Yuri me dice que ser omega apesta, por teléfono.
Me río y le contesto que no podría darle razón, teniendo en cuenta que yo soy un alfa.
—Las personas se piensan que porque soy omega no puedo hacer nada solo ahora —resopla—, ¡y literalmente me refiero a nada! —chasquea la lengua y murmura malas palabras—, no sé cómo mierda Georgi lo soporta... Mila, Yakov y él son los únicos que no me tratan como si fuera una especie de bebé con retraso o algo similar.
—El precio a pagar, gatito, no hay de otra.
—¡Ya te he dicho que no me llames gatito, viejo idiota!
Suspiro.
Todavía estoy pensando en Yuuri.
El año apenas ha empezado.
Tengo una idea muy clara de qué sucederá con mi celo ahora que deseo específicamente a una persona particular.
Necesito un lugar a prueba de escapes cuanto antes.
