Capitulo 29 - Augurios

Una espesa niebla cubría las ruinas. De lo que había sido una gran ciudad solo quedaba sufrimiento y sangre…

El sonido de unos pasos resonó en el silencio sepulcral, pasos pesados seguidos del ruido de armas, gruñidos, gritos…

Un grupo de monstruo surgió de la neblina, entre ellos destacaba una figura alta, tapada con una armadura de pieles. Llevaba un gran escudo y una maza en mano. Sus ojos eran de un azul intenso, su pelo de un rojizo oscuro con un pequeño mechón cayéndole sobre un rostro, sucio de restos de sangre.

Con una mira feroz levantó la mano y gritó a sus tropas. Hacia veinte años que habían ganado la guerra, pero las tropas del inframundo aun encontraban motivos para luchar…

Las bestias entraron furtivamente en una sala, seguidos por el hombre de ojos azules. Dentro solo se oían los lamentos de una mujer susurrando un nombre….

– Eryx, por favor, no hagas esto…

– Cállate mujer…

– Por favor, ten piedad. Él solo te esta utilizando, por tu fuerza, por favor no me mates… Eryx

– ¡No me llames así mujer! ¡Ese no es mi nombre…!

El hombre levanto la maza y con un rápido movimiento un hilo de la vida fue roto esa noche por las parcas…

Unos ojos se abrieron de par en par, Casandra estaba sudando y jadeando por el sueño que había tenido esa noche. Se levanto de la cama, asustada, y se dirigió fuera, al balcón, para tomar un poco de aire fresco.

Nadina estaba sentada fuera, fumando en una pipa.

– Hola querida, veo que tu tampoco puedes dormir.

Casandra le mostro una pequeña sonrisa

– No, he tenido una pesadilla y me parece que me costara dormirme.

– Ya veo, je je, ¿Que era tu sueño?

Casandra miraba al frente indecisa, no sabía si contarle lo que había visto.

– Vamos querida, no puede ser tan terrible – Le dijo la mujer con cariño.

– Casandra suspiro – Mi sueño se remontaba en el futuro, dentro de unos veinte años. Vi un hombre comandando las hordas de Hades, su rostro me es familiar… sus ojos, esos ojos…

– ¿Como eran querida?

– Azules, como la mismísima mar… y un pequeño mechón que le caía por el rostro… se parecía tanto a…

– ¿A quién querida?

– Nada es igual, debe ser por el cansancio, se me nublan los recuerdos. – Dijo Casandra meneando la cabeza.

– Bueno sea lo que sea no hay de qué preocuparse – Dijo la mujer levantándose de su asiento costosamente – Será mejor irse a dormir. Mañana nos espera un día largo y mis piernas ya no son lo que eran...

Casandra asintió mientras Nadina se retiraba y se quedo pensando en ese sueño, en ese hombre. Por un momento creía que era su mejor amigo… Pero no podía ser. Hércules nunca se haría aliado de Hades, no traicionaría así como así a su familia y amigos, no podría, ¿o si? No, no es Hércules, el pelo no era el mismo color, aunque de físico era muy similar y su rostro era parecido…

Casandra decidió de dejar de pensar de darle vueltas. Era tarde y, como había dicho Nadina, mañana seria un día largo.

A la mañana siguiente…

Casandra se levanto cuando el sol ya estaba en alto. Había dormido mucho más de lo que quería. Al bajar escucho que Nadina estaba hablando con Meg. Cuando entro en la estancia ambas la saludaron.

– Por fin dormilona, pensaba que nunca bajarías.

– Hola, buenos días– Dijo Casandra sirviéndose un zumo de arándanos.

– Le estaba explicando a Meg que ayer te costo dormirte jeje. –Dijo Nadina

– Sí – Contesto Casandra

– Bueno… Yo, desde que este monstruito no para de darme patadas, me duelen los riñones. Creo que tendrá tanta fuerza como su padre – Explicaba Meg con orgullo mientras Casandra tomaba asiento enfrente de ellas.

– Y que nombre has pensado ponerle, Meg – Pregunto Nadina con entusiasmo.

– Mm, bueno pensé en ponerle Eryx.

Casandra escupió todo el zumo de arándanos, manchando la mesa.

– Casandra ¿Que pasa? ¿Estas bien? – Preguntaba Meg dando palmadas en la espalda de su amiga.

– Ehh… no tranquila. Será una pepita que se me fue por el camino equivocado, no pasa nada – Dijo Casandra mientras limpiaba la mesa.

– Bueno, ten cuidado.

– No me parece tan mal nombre – Prosiguió Nadina

Casandra, mientras, fue a la pica a limpiar el vaso. Estaba en xoc, ese nombre otra vez… ¿Podría ser el hombre del futuro el hijo de Meg? No, no, no podía ser. En el sueño el hombre decía que ese no era su nombre… pero esa cara…

– Hola, HOLA… Casandra… ¿Me escuchas?

– Perdona que decías – dijo Casandra girándose

– Madre mía! ¿Que te pasa hoy? – Dijo Nadina

– Oh nada… Será que aun estaré medio dormida – Dijo Casandra con una sonrisa

– Sera eso. Te preguntaba si te gusta el nombre para el bebé. – dijo Meg

– Oh el nombre… pero como sabes que es un niño. También puede ser una niña ¿no crees?

– Tengo la sensación que será un niño. ¿Será intuición maternal? – Dijo Meg riéndose.

Casandra también se reía – Bueno, si lo dices con tanta seguridad.

Casandra se retiró, diciendo que iba a dar una vuelta para despejarse, al salir de la casa, Meg se giro donde estaba Nadina.

– Le pasa algo Nadina, la noto rara.

– Tranquila mujer estará cansada, eso es todo, han sido días duros.

Meg asintió – Supongo.

Nadina se levantó y pico de palmas – Venga hay que ponerse a la faena. Ven Meg, te diré lo que me puedes ayudar.

Pasaron las horas y Casandra aún no se había presentado, Meg estaba preocupada. Algo pasaba y no quería contarlo.

– Vamos querida. Esto no se hará solo. Dentro de un par de horas oscurecerá y antes quiero terminar de pelar estas judías.

– Sí, perdona Nadina, es Casandra estoy preocupada por ella.

– No te preocupes, no estará muy lejos – Pero aunque Nadina intentase calmar a Meg ella también se había dado cuenta de que algo pasaba con Casandra.

Mientras, en un pequeño bosque, Casandra se encontraba sentada mirando el pequeño rio que bajaba por una colina. Hasta que se dio cuenta que empezaba a oscurecer no tomo consciencia que a estado todo el día fuera. Nadina y Meg estarían preocupadas por ella. Era hora de volver y poner alguna escusa por si preguntaban.

En ese momento, al levantarse, sintió una punzada en la cabeza. Al abrir los ojos vio que ya no estaba en el pequeño rio junto a la roca si no en casa de Nadina… o lo que quedaba de ella… estaba destruida. Escucho un ruido detrás suyo y vio un general romano, el mismo general había venido hacia poco… se quedo quieta y vio pasar al romano a través de ella sin inmutarse… ¡Estaba teniendo una visión! Eso significa….

Todo volvió a la normalidad, abrió los ojos y vio que se encontraba tumbada en el suelo cerca del riachuelo…

– Oh mierda… – Casandra se incorporo y comenzó a correr tan rápido como le permitían sus piernas, tenia que llegar a casa de Nadina y avisarles de su visión.

Estuvo un buen rato corriendo cuando…

¿Que habrá pasado? ¿Encontrara Casandra los soldados? ¿O algo peor? Jejeje ¡Que mala soy :P ! que disfrutéis. Me encanta el suspense...

PD: Gracias por vuestras felicitaciones y ánimos.