Notas de la autora

Siento haber tardado tanto en publicarlo, sobretodo porque pensaba subirlo con antelación. Es un poco corto pero esencial en la historia. ¡Espero reviwes con vuestra opinión!

Holaminombreesdrama: Me alegra saber que te guste, ya me dirás que opinas de este capitulo ;)

Princessoftheshadowsyumi98 : No te preocupes, tu comentario no me molesto. Me alegra que te guste :)


David

Sisi Delmas estaba sentada en un banco, de espaldas a la entrada, se miraba en un pequeño espejo de mano, asegurándose que tenía el maquillaje perfectamente aplicado.

Había madurado, aunque no fuera percibible a simple vista, el verano había dejado marca en ella. Su querido padre, al ver que le habían quedado siete asignaturas había decidido que era imposible hacer la vista gorda, no de nuevo, así que la metió en una academia todo el verano y en septiembre, las recuperó todas.

Sisi había experimentado un cambio moral, se había dado cuenta que podía sacar buenas notas y iba a ponerse a estudiar, por primera vez en la vida se preocupaba de sus estudios.

Pero seguía siendo la niña superficial y orgullosa de siempre, por eso alardeaba de un verano que no había vivido en casa de su prima.

Por el espejo que sujetaba con la mano izquierda vio a Ulrich Stern salir corriendo de secretaría, bastante enfadado y a su amigo Odd Della Robbia dirigirse a la residencia. Pero lo que más el llamó la atención a Sisi fue un chico de pelo castaño y ojos vedes que entraba en ese momento en el campus.

David entraba en ese momento, completamente ausente a la realidad, el muchacho estaba concentrado en la música estridente que salía de sus cascos. El flequillo le caía rebeldemente sobre su ojo izquierdo pero a él no parecía importarle.

En un determinado momento, volvió a la realidad y se dio cuenta donde estaba realmente.

Apagó el Ipod y se dirigió a un grupo de chicos para preguntarles donde se encontraba la secretaría, luego salió disparado en aquella dirección.

Tras ver como el desconocido se alejaba, Sisi cerró su estuche de maquillaje y decidió seguirlo para entablar amistad con él, así que no pudo ver como una sombra se deslizaba y huía de donde estaba escondida, detrás de uno de los árboles.

Odd había entrado en el dormitorio, que estaba vacío cuando entró y se tumbó sobre su cama. Kiwi había salido de la mochila y daba vueltas por la habitación, después, cansado por la exploración se metió en el armario para descansar.

Poco después se abrió la puerta y David entró en la habitación.

¿Hola? - dijo el chico en un francés marcado con su acento español

¡Hola! - gritó Odd, asustando al muchacho - ¿Tu debes de ser David, no? ¡Tenía ganas de conocerte!

Si, soy David...¿y tu eres? - le preguntó algo extrañado con semejante recibimiento

Odd Della Robbia – dijo este, en ese momento Kiwi salía del armario para saludar al recién llegado.

¿Un perro? - el chico parecía cada vez más confuso, pero Odd se encargó de explicarle las cosas.

Tras una animada charla por parte de ambos, decidieron que era hora de comer, así que bajaron a la cafetería donde, sentados en una mesa, estaban Aelita, Jeremie, Ulrich y William.

¡Hola a todos!- dijo Odd con una sonrisa – Este es David, mi compañero de habitación, sed amables con él

Hola – dijo Aelita mientras sonreía – Me llamo Aelita, encantada.

David apenas pudo sonreirle antes de que los demás se presentaran precipitadamente.

Yo soy Jeremie – dijo el chico mientras se subía las gafas

Y yo William – dijo este, mientras intentaba poner una expresión amable en su rostro huraño.

Grrr – respondió Ulrich, que no ocultaba su mal humor.

No le hagas caso – le susurró Odd al oído – siempre está de un humor de perros, sobretodo cuando se pelea con William a causa de Yumi.

Grrr – volvió a decir Ulrich, demasiada información para su gusto

Ah, pues encantado de conocerlos – dijo David, liándose un poco con el francés

Los recién llegados se sentaron en la mesa y empezó un interrogatorio.

¿De donde eres David? - le preguntó Aelita, que, como todos, había notado su pesado acento.

De España – dijo este, sonriendo con un poco de nostalgia

¿De España? ¡Siempre he querido visitarla! - dijo Aelita, maravillada – dime, ¿es bonita?

Si, es muy bonita. Reconozco que lo poco que he visto de Francia me ha gustado mucho.

Ah, la bella Francia – dijo Aelita – ¿donde has estado? Porque Francia es muy grande.

Pues en París, no en otro sitio, no he podido visitarla toda.

Ah – dijo Aelita, que esperaba una respuesta con más información.

¿Y de que parte de España eres? - le preguntó William – tengo un primo que se fue avivir allí.

De Madrid – dijo él - ¿tu has estado?

Sí, fui el año pasado por vacaciones. La verdad es que me perdí varias veces – dijo mientras se reía con sus recuerdos

Madrid es grande – dijo David mientras se encogía de hombros.

Oye, ¿te vas a comer la gelatina? - le preguntó Odd que ya había terminado su primera bandeja.

En el momento en que David le iba a preguntar por semejante milagro, una voz le llegó por derás.

¿Quien es vuestro amigo?

El chico se giró y Yumi Ishiyama cruzó los brazos.

¿no pensáis contestarme o que?

Soy... - intentó decir David, completamente fascinado

Se llama David y es Español – dijo Odd, metiendo las narices en todo, como siempre.

Encantada, soy Yumi – dij la japonesa con una sonrisa y se sentó a su lado.

La chica se fijó en el semblante de Ulrich y el de William, a quienes no le había hecho mucha gracias la reacción de su amiga.

¿Se puede saber a que vienen esas caras tan largas? - les preguntó

Pues es que... - parecía que Ulrich iba a tomara, por primera vez, parte en la conversación.

¡Les ha tocado juntos como compañeros! - volvió a decir Odd – y ya sabes que se odian a muerte, así que...

No pudo continuar porque las risas de la japonesa invadieron la conversación.

No puede ser – dijo entre carcajadas - ¡Esta si que es buena Odd!

¡No es ninguna broma! Es verdad – dijo el chico, un poco ofendido por aquella reacción.

Yumi dejó de reírse.

¿En serio? ¿Lo juras?- dijo mirando asombrada a su amigo

Lo juro – dijo el chico, mirándola desafiante.

Ella volvió a estallar en carcajadas, contagiando a todos los de la mesa, incluidos Ulrich y William, que habían olvidado que ellos eran el motivo de esas risas.

En un determinado momento, sonó un móvil, había llegado un mensaje.

Con sus compañeros ya conversando tranquilamente, Jeremie leyó el contenido de aquel mensaje, que haría cambiar su humor repentinamente.

¡Oh no! - exclamo, mientras, aterrado intentaba explicarle muchas cosas a Aelita con una simple mirada.