¡Bonjour a tous! =D
Bueno acá vengo a subir la continuación del fic como disculpa por la tardanza de los capítulos anteriores, pero antes de que pasen de una vez a leerlo les quiero advertir de que pueda que al principio se confundan y se digan así mismos "Que cara** es esto", bueno, yo no escribí esta parte, fue mi querida sister, ella tenia planeado todo, cuando me lo paso yo me confundí también al principio que lo leí, es por ello que les digo que presten mucha atención a lo que leerán igual lean el final del capítulo anterior para que lo relacionen un poco con este, así podrán encontrarle sentido alguno.
Sin mas que decir me despido de ustedes mis queridos lectores, espero que dejen review y sus criticas, así podremos mejorar mas esta historia que nos ha gustado estar escribiendo, porque tenemos muchos capítulos mas para subir jeje :3
Au revoir a tous, ¡muak! ;D
Disclaimer: Vocaloid no me pertenece, sino que a sus compañías creadoras de estos softwares, yo solo he tomado a los personajes para mi deleite y poder divertirlos un poco.
La noche de aquel frío invierno parecía no tener salida. La eterna mueca de la macabra situación pretendía adueñarse de la pobre Miku, era una trágica noche de vida fantasmal con tres de ellos rondando por la casa.
Una puerta se escucho abrirse de rebote, unas pisadas congelaron el alma petrificada de la pobre joven que esperaba un milagro bajo el mantel de su fina cocina.
Estiró lentamente su brazo para hacerse al mantel y poder ver algo, aunque sea, una pista. Lo malo de ello fue toparse con la destacable, fría y temible sonrisa al compás de sus brillantes rojizos ojos.
Luka despertó tras una dura pesada y fría gota que palpó su ojo izquierdo. La sorprendida se incorporó para poder observar a su alrededor de una mejor manera.
"Pero, ¿en dónde estoy?" inquirió intranquila.
Un desgarrador grito se escuchó por la primera planta de aquella gigantesca casa. Un verdadero mal estaba atormentando el alma de una joven la cual del miedo se desmayó. A causa del grito, otra joven rápidamente encontró una salida para poder ir a socorrer a su amiga que estaba en aprietos, podía presentir que algo no muy humano rondaba la casa.
No hubo de otra que salir rápidamente de allí. Miku salió despavorida hacia su cuarto y allí se encerró.
En la inmensa oscuridad de su habitación, se acurrucó en una esquina para darle cabida al miedo que en ese momento había aumentado. Pero fue subiendo de tono a medida que la habitación le mostraba su lado más oscuro.
Luka logró encontrar una salida, y a esta altura ya se encontraba buscando a Miku, fuera como fuera deseaba entrar a la casa, aquella escapatoria de momento la llevo afuera, por eso debía encontrar una entrada cuanto antes.
El ruido del péndulo del reloj yendo de un lado al otro, las ramas de los árboles chocando contra la ventana, extraños sonidos proviniendo del techo, el armario que parece llevar un secreto dentro, el frío que recorre la espina dorsal de la joven. Todo se resume a un solo hecho… algo o alguien estaba dentro de aquella habitación.
Por fin pudo hallar una ventana abierta que le invitaba a pasar, apresuro el paso tratando de no hacer ruido suficiente como para despertar a alguien y se encontró con la habitación de Miku. Sí, esa misma que dice "Miku" en tonos rosas y turquesa, hermoso cartel que estaba sobre su puerta.
Lo peor era presenciar que tu puerta se quería abrir sola, para Miku eso era cosa del demonio, inmediatamente se encerró en el armario que tanto odiaba de pequeña, ello quería decir que algo ahí se escondía, era cosa de niños.
Al entrar a aquella habitación pudo encontrar esta en total oscuridad y una muticidad absoluta que envolvía a la habitación. No le dio gran importancia aunque el miedo en ese momento la dominaba, a pesar de eso, ella siguió su andar por todo el trayecto hasta el armario, quien adentro mantenía los ojos cerrados y como rezando por que un milagro la salvara.
Los llantos de algún que otro espíritu hicieron que la chica escondida se desmayara.
Antes de que Luka pudiera sacar a Miku, un hombre se apareció a sus espaldas y la tomo en brazos para sacarla por la ventana, cuando ella se percató de eso se negó a salir por la ventana, más su miedo por caerse del segundo piso, ya que eso quería aquel tipo.
No importa cuánto gritara, era como si sus gritos no existieran, era peor la situación que estaba cuando Miku al oír sus gritos salió del armario e intentó ayudarla, cosa que no fue en vano por que Luka al menos quedó prendida de la canaleta de la casa. Miku por otro lado fue golpeada contra la pared.
"¿Qué te sucede padre?... ¿padre?" dudó al ver que no se trataba de su padre.
Aquel hombre de ropaje negro se desvaneció ante los ojos de Miku. Ella no podía entender qué estaba sucediendo, pero al escuchar los gritos de Luka pidiendo auxilio fuera de la ventana, directamente se alejó de esos pensamientos para ayudarla.
Luka no quería mirar pero de algún modo tenía curiosidad y hacia abajó posó sus ojos ya grandes como platos, estaba aterrada al ver que tan alta estaba, efectivamente todavía podría prenderse de la rama cercana al techo por si algo no salía bien, y eso sucedió.
Cuando Miku creyó alcanzar la mano de su amiga a ésta se le cerró la ventana, provocando que Luka no tuviera opción diferente al de agarrarse de la rama como pudiese, acto que causó una pequeña cortada al forzarse contra el duro palo.
"¡Luka!" gritó creyendo que sería el fin de su amiga, dos caídas en una sola noche no suena bien, "¡Luka!", una vez más pero su amiga no contestó.
Corrió hasta la ventana para poder dar con ella y la encontró prendida de su 'abuelito', así llamaba al árbol desde pequeña.
"Quédate ahí enseguida te ayudaré" le dijo y con eso empezó a amarrar su sábana contra la perilla de su puerta seguida de otra sábana colorida que alargo la 'soga', de ese modo podría bajar.
Mientras Luka hacía fuerza para no soltarse, los mosaicos le impedían ayuda, estaban muy resbalosos debido a la nieve caída rato antes los había cubierto. Pero no tenía de donde más agarrarse por lo pronto se resbaló de la rama y empezó a caer. Cuando Miku salió en su ayuda esta yacía en el piso muy adolorida.
"Luka" esbozó tristemente ya que no pudo hacer nada.
Luka estaba inconciente, cuando Miku llegó a su lado la movió para que despertara, no sería capaz ella sola llevarla hasta su cuarto.
"¡Luka!, despierta Luka, vamos ¡tienes que despertar!"
La zarandeaba y esta estaba recobrando conciencia al fin, y todo parecía haberse calmado, al menos todo estaba silencioso y tranquilo en aquel momento.
"¿Mi… Miku?" interrogó, mientras trataba de visualizar bien a la persona que tenía frente a ella.
"Soy yo Luka, vamos te ayudaré a levantarte, tenemos que ir adentro, de nuevo esta nevando, nos enfermaremos si seguimos aquí" le sonrió.
"Claro" contestó al tiempo que se levantaba con la ayuda de su amada y depositaba su brazo en su hombro.
Las jóvenes estaban perdidas en sus pensamientos que no se dieron cuenta de que alguien las esperaba dentro del cuarto de Miku, claro… no era humano.
Una vez llegaron cerraron la puerta, Miku depositó a Luka en su cama.
"¿Sabes? Dicen que rezar ayuda a alejar a los malos espíritus" rompió el hielo Luka.
"¿De cuáles espíritus?" tratando de evitar el tema.
"No te molestes en esconderlo, algo realmente muy malo estaba pasando aquí, y no es humano lo que precisamente me arrojó afuera, ¿no?"
"No quiero hablar del tema pero tienes razón" se sentó a su lado. "Nunca me gustaron ese tipo de temas".
"Desde siempre yo le he huido a esto por que me desagrada bastante Miku, pero tenemos que hacer algo o esta misma noche terminaremos muertas" bajo la cabeza.
"¡Un espíritu no puede hacer tanto!" arrojó con todas sus fuerzas.
"Cálmate, si fue capaz de tirarme afuera, no sé que podría llegar a ser, ¿no crees?" la miro directamente a los ojos.
"Cierto" fue lo único que Miku pronunció con un nudo en la garganta. "Iré por unas frazadas y demás, después rezaremos juntas" dejo el aire más suave para sacar el miedo, sus presiones.
"Claro" le sonrió Luka mientras la otra se alejaba.
Miku llegó al desván y tiró de la cuerda para que las escaleras se presentaran, cuando estas aparecieron, subió con una linterna que había tomado de uno de los cajones de la cocina, se había ausentado bastante ya. Subió las escaleras lentamente y entró al dicho lugar para buscar lo que pretendía encontrar. Pero antes, se acercó a una mesita bien a lo lejos, en ella estaba una vela encendida ¿había alguien más allí?, asustada como estaba se acerco y al lado de la vela había un pedazo de periódico bastante antiguo el cual tenía un título de alguna noticia en él que llamo la atención de la chica.
La pelirrosa estaba esperando a su amiga cuando de repente ve que la puerta se empieza a mover sola de un lado a otro haciendo pequeños aires de vientos, en una de sus vueltas la puerta se cierra, cuando Luka intenta abrirla nada funciona y entonces escucha detrás de ella una voz muy infantil pero macabra.
"¿Por qué?… ¿por qué?…" decía la voz, lo cual Luka no quería voltear y que su cuerpo comenzó a temblar.
Miku estaba leyendo aquel pedazo de periódico, con el título de: *Hombre mata a su hijo y esposa luego de enloquecer*
Esta madrugada se ha registrado la muerte de una familia. A causa de los gritos de una mujer en dicha casa, los vecinos llamaron a las autoridades. Los policías encontraron el cadáver de un niño de no más de seis años encerrado y muerto en un armario de un cuarto (al parecer el suyo), hallaron a una mujer más de treinta años ahorcada y acostada en la cama matrimonial. El marido fue encontrado con la cabeza reventada, una pistola en su mano es la prueba del suicidio.
Claro está con la ayuda de las pericias, que los padres del niño habían matado a su hijo a golpes, y luego lo arrojaron a un lado de la carretera. El niño despertó y regresó a su casa, cuando su padre se dio cuenta lo mato de un tiro en el pecho y lo metió al armario.
Su esposa se había arrepentido de haberlo dejado e intentó matarlo sacándole la pistola, pero como no pudo lograrlo su marido enloqueció ante todo y la ahorcó. Ella intentó resistirse pero a medida que perdía fuerza, no logró zafarse y murió. Su marido entonces no tuvo de otra y se disparó en la cabeza momentos después de haberla matado.
Ese agosto 16 de 1890 fue trágica para la familia Pierre.
Miku se veía indignada y triste por la noticia, era peor ver que la foto de aquella noticia enseñaba su misma casa, es decir, eso había pasado allí.
"Dios mío" decía.
Unos pasos se asomaron detrás de ella y al girarse notó a una mujer acercándose.
"¿Usted es…?" no acabó, ya sabía de quien se trataba.
Una pelirrosa estaba pegada en la puerta tratando de abrirla, aunque esta no cedía ella igual lo intentaba.
"¿Por qué… padre?" dijo la voz infantil mientras lentamente se abría paso entre el desparramo de cosas por la lucha anteriormente que paso allí.
"¿Padre?" Luka estaba aterrada que apenas podía seguir moviendo la perilla.
Miku no sabía como reaccionar y entonces recordó lo que Luka le había dicho, por eso comenzó a rezar.
"Kami-sama, por favor…"
"Por favor no te me acerques más…" tampoco tuvo opción, "Kami-sama…"
Los fantasmas iban desapareciendo de a poco, y el ambiente volvía a la normalidad, todo parecía terminar al fin.
"Amen" se escuchó doble en aquella casa.
El ambiente había cambiado, dejó de nevar y el cielo se despejó, como si todo hubiera acabado, y así era. Ahora Miku bajaba y se metía en su habitación que esta vez cedió el paso, y una pelirrosa estaba en su cama.
"¡Luka!" se acercó saltando.
"¡Miku!" saltó para abrazarse a ella.
Un fuerte abrazo, eso era lo que ambas necesitaban, estaban tan ensimismadas en eso que cuando cayeron en la cuenta ambas estaban juntas abrazadas en la cama.
Continuara…
