Capitulo 32 Escapando de Roma

Después de un gran esfuerzo lograron salir a la superficie. Hércules dejo a la niña en el suelo mientras tomaba un breve descanso.

– Si nos quedamos aquí nos cogerán. – Dijo la niña medio llorando

– Tranquila Atella, ahora avisaremos a mis compañeros para que ayuden a Athan.

Pero no había nadie, Athan había comentado que estarían guardando la entrada de la alcantarilla, pero… habían desaparecido.

– ¿Y donde están sus amigos? – pregunto la niña tirando de la capa de Hercules.

Hércules no contesto y le puso un dedo en sus labios para indicar a Atella que estuviera callada, se inclino un poco para ponerse a su altura, y le susurró – Atella… cuando te diga que corras, no preguntes. Sigue corriendo sin mirar hacia atrás… ¿De acuerdo?

La niña lo miro y asintió con la cabeza, pero antes de Hércules pudiera reaccionar la niña le pregunto – ¿Crees que puede haber alguien detrás de esas matas?

Hércules miro donde la niña señalaba entre la penumbra, no se podía ver con claridad. – No lo creo Atella, pero mantente en silencio. – Dijo mientras se incorporaba y ofreciéndole su mano.

Se introdujeron entre los espesos matorrales buscando una señal de los hombres de Athan, sin resultado. Hércules empezó a preocuparse, Athan acabaría muerto si no recibía ayuda pronto.

Giraron por un sendero y Hércules tapo rápidamente los ojos de la niña ante una visión que le puso los pelos de punta. Masacrados, todos los soldados de Athan estaban muertos delante de ellos. Sus cuerpos mutilados y destrozados por las hordas de Hades sin contemplación…

– ¿Qué pasa? – pregunto la niña con la voz trémula

– Nada, nada… – Dijo Hercules

– Algo ha pasado. Por eso no quieres que lo vea ¿Verdad? ¿Es mi papa…?

– Eeeh no, no cariño no es tu padre. Solo que este camino es peligroso, iremos a coger otro camino mas seguro.

Cuando salieron dejaron atrás el sendero donde estaban muertos los soldados Hércules quito la mano de la cara de la niña, que lo miro con los ojos llorosos.

– Están muertos… ¿Verdad señor Hércules?

Hércules no contesto… cuando de repente escucharon ramas romperse cerca. Hércules cogió rápidamente a la pequeña y se escondieron detrás de un gran arbol.

Agazapados, Hércules divisó con cautela como de entre la maleza surgía una inmensa criatura encadenada guiada por unos cuantos soldados de Hades. La criatura era horrible, tenía ojos amarillos, una inmensa boca repleta de grandes colmillos… y unas enormes garras encadenadas arrastrándose por el suelo.

Atella, al ver a la criatura, emitió un sonido. Hercules inmediatamente le tapo la boca….

–GRRRRRRRRRR

– ¿Qué pasa bestia? ¿Encontraste comida? – Dijo uno de los guerreros que sostenía en sus manos la inmensa cadena.

– GRRRRRRRRAAAAAAAAA

– ¿Sera que olio alguna cosa? – dijo otro

La bestia comenzó tirar de las grandes cadenas en la dirección donde estaban Hercules y la niña.

Hercules sujetaba de los hombres a la pequeña, que comenzaba a temblar. Con cuidado indicó a la niña que se agachara. Comenzaron a alejarse agazapados mientras Hércules divisaba como la criatura hacia fuerza para llegar al árbol donde habían estado.

– Algo esta oliendo. No deben de haber ido muy lejos – dijo uno de los guardias.

– Bien, hoy tienes trabajo demonio. – Dijo un guardia quitándole las cadenas a la criatura.

Esta, al verse suelta de cadenas hizo un gran rugido y comenzó a correr olisqueando el aire como un gigantesco sabueso.

Hércules, al verlo, se quedo pálido. Tendrían que correr, y rápido, aunque ya estaban los dos al límite de sus fuerzas consiguió coger a la niña y empezar a correr.

– GRRRRRRAAAAARRRRRRRAAAA

– ¡ALLI ESTAN MATALOS!

Hércules escucho el rugido de la criatura que se acercaba a toda velocidad. Tenía que pensar rápido, no podrían escapar…. Mientras la niña se cogía con todas sus fuerzas a su cuello mientras avanzaban por el bosque a toda velocidad.

La criatura aceleró el paso, parece que seguía el miedo que desprendía su presa.

Hércules siguió corriendo, estaba dejando los arboles atrás, el bosque acababa…. De repente tuvo que parar en seco, delante de ellos no había salida, habían llegado al borde de un inmenso acantilado.

– ¿Qué vamos hacer? ¿Nos van a comer? – La niña comenzó a llorar

– Atella, podemos bajar por aquí. Mira hay unas lianas, Sujétate a mí y veras como bajamos sin problemas.

- Pero nos cae...re...mos… – Dijo hipando Atella

– Confía en mí, no te soltare. ¿Vale?

La niña lo miro y asintiendo con la cabeza, se agarro a Hercules. En el momento que Hercules agarró la liana, la criatura apareció con un salto delante de ellos gruñendo y enseñando los dientes… la saliva goteaba por su boca mientras atacó ferozmente…

Hércules paró en seco el golpe con su antebrazo, agarró a la bestia con el otro brazo y, haciendo acopio de las pocas fuerzas que le quedaban, logro levantarlo del suelo y arrojarlo a unos cuantos metros estampándolo contra un árbol.

Hércules aprovecho el breve aturdimiento de la criatura para comenzar el descenso del acantilado. Mientras Atella se agarraba a él conteniendo las lágrimas.

– No mires hacia abajo Atella.

– Vale yo…. AAAAAH

Hércules se sobresalto, Atella estaba mirando hacia arriba, al borde del acantilado donde la inmensa criatura los estaba siguiendo comenzaba a bajar por la pared de piedra sujeto por sus poderosas garras.

– Tranquila, no te muevas o caeremos los dos…

La criatura estaba cada vez mas cerca, con una de sus garras intento alcanzar a la niña, pero Hércules pudo dar un salto con la liana hacia abajo y esquivarlo.

Entonces la criatura dio un gran salto y se situó sobre ellos, justo un par de metros por encima, Atella gritaba de pánico.

La criatura, con un brillo malvado en los ojos comenzó a sacudir la liana para que cayeran…

– Me caigo… M… me caigo… – Chillaba la niña

Otra sacudida fuerte hizo que la niña resbalara cayendo al vacío, pero Hércules la cogió al vuelo agarrando una de sus manitas con su mano.

– Te dije que no te dejaría caer.

La niña miraba con terror como la criatura levantaba la mano para asestar un golpe mortal. Pero Hércules fue mas rápido, subió otra vez a Atella sobre sus hombros y, con un impulso, salto golpeando la pared de piedra. Esto hizo que esta se rompiera bajo las garras de la bestia, que perdió asidero y cayó en picado, perdiéndose en la niebla del precipicio...

– Las matado – Dijo Atella con alegría.

Hércules le sonrió con dificultad, fueron bajando hasta llegar a una pequeña cornisa que sobresalía de la pared de piedra y parecía rodearla.

– Bien, iremos siguiendo este camino a ver si nos puede conducir hacia el otro lado.

Hercules dejo en el suelo a la niña y le cogió de la mano para seguir andando. Poco a poco el camino se iba estrechando, por lo que tuvieron que caminar en fila hasta que Atella paro de golpe haciendo que Hercules tropezara con ella.

– Atella no pares, es peligroso quedarnos aquí… Atella?

La niña no respondía, estaba paralizada.

– Cre...creo que algo esta subiendo…

– ¿Que?, vamos Atella, no es nada será alguna piedra que se habrá desprendido

– No… no quiero seguir, hay algo ahí…

– ¡Atella! Si nos quedamos aquí podemos caernos. No es seguro.

– ¡Tengo MIEDO!

La niña empezó a llorar. Hércules comenzó a escuchar el mismo sonido que mencionaba la niña, como si algo estuviera subiendo.

– Pasare yo delante, tu ponte detrás de mí.

Atella lo miro, Hercules la elevo y la coloco detrás de él. Esta se agarro aterrada a su capa.

Siguieron avanzando con precaución, lentamente, el camino era tortuoso y no parecía terminar nunca…

– ¡AAAAAAAAAAAAAAH!

Una inmensa mano ensangrentada surgió detrás de Atella, la criatura había subido el precipicio y se volvía a la caza. Hércules cogió en brazos a la niña mientras veía como la criatura se iba incorporando, agarrándose con sus garras en la pared, acercándose rápidamente a su posición.

– Maldita seas... – Dijo Hercules

Intentó escapar, pero la criatura logró interceptarles, con un movimiento rápido propino un corte en el brazo de Hércules con sus garras, el brazo que aún estaba herido… El dolor hizo que se le nublara la vista por un momento…

Pero no, tenía que reaccionar, dio una patada a la criatura y comenzó a alejarse de ella rápidamente… Esta, con rabia, salto sobre Hércules haciendo que este perdiera el equilibrio. La niña cayó sobre la repisa mientras veía con terror como Hércules se sujetaba precariamente a la cornisa para no caerse

– ¡Hércules! – Grito Atella

La criatura volvió a incorporarse, y se acercó a la niña indefensa. Hércules aprovecho para cogerle uno de los pies e intentar tirarla hacia abajo. La criatura se clavó a la pared con una de sus garras y profirió un sonido de triunfo.

Atella iba retrocediendo mientras veía como la criatura zarandeaba la pierna intentando que Hércules se soltara, mientras intentaba alcanzarla. Estaba a punto de hacerlo cuando Hércules, hinchando los músculos, Hércules tiro hacia abajo arrancando la garra de la criatura de la pared haciendo que esta cayera sobre él, arrastrándoles a ambos precipicio abajo.

– HERCULESSSSSS…. NOOOOOOOO, NOOOOOOO

Atella chillaba con desesperación mientras veía como Hércules desaparecía entre la niebla perdiéndose en las tiniebla...

Hércules y la criatura estaban cayendo. Ambos intercambiaban golpes y forcejeos, la bestia logro cortarle en varios sitios mientras le golpeaba repetidamente con el puño en la cara…

De repente todo se volvió azul. Los dos golpearon con fuerza el agua dejándoles aturdidos. Intento subir a la superficie, pero la corriente lo arrastraba… veía una roca enfrente, intento llegar a ella con las pocas fuerzas que le quedaban…

¡Aire! Se cogió a la roca, respiraba con dificultad, escupiendo el agua que había tragado. Intento subir un poco más hasta quedar sobre ella. Estuvo un buen rato estirado escuchando el sonido fuerte de la corriente de agua. No podía permitirse descansar, tenia que salir de allí como fuera, pero el cuerpo no le respondía…

Algo le agarró el brazo de repente, la bestia, con el rostro sangrando salía del agua con un rugido infernal.

Hercules forcejeo – Estoy hasta las narices de ti…

Hércules golpeo una y otra vez la cara de la criatura, sintió como hueso y carne se rompían bajo sus puños. La presión sobre su mano disminuyo mientras la bestia se iba hundiendo en el agua y su cuerpo era arrastrado por la corriente, dejando una estela escarlata…

UOOOO Este si que tiene acción jejejeje Ya se que lo estabais esperando:) Bueno espero que os guste. Ahora solo falta: ¿COMO HARA HERCULES PARA SALIR DE ALLÍ? En los próximos capítulos más. :P Y gracias por leer mi historia, espero que lo estéis disfrutando ;)

En el próximo capitulo una sorpresa llegara :)