a usar esa palabra pero es una buena forma de explicarlo-, Roni rió, esta vez mirando directamente al botón desabrochado de la blusa de Emma, en su interior un sujetador blanca y negro de encaje se avistaba. Roni tragó saliva.
-Vamos a lo serio. ¿Puedes llevar una bandeja con cinco copas?.
Entre entrada de algún cliente suelto y varios grupos de mujeres que bebían tinto de verano Roni le terminó de dar el cursillo expréss a la nueva.
-Se nota que llevas mucho en esto-, le dijo Emma fregando unos vasos.
-No tanto. No creas.
-¿Qué hacías antes de ser camarera?-, Emma tenía curiosidad por ver qué había cambiado en esa especie de maldición.
Roni miró al frente pensativa.
-Era un poco la relaciones públicas del grupo de música rock de mi hermana.
-¿Ah, tienes una hermana, como se llama?.
-Se llamaba.-, la morena agachó la mirada. –Se llamaba Rebecca.
Emma frunció el ceño, tampoco recordaba a Zelena. –Vaya, lo siento.
-Murió en un accidente de coche hace mucho.- Emma quiso cambiar de tema.
-¿Quieres que barra la entrada?, el viento ha traído muchas hojas secas.- Roni la miró confusa. –Pero voy a necesitar que me enseñes porque yo barro interiores pero exteriores...
Roni se rió incrédula, -¡pero si barrer es lo mismo dentro que fuera!. La rubia había conseguido lo que buscaba. Roni entonces la observó, ¿estaba tratando de distraerla a ella?. Le dieron unas increíbles ganas de abrazarla. -Anda, salgamos un poco-, se acercó al almacén y cogió una escoba grande y un recogedor metálico. –Esto es lo que se usa para el exterior, dentro utilizamos la escoba de plástico, la única diferencia...
Emma asintió recibiendo las herramientas sosegada, sabía donde estaba la llaga, alejémonos de ella. Y sin embargo, nunca se había considerado una persona divertida pero a Roni la hacía reír y eso le bastaba. Se recordaba que su misión era deshacer todo cuan había hecho en ella en el pasado, y eso incluía cambiar las lágrimas por las risas.
Al salir fuera el viento fue aire fresco pues a pesar de tener dentro aire acondicionado, cuando llevabas un tiempo allí hacía frío y el viento de fuera era cálido, lo justo para ser agradable.
Roni observó como barría Emma, dejando caer su peso en el muro de la entrada con un pie apoyado en él. No es que le gustase ver trabajar a otros sin hacer ella nada, es que le relajaba verla. Era todo paz.
Justo cuando Emma había barrido todas las hojas ella misma le dio una patada sin querer al recogedor y todo se derramó al tiempo que otra ola de viento volvía a dispersarlo todo. Roni sonrió ante el apuro de la rubia, -déjame a mí, descansa un poco.- Al quitarle de las manos, con suavidad, la escoba, sus dedos rozaron los de ella por encima, Emma tuvo un escalofrío, ella un cosquilleo. Silencio. –Vale, gracias. Estaré en la barra, desvió su mirada, de repente los ojos de Roni la intimidaban.
¿Había sido tan fácil sentir de nuevo que una estaba viva, pasar de la muerte a la vida en tan pocos días, pasar de Regina a Roni y de amiga a sufrir con cada roce?.
La tarde fue tranquila pero un sin parar pues llegó un camión con unas doce cajas y el trabajo fue de logística, vaciando, ordenando, reponiendo, y en medio atendiendo a clientes del montón pidiendo lo normal; cuando se dieron cuenta el sol se había ocultado.
Se apagó la música, se cerró la persiana metálica. Esa noche Roni guardó el número de teléfono Emma como Stranger Swan. –Así tendrás el mío, si mañana por lo que sea te retrasaras llámame.
-¿Eso significa que he pasado el día de prueba?.
-Aquí a veces son semanas de prueba-, sonrió altiva pero con sinceridad. –En un día no se puede saber si alguien funciona, sin embargo no sé cuando Gloria volverá así que… -, mentira, sabía que le quedaba bastante tiempo, meses quizás, y en el fondo prefería a Emma porque su trato con el cliente era más ameno, obviamente la iba a contratar como fija pero no quería decírselo porque corría el riesgo de relajarse y fallar.
Emma salió del local por la puerta del callejón cansada pero coronada por una sonrisa, la despedida había sido en la distancia pues Roni se quedó contando caja aun cuando ella ya había barrido el suelo.
-Tú descansa, que mañana es sábado y esto se va a llenar.-, le había dicho, -date una ducha, y cena bien.
Roni se perdió varias veces contando la caja pues le parecía oír a Emma volver y preguntar algo. ¿Ya la echaba de menos?. Se negó, se sirvió un chupito de ron y siguió contando. Y eso que ese día no se había hecho mucho.
CONTINUARÁ.
Pasito a pasito, suave suav..., ¡que otro capítulo más!, no muy largo pero como voy a poner cosillas que no tenía en mente tengo que pensarlas y he terminado de trabajar hace un par de días, hay que descansar. :D
