El corazón de XANA

Sisi entró en la habitación de Ulrich, el chico ya había parado de llorar. No le quedaban lágrimas.

Ulrich querido – dijo Sisi con su estúpida voz

Lárgate Sisi – dijo este, de mal humor.

Ella se sentó a su lado en la cama, el chico no se inmutó.

¿Estás triste porque la estúpida de Yumi se ha ido con el nuevo?

Deja de decir estupideces Sisi – dijo el chico, antes de darse la vuelta y darle la espalda.

¡No es ninguna estupidez! – dijo la chica, enfadada - ¡Los he visto! Se han tropezado y luego se han ido, cogidos de la mano, como una parejita feliz.

Por su puesto, Sisi tenía que adornar su relato con algunas exageraciones, pero Ulrich parecía no haberse percatado de ello.

¿Estás segura de que era Yumi? ¿Completamente segura? – le preguntó seriamente.

Segurísima. Que yo sepa, no hay nadie más que se vista como si la vida fuera un funeral. Deberías elegir una chica con mejor gusto para la moda, como yo.

Sigue soñando Sisi – dijo el chico, que se había levantado de un saltó y desaparecido antes de que ella pudiera decir nada.

La puerta de la habitación de Jeremie se volvió a abrir, por cuarta o quinta vez en ese día. Era Ulrich.

Miro a los demás y vió a Aelita, se acercó a Jeremie.

¡Lo has conseguido! ¿No Einstein? ¡Las has traído de vuelta! – dijo, con la cara llena de alegría.

En realidad Ulrich… - dijo Jeremie, que parecía dispuesto a decir la verdad.

¡Sisi la ha visto! ¡Con David! ¡Seguro que nos está buscando! – dijo Ulrich, que intuía que el relato de Sisi era en parte patraña.

Los demás se miraron, tenían que decírselo.

Verás Ulrich – dijo Odd, algo incómodo – Sisi vió a Yumi pero realmente no era Yumi.

¿A qué te refieres? – preguntó Ulrich

Un clon polimorfo – dijo Jeremie y señaló a Aelita – no podíamos dejar que los demás notaran su diferencia.

Ulrich los miró, la tristeza se volvió a cruzar por sus ojos y suspiró, resignado.

Es… horrible – dijo antes de sentarse en el suelo e intentar asumir que la había perdido. Para siempre quizás.

Jeremie la puso una mano en el hombro

No he dejado de buscarlas – dijo con voz comprensiva – esta tarde vamos a ir a la fábrica, los clones y nosotros. Tenemos que implantarle más recuerdo y ampliar su memoria digital. ¿Quieres venir?

No – dijo el chico – eso empeoraría las cosas.

Ulrich salió de la habitación, desanimado y la puerta se cerró con un portazo.

Aelita abrió los ojos, y vio a Yumi. La chica parecía emocionada.

Aelita, ¡qué bien que has despertado! – dijo, mientras ella se levantaba algo aturdida – He encontrado algo interesante.

Aelita siguió a su amiga durante un tiempo interminable hasta que llegaron a un lugar extraño, una especie de campo de fuerza digital. Un núcleo, para ser exactos. De color rojizo, pero si se miraba con atención, se podía distinguir una pequeña Replika de Lyoko. Y había una torre verde encendida en el sector del hielo.

Es de Jeremie, ¿no? – le preguntó Yumi

Sí – dijo ella – Seguramente habrá hecho nuestros clones.

¿Podemos acceder a ella? – le peguntó Yumi, con ojos brillantes.

Tal vez – dijo Aelita y puso sus manos sobre la bola rojiza.

Una energía extraña fluyó a través de sus manos, por todo su cuerpo. Y accedió a una base de datos parecida al del sector cinco y entonces lo comprendió. Estaban dentro de XANA de alguna manera. Y lo que Yumi había encontrado era su corazón.