¡Hola gente hermosa que lee este fic! *w*
Bueno me van a disculpar la tardanza, pero pase por momentos malos y no tenia ánimos para editar el fic y continuarlo, pero ya eso paso, ahora regrese para seguir dándoles algo con que entretenerse si es que les agrada lo que escribo :D, por otro lado reviso reviews y parece que alguien se quejo que no tenia sentido el fic, mi querido amig , te diré entonces que tu mente e imaginación no tienen sentido xD, no es un fic común y corriente como yo esperaba, así que ahí se ven si le quieren poner mucha atención e imaginación -w-
Bueno, no tengo mucho que decir, solo que espero que lo disfruten tanto como yo disfruto escribiéndolo para ustedes :3
Hey, hey dejen reviews e_e, quiero opiniones y si quieren ayudarme pues ya saben que son bienvenidos a el fic jajajaja xD
Sin mas que decir, me despido.
¡Ciao y muak! ;D
Después de lo que su padre había dicho, esta se quedo con una sorpresa y angustia, ya que ahora que este le iba a quitar su teléfono, ya no se podría comunicar con su princesa.
"Pero, no puedes hacerme esto" reprochó Luka
"Claro que si puedo hacerlo, ya que soy tu padre y me tienes que obedecer" respondió este mientras se acerco a su hija y le quito el teléfono de las manos.
Después de haberlo tomado se dirigió hacia la sala de estar donde se acerco a una pintura y la quito, solo para mostrar una pequeña caja fuerte la cual abrió e introdujo el pequeño teléfono para que su hija no lo tomara, después la cerro y volvió a colocar el marco en su respectivo lugar.
"En este sitio no lo podrás tomar sin que yo abra esa caja fuerte" dijo el padre de la joven.
Luka al ver esto se molesto y se dirigió escaleras arriba, cuando llego al otro piso recorrió el largo y ancho pasillo para poder llegar a su habitación. Cuando por fin estuvo dentro de el cerró la puerta con fuerza provocando que esta produjera un sonido muy fuerte.
"Genial, ahora no tengo teléfono por lo que no podré llamarle ni enviarle algún texto" pensaba mientras se acercaba a su cama para recostarse en ella "pero, después de lo que sucedió no creo que haya nada mas…" agregó esto último con una gran tristeza en su corazón, mientras se dejaba caer en su cama para poder descansar un poco, ya que la noche anterior no había podido dormir nada por su "jueguito" y con el tiempo esta sentía que el sueño la estaba venciendo.
"Miku, no me dejes, yo aun te amo" fue lo último que dijo en voz baja antes de quedarse dormida.
Mientras que en otro sitio una peli-verde se estaba levantando de su cama y una vez fuera de esta se dirigió a su cuarto de baño. Dentro de este se acercó al lava manos y se mojó la cara con agua. Después tomo una toalla de color rosa y se secó con ella, Miku al ver el color de esta se puso triste ya que le recordaba a su amada.
Aparte de que en su rostro se le notaba el cansancio ya que esta no había podido dormir nada por estar pensando en lo que su Luka le había dicho ya que también se sentía culpable por lo que le dijo sin haber pensado que significaría la perdida de lo que más amaba.
"Luka" musitó "necesito hablar con ella para resolver este problema, pero… aún debe estar molesta conmigo por lo que le dije" a esta en la voz se le podía notar la tristeza que estaba pasando.
Al terminar de lavarse la cara, se dirigió hacia su guarda ropa para poder tomar un poco de prendas, al estar ahí abrió unos cuantos cajones y tomo lo necesario para poder salir fuera de su casa.
"Esto me bastara para poder abrigarme del frío que está haciendo afuera" acotó mientras se acerco a la cama y dejo las prendas sobre esta. Después de un tiempo Miku ya estaba vestida, llevaba un sweater blanco, un pantalón rojo, botas negras y una bufanda color rojo oscuro.
"Bueno ahora ya puedo salir" siguió hablando para sí sin ánimos.
Salió de su cuarto y bajo las escaleras, al llegar abajo sus padres se encontraban en la sala de estar tomando chocolate mientras estaban viendo la televisión.
"A dónde vas jovencita" interrogó su padre.
"Solo iré a dar un paseo por el parque" respondió.
"Está bien, pero asegúrate de regresar luego, sabes que es muy peligroso estar fuera tan tarde"
"Y espero que vayas abrigada hija, ya que está haciendo mucho frío afuera" le aconsejó su madre.
"Si padre volveré luego y madre voy bien abrigada no te preocupes" respondió mientras abría la puerta para salir de la casa.
"Cuídate hija" dijeron ambos padres.
"Adiós" dijo antes de cerrar la puerta y comenzar a caminar con dirección al parque.
En el camino esta iba muy pensativa, ya que debía encontrar una forma de hablar con Luka para así poder solucionar el problema. Después de un corto tiempo llego al parque, este se miraba solo, ya que no había nadie en el debido al frío que hacía, pero eso no le importaba a Miku, ella solo quería estar un tiempo a solas.
Se acerco a una banca que estaba cerca de una lámpara que iluminaba el parque por las noches, y al llegar a esta se sentó en ella, observo todo a su alrededor, era la misma banca en donde había conocido a su amada, esto le produjo un sentimiento de dolor en su corazón, al cual esta no pudo evitar y comenzó a llorar.
"soy una tonta, porque le dije que sería mejor que termináramos" derrochó aquellas palabrerías comenzando a sollozar "Luka no sabes cuanta falta me haces, ojala estuvieras aquí conmigo, ya que sin ti me siento muy sola" mientras seguía llorando, no le importaba quien la viera, ya que de todas formas no había nadie en el parque.
Mientras que Miku seguía en el parque, Luka se estaba despertando después de haber dormido un poco y se levanto con una extraña sensación en su corazón, podía sentir que algo muy amado por ella iba a salir lastimado. Esta sensación le provoco una gran angustia, ya que lo primero que se le vino a la mente fue…
"¡Miku!" soltó sobresaltándose mientras que se fue a su guarda ropas a buscar algunas prendas para que la abrigaran del frío que hacia afuera, una vez vestida esta salió corriendo de su habitación. Sus padres que estaban sentados en la sala de estar, solo la vieron pasar corriendo, estos se miraron entre sí con una preocupación, ya que su hija nunca había salido así de la casa y sin decir a donde.
"¿A dónde iría Luka con esa prisa?" cuestionó su madre con una dosis de preocupación en su voz.
"Esperemos a que no haya pasado nada malo para que saliera así" respondió el padre con la misma preocupación que tenía su esposa, mientras que la mencionada solo asintió con la cabeza en respuesta.
Mientras que sus padres volvieron a retomar lo que hacían, Luka seguía corriendo con dirección hacia la casa de Miku, quería ver si esta se encontraba en su casa para así estar satisfecha de que no estaba en peligro.
Solo se tardo 20 minutos para llegar a la casa de su princesa y cuando estuvo en frente de la puerta toco el timbre, espero pacientemente unos cuantos segundos para que le abrieran la puerta, pasado un minuto se abrió la puerta dejando ver a una señora hermosa, alta, piel blanca, con un cabello de color turquesa que le llegaba hasta los hombros y vestía con una ropa casual pero que se veía muy elegante, esta señora no era nadie más que la madre de Miku.
"Buenas noches Sra. Hatsune" saludó Luka mientras le hacia una reverencia.
"Buenas noches Srta. Luka" respondió al saludo que esta le había hecho y le extrañaba la visita de esta a su casa ya que su hija no se encontraba.
"Disculpe ¿se encuentra Miku?" preguntó con algo de preocupación a la madre de su querida princesa.
"No, mi hija salió hace unos 15 minutos" respondió algo preocupada ya que pudo notar la misma sensación en la voz de la mujer más joven.
Luka se preocupo al escuchar que ella no estaba en su casa, así que debía de preguntar hacia donde se dirigió, para poder ir a buscarla y ver si está en peligro para así poder salvarla.
"¿No sabe hacia dónde se dirigía?" volvió a cuestionar.
"Dijo que iba a dar un paseo por el parque, se miraba muy decaída y triste, ¿tú sabes el por qué esta así?" mientras le devolvió la pregunta a la joven.
"No… Por eso quiero encontrarla para poder ayudarla" respondió a la madre.
"Bueno espero que la encuentres" dijo la madre mientras entraba de nuevo a la casa.
"Gracias, adiós" fue lo último que dedicó Luka antes de volver a correr pero ahora con dirección al parque.
En cambio en el parque una jovencita de mirada apacible y llorosa pedía de alguna manera detenerse con sus lágrimas que no parecían querer terminar, pero aunque tanto quisiese, esto no se trataba de algo que el intelecto pudiera callar. Y allí seguía ella… llorando y sintiendo pena por lo ocurrido.
Una de ambas no se detenía en sus pasos, aquellos agigantados y descontrolados. Tenía la mirada fija en esas cuadras que rato antes continuaban mojadas por la nieve, sus pensamientos no eran capaces de razonar otra cosa más que el hecho de que su amada podría estar en problemas, serios problemas.
Unos jóvenes habían escuchado unos ruiditos de niñita por el parque, al parecer eran de esos jóvenes a quienes les gusta molestar y aquella niña les parecía apetecible para sus malvados planes.
Sollozos, intranquilidad, descontrol total de las lágrimas. Miku seguía posada en la banca llorando cuando escuchó un atento sonido que provenía a su costado izquierdo, se giró lentamente para poder encontrarse con una mirada siniestramente maligna y lujuriosa.
Comenzó a temblar mientras uno de los cinco se sentó a su lado acercándose de manera sigilosa a su cara, otro de ellos se arrodilló a su lado mientras los otros dos se paraban en frente para impedirle vista alguna hacia la salida del parque. El último se colocó detrás de la banca y le llevó su mano al cabello de ella para levantarla con fuerza, haciendo que la pequeña se queje del tirón.
"¿Qué te pasa nenita, no te gustan los chicos malos?" arrancó a decir en tanto la forzaba a mirarlo tomando de su barbilla.
"No, por favor" nada más soltó quien pretendía que el joven de su lado derecho se le quitara de encima, su mano olía a suciedad.
Todos rieron al unísono, la tensión se puso peor luego de eso, los dos chicos de sus costados empezaron a abrazarla mientras el de atrás lo hizo por su espalda, el terció empezó a manosearla a lo que ella no resistió y forcejeó de una manera intensa que logró escapar… o eso creía.
La chica corrió y lamentablemente callo cuando unos pies interfirieron a modo de zancadilla, entonces sucedió lo peor.
Miku fue llevada a una zona más oscura y sujetada por unos dos mientras que otro par miraban para los alrededores para vigilar que nadie estuviera rondando cerca, y uno se le acercó para finalmente violarla.
"¿Te crees lo suficiente lista como para tratar de huir?, ¿¡EH!?" la golpeo en el rostro fuerte y brutalmente, "¡CONTESTA!"
Nuestra peli-verde a duras penas logró mantenerse de pie, y aunque deseara el suelo en esos momentos los que la sostenían con fuerza no la dejarían. Era duro tener que sentir sus muñecas agarradas con tal fuerza que ya estaban siendo lastimadas.
"Ahora sabrás, te haré pasar la mejor noche de tu vida muñequita" se acercó lujuriosamente.
Tal vez era definitivo, ¿no tenía realmente escapatoria? Fue cosa de un momento, cuando puso su mano en ella para despojarle sus ropas, una sirena obvia se escuchó y eso los alteró.
"Diablos ahora no" acotó decepcionado el que iba a fornicar, se separó de ella. "Mejor vámonos" ordenó y todos desaparecieron.
Miku cayó al suelo despavorida, estaba cansada y asustada, todavía no entendía cómo había logrado salvarse, pero claro la respuesta se hizo presente una vez su salvadora se dejo ver.
"Luka" musitó con cierta tristeza en su voz.
"¡Miku!" se acercó a socorrerla.
"Luka… viniste a salvarme" otra vez las palabras le salían deprimentemente.
"Miku, calla, no debes hablar" terminó y la alzo en sus brazos.
Una vez que ya la tenía en brazos salió de ese lugar oscuro para poder llevarla hacia su casa, ya que no quería que le pasara nada malo a su princesa por lo que esta le hizo parada a un taxi para así poder llegar lo más pronto a su casa.
Mientras iban dentro Miku no hacía más que recostarse sobre el hombro de Luka quien sostenía su mano con preocupación.
"¿Te sientes bien Miku?"
"Si... contigo estoy muy bien, gracias Luka" dijo mientras dormitaba en su hombro.
Luka solo sonrió ante aquello, estaba muy feliz el poder haberla salvado, y tomaría una buena oportunidad para poder hablar con ella y disculparse.
Si hubiera querido lo habría hecho ya en el taxi, lo intentó de hecho pero, al ver a Miku ya dormida solo se limitó a sujetarla para que no cayese. La niña ya estaba dormida y Luka no quería despertarla.
Una vez llegaron a casa de Luka, esta antes de bajar le pago al taxista para bajar luego con la peli-verde en sus brazos en tanto le pedía al conductor que el mismo cerrara la puerta.
Y allí estaban, paradas en frente de aquella puerta que al abrirse traerían muchas cosas y emociones, era hora de tocar y sabía perfectamente que si bien no era perfecta pero al menos, pudo salvar a su princesa.
Una vez estando enfrente de la casa, toco el timbre de esta, espero pacientemente a que abrieran la puerta, un minuto después la madre de Luka abrió la puerta y se sorprendió al ver que esta llevaba a Miku en sus brazos.
"¡Luka!" exclamo su madre mientras se hacía a un lado para dejarla pasar dentro de la casa
"¿Qué le sucedió a Miku?" interrogo a su hija.
"Pues no lo sé, solo te puedo decir que la encontré desmayada en una banca del parque" mintió para no alarmar a su madre.
"Pobre, ¿porque no la llevas al cuarto de huéspedes para que descanse?" le aconsejo.
"Está bien madre" respondió esta.
Después de eso se dirigió hacia las escaleras para poder llegar al otro piso, una vez ya estando allí, se fue hacia la habitación de huéspedes que estaba en frente de su habitación. Ya estando dentro de esta se fue directo hacia la cama para así poder recostar a Miku en la cama y arroparla.
"Mi pequeña, lo siento, por mi culpa estas así" musitaba mientras una pequeña lagrima le recorría su mejilla derecha.
Por otro lado Miku seguía durmiendo, pero solo hasta que la lágrima impactara a su mejilla, lo cual la despertó y observó a Luka.
"Luka ¿dónde estoy?" miro la habitación con extrañeza.
"Estás en mi casa... querida Miku" secó aquello que la había despertado.
"Ya veo, te lo debo a ti el que esté bien" continuó susurrando.
"Si, pero Miku…" le tapó sus labios con dos de sus dedos, "le dije a mi madre que te encontré desmayada en la banca del parque para que no se preocupara" terminó.
"Ya veo..." musito.
La peli-verde volvió a cerrar sus ojos y continuó durmiendo mientras apretaba la mano de su peli-rosa pareja.
"Que descanses mi princesa" susurro, para no despertarla mientras le acariciaba su mejilla con el dorso de su mano derecha.
Después de unos momentos se dirigió hacia la puerta para así poder salir por esta, una vez fuera se fue a su habitación, entro en esta y cerró la puerta con cuidado para no hacer ruido.
Cuando Luka desapareció Miku despertó y lentamente se levanto y sin hacer ruido se dirigió hacia la habitación de ella, ya estando ahí se acercó hacia está metiéndose con cuidado en la cama de Luka, quien ya casi caía dormida, ella la movió un poco.
"¿Miku qué haces aquí?"
"Quería estar contigo, me siento desprotegida estando sola en el otro cuarto" expresó.
A lo que Luka solo le sonrió y la cubrió más con las frazadas. Juntas cayeron en un sueño profundo del cual no despertarían hasta el día siguiente. Y entre aquellos sucesos la señora Megurine hablo con los padres de Miku para indicarles lo sucedido y que ella pasaría la noche ahí.
A la mañana siguiente ambas aun seguían durmiendo, ninguna de las dos quería levantarse de la cómoda cama, pero Luka ya no podía dormir, porque sentía que algo estaba sobre su pecho, al abrir sus ojos pudo ver que lo que estaba sobre este era la cabeza de su amada, al ver esto se le formo una sonrisa en su rostro mientras le acaricio su rostro con su mano derecha, mientras que con la otra la abrazaba por la cintura.
"Cuando duermes pareces un lindo ángel" pensaba Luka, mientras seguía acariciándole el rostro. Unos segundos después se fue acercando a su rostro para poder robarle un beso, pero para su mala suerte fue interrumpida por un golpe en su puerta.
"Hija ya es hora de que te levantes, el desayuno ya está servido" dijo la Sra. Megurine tras la puerta "también avísale a Miku"
"Está bien madre, en unos minutos bajaremos" respondió a su madre.
"Bueno no se tarden" fue lo último que dijo antes de volver a bajar a la cocina.
Luka volvió a dirigir su mirada hacia su peli-verde pareja que estaba muy tranquila durmiendo sobre el pecho de esta.
Lentamente comenzó a despertarla para ayudarla a arreglarse y así bajar a desayunar. Tuvieron la suerte de que no se sospechase el que estuvieran juntas en la misma habitación, eso fue bueno para comenzar el día con tranquilidad o eso era lo que ellas pensaban.
Continuara…
