Nuevo capi :) espero que os guste, también es cortito pero FUNDAMENTAL... tened paciencia
Aelita
David había estado dando vueltas alrededor de aquella prisión durante horas y Jeremie, entre tanto, pensaba algunas soluciones, pero todas fallaban.
Prueba a abalanzarte contra eso – le dijo Odd por el auricular, a Jeremie le había dado un ataque de nervios y no pudo seguir hablando con él. Ahora estaba sentado contra la pared, desanimado.
No voy a abalanzarme contra eso – dijo David rotundamente.
Tras un largo rato de silencio, fue Yumi quien cogió el auricular, había tenido una idea.
David, recuerdo que la prisión era algo más blanquecina arriba, seguramente por allí XANA… – Yumi se interrumpió – tal vez sea más débil, tu prueba.
Está bien – dijo el chico.
El chico empezó a subir, pero parecía que la prisión no se acababa nunca, era infinita hasta que… en la punta de arriba estaba lo que Yumi había dicho, una especie de tapa musculosa, blanquecina y babosa. No eran electrones.
David cargó el cuchillo y apuntó.
XANA estaba furioso, Jeremie había encontrado la manera de burlarlo. Seguramente buscaba a Aelita, y no podía rescatarla. Aunque, visto así, quizás fuera favorable que la recuperara. Quizás…
XANA rió, su plan maléfico había cambiado un poco, pero ahora era mejor, más sólido.
Aelita abrió los ojos, la prisión se había roto, estaba en el suelo. Junto a ella estaba David, que la miraba preocupado. Sus ojos verdes estaban compuestos por miles y miles de píxeles pero Aelita pudo ver que eran reales, bueno, todo lo real que podía ser dentro de algo como XANA.
Princesa, ya estas a salvo – dijo una voz, era Jeremie que había recuperado el auricular tras darle tres mil abrazos a Yumi por su gran idea.
¿Jeremie? ¿David? ¿Qué? – Aelita estaba muy aturdida.
Entonces, todo se volvió blanco. Se habían materializado en Lyoko, los dos. Jeremie los desvirtualizó, y regresaron a casa, a la tierra.
XANA los vió marchar, no había hecho nada para impedírselo. Pero ahora tenía curiosidad, David, así se llamaba. Quizás…
Cuando Aelita salió del escáner la recibieron con abrazos, besos y muchas frases amables. Yumi y ella se miraron, tenían que hablar, pero no allí. Comprendió que su amiga no se lo había contado a los demás.
Entonces se abrió el otro escáner, y apareció David, agotado.
Para él llovieron felicitaciones y palmadas amistosas, todo había salido según lo planeado. Yumi lo miró y David supo que le había fallado, no había traído lo que ella le había pedido. Pero la japonesa no tenía la recriminación pintada en los ojos, sino que le sonreía.
David no entendía nada y se desplomó en el suelo, agotado pero sonriente.
Lo había conseguido.
