Abrir los ojos, ser una misma. Capítulo 16

Tipo: Roniswan.

NOTA: He tenido que releerme los dos últimos capítulos para ubicarme desde que me pusieron a jornada completa no he tenido más que trabajo, y hasta he visto la vuelta de la serie semanas después, Perdonad la ultra tardanza pero mi trabajo no es que me tenga feliz y eso no invitaba a escribir. Sniff. Es cortito, cortito, pero por algo se empieza.
(Recomiendo releer el anterior capítulo, porque es continuación).


Martes

Sonó el despertador, y Roni lo apagó con ganas. Al sentarse en su cama notó una música en la lejanía.
-¿Emma?-, dijo asomándose desde su puerta. La de ella estaba abierta, y su cama hecha, cruzando el pasillo la música elevaba unos decibelios.
-¿Uhm?- la morena anduvo aun somnolienta y medio despeinada, asomó su cabeza a través de la puerta el salón, Emma estaba de espaldas, con vestuario de deporte hacía unos estiramientos siguiendo los pasos de una mujer madura rubia que mostraba el televisor del salón.
"No me lo puedo creer", pensó su jefa, cruzándose de brazos y apoyándose en el respaldo del sofá para observarla. Sus glúteos se mostraban firmes bajo esas leggies negras, contrayéndolos y estirándolos, soñó con acercarse a ella y palparlos, pegarse a su espalda y ... "Uff, Emma, Emma".
Fue cambiar de plano en el programa de deporte a uno más cerrado donde todo era más oscuro, cuando Emma vio reflejada a Roni en la pantalla del televisor.

-¿Roni?- se giró asustada.

-Acabo de llegar-, se justificó la morena con las manos en alza. –Pero tú sigue, que estabas concentrada.

La rubia agitaba su pecho aun con la respiración agitada, la miró pudorosa. -¿Qué haces tan temprano haciendo deporte?, qué valor.- apuntó Roni, relajada, cruzada de brazos mientras se dirigía a la cocina.

-No podía dormir, y me apetecía mover el cuerpo.

A Roni se le vino alguna que otra forma de ayudarla con ello, sin embargo, quiso ahorrarse ese comentario.

-Hazme un café-. Roni se giró a la mitad, aun despeinada y con los brazos dándose calor. –Por favor-, le suplicó la rubia, mientras se secaba el sudor con una pequeña toalla.

-¿Cortado?-, le dijo la morena desde la cocina ya.

-Cómo tú te lo harías a ti.

La morena sacó la cabeza de la cocina, solo la cabeza, sus ojos se guiñaban, -¿seguro?.

La rubia alzó ambas cejas, con sus manos en su cintura, cual superhéroe.

-Seguro…- le respondió seria, como si aquello se tratase de una importante y vital decisión de vida o muerte.

A fin de cuentas, Roni era muy sencilla, su truco, café con algo de leche y dos cucharadas de Colacao. Chococafé lo llamaba.

-¿Cuál es el secreto?.- le preguntó una Emma de bigote marrón después de darle un sorbo. Ya sentadas en la mesa y con una sudadera por encima, para no enfriarse.

-A ti te lo voy a decir.-, Roni se había abrigado con otra sudadera, gris, con el dibujo de un perrito con un collar rockero.

-¿Nesquick o Colacao?-, se hizo la inteligente.

-A ti te lo voy a decir-, repitió Roni, esta vez con interpretación de mujer mosqueada porque han descubierto su secreto. La rubia sonrió, por primera vez sentía que era ella la que tenía el poder y Roni era la sumisa.
"Emma, pies en la tierra, es un jodido café". Volvió a la vida real, y entonces apreció que tenía a esa Roni que había salido de la cama y que se presentaba ante ella como alguien normal, natural, siendo ella. Desarreglada, sin maquillaje. Esa confianza no se suele ceder a cualquiera, se sintió afortunada.
Roni notó que era observada por Emma.

-¿Qué pasa por esa cabeza?- le dijo cómplice.

La rubia negó con la cabeza con los labios apretados en una sonrisa tímida. –Nada, nada importante. Cambiando de tema, ¿cuándo van a poner el karaoke?.

La morena frunció el ceño, -esta semana, ¿por?.

-¿Viene Alan?.

-Puede. ¿Por qué lo preguntas?.

-Simple curiosidad-, se echó hacia atrás en la silla y observó a través de la ventana.

Roni la observó, con su taza en la mano, e inconscientemente se peinó con la mano, colocándose bien el cabello. -¿Sabes?, vuelves a ser Stranger Swan, siento que la comunicación…- señaló a Emma y luego a ella, repetidas veces.

-Pero po…

El teléfono de Roni comenzó a sonar y ésta se marchó al cuarto quedándose la rubia confusa. "¿Qué he hecho?". Rememoró la conversación y se percató de que no le había respondido a nada con sinceridad.

Cuando Roni salió del cuarto se había cambiado de ropa, se había puesto vaqueros y una camiseta y se había peinado. A pesar de que estaba guapísima, como siempre, Emma sintió que había perdido algo. Ese momento, ese hogar. La había cagado, otra vez. Su colección era larga y la lista le daba la vuelta a la manzana.

Se decidió a comportarse con naturalidad, -¿quieres que pase la escoba al salón?.-, observó la mesa cambiada de sitio de cuando había estado haciendo deporte, y algunas pelusas habían aparecido bajo ella.

-No te preocupes-, dijo Roni con la mirada perdida. Y se fue a la cocina, del frigorífico sacó una garrafa de agua y se echó un colmado vaso. Emma la observaba desde la puerta, -¿Estás bien?, ¿es por la llamada?.

-¿Qué?, no, no- volvió a beber. –No es nada.

En el fondo, dentro de esa decepción mañanera de poder conocerla algo más, sintió placer al devolverle la jugaba, si Emma no le contaba nada a ella, ¿por qué tenía que ella contárselo todo a ella?. Era un sin sentido.

La rubia la seguía mirando, verla así, como triste, le daban ganas de abrazarla, sin embargo …

-¿No te quieres duchar?.

Roni la miró, la camisa que se mostraba bajo la sudadera aun estaba algo sudada. La rubia se miró, -ah, sí, sí, bueno, pues…- señaló al pasillo. –Voy a ello.

Su rostro era desganado, pero se marchó energéticamente, huidiza.

Mientras Emma estaba en la ducha, Roni se apoyó en la pared que daba hacia el baño y con los ojos cerrados escuchaba el agua de la misma fluir, imaginándose a Emma en la ducha, bajo el agua, estaba junto a ella, y abrazadas desnudas dejaban al agua acariciarlas desde arriba.

Una lágrima brotó de cada ojo, se las secó, y se sorprendió al observarse en el espejo que estaba al otro lado del cuarto. "Quizás, algún día".

Cuando la rubia salió de la ducha, sintiéndose sucia, pero por dentro, se encontró a una nueva Roni. Estaba maquillada, olía a canela. –Voy a por el pan- llevaba su bolso al hombro, -¿te hace una palmera de chocolate Kinder?.-, sus ojos estaban brillantes, ocultos para su lectura. Su sonrisa roja distraía.

-Bueno, he estado haciendo ejercicio así que…

Roni asintió, apenada, solo superficialmente, -…así que tráeme dos, que necesito energía.

La morena la volvió a mirar, -eres de lo que no hay.- "Indescifrable".

-Así soy yo sí-. Suspiró la rubia.

La morena salió de la casa, sintiendo que no tenía que perdonarle nada, que ya le contaría sus problemas algún día, quizás necesitase tiempo, o estar preparada. Le dieron ganas de haberle dicho que fuese con ella y en el ascensor cogerle de la mano.

"No empieces Roni, no des paso el falso". Meditó.

Emma se había mirado en el espejo al irse Roni, llevaba la camisa coja y un mechón fuera. "Si es que soy un desastre, en todo, quizás … no sea digna de ella".

No hubo nada a recalcar entre ellas hasta que, tres horas y media más tarde, con el bar abierto y una docena de personas tomando cervezas de media mañana se pasó Alan con una carpeta en mano, la dejó en la barra y habló con Roni, junto al almacén, Emma los observó. La morena pareció ponerse seria antes sus palabras y miró a la rubia. La chica se preguntaba qué le estaría contando Alan, ahora que parecía él saber quien era ella… Tragó saliva.

No esperó más de medio minuto de que se fuera Alan, con una sonrisa por cierto se despidió de ella en la distancia, cuando Emma se fue a hablar con su jefa.

-¿Qué te ha dicho, Alan?.

-Cosas de trabajo, solo eso.-, la morena limpiaba un vaso derramado en la barra hacía veinte minutos.

-¿Seguro?, me miraste como con odio.- la rubia miró el suelo, preocupada.

La morena la miró sorprendida, y cambió de actitud, -¿en serio pensaste eso?-, y sin predecirlo la sheriff, ella estalló en carcajadas, -oh, por dios, que mala vista tienes Emma.

La rubia resopló y sonrió aliviada. ¿Entonces no le había dicho nada?.

-Son cosas entre él y yo, nada importante.

Ahora la que tenía secretos era ella.

Alan, ese hombre tan amable y buena persona, tan misterioso a la vez que profesional, que parecía haber ido al bar solo a darle los documentos de contrato de los técnicos que instalarían el karaoke llevaba una segunda intención a cuestas, había apostado con Roni a que ésta y Emma se iban a liar, por parte de Alan, que sucedería porque Roni iba a dar el paso, por parte de Roni, que quien lo daría sería Emma. Así sin más. Disfrazado en una conversación de trabajo el susodicho chico había captado el enamoramiento de la morena en sus ojos y habían compartido, por qué no, mensajes, durante semanas, donde ésta le relataba acontecimientos que él interpretaba como juego de chicas que se aman. En el último, el sábado anterior, había salido el tema apuesta.

Entre los documentos que le había dejado Alan se encontraban dos entradas para un concierto de rock. Y una nota que ponía, "esto ayudará a que gane la apuesta" y el dibujo de una cara de demonio como firma. "Que hijo de…", había pensando Roni con una sonrisa en los labios y un cosquilleo en el vientre. ¿Emma aceptará la invitación?.

CONTINUARÁ

Como dije, cortito, por mi regreso. Al menos para ir retomando la historia, a la que le queda poco por cierto. Espero que os haya ayudado a cogerle de nuevo cariño. Y gracias de nuevo por todo. ^^