Descripción: ¿Y si bella no estuviera sola? ¿Y si ella Tenía un don diferente? ¿Qué pasaría la primera vez que se encuentran ella y Edward?
Descargo de responsabilidad: Casi todos los personajes pertenecen a la talentosa S. Meyer, xD
Esta historia pertenece a mi mejor amiga Claudia, la cual por algunas razones dejo abandonada. Yo la estoy corrigiendo y intentando mejorar, pero si sabéis como mejorarla dejar comentario. Gracias algunas personas, que con sus comentarios, me han dado ideas para mejorarlo. Gracias.
Po/Reneè:
No savia lo que hacer con mi hija Bella, la quiero pero lleva así casi un mes i no me gustaría tenerla que ingresar otra vez, aun me acuerdo como se puso el día en que vinieron a por ella.
-Bella, cariño he pensado que necesitas ayuda por eso he tenido que llamar a un centro especialista - Le dije mientras la miraba jugar con su comida.
Ella como en esta última semana no me contesto y siguió jugando con la comida.
--Allí te ayudaran, no puedes seguir así--dije más para mí que para ella ya que savia que ella no lo vería como yo.
Mientras recogía los platos, ella se quedó sentada mirando la mesa sin decir nada como si estuviera pensando si decirme algo o no.
-No me quiero ir-susurro mirando fijamente la mesa mientras jugaba con las mangas de su jersey.
-Cariño allí te ayudaran, y además es solo una semana tómatelo como unas vacaciones, el centro es estupendo y además así te desconectaras un poco de todo, desde la muerte de Eli no has salido de casa y ni siquiera has hablado con nadie, por favor Bella.
--NO Me Quiero Ir -chillo mientras se levantaba de la mesa-No Pienso Ir- Repitió mientras corría hacia la habitación.
Yo preocupada la seguí pero antes de que pudiera entrar me cerró la puerta en la cara. No podría creer en lo que se había convertido en esta semana, mi hija ya ni siquiera me hablaba por eso lo único que pude hacer es romper a llorar mientas intenta convencerme de que enviarla allí sería lo mejor para ella.
--Hija por favor no me lo pongas más difícil, si no lo haces por ti, hazlo por mi--le dije derrumbándome en el suelo.
No savia que hacer por lo que me quede allí por un tiempo hasta que sonó el timbre, yo savia quien era pero tenía miedo de abrir, y si me equivocaba y no es lo mejor para ella, lo peor de todo es que no podríamos ir a verla y aunque solo fuese una semana la echaría de menos. Con mucho esfuerzo me dirigí hacia la puerta y cuando la abrí allí estaban los del centro de recuperación.
-Isabella swan?--preguntaron mientras uno de ellos me miraba fijamente.
--si en su habitación, hará le diré que salga-les dije mientras me dirigía hacia la habitación por segunda vez.
-Bella, Bella cariño ya han llegado, por favor abre la puerta, por favor Bella te lo suplico.
La puerta de repente se abrió y bella salió con su mochila, me miró fijamente e intento sonreír rápidamente me dirigí hacia ella y la abraze fuertemente susurrándole constantemente que la echaría de menos y que la quería mucho, a lo que ella paso unos de sus delgados brazos por mi espalda y apoyo su cabeza en mi hombro. Así nos quedemos por un largo rato hasta que uno de los del centro vino y nos interrumpió, lo odiaba por hacer eso, pero ella se tenía que ir, así que la acompañe hacia la puerta y con lágrimas en mis ojos me despedir de ella con un beso.
Ya ha pasado un año desde la muerte de Eli, Bella empieza a sonreír y a ser como antes, ya no tiene esas horribles ojeras que tenía antes y ha recuperado su peso normal, por eso tengo que empezar a arreglar lo mío con Phil. El i yo nos hemos separado mucho desde lo que paso, ya casi nunca salíamos y ni siquiera aviamos pasado ni un minuto solos, por eso él y yo nos dirigimos hacia el zoo para salir y pasárnoslo bien, le había preguntado a bella si quería venir pero ella nos dijo que prefiere quedarse durmiendo, mientras yo conducía hacia el zoo Phil no paraba de hacerme bromas y tonterías, me encanta Phil, es tan infantil como yo, por eso lo quiero tanto.
Fin Po/Reneè.
Hoy era un día especial para mi madre y Phil, por eso cuando vinieron a preguntarme si quería ir me hice la dormida y les dije que seguiría durmiendo, cosa que mentí ya que llevaba ya una hora levantada intentando leer algo, digo intentando ya que cierta persona no me dejaba terminar ni un párrafo sin incordiarme con sus interminables charlas sobre moda chicos y todo lo que se le ocurría contarme, a veces acaba siendo un verdadero incordio tenerla pegada a mí por todo el tiempo, pero muchas otras era lo mejor del mundo lo único malo es que está muerta y no puedo decirle a nadie que está aquí.
-Eli para de molestarme, tengo que acabar de leerme este libro --le dije mientras la miraba saltar en mi cama.
-Es que me aburro, estar muerta es un rollo, y además, para colmo la única que me puede ver eres tú, aburrido, aburrido y aburrido- Grito mientras seguía saltando en mi cama.
--gracias por el comentario-le dije haciéndome la ofendida.
--no ay de que, por cierto a que no sabes quien le va a regalar un anillo a tu madre--me dijo mientras se reía por lo bajo
--no, no abras sido capaz de espiarles, no?
--no que va, solo he mirado un poquitín.
--Elisabeth, te tengo dicho que no espíes a mi familia ni mis amigos--le repetí otra vez mientras intentaba hacer que bajara de la cama.
--pero no te interesa saber más de ese asunto?
--no, no me interesa, mi madre ya es grande para saber lo que hace y además Phil es un hombre maravilloso para mi madre--dije mientras intentaba volver a leer aunque ya no sabía ni en que página me había quedado por lo que opte por empezar de nuevo.
Mientras yo leía Eli se puso a jugar con su pelo. Por fin un poco de troncalidad, cosa que no duro mucho ya que Eli se levantó de golpe y se puso enfrente de mí mirándome fijamente y frunciendo el ceño.
-Bella--chillo mientras apretaba mi libro.
-Si Eli?
-Hoy es mi cumpleaños -Me contesto mientras daba unas vueltas sobre sí misma.
-Tu cumpleaños es el 8 de febrero y estamos en julio le dije mientras intentaba que parara de molestarme.
-No tonta, y luego dicen que las rubias son tontas he, hoy es el día en que morí--me dijo como si fuera lo más obvio del mundo.
-mm, ablando de es, Eli nunca me dijiste como moriste--le dije mientas nos sentamos en la cama y ponía la almohada entre mis pies.
--pues veras Bellis, la verdad es que no me acuerdo de nada, solo recuerdo que pensé en ti y en nuestro sábado y luego me levante en el suelo de tu casa y que cuando me abriste tu tenías una cara horrorosa bella, estabas más fea, pensé que eras la muerte que venía a por mí y que te comerías mi alma, sabes lo que sufrí al ver tu cara Bellis.- me dijo riendo y poniendo cara de asustada.
-Serás idiota esto es algo serio y no para que te pongas a bromear y como no querías que tuviera esa cara si no lo sabes estabas llena de sangre y muy pálida, que te crees que haría bailar una salsa, además si fuera un monstruo no me comería un alma tan corrompida como la tuya perra.- le conteste tirándole a la almohada a la cara lo que provocó una gran batalla de almohadas y risas aseguradas.
Cuando terminemos nuestra guerra la casa estaba echa un desastre y mi pelo más, Elisa como no estaba perfecta como siempre.
No es justo, mis almohadas te traspasan eso es injusto y encima mira como me has dejado la casa, ahora me vas a tener que ayudar rubita—le grite apoyándome de nuevo en la cama mientras ella se reía como un villano de película mala y bailaba triunfante encima de mi cama.
-Bella eres una loser que lo sepas, y no he hecho trampas soy así que quieres que haga además ni sueñes que voy a limpiar todo esto, eso es para loser como tú, yo me piro a ver chicos guapos y asustar a viejecitas, ay te quedas bella- me dijo riéndose y desapareciendo de la habitación.
Abecés podía ser una autentica perra pero la quería, pero eso no deja de lado que es una perra y me ha dejado con toda la faena a mí, por lo que nota mental número uno, no jugar con ella nunca a lanzase cosas, perdería y nota mental numero dos decirle que odio que desaparezca así de la nada y me deje con la palabra en la boca.
Uff que pereza me da limpiar, pero tenía que hacerlo antes de que vinieran mis padres y vieran la casa como la habíamos dejado y savia que la perra de Elisa no volvería hasta que no estuviera la casa limpia por lo que me puse a limpiar mientras escuchaba música en mi mp3 y bailaba por toda la casa limpiando el desastre que habíamos formado.
