Capitulo 22 La batalla por Roma

Tras avanzar por toda Grecia, destruyendo ciudad tras ciudad, la campaña de conquista de Hades había cruzado las fronteras y tenía en mente mayores objetivos.

– ¿Oléis eso? ¡Es el camino hacia la gloria! El camino que lleva a la destrucción de Roma, la ciudad imperial, la cuna de la democracia...

Grandes rugidos se escucharon por la noche.

Hades y su ejercito estaban acampados en un valle entre las montañas, habían entrado al Imperio Romano por las montañas y contaban con pillar desprevenida a la ciudad.

– Hoy será un gran día, podréis comer tanta carne romana como gustéis!

– Siiiii, SANGRE…– dijeron las bestias con ansias.

– Cuando pillemos desprevenidos a ...

– Se… Señor – Dijo una voz - Verá… es que... ya están prevenidos...

Hades miro hacia el suelo y vio a sus dos secuaces.

– ¡¿Qué?!

– Hércules estuvo en la ciudad y ...– No terminó la frase, Hades había cogido el cuello de Pánico con fuerza...

– Memorándum. ¿No habíamos dejado claro que vosotros dos os encargarías de prepararle una trampa para quitarlo de en medio de una vez por todas y que dejara de entrometerse en mis planes? ¿No lo dije? – Dijo Hades cogiéndolo por el cuello.

– Sí… se-ño-rr, no puedo respirar…pero...

– ¡HABLA! – Dijo Hades zarandeándolo.

– Hércules llegó ayer a la ciudad... pero los romanos no quisieron escucharlo...

– Bueno, ¿Así que tontules esta por aquí? ¡Pero si ya debe estar medio muerto por el veneno! jajajaja Perfecto, más fácil me lo pone... Escuchad atentamente vosotros dos.

– Si, señor. – Dijeron los dos diablillos.

Hades comenzó a narrar su plan, ya podía saborear el final de su odiado enemigo...

Mientras tanto en el campamento….

Athan entró a la tienda donde se encontraba Hércules, este estaba con la mirada perdida, analizando uno de los muchos papiros que tenía sobre la mesa. Su cara reflejaba el cansancio acumulado de estos días y el color de su brazo, negro como el azabache, indicaba a Athan que el dolor que soportaba su nuevo amigo era mucho más intenso de lo que dejaba entrever.

– ¡Hércules! – no hubo respuesta. – Hércules, ¿Estas bien?

– Eh.. oh Athan, perdona no te oí llegar– dijo Hércules con una media sonrisa mientras ponía un poco de orden en su mesa.

– Si quieres vuelvo en otro momento….

– No, no tranquilo.

Athan se sentó junto a su camarada

– ¿Como fue con los Romanos? ¿Se unirán a nosotros?

– Nada, Cesar no quiso escuchar. Se mofó de nosotros al decirle que Roma corría grave peligro ante el dios de los muertos.

– Ya te dije que era un imperio muy orgulloso. – Dijo Athan mirando uno de los papiros sobre de la mesa.

– Ya… pero intenté advertirles... - suspiro- No quiere ver el peligro que corren sus ciudadanos... El peligro que corre su hija...

– ¿Hija? – Dijo Athan mirando a Hércules.

– Sí, Cesar es padre de una niña pequeña.

– Mira Hércules, hiciste lo que pudiste. No puedes hacer nada más. Solo él puede tomar esa decisión. No puedes hacerte responsable de la vida de los ciudadanos de Roma, ni de la vida de esa niña pequeña. No cargues con algo que no te pertenece. Además, tenemos problemas más importantes... necesitamos encontrar esos huevos... ¿Estas seguro que no has podido localizar ninguno?

– Athan, hemos buscado en todas partes, hasta en los rincones más inauditos... Hasta buscamos por el Inframundo, tras la batalla en la que se marcho Meg, pero no se encontró nada... – Hércules suspiro.

– No te desanimes, todo ira…

Un soldado sudoroso entró corriendo en la tienda, completamente alterado...

– Señor… ¡Roma esta siendo atacada!

Hércules se levanto de golpe.

– Tengo que ir. No puedo dejar que muera más gente porque un gobernador quiera ignorar los hechos. No voy a dejar que la población muera por su culpa. – Dijo Hércules cogiendo su espada y el peto.

– Si vamos hacia Roma con nuestros hombres... Perderemos a los que nos quedan... ¿Y entonces que harás Hércules? Esta causa está perdida... Tenemos que encontrar los huevos de dragón para dárselos a Ourea. Piensa en Meg... si estos dragones llegan a nacer y son controlados por el mal…

– Athan, tú haz lo que quieras. Pero no voy a quedarme con los brazos cruzados... Los huevos son algo secundario. Si Hades consigue ir avanzando solo logrará acumular más poder... y mi mujer estará en grave peligro. Sabes muy bien que pasara si Hades da con Meg ¿verdad? - Dijo Hércules con ira.

– No, no lo sé Hércules. No nos cuentas nada. Si tan solo parases a pensar en tu ejercito... también son seres humanos, padres con hijos…

– ¿Y CREES QUE NO LO SE? – Hércules estallo tirando todo lo de la mesa– ¿PIENSAS QUE NO ME PREOCUPO? SI NO LO HE EXPLICADO ES POR UNA RAZON: PROTEGER A AQUELLOS QUE MÁS QUIERO. ENVIE A MEG LEJOS PORQUE HADES QUIERE A MI HIJO. QUIERE TENER A UN SEMIDIOS BAJO SU MANDO QUE PROPAGUE SU IRA...

Athan se quedo atónito, no sabía que decir...

– Lo… lo siento yo no creía que… pensaba que...

- Déjalo, tu haz lo que veas correcto... Yo seguiré mi camino – Diciendo esto Hércules salió de la tienda.

Athan solo pudo mirar como Hércules reunía un grupo de valientes y se marchaba a la defensa de Roma... y entonces él, que hacia años que había dejado de creer, alzó una plegaria a los dioses para que Hércules y sus hombres fueran protegidos.

En Roma…

No fue una batalla lo que había acontecido en Roma, sino una masacre inhumana. Algunos valientes hacían frente a las hordas invasoras, solo para caer rápidamente entre gritos de dolor, pero la mayoría de defensores de la ciudad había dejado las armas e intentaba huir. Era inútil, Roma estaba rodeada.

Las familias cogían lo que podían y huían con sus hijos buscando refugio, pero allá donde llegaban solo veían los restos de las atrocidades que habían echo esas bestias: gente malherida... las paredes teñidas de sangre... casas destruidas... incendios incontrolados... toda la vida que conocían reducida a escombros en pocas horas.

Mientras, en una villa en lo alto da la colina, el Senado estaba reunido desde hacía horas y Cesar permanecía ignorante de los hechos que habían pasado esa noche en su ciudad.

Titus interrumpió la sesión a gritos

– ¡Señor…! ¡Roma esta siendo atacada! ¡Estamos bajo asedio!

– ¿COMO?

– Sí… señor… Roma esta siendo atacada por unos seres de pesadilla. Destruyen todo a su paso matando todo ser vivo con quien se encuentran.

– ¿!Como es que nadie me a informado?!

– La mayoría de mensajeros ha muerto, acaba de llegar uno de los pocos supervivientes... – Dijo el hombrecito con el rostro contraído.

Cesar no perdió el tiempo e inmediatamente envió mensajeros para convocar a todas las legiones de Roma. Debían congregarse y atacar al frente del enemigo. Todos los Senadores apoyaron su decisión.

– Si, señor ahora mismo – dijo el hombrecito inclinándose.

– Otra cosa... dile a Cinna que se lleve a mi hija lejos de la ciudad. Acompáñalas y asegúrate de su bienestar.

Titus asintió y se fue, dejando a un turbado Cesar preparando la batalla.

Pocas horas después las legiones romanas formaban frente a Cesar, todo soldado del imperio romano había sido llamado a defender su patria, muchos de ellos tardarían días en llegar...

Pero varios centenares ya estaban preparados, sus lanzas, espadas y escudos se agrupaban alrededor de los diversos estandartes Romanos.

Las legiones habían preparado la estrategia, atacar por dos flancos y coger al enemigo con un movimiento en pinza en el tabernario... Pero no llegaron a llevarla a cabo, de repente los romanos comenzaron a caer muertos, destrozados por fuertes acometidas invisibles...

Cesar lo vio junto a Lucius, su lugarteniente, un soldado llegó a él gritando.

– Señor, el flanco izquierdo esta siendo atacado, hay muchas bajas

– ¿Por donde nos están atacando? – Pregunto Cesar al soldado

– ¡Atacan desde el cielo! ¡Un ejercito de criaturas voladoras! ¡Nos igualan en número!

– ¡Envía a los arqueros! Que esos pajarracos sepan la diferencia entre luchar con ciudadanos indefensos y enfrentarse a las legiones de Roma . – Dijo Lucius.

Decenas de arqueros surgieron de la cimas del desfiladero. A la primera señal los arcos se tensaron y se apuntaron a las criaturas, a la segunda señal un sinfín de flechas surcaron el cielo derribando varias de los extraños seres.

Mientras los arqueros se ocupaban del resto de criaturas voladoras, no se dieron cuenta de las gigantescas sombras que surgieron tras ellos. Colosales gigantes, transportados mágicamente por Hades, comenzaron arrancar enormes rocas y lanzárselas a los arqueros, que quedaron aplastados por toneladas de piedra.

Cesar, al ver la masacre, intentó mantener la moral de las tropas para iniciar el contraataque:

– ¡Soldados de Roma! Vamos a terminar con esos canallas! ¡Probaran muestras espadas! !Saborearan el metal del que estamos forjados! ¡Manteneros firmes!

El ejercito de Cesar empezó a descender de la colina totalmente decidido, con paso firme retumbando por la ladera. Cesar levantó su espada en primera línea y fue corriendo hasta las criaturas que se encontraban atacando a sus compañeros.

Las tropas de Cesar comenzaron a ganar terreno y muchas de las criaturas de Hades volvieron al Inframundo... En ese momento un Grifo descendió y empujo al caballo de Cesar haciendo que su animal se encabritara y él cayera al suelo.

Al levantarse vio que el Grifo volvía a embestirle. Saco su espada y se enfrentó a la criatura, logrando alcanzarla en una de las patas... pero cuando iba a rematarla una mano inmensa le cogió de su cintura y, sin tener tiempo de responder, Cesar se encontró a varios metros de altura atrapado por las manos de un Titan.

Este le alejó de la batalla y le llevó a un bosque cercano, cuando el Titan se detuvo pudo ver en un árbol cercano dos grandes criaturas con cuerpo de serpiente rodeando a su hija Atella y su matrona Cinna.

– NOOOOOO, TITAN ESTUPIDO SUELTAME, NO LES HAGAN DAÑO TOMADME A MI…

– Veo que el poderoso Cesar también tiene sus debilidades, eh?

Cesar miro hacia arriba y vio al señor de los muertos en un gran carro negro tirado por una bestia alada.

– ¿TU.. Tu eres Plutón?

– Si.. el mismo... aunque os diré que los Romanos sois muy poco originales para los nombres, ¿No crees Cesar.?– Dijo Hades mientras descendía con su carro.

– Suelta a mi hija Plutón, tómame a mi... pero suéltala a ella.

– Oh que enternecedor... eso me recuerda a una ocasión que me paso lo mismo... bueno más o menos pero… mmmm eso me hace tener una magnifica idea sí… jajajajajaja. – a Hades se le ilumino el rostro con una sonrisa maléfica – Hagamos un trato… dejare en libertad a tu amada hijita – Dijo acercándose a la niña y cogiéndole el rostro– Si tú traes ante mí a la mujer del odiado enemigo, Megara.

– ¿Megara? – Dijo Cesar – No se quien ese esa mujer... ni sabría donde encontrarla...

- Ah... pero esa es la parte fácil..., Yo ya sé donde esta... La cosa es que esta en un sitio allá por Asia, en la ciudad de Áqaba. Resulta que es un lugar sagrado donde yo, como dios, no puedo entrar. Te lo diré una sola vez mortal, o traes a Megara... o la niña muere...

Cesar se quedo paralizado.

– ¿No me dejas otra opción no?– Dijo Cesar

– Siempre hay opciones conmigo... aunque no buenas...

Cesar se quedo callado unos segundos y luego respondió.

– Prométeme que en mi ausencia no les harás ningún daño, ni tu ni tus monstruos.. y cuando termine la tarea mi hija será liberada... igual que a mi pueblo. – Dijo Cesar cogiendo aire.

– Como soy los mortales de desconfiados – Dijo Hades con impaciencia – De acuerdo... lo prometo. Tu hija no recibirá ningún mal de MI y de ninguna otra criatura.

– Y… – Afirmo Cesar

– Y tu pueblo – Dijo Hades resoplando

– No me lo creo, júralo de verdad– Dijo Cesar con el rostro serio

– UFFF esta bien mira… una pequeña cruz de que la promesa se cumplirá– Diciendo esto se hizo una pequeña cruz en el brazo. Palabra de dios.

– De acuerdo Plutón, tenemos un trato. Iré a buscar a esa mujer y cuando vuelva... no quiero volver a saber de ti.

Cuando Cesar llegó a su campamento la batalla había terminado. Las tropas de Hades se habían retirado... pero cientos de soldados habían perecido en la contienda.

Cesar entró en su tienda, donde algunos de sus generales le miraron expectativos.

– Guerreros de Roma. Tenemos una misión que cumplir. Partiremos a Asia, a la ciudad de Áqaba. Hades ha prometido dejar la ciudad si traigo a una mujer que está allí.

– Pero…señor, ¿Nos iremos dejando a Roma? – Dijo Lucio

– Tengo que hacerlo Lucio. Tengo que traer a esa mujer a Plutón... por el bien de Roma.

Al cabo de unas horas…

Hércules llego y pudo contemplar desde lejos la destrucción de la ciudad.

– Ya han tomado la ciudad. Esto se pone muy feo. – Dijo uno de los hombres de Hércules.

– Sí – Afirmo Hércules – Prepararemos un ataque para sorprenderles al alba. Intentaremos salvar a los supervivientes que podamos.

– Si señor– Dijeron

– Señor ni rastro de Hades. Hay un centenar de criaturas protegiendo las puertas de Roma, pero ni rastro de el. – Dijo un soldado que venia de merodear el territorio.

– No es raro en él, seguramente solo habrá ordenado a una parte de su ejercito el ataque a la ciudad. – Dijo Hércules

– Pues me gustaría saber cuantos hay en la otra parte – dijo uno de los hombres con cara de preocupación.

Hércules y sus hombres organizaron un plan de ataque para poder rescatar a las persona de Roma que estaban cautivas.

Pero el destino tenía reservados un destino mucho más cruel para ellos...

Ufff Un capitulo más terminado. Espero que os guste con la sorpresa jejeje ¿Quien lo iba a decir? ¡eh!

A ver que pasa en el siguiente capitulo. Pobre Meg no la dejo tranquila XD.

Pero es que Hades lo hice el peor villano XD MOLA NO? JAJAJA SE NOTA QUE ME GUSTAN LAS PELICULAS TIPO 300, ESPARTACO, ETC Por cierto que ganas ver la de 300 Rise of an Empire XD pero tardara T_T hasta el 2014 na de na en España .