Abrir los ojos, ser una misma. Capítulo 9

Tipo: Roniswan.
Nota:
He estado esta semana liada con el Festival de cine de mi ciudad y no he podido avanzar más, cortito, pero espero que os guste. :D


Martes

Roni le había escrito a Emma un mensaje la tarde anterior "Vente a las 10:45 que es cuando llega el camión con los suministros", ella le había contestado un "Ok, pero si me necesitas antes dímelo".

"La impaciente Swan (emoji guiño de ojo). Eres genial". Había sentido cosquillas con ese mensaje, ya tenía la necesidad de verla de nuevo. "Me va a esperar una larga noche", había pensando.

Sin embargo, ahora, desayunando en su coche un dulce de supermercado y un café frío, por ahorrar, todo le daba igual, sólo quería que diesen las 10:45. Ya estaba duchada y vestida así que decidió dar una vuelta para hacer tiempo por la calle peatonal.

Una zona estaba como en obras, un grupo de trabajadores rodeaban una excavación. Al fondo le pareció ver a Henry y a Lucy, frunció el ceño. ¿Qué harían ahí?.

Victoria Belfrey apareció en su coche y caminando con exagerada elegancia llegó hacia donde estaban los obreros omitiendo la presencia de Lucy que le hablaba enfadada.

Ensimismada en lo que allí sucedía, una mano se posó sobre su hombro y casi arremete un puñetazo al propietario; Alan, como reflejo dio un salto hacia agtrás. -¡Eh!, chica, chica, que malos humores por la mañana.

El chico, con gafas y traje marrón se mostró comprensivo.

-Alan, lo siento.

La rubia giró su rostro hacia la obra pero sus mejillas estaban rojas. –No quería…

-El estrés, la falta de sueño, un trabajo nuevo… No tienes que decir nada más.

-Gracias-, le sonrió más tranquila. -¿Y qué haces aquí?.

-Me he enterado de lo del robo y venía a ver a Roni.

-A mí me citó a las 10:45 para descargar el camión.- miró su reloj, falta aun veinte minutos.

-Yo me adelanto, que quiero hablar con ella.- observó que Emma miraba a la zona en obras, -aléjate de ella, no te traerá más que problemas.

¿Se refería a Victoria o a Lucy?.

Intranquila y desobedeciendo a Alan, Emma se aproximó desde un lateral a la obra. Trató de escuchar lo que le decía Lucy a su hijo Henry pero Victoria la pilló, -saquen a los civiles de la obra, es peligroso- ordenó a algunos de los peones. Un hombre fornido se acercó a Emma, entonces Lucy lo siguió con la mirada encontrándose con la sheriff de frente.

-Es ella, ¡es ella Henry!.

Dejó al joven detrás y corrió a Emma, sin esta esperárselo la abrazó por la cintura.

-Todo cuadra, ahora todo tiene sentido-, le dijo mirando hacia arriba sin soltarla.

Henry se acercó dejando a sus espaldas a Victoria, que miraba desconfiada.

-Tenemos que salir de aquí.-, le dijo la niña a Emma y a Henry tirándoles a ambos de la mano.

Roni`s

Alan entró al local como quien va de visita a un museo, observándolo todo.

-Roni, de saber que ibas a remodelar el bar te hubiese hecho un croquis, esto está muy mal decorado.

La morena apareció desde atrás de la barra poniéndose en pie, -ya ves, mi decorador que es pésimo.

Le dio dos besos, -anda, que vaya masacre os han hecho. ¿Sabéis quién ha sido?.

-Creo que todos lo sabemos-, miró hacia atrás suya, en el suelo el parquet estaba recién colocado.

-Habrá utilizado a su conejilla de indias Drizella.

-No la veo manchándose las manos con esto. Es muy delicada ella.

Roni comenzó a caminar hacia el almacén.

-Se lo llevaron todo, no pudo ser una persona sola. Pero vaya, que eso es lo de menos, no voy a sacrificar peones sino hago jaque a la reina.

-Entre todos la reina caerá, cariño.- le acarició la cabeza. –Por cierto, hablando de reinas, he visto a la reina rubia.

-¿Emma?-, Roni sonrió.

-Mira cómo sabes que me refería a ella.

Roni ladeó la cabeza, -¿en serio?.

-Confiésalo cariño, te tiene embaucada con esos ojos verdes y esa pose de niña inocente.

Roni negó con la cabeza manteniendo el buen rollo. –Me está ayudando más de lo que imaginas-, alzó una ceja.

El chico frunció el ceño, Roni se acercó a él. –Ese cargamento de suministros que va a llegar en...- miró su reloj, -… diez minutos, lo ha pagado ella íntegro. Bueno, eso y el cuarenta y cinco por ciento de las pérdidas mas el seguro.

-Vaya, vaya, ¿esa chica era una niña rica y no lo sabíamos?.

-No lo creo, era parte de sus ahorros de otra cuenta.

-¿Y si es así y tiene tantos ahorros por qué está viviendo en un hostal?.

La camarera abrió los ojos sorpresiva, -no hablas en serio.

Alan volteó sus manos poniendo las palmas boca arriba, -¿te parece que entretenga mentir sobre la vida personal de tu nueva camarera?, si la he visto solo un par de veces, solo era un apunte. Ayer la vi entrar al hostal con una bolsa y salir luego con otra ropa. Siempre anda por la zona.

Roni se sintió débil, ¿y si todo había sido fachada y ella mentía?, ¿Cosa de la metomentodo de Belfray?, no, no podría soportarlo y de hecho le dolía a sí misma el siquiera haberse permitido pensar en eso, maldito Alan, -¿tú crees que…

-Yo solo digo que es muy sospechoso que tenga tanto dinero y no lo gaste, nena-

La rubia abrió la puerta y le dio tiempo a escuchar –ella no es lo que piensas, es especial, no tiene malas intenciones. Me niego.

-Hola…-, dijo Emma con voz suave. Roni se fijó en lo guapa que se veía, con sus vaqueros claros, su camisa blanca, algo arrugada, y su cabello suelto echado a un lado, ¿cómo podría esa chica estar jugando con ella?, imposible, desprendía luz.

-Buenas-, Roni le sonrió, luego le echó una mirada fría a Alan manteniendo la sonrisa.

-El camión está al llegar-, se acercó a Emma y pasando a su lado dándole tiempo a oler a colonia fresca de rosas se dirigió al almacén y le pasó unos guantes.

Ésta automáticamente se recogió el pelo que tenía hacia un lado con una gomilla antes ponérselos, todo estaba en silencio, algo incómodo. Emma pensaba que había interrumpido una conversación importante, y se sentía egocéntrica porque le parecía que de quien hablaban era de ella.

Alan se marchó al llega el camión. Roni llevaba una camisa de cuadros roja y negra, y bajo ésta una camiseta de tirantas blanca. Era hipnótico mirar cómo descargaba porque su pecho se agitaba aun atrapado en la camiseta.

-Toma.

Roni le pasó la última caja para firmar el albarán del repartidor.

Almacén

Emma había distribuido por su cuenta las cajas viendo lo que había dentro, de modo que sería más fácil ordenarlas después.

Roni entró y vio el orden de los cartones y una Emma en cuclillas haciendo cuentas con la cabeza. Sonrió.

-¿Qué, contando las botellas?.
Se puso en cuclillas junto a ella, pero ésta se levantó en seguida, -mira, he puesto en esta zona las bebidas destiladas, en ésta está las que se usan en cócteles y zumos, y aquí las cervezas, de este modo podemos ir contándolas a la par que las colocamos.

Roni se puse de pie, miró las cajas y luego a Emma. –Eres muy avispada.

Emma inclinó sus cejas, ¿eso era un piropo o un insulto?.

-Gente como tú vienen muy bien en trabajos como éste.

Roni asentía con la cabeza, Emma sonrió tranquila, aunque esa sonrisa pilla que estaba floreciendo en los labios gruesos de la morena le daban ganas de cubrirlos con los suyos.

Momento de agitar la cabeza y pensar en el trabajo. "Mierda", Roni se quitó la camisa de cuadros y se quedó con la de tirantas. "Trabajo, trabajo, contar, contar, botellas, botellas", meditó la rubia.

Sin embargo Roni estaba algo seria, no sabía como sacarle el tema del hostal así que aprovechó cuando habían terminado de contar la tercera caja y colocarla y le preguntó como había dormido. Sin resultado. Siempre duerme bien. Y ella asentía.

Terminada de colocar la bebida Emma se levantó, después de haber estado más de quince minutos de rodillas colocando las botellas de la estantería que daba al suelo y tener la cabeza casi metida en ella, al estirar la espalda inclinó su cuello y su rostro se encogió de dolor.

Roni la vio y tuvo necesidad de darle un masaje, a ella se le daban bien, pero quizás no estaba preparada para cruzar esa barrera. Cuando le tocó el hombro la otra vez se arrepintió, y después lo recordó una y otra vez, todos los detalles, para no olvidarlo.

Tres cajas de plástico habían quedado fuera para trasladar las bebidas a la barra, a sus estanterías. Roni subió el sonido de la radio, radio la cual había encontrado en el suelo bocabajo y desparramada, se había llevado unas horas para arreglarla en plan casero.

Emma le iba pasando a su jefa las botellas, ésta estaba en una escalera de cuatros peldaños, la rubia estiraba el brazo y se ponía de puntillas para pasarle las más pesadas y que ésta se esforzara menos, eso Roni lo notó y su mirada lo reflejó.

-¿Te gusta ésa?.

Emma llevaba en la mano un botellín de cerveza que se llama Muerte Súbita, era de frambuesa.

-Nunca la he probado.

-Pruébala.

Roni asintió con la cabeza, luego se percató de una cosa, -a fin de cuentas, la has pagado tú.

Emma se quedó pensativa, -Por ende, ¿me podría beber todo esto?.- Señaló a la estantería. Roni asintió repetidamente, -y los frutos secos, los zumos, los helados en verano, "y a la dueña", pensó la morena.

La sheriff la observó descender de la escalera al terminar, deseando en su interior que tropezara y ella tuviese que salvarla. "Que cruel eres", se dijo.

Flashback

En la hamburguesería Lucy le hizo un resumen de quien, para ella, era Emma Swan, la salvadora. Esa salvadora ni se había sentado pues su mirada visitaba el reloj de la pared constantemente, -lo siento Lucy, tengo que ir a trabajar. Todo esto…

Dio un paso hacia atrás mirándola, le sonrió, -tienes mucha imaginación.

-Pero no lo entiendes, él es tu hijo, y él es el hijo de Roni también, y ella a su vez es Evil queen, la más poderosa de…

-Para, para.- le susurró la rubia mostrándole la palma de su mano para silenciarla. Después de la mala noche que había pasado en el coche y los cambios que había sufrido en su vida, no podía decirle a esa niña que sí a todo, necesitaba descansar de brujos, demonios y oscuridad, de piratas y portales. Ser un poco normal.

-Sé que me crees, tienes que recordar…

Claro que recordaba, y le intrigaba saber qué tenía esa niña para saber lo que sabía pero su mente ahora estaba ocupada en sus compromisos.

-Lucy, déjalo-, le dijo Henry, que estaba sentado frente a ella, -esa historia es bonita, pero es fruto de la imaginación de una niña que necesita evaporarse de la vida real, lo entiendo, tu situación es complicada, pero deja de complicársela a los demás.

La niña miró seria a Emma. Ésta afirmó con la cabeza y apretando los labios se marchó.

Roni's

Roni observó la barra con casi todo ya arreglado, a expensas de algunos detalles. –Ya va pareciendo mi Roni's esto.

Sus brazos estaban en jarra, miró a Emma, -y esto es gracias a ti.

-No hay por qué darlas.

La morena la miró a los ojos, su mirada descendió un segundo hacia abajo y se giró, -¿a que estaba buena la Muerte súbita?.

-Lo estaba.

Roni se perdió tras la barra, apareció de nuevo con un folio sobre una carpeta y un bolígrafo.

-¿Esto que es?.

Preguntó Emma cuando ésta se lo ofreció.

-Lee.

"Contrato de…"

-¿Es mi contrato?.

La morena asintió y le entregó el bolígrafo sin impedir que sus dedos tocasen los de ella.

-Quiero que te quedes.

-¿Así que he pasado el período de prueba?-, le dijo Emma confiada.

Roni no despegaba la vista del papel que su empleada tenía entre las menos y que en silencio leía.

-Pero esto… parece algo a largo plazo.

-Sí, ¿Por?-, Roni empezó a inquietarse, -¿planeabas marcharte?.

-¿Y Gloria?-, fue su respuesta.

-Refuerzo y si no, ya me encargare d ayudarla a encontrar algo, no te preocupes, hay confianza con ella.

Emma asintió.

Firmó el contrato y le entregó la carpeta a Roni. –Aquí tienes.

Esta sonrió. –Bienvenida, de nuevo.

-Y a tu pregunta, no, no pensaba irme.- asintió.

En la radio del local empezó a sonar "Welcome to the Jungla" de Guns N' Roses. Las chicas se miraron compartiendo una sonrisa que iba a convertirse en risa.

-Esto es un poco jungla, pero vas a estar bien.

-No sé yo…, no veo a Jane.

Roni ladeó la cabeza, Emma pasó a su lado y esta vez sí le tocó con un dedo en la cintura a Roni, gesto que le sorprendió a su jefa y correspondió con una mirada brillante.

CONTINUARÁ