Dos días después de su regreso a la Villa Meg tenía que encontrarse con Casandra. Hacia días que veía que Hércules no se encontraba bien y necesitaba hablarlo con alguien.
Al salir de la habitación vio como Hércules se alejaba, posiblemente para su entrenamiento matutino. Casandra llegó poco después.
¡Hey!, ¿Como estas?
Meg contuvo un suspiro – Bien... un poco preocupada por Hércules - dijo mientras se rodeaba la cintura con los brazos... se le había formado un nudo en el estomago.
¿Hiciste lo que te dije Meg…? ¿Se lo contaste?– Pregunto Casandra mientras se sentaba en la cama.
Meg la miro y bajo la cabeza.
Porque no se lo cuentas Meg. Tiene derecho a saberlo TODO.
NO PUEDO – dijo Meg – Tampoco a mi me gusta esconderle esto a Hércules. Tu no sabes lo que estoy pasando. Y temo que puedan cumplirse las amenazas... Casandra, ya estoy cometiendo un grave error al contártelo, porque si descubre que lo estoy haciendo…
Meg.. ¿Por que quieres esconderlo?
¡Casandra! – advirtió Meg – Te lo pido por favor. Necesito que me ayudes con esto. Y prefiero que Hércules este al margen. Necesito que esto no salga de aquí... Prométeme que no se lo dirás… por favor...
Casandra estaba tensa, tras un suspiro, dijo:
Esta bien Meg, te… te lo prometo. - Dijo con derrota – Pero hay algo que no entiendo Meg después de tantos años.. ¿Por que te busca ahora por un mísero contrato?
No lo se… Pero no es solo eso, temo que haya más en toda esta historia. Cuando estaba cautiva escuche que hablaba con alguien – recordó Meg
¿Pudiste oír algo?
No – dijo Meg desilusionada
Ya… es curioso, un contrato que no se puede romper y no se sabe donde esta.. – Pregunto Casandra pensativa
¿Curioso verdad?– Dijo Meg
¿Y lo del bebé se lo has dicho?
Meg se quedo parada.
Aún no se lo dije...
¿Y que piensas hacer? ¿Esperar a que nazca? Piensa el embarazo se va notando y Hércules no es tonto.
El problema es que si se entera querrá tenerme controlada... y no me dejara ir a buscar ese contrato.
Ya sabes mi opinión Meg – Dijo Casandra – No puedes ocultarle a Hércules que va a ser padre. Y cuando más lo retrases peor será.
Meg la miro con mala cara. No llegaría tan lejos. Antes de que su vientre se hinchara se lo diría. No habría forma de ocultarlo entonces y era cierto, Hércules tenia el derecho de saber que iba a ser padre.
Hagamos un trato. Tu le dices que estas encinta y yo no le digo nada de lo otro... – dijo Casandra apoyándose en la pared mirándose las uñas .
Seras…– Dijo Meg indignada– la confianza da asco...
Verdad que sí, yo también lo pienso. ¿Que...? ¿Trato?
Sí… vale, tu ganas... Pero ni una palabra de lo otro vale – Dijo Meg
Vale.
Se dieron las manos y en ese momento Meg tuvo una revelación... no podía ser... pero... encajaba...
¿Pasa algo Meg? ¿Te has quedado pensativa? No será que te estas arrepintiendo ya, no?
No, no es eso…
Entonces… ¿Que es? – Pregunto Casandra intrigada
Meg la miro y después de unos segundos dijo.
Desde que me capturaron he tenido la extraña sensación que algo no encaja, que había un plan mayor que la lascivia de Adonis. No era su forma de actuar... Además, parecía que tuviera que rendir cuentas con alguien.
¿Quieres decir que Adonis no trabajaba solo? ¿Que alguien estaba tirando de los hilos?
Sí… – Meg se quedo con la mirada perdida y dijo– Alguien con ansia de venganza tanto de mí como del fortachón. Alguien que hizo conmigo un trato y para el que trabaje durante años... Hades
Hubo un silencio sepulcral. Casandra se quedó pálida y vio que a Meg le temblaban las manos.
¿Cómo? – Dijo Casandra con una voz inaudible – Meg... ¡No puede ser Hades! Hércules lo derroto, lo tiro mas allá del agua estigia, donde habitan las almas perdidas y la desesperación. Esta en el mismísimo infierno.. Ni un dios inmortal puede regresar.
Lo se Casandra, pero... era el señor del Inframundo... ¿Quien sino él podría escapar de allí? ¿Y si ha conseguido regresar de forma que no podamos reconocerle? ¿Y si ha conseguido engañar a hombres y a dioses?
No puede Meg. Él no puede hacerte nada ahora.
Meg suspiro, y se rodeó con los brazos su estrecha figura.
– Casandra llevo un tiempo sin descansar bien. Y no es por causa del embarazo. Al principio pensé que sí. Pero ahora… es algo más... es como un sexto sentido que me estuviera advirtiendo de algo…
Días después de haber hablado con Casandra, Meg aún estaba indecisa. No podría postergarlo más, esa noche se lo contaría.
Hola cariño. ¿Que tal el día– dijo Meg dándole un fuerte beso.
Hola Meg, cansado muy cansado.
Meg pudo ver unas ojeras que se asomaban bajo los ojos de Hércules. Cada vez eran más frecuentes y eso la preocupaba.
Hércules ¿Estas bien?
Si cariño, tranquila– Le contesto con una sonrisa cálida
Tengo que contarte una cosa– Dijo cogiéndole las manos con nerviosismo– Ven, siéntate aquí.
Hércules se sentó a su lado con dificultad.
Verás esto… vas a ser…
Espera Meg… me duele mucho... el costado me arde...– dijo de repente Hércules
¿Qué? ¿Qué pasa… Hércules?
Hércules empezó a sentir un dolor muy agudo en el cuerpo, le costaba respirar y tenía mucho frío. Su cara se torno pálida y comenzó a sudar...
Ay! Hércules... ¿Que te pasa? No me asustes, por los dioses…– dijo Meg histérica.
Intento estirarlo como pudo sobre el banco. Hércules no podía ni moverse y empezó a vomitar sangre entre toses. Meg le agarro de la cabeza para que no se ahogarse e intento estirarlo sobre el banco. Fue inmediatamente a escribir una nota para el doctor Hipócrates y se la dio a Pegaso.
- Pegaso, tienes que volver con el doctor mas rápido que puedas, esto es cosa de vida o muerte.
Pasaban los minutos. Meg intentaba estabilizar la situación como podía, pero era inútil. Hércules estaba cada vez peor.
Al cabo de un rato llamaron a la puerta, Meg fue abrir.
Meg querida- He llegado cuando he podido, ¿como esta?
No lo sé Doctor. Esta muy mal, tiene mucha fiebre y ha devuelto sangre. – Dijo Meg al borde de las lágrimas
Tranquila querida, en estas situaciones hay que de serenarse y tener lamente bien despejada. Lo primer es calmar esa fiebre, le daré una infusión de corteza de sauce, y también tengo que preparar algo contra las nauseas.
Meg asintió, acompaño al doctor hasta la salita donde estaba estirado Hércules
Hipócrates estuvo trabajando un buen rato. Al cabo de un tiempo volvió y anunció que, de momento, había conseguido estabilizar las constantes de Hércules.
Bueno… querida. He hecho todo lo que esta en mi mano. Ahora solo hace falta esperar. Si ves que tiene fiebre le vuelves a dar estas yerbas.
Gracias doctor, ¿Quiere tomar alguna cosa antes de marcharse?– Pregunto Meg con voz cansada.
Oh gracias querida. Si no te importa, luego tengo que ir a casa de la mujer de Laertes. Va a dar a luz y me pidieron que si les podía ayudar con el parto.
Ya claro – Dijo Meg con media sonrisa
Entraron en la cocina y Meg le sirvió un refrigerio. Hipócrates pudo observar que Meg estaba muy callada en sus pensamientos.
querida ¿Te pasa algo ? No has dicho nada desde que nos sentamos.
Meg lo miro inquieta.
Estoy asustada señor.
¿Cuanto hace que esta así? – Pregunto Hipócrates
Hace un par de semanas – contesto Meg
¿Y tu como estas del embarazo?
Oh.. bien... aún no se nota.
por cualquier cosa Meg, no dudes en avisarme. Hay que vigilar, ¿Entendiste?– Dijo Hipócrates muy serio.
Sí señor… – dijo Meg
Muy bien querida. Yo iré tirando. Me espera una larga noche. Hay que traer al mundo un ser más.
Dicho esto se levanto de su asiento, y se dirigieron hacia la puerta Meg lo despidió.
Pasaron unos días. Meg ya estaba de 2 meses y medio y la cosa no podía postergase más. Tenía que decírselo...
Pero Hércules estaba muy enfermo. Balbuceaba incoherencias por la fiebre y no era capaz de mantenerse despierto mucho rato. Varios médicos le habían examinado, pero no tenían claro que es lo que podría estar causando estos síntomas. Además, la herida del brazo cada vez estaba peor, completamente negra y cada día más grande...
Quizás había una solución… Casandra le recomendó a Meg ir al templo de Delfos. Allí se encontraba la gran profetiza, quizás sus poderes lograrían descubrir lo que la ciencia médica no ha podido. Y quizás, pueda decirle como conseguir una cura...
Cada vez seponemastensalahistoriajejejepordonarsitardounpoco.
Buenoaquíosladejoquelodisfrutéis:P
