Descripción: ¿Y si bella no estuviera sola? ¿Y si ella Tenía un don diferente? ¿Qué pasaría la primera vez que se encuentran Edward y ella ?
Descargo de responsabilidad: Casi todos los personajes pertenecen a la talentosa S. Meyer, xD
Esta historia pertenece a mi mejor amiga Claudia, la cual por algunas razones dejo abandonada. Algunas personas se quejan de mis faltas ortográficas y algunas cosas más por lo que si alguien se anima o quiere ayudarme a corregir y tal, que se ponga en contacto conmigo y por mi encantada que no voy muy bien de tiempo para dedicarle todo lo que me gustaría para poder revisar la ortografía y eso.. Por lo que repito si alguien quiere ayudarme bien venido sea, si no, no admito quejas de las faltas XD
Si estáis interesadas/os en echar una mano que me envié un msn, graciasss..
Cuando entre a la secretaria pude visualizar a una señora regordeta detrás del escritorio por lo que me dirigí directamente a ella.
-Disculpa señora soy nueva aquí, me podría indicar dónde o como puedo conseguir mis horarios y clases por favor.
La señora levanto la vista cansadamente y me miro de arriba abajo apartando sus ya viejas gafas.
Isabella Swan, ¿Verdad?
-Si soy yo.
-un segundo.
-Mira Bella, aquí están todos los historiales de los alumnos - me dijo Eli la cual se había colado por detrás del mostrador y estaba cotilleando todo a su paso.
-Eli deja eso—le susurre intentando que se comportara un poco.
-¿Que a dijiste señorita?
-nada nada estaba hablando sola, lo siento -me excuse mientras la señora soltaba un refunfuño y volvía a sus papeleos.
-Bella tendrías que mirar esto, salen todas las fotos de los profesores, que por cierto el profesor de gimnasia esta para comérselo tiene unos abdominales de muerte, y no parece mucho más mayor que nosotras, oye cuando sepas tus horarios tienes que decirme la hora exacta que nos toca gimnasia asi puedo hacerle una visita al vestidor.
Dios mío Elisabeth no paraba de hablarme de lo que le haría al profesor de gimnasia y contra más me lo recalcaba más colorada me ponía eso más contando que la señora tardaba demasiado en encontrar mis papeles me estaba entrando unas calores de muerte por lo que empecé a sudar como una tonta y eso que forks no era un sitio caluroso que digamos. Voy a parecer idiota y Elisabeth se enterara cuando llegamos a casa, hasta estoy pensando en hacer campana e irme directamente a casa y llorar como una niña.
-Isabella Swan aquí tiene sus horarios y clases, espere ay sentada, llamare a algún alumno para que le pueda enseñar las instalaciones- me aviso la recepcionista entregándome los papeles y indicándome los sillones que había justo enfrente.-por cierto señorita ¿ se encuentra bien?
-Eso bella tienes muy mala cara, deberías desabrocharte algo la chaqueta estas medio pálida—me comento también Eli la cual ya había dejado de cotillear y volvió a mi lado.
-No, estoy bien, solo necesito sentarme un poco—Les dije a las dos, dirigiéndome hacia los sillones.
La señora se giró y volvió a su faena, mientras que Eli se sentó a mi lado cruzándose de piernas y recostando su cabeza entre mis piernas.
-Alice Cullen venga a secretaria por favor –grito la señora por el altavoz, mirándome fijamente - señorita bella espere aquí a la señorita Cullen, ella le enseñara las instalaciones y los lugares de descanso, por favor no se mueva de aquí hasta entonces yo voy dentro a rellenar unos papeles—me dijo dirigiéndose dentro de la oficina y dejándome sola en secretaria a espera de alguien a quien ni conocía.
No tuve que esperar mucho tiempo ya que al cabo de 5 minutos ya estaban picando a la puerta. No savia que hacer si decirle adelante o esperar a que entrara ella sola y Eli tampoco es que ayudara mucho ya que se había quedado quieta como yo mirando directamente la puerta, por lo que lo único que reaccione ha hacer es ponerme de pie rápidamente, con tan mala suerte que me tropecé con mi mochila y caí de bruces al suelo al mismo tiempo en que la puerta se abría.
Lo siguiente que sentí es como unas manos fuertes y delgadas me cogían del hombro para ayudarme a levantarme lo que hizo que los colores que tanto me había costado controlar volvieran a mis mejillas y es que me estaba muriendo de vergüenza tanto era así que me daba miedo asta de subir la cabeza y mirar quien me había ayudado a levantarme.
-Se encuentra bien - me dijo con un tono de voz muy dulce lo cual me hizo que levantara la cabeza inmediatamente para ver qué tipo de persona podía tener esa voz.
Cuando la vi se me quedaron todas las palabras atragantadas en la garganta y es que si pensaba que Elisabeth era una persona realmente guapa, solo había que verla a ella la cual tenía más parecido a un ángel con los cabellos cortos y negros, poseía una estatura pequeña que la hacía ver más grácil, aunque tenía el porte de una bailarina clásica su forma de mirar y sus ojos color caramelo la hacían ver un poco más aniñada, una pequeña y grácil bailarina es como la definiría yo.
Me miraba fijamente en busca de una respuesta que era incapaz de darle por lo que me puse firme rápidamente y asentí con la cabeza varias veces. Lo que a ella se ve que le causo gracia y me dejo ver sus dientes tan blancos y rectos, lo que a decir verdad le pegaba mucho.
-Lo siento si te he asustado, tu debes de ser Isabella Swan la hija de Charlie Swan, encantada de conocerte, yo soy Alice Cullen y seré tu guía en este día—me dijo alargando la mano para presentarse—lo cual acepte rápidamente.
Cuando la toque pude apreciar que su mano estaba helada, pero al recordar lo frio que era forks y al estar un poco acostumbrada a las caricias frías por parte de Eli lo deje pasar y se la estreche rápidamente en forma de presentación.
-Un placer conocerte Alice pero preferiría que me llamaras solamente Bella.
Alice sonrió y me agarro firmemente de la cintura.
-Estoy segura de que seremos grandes amigas-me dijo antes de agarrarme la mano y sacarme a rastras de la secretaria.
Elisabeth la cual se había quedado igual de pasmada al conocer a la pequeña Alice, sonrió y se dispuso a seguirnos rápidamente.
-Bella esta chica me va a gustar, as visto la ropa que lleva esos pantalones ni siquiera han salido al mercado, son de la nueva colección y solo las personas más adineradas pueden permitírselo, además se nota que tiene buen gusto para la moda, tienes que hacerte su amiga, te lo exijo Bella.
Mientras Eli hablaba y hablaba de lo genial que eran esos pantalones, Alice había dejado de estírame se había parado enfrente de mí, haciéndome chocar contra su espalda la cual no se movió ni un milímetro.
-Bella, enséñame tu horario—me dijo Alice poniendo la mano al frente para que se lo entregara lo cual hice rápidamente.
Alice lo cogió y ojeo un poco, mientras Eli que se había puesto detrás de Alice también lo hojeaba por encima del hombro.
-Genial, tienes casi todas las clases conmigo, menos Literatura que estas sola y biología que la tienes con mi hermano Edward, ya verás te caerá muy bien mi hermano, ahora te tengo que dejar en clase de literatura pero en la próxima clase no te me escapas, te sentaras conmigo ¿no?—me pregunto poniéndome cara triste lo cual no podía soportar por lo que asentí rápidamente.—¡genial! Luego te vengo a recoger a la puerta y no te olvides he. —me insistió empujándome dentro de una clase la cual supuse que sería mi primera clase de literatura.
Cuando me di la vuelta Alice ya no estaba y Eli tampoco por lo que me puse más nerviosa de lo que estaba y empecé a buscar a Elisabeth con la mirada por si ya estaba sentada en algún sitio o algo, pero para mí mala suerte no la encontré, en cambio me encontré cara a cara con una chica delgadita y con gafas la cual me sonreía amistosamente.
-Tu debes de ser Isabella Swan—me pregunto amablemente.
-Si soy yo, pero prefiero que me llamen Bella.
-Encantada de conocerte Bella yo soy Ángela Weber y me toca contigo a esta clase por lo que si necesitas que te ponga al corriente o alguna ayuda no dudes en decírmelo.
La sonreí y asentí con la cabeza rápidamente, ella me devolvió la sonrisa y se fue a su mesa lo cual me molesto, ya que ella ya tenía un compañero por lo que supuse que no me sentarían con ella y era una persona que me había caído bastante bien, por lo que me dirigí al puesto del que suponía que era el profesor el cual me presento a la clase y me indico que me sentara alado de una tal Jessica Stanley la que en toda la clase no paro de hablarme de cotilleos y chicos, uff aburrido.
