Capitulo 20: Batalla en el Inframundo.

Antes de que el sol saliera por el firmamento Hércules ya estaba preparado para el gran día. Ataviado completamente con su túnica, su yelmo, la espada y el escudo, salió de su tienda. Un numeroso grupo de hombres le esperaba en el exterior. En línea, ya preparados para la batalla, con sus escudos y armas. Hércules se acerco a Pegasus que tenía un petral con la insignia de Zeus.

Hércules montó a lomos del animal, respiro hondo mirando a sus hombres, y se dirigió a ellos:

– ¡Soldados! Estamos aquí por un propósito. Vais a completar la obra más grande que el cielo ha encargado a los hombres: ¡La de salvar a un mundo entero de la esclavitud, del dolor y la miseria…! Luchar por un mundo mejor. De terminar con los infames que quieren destruir nuestro mundo para siempre... ¿QUIEN ESTA CONMIGO….?

Los hombres contestaron todos a la vez, con un gran estruendo – SÍ, LIBERTAD…!

Y sin dejar de gritar, las tropas comenzaron la marcha. Soldados venidos de todos los confines de Grecia marchaban rumbo hacia los infiernos, con el objetivo de enfrentarse a la misma muerte.

Unas pocas horas de camino les dejaron cerca de los terrenos de Hades. Hércules ordeno un alto para que los guerreros hicieran un último repaso.

– Bien recordad el plan: Discreción. Un grupo de hombres vendrán conmigo, el otro con Athan.

– Sí señor.

– Perfecto...y Casandra... – Llamo Hércules

¿Sí?

– Acuérdate de lo acordado. Te quedaras aquí con dos de mis soldados– Dijo mirándola.

– Si…

Dicho esto Hércules hizo una señal a sus ejércitos para seguir adelante, Casandra les vio partir y con ellos a Athan.

En las puertas del infierno…

Hércules y los demás se acercaron a las grandes puertas negras que conducían al Inframundo. Hércules desmontó sacando su espada.

– Pegasus, quédate por aquí cerca... cualquier cosa ya sabes.

El animal hizo un pequeño silbido mientras Hércules y los demás empezaron a descender por las grandes escaleras.

Al final de los escalones vieron las orillas del rio Estigia, cerca de sus aguas se divisaba un gran muro perteneciente al palacio de Hades.

– Esto no me gusta, está demasiado tranquilo. – Dijo uno soldado.

– Recordad mantener los ojos y oídos bien atentos a cualquier movimiento.

Hércules miro el gran muro, la única opción para no ser vistos por Caronte era escalando el gran muro de piedra.– Athan, vosotros iréis por el otro lado, ¿de acuerdo?

– Sí Hércules. Adelante soldados, es nuestro turno.– Athan se alejo con la otra mitad de las tropas hacia el otro lado.

Hércules comenzó la escalada de gigantesco muro. Las piedras estaban desgastadas por el paso de los milenios y era fácil encontrar asideros, por lo que llegaron a la cima sin demasiadas dificultades. Avanzaron por la fortaleza sin que nadie se les enfrentara, hasta que llegaron a la gran sala del trono de Hades...vacía.

De repente una luz cegadora les iluminó. Al abrir los ojos Hércules vio una figura en medio de una gran sala .

– ¿Meg?

Una voz se oyó desde la oscuridad.

– ¡Pero que maravillosa sorpresa...! Si es el mismísimo Hércules – Hades apareció al lado de Meg.

– Maldito seas Hades, suéltala.

– Déjame pensar… creo que no.. jajajaja

En ese momento por todo los rincones de la gran sala, rodeando al grupo de soldados, empezaron a aparecer todo tipo de criaturas.

– Atentos a mi señal. – Advirtió Hércules.

Hades los miraba con una sonrisa en el rostro.

– No te esperabas esta cálida bienvenida ¿no? – Dijo Hades con recochineo.

– Te lo advierto Hades, empiezo a estar harto de tus planes y juegos. Por última vez... devuélveme a Meg, AHORA.

– Siempre tan necio Herkipoo, nunca aprenderás a no jugar con el señor de la muerte. – Hades chasqueó los dedos, haciendo que una primera vanguardia de monstruos avanzara hacia los soldados.

Un minotauro fue el primero en acometer, embistió contra un soldado destrozando su escudo a astillas. Varias lanzas se clavaron en su piel, pero sus cuernos alcanzaron mortalmente al soldado antes de caer muertos.

Los soldados cerraron formación, protegiéndose unos a otros con sus escudos y las lanzas preparadas para contraatacar.

Varios monstruos les rodearon, arpías de garras afiladas atacaban desde lo alto mientras decenas de seres horripilantes intentaban abrir brecha. Poco a poco los soldados empezaron a caer, pero por cada soldado que caía... más de diez monstruos yacía ya muerto a sus pies!

Entonces la batalla cambió el ritmo, varios cíclopes armados con grandes mazas se lanzaron contra los soldados que quedaban, aplastando a varios contra el suelo. El resto de criaturas aprovecharon para intentar abatir a alguno de los soldados, y poco a poco la batalla se convirtió en un caos.

Hércules, con las pocas fuerzas que le quedaban, iba abriéndose paso hacia donde se encontraba Meg. Dando espadazos y destrozando todo monstruo que se le cruzara en su camino. Un minotauro le embistió, Hércules lo cogió por los cuernos y lo lanzó hacia arriba donde golpeó el techo y cayó inconsciente.

– Meg, Meg.. despierta– Hércules dio un silbido potente. En pocos momentos apareció Pegasus volando hacia ellos, esquivando las arpías que intentaban derribarle.

Hércules agarro a Meg por la cintura. Meg despertó al notar que la sujetaban y levantó la vista.

– ¿He… Hércules eres tu? – Meg lo agarro con las manos su rostro y lo acaricio sin podérselo creer.

– Meg cariño no hay tiempo, tienes que…

– DETENEDLO– Una voz retumbo en toda la sala. Hades, rojo de furia, había ordenando a todas las criaturas restantes que atacasen.

– MEG, CORRE! SUBE A PEGASUS Y VETE LEJOS DE AQUÍ. NO MIRES ATRÁS.

– PERO… ¿QUE VAS HACER TU? NO QUIERO DEJARTE.

Hércules cogió el rostro de Meg y le dio un profundo beso. Sin más palabras le dio una palmada a Pegasus, que alzó el vuelo justo antes de que la miríada de monstruos alcanzase su posición y se alejo a toda velocidad.

– ¡HERCULESSS NOOOO!

Meg pudo ver como toda la marabunta de criaturas rodeaba a Hercules. Pero en ese momento una gran bola de fuego paso junto a ella.

– A LA CARGAAAA!

Desde arriba vio como otra tropa de hombre se iba acercando hacia la batalla. Uno de ellos, con una capa azul y un casco dorado, había tirado una lanza a Hades, haciendo que este fallara su tiro.

Eso fue lo ultimo que vio, tras subir por las túneles a toda velocidad Meg y Pegasus llegaron al mundo de los humanos.

Meg estaba muy afligida. Se sentía incompetente sin poder hacer nada para ayudar a Hércules.

Se estaban acercando hacia unas grandes rocas, una voz la alejó de sus pensamientos.

– Meg!

– Casandra?

Al descender Pegasus, Meg bajo todo lo rápido que le permitía su tripa para acercarse a su amiga.

– Casandra por los dioses..

– Meg ¿estas bien? ¿estas herida?

– No… tranquila..– Dijo Meg

– Que susto… creí que Hércules no podría…

En ese momento Meg trago saliva, una lágrima escapo de sus ojos violeta.

– Casandra tengo que ayudarlo, esta en grave peligro! No podrá derrota a Hades en su estado. Además, Hades es más poderoso que nunca.

– Meg… Hércules me ordeno que te llevara lejos de todo esto. Huir a otro sitio donde estemos a salvo, piensa en tu hijo Meg. – Dijo Casandra haciendo razonar a su amiga.

– No… tengo que ir.

– Meg, espera– Vio como Meg estaba decidida a volver e intentar ayudar a Hércules.

– Meg detente- Dijo Casandra cogiéndola en el brazo

– SI QUIERES QUEDARTE AQUÍ MUY BIEN ES TU ELECCION, NO PIENSO PERDER A MI FUTURO MARIDO ORA VEZ, CASANDRA…

Entonces Casandra suspiro– No me dejas otra opción Meg, lo… lo siento.

Meg se giró un momento solo para notar como una mano fuerte le puso una trapo en la cabeza con un olor extraño. Iba perdiendo poco a poco el conocimiento y a lo lejos solo oía los susurros de Casandra – LO SIENTO MEG LO SIENTO…

Se que es corto el capitulo próximamente capitulo 21….. ;)

Agradezco los ánimos a:

Wendy, queenbeautyhair, DisneyFreak010, chiquiimanyaadarkshine, y el resto de personas que les gusta la historia.

Gracias por vuestros ánimos ;)