Feliz no cumpleaños
Creo que lo mejor que podemos hacer ahora es descansar, mañana veremos como está David – dijo Yumi, hablando sabiamente
Estoy de acuerdo – dijo Jeremie – pero antes me pasaré por la fábrica parea apagar el superordenador, es importante que XANA no vuelva a hacer de las suyas.
¡¿QUE?! - gritó Yumi, levantándose de un salto de la cama
Que hay que apagar el … - dijo Odd, repitiendo las palabras de Jeremie
¡DE ESO NADA! - dijo la japonesa apuntando al genio del grupo con un dedo - ¡NO! ¡PUEDES! ¡APAGARLO!
¿Se puede saber que te pasa? - preguntó Ulrich, agarrando a Yumi del brazo y haciendo que se sentara para que se tranquilizase – Es lo que tenemos que hacer.
Eso Yumi, no podemos arriesgarnos – dijo William
Aunque, mirándolo por el lado positivo ¡Volveríamos a salvar el mundo! - dijo Odd, con una amplia sonrisa de triunfo, sus amigos le dirigieron una mirada asesina – no he dicho nada.
Pero, pero... - ella no sabía como explicarlo
No hay peros – dijo Jeremie y Aelita lo fulminó con la mirada
Tiene que haber una votación – dijo Aelita – tenemos que estar de acuerdo
Todos se miraron sin saber muy bien que decir, así que nadie dijo nada pero todos asintieron. Poco a poco salieron de la habitación hasta que Jeremie se quedó solo con Aelita, que se encaminaba a la puerta.
No lo entiendo – dijo Jeremie, mirando con impotencia la pantalla del ordenador
No hace falta que lo entiendas – dijo ella y abrió la puerta.
Jeremie se levantó y le agarró la mano antes de que saliera.
No lo entiendo – volvió a repetir – y quiero entenderlo. Necesito entenderlo. He estado a punto de volverme loco al ver que desaparecías, he trabajado con todas mis fuerzas en encontrarte, he confiado en un auténtico desconocido para que te salvara y casi me muero al ver que parecía imposible rescatarte. Merezco entenderlo.
Aelita lo miró con ternura y la obsequió con un cálido beso mientras lo abrazaba con fuerza. Cuando sus labios se despegaron, le susurró al oído:
Entiendo todo lo que has pasado y respeto tu decisión. Pero, te recuerdo que fue gracias a Yumi por lo que estoy aquí. Entiendo y respeto tu decisión, ella también lo hace. Por eso deberías respetar tu también la suya y no hace falta que lo entiendas.
Veo que no soy tan listo como creía, tu lo entiendes todo y yo no entiendo nada – dijo Jeremie, también al oído mientras le acariciaba el pelo
Eres listo Jeremie, no te subestimes – dijo la chica y se separó de él, se dirigió a la puerta y lo miró por última vez – además, esa fase tuya de chico incrédulo me gusta mucho.
Le guiñó el ojo y desapareció por el pasillo, Jeremie se quedó en su habitación algo colorado. Con un suspiro se tumbó en la cama y se quedó profundamente dormido.
El día siguiente amaneció soleado, David lo comprobó cuando abrió los ojos. Se había quedado dormido en la enfermería, con las manos vendadas. Se incorporó e hizo ademán de querer quitarse la gasa cuando entró la enfermera.
Ni se te ocurra hacer eso si no estás bajo mi supervisión – dijo la mujer mientras lo volvía a tumbar en al cama y se ponía unos guantes.
Pero, es que ya no me duelen las manos – dijo David, que volvió a incorporarse.
Eso gracias al Paracetamol y a que la quemadura está u mejor – dijo la enfermera y le quitó las vendas con rapidez – por suerte, solo dañó la epidermis con lo cual no es muy grave.
¿Seguro? Porque Jim dijo que... - quisó decir David
Jim es un exagerado, al igual que tu compañero Odd – dijo la enfermera meintras rebuscaba en un cajón de la estantería que tenía detrás – vino anoche tres veces para asegurarse que no te morías.
¿De verdad? - preguntó David mientras sonreías
Pues sí, y a la tercera se ganó un parte de castigo por molestar a un enfermo.
¿Le puso un parte de castigo? - dijo David, extrañado
Fue Jim, ya te he dicho que es un exagerado – la mujer encontró lo que buscaba y lo miró – como decía antes, es una quemadura leve pero debes pasar varias veces para que pueda administrarte esta crema cicatrizante.
Entiendo – dijo David y dejó que la mujer le extendiera aquel potingue por la zona rojiza – vendré en el recreo y a la hora de comer.
También por la noche antes de ir a tu cuarto y dentro de dos días estarás como nuevo – dijo la mujer mientras volvía a guardar la crema – sin embargo, es importante que protejas la quemadura para evitar infecciones secundarias.
Creo que tengo unos guantes en la habitación – dijo David mientras se levantaba – me pasaré por allí antes de bajar a desayunar.
Dicho esto, el chico se despidió de la enfermera y salió corriendo por el pasillo. Al llegar a su habitación, tocó varias veces para esperar a que Odd le abriera.
¡ODD! ¡ABRE LA DICHOSA PUERTA! - dijo al cabo de veinte minutos
La puerta se abrió y un Odd muy sonriente y con el pelo engominado se le lanzó a los brazos.
¡No estás muerto! - dijo mientras David intentaba safarse y entrar en la habitación.
Claro que no idiota – dijo mientras se ponía los guantes – una quemadura no mata a la gente.
¿Enserio? ¡Pues gracias a ti estoy castigado después de comer! - dijo Odd mientras cerraba la puerta y se encaminaban a la cafetería – Deberías agradecerme que me preocupara por ti.
Ni en sueños Della Robbia – dijo David con una sonrisa.
Se encontraron son los demás en la cafetería, comiendo tranquilamente en una mesa. Se sentaron y se unieron a la conversación.
David, hemos estado hablando sobre lo ocurrido y no sabemos que hacer – el informó Aelita – hay dos ideas, apagar el ordenador o dejarlo encendido mientras investigamos lo que pasa. Hemos llegado al acuerdo de votar.
Me parece bien – dijo David mientras se bebía su zumo
Yo voto por apagarlo – dijo Jeremie, sin mirar a su novia a la cara
Y yo – dijo William
Yo voto por dejarlo encendido – dijo Yumi, que había llegado poco después
Estoy de acuerdo – dijo Aelita
Pues yo creo que hay que apagarlo – dijo Odd, todos lo miraron con la boca abierta – no quiero que sigan pasando catástrofes.
No ha pasado ninguna catástrofe – dijo David
Amigo, con solo ver tus manos...
Yo voto por – dijo Ulrich mientras miraba a Yumi a los ojos – por dejarlo encendido.
Sabíamos cual sería tu respuesta – le dijo Odd y Ulrich le dio una leve patada debajo de la mesa
Somos tres contra tres – dijo Yumi – te toca desempatar a ti David
Bueno yo... - dijo el español mientras miraba las caras de sus amigos – yo creo...
Recupera lo que es mío, yo confío en ti.
Creo que deberíamos dejarlo tal y como está – dijo, los demás asintieron, la decisión ya estaba tomada.
Salieron de la cafetería callados, sumidos en sus pensamientos hasta que llegaron al patio, debían separarse.
Hoy tenemos clase – dijo Odd
Elemental Watson – dijo Ulrich
¿De verdad que no te habías dado cuenta? Las vacaciones terminaron ayer – dijo Yumi mientras sonreía.
A nosotros nos toca Matemáticas – dijo Aelita, mirando a Ulrich, que asintió
A nosotros Química – dijeron Jeremie y William a la vez
Pues a mi me toca Literatura – dijo Yumi distraídamente mirando el reloj, todavía quedaban cinco minutos.
¿Sabes lo que nos toca ahora Odd? - le preguntó David
No, ¿Y tú? - dijo Odd
¡Como que no! ¿Se puede saber donde tienes la cabeza?
¡Pensé que lo sabías tu! - se defendió Odd
¿Tu crees que si te lo pregunto es porque lo sé?
Mientras Odd y David se enzarzaban en una discusión, alguien avanzó hacia Yumi con un dedo sobre los labios para no ser delatada. Esa persona se abalanzó sobre la japonesa y el tapó los ojos.
¡Adivina quien soy! - chilló en japones
Sa...¿Saki? - Yumi se dio la vuelta
Feliz no cumpleaños querida primita – dijo la muchacha en un perfecto francés mientras le ponía un gorrito de cumpleaños a Yumi.
No me lo puedo creer – dijo esta antes de abrazarla, bajo la mirada estupefacta de sus amigos.
