Yuri presiona mi mano con tanta fuerza, su desesperación es palpable, me mira con ojos acuosos y me pide que lo ayude.
Lo miro fijamente, niego con la cabeza y trato de soltarme, pero Yuri no cede.
Me sorprende la fuerza que su celo le ha otorgado, así que decido no luchar contra y me limito a permanecer a su lado.
Está todo sudoroso y maldice de vez en cuando. Se ve al borde de las lágrimas, está furioso, desesperado y más furioso aún.
Pero en sus ojos puedo notar que se encuentra profundamente aliviado.
La madre de Yuri, que en paz descanse, era alfa, del mismo modo que su padre. Su abuelo es un beta que se opuso terminantemente a la unión de su hija con otro alfa, pero nada más pudo hacer al enterarse que ella estaba embarazada.
Yuri estaba al tanto que sus probabilidades de ser un alfa como sus padres eran realmente altas.
Pero no, Yuri Plisetsky es un bonito omega que no debe preocuparse más.
Y lo envidio por ello.
O lo habría hecho en el pasado.
