Abrir los ojos, ser una misma. Capítulo 13
Tipo: Roniswan.
La venganza estaba siendo dulce, Roni iba colocando una a una cada palomita en la boca de Alan, que estaba empezando a roncar y las hacía vibrar; a continuación la morena grabó con su movil cómo Emma le colocaba un puñado bajo el pantalón. -¿Se va a molestar?.
-Bah, da igual.- dijo Roni sujetando su móvil.
Con el trabajo hecho y aguantándose la risa Emma esperó con los brazos sobre su cintura observando aquella obra de arte mientras Roni seguía grabándole, a veces la grababa a ella que saludaba a la cámara. -¿Y ahora qué?, no se despierta.
-Tengo una idea.
Roni se acercó al oído de Alan y empezó a decir –saltamontes, hay saltamontes, muchos saltamontes, se están colando por la ventana.- Emma la miró curiosa, éste comenzó a agitarse. –Muchos saltamontes, están volando, van hacia ti-
-Uh- dijo Alan comenzando a despertarse. Roni miró a Emma con malicia y guió su mirada hacia él.
-Eh-, abrió los ojos y fue a decir -¡Saltamontes!- pero con la boca llena empezó a toser y a escupir las palomitas, -Salt….- empezó a toser y a ponerse rojo, -pica, pica, pica.
Roni y Emma estallaron en carcajadas. -¿Dónde…- tos, tos- … los saltamontes?-, dijo escondiéndose tras una cortina del salón. Tras ella empezó a rascarse la entrepierna.
Eso desencadenó una hilera de carcajadas que hicieron a Roni desfallecer en su sofá casi sin aire, tocándose el agitado vientre. Emma se secaba las lágrimas, son sus enrojecidas.
-Eres una buena compañera de bromas- le dijo desde el sofá levantando su mano en muño, Emma desde atrás chocó el suyo con el de ella.
-¿Os estabais quedando conmigo?-, se sacudió varias palomitas saliendo de las cortinas, -sois un par de brujas malvadas.
Emma miró seria a Roni que sonreía, eso de brujas malvadas era casi literal –vamos Alan, sabías que tarde o temprano me vengaría de lo del maniquí.
-Claro, y no lo has hecho antes porque te faltaba una cómplice, ¿no?.
Miro a Emma enfurruñado cruzándose de brazos.
-Os odio.- su tono de pronto era cómplice y hasta ocultaba una sonrisa, -ha sido un buen trabajo, una jugada sucia por lo de los saltamontes, que sabes que les tengo fobia, pero reconozco que ha sido una buena broma, aunque ahora me pica todo el cuerpo.
Emma se apoyó el en reposa brazos de la butaca donde había estado Alan. Lo miró con cariño.
-Me voy a casa, voy a darme un baño porque…- no paraba de rascarse. –Desde luego, si queríais quedaros a solas podríais haberlo hecho de otra manera, guarris.
Roni abrió la boca sorprendida, Emma se sentó ruborizada, -no lo hicimos por eso, cielo- Roni se acercó a él y le empezó a peinar con las manos como si fuera un niño, -vamos a estar mucho tiempo solas- le guiñó un ojo.
Alan la miró a los ojos. -Me voy.- se giró dándole de camino un pequeño empujón. La morena se rió.
Tras la marcha de Alan.
-Pobrecillo…- se arrepintió Emma mirando el bol de gomitas, golosinas que éste había traído.
-No lo va a olvidar, así que prepárate para una respuesta cuando menos lo esperemos- sonrió ampliamente y su mirada se dirigió al televisor que mostraba la película en pausa.
-Bueno, ¿la terminamos?.
La rubia asintió y en seguida tuvo el dilema de si sentarse en el butacón, ya que estaba libre o de nuevo en el sofá… con ella. Las dos solas.
Lo que no se esperó es que Roni tras sentarse de un brinco en el sofá la tirase del brazo para que se sentase a su lado.
Pasados quince minutos el dinosaurio rex apareció majestuoso y empezó a perseguir a los niños protagonistas. –Eso me pasa a mí y me escondo bajo uno de esos coches hasta el día siguiente.- confesó la rubia.
-Sabes que después le daba la vuelta y lo aplastaba, ¿no?.
-¿Sí?, no me acuerdo.-, dijo la rubia. Entonces Roni dejó caer su cabeza en el hombro de ella, la chica sintió su corazón acelerarse. Suspiró para sus adentros. Podía oler su cabello, lavanda. Quiso apoyarse en ella también, pero no sabía si eso sería lo adecuado. Sin embargo toda duda se difuminó cuando Roni posó su mano sobre la de ella y Emma sintió que debía de dejar de hacerse preguntas y ser un poco ella misma, así que apoyó su cabeza sobre la de ella y abrió los dedos de su mano para que la morena, si quería, entrelazara los suyos con los de ella.
No tardó más de un minuto en hacerlo y la rubia se sintió reconfortada. Con los dedos apretados sintió una confianza brutal.
Pasaron el resto de la película en esa posición, sin hablar.
"No quiero que termine la película", pensó Roni, viendo como se estaba acercando lo que parecía el momento final antes de la despedida, el susto y el momento heróico de los protagonistas. Salvo que no se esperó la salida de un velocirraptor y dio un pequeño brinco que hizo a Emma reír. Sin darse cuenta la morena había enterrado su rostro en su cuello.
-No te rías de mí-, le susurró desde ahí, volviendo a girar la cabeza hacia la pantalla.
Emma sintió que todo estaba cambiando, y que deseaba besarla, lo deseaba y lo deseaba a morir, sin embargo, no iba a dar ella el paso, no quería cagarla, vivían juntas, esperaría un poco aunque eso la estuviese matando por dentro.
Por parte de Roni, ésta había escondido su rostro en el cuello y había luchado por no besárselo y subírsele encima, su olor, su cabello rubio, sus brazos fuertes, estaba empezando a sentir una fuerte atracción, se prometió a sí misma no hacer ninguna tontería hasta estar segura de que no la perdería en el intento.
Los créditos dejaron casi a oscuras el salón. O hablaba alguna de ellas o todo sería bastante incómodo.
-Bueno, hora de prepararse para trabajar-, Roni se separó de Emma, triste por dentro.
-Sí-, Su empelada se levantó de forma natural, como si nada hubiese pasado.
-Aun tenemos una hora, porque es viernes, si no estábamos corriendo como locas-, la morena sonrió y levantó algunas persianas para que entrase más luz natural.
Se prepararon para ir al bar, duchas, y de más, casi sin coincidir, solo lo justo, cada una estaba inmersa en sus propios pensamientos, dudas, miedos, posible futuro.
Roni`s
-No, mañana viene.
Emma le había preguntado por Alan. –Si no, no lo hubiésemos fumigado a pica picas hoy- se rió.
La rubia comenzó a repartir los servilleteros en las mesas. La morena la observó desde el otro lado de la barra dejando unos vasos mojados en un escurridor. -¿Puedo hacerte una pregunta?.
-Claro.
-¿Por qué no le dices a ésa tal Regina que venga al bar?, vamos, le invito a un chupito de los míos.
-¿Por qué tienes tanta curiosidad por conocerla?.
-No lo sé-, continuó fregando unos vasos de cerveza.
-No sé si querrá venir. No es que sea mucho de bares.
-¿No?.- Ahora Roni ni la miraba.
-No lo sé la verdad. Estará ocupada trabajando.
-¿Dónde trabaja?-, Emma se reía por dentro, -en un bar.
-¿En un bar?- la morena salió de la barra con la cara desencajada, -¿no decías que no le gustaban los bares?.
-Bueno, hay gente para todo.
La morena la miró en silencio, pasaron varios segundos y asintió.
-En el fondo la entiendo, cuando uno pasa mucho tiempo en un sitio, por trabajo, cuando está de descanso lo que menos quiere es ir a un sitio igual.
La rubia no sabía como aguantarse la risa, estaba siendo muy cómico todo.
Abrieron puertas, de nuevo tropel de abuelos bebedores,
-Te ves muy bien, chica.
Piropos a Emma, que ruborizaba trataba de ignorarlos. Roni se reía a lo lejos al ver su timidez ante estos.
-Oh, vamos, dejad a mi chica, está trabajando.- Emma la miró "¿ha dicho mi chica?".
Roni se puso al lado de ellos con una mano en su cintura, -¿celosa, cariño?.
-Oh, vamos Tony, que nos conocemos.- le guiñó un ojo.
-De acuerdo, nos limitaremos a beber y ser buenos clientes.
-Así me gusta- le acarició rápidamente la cabeza despeinándole un poco.
-Eh, déjame conservar los cuatros pelos que aun me quedan.
Sus amigos ancianos se rieron. Roni miró a Emma, ésta le dijo "gracias" con los labios.
La noche fue tranquila, con las dos bastaba y sobrebeba, no había parado pero no habían estado apuradas. Apenas habían hablado salvo para tema laboral, copas, cómo se preparaban, cambio, y poco más. Cuando Roni se quedaba sola en la barra la miraba, limpiando mesas o recogiendo copas vacías. "Ains, Stranger Swan, ¿qué tendrás que me estás volviendo loca…?", sus leggies le marcaban el trasero y Roni cerró durante unos segundos los ojos, imaginándose estando tras ella, tocándole la cintura, sus manos comenzaban a envolverla, y a…
-¿Roni?.
La jefa abrió los ojos y se topó con la mano de Emma que se agitaba frente a su cara.
-¿Estás bien?.
-¿Yo?- miró al suelo con una mano tras su nuca, -Sí, sí, solo estaba descansando los ojos. La respuesta de la rubia fue el ceño fruncido. –Que sí…, vamos- miró el reloj, -que en una hora cerramos. Se fue hacia el almacén dejando a su camarera con sus manos en su cintura pensativa.
Esa noche había entrado Henry al local, había hablado con Roni, parecía triste. Emma deseó sentarse a hablar con él pero un grupo de mujeres de cincuenta años y algo alegres requirieron toda su atención. Solo pudo verle marcharse en la distancia.
En cuanto tuvo a Roni cerca le preguntó por él. –Problemas de pareja, ya sabes, parece que entre Jacinda y él hay algo, pero a veces ella hace cosas como darle plantón…
La morena se quedó pensativa, -aunque eso no es típico de ella. Me juego lo que sea a que tiene que ver con Belfrey.
-Esa mujer es mala, lo presiento.
-Y yo… más que presentirlo lo he vivido en mis propias carnes, es un bicho, una mala hierba.
El cierre del bar fue rápido y sin incidentes, cada una hizo su parte y fueron a casa.
Habiendo subido e ido al baño Roni bajó a la calle a tirar la basura, Emma se había puesto el pijama, pasaron varios minutos y notó que su amiga estaba tardando mucho, se asomó por la ventana de su habitación, pues el contenedor se veía desde allí.
Lo que no esperó era ver a la vecina exhibicionista hablando con Roni cerca de su portal. Se llevaron unos minutos, "oh, no, ¿Roni está entrando a su edificio?".
Enseguida recibió un whatsapp de su jefa, el primero que le mandaba a su nuevo móvil, pues anteriormente habían sido sms. –Em, subo en un rato (emoji guiño), no te preocupes. Ve a descansar. (emoji beso).
Se quedó mirando el loft hasta que vio como se encendían sus luces.
En el interior del loft.
-Aliñado si no te importa.- dijo, sentada en su sofá. Sofá donde hacía como once meses habían follado toda la noche.
-¿Whisky irlandés?.
-Perfecto- le sonrió
-¿Ya no andas desnuda por casa?-, le preguntó mientras ésta preparaba el café, la morena esperaba verla desnudarse nada más llegar, con ella tenía de algún modo confianza.
-Todavía no.- la miró pícara.
-¿Quién es esa rubia que me mira de vez en cuando?.
-¿Te observa?, qué pilla- sonrió ampliamente. –Se llama Emma. Es empleada de mi bar.
-¿Sólo eso?.
-Bueno… es amiga, ya.- Se sonrojó.
-Pero tú quieres que sea algo más, Roni, ¿por qué has venido?.
-No sabía con quien hablar.
Emma observaba a escondidas desde la ventana de su habitación. Solo las veía hablar.
Aun así se sintió soberanamente celosa.
-La deseo, me muero por besarla, por hacerle de todo, pero hay algo que me frena.
La mujer se quitó el chaleco y se quedó con una camisa fina blanca. –Te frena el hecho de que hay algo más, ¿verdad?.
-Algo así.- miró instintivamente por la ventana, vio luces encendidas.
-Aun está despierta.
-A ver si adivino, estás colada por ella, no quieres solo sexo, y temes no ser correspondida y sufrir.
-Ahí le das dado-, alzó la taza.
-No se lo vas a decir, te conozco.
-¿Y qué podría hacer?, no lo sé, hoy estábamos viendo por primera vez una película y me apoyé en su hombro, y al final la cogí de la mano. Estaba tan a gusto Caitlin…
-Estás pilladísima-, se rió. –Pero a morir. Ohh, qué bonito.- se acercó y la abrazó.
Emma vio el abrazo y se le hizo un nudo en el vientre, decidió no volver a mirar, irse a la cama y que mañana le cuente lo que le quiera contar.
Tumbada en la cama la rubia no podía dormirse, había mirado el reloj de mesilla cada veinte minutos, cerraba los ojos y se las imaginaba liándose en el sofá. Había escuchado entrar a Roni como cuatro veces, sus deseos.
Cerró los ojos de nuevo y su sueño por fin cedió.
No supo cuanto tiempo pasó cuando un beso en su mejilla la despertó. –Lo siento-, le había susurrado Roni, a semi oscuras en su cuarto, solo la luz del pasillo entraba por la puerta semi abierta.
Emma se sentó en la cama encendiendo la luz. Ahí estaba ella. –Perdona, no quise despertarte, solo te estaba dando las buenas noches.
La rubia la miró, -oh, eh, buenas noches, está todo bien.
La morena arrugó su frente, "¿por qué no debía de estar bien?", pensó.
-Bueno, a dormir, yo me voy a dar una ducha caliente, me duele todo el cuerpo-, dijo casi con pena, aunque para Emma era una señal de que venía de acostarse con aquella rubia. Deseó preguntárselo pero no quería meterse donde no la llamaban, ¿quién era ella…?.
-Ah, Caitlin te manda saludos.- Le dijo desde el marco de la puerta.
-¿Quién?.
-La vecina exhibicionista.
-¿Có.. có…, por qué?-, ya sí que estaba totalmente desvelada.
-Te ha visto mirarla alguna vez.
-¿Yo?-, Emma se levantó de la cama. –eh, o… - no le salían las palabras para justificarse.
La morena se rió y colocando una mano sobre su torso la tiró de nuevo a la cama, -vamos, duerme, ya hablamos mañana-, le sonrió amigable y cerró la puerta.
CONTINUARÁ!
Espero que os haya gustado gente!. Graaaacias por todos los comentarios, anteriores, y por venir, xD
