XANA
Jeremie se abalanzó sobre el teclado y comenzó a teclear. Buscaba desesperadamente un indicio en la torre que pudiera delatarle la posición de las chicas, no se despegaba del ordenador y sus amigos fueron abandonando la fábrica hasta que se quedó completamente solo.
Estaba preocupado por Aelita y por Yumi. Preocupado por lo que les hiciera XANA. Preocupado por lo que hiciera ahora que había vuelto. Preocupado porque ya no podían desactivar torres. Preocupado por si se lograba salir con la suya.
La torre activada, al cabo de un rato, se apagó y Jeremie empezó a planear su manera de encontrar a sus amigas con los datos de la torre.
Eran datos espeluznantes y su solución, otro tanto.
XANA estaba enfadado. Muy enfadado.
Había metido a las dos chicas en una prisión de electrones de la que era imposible escapar. Ahora les exploraba la mente, en busca de datos favorables para desintegrar al grupo y tener todas las de ganar.
Aelita le proporcionaba algunos datos interesantes, aunque casi todos se basaban en Jeremie. Jeremie le interesaba, y mucho, pero no para destruirlo, quizás pudiera lograr que colaborara con él. Eran los demás quienes más le interesaban. Odd, Ulrich y William. Y era Yumi quien tenía esa información.
La japonesa se estremeció, sabía lo que XANA intentaba hacer e intentaba impedírselo. No lo consiguió.
QUIZAS SEAS MÁS IMPORTANTE DE LO QUE CREÍA. ME SERÁS UTIL. – dijo, dentro de su mente.
Ni se te ocurra XANA – dijo, débilmente, Yumi.
NO PUEDES IMPEDIRMELO.
En efecto, no podía.
Su prisión se abrió y la chica cayó, desplomada, al suelo. Cuando se quiso dar cuenta, se había materializado en Lyoko, a merced de la Scyphozoa.
Ese movimiento no pasó desapercibido por Jeremie, que ha punto de estallar de nervios, tenía que aguantar a dos, bueno, ahora tres, enamorados sobre él y era muy molesto.
¡Oh no! – gritó - ¡Tenéis que ir rápidamente a Lyoko! ¡Yumi está en peligro!
Los tres chicos se precipitaron hacia los escáneres y David se quedó junto a Jeremie, algo desconcertado.
¿Ese puntito verde es Yumi? – preguntó, a lo que Jeremie asintió – y el rojo es XANA ¿no?
No exactamente, pero podríamos decir que sí – dijo Jeremie, nervioso.
Los chicos se materializaron junto a Yumi, que caía exhausta al suelo.
¡Jeremie! – dijo William - ¡Hemos llegado tarde!
¡Eso es imposible, no ha aparecido nada en mi pantalla! – dijo Jeremie, mientras tecleaba furiosamente, buscando la explicación.
¿Y esos otros puntitos rojos también son XANA? – preguntó David, que aún no terminaba de entenderlo todo.
Los monstruos de XANA – dijo Jeremie, luego se percató de algo - ¡Monstruos! – chilló.
Odd se preparó y cargó sus flechas, se les acercaban una cuadrilla de cubos y un megatanque. William se puso a su lado mientras que Ulrich no se despegaba de Yumi, y había sacado su takana, preparado para protegerla de lo que se avecinaba.
Jeremie – preguntó David entonces - ¿Y qué es ese punto negro?
¿Punto negro? – Jeremie se fijo en la pantalla, en efecto, allí estaba. Cerca de Odd y de William - ¡Cuidado con ese monstruo! Odd, William está junto a vosotros.
Odd miró a su alrededor, allí no había nada. En ese momento, William destrozaba un cubo y también miró a todos los lados, tampoco vio nada.
¿Einstein? ¿Deliras o qué? ¡No hay ningún monstruo! – dijo Odd, pero en ese momento, se disparó un laser que esquivo por los pelos. Nada aparente parecía haberlo lanzado.
¿Qué es eso Jeremie? – preguntó Ulrich
No lo sé, sospecho que es lo que atrapó a Yumi y a Aelita el otro día, pero…
¿Pero? – preguntaron los chicos, mientras esquivaban el laser y destrozaban cubos.
Pero el otro día no se veía en la pantalla – dijo Jeremie.
David lo miró con sus ojos verdes, que relucían con un brillo extraño.
¡De eso nada! – le dijo Jeremie
Pero… ¡necesitan ayuda! Y, no saben a lo que se enfrentan. ¡Pero yo si sé donde está! No se mueve y puedo luchar contra él – dijo David.
Exacto, No sabemos a qué nos enfrentamos y no puedes luchar contra él – dijo Jeremie, resaltando mucho varias palabras.
¡Pero! – dijo David.
Jeremie lo miró fijamente.
No tienes experiencia. Es muy peligroso – dijo, y luego volvió a posar sus ojos en la pantalla.
Los chicos lo habían oído todo.
¿Qué? ¿David se anima y viene? – preguntó Odd, ansioso
¡De eso nada! – respondió Jeremie
¡Vamos Jeremie! – lo animó William – necesitamos ayuda.
¡No! – dijo Jeremie
No podemos proteger a las chicas solos – dijo Ulrich, con ese comentario, Jeremie pareció dudar.
Pero, no tiene experiencia – dijo Jeremie, David lo miró y sonrió.
Ni la tendrá si no lucha – dijo Odd.
¡Está bien! – dijo Jeremie, rendido y abatido.
¡Genial! – gritaron todos los demás.
David bajó a la sala de escáneres y tragando saliva, se metió en uno de ellos. No estaba muy seguro de que funcionara pero siempre seguía sus impulsos, sin pensar en las consecuencias, esa vez no fue diferente.
¡Virtualización! – oyó David antes de materializarse en Lyoko, en el sector del hielo. No comprendió que caía y se dio contra el hielo virtual.
Empezamos bien – dijo Odd mientras destrozaba tres cubos en ese momento, no tenía idea de donde salían, pero cada vez habían más, por suerte, Ulrich ya se había cargado al megatanque desde hacía tiempo.
David se incorporó y trató de asimilar donde estaba, allí no había puntos rojos, ni verdes ni negros. Todo parecía real y diferente al mismo tiempo. Se fijó que en uno de sus costados había un cuchillo lo sacó y una expresión de desilusión se pintó en su cara.
¿Se puede saber porque tengo un mini cuchillo? – preguntó.
¡Tú tíralo contar un monstruo! – dijo Jeremie.
David ser encogió de hombros y se lo tiró a un cubo. El cuchillo se quedó en su mano, peor tres replicas idénticas salieron disparadas contra el cubo, destrozándolo por completo.
¡Oye! ¡Esto mola mucho! – dijo mientras repetía la acción varias veces más.
Luego, cayó en la cuenta de que tenía que encontrar a aquel puntito negro, que era un monstruo fantasma. En ese momento, un laser se disparó contra él, que lo esquivo torpemente y lanzó su cuchillo. Nada sucedió.
Se acercó mucho más y se percató de que su pequeña y letal arma tenía una pequeña pantallita, la pulsó y lanzó en cuchillo. Esté salió de su mano y se clavó en el monstruo, que. De pronto, había dejado de ser fantasma.
Los demás miraron aquella criatura de reojo.
¿Qué es eso Jeremie? – preguntó William, los demás iban a preguntar lo mismo.
No lo sé – dijo este, con un hilo de voz, blanco como la tiza.
