Capitulo 19 Vísperas de la batalla
Esa noche en el inframundo se celebraba un festín en honor de una nueva guerra. Hades se encontraba en su palco de piedra mirando a su numeroso ejército de criaturas infernales.
Meg, tras unas roñosas cortinas negras, podía observar la miríada de monstruos que había congregados en las llanuras del Inframundo.
Hades había estado ocupado durante estos últimos meses. Había persuadido, sobornado e intimidado a una enorme variedad de seres: podía ver a titanes, cíclopes, hidras, minotauros… incluso la famosa Escila, hija de Forcis y Hécate. Meg había escuchado de esa mujer, solo medio humana, con cola de pez y seis perros partiendo de su cintura con dos patas cada una.
Al apartar la vista de esa criatura sanguinaria vio que Hades también había reclutado a los monstruos marinos más peligrosos que se conocían, Caribdis y Nagas.
Todos seres horripilantes, con ganas de sangre y destrucción, todos al servicio de Hades…
–¡Bienvenidos a una nueva era! Una era donde por fin podre elevarme y destruir a aquel que nos desterró de nuestras tierras, aquel que nos desprecia y nos encierra en las penumbras. Vuestro exilio terminara pronto y podréis volver a divertiros con los mortales y destruir sin piedad.
Hubo un gran vitoreo por la llanura, todas las criaturas gritaban el nombre del dios alzando sus armas de combate.
–¡DESTRUIR A ZEUS! – Gritaron algunos
– Ahora mis fieles, seguid con el plan. – Dicho esto Hades se retiró al interior de la sala. Meg ya se había retirado y estaba dentro, observando aquel lugar tan conocido…
– Les encanta mi discurso. Pronto llegara el día y acabare con esa sabandija del Monte Olimpo, ¿no crees Meg?
Meg se dio la vuelta algo molesta.
– Ya sabes cuál es mi respuesta Hades. No hace falta que la repita.
– Ya veo, te crees muy valiente ¿no? Veras se te escapa un pequeño detalle… Hercules ya no esta aquí, debe estar en sus ultimas, o sea que no tienes a nadie excepto a mí… Ay… que viejos tiempos ¿No querida?
– Hércules te vencerá. El no se da por vencido.
– ¡Ah! Eres tan terca a veces. Sabes que no volverá, no te hagas ilusiones.
– No lo conoces Hades. Hércules es tenaz. Te vencerá, como la ultima vez. No te saldrás con la tuya Hades.
Hades se tiño de rojo, pero intento tranquilizarse sin perder la compostura. No debía hacer daño a Meg, aún no… hasta que tuviera al pequeño bastardo.
– Ay Meg… recuerda que no estas en derecho de opinar… y menos estando así. Ya sabes, cuando nazca tu hijo será el arma perfecta para destruir. Cuando mi ejercito haya invadido medio mundo y Zeus ya no tenga fuerzas… tendré tiempo de entrenar a tu pequeño engendro. Con su fuerza podre destruir todo lo que yo me proponga… Será divertido ver como el propio hijo de Hércules termina destruyendo todo lo que alguna vez su padre levantó jajajajaja.
– Si Hércules esta vivo te arrepentirás de todo esto Hades.– Escupió Meg
– No me hagas reír encanto. Vete a tú habitación antes de que me arrepienta y os mande a ti y tu hijo a las mismísimas aguas del río Estigia.
Meg con el ceño fruncido decidió no discutir, sabia como era Hades y la paciencia que podía tener. Era mejor ser prudente y centrarse en como escapar de ese lugar. Algo dentro de ella le decía que Hércules seguía vivo. En ese momento siento una pequeña patada en su interior, al tocarse el vientre noto que el bebe estaba moviéndose. Un momento de alegría que se le asomó al rostro… pero enseguida esa alegría se esfumo sabiendo que no podría tener a su hijo en los brazos… eso le rompía el alma… tenia que encontrar alguna manera de salir sin ser descubierta.
Mientras en la superficie….
Hércules y Athan habían estado reclutando a todo aquel capaz de luchar en la batalla.
– Hércules, los de Esparta también se apuntan a la batalla. Están de camino– Dijo Athan
– Perfecto, cuantos más seamos mejor.
Hércules se encontraba bajo una gran carpa en el campamento que habían montado provisionalmente para agrupar fuerzas y preparar la batalla. Estaba tratando de trazar la estrategia, pero el dolor del hombro crecía cada vez más y se estaba volviendo insoportable... le costaba concentrarse.
Casandra estaba fuera dando de comer a algunos hombres que habían llegado recientemente. Al terminar de servir vio a Athan sentado, mirando el firmamento.
– No dijiste nada en todo el viaje. – Dijo Casandra al acercarse
Athan la miro y volvió a girarse sin responder. Casandra al ver su impasibilidad le pregunto.
– Oye ya sé que estas molesto por lo de tu… por lo de Ourea.
Athan giro la cabeza para mirarla. al ver sus labios Casandra solo podía pensar en el beso que le había dado.
– ¿Por que me besaste…? – En ese momento Casandra se tapo la boca, enrojeciéndose. – Lo…lo siento yo quería decir…
– Era un buen momento. – Respondió Athan sin mirarla.
Casandra se quedo callada y parada por la respuesta– ¿Un buen momento?
– Si bueno ya sabes… la adrenalina. Te hace cometer por instinto… no le des mas importancia.
Casandra comenzó enrojecerse mucho más. Notaba como la rabia crecía en su interior. - ¿Me estas diciendo que ese beso fue efecto de la adrenalina?
– Claro que sí, fue algo normal.
– Ah… no se, yo no suelo besar a los hombres cuando estoy en alterada. – Dijo con furia.
– Espera un momento... yo no hice nada malo. Nos besamos los dos. Tu aceptaste el momento sin apartarme. Fue instintivo, nada más.
– QUE FUE… ERES UN.. UFF
– ¿Se puede saber que te pasa?
– COMO OSAS DECIR QUE NO FUE NADA. ¿CREES QUE ES MUY NORMAL IR BESANDO A SI A LA GENTE NO CREES?
– PERDONA… TU ACEPTASTE ESE BESO. Y ESTA CLARO QUE TE GUSTO. – Se defendió Athan
– SERAS HIJO...
– Eh ¿Qué esta pasando? – Dijo Hércules saliendo de su tienda – ¿Qué es este escandalo? Parad de discutir los dos. Este es el momento de estar unidos.
– PUES ESO DISELO A ÉL– Casandra se marcho echa una furia.
Hércules miro como Casandra se iba alejando y luego miro a Athan, que estaba paralizado, pero rápidamente recuperó la compostura.
– A mi no me mires. Ya sabes como son las mujeres cuando están en esos días... no se les puede decir nada.
Hércules lo miro con una ceja levantada, Athan hizo caso omiso y se alejó en dirección contraria.
Casandra estaba en su tienda con las rodillas en roscadas, tenia el rostro lleno de lágrimas... ¿Como pudo hacerle esto? Que idiota había sido... ¿Como había pensado que, por un solo momento, él se había fijado en ella?
– ¿Casandra?
Casandra levanto la cara e intento limpiársela para Hércules no se diera cuenta de su tristeza.
– Sí, sí pasa.
Hércules entro y vio a Casandra preparando algunas cosas para el viaje.
– Casandra... ¿Estas bien?
– Eh… sí, sí... estaba preparando algunas cosas... para cuando tenga que ir con…
– Estas molesta con Athan ¿no es así? – Pregunto Hércules
– ¿Que?
– Casandra te conozco desde adolescentes. Se como reaccionas.
– ¿Y porque tendría que estar molesta con Athan?
– He visto como lo miras – Contestó Hércules
– Hércules no pensaras que…
– La realidad no tiene nada que ver con lo que yo vea.
– Por favor, jajaja ¿Athan?
– ¡Casandra! No me engañes, o no te engañes a ti misma. Esta claro que sientes algo por él.
Casandra no dijo nada. Pero detuvo sus quehaceres y miro a Hércules.
– Sí, vale, sentía algo por él.
– ¿Sentías?– Hércules se quedo callado
– Si. No somos compatibles. Ya sabes... somos dos polos iguales.
– Yo no diría eso Casandra, él también siente algo por ti.
– Ya… claro... – Dijo Casandra girándose – Hércules tengo muchas cosas que hacer. Si me disculpas.
Hércules se la quedo mirando, pero Casandra no volvió a dirigirle la palabra.
Por la noche una gran hoguera prendía en el centro. Todos los soldados se encontraban en tensión, era la víspera de la batalla , sabían que muchos de ellos no verían la siguiente noche.
Casandra salió a tomar el aire, agobiada del los preparativos durante todo el día.
Un grupo de hombres se giraron al verla pasar.
– ¡Vaya! Nadie nos informó que teníamos compañía femenina– Dijo un hombre grandote con medio labio partido.
– ¡Será nuestro ultimo día de diversión! ¡Que generosidad!– dijo otro interrumpiéndole el paso.
Casandra los miró con el ceño fruncido, atenta a cualquier reacción.
– Dejadme pasar, tengo cosas que hacer.
– ¡Que modales la chica! – Dijo uno a carcajadas
– ¿Donde vas tú, guapa, toda sola rodeada de hombres?
– Precisamente alejarme de hombres como vosotros – Dijo Casandra irónicamente.
– Vamos guapa. Ven con nosotros. Lo pasaremos bien… – Dijo un hombre con el cabello rojizo cogiéndola de la cintura.
– ¡Suéltame! Quítame tus zarpa de encima. – Dijo Casandra empujándolo y tirándolo al suelo.
– UUUUU.. – dijeron algunos
– ¿Quieres pelea nena?– Dijo el hombre con el ceño fruncido
– Ya lo haré yo en su nombre. -Dijo una voz tras el hombre gigantón. Casandra reconoció la voz inmediatamente, era Athan.
– ¿Tú que quieres? Métete en tus asuntos piltrafilla. Estoy hablando con la chica.
– Creo que te estas equivocando, esa chica está conmigo– Dijo Athan con serenidad.
Casandra estaba asombrada. ¿Con él?
– ¿A sí? ¿Donde pone tu nombre? ¿O acaso es tu esclava? – dijo el hombretón
– ¿De verdad quieres pelear ahora? Mañana tendremos tiempo suficiente para la violencia. – Dijo Athan
– Mirad. El gallito se tira para atrás ¿Te da miedo luchar? – Todos los del grupo rompieron en carcajadas.
– Si claro… pero te lo digo en serio. Dejadla tranquila.
Hubo un silencio. Algunos hombres se apartaron del gigantón con cara de miedo
– Rex no se si es conveniente luchar ahora, si Herc…
– Cállate, me encargare de este enclenque.
El hombre llamado Rex se lanzo al ataque, pero Athan fue más rápido y le lanzo tierra en los ojos. Rex se abalanzó sobre él, pero lo esquivó rápidamente y Rex se introdujo sin querer en la hoguera. Un fuerte grito se escucho por todo el campamento – AAAAAH QUITADME EL FUEGO FUEGO AGUAAA.
Algunos compañeros empezaron a lanzarle jarras de agua hasta ahogar el fuego.
– Te arrepentirás de esto. Me oíste, no quedara así... NO QUEDARA ASI…
Athan se acerco a Casandra – ¿Estas bien?
– Si… podía defenderme sola. No hacia falta tu ayuda– Dijo Casandra con frialdad.
Casandra se arremango el bajo de la túnica y se dispuso a marcharse, pero antes de que ella tuviera oportunidad de retirarse Athan tiró de ella hacia delante de modo que la parte inferior de su vientre tocara la suya y comenzó a acariciarla como si estuviera hecha de un cristal precioso, con lenta dulzura.
Athan le agarró la cara entre sus manos y la atrajo hacia sí, atrapándole la boca, abriendo los labios e invitando a su lengua a entrar y tomar posesión. Sus lenguas se rozaron, se saborearon y se atormentaron la una a la otra hasta que Casandra sintió un fuerte calor.
– Athan espera esto… no hagamos nada que nos podamos arrepentir.– Dijo Casandra
Athan la miro – Sigues enfadada.
– Estoy molesta con tus juegos. Si ahora hacemos algo te puedes arrepentir como antes. Si no tienes las cosas claras prefiero retirarme.
Athan no dijo nada. Se le acerco y la cogió por el mentón – Casandra lo hice por una razón.
– ¿Que razón es? –dijo Casandra con el ceño fruncido
– No puedo enamorarme y perderte, no podría soportarlo. – Casandra se quedo en shock.
A… Athan yo…
No digas nada Casandra.
Diciendo esto Athan y Casandra se fueron buscando intimidad.
Varias tiendas más allá Hércules se encontró con Phil.
– Hey Chico.
– Eh, Hola Phil.
– ¿Como estas? – Pregunto el sátiro con el rostro cansado.
Hércules lo miro y dio un pequeño suspiro– La echo mucho de menos Phil, espero que este bien.
Phil se acercó hasta sentarse en una de las bolsas que estaban a amontonadas en un rincón de la tienda.– Seguro que sí ,Meg es una mujer fuerte.
Hércules le mostró una pequeña sonrisa – Si…
Phil, al ver en una mesa la cantidad de papeles y mapas, dijo.
- Veo que estas preparado para mañana.
– Espero que el plan funcione. Le dije a Casandra que cuando hayamos rescatado a Meg que se fueran lo mas lejos posible de aquí para estar a salvo.
– Conociendo a Meg. Sera difícil alejarla, sabes lo testaruda que es.
– Tengo que hacerlo Phil, la vida de Meg y mi hijo esta en juego.
– ¿Para que querría Hades a Meg?
– Hades no quiere a Meg. Le interesa… mi hijo.
– ¿Tu hijo? ¿Para que querría Hades a tu hijo? – Pregunto Phil anonadado
– Para utilizarlo en sus planes. Un nieto de Zeus. Un arma secreta que utilizar contra nosotros.
– La fuerza… – Dijo Phil, hubo un silencio en la tienda
De fondo se escucharon los cantos y los soldados disfrutando del buen vino, todos menos Hércules….
Esta caldeado el ambiente Athan y Casandra. No es lo que dicen. Que los que se pelean se desean XD pero suerte que las cosas se pueden solucionar no? Veremos en los próximos capítulos jejeje
