Capitulo 13 El regreso del Demonio

Phil estaba preocupado… hacia días que no sabía nada de su pupilo ni de Meg… Lo último que supo de Hércules era que estaba grave… debería ir a verle…

Alguien llamó a la puerta, sacándole de sus pensamientos...

¡Phil! – Era Casandra con una cara de preocupación.

Eh… Casandra… ¿Qué ocurre?

Phil, ¡He tenido una visión! Fui a casa de Hércules para avisarle… pero no le vi… ni a Meg… Pensé que podría estar aquí… ¡Es muy importante!

No sé nada de Hércules desde hace días. Cuéntame, ¿Que visión tuviste?

Casandra le fue contando todo lo que pudo recordar.

¿…y nada más? ¿Seguro que no recuerdas nada más? Piensa, cualquier cosa que te llamara la atención podría ser una pista de donde está él. – Dijo Phil con desesperación.

Ya te lo dije Phil, solo recuerdo una habitación poco iluminada… a Hércules encadenado y… - Casandra se detuvo.

¿Qué… qué más?

Un... un blasón si ahora lo recuerdo. En esa habitación había un blasón pintado.

¿Cómo era Casandra?

Era… era, el dibujo de un animal… un animal grande, con dos lanzas cruzadas…

Phil se quedo pensando, ¿Un animal con dos lanzas cruzadas? No le sonaba.

Creo que sé quien nos podría ayudar con esto.

¿Quién?– dijo Casandra

El Agente Chipacles, con él se puede contar, además tiene amplios conocimientos de heráldica.

Phil y Casandra partieron hacia Atenas, cuando llegaron ya era de noche y hacía bastante frío. Tras recorrer las oscuras calles llegaron al cuartel de policía donde se encontraba el agente Chipacles.

Entraron a una pequeña estancia casi vacía. Solo un mostrador al fondo donde una mujer estaba limándose las uñas…

Disculpe señorita, estamos buscando al Agente Chipacles. ¡Es muy urgente! Necesitamos hablar con él.

¿De parte de…? – dijo la mujer con voz nasal.

Philoctetes y Casandra.

Mm, Bien, esperen un momento ahí y ahora les atenderán.

Al cabo de unos minutos de tensión la mujer les indicó que podían pasar a un despacho donde se encontraron con el agente.

Philoctetes, el entrenador de héroes, ¿Cómo te va?

Bueno… podría ir mejor… verá tene…

Casandra le interrumpió de repente

¡Es un asunto de vida o muerte! ¡Tiene que ayudarnos todo lo posible!

Eeh, para el carro preciosa, ¿Y tu quien eres?

Soy Casandra– Dijo con impaciencia.

Casandra… Casan… ah espera tu eres la adivina que iba con Hércules y ese loco… como se llamaba…

Ícaro?– Dijo ella con una ceja levantada

Ese Ícaro, menudo grupo erais vosotros. Ay Phil, estos tres siempre estaban dando problemas….

¡Ejem!… Bueno, el asunto por el que venimos es importante.

Espera monada, estas cosas no van así. Siéntate, y me lo explicas todo mientras nos tomamos un café - dijo sirviéndose una taza.

¡QUIERE DEJARSE DE TONTERIAS! ESTO ES DE IMPORTANCIA SUPREMA. LA VIDA DE MI AMIGO HERCULES ESTA EN PELIGRO.

Hércules, ¿en peligro ese chico? Ja ja ja Esto de ser un súper héroe le va grande ja ja ja

No tiene gracia - Dijo Phil poniéndose rojo.

Vale, vale… Tranquilizaos o tendré que encerraros. Recuerdas lo que paso hace años atrás, ¿no Phil?– Dijo el agente dándole un sorbo al café.

Casandra resoplo – Tiene que ayudarnos Hércules está muy grave, lo vi en una de mis visiones y…

¿Visiones? – Dijo Chipacles atragantándose – a ver, cuéntamelo todo con detalle, ¿entendido?

Casandra le explico toda la escena que había visto y le intentó hacer un dibujo del blasón.

Tiene que ayudarnos agente. Es muy urgente, temo que la vida de mi amigo este en juego.

No conozco este blasón, pero tranquilos, pondré a mis agentes en ello. Haremos todo lo posible para rescatar a vuestro amigo.

Días más tarde, Tracia era un hervidero de actividad. Toda la ciudad estaba excitada con preparativos para el compromiso de boda…

Todo el mundo se encontraba feliz por la próxima boda real, todo el mundo menos una persona, Meg, que en ese momento se encontraba en sus aposentos. Triste y desesperada, pensando en que se tendría que casar con ese arrogante e incapaz de poder hacer nada para poder salvar a Hércules. Había intentado escapar, había intentado escribir cartas y mandar mensajes en una paloma… pero siempre le conseguía frustrar los planes. Estaba atrapada sin poder comunicarse con nadie.

Bajo la vista y vio su vientre abultado, cuatro meses ya. El embarazo ya empezaba notarse en sus ropas…

La puerta se abrió interrumpiendo sus pensamientos. Adonis entró y se le acercó con una sonrisa perversa.

- Querida, ¿Estás lista? Nos están esperando nuestros invitados. Esta noche será muy especial. – La agarro de los hombros y le dio un beso en la mejilla.

Si… Ahora bajo– Dijo Meg con amargura.

Oh vamos cariño. No pongas esa cara… Te saldrán arrugas je je Piensa que es un día muy especial–

Adonis se fue, dejando a una Meg con la mirada perdida por la ventana…

Ojala todo esto fuera un sueño... – Meg se recostó en sus brazos dejando escapar un sollozo por la angustia y el miedo que sentía.

Abajo las celebraciones seguían su curso. Todo el mundo estaba feliz. Los padres de Adonis estaban presentes con sus mejores galas y lucían una sonrisa de orgullo

Oh hijo mío! Estoy tan contenta por ti en esta noche tan especial– Dijo la madre de Adonis, abrazándolo

Si, hijo mío. Tu madre y yo estamos emocionados para conocer a tu futura esposa. Entre nosotros, siempre le decía que esa tal… Helena no era para ti. ¡Pero mírate ahora!

Jejeje si padre. Tenías razón con ese asunto. Pero ¡todo resuelto! Ahora disfrutad… ¡la fiesta solo acaba de empezar!

Las luces bajaron su intensidad y todo el mundo se quedo en silencio, una silueta quedó iluminada por un foco de luz arriba en las escaleras, era Meg.

Meg fue bajando las escaleras, escuchando las conversaciones de los hombres y las mujeres de la estancia. Podía ver como hombres la miraban descaradamente haciendo comentarios… desagradables… expresando aprobación…

Meg llegó hasta al lado de Adonis manteniendo una mano sobre su vientre. La madre de Adonis se acerco a su hijo y, en voz baja, le susurró– Adonis… hijo, nunca nos dijiste que ya tenías un heredero en camino.

Adonis cogió a Meg por la cintura – ja ja ja ¡Madre! ¡Ya hablaremos luego de eso!

La madre miro Adonis, luego a Meg, y sonrió diciéndole – Querida debes estar cansada con esta carga…

Eh… no gracias estoy bien – Dijo Meg incomoda.

Que tímida eres je je. Siéntate aquí, a mi lado. Cuéntame de tu vida querida.

La celebración transcurrió con normalidad, todos los presentes se lo pasaban bien brindando, cantando y bailando. Meg cada vez estaba mas ausente, escuchaba las conversaciones, daba alguna respuesta falsa… pero la mayoría del tiempo estaba pensando solo en una persona… Hércules...

El ruido del tintineo de una copa la despertó de sus pensamientos. Adonis se disponía a hablar.

¡Atención! Señores y señoras, gracias por estar aquí. Esta es una noche especial. Hoy una persona me convertirá en el hombre más feliz del mundo.

Todo el mundo hizo un mohín y Meg bajo la cabeza.

Adonis prosiguió – En un momento como este solo tengo unas palabras que decir:

"Derelinquat me patiendo urbe,

Me relinquere aeterni passus,

Derelinquat me pro convicto.

Dicant qui hic salis, omnis spes".

Céfiro, el hijo del dios del viento, recorrió la sala zarandeando a los presentes. Algunos se inquietaron otros exclamaron con asombro… Hasta que todo el mundo y aplaudió mientras Meg se quedo paralizada.

En Atenas Casandra despertó sobresaltada, y grito una sola palabra que resonó por toda la estancia "HADES"

Espero que os guste este capitulo: P