TACHÁN, ¡Capítulo nuevo! Es bastante cortito pero interesante, casi me desmayo al escribirlo porque, porque...¿saldrá bien el plan de Jeremie? No nos confiemos demasiado
El elegido es…
Las clases se les hicieron eternas, y cuando sonó el timbre que anunciaba el final de las tres primeras horas y el primer recreo, los cuatro amigos y el clon de Aelita se sentaron en un banco, esperando a los dos que faltaban.
William y Yumi llegaron algo después, venían discutiendo, lo cual era muy raro.
No me vas a convencer William – dijo la japonesa antes de sentarse en el banco, de brazos cruzados.
El chico suspiró, abatido, no había nadie más terco que ella, eso seguro.
Yumi, no podemos dejar que vallas – dijo Jeremie – No sabemos qué te hizo o quito XANA pero, no puedo pedirte que hagas eso.
Además – dijo Ulrich – sea lo que sea eso, seguro que, al rescatar a Aelita también podemos recuperarlo.
Yumi, ¿nos estás escuchando? – le preguntó Odd
Si – dijo ella, que no los había mirado en ningún momento.
¿Y qué dices? – dijo Jeremie, cauteloso
Bueno, que no sé cómo vas a mandar a otro que no sea yo, para que encuentre algo en un sitio que nunca ha estado. Nadie sabe dónde está el corazón, solo yo.
Jeremie abrió mucho los ojos, aquello era verdad. Nadie lo sabía.
No puede ser tan difícil encontrar algo tan vistoso – dijo David, despreocupadamente y Yumi le dirigió una mirada furiosa.
Es verdad – dijo Jeremie, más calmado.
Yumi suspiró, abatida.
Está bien, como queráis – dijo, aunque no estaba muy convencida.
Los de más sonrieron, lo habían conseguido. Pero aún quedaba una cuestión, decidir quién iría, nadie estaba muy dispuesto.
Está bien, procederemos al método del azar – dijo Jeremie – yo escribo un número del uno al cien, y quien lo adivine o el que más se acerqué es el elegido.
Tras decir eso, sacó una libreta y escribió, sin dudarlo, un número. Los demás sólo tenían una oportunidad para adivinarlo.
Ya – dijo Jeremie.
El veintiocho – dijo Odd
El treinta y cinco – dijo William
El setenta y ocho – dijo Ulrich
El catorce – dijo David.
Jeremie los miró, estaba algo nervioso.
¿Cuál era el número? – preguntó Yumi
El dieciséis – dijo, algo desconsolado y les enseñó la libreta. Era cierto
Estaba elegido, sería David, el que menos experiencia tenía de todos. ¿Aquello podría salir bien? Jeremie no estaba tan seguro.
