Aquel día en el que Luka había actuado de una forma extraña ante Miku, pero aun así, luego de disculparse con ella por su "extraña" reacción, ambas bajaron al primer piso.
"Así que tú eres Miku, mi hija siempre habla de ti" saludó muy amablemente la madre de Luka.
Los ojos de Miku en ese instante se dirigieron a los de Luka, mientras que la otra avergonzada por lo que su madre reveló, en sus mejillas se mostro un leve sonrojo, pero su mirada aún seguía algo como "indescifrable".
"Así es, yo soy Miku Hatsune" sonrió disimulando su curiosidad.
"Que bueno por fin conocerte, soy la madre de Luka" sonrió y Miku le hizo una reverencia, "hmm me gustaría saber una cosa" dijo la mujer observando algo.
"¿Sí?" preguntó Miku.
"¿Por qué están tomadas de las manos?" cuestiono mientras reía un poco.
Cuando Miku y Luka observaron, era realmente cierto, ambas no notaron que inconscientemente se habían tomado de las manos.
Ambas se separaron al descubrir eso, era obvio que ocurría algo extraño allí… claramente obvio.
"Muy bien, es un placer jovencita" extendió su mano.
"No, el placer es mío" estrechó la suya.
"Bueno, si gustan ahora podemos comer galletas mientras disfrutamos de una buena taza de chocolate", invitó.
"Si no es mucha molestia" responde Miku, mientras que Luka le indica que la siga hasta la sala principal.
Las tres mujeres se sentaron en los asientos lujosos de la mansión, las dos jóvenes recientemente avergonzadas se sentaron juntas mientras que la madre de una de ellas se sentó en frente. El aroma de las rosas que se encontraban a escasos metros de Miku eran dulces, embriagante aroma de alegría que se destilaba por todo el lugar, a eso se le sumaba la buena convivencia entre ambas universitarias. Y también, la madre de la peli rosa.
El ambiente se puso mejor ya que Miku se sentía cómoda hablando con ellas, a esto se sumó Lulu, quien había preparado las galletas y mezclado éstas con los bizcochos que Luka compró.
Cuando todo estaba tan calmado y sereno, pues ya se estaban riendo y todo cuando aquellas nubes negras oscuras grises comenzaron a llorar.
"Oh no, a comenzado ha llover", musitó algo preocupada la oji-turquesa.
La Sra. Megurine noto la preocupación de la chica entonces ella se levanto de su asiento y llamo a Luka para hablar con ella en privado, mientras que Miku nada mas las observo.
"Hija que te parece si invitamos a que Miku se quede a dormir aquí esta noche" decía la Sra. Megurine.
"Es una buena idea" contestó contenta.
"Muy bien, entonces invítala y yo llamaré a sus padres para que lo sepan" se fue tras la guía.
"Ehh… Ok" regresó a la sala en donde la peli-turquesa estaba sentada.
En esa tarde Miku debía de quedarse con los Megurine, en ese transcurso muchas cosas pasarían. Afuera la lluvia se volvía poderosa, arremetía contra el viento con su gran fuerza, lo que provocó un pequeño tornado lluvioso, lo suficientemente potente para enfermar a alguien.
Pero Miku en ese momento solo olía las rosas rojas, dulce fragancia, y mientras más se acercaba Luka, el olor de aquella fragancia se hacía más fuerte, y más hermosa.
Miku levantó el rostro y pudo contemplar la belleza que envolvía a Luka en ese momento. Aquella camisa desabotonada, junto con el olor de las rosas, dejaban un claro sonrojo en la mejilla de la observadora invitada de los Megurine.
Este sentimiento se hacía más fuerte, a medida que aquella se acercaba, a la pequeña Miku se le pretendía encenderse su corazón de tanto que latía.
Cuando ya estaba a pocos pasos de llegar, la peli-turquesa se giró a mirar a la ventana para disimular su sonrojo que ya era rojo carmesí.
"Miku", algo atontada por la felicidad.
"Si luka" respondió ya sin el sonrojo en el rostro.
"¿Te gustaría quedarte a dormir?, es que afuera está lloviendo demasiado" observo la ventana que estaba cerca de ellas para luego volver a dirigir su mirada a la chica.
"Claro, pero debo avisarles a mis padres, verás…" trato de decir pero fue cortada por Luka.
"Mi mamá ya se está encargando de ello no te preocupes" sonrió dulcemente.
"¿En serio?, eso es muy bueno, agradezco tanta amabilidad de parte tuya y de tu madre" dijo un tanto sonrojada al ver esa sonrisa que tenia la peli-rosa y haciendo una reverencia.
"No es nada" musito aun con esa dulce sonrisa que le estaba dando solo a esa chica enfrente suyo.
"Ya está todo" apareció la Sra. Megurine, "Ya tus padres saben que te quedarás aquí y están de acuerdo con ese hecho" dijo muy amablemente a Miku.
"Entiendo muchas gracias" expresó con su mejor sonrisa Miku.
El reloj mostraba la hora exacta, seis de la tarde, siendo aún temprano, y con la tormenta de afuera, Luka tuvo una idea para matar el tiempo, seguro una de esas era y resultó ser…
"¿Un juego de ajedrez?" invitó a Miku colocando la caja de dicho juego de mesa en su cara.
"No sería mala idea, está bien" toda contenta y dejando de lado las fotos de Luka de pequeña a un lado, "gracias por mostrármelas Sra. Megurine, Luka era muy linda de bebé" sonrió y rió.
"¿QUÉ?" saltó Luka de un susto. "Quisiera saber qué acabas de ver Miku" expresó nerviosa y con algo de pánico, a lo que su amiga asintió mostrando las fotos, "Dios que vergüenza" con un sonrojo en sus mejillas.
Miku solo reía junto con la Sra. Megurine y a eso se le sumo Lulu, mientras que Luka solamente desviaba la mirada hacia otro lado para que no notaran su sonrojo tan notorio en la piel blanca de su rostro. Cuando el trío terminó de reír comenzaron a acomodar las piezas en su lugar.
"No tienes que ponerte tan así" decía cómicamente Miku a Luka que tenía el rostro como un tomate.
"Me viste en pañales, me da mucha vergüenza" contestó.
"Jejeje, entiendo" dijo y se sentó a jugar.
El ajedrez requiere de mucha habilidad mental, se tiene que pensar con cuidado, y tener una estrategia en la que confiar, si no se logra esto, no se puede continuar, se tiene asegurado perder la partida.
"Jaque" dijo Luka.
"Te equivocas, ¿o haces jaque a mi alfil?" rió.
Luka estaba tan concentrada en Miku que no tenía idea de sus movimientos, por ello convirtió su famosa reputación de chica brillante, a chica…
"¡Distraída, estás distraída y te equivocaste!" reía Lulu al ver que por fin su hermana tenía una digna contrincante.
"Bueno, bueno, ya está ¿no?" arrojó con algo de fastidio.
"Jajá, está bien" comprendió la oji-turquesa.
Así siguieron hasta que…
"Jaque" amenazó Miku.
Luka no se limitó a quedarse allí e intentó escapar, pero era imposible, debía de ser el final de todo el juego.
"Es decir, jaque mate"
Parece que al fin había alguien que podía superar a la gran brillante Luka Megurine, y lo hizo. Esta solo se mantenía en silencio.
"Pues" habló al fin Luka, "me ganaste" admitió sorprendida, "te felicito"
"Claro, gracias, y gracias por el juego"
"De nada" sonrió.
"Chicas, hora de la cena" avisó la madre de Luka.
"Ya vamos" contestó la peli rosa.
Ambas se levantaron y contaron para que estuviesen seguras de que las piezas fueran todas y que ninguna se perdiera.
"Le falta una pieza, al ajedrez le falta aquella pieza preciosa, a la cual todas ellas respetan y dan cuidado a la bella… pieza de cristal, la más frágil pero fuerte, aquella que tantos sentimientos extraños me trajo hasta ahora, y que aún… ¿los traerá?".
Los pensamientos de Luka perseguían un raro pero bello sentimiento a la situación que ocurría alrededor de ella. Todo producto de esos sentimientos que solo apuntaban a una sola cosa, el amor.
"Aquella pieza poderosa pero delicada, tiene mi corazón dando tumbos, al mismo tiempo, ella cree perderla y por ello necesita de su atención… ¿se la dará?"
Luka tenía la cabeza metida en esos pensamientos mientras guardaba el juego.
"¡Luka! Desde hoy te hablamos, deja la distracción para después y ven a cenar" se enfadó Lulu.
"Ah, sí voy" dijo yendo a la mesa.
Cuando por fin Luka llega a la mesa, logra salir de sus pensamientos que tanto le daban forma romántica a la situación. Un timbre suena, alguien tocaba la puerta. La Sra. Megurine se acerca a ella y la abre. No es más quien que el padre de Luka que entra y luego de depositar su valija y su chaqueta en el ropero después se dirigió al comedor cuando llego a la entrada se fijo que había alguien más en ese lugar. Entonces Miku se levanta al notar al Sr. Megurine.
"Es un placer conocerlo, mi nombre es Miku Hatsune" decía la chica mientras lo saludaba
"El gusto es mío, soy el padre de Luka" dijo este con una sonrisa en su rostro.
"Papá ella es mi amiga, la he invitado hoy a venir a la casa" musito Luka mientras observaba a su padre
"Está bien hija" decía el Sr. Megurine tomando haciendo
Mientras la Sra. Megurine servía la comida que ella había preparado, Miku pudo notar que la comida era bastante buena, no era de extrañar considerando que la casa era más bien una mansión.
"¿Apeteces?" preguntó Luka.
"Ah, sí" contestó mirando con ganas la comida.
Luego comenzaron a hablar de las vacaciones, que harían en ellas, etc.
Ni bien esto termino, todos ansiosos por ver la tele, e invitaron a Miku quien aceptó cortésmente.
En la televisión se detuvieron en un canal a oír a una gran cantante, sus canciones inspiraban felicidad, la voz de aquella mujer era tan serena, delicada y amable, Luka mientras oía la canción, no podía evitar no ver a Miku que disfrutaba de esa música.
"Estoy segura de que esa canción es perfecta para ti, estoy segura que todas las palabras te pertenecen al igual que… ¿Qué mi corazón?"
Tratando de adivinar qué era ese sentimiento, Luka de nuevo volvía con sus pensamientos infantiles románticos.
El tiempo escuchando música acabó, y llegó la hora de dormir.
"Muy bien chicas es hora de que vayan a dormir" dijo el Sr. Megurine mientras observaba a las dos adolescentes sentadas en el sillón.
"Está bien papá" musito Luka levantándose de su asiento acto seguido por Miku.
El Sr. Megurine solo observaba como las dos chicas se levantaban de su respectivo asiento y se dirigían hacia las escaleras, pero Luka antes de llegar a las escaleras regreso para abrazar a su papá.
"Buenas noches papá" decía mientras lo abrazaba.
"Buenas noches hija que descanses" le respondió mientras le correspondía el abrazó a su querida hija.
Miku nada más los había observado al pie de las escaleras, después de las buenas noches Luka se dirigió hacia donde estaba su amiga esperándola, al llegar junto a ella nada mas le dio una sonrisa dulce.
"Vamos Miku, se está haciendo tarde" musito Luka, mientras comenzaba a subir las escaleras.
"Está bien, buenas noches Sr. Megurine" decía mientras comenzaba a subir las escaleras con Luka.
Cuando ya habían subido se dirigieron por el pasillo hacia la habitación de Luka, cuando de repente notaron que la Sra. Megurine salía de la habitación que estaba al lado de la de Luka.
"¿Mamá que hacías?" interrogo Luka a su madre.
"Nada en especial hija, solo estaba arreglando la cama para que Miku pueda dormir bien" declaro la Sra. Megurine con una sonrisa en su rostro.
"Muchas gracias por dejarme quedar Sra. Megurine" decía mientras sonreía.
"De nada querida" musito sonriéndole "bueno ya es muy tarde así que es mejor de que se vayan a dormir chicas" les regaño.
"Está bien mamá" decía Luka mientras le daba un abrazo "buenas noches" musitaba en el abrazo el cual su madre se lo correspondió con todo gusto.
Después que se dieron las respectivas buenas noches, la madre de Luka se dirigió escaleras abajo para asegurarse de algunas cosas, dejando a las dos chicas solas.
"Bueno será mejor que vayamos a dormir" musito Luka "buenas noches Miku" le dijo mientras miraba a la peli-verde.
"Si creo que tienes razón" declaro Miku "bueno que descanses Luka-San" fue lo último que le dijo antes de cerrar la puerta de su habitación.
Después de eso Luka entro a su habitación se metió en su cama para poder descansar, pero había algo que sentía que le hacía falta, pero no sabía qué cosa era. En la otra habitación una chica de ojos azules se estaba preparando para dormir, después de ponerse una pijama que Luka le había prestado se metió en su cama.
Continuara…
