Perdón la tardanza, pero es que ando de vacaciones aun y disfrutaba mi libertad jajaja xD, además de que mi querida novia y sister no me dejaban tranquila sino iba al médico ya que ando enferma desgraciadamente, pero bueno, espero que les guste este capítulo, el fic lo pienso hacer largo, va ser el primero que tendrá más de 10 capítulos, espero poder actualizar mas seguido x3

Dejen review, sus review hacen que este fic siga con vida es lo que lo alimenta *-*

Aclaro que Vocaloid no me pertenece, solo he tomado prestado los personajes para divertirme un rato con este fic que me ha gustado escribir =D


Capítulo 4:

Aquel beso, aquel desahogo, tan fuerte e intenso y a la vez, enriquecedor. Luka cerró los ojos para sentirlo una vez más, mientras que adornó el cuello de Miku con sus brazos, ese tacto hizo que su compañera decidiera tomarle las mejillas a modo de caricias… pero todo eso…

"¡LUKA MEGURINE!" aquella voz de notable carácter de una mujer de mayor edad que ellas.

Que lamentable, aquella mujer había roto el momento de paz de nuestras protagonistas al igual que cuando se rompe un cristal y este se ve en pequeños pedazos en el piso.

El dúo se separó rápidamente y Miku se hizo a un lado avergonzada. Luka todavía seguía en el piso y contra la pared.

"¿Madre?, yo… Puedo explicarlo" entonaba su voz temblorosa y débil.

"Venga conmigo señorita" mientras hacía ademán con su dedo índice.

"Hm… Sra. Megurine, la culpa es de Rose que me empujó luego de que Luka y yo cayéramos escaleras abajo" sentenció y defendió.

"Ya veo" solo atinó a decir pero no muy convencida de lo que Miku decía.

La Sra. Megurine aún no estaba del todo convencida de esa pequeña declaración que le había hecho Miku, por lo que dirigió su mirada hacia la de su hija para poder observarla antes de decirle algo.

"Luka necesito hablar contigo un momento… A solas" fue lo último que dijo antes de dirigirse hacia la cocina y sentarse en una de las sillas que estaban frente a la mesa.

Miku y Luka notaron que la Sra. Megurine se había ido para la cocina y en ese preciso momento, ambas chicas se volvieron a ver una a la otra, mantuvieron ese contacto por unos momentos hasta que Luka dirigió su mirada hacia el piso rompiendo el contacto visual que tenían.

Miku noto la mirada triste de su amiga y se sentía mal por ella, ya que tal vez su madre la castigaría o peor aun le prohibiría que se viera con ella, eso ultimo hizo que su mente dejase de pensar y se quedara en un completo silencio. Ella no quería que eso sucediera, ya que sentía que alrededor de Luka no había nada que la hiciera estar triste, y eso para ella era muy raro, ya que ninguna de sus amigas la hacía sentir así, por lo que ella debía ser "especial".

"Luka, ¿estás bien?" pregunto con algo de preocupación mientras dirigía su mirada hacia ella.

"Emm… Sí, no te preocupes Miku" dijo con una voz muy baja, mientras seguía mirando el piso sin ningún punto fijo.

Ahora estaba más preocupada que antes, ya que Luka no era así, bueno lo que su amiga le contaba de ella no se parecía a nada de lo que estaba observando en estos momentos, ella le decía que siempre estaba feliz y la admiraba por no tener problemas o algo por el estilo, pero al parecer se había equivocado. En estos momentos parecía tan triste y asustada de lo que su madre le podría decir sobre esa escena que observo hace unos pocos minutos en las escaleras.

"Pobre Luka, me siento muy mal por ella, ya que no tiene la culpa de que nos hayamos besado" se sonrojo al pensar eso ultimo.

Mientras Miku seguía con sus pensamientos Luka estaba muy preocupada de saber lo que su madre le diría por ese beso. Aunque siendo honesta consigo misma, le había gustado ese beso, deseaba que su madre no se hubiera aparecido justo cuando Miku le había correspondido.

"¿Sera que ella siente lo mismo que yo? ó ¿Solamente se dejó llevar por el momento?" ese último pensamiento hizo que se sintiera más triste de lo que estaba.

Las dos chicas estaban sumidas en sus pensamientos que no notaron que la madre de Luka había vuelto para ver lo que demoraba tanto a su hija, entonces nota que ambas chicas estaban con la cabeza baja, eso le daba a entender que se sentían mal, por lo sucedido.

La Sra. Megurine solo sonrió al notar cómo se encontraban ambas chicas, nunca había notado a su hija así de triste, incluso ni siquiera pensó que lograría ver a alguien que se preocupaba por ella, ya que la confesión que le había hecho Miku hace unos momentos la dejo impresionada aunque no lo demostró.

"Al parecer Luka encontró una buena amiga e incluso tal vez podría haber algo más que amistad, aunque eso no está a mi criterio" pensó la Sra. Megurine.

Las dos chicas después de un largo tiempo de estar observando el piso, notaron que había alguien más en la misma sala en donde se encontraban ellas, subieron su mirada para encontrarse con la madre de Luka que las estaba observando determinadamente, aun así ninguna de ellas hablaba, hasta que Luka hablo.

"Emm… Lo siento madre, me distraje y no me dirigí a la cocina para hablar contigo" decía mientras volvía a bajar su mirada al piso.

"Bueno, no te preocupes hija, yo se que debes estar muy arrepentida de todo, pero en estos momentos necesito hablar contigo seriamente, así que Miku perdona pero te tendré que pedir que nos dejes a solas" decía, mientras observaba que la mirada de la chica había cambiado de dirección hacia su hija "Bien, entonces Luka ¿qué esperas'" volvió a llamar, observo como su hija levantaba la vista y había entre abierto sus labios.

"Miku no te preocupes, estaré bien, ve a dormir ¿sí?" musito, mientras observaba a su amiga.

"Está bien Luka" suspiro "Buenas noches Sra. Megurine" fue lo último que dijo antes de subir las escaleras para así dejar solas a madre e hija.

Después que Miku se marchó, la Sra. Megurine paso al lado de su hija para dirigirse hacia la sala de star en donde podrían hablar tranquilamente sin que nadie las interrumpiera, después de ver hacia donde iba su madre, Luka le siguió después de unos instantes de estar inmóvil.

Al llegar a la sala, ambas se sentaron en los sillones que decoraban a esta dándole una cálida sensación de re confortamiento, aunque en esos momentos Luka no tenia eso en mente, estaba muy nerviosa por lo que su madre le iba a decir porque para que le haya pedido de favor a Miku que las dejara a solas tenía que ser algo grave.

"Espero que lo que mi madre me diga no sea nada grave, ya que no estoy en buenas condiciones para soportar alguna prohibición por lo del beso" pensó, mientras observaba las rosas que estaban sobre la mesita de cristal.

"Luka Megurine" empezó la madre.

"Dime" inquirió con preocupación.

"¿Me puedes explicar aquello que vi hoy cuando venía bajando las escaleras?" dijo con algo de dureza y con los ojos cerrados.

"Pues…" no sabía para donde correr, quería que la tierra la tragase, "Rose empujó a Miku contra mí cuando caímos de las escaleras a causa de la gata…"

"¡Eso ya lo sé!, si solo eso quisiera escuchar, no te habría llamado aquí, con solo escuchar a Miku me hubiese bastado, pero no"

"Ya veo madre, te prometo que nunca se volverá a repetir" lanzó decidida.

Ni la propia Luka se convencía de sus propias palabras, pero de algún modo su madre tenía que entender, aún si eso significaba no poder seguir viendo a Miku.

"Bueno, quiero que sepas que eso no está bien, eso no es común ni normal, espero entiendas"

"Entiendo a la perfección madre, y lo respeto" se levantó. Ya se iba hasta que, "¿madre, me dejarás seguir viendo a Miku?

Esa pregunta cayó de sorpresa a su madre que luego de eso siguió observándola fijamente antes de responder, esos silenciosos segundos eran eternos para Luka.

"Sí, puedes seguir viendo a Miku" contestó a la inquietante pregunta de su hija.

"Muy bien madre, muchas gracias" se fue.

Oscuro, tarde y frío, su madre siguió en la sala pensando sobre lo que había visto y había vivido su hija, pero tuvo un extraño recuerdo acerca de la situación. Ella también había pasado por una situación parecida, realmente, ¿por qué entonces reto a su hija si ella sabía cómo se sentía? Simplemente por no recordar que no se trataba de nada malo sino que de un simple incidente que podría llegar a crecer con el tiempo y convertirse en lo que no era.

Esa misma noche Luka volvió a su cuarto a dormir, esperando a que llegará ya el próximo día, esperando a que su madre no volviera a hablarle del asunto. Si bien estaba entrando en sueño, con su último y diminuto uso de razón, empezó a comprender que esos sentimientos de confusión, se habían dispersado una vez selló sus labios con los de Miku.

Levantó sus manos hacia arriba un poco, "Por qué siento como que ese beso acabó con todo mi nerviosismo confuso?, quizás…" se le venía a la mente aquel beso, "No importa ya", sonrió cerrando los ojos, "lo único que importa de esto es que siento un profundo sentimiento romántico hacia mi querida Miku se despertó en mi" abrazó sus manos entre ellas.

Miku después de lo sucedido pudo dormir bien, aunque antes su cabeza no se lo permitía, sabía que quizás Luka no la estaría pasando tan bien, pero cuando pegó su oído a la puerta, recibió un pequeño ruido de los pasos de Luka, sabía que eran de ellas porque se había tomado la molestia de observarla y escuchar sus pequeños pasitos con las pantuflas. Entonces al reconocerlos, pudo recostar su cuerpo enormemente ansioso, deseoso de dormir y con la mejor calma del mundo para hacerlo, ya que, ella no tuvo problemas para darse cuenta y aceptar sus sentimientos hacia su amiga.

Al día siguiente todo parecía ir bien, Luka se levantó temprano y se fue donde Miku para levantarla y así desayunar.

La pelirrosa entro al cuarto y cerró la puerta muy despacio para no hacer ruido alguno, se acerco sigilosamente con sus pasos y se quedó algo muda ante tal apreciación, Miku dormía pacíficamente con sus brazos alrededor de su almohada. Una imagen tiernamente dulce y bella, Luka retomó sus pasos y se acercó a su rostro.

"No te dejaré sola… Pase lo que pase" dijo esto último y cerró sus ojos, se acercó más lentamente y le dio un beso.

Mientras le besaba su mejilla, de su ojo izquierdo emergía una lágrima… ¿qué significaría? Quizás el dolor de no saber si a Miku le había gustado la situación por la que pasó la noche anterior.

Una vez se separó, su musa que le inspiraba placer y amor, despertó de sus sueños, abrió sus ojos y ella encontró a su 'amiga', quien no dejaba de mirarla, y a la cual limpió ese trozo de lágrima que extrañamente salía de su ojo izquierdo. Luka al notar que Miku se había despertado se alejo lo más rápido posible para que no se sintiera incomoda o molesta por el acto que había hecho sin permiso de ella. Cuando noto que Luka se había alejado de ella se incorporo de su cama, para poder estirarse.

"Buenos días Luka" saludo mientras se ponía sus pantuflas.

"Buenos días Miku, ¿Qué tal dormiste?" interrogo dirigiendo su mirada hacia ella como queriendo saber lo que su amada le diría.

"Muy bien gracias, y tu ¿qué tal dormiste?" le devolvió la pregunta, mientras la observaba.

"Emm… Pues bien… Eso creo" sonrió "Solo venía a decirte que bajáramos para ir a desayunar" musito, mientras dirigía su mirada hacia la ventana que se encontraba al lado de la cama en donde Miku había dormido.

Miku había estado observando todas las acciones de Luka después del beso que le dio en su mejilla, noto que parecía muy distante. Eso último hizo que en su corazón se sintiera un dolor inexplicable, mientras dirigía su mirada al piso.

"Me gustaría poder saber lo que Luka piensa y siente por mí, pero no creo que ella sienta lo mismo que yo, además creo que la Sra. Megurine le dijo que ya no nos viéramos" pensó, mientras seguía viendo el piso sin ningún punto fijo, solo que esta vez una lagrima recorrió su mejilla para caer a este.

Luka dirigió su mirada hacia Miku, pero cuando lo hizo se sorprendió y preocupo ya que noto que estaba llorando. Ella tenía una teoría clara en su mente pero quería escuchar primero la razón del porque estaba llorando, así que sin más en que pensar se dirigió hacia ella y le puso su mano en una de sus mejillas para poder levantarle la vista.

"¿Qué sucede?" pregunto Luka, mientras miraba a Miku.

"Pues… yo… dime tu primero" esquivó la pregunta, "¿Por qué llorabas cuando me besaste?, no creas que no me di cuenta, por eso te limpié la lágrima"

"Yo…", se quedó muda por unos instantes, "Rayos, era obvio que se daría cuenta pero, lo utiliza en mi contra para no responder, pero a pesar de eso, se ve muy linda al tratar de protegerse de mis interrogantes". Al pensar lo último se puso levemente sonrojada.

"¿Por qué no me contestas primero. Y por qué estas sonrojada?" mirándola extrañada.

"¡Luka, Miku, a desayunar!" se escuchó una voz que provenía de lejos.

"Bueno vamos" dijo acercándose a la puerta, "O será peor si no nos apresuramos créeme" la abrió y salió de antemano para evitar responder a su amada que seguía adentro sin saber qué cara poner.

Abajo una Miku llegó saludando a la familia, la Sra. Megurine, Lulú y el padre de dichas niñas, y no olvidar de la autora de la situación incómoda por la que había pasado minutos antes. Esa misma persona estaba comiendo unas tostadas, Miku se acercó al frente de ésta y la miró de reojo.

"Me sentaré aquí" dijo.

"¡Luka!, se te olvidó esperar a Miku" le reprimió su madre.

"Oh, perdón" musitó por lo bajo.

"Jeje, no se preocupe Sra. Megurine, si tiene hambre que coma" rió finalmente y la otra la mira sorprendida.

"No te dejaré comer tranquila hasta que me digas qué pasa" pensó con decisión la invitada de la casa.

"Muy bien, podemos empezar" concluyó la Sra. Megurine por la espera a devorar el desayuno.

Mientras todos hablaban de cosas cotidianas y de las vacaciones que vendrían, etc. Luka no dejaba escapar un solo movimiento de Miku, si tomaba de un cubierto, ella la observa, bebía café, ella la observaba, y así sucesivamente. Luka bebía sorbo a sorbo en cuanto miraba a su kouhai (N/A: usado para referirse a una persona de menor rango, posición o edad).

Miku por otro lado se sentía algo incómoda por ello, y como notaba el extraño comportamiento de Luka, no dudo en darle una patada de dolor a muy pequeña escala, era solo cuestión de llamar su atención. Debido a eso, se inició una competencia por quien tenía la mirada más intimidante en aquella mesa.

Ni el más de las miradas bastaba, ambas queriendo saber lo que la otra pensaba, esto ya no era la típica situación en donde la pareja se preocupa en saber qué le ocurre a la otra, los comportamientos de estas chicas solo mostraba a un par de niñas jugando como cuando lo hacían con sus compañeros del jardín compitiendo por quien armaba el mejor castillo de cubitos. La mesa se había convertido en su sala de juego.

Patadas, miradas ofensivas, nada estaba fuera de juego, Luka recibió una patada bien fuerte por parte de Miku entonces no pudo evitar dar un ruido de dolor.

"¡Auch!" intervino a su madre quien hablaba.

"¿Sucede algo?" espetó sorprendida su madre.

"Sí, ¿Qué te ocurre Luka?" agregó Miku para completar un doble ataque de preguntas a la chica nerviosa, y quien la miró con algo de dureza.

"No nada, disculpen" dijo y calló.

"Bien" y prosiguió su madre.

Cuando por fin acabó todo Miku se despidió de todos y cada uno de la familia, salió por la puerta acompañada por Luka quien la acompañaría hasta la estación de tren.

Ambas caminaban por la acera, ninguna quería dirigirse la palabra, las tonterías que habían hecho en la mesa sonaba ridículo para jóvenes de su edad, y más, el responder esa pregunta planteada en la mañana, la cual sería quizás un desperdicio arrojarse a la otra, si no sentía lo mismo. Pero, ¿era realmente así?

Las calles, como indefensas de ellas, se hacían cada vez más largas y su incomodidad se hacía notoria a medida pasaban los minutos. Uno que otro toser, tragar saliva que se escuchaba de ahí a la china etc.

Las palabras no existían solo el viento se escuchaba, aquellos susurraban cosas impensables, verdades inesperadas de la otra, pero ambas protagonistas de la escena, muy distraídas para escuchar los susurros del tiempo.

"Hoy lloverá" rompió el hielo Luka sin darse cuenta y señalando el cielo.

"¿Eh?, ah, sí es verdad" respondió.

"Miku, ¿me puedes decir qué es lo que te pasa?" interrogó seriamente mientras la miraba fijamente a sus ojos.

"Luka… yo…" calló, no sabía si decirle o no.

"¿Por qué no hablamos un poco?" dirigiéndose a un callejón.

Miku solo la siguió hasta cierto punto, en donde el cual nadie las vería, el callejón algo estrecho pero cómodo. Luka tomó a Miku de su muñeca y la jaló hasta arrinconarla contra la pared. Hecho que dio lugar a una Miku sentirse incómoda, más aún con Luka y su cabeza gacha, y para completar, sus cabellos tapaban su rostro.

"Ya no aguanto más" dijo ésta.

"¿Lu… Luka-san?" se inquieto al verla de tal manera.

"Miku, ese beso no fue accidental, dime que no" y alzó la vista a su amada, "Yo… no estoy completamente segura pero, ¿tú que sentiste ante todo eso?" empezó a llorar.

"Luka-san" sonrió, "entonces era eso que te tenía tan preocupada" mantuvo su sonriente semblante mientras a ella también le caían lágrimas pero de felicidad.

"Miku…"

"Yo te amo Luka" sorprendió a su amada quien al escuchar eso abrió los ojos como platos.

"¿De… De verdad?" tartamudeó.

"Así es. Y me alegro que tú también sientas lo mismo, esto quiere decir que hemos estado llorando por nada, porque si nos hubiéramos aclarado antes, no habría lágrimas, ni siquiera en ese beso de parte tuyo, el cual me gustó" volvió a sonreír y limpio las lágrimas de su compañera.

Luka no podía creer lo que escuchaba, realmente era real, y en esos momentos, solo asintió con la cabeza a modo de aceptación y también limpió la dulce e inocente lágrima de Miku.

"Yo te quiero a mi lado… siempre" decía Miku mientras la abrazaba con fervor de felicidad para ambas. Luka respondió el abrazo con mismas ganas, y allí, un cuarto y dulce beso, se produjo con tanto cariño como amor.

Y quien diga que la tercera es la vencida, no está totalmente de acuerdo, ya que el número cuatro fue la bomba que estalló el corazón de nuestras chicas…

"Luka" susurró a su oído, "no quiero que me abandones, porque yo no lo haré"

Luka que tenía a su peli turquesa amiga recogida en su pecho como su protectora, cerró los ojos y la abrazó aún más, para luego decirle.

"Yo tampoco te dejaré Miku… jamás" besó su frente con re cargadora paz interior, al saber que era correspondida, y entonces… era inmensamente feliz.

Continuara…