Notas de la autora:
Wajajajaja, soy mala o más bien XANA es malo. Como no quiero que holaminombreesdrama me asecine la imaginacón, subiré TODOS los capítulos que he escrtio durante todo este tiempo. El problema es que, simplemente, no encuentro tiempo para subirlos. Bueno, pues eso. Ahora miso estoy ecribiendo el capítulo 10 ;)
Perdidas
Aelita abrió los ojos. Junto a ella estaba tumbada Yumi, todavía inconsciente. Se levantó y se miró las manos, compuestas de miles y miles de pixeles. No estaban en la tierra.
Miro a su alrededor, todo aquello le resultaba extraño y inquietante. No había visto nunca nada igual. El paisaje estaba muerto, o quizás no. Todo se movía, pero lo hacía a una lentitud tan agonizante que parecía que estaba quieto. Aquel lugar rebosaba de vida, una vida extraña, pero vida, al fin y al cabo.
No estaban en la tierra, pero tampoco estaban en Lyoko.
Yumi se despertó entonces, algo aturdida. Se levantó con dificultad y miró el paisaje con sus bonitos ojos rasgados, que se abrieron de golpe al mirarla a ella, aterrorizada.
Aelita, no… - dijo mientras intentaba alejarse, pero sus movimientos eran torpes y no lo consiguió.
Aelita por su parte se fijó que en medio de la frente de su amiga, brillaba un símbolo. El símbolo de XANA. Comprendió que ella también debía tener uno, por eso su amiga la miraba con temor.
Yumi, soy yo, de verdad – dijo haciendo que la japonesa entendiera lo que pasaba. Al contrario de los demás, era rápida intuyendo lo que pasaba. Superaba incluso a Jeremie, Aelita tenía que reconocerlo.
Jeremie, su Jeremie. Estaría preocupado y debían ponerse en contacto para que las sacara de allí.
¿Dónde estamos Aelita? – le preguntó Yumi
No lo sé – dijo ella – no lo sé.
La japonesa miró a su alrededor y intentó cargar su preciados abanicos, pero no sucedió nada. Aelita intentó crear un campo de energía pero fue inútil. Estaban desprotegidas en un lugar desconocido.
William estaba tirado en la cama leyendo su revista de música favorita, cuando vió como Ulrich entraba en la habitación con una cara más larga de lo que recordaba.
¿Quién se ha muerto? – le preguntó burlón.
El chico lo miró, estaba triste y enfadado con el mundo. El comentario de William hizo que su tristeza se hiciera más profunda, y sé tiró en la cama, agotado.
¿Ulrich, estás bien? – preguntó William, amablemente. Realmente estaba preocupado, el chico ni si quiera le había respondido con un gruñido, como él esperaba. Sino que se había desplomado.
Déjame en paz – le respondió, este, huraño.
William puso los ojos en blanco y se levantó.
Pues mientras tú te dedicas a lamentarte, yo me voy con los demás. Tengo que hablar con Yumi.
Ulrich lo miró, molesto, enfadado, celoso, triste…
¿No te enteras o qué? – le respondió con voz seca – No vas a poder hablar con Yumi nunca más, estúpido.
¿Qué dices? – dijo William, preocupado. - ¿Es que le ha pasado algo?
Pss – dijo Ulrich, dando como finalizada la conversación.
William salió corriendo de la habitación, dando un portazo. Dejando a Ulrich destrozado, el chico, por fin a solas, pudo llorar.
La puerta se abrió detrás de David, qué miraba a sus amigos desconcertado. Desde que había entrado en la habitación, solo habían intercambiado algunas palabras, y ya se empezaba a impacientar. Cuando oyó abrirse la puerta, se giró, pensando que sería Yumi, la chica que le había robado el corazón.
Pero no era ella.
William entró precipitadamente en la habitación.
¡Jeremie! ¿Le ha pasado algo a Yumi? – preguntó asustado.
Sus amigos lo miraron y se temió lo peor, nadie le respondió, ni hizo falta.
Pero… ¿Qué ha pasado? – preguntó mientras se tiraba en la cama, impactado.
XANA – dijo Odd y William lo miró desconcertado, aquello no podía ser cierto. Pero Odd parecía no bromear.
¿Quién es XANA? – preguntó David, sin entender lo que pasaba.
Su pregunta, como las otras, se quedó en el aire. Nadie le hizo caso. Lo miro a unos y a otros, enfurruñado.
Bueno vale – dijo, parecía enfadado – Me voy, así no molesto ¿eh?
La puerta se cerró tras él y nadie dijo nada, nadie pareció notar su que había desaparecido, cada uno estaba inmerso en sus pensamientos.
Bastante enfadado, David decidió dar una vuelta por el parque. Pero se chocó con alguien y cayó al suelo. La chica que lo había empujado lo ayudo a incorporarse entre disculpas. Era Yumi.
¿Yumi? ¿Tú no estabas con un tal SANA o algo así? – le preguntó el chico algo aturdido.
¿SANA? – la chica lo miró desconcertada - ¡Que cosas dices David! Yo estaba en mi casa y había quedado con Jeremie, pero – miró su reloj – todavía es temprano y no he comido. ¿Quieres acompañarme?, es que tengo hambre.
La cafetería no está abierta – dijo David
La Yumi virtual suspiró.
Tendremos que comer fuera – dijo, y luego salió del campus, acompañada del chico, que no sabía muy bien a donde iba.
No se percataron de que alguien los veía marchar juntos, y se relamía los labios. Era una noticia estupenda.
Sisi Delmas tomó el camino contrario al de los dos amigos, y se dirigió a los edificios, en busca de Ulrich. Aunque el verano la había cambiado, seguía queriendo a Ulrich, y, por lo tanto, odiaba a Yumi con toda su alma.
Aelita y Yumi llevaban un rato dando vuelta por aquel extraño lugar, y aunque el lugar estaba vivo, emanaba una energía extraña.
¿Crees que podemos aprovechar esa energía para contactar con Jeremie? – preguntó Yumi.
Podríamos intentarlo, pero, hay algo que no me termina de convencer. – dijo Aelita.
Yo tampoco entiendo el porqué XANA a creado este sitio para mantenernos presas pero, nada bueno puede suceder aquí – dijo Yumi, inquieta – será mejor que salgamos cuanto antes. Estamos desprotegidas.
Aelita la miró, ella tenía razón. Cerró los ojos y se concentró, era muy fácil de hacer. Le solía hacer cuando vivía en Lyoko, pero, por alguna extraña razón, esta vez no lo consiguió.
No puedo – dijo, completamente exhausta – necesito la ayuda de una torre.
¿Crees que encontraremos alguna por aquí? – le preguntó Yumi, mientras la sostenía en pie.
No lo sé – dijo ella, antes de cerrar los ojos y desmayarse.
