Abrir los ojos, ser una misma. Capítulo 8

Tipo: Roniswan.


Domingo

Aquella noche Emma había dormido feliz, casi sentía esa cama como suya. Sería una mezcla del cansancio y esos momentos que estaba compartiendo con Roni que no sintió temores ni comeduras de tarro pre-sueño.

Como no iba a trabajar, más relajada, había optado esa mañana por un look más deportivo, se puso unas leggies negras, una sudadera gris, y por hoy, llevaría el pelo suelto. Se dio cuenta de que tenía que añadir más cosas a su vestuario para variarlo. Había visto en un escaparate ofertas suculentas a mitad de precio. Se pasaría la semana siguiente.

Roni's 12.26

Emma apareció por la esquina que daba a la puerta lateral del local coincidiendo por primera vez con Roni que llegaba por lado opuesto del callejón. La morena la saludó de lejos. Emma anduvo hasta colocarse frente a la puerta de metal sin si quiera mirarla ni a la puerta ni a su jefa, sus ojos se posaron en sus zapatos de sport, tímida de repente, sonrojada.

-Buenos días- la saludó la morena con voz suave, aunque sus ojos se desviaron rápido hacia la puerta, que estaba encajada y con la parte donde debía de estar el pomo hundida hacia dentro.

-No me lo puedo creer…

Emma miró a Roni inquieta, ésta le devolvió una mirada preocupada. Sus vaqueros negros descoloridos y su camiseta de tirantas pasaron a segundo plano cuando entraron; la estancia estaba revuelta, todas y cada una de las botellas rotas en el suelo generando una mezcolanza de olores, las botellas las más caras no estaban, el almacén había sido saqueado y la caja fuerte arrancada. Se habían llevado hasta la botella de las propinas que Roni recogió los domingos y repartía a final de mes.

-Pero, ¿qué demonios…

Roni se adentraba en el local anonadada.

-¿No ha saltado la alarma?.

-¿Te parece que haya saltado?-, le respondió algo borde. Emma la miró con tristeza. "A veces pienso que no le importo a nadie". Se miró de nuevo los pies.

-Ha tenido que ser la zorra de Victoria Belfrey. Me tiene entre ceja y ceja.

Emma respiró y enterró su corazón saqueado. -¿Por qué no la denuncias a la policía?.

-Porque primero, no hay pruebas, segundo, la policía está comprada.

Apoyó sus brazos en la barra del bar, pensativa. Sacó una carpeta debajo de la caja rota y cogió su teléfono móvil, inquieta, impaciente marcó un número que figuraba en un folio.

-Sí, soy usuaria suya, tengo el seguro de …

Emma se alejó para dejarle intimidad, quiso ayudar y empezar a recoger el local pero algo le dijo que si viniese el seguro querrían verlo todo tal y como está. Se miró las manos, "no hagas nada, manos en los bolsillos, no la cagues de nuevo".

Roni parecía alterada al teléfono, -¿cómo que mi factura está a deber?.

Ella se movía de un lado a otro, con una mano sujetaba el teléfono y la otra se turnaba entre su cintura y echar el pelo hacia atrás o tocarse la frente. Acabó caminando entre las mesas.

-No he podido llevarme dos meses sin pagar porque me habría llegado un aviso.- Emma escuchaba una vocecilla al otro lado del aparato que no paraba de hablar. –¿Pero es que no comprende que no tengo dinero para cubrir los gastos?, no puedo abrir mi bar sin reponer las bebidas y restaurar todo lo que han roto.- su voz empezaba a sonar desesperada.

Roni colgó y se sentó en una silla del local, se tapó con sus manos el rostro. A Emma se le rompió el alma.

-Se acabó-, dijo Roni pasados diez segundos, secándose las lágrimas de frustración que no podía ocultar, -me la han jugado o ha habido no sé que fallo de papeleo y no me cubre el seguro…- miró a su alrededor, -… nada…-, sus mejillas estaban rojizas y sus ojos rojos.

¿Qué podía hacer?. No iba a poder enfrentarse a todo. Alan vivía con sus padres y poco dinero tenia, y un préstamo no llegaría a tiempo. Adiós al Roni's.

Emma recordó por qué había decidido venir a Hyperion, para recompensarla, para que ella fuese feliz. Ése era el momento.

-Yo te ayudaré.

-No quiero que pringues Emma, llevas aquí dos días.

-Y quiero llevar más.- se puso en cuclillas frente a ella y posó una mano en su rodilla. -Déjame ayudarte, tengo una cuenta con dinero extra para imprevistos-, mintió.

Roni miró el local, luego la mirada transparente de esa chica con ansias de ayudar. Tragó saliva.

-Pero…

Emma asintió confiada.

-De acuerdo, acepto- se levantó, -pero te lo devolveré enseguida, buscaré la manera.

-No te preocupes Roni. Lo primero que debemos hacer es un listado de prioridades.

Por primera vez Emma llevó las riendas del asunto. Caminó hacia la barra haciéndole señas para que la acompañase.

Con un folio y un bolígrafo escribió. "Roni's" y abajo un guión.

-Dime lo más imprescindible para abrir el local.

Roni suspiró, se sentó junto a ella en un taburete.

-Suministros.

-Bien, hoy ibas a hacer stock, ¿verdad?.- Roni se secó la nariz con su muñeca mientras asentía. -Tráeme la lista.

Obediente y sin mediar palabra sacó de un cuaderno una hoja con varios cuadrantes. Se lo pasó a ella. Su mirada era triste, quizás de incredulidad, aun asimilando lo que había pasado.

-Eh, el Roni's va a abrir en menos de una semana como me llamo Emma Swan.- la miró a los ojos, con un tinte de orgullo con intenciones de animar. Roni sonrió triste, pero asintió.

Echaron más de media hora apuntando las prioridades, arreglar la puerta, suministros, otra caja fuerte era de las cosas más importantes, -yo te pago el seguro, lo tenías a plazos, ¿no?.

-Sí, cuando abrí el bar gasté tanto, y bueno, sinceramente, no pensé en eso, y cuando tuve que contratar un seguro, por la zona y los metros cuadrados me pedían un dinero que no tenía, así que acordé pagar una mensualidad.

-Te haré la transferencia mañana a primera hora.

Roni apretó los labios, le daba mucho apuro, ella podía aportar algo, pero no todo, y ahora estaba gastándose su dinero quien aun siquiera había cobrado por su trabajo en el bar.

Emma había olvidado ese interés en renovar vestuario, sin el Roni's, sin Roni, nada eso le importaba.

Habían quedado en el lunes ponerse manos a la obra, ahora lo que tocaban eran numerosas llamadas y alguna visita. Ahí poco podía hacer Emma, así que tuvo la tarde libre del domingo.

La rubia quiso pues dar un paseo por el barrio, se le antojó merendar en una pastelería que había visto de pasada, se sentó en la terraza. Ojeaba un periódico que estaba sobre la mesa mientras esperaba su capuchino y su palmera casera de chocolate con Nutella. Tanto trabajo merecía su recompensa. Y era consciente de que no todos los días podría comer eso, sobretodo cuando fuese a darle todo su dinero a Roni.

Dándole el primer mordisco escuchó a una niña decir que quería merendar donde ella estaba, cuando alzó la vista no esperó ver de quien se trataba. Esa extraña niña que tanto le recordaba a Henry, la niña Cenicienta.

-No, monstruito feo, que te vas a poner como una foca.

De nuevo aquella joven morena con aspecto pijo y su lengua venenosa. La niña pasó de ella y se adentró al local pasando por al lado de Emma, que sin saber el por qué había escondido su rostro tras el periódico.

-Lucy, no te lo voy a pagar.

Le dijo la chica cuando ésta señalaba un dulce tras una cristalera. Emma no quería meterse donde no le llamaban pero esa actitud de aquella mujer le estaba molestando.

-¡Vamos!- La agarró del brazo y la sacó del local a rastras.

-Deja a la niña.- Emma no pudo más. Miró a Lucy. –Yo te pago ese dulce.

La pequeña, de tez morena miró a Emma con asombro.

-Tú…

-Sí, yo te lo pagaré.- miró a la chica, -y basta de tratar a la niña así, no son maneras.

Drizella la miró con desdén, -ah ¿me estabas hablando?, no sabía que los muebles hablasen- le sonrió altiva.

-¿Qué me estás...- la agarró de las solapas de la camisa.

-No, no, ¡parad! ¡parad!.

La niña intentó poner paz, aunque la sheriff mantenía su mano hecha un puño.

-No le eches cuenta, Emma. No va a cambiar nunca.

Para cuando la rubia iba a preguntarle cómo sabía su nombre la niña ya estaba en un taxi subida. Drizella bajó la ventanilla y al pasar junto a Emma le dijo. –que te aproveche el dulce.- Sonrió mirando cómo esté, por el forcejeo, estaba en el suelo, bocabajo y pisoteado.

Hostal

Ésa iba a ser su última noche bajo un techo de más de dos metros de altura y un colchón. Reconocía que en el fondo le daba miedo esa situación, no se sentía tan fuerte como cuando era joven, hacía hurtos y huía a pie de los dueños de los establecimientos entre risas.

Su ducha fue larga y pausada. No quería salir de esa nube de vapor. Sus dedos estaban ya arrugados. Cuando llegó a la cama su movil parpadeó. Aun con la toalla ladeó la cabeza y desbloqueó el aparato.

"Un mensaje... de Roni". Su corazón se puso nervioso.

Éste recitaba –Perdona si he sido algo arisca esta la mañana, estaba nerviosa, y enfadada y frustrada y… tú sólo querías ayudar.

Mensaje 2 recibido un minuto después que el otro. –Gracias por estar ahí, no lo olvidaré. Eres una buena persona. XOXO.

Emma sonrió, como si tuviese que vivir en el coche un año, se acostumbraría si la veía feliz. Su mirada se perdió en la nada y escribió, -Cuenta conmigo de día, de noche, para las buenas, para las malas, seré tu ángel de la guarda aunque se me vaya la vida en ello. Un abrazo gordo.

Justo antes de darle a enviar el mensaje las palabras fueron desapareciendo letra a letra hasta dejar el mensaje en blanco, y apretando los labios solo escribir, -No hay de qué, jefa. Buenas noches.

Lunes por la mañana.

Emma se despidió del hostal, su maleta y sus bolsas la acompañaron al coche, el que sería su nuevo hogar hasta que cobrase, aunque tenía intención de ceder esa nómina al local, un mes más.

Ante de ir al Roni's tenía que ir al banco a hacer la transferencia. En la cola observó la letra de Roni, idéntica a la de Regina, cerró los ojos. Nunca se habría imaginado a la alcaldesa regentando un bar.

Mucho tiempo llevaba una mujer en la ventanilla, -pero es que no lo entiendo, tengo domiciliada mi nómina aquí y ahora qué…

Tras unos minutos donde las voces de la joven iban alzándose dejó el mostrador con indignación, Emma la observó, no se esperaba que fuese esa tal Jacinda

"Otra persona con problemas de dinero, se ve que es la semana del pobre".

Roni's

Cuando entró al bar éste acogía a dos técnicos, una limpiadora y a Henry, quien se encontraba de pie, de espaldas, alucinando aun con la noticia. Emma se acercó por detrás y maternalmente le puso una mano en el hombro, percatándose de que podría parecer raro hizo como que lo que quería era asomarse, pues Roni estaba en el suelo, de cuclillas, junto con quien cambiaría varias lamas del parquet.

Henry la miró intrigado, -¿qué haces aquí?.

Emma se sintió rara, ¿qué haces?, le costaba horrores que su hijo no la reconociese. –He venido a ayudar a Roni.

La jefa alzó la cabeza al escuchar la voz de Emma.

-Eh-, le sonrió poniéndose en pie ayudando al carpintero a hacerlo también.

-Esta tarde le traigo el material y lo dejo listo.

Asintió acompañándole amablemente a la puerta, Roni llevaba unos vaqueros sueltos y una camisa negra. Tras cerrar la puerta ésta se dio la vuelta.

-¿Qué tal?-, le preguntó acercándose a ella y sin ésta esperarlo le dio dos besos en la cara a modo de saludo.

–Estamos aquí..- Roni señaló alrededor suya, -organizando todo.

-Veo que has avanzado mucho- dijo Emma contenta.

Henry se giró, -Roni, descuida, que si ha sido quien tú y yo sabemos lo va a pagar.

La morena miró al chico. –Ella lo sabe todo-, dijo refiriéndose a Emma, y a que podía hablar de Victoria delante de ella.

El chico la miró, sorprendido asintió antes de marcharse. –Voy a buscar a Lucy, hasta luego. Cualquier cosa me llamas.

Roni sonrió asintiendo.

-Es un buen chico-, dijo viéndolo salir por la puerta lateral. En la frontal recitaba un cartel que estaban de obras.

-No lo dudo-, Emma se sentía orgullosa de su hijo. –Esa niña, ¿Lucy?. ¿Qué relación tiene con Henry?.

-A decir verdad, ninguna. Me pierdo un poco con ese tema- la miró con timidez.

-La chica que la cuida, o su madre, su hermana, no sé que rango familiar tendrá, es una mala influencia.

-¿Una chica morena de pelo corto y modelitos de niña caprichosa?.

Emma asintió casi riéndose por la descripción.

-Se llama Drizella, es la hija de Victoria Belfrey, sí. La más mala de las malas, una mala pécora que maneja todo Hyperion.

La rubia abrió los ojos estupefacta. –ahora entiendo de donde le vienen los genes.

Uno de los técnicos, el de la puerta, se acercó a Roni con una factura, ésta la firmó, hablaron y el hombre de marchó.

-¿Recibiste la transferencia?.- le preguntó Emma, quien los había estado observando.

-No lo he mirado, estoy echando mano de mis ahorros, pero esta tarde lo miro por Internet.

Emma recordó el mensaje que recibió de ella y el que le iba a mandar.

-Avísame para saber que te ha llegado.

Roni le sonrió.

-Aquí no queda mucho que hacer. Hasta mañana no me enviarán parte del pedido de botellas, que se paga a contrareembolso. Sólo me queda pagarle a la limpiadora y comentarle una par de cosas al técnico de la caja, no te preocupes, descansa y almuerza por mí.

Le puso una mano en el hombro masajeándoselo a modo de relajación.

-¿De acuerdo?.

Roni buscaba una confirmación.

-De acuerdo. Hasta mañana Roni. Cualquier cosa..- alzó su móvil. La morena respondió con una sonrisa y enseguida fue llamada por el técnico.

Emma aprovechó para sacar el dinero que se había reservado para ella en el coche, dividido en varios sobres, el de la comida, el de los productos de higiene y el de "otros". En esa lista estaba por comprar un cargador de coche para el móvil y a ser posible una camiseta nueva de mangas largas y una mantita, sobretodo ahora que iba a dormir en el coche no sabía de verdad cómo son las noches en Hyperion.

Escarabajo amarillo

Como se esperaba, la noche fue intranquila, hacía años que no dormía en un coche y en el parking donde lo tenía había algún movimiento nocturno, fruto en su mayoría de trapicheos o de gente que trabajaba de noche y eso la ponían nerviosa. "No pasa nada, Emma, tú puedes, eres una sheriff, la salvadora; mañana buscarás un sitio mejor", se tapó con la manta de cuadros que había comprado.

Esa tarde se había comprando un jabón de Marsella y cuando aun no había salido el sol del martes aprovechó el sistema de riego del parque para ducharse como pudo, inclusive el pelo. Roni estaba ajena a la situación actual de Emma, a que vivía en su propio escarabajo amarillo por ayudarla con su bar. Emma se sentía tentada a confesárselo por mensaje pero, ¿para qué?, ¿para hacerla sentir culpable?, ése no era su objetivo.

CONTINUARÁ ;)


Espero que os haya gustado, he tardado en actualizar porque estoy resfriada y no tenía cuerpo para escribir. ¡Saludos a todos los que comentáis y me seguiís!