Confía en mi

Tu ten cuidado, no pierdas puntos con estupideces – le dijo Jeremie a David antes de que este entrara en el escáner – intenta que et dé el laser azul, solo el azul. ¡El Azul! ¿entendido? Si es rojo ¡esquívalo! ¿lo entiendes verdad?

Sí, me lo has dicho unas tropecientas veces. – dijo David

Vale pero te lo repito, es importante que no te pongas nervioso. Si te pones nervioso, te atrapan y si te atrapan… ¡Que no te atrapen! – dijo Jeremie, que no de permitía ni pensar lo que pasaría si lo atraparan

No me pongo nervioso, tú te pones nervioso, relájate Einstein – dijo David, sonriendo.

Jeremie se percató de que David ya lo aceptaba como amigo y que confiaba plenamente en él, ¿podía decir lo mismo?

Confía en mi Jeremie – David parecía notar los sentimientos del chico. Jeremie suspiró, intentando relajarse.

Recuerda que tu Virtualización tardará más porque tengo que incorporarte la base de datos – le dijo antes de entrar en el ascensor para subir – Confío en tí.

David sonrió y luego se volvió, sus amigos lo miraban. Ellos irían primero. William, Odd, Ulrich y Yumi lo miraban fijamente. Les importaba mucho que el plan saliera bien, mucho.

William lo miraba seriamente pero la confianza chispeaba en sus ojos. Odd lo miraba y le sonreía, sabía que era capaz de hacerlo. Ulrich también le sonreía, dándole ánimos. Yumi estaba seria, y no le había dicho nada. Sus ojos oscuros no expresaban ningún sentimiento, solo lo miraban.

Primero entraron en los escáneres William, Odd y Ulrich.

Puedes hacerlo David, confiamos en ti – dijeron y el escáner se cerró.

Cuando les tocó el turno a ellos dos, ella lo miró y antes de entrar, le susurró algo al oído. Luego el escáner se cerró delante de ella y David supo que realmente confiaba en él, como los demás.

Entró en su escáner, era su turno.

Trasmitir David, Escanear David – Jeremie le insertó la base de datos – ¡Virtualización!

La luz lo invadió todo y apareció en Lyoko, junto a los demás, que esta vez, luchaban contra cangrejos.

Jeremie, ¿ves al ilusionista en la pantalla? – dijo mientras aterrizaba al suelo de un salto.

¿El ilusionista? – preguntó Odd, sobre su tabla – ¿Quién te ha dado permiso en bautizar al nuevo monstruo así?

¿Y qué nombre propones tú, Odd? – le preguntó Yumi, desde su aerodeslizador.

Algo mucho más estiloso, como el monstruo de las dos caras o el ilusionario, o dispara láseres o…

¡Déjalo Odd! – dijo Ulrich mientras se triplicaba y rodeaba un cangrejo – El ilusionista está bien.

¿Lo ves o no lo ves Jeremie? – preguntó David

¡Lo veo! – dijo Jeremie – está junto a Yumi y William.

¡Dispara láseres rojos! – dijo Yumi mientras los esquivaba – ¿qué hago? ¿le lanzo un abanico a ver qué pasa?

¿Y si lo destruyes? – peguntó William.

Tu hazlo, necesitamos verlo – dijo Ulrich

Yumi cargó sus abanicos y le lanzó uno de ellos al monstruo fantasma, falló. Esquivó unos láseres y lanzó el otro.

Le dio, el monstruo se hizo visible pero los cangrejos no desaparecieron. El ilusionista, se giró y empezó a disparar láseres azules y volvió a ser invisible.

¡David! – gritó Yumi mientras los esquivaba y se alejaba de allí en su aerodeslizador, junto a William.

David corrió hasta donde el monstruo disparaba los láseres azules y paró. Cerró los ojos y un laser le desvirtualizó.

Ya está hecho – dijo Jeremie y suspiró.