Asdfghjkl chicos/as! D= discúlpenme otra vez por haberme tardado tanto, pero este mes ha sido tan jodió y ajetreado, que no había tenido tiempo para poder editar el capitulo del fic y subirlo, pero ahora que tengo tiempo podre hacer que mi imaginación vuele con los demás capítulos que aun no tardan en llegar =D, espero que esta continuación sea de su agrado y dejen reviews, saben que eso es lo que alimenta este fic y lo mantiene con vida, ademas de que me suben los ánimos para poder continuarlo y no abandonarlo ;D

Sin mas que decir me despido esperando volver con otra continuación, ciao y que disfruten de este pequeño trozo de lectura~


Capítulo 5

Con todo lo que sucedía alrededor de las chicas, no podían imaginar otra cosa que la felicidad de sus propios corazones. Tanto así que no se les paso por la cabeza otra cosa.

La tarde de aquel día se hallaba soleada, perfecta, y era poco decir eso, nada más hermoso que el saber que la persona que tu amas, te corresponde y comparte esa mera alegría de corazón, ya que dos corazones ahora eran uno. Simplemente un sentimiento de felicidad inexplicable, sin reservas y totalmente inmenso, dulce esplendor del alma cuando encuentra la completa felicidad, ese bienestar absoluto y completo.

En esos momentos, indescriptibles sentimientos se posaron por la peli-turquesa, luego de separarse de su compañera por un instante, ya que… su hermano le gritaba desde atrás, a la entrada del callejón. El susodicho se encontraba parado, tanto como sorprendido y a la vez indignado por la situación que tuvo que ver.

"¡MIKU!" alertó el aludido.

"¿¡Hermano!?" respondió separándose de su amada Luka.

A lo que Luka apuntó a pensar es que, un problema bastante grande se le venía encima a su peli-turquesa amiga, ya no tanto amiga claro, pero era un clima tan bello y conmovedor al principio, que se convirtió en un horror de película, Luka se agarró de sus cabellos y lentamente comenzó a girarse, y lo que captó ver es a una Miku siendo regañada por su hermano mayor.

La tensión de aquel momento era enorme y a la vez doloroso, ¿cómo reaccionar ante una situación así?, difícilmente entender qué acción tomar tanto para Luka como Miku.

En un cierto momento el hermano de la joven la tomó de la muñeca y se la llevo de ahí, nada más agregó:

"¡Nuestra madre estaría igual o peor que yo si te viera con esa chica!"

Para luego llevarse a Miku quién miró por una vez más, a Luka. Sus ojos ya no tenían ese brillo había muerto, aquella hermosa escena que por fin habían llevado ansiando desde tiempo ambas, se había roto y desintegrado como una rosa que muere marchitándose por falta de agua. Sus sollozos y súplicas no pudieron hacer nada contra semejante carácter del chico.

Luka solo pudo apreciar la horrenda escena que no quería ver, más sin no poder hacer nada, solo se quedó recostada contra la pared de aquel mismo callejón, cubierta por lágrimas y deseos de morir, ¿Por qué tenía que pasar eso?, sus ojos se cerraron al ver desaparecer la figura de aquella chica que pedía a súplicas y perdón que la soltará.

"Miku…" dijo y quedó totalmente aterrada ante tal situación y llorando expresó, "Si tan solo pudiese hacer algo…"

Entre tanto lío, Miku quien no dejaba de llorar, se expresó firmemente ante su hermano que ella amaba a Luka sin importar lo que él o sus padres piensen. Su hermano en un intento desesperado de hacerla callar y a la vez, hacerla entrar en razón, la abofeteó. El sonido del impacto tanto se oyó para la pobre chica como para un pequeño pero doloroso punzante puntazo en el pecho de Luka.

Miku Hatsune, al ver que no podía dar a entenderse, salió huyendo de su hermano luego de dispararle una mirada desdeñosa que provenía desde lo más recóndito de su alma.

"¡Miku!" se volvió a oír en esa tarde.

Pero su hermana caso omiso hacía ante tal pedido, solo quería irse lo más lejos posible de él, y encontrar a su amada Luka, que lejos ya estaba del mismo callejón que antes le había traído sorpresas buenas como malas.

Luka, sin más que hacer se vio obligada a retirarse de la escena antes producida, pero, alguien veía venir a lo lejos. Era Miku, la muy malcriada por sus sentimientos llegó a escaparse de su nii-san (N/A: quiere decir hermano mayor).

"¿Mi… Miku?" dudó y tartamudeó Luka.

"¡Luka!" gritaba de felicidad aquella niña.

"¡Miku!" corrió a ella.

Ambas otra vez reunidas en un abrazo, y con sus respectivos rostros en los que se reflejaba la tristeza, pero en tan solo unos segundos se convirtieron en una sonrisa eterna de esa tarde de marzo. Ambas chicas estaban muy felices de estar juntas una vez más, pero eso acabo tan pronto como inicio, ya que el hermano de Miku la volvió a jalar de su muñeca para poder llevársela.

"¡Mikuo Suéltame!" mandaba mientras tiraba de su mano para poder liberarse del agarre de su hermano.

"¡Claro que no te soltare!" respondió mientras tiraba más de la muñeca de su hermana.

"¡Pero es que tu no comprendes nada, déjame explicártelo!" seguía aun con su tira y jale.

"¡No Miku!, a mi no me debes explicar nada, a quien le debes explicar esto es a nuestros padres" dejo de jalar de su muñeca para poder enfrentarla.

"Pero nii-san, tú y mis padres no comprenderían nada de lo que yo siento por Luka" mientras se soltaba del agarre de su hermano y se alejaba un poco de él.

"Por que estas tan segura de que no te comprendería, aparte soy tu hermano" dijo mientras cruzaba los brazos.

"Mikuo" susurró, "es que yo…" bajo su mirada. "Yo… yo amo a Luka" subió la vista con gélidas lágrimas.

Mikuo se hallaba helado y distante ante aquellas palabras, ¿sería cierto?, ¿su hermana enamorada de una chica?, por un momento todo a su alrededor se congeló para dar cabida a una enorme interrogante que cedía a los nervios, no solo por tratarse de su hermana, sino que también por ya saber lo que seguro respondería.

"¿Dices que estás enamorada de esa chica?" dijo un tanto petrificado apuntando a Luka.

"Sí. Hermano entiende, no hay nadie que me haga sentir lo que Luka puede" agregó.

"Pero… pero eso… es imposible, no te puedes enamorar de… de una chica" a todo esto seguía apuntando a Luka.

"¡Mikuo!" accedió a una cachetada para él. "¡Entiende, yo puedo amar a quién quiera, no necesito pedir tu permiso!", se calmo, "sé que si mis padres entienden lo que siento y lo aceptan, ellos me darán su apoyo"

En ese momento extremo de malas sensaciones, Mikuo intentó tratar de comprender lo que su hermana decía, pero aún así, no podía aceptar tal hecho, por lo que lo llevo a una sola cosa.

"Miku nos vamos" sentenció y agregó, "si mis padres lo permiten, dejaré que estés con ella, pero por ahora, déjame llevarte a que le digas la verdad, ellos merecen saberlo, y ahí veremos si aceptan tu relación o no"

Luka había visto toda la escena que el hermano de su amada había hecho, pero eso no le importaba en lo absoluto, ella estaba preocupada por la chica que estaba siendo jalada por este, para así llevarla ante sus padres y confesar su relación. En ese momento ella tenía que ayudar a su musa, solo que se sentía algo temerosa de que el hermano le dijera o hiciera algo.

"Que hago… ¿debería enfrentarme al hermano y sus padres o irme para mi casa?" mientras observaba a su musa "Pero si la amo debería hacer algo para ayudarla, ya que el amor esta sobre todo… si eso haré la ayudare y me enfrentare con sus padres" ese último pensamiento fue la elección que tomo.

Después de haber tomado la decisión correcta, comenzó a caminar hacia donde se encontraban los dos hermanos para así poder ayudarla, que al parecer necesitaba ayuda de ella, pero cuando se estaba acercando noto que una limosina se acercaba hacia donde estaba, ella ya sabía que eran sus padres que la venían a buscar.

"Hm… Porque se tenían que presentar en un momento tan inoportuno como este" mientras observaba la limosina que se había estacionado casi cerca de ellos "Aunque la verdad es una gran oportunidad para poder decirle a mis padres sobre mis sentimientos y poder ir con los de Miku para hablar de lo mismo" pensó.

Luka estaba sumida en sus pensamientos, hasta que sintió una mano en su hombro que la obligo a salir de sus pensamientos y dirigir su mirada hacia esa persona que la estaba tocando. No era nada menos que su madre la que la había sacado de sus pensamientos.

"Cariño ¿estás bien?, te noto algo fuera de sí" interrogo con algo de preocupación la Sra. Megurine a su hija.

"Ahh no madre, estoy bien, solo estaba pensando eso es todo" respondió mientras le sonreía.

"Bueno, si tú dices que estas bien te creeré" aclaro, mientras observaba a su hija que tenia la mirada fija en su amiga que no estaba tan lejos de ellas.

"Madre dime ¿qué hacían mi padre y tu por estos lados?" interrogo la peli rosa a su madre.

"Bueno veras hija, salimos de casa cuando tú y Miku salieron, ya que tu hermanita nos dijo que a Rose la tenía que llevar al veterinario para el chequeo de cada mes" dijo mientras observaba a su hija menor en el auto acariciando a la gata.

"Entiendo madre" colocó una media sonrisa.

"¿Qué ocultas hija?" y observó a una Miku siendo jalada.

Antes de poder decir nada su hija al no poder articular palabra para detenerla, le tomó del brazo para así lograr su cometido dicho, Luka esbozó una cara de preocupación al imaginar lo que le diría su madre luego de la confesión.

"Madre" dijo al fin, "¿Podría decirte algo?" silenció.

"Claro hija, dime" ya pensando en lo que arrojaría a su cara.

La fría certeza de que algo no andaría bien luego de eso, congelaba el cuerpo de Luka, que de igual manera, sabiendo que sería un gran riesgo, tenía que ayudar a Miku y contándole a su madre la verdad ya sería un paso para convertir su amor en algo bien visto por sus padres. Pero… ¿Lo aprobarían?, ya mencionado antes, tenía que intentarlo.

"Madre… yo, verás madre" le toma de las manos, "El beso que viste el otro día, no era un accidente, es decir, sí era un accidente pero, gracias a Rose pudimos darnos cuenta de que estamos hecha la una para la otra, simplemente…. Yo amo a Miku Hatsune"

Su madre no solo no podía creer lo que escuchaba, sino que también, no veía nada de malo aquello dicho por su hija, más bien se alegraba de ella, al ver que no era nada verdaderamente tremendo, nada más colocó una mano en el hombro de su hija que la miraba sorprendida, ella tal vez esperaba algún tipo de grito desaprobatorio de parte de su madre quizás.

"Bueno hija, si eso es lo que piensas" la abrazó.

"¿Qui… quieres decir que… que lo aceptas?" y de su fina piel se deslizo una cálida y larga lágrima.

A todo esto que tan bello parecía, Miku seguía siendo arrastrada por su hermano que se la llevaba a la parada del tren, lejos de Luka, y lejos de aquellos sentimientos que unidos eran uno solo, pero que esta vez, sería difícil volver a juntarse.

"Luka" susurró en un sollozo.

"Luka… ven a buscarme, por favor ven, te necesito… sino vienes yo…" pensó y luego "¡LUKA!" arremetió.

Y lo último que Miku vio fue a una Luka apartar a su madre para luego correr tras ella, con desesperación y a toda carrera, para alcanzar a su amada.

Una extraña figura se asoma a mirar por esos lados, irreconocible, totalmente extraña. Esa misma observaba con cautela a aquellas dos señoritos que pretendían unirse, claro que desde un lugar en donde nadie la veía, ésta fijo sus ojos en una de ellas, pero ¿cuál?

Dando seguimiento a nuestras dos protagonistas, podemos apreciar como Luka alcanza a Miku, pero el hermano inmediatamente le sugiere que si no quiere problemas, que se detenga y que le deje llevársela para así poder aclarar las cosas con sus padres de manera racional, por lo tanto, Luka no hace más que obedecer a tal orden, y mientras se alejan en el tiempo, ella dispara lágrimas fugaces que recorrían sus mejillas.

La misma figura de antes solo sonríe ante tal hecho fallido por la pelirrosa y se desaparece por la zona, ¿quién podría ser?

Luka sin más que hacer allí, y mirando como la imagen de Miku ya había desaparecido por la zona, se ve obligada a volver a donde su madre la esperaba con total desgano por lo vivido por su hija. Lulú nada más miraba con sorpresa aunque no entendiendo mucho la situación, seguía muda ante esos sucesos.

"¿Qué paso?" pregunta su madre con tristeza.

"Nada… su hermano se la llevo por que quiere hablar con sus padres acerca de esto" mirando hacia donde alguna vez una joven con su hermano caminaba.

"Bueno hija, entiende que quizás ella no corra la misma suerte como tú" replicó con cierta verdad.

"Sí, es cierto madre" recalcó para luego irse al auto, "Vamos, no quiero quedarme aquí" ocultó su cabeza en el respaldo de la parte trasera del auto.

Tanto la madre como la hermana se miraron y subieron al auto para que el chofer las llevara a la veterinaria para que pudiesen hacer el chequeo de Rose. Sin dudas el aire que llevaba aquel auto era de un mutismo absoluto.

"Miku… si tan solo…" pensó pero no dijo nada ahora la triste chica.

En otro lugar ya algo lejano a las Megurine, un chico de cabellos turquesas algo desarreglado a propósito, esperaba el tren que los devolvería a su casa, a él y a su hermana, la cual trataba de evitar escaparse lágrimas de sus ojos.

Miku estaba muy callada y quieta, su mundo se torno frío al saber que ahora tendría que enfrentar a sus padres con la verdad, el problema estaba en que si lo aceptarían o no.

"Padre siempre es sobre protector, sé que él probablemente no lo aceptaría, además… todavía no sé cómo le diré" pensaba Miku echando un gran suspiro.

Su hermano no era de poseer un carácter como el que se había mostrado antes pero, como no sabía reaccionar ante tal situación, abordó el papel de hermano mayor y sobre protector.

En aquellos momentos Mikuo no hacía más que mirar de reojo a su hermana a cada rato, como tratando de averiguar lo que los ojos de su hermana decían, tenía un contacto visual bastante fijo en ella, el cual se rompió en cuanto el tren hizo su aparición. Su mirada se volteó al transporte.

"Ya es hora de irnos Miku" con toda seriedad y subieron.

Esta iba un tanto asustada, sabía que su hermano no era de actuar de esa manera, igual apostó por llevarse bien con él, ya que sería de buena ayuda por si sus padres fueran a tomar reacciones molestas.

"Hermano, yo no quería que pasaras un mal momento atrapándome así tan sorpresivamente" bajo la cabeza.

El aludido estiró su cabeza hacia su hermana, miro hacia arriba, dio un gran suspiro y dijo:

"Realmente no te entiendo hermana, pero bueno, ya mis padres sabrán qué hacer, y quiero que sepas que no es algo que me importe sobre lo que hacías con esa chica tan cerca de ti, pero que no me parece correcto" dejo de observarla para arrojar su mirada hacia la ventana, en esa que se veía reflejado con su hermana que se encontraba sentada en frente de él.

"Gomen…" agregó para después silenciarse en todo el trayecto a casa.

El día se volvía cada vez más y más fresco, Mikuo noto el temblor de su hermana y le acogió con una bufanda, pero ella, no la acepto demostrando su enojo al tirarla al suelo.

"No puedes hacer eso" aclaró indignado.

"¡No quiero nada que hayas usado tú!" corrió al interior de su casa que a metros se encontraba.

Al entrar cerró la puerta y se encontró con sus padres que estaban a la espera de sus hijos, recordemos que su encuentro por primera vez con Luka fue a causa de una pelea con ellos, por lo que:

"Miku, acabas de llegar pero, queremos disculparnos por habernos peleado de esa manera, yo sé que ya no eres una bebe pero, es que…"

No acabó de hablar ya que la pequeña aludida le agarró del brazo de pronto para dedicarle una clara sonrisa, que luego desapareció con un semblante más serio.

"Mamá, quería decirte, y a ti también padre" lo miro, "como de seguro ya saben en donde estuve pues, con mi amiga Luka" camino unos pasos al centro. "Ella… ella y yo… nos amamos" agregó mientras su hermano entraba silenciosamente por la puerta.

"¿Qué dices?" la miro directo a los ojos su padre con semblante de psicópata.

"Padre" se sorprendió.

"¿Crees que eso está bien?" se acercó para hablarle cara a cara.

"Mira padre, yo quiero que lo aceptes, no tiene nada de malo, créeme es amor de verdad"

Su padre no esperaba tales palabras de su pequeña flor (fui sarcástica), su padre solo miro a su esposa y ésta dirigió:

"No creo que tenga nada de malo, además, no podemos obligar a que Miku ame a otra persona, no contra su voluntad" mientras su esposo se acercaba a ella.

"¿Te crees lo suficientemente cuerda para decidir sobre éstas cosas?" susurró por lo bajo.

"¡No creas que soy una idiota!" acotó enfadada su esposa. "Además es cierto que…" su esposo la agarró del brazo como señal de prepotencia hacia ella y todo lo que decía.

"Mamá muchas gracias por esto, te lo agradezco de corazón" sonrió.

"Pero yo no lo acepto" se paró de brazos cruzados frente a su hija.

"¡Papá!" saltó a la conversación Mikuo.

"¡Mikuo esto no es asunto tuyo!" lo apuntó.

"Claro que si porque yo fui quien la trajo de allá" contestó decidido.

"Pero no…" volvió imponente el padre pero fue interrumpido nuevamente por su hijo.

"Ella no tiene la culpa de sus sentimientos, al fin y al cabo, ella es un ser humano como nosotros" detalló Mikuo.

"Hermano… gracias" le sonrió Miku emocionada mientras tomaba su celular.

"No es momento de…"

"Ya no podemos hacer nada" inquirió la mujer interrumpiendo a su esposo, "Ella…"

"¿Madre?"

Miku sintió que su madre no estaba del todo convencida de aquel hecho, pero ésta parecía que de verdad lo aceptaba, al detener sus palabras, en ese disturbio momento un lago de silencio inundó a la familia Hatsune para dar cabida a una respuesta negativa hacia su caso.

"¿Miku hablas en serio?" preguntó en seco la madre acercándose a ella y colocando su mano en el hombro de su hija.

Miku sintió aquel hielo interno que desvelaba la mano de seda de su madre, ese hedor a rechazo que sintió por parte de aquella mujer se profundizo cuando ésta fijó sus ojos penetrantes y algo decepcionados en su hija que no quería subir la mirada.

"Ma… madre, detente ahora" Mikuo seguía preocupado por su hermana.

Su madre le exigió a su hija su mirada y ella cedió y entonces pudo comprender que lo que aquella señorita de cabello turquesa decía era tan cierto y tan puro que sus ojos comenzaron a nublarse y lloraba sin saberlo.

Su madre se tocó el rostro para aclarar su vista y en vista de que su hija hacía lo mismo, reconoció su fina lágrima que le cubría la mejilla de una línea vertical perfecta.

"Madre yo… yo te digo la verdad. Yo amo a Luka Megurine" calló luego.

La Sra. Hatsune solo pudo retirar de sus finos labios color carmesí un gran suspiro para luego llevar su vista a su esposo que la veía atónito.

"Bueno, Miku ha decidido, y no podemos hacer nada" sin quitar la mano del hombro de su hija.

Miku se aclaró la garganta tragando saliva para ella echar un suspiró aún más grande que el de su madre para así luego sonreír habiendo sido victoriosa su declaración.

"Padre" inició unos pasos hacia él.

"Dime hija" azotó extrañamente amable.

"Yo sé que esto no te parece correcto, pero no puedes forzarme a hacer lo que te parezca, además, no creo estar haciendo daño a nadie, ¿no es así madre?" buscó apoyo en sus ojos.

"Si hija" agregó ayudando.

"Miku" suspiró un tercero, "eres mi hija y sé que deseo lo mejor para ti, y aunque quiera negarlo, sé que no puedo cambiar lo que sientes, es solo que…"

"Dilo padre quiero saberlo"

"Es solo que me impacto mucho y no creí que fuese verdad hasta que tu madre lo confirmó. Bueno hija, de verdad si es lo que deseas, está bien así" asumió la verdad sin recelo.

"¿De verdad padre?, muchas gracias" saltó a darle un abrazo bien fuerte, para después dárselo a su madre.

"Miku"

"¿Madre?"

"Que esto sea serio"

"Si madre" respondió con suma seriedad para luego tocar el botón de enviar a sus espaldas.

Miku había enviado un mensaje de texto a Luka para que se viniera a su casa, ésta procedió con las siguientes palabras.

"Hola Luka, adivina, mis padres han aceptado nuestra relación, ¿no te parece increíble?, necesito que por favor vengas en cuanto puedas aquí, necesito verte… usa las ramas que aprisionan mi casa para trepar hasta mi ventana… tengo muchos deseos de estar contigo"

Miku tan solo debía esperar a que su amada llegara y así la viera atravesar la ventana.

Continuara….