Abrir los ojos, ser una misma. Capítulo 17
Tipo: Roniswan.
Nota: Lo bueno, si es breve... jajaja, qué más decir, con el trabajito y eso, me cuesta ponerme, pero amo el roniswan y no lo olvido. Espero que os guste!. Gracias por la espera y los comentarios.
Roni se llevó la mitad de la tarde pensando en cómo darle aquella entrada al concierto de los Guns N'Roses, grupo que le encantaba, eran épicos. Le había dejado indirectas a Emma eligiendo alguna de sus temas para el bar.
-¿No te encanta esta canción?, los Guns N'Roses son geniales, escucha ese sólo de Slash en Nightrain.
Pero siempre pasaba algo, -Perdone, chica, un gintonic-, y Emma había pasado de escuchar nada al piloto automático del trabajo.
Al rato Roni volvió a poner otra canción aprovechando que el bar estaba más tranquilo y Emma se encontraba fregando algunos vasos.
-¿Te gusta?-, señaló al transistor.
-Ésta no la había oído antes, pero suena bien.
Roni titubeó y tragó saliva, con sus manos en los bolsillos traseros de sus vaqueros.
-Verás, … es que vienen a Hyperion Higth a dar un concierto en el Palacio de deportes y pensé que quizás…
-¡La cuenta!, por favor-, dijo una chica desde su mesa.
-Un momento-, le respondió Emma.
-Voy a…-, casi le pidió permiso para pasar a la caja.
Roni la observó aun esperanzada, pero aquella maldita chica le estaba discutiendo sobre el precio del Gintonic. La morena, ya disgustada por la frustración de sus planes apoyó sus manos en la barra y autoritaria señaló al cartel que recitaba, tras de ella, que de lunes a viernes el alcohol antes de las 0:00 llevaba un plus. La clienta asintió, sorprendida, y animó a sus dos amigas a irse a otro local.
"Mejor, pesadas", pensó Roni, Emma se giró, con el billete en mano de la muchacha y pilló a Roni con un gesto extraño.
-¿Estás bien?.
-Sí, ¿por qué no?.- respondió, girándose y disponiéndose a ordenar los vasos fregados.
-¿Ha sido por la chica ésta?, déjalo, ella se lo pierde, como este sitio no va a encontrar otro igual.
Roni se giró sorprendida y observando la sonrisa de Emma su mirada la delataba, ahora sí que no se atrevía a sacar el tema por decimocuarta vez, ya había pasado el momento. Emma miró el suelo un instante y con su mano en su cintura y la otra apoyada en el mueble bar de madera le preguntó, -¿y qué es eso que me querías contar de un concierto?.
Roni alzó la mirada y su brillo denotaba esperanza. Cambió de actitud. Se giró hacia ella y con tono discernido le dijo, -nada, que conseguido un par de entradas para el concierto de los Guns N'Roses y te iba a preguntar si te gustaría acompañarme.
La rubia la miró casi con picardía, -¿cuándo es?.
-Este sábado por la noche.
-No sé, trabajo, y mi jefa, que es muy agria y seca-, la morena la miró estupefacta, -no creo que me de la noche de un sábado libre por un concierto.
La morena frunció el ceño tanto que la rubia no tuvo otra que estallar en carcajadas.
-Oh vamos, no será tan seca. Plántale cara, y si hace falta yo voy a hablar con ella-, le siguió el juego.
-No te lo recomiendo, como se enfade te va a acabar lanzando botellas de ron añejo.
-¿Por qué de ron añejo?.
-No lo sé, es lo que se me ha venido a la cabeza-, le sonrió risueña.
Silencio cómodo, cómplice.
-Entonces … ¿te vendrás?-, la morena estaba impaciente.
-Sin dudarlo-, la rubia le guiñó un ojo. La sonrisa de la morena le llegó al alma a la sheriff. "La adoro, y no sabe cuánto".
Estadio de eventos de Hyperion Higth. Sábado noche.
Para no perderse entre la muchedumbre Roni le tendió la mano a Emma, ésta no dudó en aceptarla, casi temía por su vida, entre tanta gente vestida de negro que bebía antes del concierto. La rubia le apretó la mano tanto como pudo hasta que la morena frenó en seco, -aquí mismo, ¿te parece bien?-, le preguntó al oído. No quedaba otra, si querían comunicarse. Ésta asintió.
Roni iba vestida para la ocasión, es decir, como Roni, con su camiseta sin mangas negra donde recitaba el nombre del grupo y una mano con cuernos y sus vaqueros azules con una rosa roja en el lateral, la verdad, es que estaba radiante, con los ojos más negros de lo habitual, los labios más rojos de lo habitual y una colonia olor a Adidas.
Emma casi se sentía fuera de esa nube de rockeros, con su camisa blanca, algo arrugada, sus vaqueros claros y su trenza a un lado.
El grupo apareció en el escenario y la marea humana comenzó a saltar. Y así una canción, dos, tres, muchas le iban sonando, hasta alguna se sabía. De reojo observaba a Roni que disfrutaba como una niña.
La rubia no se esperó que después de tanta marcha por la caña que dio Welcome to the jungle, empezaría una balada.
La morena tarareaba la canción, casi imperceptible y agarrándola de la mano alzó sus brazos para agitarlos al son de la melodía con sus dedos entrelazados, en conjunción con las cientos de miles de personas que las rodeaban. This I love, triste, melódica, preciosa, calmaba a la jauría y hacía despertar corazones.
La balada se le hizo corta y deseó otra más, sin embargo la caña estaba asegurada y aunque ver a su amiga dar saltos, medio despeinada, semi sudorosa, le era una visión inolvidable, altamente excitante, sentirla de la mano con una melodía envolviéndolas le había hecho ver estrellas.
Pues bien, para su sorpresa, la siguiente fue de nuevo una lenta. Don´t cry, la pareja que tenían enfrente, y que a veces le tapaban la visión del escenario se estaba besando apasionadamente mientras éste trataba de no derramar su litrona. La pareja de su derecha, el chico, notablemente mas alto que la chica estaba abrazándola con ternura, ambos canturreaban y ella sonreía feliz a pesar de los gritos que daba su pareja que bien podían romper cristales.
No había pasado desapercibido para ninguna de ellas que el público estaba cambiando, el ambiente era mágico. Sin embargo, no se atrevían a dar el paso.
Fue el móvil de Roni, el cual utilizaba como mechero para iluminar, el que mostró un mensaje de Alan. -¿qué, he ganado por fin?.
Emma pudo leerlo de refilón.
-¿Ganar el qué?.- le susurró al oído, a la morena se le erizo el vello.
-Nada, tonterías de este hombre.
La rubia sospechó.
-Dime que no ha sido Alan el que te ha conseguido las entradas.
Silencio entre ellas, la balada seguía, algo más marchosa a ratos.
-Puede que sí…-, seria, con los ojos de Roni parecían tan oscuros como su cabello.
La rubia inclinó la cabeza.
-¿Qué tiene que pasar para que él gane?.
-Ahora no-, le puso un dedo en los labios para sellarlos. –Por favor-, le suplicó.
La sheriff volvió a mirar al grupo, y la miro a ella, asintió.
-De acuerdo. Lo olvidaré, … por esta noche, solo si me dejas …
Ya le daba igual todo, será el ambiente, la música, las personas, la letra de la canción,… le daba igual, y dio un paso hacia delante, metafóricamente hablando; la rodeó con sus brazos desde detrás por encima de la cintura. Sus antebrazos notaban el respirar en el estómago de Roni. Estaba aterraba, lo sabia, la morena lo notó en sus minúsculos temblores, e incrédula, feliz, extasiada, se echo hacia detrás para apoyarse en ella y sentir su respiración en su espalda. Ambas comenzaron a balancearse al son de todos los asistentes, y los brazos de la rubia, que antes la cubrían con extrema delicadeza ahora la apretaban contra sí. Roni dejo caer su cabeza sobre el hombro de ella y su mano le apretó el brazo. La rubia la observaba desde su posición, sus ojos, pensativos que miraban el escenario, sus labios rojos que tarareaban, su escote, que desde ahí se veía mejor, su pecho se alzaba y bajaba al son de su mudo tarareo. El calor que le llegaba a su cuerpo, era ella, y ahí estaba, entre sus brazos, dejándose cobijar. Esa era la confianza que necesitaba. A poco de acabar la canción le dio un beso en la cabeza, y la sintió sonreír.
El cantante comenzó a silvar, -¡oh, ésta me encanta!-, Emma la desabrazó y se giró en torno a ella, sin mediar palabra se puso en cuclillas detrás de ella, -vamos sube-, le dijo sonriendo mientras trataba de hacer hueco con su cabeza entre sus piernas y sujetándolas se enderezó haciendo a Roni sujetarse para no caerse, sentada sobre sus hombros.
-¡Swan!-, le dijo riéndose.
Ella le hizo un gesto para que se callara y mirase al escenario.
Sinceramente, las vistas ahí arriba era geniales, a pesar de que alguno le decía que no veía, éste se acababa subiendo a hombros de otro.
Roni le acariciaba la cabeza desde las alturas y Emma le sujetaba las piernas, compaginando alguna caricia en ellas entre tanto.
La canción acabó y Emma se puso de rodillas, Roni tocó suelo y se quedó en cuclillas, ambas cobijadas por muchas piernas oscuras que se balanceaban al unísono, parecía que estuviesen en una jungla. La morena se alzó sobre ella para abrazarla. Aquella pequeña cueva imaginaria estaba siendo como un mundo aparte de todo, y Guns N`Roses la banda sonora. El abrazo se extendió, sobre aquel césped pisado Roni deseaba besarla, con todas sus fuerzas. Se separó de Emma lentamente, ¿y si ése era el momento?.
La rubia se humedeció los labios, el momento estaba siendo mágico, hasta que… un tema inédito cañero hizo acto de presencia y la muchedumbre comenzó a saltar y moverse como loca, las chicas tuvieron que levantarse del suelo pronto o serían pisoteadas.
De pie, ambas estabas acaloradas por lo sucedido, por todo.
-¿Estás bien?.
Le preguntó Emma.
La morena parecía insegura, -sí, es solo que… casi morimos aplastadas-, aun esquivaba a los de alrededor.
-No seas dramática…
Le respondió la rubia haciéndose la dura. La morena alzó una ceja, y en respuesta, con una sonrisa le dio un empujón que la hizo chocarse con una chica de color. –Eh, ¡tú!.
La morena se giró para reírse a carcajadas.
-Yo te mato…-, le dijo Emma.
Y cuando se dieron cuenta, el concierto había acabado y estaban rumbo al coche, cansadas, llenas de sentimientos, con ganas de hacerse de todo y miedos a hacerse de todo.
La despedida en el pasillo de casa fue light, necesitaban dormir, no por separado, pero tampoco juntas. Esa noche tocaba recapitular, pensar, conocerse, y descansar, mucho.
Continuará!
