Abrir los ojos, ser una misma. Capítulo 18
Tipo: Roniswan.
Domingo. La mañana siguiente al concierto.
Serían los altavoces, los gritos y la fiesta de la noche anterior, que Roni se despertó afónica y con cara de haberse bebido dos docenas de cubatas. Emma la observó aparecer en el salón, le había costado dormir, mucho, había cerrado los ojos y su mente le recordaba todo lo acontecido la noche antes, y verla aparecer en persona, con sus cabellos negros desordenados, la camiseta del pijama arrugada y arrastrando las zapatillas, la impulsaron a levantarse. Necesitaba tenerla cerca.
-Buenos días-, le susurró y le besó la mejilla fugazmente, lo que le hizo a Roni desaparecer todos sus males, bueno, menos la voz.
-Ho, Hola… - tuvo que susurrar.
Aun con el cosquilleo en el estómago y el olor a sábanas limpias de sus cabellos, le había sorprendido aquel beso, pero lo había agradecido.
-¿Estás afónica?-, le dijo la rubia sonriendo pícaramente.
-Ya veo.
-Oye-, le dijo Roni con los labios a modo de advertencia ante su tonito de guasa, luego sonrió y la señaló.
-¿Yo?, estoy perfectamente-, le señaló con la cabeza la mesa del salón, donde había restos de su desayuno de buffet libre de hotel.
-Ya veo-, volvió a leer Emma en sus labios.
-¿En serio no puedes hablar?.
Con sus dedos pulgar e índice escenificaron una distancia de un centímetro.
-Entiendo- la rubia asintió. La morena asintió mientras se dirigía a la cocina. La rubia observaba como se ponía una cafetera pero extrañamente ponía el café donde el agua y viceversa.
-Así no-, le susurró casi hacia sí misma, quería ver si se había dado cuenta, pero no. La cafetera ya estaba encendida.
-¡Espera!.- Emma corrió a apagarla.
La morena la miró sorprendida, su amiga abrió la cafetera para mostrarle el por qué de su actuación.
Su jefa abrió la boca sorprendida, luego se quedó pensativa.
-Anda, vete al sofá o a darte una ducha, que yo te hago el desayuno- le dijo apretándole con una mano su brazo.
La morena asintió y se marchó. Emma se quedó mirando la cafetera y sonrió. Le encantaba, le encantaba lo perfecta que era y lo imperfecta, toda ella, peinada y arreglada o en pijama y despeinada, que cante o que esté muda. Y eso no le pasaba con Killian…; pensó en él durante la realización del desayuno, ¿cómo estará?, ¿qué habrá sido de su vida?. A la autopregunta de si lo echaba de menos, pues la verdad es que no, bueno, a veces sí, quizás, como amigo, porque como pareja no había rendido, y en esos momentos su corazón solo tenía hueco para quien la tenía obnubilada, era el centro de su vida y no se arrepentía de ello. Quizás de algo sí, de que ella, Roni, no supiese quien era la spooky-swan, ni quien era ella misma. A veces se preguntaba, con miedo, qué pasaría si de repente "despertara"…
Roni desayunó en silencio, Emma no quería darle conversación porque ésta le había dicho que le dolía la cabeza. Sin embargo, tumbada como estaba en el sofá, giraba de vez en cuando discretamente parte de su cuerpo para verla desayunar. Encontrándose en dos ocasiones con la mirada de ella, a lo que la rubia respondía con una sonrisa cansada.
Pero no, Roni no estaba cansada sólo por el concierto, sino porque no había dormido apenas, aun tenía resonando las canciones en sus oídos y su espalda apoyada en el pecho de Emma. Había recreado una y otra vez el concierto en su mente, y en la oscuridad de su habitación se había girado y había imaginado a Emma durmiendo a su lado, había estirado su brazo en un abrazo solitario, y había derramado una lágrima furtiva. ¿Por qué no daba el dichoso paso hacia la felicidad?, ¿tan difícil era?.
Odiaba a Alan, lo odiaba y lo quería, y para colmo había una apuesta en medio, y Emma casi se había enterado…. Temió que le sentara mal, que huyera, que se distanciara y que todo se fuese al garete. No estaba segura de si podría trabajar con ella si ésta le diese calabazas.
La morena tuvo necesidad de acostarse de nuevo, un par de horas más aunque fuesen.
Cogio su movil: "¿Te importa si me voy a la cama de nuevo? (emoji cara dormida)", le escribió estando en el pasillo, desde ahí veía la cabeza de Emma, de espaldas, en el sofá del salón.
La rubia giró la cabeza viéndola al fondo del pasillo y apretó los labios en una sonrisa cómplice, le respondió con otro whatswapp. "¿Me dejas abandonada un domingo?, que cruel eres (emoji cara de enfado)."
La morena lo leyó y le respondió con un emoticono de corte de mangas y una cara de demonio. La rubia abrió la boca sorprendida y le fue a escribir alguna grosería desde el buen rollo y la amistad, pero decidió ser seria.
"Si necesitas algo escríbeme, ¿vale? (emoji beso)".
Se giró de nuevo y vio a la morena hacer una señal desde su frente como si de un soldado del ejército se tratara. Luego sonrió y se despidió con la mano.
El vacío que dejó en el pasillo le supo a la joven a escalofríos en un verano nublado. Deseaba meterse con ella en la cama aunque no tuviese sueño, solo para cogerle de la mano y observarla de cerca.
Bueno, pues ahora tenia la casa para ella, ¿qué iba hacer?.
Observó una estantería llena de libros y abajo revistas. Cotilleándolas vio una sobre música heavy, un Muy interesante, una de misterio: Enigmas …, se preguntó si una vez que despertara le seguirían gustando esas cosas. Adoraba a Roni, sus gustos eran muy parecidos a los suyos, su forma de ser, todo. Siguió mirando revistas y entre ellas vio un librito de pasatiempos, con sopa de letras, crucigramas, juegos de diferencias…, ya está, ése iba a ser su ocio esa mañana, sin embargo, con el libro en mano rumbo al cómodo sofá vio la cocina desordenada. Recordó cómo había dejado la mesa del salón y que faltaba papel higiénico en el baño. ¿Por qué no ayudaba a su amiga, que estaba malita, y arreglaba la casa por las dos?, siempre se habían turnado pero algo le dijo que tener un detalle así ayudaría a que ella mejorara.
Pasadas dos horas y tras caérsele de las manos una tapa de una cacerola, fue a mirar si había despertado a Roni con tremendo jaleo, abriendo su puerta lentamente, no quería que se preocupase. Pero para su sorpresa estaba dormida, espatarrada en la cama, medio bocabajo, su camiseta algo subida por un costado que quedaba al aire, fino, tenia pinta de ser suave. Uff, eso era mucho para ella, aunque queriendo solo acercase y besarle la cabeza, no quería pecar y hacer algo más.
Estaba a punto de cerrar la puerta de su habitación cuando vio vibrar el móvil de ella en su mesilla.
¡Su movil!, entonces recordó aquello que leyó en el concierto y que ella protegía con tanto ahínco, ¿de que se trataría?. Le picaba la curiosidad, a morir, aunque tampoco sabía a ciencia cierta si lo tendría protegido con contraseña o con la huella del dedo…
Fue mala, fue mala y se acercó a la mesilla de noche, con el móvil ya en la mano y totalmente desbloqueado, pues no tenía ninguna seguridad, Roni se despertó.
-¿Va todo bien?-, susurró.
-Hola bella durmiente. Sí, todo bien, estaba limpiando la cocina. Por cierto, te han llamado o algo, he visto tu móvil encenderse.
Le mostró su smartphone, nerviosa porque no se hubiese dado cuenta de que ya lo tenía en su mano. Roni se sentó en la cama bajándose el pedazo de camiseta que tenia aun levantando y miró su terminal.
-¿Alan?.-, preguntó Emma, por curiosidad y de camino, dejarle caer que tenían algo pendiente.
La morena la miro y su rostro se contrajo, se le había olvidado ese tema. Abrió una nota en su móvil y escribió –Te lo explicare todo cuando pueda hablar.
Emma lo leyó y asintió.
-¿Te traigo un ibuprofeno?, ¿miel?, ¿aspirina?, me muero porque puedas hablar.
Alzó una ceja pícara y sonrió mostrando todos los dientes, muy muy contenta.
La morena inclinó la cabeza mostrando un ¿en serio?, pero luego asintió preocupada.
No fue hasta la noche cuando Roni pudo decir algunas palabras. La tarde había sido variada, película de acción, merienda light, lectura cada una por su cuenta, Emma puso un lavado, Roni se duchó con agua tan caliente que aquello parecía Londres, a lo que Emma había bromeado con la visita de Jack, el destripador, y había escuchado la risa de Roni.
Tras la cena, la morena estaba ya casi recuperada.
-A ver, repite Supercalifragilisticoespialidoso.
Ésta frunció el ceño pero repitió la palabreja. -¿ves?, ya puedes hablar bien.
-Swan..
-Desembucha, cuéntamelo todo, Alan, tu móvil. YA.
La rubia estaba ansiosa, pero la morena estaba todo lo contrario.
-No es el momento.
Swan se cruzó de brazos y se reclinó atrás en la silla. Restos de la cena decoraban la mesa. Platos vacíos de ensalada de pasta, una botella de agua semi llena y una lata de cerveza arrugada. Una caja de pastillas para la garganta tumbada de costado.
La morena se rascó la sien pensativa.
-Pues…
La rubia la miraba expectante. -¿Te hace un mouse de chocolate de postre?.
-¡Roooni!.
La morena alzó las manos horizontalmente, -yo quiero uno.
Swan miró hacia un costado sonriendo ante lo complicado que estaba saliendo todo. Su cabello recogido en un moño destartalado y su camisa de cuadros de pijama le daban un aspecto de escultora newyorkina. La morena se había levantado para ir al frigorífico, a mitad del día y tras la ducha se había puesto unos vaqueros cortos cómodos y una camiseta sin mangas del grupo AC/DC, color negro, con la que se le veía parte del ombligo.
En la cocina Roni respiró y se bebió un vaso de agua.
-Pero si es una tontería-, dijo volviendo al salón con dos yogures y dos cucharas. La rubia no le quitaba la vista de encima.
-Pues si lo es, con más razón para que no te importe contarlo.
La morena la acribilló con la mirada. Se había recogido el cabello en una cola y sus mejillas estaban enrojecidas. No hacía tanta calor…
-Se trata de una apuesta.
La rubia, que tenía una pierna cruzada horizontalmente sobre otra, las colocó juntas, recogidas bajo su trasero y se inclinó con total interés.
-¿Una apuesta?.
-Sí…, nuestro querido amigo Alan, que tiene cada idea…
Silencio.
-¡Vamos Roni, sigue!.- la apresuró, -me tienes intrigada, jolin.
La morena cogió aire.
-Verás… Alan está convencido de que tú y yo…- Roni se puso a comer su yogurt.
-¿Tú y yo….-, insistió Emma.
-Vamos, que nosotras dos…- otra cucharada de mouse a su boca.
La rubia agitó sus manos en signo de proseguir.
-Que vamos a acabar juntas.-, recogió con la cuchara el mouse que quedaba en el yogurt. A Roni le costó más decir eso que aprenderse la primera vez el Supercalifragil…
La rubia parpadeó repetidamente con la boca abierta. Lo hizo y se reclinó hacia atrás en la silla.
-Entiendo…- se cruzó de brazos, -¿pero la apuesta sobre qué va exactamente?.- estaba excitada, acalorada, curiosa, temerosa.
-Pues él piensa que seré yo la que de el paso y entonces él ganaría la apuesta.
-¿Y tú la ganarías sí…
-Si lo das tú.
-Aham.- la sheriff luchaba por ocultar su risa y su cosquilleo en el estómago que bien podía ser un espectáculo de fuegos ratifícales una noche de año nuevo.
-¡Bueno, antes que nada!. ¿qué le pasa quién la pierde?. – miró pícara a la morena, cuyas mejillas podrían ser las de la pequeña Heidi.
-Quien pierda va a trabajar un día entero al Roni`s … en ropa interior.
-Baaah, pero eso para Alan no sería tanto.
-Sí, si que lo sería.- asintió repetidas veces. -Tú no has visto su repertorio de ropa interior.
-¿Roni?-, se puso en pie estupefacta.
-No es lo que piensas.- alzó una mano, -Digamos que Alan es más estrafalario de lo que aparenta, y el que gane la apuesta decide con que ropa interior va el otro.
La rubia paseó con desdén por el salón.
-¿Y si no ganáis ni Alan ni tú porque alomejor no quiero nada contigo?-, alzó una ceja seria con su mano derecha en la cintura a modo de reprimenda.
Roni la miró a los ojos, chispas de una tristeza que trataba de ocultar afloraron -Imagino, pero… - se la veía comedida., -bueno, todo es un juego, son cosas de Alan, no tiene por qué….
–Ganará Alan-, la interrumpió Emma desabrochándose lentamente un botón de su camisa para que se le viese el escote. Roni la miró confundida. Emma sonrió.
-Serás hija de …, buena gente- la morena le sonrió. Mientras en su interior todo se tranquilizó, a su vez se volvió una noria. ¡Había posibilidades!, y muchas, demasiadas… Supo que ese escote sin sujetador envuelto en un pijama de cuadros se le iba a quedar grabado de por vida y que si seguía en pie la apuesta tenía todas las de perder porque a la próxima ella sería la que le desabrochase todos los botones.
Continuará
;)
Gracias por esperar y seguir queriendo leer mi fic. Sorry por la super tardanza. El próximo vendrá mucho antes. Lo prometo. ;)
