Capitulo 16: El viaje

Antes de que saliera el sol por el horizonte, Casandra, Phil, el agente Chipacles y un nutrido grupo de guardias tomaron rumbo hacia las montañas sagradas en busca de Hercules.

Caminaban en silencio, solo se oían los pájaros cantar y las alas de Pegasus que revoloteaba por alrededor.

Casandra estaba sumida en sus pensamientos, recordando viejos manuscritos que había leído donde personas hablaban sobre las montañas sagradas:

"Cuenta la leyenda que era donde Ourea tenía su templo, que estaba custodiado por un dragón. Ourea permitió construir a los hombres sus casas con la condición que el lugar era sagrado y lo tenían que proteger con toda su valentía si no el mal caería sobre ellos. Los aldeanos le daban ofrendas a la diosa mientras ellos Vivian con sus familias.

Una noche, un consejero del rey le dijo que el oráculo le había predicho que la guerra se acercaba. El rey no quiso escuchar a su consejero, pero lo que dijo el oráculo se cumplió: Un ejército invadió la zona, destruyendo todo a su paso, y llevando la desgracia a todo el valle. Ourea, al enterarse, envió a su poderoso dragón Skgrim. Después de la gran batalla ya no quedaba casi nadie con vida, solo el rey, que miraba desolado ese lugar que ya paso a la historia.

Ourea le maldijo, exiliándolo de esas tierras con su pueblo para no volver jamás. De ahí las montañas sagradas, ni Dios ni mortal puede osarse a cercarse pues el lugar esta maldito, la muerte espera a aquellos que se atrevan a desafiar a la propia Ourea".

–¿ En que piensas Casandra? – Pregunto Phil

–En unos manuscritos que leí sobre las montañas sagradas. Dicen que un dragón las protege de los invasores.

–¿Dragones? Pamplinas – dijo Phil

–Yo de ti, sátiro, vigilaría esa lengua – Dijo Athan – Si vuestro amigo esta en ese lugar puede darse por muerto.

–Veo que no conoces a Hercules, el puede hasta con un dragón.

–Lo que tu digas sátiro – Dijo Athan mirándose las uñas.

–Philoctetes para tu información.

–Philoctetes jajajaja – Athan empezó a reírse

Phil empezó aponerse mas rojo que un tomate de la rabia contenida. Casandra, al verlo, lo cogió de los hombros.

–Phil oye, creo que Pegasus necesita comer algo porque no vas con él, eh?

–Pegasus es un caballo alado el puede…

–Phil! – Dijo Casandra de mal humor

Phil, sin decir una palabra más, fue de de mala gana con Pegasus dándole una última mirada a Athan, que lo miraba con una sonrisa.

Cuando Phil se hubo ido Casandra se acerco seria a Athan.

–Puedo ver que no eres muy creyente con los héroes ¿no?

Athan le miro de arriba a bajo con su mirada penetrante, Casandra sintió en ese momento un pequeño rubor en sus mejillas.

–No creo en héroes si es lo que me preguntas. Creo en personas con valor.

Diciendo esto Athan se adelantó y prosiguió el camino con los demás guardias.

Después de un día de no parar de caminar por valles y bosques llegaron cerca de un río, donde pararon a descansar para poder pasar la noche antes de salir temprano otra vez.

Casandra estaba sentada, con las piernas recogidas, tapada con una manta mirando las llamas de la hoguera. Seguía pensando en esos manuscritos y las montañas.

–¿Estas muy inmersa en tus pensamientos? – Dijo una voz detrás de ella.

Casandra se giro y pudo ver que era Athan.

–Eh… sí. Es sobre lo que estuve leyendo de las montañas sagradas… las historias que cuentan…

Atan se sentó a su lado

–Ya veo…

–Sí, ¿El qué? – Preguntó Casandra mirándolo.

–Dragones… maldiciones… todo son historias, mitos. Cuentos para explicarle a los niños.

–Y tu como lo puedes saber Athan, ¿Has estado alguna vez en ese lugar?

Athan no contesto inmediatamente, miraba el fugo como si se debatiera con algo. Al cabo de unos segundos…

– No, son cuentos para niños.

– No creo que lo sean, los relatos están escritos por gente que…

Athan la miro severamente.

–Cuanto más lejos de esos manuscritos mejor Casandra, esas historias solo hacen que distorsionar la realidad.

–¿Pero si fueran verdad? – Dijo Casandra

–Entonces despídete de tu amigo.

–Athan, no conoces a Hércules, es un auténtico héroe acostumbrado a enfrentarse al peligro... – Casandra se cruzo de brazos

–Los héroes no son aquellos que salvan damiselas y luego se van pavoneándose. Para mi una persona es heroica cuando hace grandes logros: Leónidas, Milcíades, Alejandro Magno, Aristides…

–Pero no conoces a Hércules, si lo conocieras lo entenderías.

Athan la miro después volvió a mirar al frente.

–Se hace tarde y hay que descansar. Mañana será un día duro.

Diciendo esto se levanto y se fue dejando a una Casandra pensativa. En todo lo que había dicho ese hombre había algo raro, le mostraría que se equivocaba.

En tracia…

En la sala del trono se encontraban dos personas a solas. Adonis iba de un lado para otro, nervioso, mientras una mujer lo acompañaba.

–Adonis, estas muy tenso, tranquilízate. – Dijo la mujer sentada en una de las sillas

–No puedo Medea ¿Y si el plan no funciona…? Tiene que haber una manera de…

La mujer se levanto de su asiento y se acerco al príncipe tapándole la boca con uno de sus dedos.

–¡Relájate querido! No es bueno para un príncipe estar así, todo ira bien. – dijo cogiéndole del brazo y dirigiéndolo hacia una silla, lo hizo sentarse y le masajeo los hombros.

–Es que no entiendo por que el señor de los muertos no me termina de explicar el plan… y si Hercules vuelve… no se por que quiere conservar ese crio.

–Todo llegara, hay que esperar – Dijo Medea todavía masajeándole los hombros y el cuello, provocando excitación en Adonis.

–Medea querida, ahora no, ya sabes porque… he de cumplir como buen marido que seré. – Dijo con una sonrisa traviesa.

–Me gustaría ver cómo llega a la noche de bodas – Medea soltó una carcajada.

–Siempre existen otros métodos. Además quien dijo que hay que esperar la noche de bodas mmm, siempre puedo probar antes el postre ¿no crees? – Adonis y Medea se reían. – Ahora que pienso, me apetece hacerle una pequeña visita.

Medea le dio una sonrisa de maldad esto seria divertido. Adonis se levanto de su asiento y se dirijo hacia las escaleras hacia el piso superior donde se encontraba Meg.

Mientras Meg estaba tumbada en la cama, ignorante de lo que Adonis quería hacer con ella, no podía dormir se sentía inquieta.

La puerta se abrió de repente, entrando una silueta cerrándola tras de si. Meg se incorporo.

–Adonis pero… ¿Qué haces aquí?

–Nena, no podía esperar a verte, esta noche estabas realmente exultante…

Meg se fue levantando poco a poco sin fiarse mucho de Adonis.

–¿Se puede saber que quieres Adonis?

-A ti…

En ese momento Adonis la cogió de los hombros, empujándola sobre la cama. Meg intento levantarse pero Adonis la cogió de las muñecas. Meg pudo liberar una de sus manos y le dio una bofetada, cosa que provoco más a Adonis, que la sujeto con más fuerza.

–Suéltame.

Pero Adonis respondió con una sonrisa, se coloco encima aplastándola. Sentía la presión en su vientre. Meg pudo sentir como las manos de él se deslizaban hacia abajo, levantándole la falda de la túnica. Intento moverse pero era peor. Todo fue muy rápido, sintió un fuerte pinchazo. Las lágrimas le caían de su rostro mientras notaba el aliento de Adonis en su rostro cada vez mas entrecortado.

Al cabo de un rato, Adonis se incorporo, se coloco bien la túnica y se fue cerrando la puerta tras de si, dejando a una Meg semi desnuda.

Meg se levanto y se puso la túnica como pudo. Le dolía el vientre. Se dirigió al baño e intento limpiarse para quitarse esa sensación de angustia y asco que sentía. Ligeras lágrimas le caían de las mejillas cada vez más fuertes y un sollozo se le escapo…

Se sentó en un rincón, cogiéndose las piernas, en la penumbra de la habitación mientras se escuchaban los sollozos de desesperación.

Otro capitulo mas :P a ver que tal jejeje ;P