ASD GOMENASAI! e.e

Tarde demasiado en subir la nueva actualización del fic, mi lap se había ido de vacaciones(?) dejándome sin algún método para subir el cap xDD, pero bueno ya regreso así que ahora puedo continuar. Espero que no me hayan abandonado mis queridos lectores es por ustedes que este fic tiene vida (aparte de mi imaginación *aparezco un arco iris como bob esponja*(?) okno x3), son la fuente de vida y el universo TT^TT, okno ya mucho drama x'), bueno, espero que disfruten este pequeño trozo de lectura que he escrito :3

Dejen reviews, criticas en que debería mejorar o que añadir, todas sus ideas son bienvenidas, así que comenten! no solo me lean waa T^T

Bueno, sin mas que decir me despido porque mi santa madre me anda buscando con la escoba(?) xD

Cuídence y muak ;3

Ciao~


Después de haber desayunado, ayudaron a la Sra. Megurine a lavar los platos, un tiempo después salieron de la cocina con dirección hacia las escaleras para dirigirse al otro piso.

Una vez llegaron la peli-rosa se sentó en su cama y no muy cerca de su mesita de noche, se estiró sobre la misma para abrir el cajón y tomar su IPOD en tanto Miku observaba los dibujos en la pared.

"¿Qué ves Miku?" interrogó colocándose los auriculares y encender dicho aparato.

"Estoy contemplando tu habilidad para dibujar" pronunció mirándola sonriente.

"¿De... de verdad te gustan?" tartamudeó y con un leve carmín rosa en las mejillas.

"¡Si claro!" contestó con entusiasmo y se encogió de hombros para decir: "estaba pensando en que podrías hacerme un dibujo" acotó dulcemente mientras miraba sus dedos al jugar con ellos para evitar la mirada de la peli-rosa.

"Todos los que quieras amor" esbozó alegremente.

Ambas hablaban y reían, no sabían que estaban evitando hablar de los hechos ya acontecidos y de 'reconciliación'.

"¿Miku quieres ir a tomar un helado?"

"Claro"

Ambas salieron en dirección a una cafetería, se sentaron y Luka fue a pedir dos helados mientras Miku observaba con suma atención el local, no podía evitar mirar el cerdito pintado en una de las paredes. Este era rosa con su trompa como lo caracterizan, con un boxer negro y medias largas a rayas horizontales de colores y unas zapatillas celestes, su panza era bien redondita y graciosa, se veía bien tierno y lindo.

Dos tazones en la mesa la sacaron de sus pensamientos, Luka se sentó con ellos dispuesta a compartir la tarde con ella, por lo anterior que había pasado. Como Miku solo observaba el cerdito entonces la miro extrañada ladeando la cabeza a un lado y preocupada expresó.

"¿Te sientes bien?"

"Si, es solo que me llama mucho la atención aquel cerdito se ve muy lindo" señaló.

"Claro" dijo.

Luka comenzó a devorar el helado pero Miku aún le daba vueltas con la cuchara sin empezar, Luka tomó aquello como quizá algún estrés de parte de ella, algo que mostraba que no se encontraba del todo recuperada.

"Si quieres podemos regresar, o te puedo acompañar a casa" sugirió como propuesta antes de comerse otro bocado.

"No, estoy bien así, gracias" respondió encogiendo los hombros.

"Entonces dime, ¿qué te pasa?, haz estádo extraña desde que llegamos aquí"

"Lo siento, es solo que no puedo evitar recordar lo que pasó anoche, y de verdad…" Miku estaba al borde de las lágrimas.

"¿Entonces?" quería escucharlo todo.

"No puedo evitar llorar" cerró sus ojos con fuerza derramando algunas lágrimas.

"Vámonos de aquí Miku" dijo tomándola del brazo.

Una vez ya habido pagado los helados se retiraron hasta llegar a una esquina en donde esperaron la señal de cruce para poder continuar, en todo ese trayecto Luka no pudo evitar hablarle del tema y de alguna manera calmarla.

"Mira Miku, si mentí con lo de que te encontré en la calle es porque nadie debe saber qué te paso, y lo hice porque tengo miedo de que ya no puedas salir, que tus…"

"¡Es que no puedo!" dijo con exasperación deteniendo el paso a una esquina de una escuela. "Yo tampoco quería salir, es sólo que contigo me siento segura" su amada se acercó a ella lentamente, "ayer en la noche… tú me salvaste" susurró lo último y fue abrazada por su príncipe.

"No te preocupes, yo siempre te protegeré, dalo por hecho" calló el llanto de Miku quien la abrazó más fuerte.

"Por cierto adónde vamos" aquello fue a modo de pregunta mientras observaba las calles que para ella eran desconocidas.

"Tú sólo sígueme, tengo algo que mostrarte" acotó y le tomo de la mano para seguir su camino.

Le mostraría algo que para ella era importante, sólo Luka tenía permiso de saber sobre aquello, ya que para ella era muy personal. Un lugar cargado de recuerdos no era algo fácil de comentar, no si ello te ponía muy nostálgico ¿no?

Llegaron a una escuela primaria y terminaron en la entrada, la peli-verde comentó:

"¿Qué no debería estar cerrado?" se exaltó al ver como su amada abría la reja como si de su casa se tratase.

"Es una escuela primaria no un banco" aclaró con un poco de risa.

"Claro" río también un poco.

Entraron recorriendo el gran espacio vacío, solo compuesto por algunos árboles y plantas. Adentro se pasearon por los tantos corredores que las llevaban a ciertos salones, Luka le enseñaba a los cuales iba, cada uno de ellos.

Miku estaba feliz, podía estar tranquila de si la quería o no, realmente Luka quería compartirlo todo con ella, desde recuerdos hasta promesas.

"Y aquí recuerdo que veníamos a dibujar, no paso mucho tiempo hasta que nos llevaron a otra sala para dibujar" llevó lo último como un susurro tristón.

"Debiste ser la envidia del salón" arrojó con gracia para cambiar la tensión de la situación.

"Si y eso de hecho…"

Nada más dejo en el aire esas palabras, no parecían buenas para ella. Continuó caminando y Miku solo la siguió.

Llegaron a una zona un tanto alejada al resto de los demás salones, había otros pero aquella parte se veía algo olvidada. La peli-rosa con dificultad abrió la puerta, se notaba a simple vista que no era un lugar muy visitado, dentro de este se podían apreciar unas telarañas, también unas hojas con uno que otro dibujo se hallaba en una pequeña mesa de jardín, acompañada de unos crayones a su lado.

"¿Sabes?, aquí aprendí a dibujar, de hecho… los dibujos me salían bien desde un inicio, creo que eso no le gustó a nadie, por eso solían burlarse de ellos o de cualquier cosa que traía, decidí entonces dejar esta clase" terminó sentándose en una de las sillitas.

"Luka… eso suena muy triste… ¿es por eso que no veo más dibujos tuyos?"

"Si de hecho, esos los tenía guardados, días anteriores limpiando mi cuarto los encontré y los colgué en la pared"

"Ya veo"

"De todos modos, no quería agobiarte con mis problemas" se levantó, "solo quería distraerte un poco, compartirte algo que alguna vez me gustó hacer"

"Está bien Luka" le palmeo el hombro, "lo has logrado y gracias por esto, ahora sí quiero regresar pero a tu casa" sonrió.

"Si regresemos, tengo algo que hacer" exteriorizó esa palabra dejando mucha curiosidad en la otra chica, ya que lo había dicho de una manera misteriosa.

"Por cierto Luka" aquello detuvo los pasos de la peli-rosa. "Quería pedirte disculpas…"

"No es necesario" se acercó acortando la distancia que las mantenía distante. "Eso ya pasó, no quiero que vuelva a pasar porque tenemos mucho por delante, solo nosotras dos" le sonrió para después depositarle un corto y casto pero satisfactorio beso en los labios de su pequeña. "¿Vamos?" interrogó coqueta mientras Miku asintió y la siguió muy sonrojada.

El dúo salió de la escuela en dirección a casa, habían pasado toda la tarde fuera, el anochecer ya llegaba y no las esperaría, la pareja se apresuró y llegaron sanas y salvas a casa de Luka.

Las calles ya se hallaban vacías, en invierno no se podía volver a cualquier hora, era muy peligroso y eso daba por hecho que cosas malas podrían pasar, más en esa estación.

Luka tomo la mano de Miku una vez estuvieron cerca del hogar, Miku no se veía muy contenta con la idea pero estaba muy feliz, después de todo eran pareja. Aunque a la pequeña aún le costaba, le daba mucha pena esa escena de las dos tomadas de la mano y por lo tanto no podía evitar un leve sonrojo de color carmesí en sus mejillas.

"Si quieres suelto tu mano" le dio como opción su príncipe, a lo que ella negó con la cabeza.

Siguieron caminando hasta al fin llegar a casa, fue cuando se soltaron y entraron en el interior. No había nadie, entonces fue la dueña de casa quien se encargó de hacer la cena, mientras su amada le ayudaba en todo. Juntas pudieron terminar enseguida, las albóndigas se veían exquisitas con el cabello de ángel en el plato.

"Itadakimasu" dijo Miku a lo que Luka imitó y comieron sin más.

(N/A: Se lee: "Itadakimas", es como decir "gracias por la comida")

Había sido un gran día, una de ambas ya tenía sueño y no pudo evitar un bostezo por parte suya, fue cuando los padres de Luka entraron por la puerta viendo que su invitada aún seguía en la casa.

"Deberías invitarla a quedarse" acotó la Sra. Megurine a su hija en lo que Miku estaba en el baño.

"Si, así será" y desapareció escaleras arriba.

Al encontrarse con Miku le hizo señas de que la siguiera y fueron a su habitación.

"Mira yo quisiera que pases aquí la noche, por favor usa mi cama" sonrió pícaramente.

"Eso suena un tanto atrevido ¿no crees?" se rió mientras comentaba.

"Quizá pero no puedo evitarlo" lo decía con un tono pícaro

"Jajajá, gracias pero dormiré en el cuarto de huéspedes para mañana en la mañana regresar a casa" pudo calmar su risa al final.

"Bueno, entonces te acompaño y te ayudo con la cama, necesitarás abrigarte bien"

Aquella noche el clima se presentaba excesivamente frío, por suerte ninguna de nuestras protagonistas pasarían frío. Si saben a lo que me refiero.

Miku no podía dormir más, a duras penas había conciliado el sueño la noche anterior, y esta no parecía querer darle tregua a sus ojos ya cansados y con mucho dolor. Torpemente se levantó y sin querer chocó contra la pared, estaba muy deteriorada, ya eran las tres de la mañana y no había conseguido otra cosa sino dar y girar en la misma posición, en la misma cama.

Con cuidado abrió la puerta y se salió para colarse dentro del cuarto de Luka, que parecía dormir profundamente y muy a gusto.

Miku pudo notar algo en la mesa, parecía estar colmada de crayones de colores y una sola hoja debajo de estos, lentamente y sin hacer ruido alguno se acercó y encendió el velador. Allí pudo apreciar un dibujo que Luka había dejado a la vista. Se trataba de aquel chanchito de la cafetería, estaba muy bien hecho, y en la parte superior del papel decía: 'Sonríe por favor, cuentas conmigo!~'

Miku sintió un estremecimiento, apreciando el dibujo pudo darle por hecho a su cabeza gracias a su corazón de que desde ese momento amaba más a Luka.

Dejo el dibujo en su lugar y se metió a la cama abrazando a su amor por la espalda y arrojando sus preocupaciones al vacío pudo conciliar el sueño.

Continuará…