Quiero pedir disculpas por tardar tanto en subir este capitulo, pero he tenido unos cuantos problemas personales que han hecho que me demorara. De todos modos, no tengo escusa -.-

Pero lo importante es que aquí está, todo listo para vosotros. También quisiera agradecer los reviews que me mandáis, me animan a escribir. Ya sé que no los respondo,una mala costumbre que prometo mejorar a partir de ahora, cuando la situación que vivo se mejore un poquito. ¡Disfrutad con el capítulo! ^^


Accidentes desafortunados y la torre fantasma.

Odd suspiró cuando Saki le lanzó una mirada asesina. Ignoró a la chica y se centró en Jeremie, que no dejaba de teclear en el superordenador.

- ¡Por fin estás aquí! - dijo el chico, dejando de teclear para mirarlo fijamente a él y a Saki, que estaba histérica, caminando de un lado para otro -¿Qué pasa?

- Digamos que... - dijo Odd aclarándose la garganta – Ver a su prima en aquel estado la ha dejado en shock.

- ¡Della Robbia! ¡Yo te mato! - gritó la chica entonces, apuntándolo con un dedo - ¡¿Cómo te atreves a traerme a este sitio después de lo que te he contado?! ¡ME VA A DAR ALGO!

Jeremie encaró una ceja.

- En estado de shock, ya veo – dijo y Odd puso cara de circunstancias. Detrás de él, Saki había dejado de caminar furiosa de un lado a otro y se había acurrucado en un rincón, con las manos en la cabeza y respirando entrecortadamente.

- Jeremie, tú solo prométeme una cosa – le dijo mirándolo a los ojos – Que no se acuerde de nada cuando todo este asunto quede zanjado.

- ¿Has dicho zanjado? - Jeremie parecía estupefacto - ¿Puedes repetirlo otra vez? Espera... que pongo la cámara...

- ¡JEREMIE!

- Vale, vale – dijo el chico – nada de bromas ahora. Te lo prometo, ahora baja a los escáneres, ¿quieres?

Odd desapareció y Jeremie miró con preocupación a Saki, que no se había movido de donde estaba. Luego, su atención se volvió a centrar en el superordenador.

Ulrich esquivó con una sorprendente facilidad otra bola de energía que parecían salir de los dedos de Yumi. Una Yumi que daba miedo y parecía especialmente cabreada.

- Vamos Yumi, ¿no crees que esto es exagerar las cosas? - dijo, aunque sabía perfectamente que ella no podía oírlo. No le importaba, si no hablaba terminaría volviéndose loco.

- Necesito llegar hasta el superordenador – dijo Yumi con una voz distorsionada – Quítate de en medio.

- ¡Jamás! - dijo Ulrich y esquivó otro disparo. La única solución de pararla sería derribarla y atarla. Busco a su alrededor, desesperado, una cuerda. No la encontró.

- Entonces muere – dijo ella, con la misma voz distorsionada, siguió disparando.

Siguió esquivando a duras penas, era bastante difícil acercarse a ella en aquel estado y misión imposible derribarla. Lo único que podía hacer era entretenerla y rezar para que los demás no tardasen demasiado.

Esquivó otro disparo mientras que su móvil sonaba, lo cogió, era Jeremie.

- ¡Ulrich! - dijo el chico - ¿Cómo te va?

- ¿A mi? - dijo Ulrich esbozando una mueca sarcástica - Perfectamente, esto es de lo más divertido. No me fastidies Jeremie, ¿qué quieres?

Jeremie carraspeó al otro lado de la línea.

- Tengo malas noticias... Digamos que nos enfrentamos a una torre fantasma – dijo.

- ¿Qué? - dijo Ulrich, que se paró en seco, olvidando completamente donde se encontraba. Un error que pagó su pierna izquierda cuando una de las bolas de energía le dio de lleno, abrasándole la carne. Chilló y el móvil se le escapó de las manos, estrellándose contra el suelo.

- ¡Ulrich! - Jeremie se asustó - ¿Estás bien? ¿Ulrich? ¡Ulrich!

La comunicación se había cortado, intentó llamarlo de nuevo pero su amigo no le contestó.

- ¿Pasa algo, Jeremie? - le preguntó Aelita. Hasta entonces habían estado siguiendo las instrucciones de Jeremie y aún no se habían topado con ningún monstruo. Cada vez le daba más mala espina todo aquello.

- Ulrich no me contesta, creo que tiene serios problemas – la voz del chico sonaba muy seria. Demasiado – Será mejor que acabemos con esto cuanto antes.

- ¿Crees que uno de nosotros debería ver como le va? - preguntó Odd, preocupado..

Jeremie vaciló.

- Puede ser una buena idea pero, ¿quién? - dijo el chico – Seguid recto, pasadas las rocas está al torre. No creo que esté desprotegida, tened cuidado.

- Yo iré – se ofreció William, sorprendiendo a todos.

- ¿Tuuu? - le preguntaron - ¿Estás seguro?

- Completamente seguro – dijo, mientras sonreía de todo - ¿Algún voluntario para hacerme desaparecer?

Nadie pudo dar un paso adelante, un láser lo alcanzó y lo desvirtualizó. Los demás sacaron sus armas y agudizaron sus sentidos. Allí, sin embargo, no había nada.

- ¿Qué? - dijo Aelita, pero antes de que pudiera decir nada más. Ella también se desvirtualizó.

Odd y David de miraron, alarmados.

- ¿Qué hacemos ahora, Jeremie? - preguntaron a la vez.

- No lo sé – dijo el chico pausadamente, como si le costara hablar – Sea lo que sea lo les ha disparado, no es un monstruo de XANA.